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El Reino Unido tras el Brexit , entre la apatía y la incertidumbre

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EP New York/opinión

El país vive la llegada del Brexit con aparente normalidad, pero nadie sabe a ciencia cierta qué pasará después del periodo de transición fijado entre esta milenaria nación y la Unión Europea (UE), que durará hasta el 31 de enero del presente año. No hay miedo, pero si el temor a que el nivel de vida se deteriore y el país entre en un periodo incierto.

por Ricardo Angoso

Cuando apenas han pasado unas semanas desde la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), la normalidad es total en el Reino Unido después de meses de un eterno debate que parecía no tener fin, pero la incertidumbre sigue dominando en los mercados y en las empresas y nadie sabe qué pasará en el largo plazo tras esta ruptura que pone fin a un “matrimonio” que duró 47 años. La incertidumbre gravita entre los británicos que todavía no saben a ciencia cierta la incidencia que tendrá esta abrupta ruptura en sus vidas y en las de las futuras generaciones, aunque también piensan en sus bolsillos y ahí, precisamente, es donde más duele.

“Muchas empresas siguen pensando en cambiar sus oficinas y trasladarse a Europa, bien sea a Madrid, Dublín o Bruselas, pero nadie sabe a ciencia cierta qué pasará el día después del periodo de transición y los planes de contingencia, como suele ocurrir siempre, cambian según pasan los días”, me cuenta un empleado español de City Bank rumbo al Reino Unido. Está en lo cierto, muchas empresas ya se trasladaron hace tiempo hacia otras capitales del continente pero todavía quedan muchas cuyos cuarteles generales continúan en Londres u otras ciudades británicas.

Mientras tanto, el primer ministro británico, Boris Johnson, acelera sus planes en cuanto a la modernización de las infraestructuras, poniendo en marcha un ambicioso plan de atención a las vetustas redes ferroviarias, y viajando por todo el país, en un intento por transmitir confianza a los sectores que se consideran más afectados por la salida de la UE.

El mandatario británico visita granjas, mercados, fábricas y cualquier lugar donde considere que puede infundir ánimo y optimismo a sus conciudadanos, todavía algo perplejos porque llegó la fecha deseada por algunos y temida por muchos, como, por ejemplos, los jóvenes menores de 30 años, que votaron masivamente contra el Brexit. El primer ministro aparece en todos los medios, se fotografía con todo el mundo, reparte besos, se viste como un obrero y pretende con ese aire campechano e informal, aunque a veces huele a la naftalina de los palacios de Londres, hacer olvidar a la gente de a pie el largo sainete vivido por esta nación en los últimos tres años.

No olvidemos que Johnson ganó las últimas elecciones más por deméritos de sus adversarios que por méritos propios, pero ganó por mayoría absoluta -casi goleada- y punto, que es lo que cuenta en una democracia. Si los laboristas no se hubieran empeñado en un candidato tan pésimo como Jeremy Corbyn, socialista radical y simpatizante de abyectos regímenes, seguramente hubieran ganado las últimas elecciones y la situación sería bien distinta hoy, pero esa es política ficción para las novelas y los ensayistas de salón.

Las recetas de las nacionalizaciones, el dirigismo estatalista al estilo cubano y las expropiaciones sin ton ni son, tal como exhibía Corbyn en su surrealista programa, son  experiencias del pasado para el estudio de los economistas y no para su aplicación real en una nación desarrollada, europea -por mucho que les pese a los británicos- y anclada en la modernidad. Londres no es Caracas, señor Corbyn, ni tampoco La Habana.

