Connect with us

Agencias

Guerra civilizadora de Trump vs políticas migratorias

Francisco

Published

on

EP FLORIDA NEWS | POLÍTICA MUNDIAL

La nueva guerra civilizadora de Trump

por : Thomas L. Friedman

Cada pocos años, se me recuerda una de mis reglas cardinales del periodismo: cuando veas elefantes volando, no te rías, toma nota. Porque si ves elefantes volando, está pasando algo muy distinto que tú no entiendes, pero que tú y tus lectores necesitan entender.

Traigo esto a colación hoy en respuesta a la Estrategia de Seguridad Nacional de 33 páginas del gobierno de Donald Trump, publicada la semana pasada. Se ha observado ampliamente que, en un momento en que nuestra rivalidad geopolítica con Rusia y China es más acalorada que en ningún otro momento desde la Guerra Fría —y Moscú y Pekín están cada vez más estrechamente alineados contra Estados Unidos—, la doctrina de seguridad nacional Trump 2025 apenas menciona a estos dos desafiantes geopolíticos.

Aunque el informe examina los intereses estadounidenses en todo el mundo, lo que más me intriga de él es cómo habla de nuestros aliados europeos y de la Unión Europea. Cita las actividades de nuestras democracias hermanas europeas que “socavan la libertad y la soberanía políticas, las políticas migratorias que están transformando el continente y creando conflictos, la censura de la libertad de expresión y la supresión de la oposición política, el hundimiento de las tasas de natalidad y la pérdida de identidades nacionales y de confianza en uno mismo”. “Si continúan las tendencias actuales”, prosigue, “el continente será irreconocible en 20 años o menos”.

De hecho, advierte el documento estratégico, a menos que nuestros aliados europeos elijan partidos nacionalistas más “patrióticos”, comprometidos a frenar la migración, Europa se enfrentará al “borrado de la civilización”. Lo que no se dice, pero está implícito, es que los juzgaremos no por la calidad de su democracia, sino por el rigor con que frenen el flujo migratorio de los países musulmanes hacia el sur de Europa.

Se trata de un elefante volador que nadie debería ignorar. Es un lenguaje distinto a cualquier análisis anterior sobre seguridad nacional estadounidense, y a mi juicio revela una profunda verdad sobre este segundo gobierno de Trump: hasta qué punto llegó a Washington para luchar en la tercera guerra civil de Estados Unidos, no para luchar en la nueva guerra fría de Occidente.

Sí, en mi opinión, estamos en una nueva guerra civil por un lugar llamado hogar.

En primer lugar, debo hacer un rápido desvío hacia el “hogar”. Hoy en día se tiende a reducir todas las crisis a la árida métrica de la economía, a las maquinaciones del tablero de ajedrez de las campañas políticas o militares, o a los manifiestos ideológicos. Todos, por supuesto, tienen su relevancia, pero cuanto más tiempo llevo trabajando como periodista, más he descubierto que el mejor punto de partida para desentrañar una historia son las disciplinas de la psicología y la antropología. A menudo son mucho mejores a la hora de revelar las energías, ansiedades y aspiraciones primarias que animan nuestra política nacional —y la geopolítica mundial—, porque descubren e iluminan no solo lo que la gente dice que >quiere<, sino también lo que >teme< y >por lo que reza< en privado > y por qué lo hace.

Yo no estaba aquí para la Guerra Civil de la década de 1860, y todavía era un niño durante nuestra segunda gran lucha civil, el movimiento por los derechos civiles de la década de 1960 y el asesinato de Martin Luther King Jr. Pero definitivamente estoy de servicio para la tercera guerra civil de Estados Unidos. Esta, como las dos primeras, gira en torno a las preguntas “¿De quién es este país?” y “¿Quién puede sentirse a gusto en nuestra casa nacional?”. Esta guerra civil ha sido menos violenta que las dos primeras, pero es incipiente.

