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¿Cuál es el origen de las protestas en América Latina?

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EP New York/ latinoamérica

Entre Chile , Haiti , Ecuador y Bolivia existen muchas diferencias. En lo económico , el país austral es de los más ricos de la región a diferencia y en extremo de lo que representan las protestas y violencia de los haitianos frente a la gravísima situación social y política. Pero en cambio , si de gobiernos tiranos y mezquinos se trata  y , mas que todo , de lo que fundamenta la actual ola de enfrentamientos internos en éstos países , no es otra cosa que la corrupción política , los fraudes electorales y la grave crisis económica.

Las reformas económicas que han adoptado la mayoría de estos gobiernos , obedece y es una realidad mundial , a la guerra comercial y las políticas de “choque” provocada por Estados Unidos a nivel mundial. La inestabilidad gubernamental ha tocado a las naciones de latinoamérica y los cambios estructurales en la salud , el transporte y la creciente moda de disolver el congreso , como hizo Martîn Vizcarra en Perú , ha llevado a una crisis democrática.

Quizás el tema iideológico no sea tan influyente , izquierda , derecha o centro es lo de menos pues Ecuador , siendo “centrista” no está excenta de protestas ni es diferente de la realidad boliviana que es socialista , tampoco lo es Colombia siendo derechista que sontiene una “bomba de tiempo” entre la paz y la guerra y , peor aún , la dictadura de Venezuela y el radicalismo de Bolsonaro en Brasil.

En todos hay corrupción. El tema de la violencia pasa por otros factores. Un análisis de AP noticias sostiene que el patrón y la constante del <<auge y desplome>> ha sido de alto riesgo para líderes no muy avezados. Ha Expandido la clase media, creando a ciudadanos que sienten que tienen el derecho de recibir más de sus gobiernos y el poder para exigirlo. Y agudiza el sentimiento de injusticia para quienes se quedaron fuera de la bonanza, cuyos vecinos prosperaban mientras ellos se mantenían igual o retrocedían.

Chile, el principal productor de cobre del mundo, tuvo su auge de 2000 a 2014 antes de que el crecimiento se detuviera. El chileno promedio gana aproximadamente de 560 a 700 dólares al mes, ingreso que dificulta a muchos pagar sus cuentas. Luego, la semana pasada, un panel independiente implementó un aumento de 4 centavos de dólar en la tarifa del metro que el gobierno chileno dijo inicialmente que era necesario para lidiar con el incremento en los precios del petróleo y con la debilidad de la moneda local.

Para miles de chilenos, fue la gota que derramó el vaso tras años de apuros mientras el país prosperaba. El miércoles, hubo disturbios por sexto día consecutivo, en los que han muerto 18 personas y que prácticamente han paralizado al país considerado un oasis de estabilidad.

“La gente salió a protestar porque siente que al gobierno le importan más los acaudalados, y que los programas sociales ayudan a los muy pobres, pero el resto de la población tiene que cuidarse sola”, dijo Patricio Navia, profesor adjunto en el Centro de Estudios Latinoamericanos y Caribeños de la Universidad de Nueva York. “No son lo suficientemente pobres para recibir subsidios del gobierno, ni lo suficientemente ricos para recibir créditos fiscales del gobierno. Se sublevaron para que sus voces fueran escuchadas”.

Marta Lagos, directora de la encuestadora Latinobarómetro, afincada en Santiago, Chile, dijo que las tasas de crecimiento de Chile ocultaron la acumulación de riqueza en manos de la élite.

Al igual que Chile, la nación petrolera de Ecuador pasó por un fuerte incremento del PIB cuando el crudo alcanzó los 100 dólares el barril. El presidente Rafael Correa construyó carreteras con varios carriles, aeropuertos y universidades. Luego el petróleo se desplomó y Ecuador se quedó con miles de millones de dólares en deuda y un gran déficit en el presupuesto anual.