A pesar de todo, el primer ministro tiene ante la mesa muchos retos y desafíos a los que tendrá que hacer frente si no quiere defraudar a una ciudadanía que en estos últimos años han visto pasar por el número diez de Dowing Street a tres ministros más ocupados en gestionar una salida airosa de la UE que  dedicados a sus asuntos cotidianos, tales como el estado del deteriorado sistema de salud británico, la inseguridad pública, el caos que presenta el sistema de transportes -los trenes, por ejemplo, son malos, caros y nunca llegan en hora- y la pobreza que  asombra en cada esquina y es visible en casi todas las ciudades británicas. Por poner tan solo un gráfico ejemplo sobre este asunto, se calcula que el Reino Unido hay casi 500.000 personas sin techo, es decir, durmiendo en la calle literalmente, y la cifra va en aumento, según señalan los expertos en el tema. El año 2018, según datos oficiales, 726 personas sin hogar murieron en las calles británicas, una cifra alarmante y preocupante si tenemos en cuenta que la renta per capita británica se encuentra entre las veinte primeras del mundo con más de 40.000 dólares americanos en su haber.

ESCOCIA, ¿RUMBO A LA INDEPENDENCIA?

Nada más firmarse el acuerdo definitivo entre la UE y el Reino Unido, la primera ministra o ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, amenazó directamente al gobierno británico con convocar una consulta independentista si los planes consumados llegaban a cumplirse y el país abandonaba el barco europeo. Esa misma determinación ha acompañado a Sturgeon después del 31 de enero, cuando definitivamente Londres cumplió sus planes y abandonó la UE tras décadas de pertenencia a la misma, defraudando las expectativas de millones de ciudadanos que esperaban una segunda consulta sobre la secesión británica.

Ahora, los ojos están puestos en las elecciones municipales del próximo año, en las que el gobernante Partido Nacionalista de Escocia -SNS, en sus siglas en inglés- tiene el objetivo de hacerse con casi todo el poder local escocés sobre las ruinas de los partidos liberal, conservador y laborista. Escocia fue antaño un feudo laborista hasta que desde hace unos años el discurso nacionalista fue en auge y el SNS fue capaz de robarle al laborismo sus importantes “graneros” en esta región del Reino Unido, de tal forma que ahora los laboristas cuentan con apenas un representante por Escocia en el parlamento nacional cuando en el 2010 tenían 41, mientras que los nacionalistas han pasado de seis en esa fecha a los 48 actuales sobre un total de 59 en juego. Además, el SNS ha impregnado un giro progresista a su nacionalismo y el votante laborista se encuentra cómodo votando a los secesionistas escoceses.

Si estos resultados del nacionalismo escocés se confirmarán en las urnas, pues en estos últimos diez años siempre ha mostrado una tendencia ascendente, es más que seguro que se apostará por una nueva consulta independentista al estilo de la celebrada en el año 2014, en que el voto afirmativo a la causa independentista sumó el 45% pero no fue suficiente para aprobar la secesión. Ahora, sin embargo, todos los sondeos señalan que el independentismo ganas adeptos y que sería capaz de vencer en el referéndum de llegar a celebrarse, si finalmente los ejecutivos de Escocia y Londres se ponen de acuerdo acerca de la celebración del mismo, algo que por ahora cuenta con el rechazo del primer ministro Johnson.

IRLANDA DEL NORTE O EL BREXIT BLANDO

Irlanda del Norte ha conseguido al menos un Brexit “blando” y por ahora mantendrá una posición a medio camino entre la UE y la salida total de esta institución, tal como no ocurrirá con el resto del Reino Unido. Las normas comunitarias y el acervo de la UE permanecerán intactos, al menos hasta el final del periodo de transición, y la frontera no será una frontera dura, permitiendo el tránsito de pasajeros y mercancías y quedando la unión aduanera con el Reino Unido en los puertos, una suerte de acuerdo que pretende aplacar la ira de muchos ciudadanos irlandeses que no quieren quedarse como ciudadanos de segunda en este nuevo escenario.

El problema sigue siendo que el nacionalismo irlandés sigue considerando en el corto y largo plazo como único horizonte posible para solucionar los problemas cotidianos, al margen o no de la salida de la UE, la unificación total de la isla en una sola nación. En la otra parte, en el bando de los unionistas protestantes, dicho posibilidad inspira recelo, miedo e incluso terror en los sectores más radicales, pues piensan que perderían su identidad y se convertirían en una minoría incomoda, desplazada e incluso marginada. Congeniar esas dos visiones, cuando no concepciones de la vida misma, implicará altas dosis de ingeniería política.