Los seres humanos tienen una necesidad estructural y duradera de un hogar, no solo como refugio físico, sino también como ancla psicológica y brújula moral. Por eso Dorothy en  El mago de Oz (mi película favorita) acertó plenamente: “No hay lugar como el hogar”. Y cuando las personas pierden esa sensación de hogar —ya sea por una guerra, un cambio económico rápido, un cambio cultural, un cambio demográfico, un cambio climático o un cambio tecnológico— tienden a perder su centro de gravedad. Pueden sentirse como si fueran arrojadas de un lado a otro en un tornado y se aferraran con desesperación a cualquier cosa lo bastante estable a la que sujetarse, y eso puede incluir a cualquier líder que parezca lo bastante fuerte como para volver a atarlas a ese lugar llamado hogar, por fraudulento que sea ese líder o poco realista la perspectiva.

Con esto como telón de fondo, no puedo recordar otro momento en los últimos 40 años en el que haya viajado por Estados Unidos, y por el mundo, y haya encontrado a más gente haciéndose la misma pregunta: “¿De quién es este país?” O como dijo Itamar Ben-Gvir, ministro israelí nacionalista de extrema derecha, en hebreo, en sus anuncios políticos durante las elecciones israelíes de 2022: “¿Quién es el propietario aquí?”.

Y no es casualidad. En la actualidad, hay más personas que viven fuera de su país de nacimiento que en ningún otro momento de la historia. Hay aproximadamente 304 millones de migrantes en todo el mundo: algunos buscan trabajo, otros educación, otros seguridad frente a conflictos internos, otros huyen de sequías, inundaciones y la deforestación.

En nuestro propio hemisferio, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos informa de que los encuentros con migrantes en nuestra frontera sur alcanzaron máximos históricos en 2023, mientras que las estimaciones del Centro de Investigación Pew sugieren que la población total no autorizada en Estados Unidos creció hasta los 14 millones en el mismo año, lo que rompe un periodo de una década de relativa estabilidad.

Pero no se trata solo de los migrantes. La tercera guerra civil de Estados Unidos se libra en múltiples frentes.

En un frente están los estadounidenses blancos, predominantemente cristianos, que se resisten al surgimiento de un Estados Unidos dominado por las minorías, que ya se vislumbra en nuestro futuro en algún momento de la década de 2040, impulsado por el descenso de las tasas de natalidad entre los estadounidenses blancos y el crecimiento de la población hispana, asiática y multirracial.

En otro frente están los estadounidenses negros que siguen luchando contra quienes levantarían nuevos muros para alejarlos de un lugar llamado hogar.

Luego están los estadounidenses de todos los orígenes que intentan estabilizarse en medio de corrientes culturales que parecen cambiar cada semana: nuevas expectativas sobre cuestiones como la identidad, los baños e incluso el tipo de letra, así como la forma en que nos reconocemos unos a otros en la plaza pública.

En otro frente, los vientos huracanados del cambio tecnológico, impulsados ahora por la inteligencia artificial, están barriendo los lugares de trabajo más rápido de lo que la gente puede asentar los pies. Y en un quinto frente, los jóvenes estadounidenses de todas las razas, credos y colores se esfuerzan por permitirse incluso una vivienda modesta, el refugio físico y psicológico que durante tanto tiempo ha anclado el sueño americano.

Mi sensación es que ahora tenemos millones de estadounidenses que se levantan cada mañana sin saber cuál es el guion social, la escala económica o las normas culturales que está bien practicar en su casa. Están psicológicamente desamparados.

Cuando Donald Trump hizo de la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México el motivo central de su primera campaña, eligió instintivamente una palabra que cumplía una doble función para millones de estadounidenses. Un “muro” significaba una barrera física contra la migración descontrolada que estaba acelerando nuestra transición a un Estados Unidos donde las minorías son mayoría. Pero también significaba un muro contra el ritmo y el alcance del cambio: los torbellinos culturales, digitales y generacionales que reconfiguran la vida cotidiana.

Ese es, para mí, el profundo telón de fondo de la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump. No le interesa volver a librar la Guerra Fría para defender y ampliar las fronteras de la democracia.

