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¿Qué se sabe sobre el accidente de Guatapé?

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¿Por qué se hundió la lancha el “almirante” de Guatapé con 170 personas?

Enfoque Periodístico/New York

La tragedia pudo ser peor de no ser por la ayuda y auxilio de las moto lanchas y varias embarcaciones que estaban cerca al ” almirante” que en medio de la fiesta turística del fin semana se hundió ante la mirada de miles de visitantes de uno de los sitios más visitados por turistas en el noroeste de Colombia. 6 muertos y 16 desaparecidos reportan hasta el momento las autoridades.

Según el reporte de Carlos Iván Márquez Pérez, director general de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastre, informó que 133 personas han sido rescatadas, pero aún hay 16 desaparecidos.

Dijo que 25 expertos participan en las labores de rescate, que se concentran en la parte perimetral de la embarcación, y que pese a las dificultades esperan concluir en las próximas horas.

Por el momento se desconoce la identidad de las víctimas, de qué nacionalidad son los turistas y qué provocó el hundimiento de la embarcación.

Imágenes en redes sociales muestran al barco turístico “El Almirante”, de cuatro pisos, hundiéndose y numerosas embarcaciones particulares acercándose para ayudar y transportar a los pasajeros.

Juan Quiroz, un empresario de la zona que grabó un video del accidente, le dijo a BBC Mundo que el barco tardó 5 minutos en hundirse, en una zona del embalse que tiene unos 45 metros de profundidad.

Testigos entrevistados por medios de comunicación locales dijeron que los pasajeros que naufragaron no llevaban chalecos salvavidas.

La periodista Sally Palomino del diario español El País informó en su cuenta de Twitter: “Hace un mes mi mamá y yo nos subimos a ese mismo barco, pedimos chalecos y nos dijeron ‘exageradas'”.

Una de las sobrevivientes fue Nora Raquel Pérez, quien visitaba Guatapé en un paseo de 20 personas y le dijo al diario regional El Colombiano que el barco dejó el muelle de manera normal, navegó casi un kilómetro y de un momento a otro comenzó a fallar.

“El capitán nos dijo que nos moviéramos hacia la derecha del salón, luego gritó que corriéramos hacia el otro lado y, por último, hacia adelante. Pero se estaba inundando por todos lados”, relató Pérez al medio local.

“Mi primo rompió uno de los vidrios panorámicos del barco y ambos nos lanzamos al agua. Yo no sabía nadar. No sé cómo floté. Es un milagro que quedé con vida”, añadió.

Asistencia inmediata

Otras embarcaciones que se encontraban en el lugar se acercaron de inmediato a brindar asistencia.

“Siete pacientes fueron dados de alta y quedan 13 pacientes, de los cuales unos tiene un trauma torácico cerrado, que requiere una mayor observación”, agregó, y explicó que no lo remitieron a otro centro de mayor complejidad por el riesgo que puede tener transportarlo. Los demás, señaló Montoya, tienen heridas leves o presentan crisis nerviosas.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, escribió en Twitter: “Frente a emergencia en Guatapé, @FuerzaAereaCol y organismos de socorro atienden situación. Estamos prestos a brindar asistencia requerida”.

En particular, la Fuerza Aérea colombiana envió un helicóptero “hacia Guatapé para apoyar la emergencia presentada por el naufragio de una embarcación con alrededor de 150 personas”, informaron en un comunicado. El Ejército, por su parte, informó que envió dos helicópteros “con personal experto en rescates y buzos de la Armada Nacional”.

Guatapé se encuentra en Antioquia, al este de Medellín, a unos 79 kilómetros en carretera. En la represa distintas compañías realizan paseos guiados para turistas.

El relato de sobrevivientes (el colombiano)

Nora Raquel Pérez una de las sobrevivientes de la tragedia le confirmó a EL COLOMBIANO que el barco había salido hacia 5 minutos desde el muelle del malecón. Ella estaba junto a su primo en el segundo piso de El Almirante y cuando el barco se comenzó a hundir el capitán les dijo a todos los ocupantes que se movieran a un lado de la embarcación, luego al otro y por último adelante, cuando el barco se hundió.