Por ahora, no obstante, nada parece avizorar que los grupos radicales de ambas partes vayan a volver a la violencia tras años de paz y tranquilidad, y que los acuerdos firmados hace ya más de una veintena de años vayan a ser truncados de una forma abrupta ante la irrupción de este nuevo escenario político. Las dudas son acerca de si esta calma chica durará eternamente o si, llegado el caso y finalizado el periodo de transición entre la UE  y el Reino Unido, las armas volverán a tomar su lugar en la política norirlandesa. El tiempo nos dará la respuesta.

Luego está Gales, siempre un poco la gran olvidada de la política británica por su escaso peso demográfico -apenas tres millones- y político, que siempre alegó que la salida de la UE le afectaría mucho económicamente, en tanto y cuanto una buena parte de sus exportaciones se iban para el continente. Sin embargo, a diferencia de Escocia e Irlanda de Norte, el sentimiento nacionalista nunca fue muy alto en Gales en términos electorales y tampoco tuvo el carácter secesionista de los otros dos casos. Además, siempre se podrá esgrimir en su contra que la mayor parte de los ciudadanos -el 52%- votó a favor de la salida del Reino Unido de la UE, por mucho que les pese ahora a algunos sectores nacionalistas. Que lo hubieran pensado antes, dirán, con bastante razón, en Dowing Street 10.


RICARDO ANGOSO

Coordinador del Foro Ideas para la Democracia:
 
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EE.UU. , Rusia , China y la nueva arquitectura económica global

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EP NEW YORK. | Política y Economía Mundial

El ocaso de un Orden Mundial decadente

Por: Níkolas Stolpkin
Nueva arquitectura global en cierne

Quienes quieran ver el conflicto bélico en Ucrania como cualquier conflicto bélico, están muy equivocados. El desenlace podría traer grandes cambios. Cambios que podrían asemejarse a los ocurridos terminada la Segunda Guerra Mundial.

Ucrania es el epicentro de un movimiento tectónico significativo que podría abrir paso a una futura nueva arquitectura global.

Lo que hay que ver acá, no es a un “dadivoso” Estados Unidos, Reino Unido o una Unión Europea querer defender a un país débil de una potencia poderosa, eso sería caer en el simplismo.

El enfoque que debemos hacer es el de un Bloque Capitalista Occidental (EEUU, UE…) en descenso, queriendo frenar de plano el ascenso imparable del Bloque Capitalista Oriental (Rusia, China…) O bien, como el economista Michael Hudson definió en su momento, como el choque de dos sistemas económicos: “el capitalismo financiero neoliberal versus la industrialización socialista”. El primero con tendencia unipolar, y el segundo con tendencia a un mundo multipolar.

Ucrania simplemente sería la oportunidad o la excusa para intentar frenar el tsunami oriental liderados por Rusia y China.

Todos sabíamos los proyectos que tenía Rusia para entregar gas barato a Europa. Estados Unidos sabía lo que podía significar el asentamiento potente y a largo plazo de los intereses de Rusia en Europa, sobre todo en Alemania, lo que afectaría a sus propios intereses en la región. Por lo que Estados Unidos tuvo que actuar, provocando primero el golpe de Estado en Ucrania (2014) y después preparando el terreno para la reacción rusa. Ellos sabían (EEUU) que al provocar la reacción de Rusia podrían llevar a cabo la contención firme de unos de los pilares principales del Bloque Capitalista Oriental y, al mismo tiempo, su ala militar más musculosa. No en vano vimos la respuesta poco diplomática e impulsiva del Bloque Occidental, al enviar armas para que los ucranianos “indefensos” se pudieran defender de los “invasores” rusos.