En mi opinión, lo que le interesa es librar la guerra civilizatoria sobre qué es el “hogar” estadounidense y qué es el “hogar” europeo poniendo énfasis en la raza y la fe judeo-cristiana, y en quién es un aliado en esa guerra y quién no.

El escritor de economía Noah Smith argumentó en su Substack de esta semana que esta era la razón clave por la que el movimiento MAGA empezó a alejarse de Europa occidental y a acercarse a la Rusia de Vladimir Putin: porque los devotos de Trump veían a Putin como un mayor defensor del nacionalismo cristiano blanco y de los valores tradicionales que las naciones de la Unión Europea.

Históricamente, “en la mente estadounidense”, escribió Smith, “Europa se erigía al otro lado del mar como un lugar de homogeneidad atemporal, donde la población blanca nativa siempre había estado y siempre permanecería”. Sin embargo, “en la década de 2010, los estadounidenses se dieron cuenta de que esta imagen sagrada de Europa ya no era exacta. Con la disminución de su población de trabajadores, los países europeos acogieron a millones de refugiados musulmanes y otros inmigrantes de Medio Oriente, Asia Central y del Sur, muchos de los cuales no se asimilaron tan bien como sus homólogos estadounidenses.

Smith añadió que a la derecha estadounidense actual, liderada por el movimiento MAGA, “no le importa intrínsecamente la democracia, ni los aliados, ni la OTAN, ni el proyecto europeo. Le importa la ‘civilización occidental’. A menos que Europa expulse en masa a los inmigrantes musulmanes y empiece a hablar de su herencia cristiana, es poco probable que el Partido Republicano levante una mano para ayudar a Europa con alguno de sus problemas”.

En otras palabras, cuando la protección de la “civilización occidental” —cuyo centro son la raza y la fe— se convierte en la pieza central de la seguridad nacional de Estados Unidos, la mayor amenaza pasa a ser la migración incontrolada en Estados Unidos y Europa occidental, no Rusia o China. Y “la protección de la cultura estadounidense, la ‘salud espiritual’ y las ‘familias tradicionales’ se enmarcan como requisitos centrales de la seguridad nacional”, como señaló el analista de defensa Rick Landgraf en el sitio web de defensa War on the Rocks. Y por eso el documento de la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump no es un accidente ni la obra de unos cuantos ideólogos de bajo nivel. Es, de hecho, la piedra de Roseta que explica lo que realmente anima a este gobierno en casa y en el extranjero.

Publicado en NYT

 

Agencias

Entre fricciones políticas Nueva York conmemora 25 años del 9/11

Francisco

Published

on

EP NEW YORK | FLORIDA NEWS | 9/11 , 25 AÑOS

Nueva York comenzó a conmemorar este viernes los 25 años de los peores atentados jamás perpetrados en suelo estadounidense, sin el presidente Donald Trump, y en medio del rechazo de conservadores a la presencia en la ceremonia del primer alcalde musulmán de la ciudad.

Trump optó por asistir a otra ceremonia, en el Pentágono, sede del Departamento de Defensa y también blanco del ataque de 2001, en lugar de estar presente en la denominada “Zona Cero” de Nueva York, donde se encontraban las Torres Gemelas derribadas por dos aviones de línea secuestrados por la organización yihadista Al Qaeda.

A la ceremonia en el sur de Manhattan asisten el vicepresidente JD Vance y cuatro exmandatarios estadounidenses: Joe Biden, Barack Obama y Bill Clinton, los tres demócratas, así como el republicano George W. Bush, quien gobernaba el día en que los ataques causaron la muerte de casi 3.000 personas.

Junto a ellos ocupa un lugar destacado Zohran Mamdani, de 34 años, perteneciente al ala izquierda del Partido Demócrata y primer alcalde de la ciudad en prestar juramento sobre el Corán.

Los familiares de las víctimas comenzaron a leer la larga lista de nombres de los fallecidos en medio de una fuerte vigilancia policial.