El sucesor de Correa, Lenín Moreno, sacó una línea de crédito a tres años por 4.200 millones de dólares del FMI y este mes anunció un paquete de austeridad de 1.300 millones de dólares que incluye la eliminación de subsidios al combustible y, como resultado, un fuerte aumento en los precios de la gasolina y el diésel. Eso motivó a los ecuatorianos a salir a las calles, dirigidos por los bien organizados y mayormente rurales indígenas del país, muchos de los cuales son agricultores de subsistencia que recibieron de poco a ningún beneficio de los años de prosperidad.

Como profesora de leyes, Mariana Yumbay está mejor que la mayoría de las personas que habitan la provincia montañosa de Bolívar, en donde cultivan maíz o papas, o crían ganado, cerdos y ovejas. Incluso durante la época próspera del gobierno de Correa, los agricultores indígenas en Bolívar dependían de la lluvia porque no tienen redes de irrigación, dijo. Más de 40% de los niños están desnutridos y muchas personas viven con un salario equivalente a 30 dólares al mes.


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“Lamentablemente, no ha habido desde el Estado políticas públicas para destinar recursos económicos para sacar de esa pobreza a los pueblos indígenas y campesinos”, dijo este mes Yumbay, de 46 años, mientras protestaba afuera de la Asamblea Nacional de Ecuador.

Moreno acabó con las protestas al acordar restaurar los subsidios, una solución que los analistas consideran que lo dejó debilitado y con los mismos problemas económicos que surgieron antes de las casi dos semanas de manifestaciones que con frecuencia se tornaron violentas.

Haití en riesgo permanente

Al inicio del nuevo siglo, Haití estaba peor que cualquier otro país en la región, pero desde 2009 recibió una inyección de miles de millones de dólares de petróleo altamente subsidiado de Venezuela, además del flujo de apoyo internacional después del devastador sismo de 2010 en el país.

Cuando se desplomó el petróleo y colapsó la economía venezolana, terminó el subsidio de combustible y la ya empobrecida isla sufrió de escasez de gasolina. Las investigaciones del Senado de Haití y un auditor federal afirman que funcionarios públicos malversaron miles de millones de dólares en ganancias derivadas del programa venezolano conocido como Petrocaribe.

En parte avivadas por un grupo de jóvenes haitianos expertos en internet conocidos como “Petrocaribe Challengers”, empezaron las protestas callejeras que los organizadores dicen que no pararán hasta que deje el puesto el presidente Jovenel Moïse.

En Bolivia, el presidente Evo Morales ha tenido 14 años de baja inflación y un sólido crecimiento del PIB con un promedio de 4% anual, en gran parte gracias a los ingresos durante los años prósperos de los productos básicos. En años recientes, el ingreso del país por las ventas del gas natural ha disminuido por la caída de los precios, la reducción de reservas y la menor demanda de Brasil y Argentina. Los expertos dicen que la inversión en infraestructura se ha visto debilitada por los escándalos de corrupción en su gobierno y su insistencia de buscar la reelección a pesar de perder el referendo en el tema.

Tras las acusaciones de fraude en las elecciones del domingo, se multiplicaron las protestas afuera de los centros de los centros de votación en todo Bolivia. Se reportaron disturbios en al menos seis de las nueve regiones de Bolivia, y en La Paz, la capital del país, la policía utilizó gas lacrimógeno para reprimir los pleitos entre los partidarios de Morales y los del oponente Carlos Mesa afuera de un centro de conteo de votos. Los manifestantes arrojaron petardos y piedras.

Los opositores de Morales incendiaron las oficinas electorales y boletas en varias ciudades, e hicieron un llamado a una huelga el miércoles. Morales dice que sus opositores intentan organizar un golpe de estado. (Con inf. De AP–AFP–DW)

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9/11 , 20 años después del dolor

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EP New York/ 9/11

Nueva York, una ciudad herida pero cambiada 20 años después del 11S

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23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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