Los primeros paquetes de “ayuda” por parte del Reino Unido, Canadá, Estados Unidos y los países de la Unión Europea -poco tiempo después de haberse iniciado la Operación Militar Especial rusa sobre suelo ucraniano (2022)-, se trató de “rifles, pistolas y ametralladoras”, “ayuda humanitaria y logística militar”, municiones “estrictamente defensiva”, “equipamiento de defensa”, “sistemas de armamento ligero antitanques de corto alcance”, chalecos y cascos, misiles Javelin (antitanques) y Stinger (antiaéreo), lanzagranadas, etc. Ahora la ayuda hacia Ucrania ha “evolucionado” a una nueva etapa, ahora se trata de misiles tácticos de largo alcance (ATACMS), tanques modernos, aviones de combate, bombas de racimo, sistemas de defensa Patriot de largo alcance, lanzacohetes múltiples HIMARS… Y ahora que Ucrania -con un déficit reconocido de combatientes-, ha fracasado con llamar a combatir en el frente a los ucranianos que tuvieron que abandonar su país, ¿se les habrá de ayudar con soldados también?

Es difícil de entender cómo un puñado de países “desarrollados” y “civilizados” -principalmente arrastrados por Estados Unidos-, estén apostando cifras exorbitantes a un seguro perdedor (Ucrania). ¿Cómo fue posible que la Unión Europea se dejó arrastrar a un conflicto que bien pudieron dejar que Rusia lo solucionara sin interferencias foráneas y, al mismo tiempo, salir beneficiados con los proyectos a largo plazo que se tenían planeado con Rusia? Objetivamente la Unión Europea está más colaborando con los intereses geopolíticos de Estados Unidos que de sus propios intereses. La situación beneficia más a Estados Unidos que a la propia Unión Europea. Estados Unidos y la OTAN (instrumento militar de Estados Unidos, y que aporta aproximadamente el 70% del gasto militar en la alianza) están empujando a la Unión Europea a una situación muy desfavorable que no se sabe cómo habrá de terminar, pero que deja a una Europa más dependiente de los Estados Unidos.

Nueva Guerra Fría

Se está configurando, al parecer, un escenario más de Nueva Guerra Fría que de un escenario de Guerra Directa.  Dicho en otras palabras, estamos más cerca de una Guerra Fría que de una Guerra Nuclear o una “Tercera Guerra Mundial”, aunque pueda parecer todo lo contrario en estos momentos. Lo que no quita que pueda haber ciertas amenazas de un bando o de otro para el famoso juego de la “contención”, como en su momento las hubo (siglo XX). Ladrar, pero sin morder. Porque obviamente sabemos las consecuencias del peor de los escenarios, ¿no?

Sí, quizás estamos siendo muy “optimistas”. Y es que una Tercera Guerra Mundial significaría una Guerra Nuclear segura.

Pero viéndolo desde esta perspectiva “optimista”, una Nueva Guerra Fría significaría un “respiro” o repliegue estratégico favorable al Bloque Capitalista Occidental, que sabe que está perdiendo poder e influencia frente al Bloque Capitalista Oriental.

En Ucrania, más que nada, se está dando forma a la frontera norte que habrá entre el Bloque Occidental y el Bloque Oriental. Un punto que no deja de ser un avance sustantivo para Estados Unidos y sus ambiciones geopolíticas. ¿Un trampolín para en un futuro poder balcanizar a Rusia?

Si las apuestas a perdedor persisten, no creemos que el ganador quiera al perdedor tener suficiente espacio para seguir maniobrando y hacer daño. La eliminación del perdedor se hace imprescindible. ¿Qué hará Occidente cuando se quede sin un jugador al cual apostar?

Después de Rusia, China será el próximo

Con Rusia ya se quemaron todos los puentes. Únicamente faltaría quemar los puentes con China, para que pueda verse mejor el nuevo escenario de Guerra Fría. ¿Taiwán será la nueva “Ucrania” para China? Sería muy difícil, tratándose de una isla.

El asunto Huawei (empresa china) y la subida de aranceles a los productos chinos por parte de Estados Unidos (2018), podríamos situar el inicio de las fuertes hostilidades entre Occidente y Oriente, aduciendo “preocupación” a la Seguridad Nacional. Y todos sabemos que la Unión Europea tiende, en gran medida, a hacerse eco de lo que diga o haga Estados Unidos. En eso no hay discusión.