“Cada año es un periodo muy difícil para nosotros, y este año aún más porque llegamos al hito de los 25 años”, declaró a la AFP John Fila, un bombero presente a unos cientos de metros durante otra ceremonia en Manhattan.

El disgusto de Giuliani

Tras los atentados, los actos antimusulmanes se dispararon en Nueva York y en el resto de Estados Unidos. La policía también reforzó la vigilancia de las comunidades musulmanas en nombre de la lucha contra el islamismo, a través de un programa que posteriormente fue abandonado.

En 2001, “por supuesto ya había una población musulmana en Nueva York, pero era menos numerosa y prácticamente no tenía peso político. Desde entonces, la situación ha cambiado considerablemente, tanto en la ciudad como a escala nacional”, señala a la AFP el politólogo Lincoln Mitchell.

Pese a ello, algunas voces conservadoras pidieron que Mamdani no asistiese a las conmemoraciones, entre ellas la de Rudy Giuliani, alcalde de Nueva York en el momento de los atentados y quien luego fue abogado de Donald Trump.

Giuliani se declaró ofendido por la presencia del joven mandatario en la “Zona Cero”. Con más de 100.000 firmas de respaldo, una petición lo acusa de estar asociado con personas “desdeñosas con las instituciones estadounidenses o insuficientemente críticas hacia las ideologías extremistas”, sin precisar cuáles.

Miembro de la pequeña formación Socialistas Democráticos, Mamdani es un militante comprometido con la causa palestina y muy crítico con Israel, al que acusa de haber perpetrado un “genocidio” en Gaza. Esta semana anunció la publicación de decenas de miles de documentos que revelan, según él, que la ciudad ocultó información sobre la toxicidad del aire tras los atentados contra el World Trade Center.

Además de las 2.977 personas fallecidas en Estados Unidos el día de los atentados, principalmente en Nueva York, más de 9.400 han muerto posteriormente a causa de enfermedades relacionadas con la exposición a sustancias tóxicas, según el programa federal de seguimiento médico.

“La gente enfermó porque los dirigentes en quienes confiaba le mintieron al asegurarle que podía respirar sin peligro un aire tóxico”, dijo Mamdani.

Entre quienes podrían ser señalados figuran Rudy Giuliani y Michael Bloomberg, elegido alcalde en noviembre de 2001.

Un recuerdo que se desvanece

Según SITE Intelligence Group, organismo especializado en la vigilancia de páginas web islamistas, Al Qaeda ha publicado imágenes de su jefe en el momento de los atentados, Osama bin Laden, y de su hijo Hamza, con motivo del aniversario.

Bin Laden fue abatido en 2011 en una operación estadounidense; su hijo, en 2019, de acuerdo con Trump.

Un cuarto de siglo después de los atentados, hay unos “100 millones de estadounidenses que aún no habían nacido o eran demasiado pequeños para recordarlos”, destaca Beth Hillman, presidenta del Museo y Memorial del 11 de Septiembre.

Enfocada por mucho tiempo en el “deber de la memoria”, la institución que dirige centra ahora sus esfuerzos en la transmisión y la educación, con testigos capacitados para hablar ante públicos que sólo conocieron los hechos por sus padres o en la escuela.

Agencias.

 

Continue Reading

Agencias

De la Espriella y Rubio firman “los acuerdos de Barranquilla”

Francisco

Published

on

EP NEW YORK | FLORIDA NEWS | COLOMBIA

Barranquilla (Colombia), – El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dieron este martes un nuevo impulso a la relación bilateral con la lucha contra el narcoterrorismo y la reconstrucción del país tras el terremoto del mes pasado como base.

La reunión se llevó a cabo en la ciudad caribeña de Barranquilla, sede alterna de la Presidencia colombiana, y supuso la primera visita de un alto cargo de la Administración del presidente Donald Trump tras la investidura de De la Espriella el pasado 7 de agosto.