Nora Raquel dice que el capitán fue el primero en lanzarse del Almirante a las aguas de la represa y les pidió a todos que se lanzarán. El primo de ella rompió el vidrio de la embarcación y se lanzaron al agua. “Yo no sabía nadar y no sé cómo floté”, afirmó Pérez.

La mujer sobreviviente de esta tragedia hacía parte un paseo de dos familias del barrio El Paraíso de Bello que querían conocer la represa de Guatape. Según afirmó Nora Raquel los organismos de socorro se demoraron mucho en llegar y ahora ella se encuentra en el refugio de rescatados donde espera que sus familiares le lleven ropa seca. “Tengo hipotermia y estoy esperando a mis familiares”, indicó Nora Raquel, que denunció que al capitán del barco no lo volvieron a ver.

Éder Tobón, otro sobreviviente afirmó que al barco se le fue la luz antes de sonar la alarma. “Comenzamos a escuchar un sonido muy fuerte al lado de la tienda y el baño de los hombres. Una de las muchachas que estaba atendiendo en la tienda se asomó y empezó a gritar y el agua comenzó a entrarse toda de una. La gente no dejaba que subieramos a los niveles de arriba y a mí me tocó coger dos niños y esperar que el barco se hundiera”, relató Tobón.

Los sobrevivientes afirman que habían pocos salvavidas. “El barco se hundió y cuando yo salí ya había mucha gente con icopores, las lanchas llegaron y las personas que estaban en el tercer y cuarto piso les quedó más fácil porque las lanchas estaban alrededor. La cabina de los salvavidas estaba en la mitad del segundo piso. Yo fui con un joven a romperla pero solo pude coger mi icopor”, afirmó Tobón que agregó que los icopores se rompían muy fácil.

“Fue horrible, muy poca seguridad y malas condiciones”, indicó otra sobreviviente identificada como Ana Milena García. “Ese barco ya se había dañado anteriormente y había mucha gente para un barco qu no estaba en condiciones”, aseguró Tobón.

El Almirante habría sufrido otros dos naufragios

Lancheros de la represa de Guatapé dijeron a EL COLOMBIANO que este barco “El Almirante”, el más grande de la represa, habría presentado antes otros dos naufragios, el primero cerca a la Isla de la Fantasía donde se pudo evitar una tragedia por la cercanía de profesionales de la marina; y un segundo naufragio cerca del Malecón y que también fue controlado, aseguran lancheros.

Personal de los organismos de socorro denunciaron que al parecer dentro de esta embarcación no era una obligación portar siempre los chalecos salvavidas lo que habría salvado a muchas más personas de la tragedia.

Autoridades atienden la tragedia

Ambulancias de todos el Oriente han llevado decenas de personas que naufragaron en el barco a hospitales. La Fuerza Aérea también indicó que tiene un Helicóptero Ángel para apoyar el rescate.

Así mismo, Bomberos Rionegro confirmaron que un grupo de buzos se encuentran en el lugar del naufragio buscando más personas desaparecidas apoyados por una luz, pues la oscuridad de la noche a dificultado las labores de rescate. Se indicó además que la Policía de Carreteras cerró todos los accesos a Guatapé para atender la emergencia.

La Policía cerró también el acceso a la represa mientras una gran cantidad de personas se agolpan en el Malecón para esperar noticias sobre sus seres queridos desaparecidos.

Por su parte, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez informó que el capitán de bomberos Medellín y diez buzos del grupo de socorro se encuentran en el lugar, además de dos unidades de rescate, una ambulancia y una unidad de comando Cruz Roja Medellín.

La red de hospitales en el Oriente antioqueño también se encuentra activada para atender a las personas que fueron rescatadas de la tragedia.

La Alcaldía de Guatapé, por su parte, decretó tres días de duelo donde se izará el pabellón a media asta y no se podrá emitir música en ningún establecimiento de comercio por la tragedia ocurrida.