Y sería con la pandemia del COVID-19 (2020) que seríamos testigos de la existencia de rivalidades sustanciales con respecto al reconocimiento de ciertas vacunas. Las múltiples trabas que se instalaron en Occidente con respecto a las vacunas de origen chino o de origen ruso, dan prueba de ello. Lo que ya podía hablar de cierta rivalidad significativa dentro de Occidente con respecto a ciertas potencias de Oriente.

El conflicto en Ucrania (2022- ?) sencillamente aceleraría las rivalidades ya existentes entre el Bloque Capitalista Occidental y el Bloque Capitalista Oriental, con especial énfasis en Rusia: prohibición de las aerolíneas comerciales rusas dentro de la Unión Europea, prohibición a las agencias de noticias de origen ruso (RT, Sputnik), sabotaje del Nord Stream 1 y Nord Stream 2, los múltiples “paquetes de sanciones”, la salida en masa de las empresas occidentales en
<span;>suelo ruso, etcétera. Lo que no quiere decir que no haya presiones contra China también. Las han tenido significativamente, como ya se ha dicho, desde el año 2018 con el asunto Huawei y la subida de aranceles a los productos chinos. Pero a partir de la Operación Militar Especial en Ucrania se han intensificado, por ser China un aliado estratégico de Rusia.

En la práctica, Estados Unidos desea que China deje de exportar a Rusia “todo lo que se pueda usar en el conflicto”. Está, por otro lado, el “exceso de capacidad industrial” de China, que no es otra cosa que la abrumadora competitividad china que desean frenar dentro de su espacio. Al mismo tiempo, Estados Unidos no deja que sus empresas tecnológicas (Intel, Qualcomm) puedan exportar sus productos a China, todo en nombre de su hiper-manoseada “Seguridad Nacional”. Y ahora está la amenaza de prohibir en suelo estadounidense (y después quizá dónde… ¿Europa? ¿América Latina?) la aplicación exitosa de TikTok, a menos que los propietarios chinos la puedan vender a Estados Unidos.

La caída del Orden Mundial Unipolar

El Orden Mundial Unipolar se encuentra seriamente atrofiado y ha empezado a navegar desesperadamente fuera del orden que tanto habían promovido, como si se tratara de un niño que junto a sus “viejos amigos”, obedientes, después de que enseñaran a jugar a los otrora “nuevos amigos”, al ver que les estaba yendo mejor en el juego, intentan romper las reglas (“sus propias reglas”) y hacer “nuevas” de forma caprichosa para el beneficio de los que están perdiendo el juego y poder así sobrevivir.

Es así como nos encontramos después, con una serie de acontecimientos fuera de juicio: “congelación” o confiscación de activos (llámese robo), (ejemplos: Venezuela, Rusia, Irán…); sanciones o prohibición a Medios de Comunicación por ser supuestamente medios de “propaganda rusa” (¿“pluralidad”? ¿“libertad de prensa”?); amenazas de prohibición a redes sociales exitosas como TikTok, a menos que la puedan vender (llámese chantaje); prohibición de aerolíneas rusas o llenar de trabas a ciudadanos rusos para que no puedan visitar la Unión Europea (llámese rusofobia); prohibición a empresas para que no puedan exportar sus productos a China o Rusia, por ser supuestamente una “amenaza” a la seguridad nacional de Estados Unidos (¿“Libre Mercado”?), etc.

A lo anterior, hay que hacerse muchas preguntas. ¿Qué garantías, de ahora en adelante, puede haber para que un país pueda depositar sin que pueda haber la amenaza de “congelación” o confiscación de lo depositado en la esfera occidental? ¿Todo medio de comunicación relevante que sea crítico con las políticas del gran hegemón (Estados Unidos) será sancionado o derechamente prohibido? ¿Todo producto foráneo que sea exitoso dentro del Bloque Capitalista Occidental, habrá de ser prohibido o sancionado? ¿Qué empresas del Bloque Capitalista Occidental se le estará permitido hacer negocios dentro del Bloque Capitalista Oriental?