La visita simboliza la renovada sintonía entre las dos capitales y su alineamiento en estos asuntos claves.

Rubio dijo en una declaración que este encuentro augura una “época dorada” entre su país y Colombia, una “nueva etapa de cooperación que no tiene precedente”.

El secretario de Estado se mostró a favor de “restaurar las relaciones naturales” entre EE.UU. y Colombia tras la “distancia” de los cuatro años del izquierdista Gustavo Petro en la presidencia colombiana, que calificó de “desastre” para el país suramericano.

Durante la jornada, Colombia y Estados Unidos firmaron dos memorandos de entendimiento en el que expresaron su voluntad de cooperar en el desarrollo de energía nuclear de uso estrictamente civil y en el procesamiento de minerales críticos y tierras raras.

Ambos memorandos son parte de una estrategia de la Administración Trump, enfocada en potenciar el “renacimiento” de la energía nuclear civil y asegurar las reservas de minerales críticos para Washington ante la fuerte competencia en este ámbito con China.

‘Acuerdos de Barranquilla’

Durante su comparecencia, el presidente colombiano anunció los “acuerdos de Barranquilla”, una hoja de ruta bilateral con la que busca, con el apoyo de Estados Unidos, reconstruir el país tras el terremoto del pasado 10 de agosto y recuperar la economía. “De esta reunión ha surgido una hoja de ruta que hemos denominado ‘los Acuerdos de Barranquilla’, alrededor de tres grandes temas que resultan de sustantiva importancia para nuestro país y el hemisferio: reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio”, expresó De la Espriella.

Esta iniciativa, añadió el mandatario, supone la atención de “enormes desafíos en vivienda, hospitales, colegios, carreteras, puentes, servicios públicos y capacidad productiva” provocado por el sismo, que deja hasta el momento 331 muertos y 4.505 heridos.

Por esa razón le propuso a Rubio trabajar “en mecanismos de cooperación, inversión y financiación, incluyendo a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (de Estados Unidos), a otras agencias y al sector privado”.

Además de los estragos causados por el terremoto, el nuevo Gobierno colombiano recibió el pasado 7 de agosto una economía con un déficit fiscal equivalente al 6,4 % del PIB en 2025 y una deuda pública que alcanzó un récord de 1.167 billones de pesos (unos 369.000 millones de dólares) al cierre del primer semestre, cifra equivalente al 60,5 % del producto interno bruto (PIB).

“Queremos traer inversión hacia los temas que tenemos de infraestructura, energía, vivienda, tecnología y reconstrucción productiva. Colombia también hará su parte y haremos lo que tenemos que hacer frente a la disciplina fiscal, la eficiencia del gasto, la seguridad jurídica y mejores condiciones para la inversión”, señaló De la Espriella.

Papel de Colombia en Venezuela

El presidente colombiano también prometió a Rubio que su Gobierno participará “responsablemente” en los esfuerzos para garantizar la estabilidad regional y profundizará la cooperación en materia fronteriza con Venezuela.

Esta es la primera declaración que hace el mandatario sobre Venezuela desde que asumió el cargo el pasado 7 de agosto, aunque en la campaña presidencial afirmó a EFE que un eventual Gobierno suyo no tendría ningún contacto con la Administración venezolana y todo lo relacionado con ese país se haría directamente con Estados Unidos.

“Colombia participará con los Estados Unidos responsablemente en los esfuerzos dirigidos a garantizar la estabilidad regional y profundizará la cooperación en materia fronteriza, en materia migratoria y de seguridad”, dijo De la Espriella este martes.

El mandatario precisó que para Colombia la realidad de Venezuela “no es un asunto distante”, al señalar que ambos países comparten una frontera de más de 2.000 kilómetros.

“Por supuesto, todo lo que pasa en Venezuela tiene consecuencias directas en Colombia en materia de seguridad, migración, narcotráfico, contrabando, organizaciones armadas y también energía”, concluyó el presidente.