La administración municipal también publicó un listado de 17 personas que se encuentran estables en el Hospital la Inmaculada de Guatapé:

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EP New York/reportajes

Por:Gioconda Belli

¿Vendrán por mí? ¿Qué se sentirá ser encarcelada por la misma gente con la que peleé hombro a hombro para derrocar la dictadura de 45 años de los Somoza en Nicaragua, mi país?

En 1970, me uní a la resistencia urbana clandestina del Frente Sandinista de Liberación Nacional, conocido como FSLN. Tenía 20 años. La larga y sangrienta lucha para librarnos de Anastasio Somoza Debayle ahora es un recuerdo que produce un orgullo agridulce. Alguna vez fui parte de una generación joven y valiente dispuesta a morir por la libertad. De los diez compañeros que estaban en mi célula clandestina, tan solo sobrevivimos dos. El 20 de julio de 1979, tres días después de que Somoza fue expulsado gracias a una insurrección popular, entré caminando a su búnker en una colina desde donde se veía Managua, llena del sentimiento de haber logrado lo imposible.

Ninguna de esas ilusiones sobrevive el día de hoy. En retrospectiva, para mí está claro que Nicaragua también pagó un costo demasiado alto por esa revolución. Sus jóvenes líderes se enamoraron demasiado de sí mismos; pensaron que podíamos superar todos los obstáculos y crear una utopía socialista.

Miles murieron para derrocar a Anastasio Somoza y muchos más perdieron la vida en la guerra de los contras que le siguió. Ahora, el hombre que alguna vez fue elegido para representar nuestra esperanza de cambio, Daniel Ortega, se ha convertido en otro tirano. Junto con su excéntrica esposa, Rosario Murillo, gobiernan Nicaragua con puño de hierro.

Ahora que las elecciones de noviembre se acercan cada vez más, la pareja parece poseída por el miedo de perder el poder. Atacan y encarcelan a quien consideren un obstáculo para ellos. En las últimas semanas, encarcelaron a seis candidatos presidenciales y arrestaron a muchas personas más, entre ellas a figuras revolucionarias prominentes que alguna vez fueron sus aliadas. El mes pasado, incluso fueron tras mi hermano. Para evitar ser capturado, huyó de Nicaragua. No estaba paranoico: tan solo unos días más tarde, el 17 de junio, más de una veintena de policías armados hicieron una redada en su casa; lo estaban buscando. Su esposa estaba sola. Buscaron en cada rincón y se fueron después de cinco horas.

La noche siguiente varios hombres enmascarados y armados con cuchillos y un rifle entraron a robar a su casa. Se escuchó a uno de ellos decir que era un “segundo operativo”. Otro amenazó con matar a su esposa y violar a mi sobrina, que había llegado para pasar la noche con su madre. Ortega y Murillo parecen estar usando la forma más cruda de terror para intimidar a sus opositores políticos.

En lo personal, nunca admiré a Ortega. A mí siempre me pareció un hombre mediocre e hipócrita, pero su experiencia en la calle le permitió aventajar a muchos de sus compañeros.

En 1979, fue la cabeza del primer gobierno sandinista y el presidente de 1984 a 1990. La derrota frente a Violeta Chamorro en las elecciones de 1990 dejó una cicatriz en la psique de Ortega. Regresar al poder se volvió su única ambición. Después del fracaso electoral, muchos de nosotros quisimos modernizar el movimiento sandinista. Ortega no aceptó nada de eso. Consideró nuestros intentos de democratizar el partido como una amenaza a su control. A quienes no estuvimos de acuerdo con él nos acusó de venderle el alma a Estados Unidos, y se rodeó de aduladores. Su esposa se puso de su lado aun después de que su hija acusó a Ortega, su padrastro, de haber abusado sexualmente de ella a la edad de 11 años, un escándalo que habría sido el fin de la carrera de otro político.