Tal como se está configurando todo, es difícil saber cómo habrá de quedar la denominada globalización o el denominado “Libre Mercado”.

Mientras todo apuntaba a desembocar en un mundo multipolar, Estados Unidos y sus aliados, al verse “amenazados”, se apresuraron a cerrar sus puertas para seguir sosteniendo su mundo unipolar basado en sus propios intereses.

Un punto clave en el nuevo escenario será China y toda su efervescencia global, ¿dónde quedará? ¿Toda su efervescencia global será reprimida? ¿Le cerrarán las puertas a China de la misma forma que le cerraron las puertas a Rusia? ¿La efervescencia global china irá en retroceso o en retirada dentro del mundo Occidental? ¿Qué pasará con la influencia china en América Latina? Las declaraciones últimas del Comando Sur pueden dar ya una idea de lo que podría pasar. ¿Los países de América Latina defenderán su soberanía y autonomía frente a las amenazas de Estados Unidos? ¿Estados Unidos querrá implantar nuevas dictaduras en América Latina para alejar la influencia del Bloque Capitalista Oriental, como si se tratara del pasado Bloque Socialista del siglo XX?

Estados Unidos y sus aliados, deberían aceptar que su época de dominio global está seriamente afectada y que deberían entrar en razón y aceptar el Orden Mundial Multipolar con el que se está abriendo paso el Bloque Oriental; que se abre camino no con las armas, sino con la cooperación, la integración, el respeto y la igualdad entre las naciones.

Los nuevos polos de poder no entran al terreno a destruir a los países que no quieran obedecer (Yugoslavia, Irak, Libia…). Tampoco se comportan como una centrífuga la cual debe absorber a los países en la “democracia”, los “derechos humanos” o el “libre mercado” para que puedan “entenderse”.

Estados Unidos debe entender que ellos solos no pueden hacerse cargo del mundo, y menos cuando emergen múltiples polos de poder.

La arquitectura global surgida después de la Segunda Guerra Mundial ha caducado. El actual desequilibrio existente en cuanto a la seguridad y la justicia ya es insostenible. No es posible que en pleno siglo XXI seamos testigos de múltiples ejemplos de inseguridad e injusticia. ¿Cómo el mundo puede tolerar aquello de “congelación” o confiscación de activos de países que han depositado su confianza en otros países? ¿Cómo es posible que seamos testigos de chantajes explícitos como el caso de TikTok en Estados Unidos? ¿Cómo es posible que los que fomentaron el “libre mercado” obliguen hoy a sus empresas a no exportar sus productos a países que también juegan al “libre mercado”? ¿Cómo es posible que los Grandes Medios de Comunicación no vean la injusticia cometida contra medios rusos como RT o Sputnik, la inclinación neonazi que ha tenido desde el principio los que defienden Ucrania de los rusos, o no puedan ver el actual genocidio que está cometiendo el Estado de Israel contra el pueblo palestino, cuyo principal auspiciador sigue siendo Estados Unidos? ¿De qué sirven estructuras u organizaciones como la ONU, OMC, OMS, CPI, … si somos testigos de todo lo anterior o más?

Níkolas Stolpkin

Analista político nacional e internacional – Political Analyst – Crítico de política y Cultura Contemporánea.

 

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IA y cambio climático , las dos cajas de pandora que aterran al mundo

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EP New York. | Ciencia y Tecnología

Estamos ante dos grandes cajas de Pandora: la IA y el cambio climático

El diccionario Merriam-Webster señala que una “caja de Pandora” puede ser “cualquier cosa que parezca ordinaria, pero que puede producir resultados perjudiciales impredecibles”. Últimamente, he pensado mucho en las cajas de Pandora, porque los >Homo sapiens< estamos haciendo algo que nunca habíamos hecho: levantar las tapas de dos cajas gigantes de Pandora al mismo tiempo, sin tener ni idea de lo que podría salir de ahí.