AGENCIAS

Continue Reading

Agencias

De La Espriella toma posesión como presidente de Colombia en cantón militar de Cali

Francisco

Published

on

EP FLORIDA NEWS | posesión presidencial | Colombia

De la Espriella  promete recuperación del orden y lucha contra el crimen

El nuevo presidente de Colombia habla de “regeneración” y lucha contra el crimen. Discurso de posesión ante el batallón Pichincha de Cali.

El nuevo presidente colombiano, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, anunció este viernes megacárceles, lucha frontal contra el narcotráfico y los grupos armados ilegales, fumigación a los cultivos ilícitos, fracking y protección a la fuerza pública, al advertir que su gobierno será de “regeneración”. “Le imparto desde aquí a las fuerzas militares y de policía la orden perentoria de combatir a todas las estructuras criminales, sus integrantes, los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo que tienen dos caminos, someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su fuerza pública”, advirtió de la Espriella.

El Presidente habló desde el cantón militar Pichincha, en Cali, frente a los militares y luego de juramentarse en un acto político que se llevó a cabo en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali. “Que no se equivoquen, El Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano”, aseguró el mandatario.

De la Espriella sostuvo que “ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad” y, en ese orden, habló de la necesidad de dar inicio a un proceso de “regeneración”, una idea que en Colombia recuerda a un presidente conservador de finales del siglo XIX, que llevó al país al conservadurismo, la violencia política y la entrega a las creencias religiosas.

“Colombia reclama una regeneración moral en el ejercicio del poder, una regeneración institucional que devuelva fortaleza y autoridad al Estado, una regeneración administrativa que haga de la eficiencia y de la transparencia, de la transparencia, reglas inquebrantables del servicio público”, aseguró. El mensaje del mandatario se centró en el sentido de la “autoridad” y la “seguridad”, al sostener que “en mi gobierno se construirán megacárceles destinadas a recluir a quienes representan la mayor amenaza para la seguridad del pueblo”.

Al tiempo que les anunció a las tropas y a la Policía que su administración “los protegerá como se debe hacer con los héroes de Colombia” y les ofreció “todas las garantías jurídicas para que no sean perseguidos por cuenta del cumplimiento de su deber”. En ese punto, dirigió sus cuestionamientos a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), un tribunal creado en el acuerdo de paz con las extintas Farc en 2016 y donde se ha revelado, mediante testimonios, la participación de militares en asesinatos extrajudiciales, entre otros hechos.

“Respetaré el orden jurídico vigente sin que ello signifique renunciar al deber de revisar con absoluto rigor la naturaleza y los efectos de una jurisdicción que nació desconociendo la voluntad popular. La reconciliación no se edifica sobre el olvido ni sobre la absolución ilegítima de la violencia”, afirmó de la Espriella sobre la JEP. Frente a la lucha contra el narcotráfico, mencionó que implementará “la fumigación con herbicidas de última generación que no causan daño a la salud humana”.

La erradicación de cultivos ilícitos mediante el uso de aspersión aérea fue condicionada por la Corte Constitucional, que exige una serie de requisitos que incluye la protección de la salud humana y del medioambiente. El mandatario entrante anunció además que implementará el fracking para elevar las reservas petroleras, un tema que genera debate político y que seguramente será asunto de disputa política con partidos de oposición y protectores del medio ambiente.

Aseguró que perseguirá a quienes cometieron delitos de corrupción, no solo mediante la denuncia ante los tribunales nacionales, sino que acudirá a la justicia internacional. Advirtió que erradicará la supuesta enseñanza en las aulas del país que no sea acorde con valores católicos y conservadores, al tiempo que habló de una “batalla cultural para recuperar el valor de la familia, la disciplina y la creencia en Dios”. “Prometo que trabajaré sin descanso para que al concluir este mandato Colombia pueda afirmar orgullosamente que la autoridad volvió a sentirse en cada rincón de la patria”, afirmó de la Espriella en su mensaje.

Con información de ANSA.

 

Continue Reading
Advertisement

Title

Categories

Trending

shares