De hecho, Murillo, a quien se le ha caracterizado como una Lady Macbeth tropical, renovó la imagen de Ortega con astucia luego de que este perdió dos elecciones más. Sus ideas New Age aparecieron en símbolos de amor y paz y pancartas pintadas con colores psicodélicos. De manera muy conveniente, Ortega y su esposa se metamorfosearon en católicos devotos tras décadas de ateísmo revolucionario. Para tener a la Iglesia católica más de su lado, su némesis en la década de 1980, Ortega accedió a respaldar una prohibición total al aborto. También firmó en 1999 un pacto con el presidente Arnoldo Alemán, quien luego fue declarado culpable de corrupción, para llenar puestos de gobierno con cantidades iguales de partidarios. A cambio, el Partido Liberal Constitucionalista de Alemán accedió a reducir el porcentaje de votos necesarios para ganar la presidencia.

Funcionó. En 2006, Ortega ganó con tan solo el 38 por ciento de los votos. En cuanto asumió el cargo, comenzó a desmantelar instituciones estatales ya de por sí debilitadas. Obtuvo el apoyo del sector privado al permitirle tener voz y voto en las decisiones económicas a cambio de que aceptara sus políticas. Modificó la Constitución, la cual prohibía expresamente la reelección, para que se permitiera una cantidad indefinida de reelecciones. Luego, en 2016, en la campaña para su tercer periodo, Ortega eligió a su esposa para la vicepresidencia.

Ortega y Murillo parecían haber asegurado su poder hasta abril de 2018, cuando un grupo de esbirros sandinistas reprimió con violencia una pequeña manifestación en contra de una reforma que iba a reducir las pensiones de seguridad social. Varias protestas pacíficas arrasaron todo el país. Ortega y Murillo reaccionaron con furia y combatieron la revuelta con balas: 328 personas fueron asesinadas, 2000 lesionadas y 100.000 exiliadas, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Paramilitares armados deambularon por las calles matando a diestra y siniestra, y los hospitales tenían la orden de negar la asistencia médica a los manifestantes heridos. Los doctores que desobedecieron fueron despedidos. El régimen impuso un estado de emergencia de facto y suspendió los derechos constitucionales. Se prohibieron las manifestaciones públicas de cualquier índole. Nuestras ciudades fueron militarizadas. Ortega y Murillo justificaron estas acciones con una gran mentira: el levantamiento era un golpe de Estado planeado y financiado por Estados Unidos.

Las siguientes elecciones de Nicaragua están programadas para el 7 de noviembre. A finales de la primavera, los dos principales grupos de oposición acordaron elegir a un candidato bajo el cobijo de Alianza Ciudadana. Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta Chamorro, tuvo un sólido respaldo en las encuestas. Poco después de que anunció su intención de contender por la presidencia, le impusieron un arresto domiciliario. El gobierno parece haber fabricado un caso de lavado de dinero con la noción equivocada de que eso iba a legitimar su arresto. Le siguieron más detenciones: otros cinco candidatos a la presidencia, periodistas, un banquero, un representante del sector privado, dos contadores que trabajaban para la fundación de Cristiana Chamorro y hasta su hermano, todos ellos acusados bajo leyes nuevas y de una ambigüedad conveniente que en esencia hacen que cualquier tipo de oposición a la pareja en el poder sea un delito de traición. Ortega insistió en que todos los detenidos eran parte de una inmensa conspiración apoyada por Estados Unidos para derrocarlo.

Ahora, los nicaragüenses nos encontramos sin ningún recurso, ninguna ley, ninguna policía que nos proteja. Una ley que le permite al Estado encarcelar hasta por 90 días a las personas que estén bajo investigación ha remplazado el habeas corpus. La mayoría de los presos no ha podido ver a sus abogados ni a sus familiares. Ni siquiera estamos seguros de dónde los tienen detenidos. Por las noches, muchos nicaragüenses se van a la cama con el temor de que su puerta sea la siguiente que derribe la policía.