Una de estas cajas de Pandora se denomina “inteligencia artificial” y la ejemplifican programas como ChatGPT, Bard y AlphaFold, los cuales son testigos de la capacidad de la humanidad para confeccionar por primera vez, y como si fuese la obra de un dios, algo que se acerca a la inteligencia general y supera por mucho la capacidad cerebral con la que evolucionamos de manera natural.

La otra caja de Pandora se llama “cambio climático” y con ella los humanos estamos por primera vez conduciéndonos, nuevamente, como si fuésemos unos dioses, de una época climática a otra. Hasta ahora, ese poder estaba limitado en gran medida a las fuerzas naturales relacionadas con la órbita de la Tierra alrededor del Sol.

Para mí, mientras levantamos las tapas al mismo tiempo, la gran pregunta es: ¿qué tipo de regulaciones y ética debemos implementar para manejar lo que salga gritando de las cajas?

Admitámoslo, no comprendimos cuánto se iban a usar las redes sociales para socavar los dos pilares de cualquier sociedad libre: la verdad y la confianza. Así que, si abordamos la inteligencia artificial generativa con la misma negligencia —si volvemos a seguir el imprudente mantra de Mark Zuckerberg en los albores de las redes sociales, “muévete rápido y rompe cosas”—, qué te puedo decir: vamos a romper cosas más rápido, con más fuerza y más profundidad de lo que nadie puede imaginar.

“Nos faltó imaginación cuando se desataron las redes sociales y luego no logramos responder con responsabilidad a sus consecuencias inimaginadas una vez que permearon las vidas de miles de millones de personas”, me dijo Dov Seidman, fundador y presidente de HOW Institute for Society y LRN. “Perdimos mucho tiempo —y nuestro camino— pensando de manera utópica en que solo podían salir cosas buenas de las redes sociales, al conectar a la gente y dándole voz. No podemos permitirnos fracasos similares con la inteligencia artificial”.

Así que existe “un imperativo urgente —tanto ético como regulatorio— para que estas tecnologías de inteligencia artificial solo se utilicen para complementar y elevar lo que nos hace singularmente humanos: nuestra creatividad, nuestra curiosidad y, en el mejor de los casos, nuestra capacidad para tener esperanza, ética, empatía, determinación y colaborar con otros”, agregó Seidman (miembro del consejo del museo que fundó mi mujer, Planet Word).

“El adagio de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad nunca ha sido más cierto. No podemos permitirnos otra generación de tecnólogos que proclamen su neutralidad ética y nos digan: ‘Oye, solo somos una plataforma’, cuando estas tecnologías de inteligencia artificial están permitiendo tipos exponencialmente más poderosos y profundos de empoderamiento e interacción humana”.

Por estas razones, le pedí su opinión a James Manyika, quien dirige el equipo de tecnología y sociedad de Google, así como Google Research —donde se lleva a cabo gran parte de la innovación en inteligencia artificial—, sobre la promesa y el desafío de esta tecnología.

“Debemos ser audaces y responsables al mismo tiempo”, dijo.

“La razón para ser audaces es que, en muchos ámbitos distintos, la inteligencia artificial tiene el potencial de ayudar a la gente con las tareas cotidianas, de enfrentar algunos de los mayores desafíos de la humanidad —como, por ejemplo, la atención médica— y lograr nuevos descubrimientos e innovaciones científicos, así como mejoras de productividad que llevarán a una mayor prosperidad económica”.

Manyika agregó que lo hará “dándole acceso a gente de todas partes a la suma del conocimiento mundial: en su propia lengua, en su modo de comunicación preferido, por medio de texto, voz, imágenes o código” en un teléfono inteligente, la televisión, la radio o un libro electrónico. Mucha más gente podrá obtener la mejor ayuda y las mejores respuestas para mejorar su vida.

Sin embargo, Manyika agregó que también debemos ser responsables y citó varias inquietudes. En primer lugar, estas herramientas deben estar alineadas por completo con los objetivos de la humanidad. En segundo lugar, en las manos equivocadas, estas herramientas podrían hacer un daño enorme, tanto si hablamos de la desinformación como de cosas que se pueden falsificar a la perfección o del hackeo. (Los malos siempre son los primeros en adoptarlas).

