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Desacuerdo sobre “Dreamers” y falta de presupuesto , paralizan actividades de la Casa Blanca

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EP New York/ Agencias/ En tan solo un año de gobierno y con mayoría republicana en el Senado , el presidente Donal Trump sigue empeñado  en conducir con acciones contradictorias la administración gubernamental en asuntos complejos como el tema de los “dreamers” y el programa DACA. Aunque el <<shutdown>> o cese de actividades pasa por la falta de fondos , Trump acusa a los demócratas de provocar éste cese gubernamental por los desacuerdos migratorios.

Hoy , sin embargo , se ha conocido que el Gobierno de Estados Unidos inició esta medianoche un cierre parcial de sus actividades por falta de fondos para mantenerlas, después de que republicanos y demócratas no alcanzaron un acuerdo presupuestario en el Congreso. Este cierre, el único que ha habido estando la Casa Blanca y el Congreso controlados por el mismo partido, coincide con el primer aniversario del presidente Donald Trump en Washington DC.

La última vez que el Gobierno de Estados Unidos tuvo que ser clausurado por falta de fondos fue en octubre de 2013, con Barack Obama en la presidencia. Aquel año, el país se vio sacudido por un paro gubernamental que se extendió durante 16 días, y que mandó a más de 800.000 trabajadores públicos -los denominados “no esenciales”- a sus casas suspendidos de empleo. Se cerraron museos y parques nacionales, y se cancelaron tratamientos experimentales en los centros médicos de investigación federales.

El cierre (“shutdown”) de las actividades federales entró en vigor este sábado a las 5 GMT (medianoche de la costa Este). En un discurso al plenario, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, dijo que su bancada estaba abierta a “seguir hablando para resolver” el conflicto.

“No creo que esto nos muestre como una institución muy responsable. Los estadounidenses deberían esperar más de nosotros”, dijo McConnell fastidiado.
“Tengo problemas para entender (…) cómo mis colegas demócratas pueden estar orgullosos” por haber provocado el cierre del gobierno al bloquear un acuerdo”, indicó McConnell, para quien la oposición utilizó una “estrategia ridícula”.

El líder de la bancada demócrata, Chuck Schumer, replicó que “cada estadounidense sabe que los republicanos controlan la Casa Blanca, la Cámara de Representantes y el Senado, y que es su trabajo mantener el gobierno abierto”. Schumer pidió al presidente que convoque urgentemente una reunión en la Casa Blanca con los líderes de los dos partidos para hallar un compromiso.

McConnell propuso enmendar el proyecto de ley de financiamiento del gobierno para que financie al gobierno hasta el 8 de febrero en vez de hasta el 16 del mismo mes, como preveía el presupuesto rechazado.

Una votación sobre ese proyecto de ley podría llevarse a cabo este mismo sábado, pero no está claro si se aprobará, ha publicado la agencia Ansa Latina.

Trump twitea a demócratas

El presidente Donald Trump tuiteó el sábado que los demócratas provocaron el cierre del gobierno para darle “un lindo regalo” al cumplirse el primer aniversario de su juramentación.

Los demócratas “podrían haber hecho un trato fácilmente, pero decidieron jugarse a la política del Cierre”, aseguró.

Y como parte de una serie de tuits desde que comenzó el cierre a medianoche, el presidente trató de explicar por qué los estadounidenses deben elegir más legisladores republicanos en noviembre “para salir a la fuerza de este revoltijo”.

Trump acusó a los demócratas de preocuparse más “por los inmigrantes ilegales que por nuestras grandes Fuerzas Armadas o por la Seguridad en nuestra peligrosa” frontera con México.

El cierre, que se produjo a pesar de que los republicanos controlan la Casa Blanca y las dos cámaras del Congreso, es una muestra notable de la disfunción reinante en Washington. Todas las operaciones del gobierno salvo las más esenciales quedan paralizadas.

El Congreso convocó a una inusual sesión sabatina para debatir una ley de gastos de tres semanas de vigencia, y de paso hacer saber a la ciudadanía que siguen trabajando a pesar del cierre del gobierno.

La impresión es que cada partido buscará votos para que el otro parezca el culpable del cierre de los organismos federales.

Los demócratas se oponen al plan de tres semanas por considerarlo una manera de paralizar las negociaciones sobre el futuro de los dreamers, jóvenes inmigrantes traídos a Estados Unidos cuando eran niños y cuya protección vence en marzo. Los republicanos dijeron que no reanudarían esas negociaciones mientras el gobierno siguiera paralizado, una táctica para erosionar la cohesión demócrata.

El cuarto cierre del gobierno en un cuarto de siglo comenzó al tañido de la medianoche del viernes al fracasar las negociaciones de último momento cuando los senadores demócratas bloquearon una extensión de cuatro semanas. Sin embargo, tras las bambalinas, los dirigentes de ambos partidos trataban de llegar a un acuerdo para evitar un cierre prolongado. (AP)

 

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9/11 , 20 años después del dolor

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EP New York/ 9/11

Nueva York, una ciudad herida pero cambiada 20 años después del 11S

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23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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