Soy poeta, soy escritora. Soy una crítica manifiesta de Ortega. Tuiteo, doy entrevistas. Con Somoza, me juzgaron por traición. Tuve que exiliarme. ¿Ahora enfrentaré la cárcel o de nuevo el exilio?

¿Por quién irán después?

Gioconda Belli es una poeta y novelista nicaragüense. Fue presidenta del centro nicaragüense de PEN International.

Publicado en NYT.

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Agencias

Abandonan búsqueda de sobrevivientes en zona del desastre de surfside

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EP New York/Florida

SURFSIDE, Florida, EE.UU. — Los socorristas renunciaron el miércoles a cualquier esperanza de encontrar sobrevivientes en el edificio residencial que se derrumbó en Florida, y señalaron a las familias que no había “ninguna posibilidad de encontrar vida” entre los escombros, mientras los equipos reencauzaban sus esfuerzos a la recuperación de más restos.

El anuncio fue efectuado luego de reportes cada vez más pesimistas de los funcionarios de emergencia, quienes señalaron que habían estado preparando a las familias para el peor desenlace.

“En este punto, hemos agotado todas las opciones disponibles en la misión de búsqueda y rescate”, dijo la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, en una conferencia de prensa.

“Todos le hemos pedido a Dios un milagro, por lo que la decisión de pasar de una misión de rescate a una de recuperación es extremadamente difícil”, manifestó.

La transición formal estaba programada para la medianoche. Pero horas antes, los rescatistas, funcionarios, rabinos y otros guardaron un minuto de silencio junto a los escombros.

En tanto, otros ocho cuerpos fueron recuperados el miércoles, elevando la cifra de muertes confirmadas a 54, dijo la alcaldesa. Se han identificado a 33 de los fallecidos, y se desconoce el paradero de 86 personas.

El subjefe de bomberos de Miami-Dade, Raide Jadallah, les dijo a las familias en una conferencia cerrada al público que los equipos dejarán de usar perros de rescate y dispositivos especializados de sonido, pero que seguirían buscando cuerpos entre los escombros.

“Nuestra única responsabilidad en este momento es darles un cierre”, les dijo Jadallah a los familiares, algunos de los cuales sollozaban.

A diferencia de algunos derrumbes que crean espacios en forma de W donde la gente puede sobrevivir, un derrumbe de apilamiento como el ocurrido en Surfside tiende a no dejar espacios, explicó Jadallah.

“Cuando ocurre un derrumbe de apilamiento, desafortunadamente es un piso o un muro encima de un piso sobre otro piso y otro piso”, comentó. “Generalmente, un individuo tiene un tiempo determinado en cuanto a la falta de comida, agua y aire. Este derrumbe no ofrece nada de eso”.

El jefe de bomberos de Miami-Dade, Alan Cominsky, dijo que se tiene previsto que la misión de recuperación dure varias semanas más.

La esperanza de encontrar sobrevivientes se renovó brevemente luego de que los trabajadores demolieron lo que quedaba del edificio, lo que permitió a los rescatistas acceder a nuevas áreas de escombros. Había esperanzas de hallar huecos o espacios entre los restos donde alguien pudiera haber sobrevivido.

Sí había algunos de esos huecos, la mayoría de ellos en el sótano y en el estacionamiento, pero no se encontraron sobrevivientes. En lugar de eso, los rescatistas recuperaron más de una docena de cuerpos. Debido a que el edificio se vino abajo en las primeras horas del 24 de junio, muchas personas fueron halladas sin vida en sus camas.

Nadie ha sido rescatado con vida del sitio desde las primeras horas posteriores al desplome del edificio de 12 pisos.

AP noticias

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Agencias

Renuncia Carrasquilla pero protestas continúan en Colombia

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EP New York/agencias

La renuncia del ministro de Hacienda no aplaca las protestas que ya dejan 19 muertos en Colombia

Bogotá,  (EFE).- La renuncia del ministro de Hacienda de Colombia, Alberto Carrasquilla, marcó este lunes la sexta jornada de protestas contra la ya retirada reforma tributaria del Gobierno, en las que, según la Defensoría del Pueblo, han muerto al menos 19 personas y unas 800 personas han resultado heridas.

Carrasquilla, que estaba en el cargo desde el 7 de agosto de 2018 cuando comenzó el mandato del presidente Iván Duque, se convirtió en el villano de la actual crisis por la dureza del fracasado proyecto de reforma fiscal, que fue la chispa que encendió el fuego de las manifestaciones la semana pasada.

Esa iniciativa golpeaba en especial a la clase media y a la baja mediante la ampliación de la base tributaria y el cobro del IVA del 19 % a los servicios públicos.

Para reemplazarlo, Duque nombró como nuevo titular de Hacienda al hasta hoy ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo, un economista y académico que también acompaña al presidente desde el inicio de su Gobierno.

Las movilizaciones sociales que comenzaron en noviembre de 2019 en protesta contra la política económica de Duque resurgieron con fuerza la semana pasada después de un paréntesis de más de un año por la pandemia de covid-19 que empobreció a miles de familias colombianas, y el detonante fue el controvertido proyecto de reforma tributaria.

VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA

Según el informe de la Defensoría, 19 personas han muerto durante las manifestaciones, 18 civiles y un policía, y actualmente está evaluando y clasificando 140 denuncias que incluyen información sobre fallecidos, desaparecidos, abuso policial y lesionados.

Sin embargo, organizaciones sociales han divulgado informes según los cuales el número de víctimas es incluso mayor que el de la Defensoría.

La ONG Temblores, que documenta violencia policial, informó que desde el 28 de abril hasta hoy contabiliza “26 personas víctimas de violencia homicida por parte de la Policía”.

Además reportó “142 víctimas violencia física”, 761 detenciones arbitrarias, 17 víctimas de “agresión en sus ojos”, nueve víctimas de violencia sexual y “56 denuncias por desapariciones en el contexto de la movilización”.

CRISIS EN CALI

Desde que comenzaron las manifestaciones, la situación más difícil se vive en Cali, capital del departamento del Valle del Cauca y principal ciudad del suroeste de Colombia, donde hay incertidumbre por cuenta de la violencia policial, los disturbios y los bloqueos, que están provocando desabastecimiento de alimentos y combustibles.

Uno de los momentos más difíciles de la jornada se vivió en un sector conocido como La Luna, en el sur de la ciudad, donde los manifestantes protagonizaron una batalla campal contra miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía.

La difícil situación fue grabada un fotógrafo conocido como Jahfrann, que en un en vivo de Instagram se conectó con personalidades latinoamericanas como el cantante puertorriqueño Residente y el conferencista mexicano Daniel Habif para mostrarles lo que estaba ocurriendo en La Luna.

Las manifestaciones también han dejado decenas de comercios destruidos y tienen paralizada la vida de Cali.

Las imágenes de largas filas para abastecer combustible y los estantes de alimentos vacíos en algunas plazas de mercado y tiendas tienen en vilo a las autoridades, que buscan una solución a un problema que aún no es crítico pero que crece velozmente.

Incluso la Aeronáutica Civil de Colombia restringió este lunes temporalmente las operaciones del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, que sirve a Cali, por las manifestaciones que constituyen la peor crisis del Gobierno de Duque.

PROTESTAS EN OTRAS CIUDADES

Los colombianos también salieron a protestar en otras ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla, Bucaramanga y Manizales, en jornadas en las que hubo nuevos disturbios.

En la capital colombiana, centenares de personas se congregaron frente al condominio donde tiene su residencia privada el presidente Duque para expresar su inconformismo con el Gobierno.

Aparte de Cali, hubo violencia en Barranquilla, capital del departamento caribeño del Atlántico, donde ocurrieron saqueos a supermercados y enfrentamientos con la fuerza pública.

Los sindicatos y organizaciones sociales convocantes de la protesta volvieron a llamar a una nueva jornada de “paro nacional” que tendrá lugar el próximo miércoles 5 de mayo.


Con inf. de Agencia EFE/DW noticias

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