Por último, “hasta cierto grado, la ingeniería va a la cabeza de la ciencia”, explicó Manyika. Es decir, ni siquiera las personas que construyen los llamados grandes modelos lingüísticos en los que se basan productos como ChatGPT y Bard entienden por completo cómo funcionan ni el alcance total de sus capacidades”. Manyika agregó que podemos diseñar sistemas de inteligencia artificial de una capacidad extraordinaria, a los que se les pueden enseñar unos pocos ejemplos de aritmética, un lenguaje poco común o explicaciones de chistes y luego, con una precisión asombrosa, pueden empezar a hacer muchas más cosas tan solo con esos fragmentos. En otras palabras, todavía no sabemos por completo cuántas cosas más, buenas o malas, pueden hacer estos sistemas.

Por lo tanto, necesitamos cierta regulación, pero debe hacerse con cuidado y de manera iterativa. La talla única no les quedará a todos.

¿Por qué? Bueno, si lo que más nos preocupa es que China supere a Estados Unidos en el ramo de la inteligencia artificial, debemos acelerar nuestra innovación en inteligencia artificial, no ralentizarla. Si queremos democratizar de verdad la inteligencia artificial, tal vez queramos que su código sea abierto. No obstante, el código abierto puede ser explotado. ¿Qué haría el grupo del Estado Islámico con el código? Así que debemos pensar en el control de armas. Si nos preocupa que los sistemas de inteligencia artificial agraven la discriminación, las violaciones de la privacidad y otros daños sociales divisivos, como lo hacen las redes sociales, debemos tener regulaciones ahora.

Si queremos aprovechar todas las mejoras de productividad que se esperan de la inteligencia artificial, debemos centrarnos en crear nuevas oportunidades y redes de seguridad para todos los asistentes jurídicos, investigadores, asesores financieros, traductores y las personas que trabajan en tareas de repetición que podrían ser remplazados hoy y tal vez los abogados y programadores que serían remplazados mañana. Si nos preocupa que la inteligencia artificial se vuelva superinteligente y empiece a definir sus propios objetivos, sin tener en cuenta el daño humano, debemos detenerla de inmediato.

Este último peligro es tan real que, la semana pasada, Geoffrey Hinton, uno de los diseñadores pioneros de los sistemas de inteligencia artificial, anunció que iba a abandonar el equipo de inteligencia artificial de Google. Hinton señaló que, en su opinión, Google estaba actuando de manera responsable en el despliegue de sus productos de inteligencia artificial, pero que quería tener la libertad para hablar sobre todos los riesgos. “Es difícil ver cómo se puede evitar que los malos la utilicen para cosas malas”, le dijo Hinton a Cade Metz, del Times.

Si sumamos todo, el resultado es que, como sociedad, estamos a punto de tener que decidir sobre algunas concesiones muy importantes mientras introducimos la inteligencia artificial generativa.

Y la regulación gubernamental por sí sola no nos salvará. Tengo una regla sencilla: mientras más rápido sea el ritmo del cambio y más poderes divinos desarrollemos los humanos, más importará todo lo antiguo y lento; todo lo que aprendiste en la escuela dominical o de dondequiera que tomes una inspiración ética, importará más que nunca.

Porque, mientras más modifiquemos la escala de la inteligencia artificial, mayor debe ser la modificación de la escala de la regla dorada: trata a los demás como quieras que te traten. Porque, debido a los poderes cada vez más divinos que nos estamos otorgando, ahora podemos afectarnos los unos a los otros más rápido, barato y profundo que nunca.

Cambio Climático

Sucede lo mismo con la caja de Pandora climática que estamos abriendo. Como explica la NASA en su sitio web: “En los últimos 800.000 años, ha habido ocho ciclos de glaciaciones y periodos más cálidos”. La última edad de hielo terminó hace unos 11.700 años y le dio paso a nuestra era climática actual —conocida como Holoceno (que significa “totalmente reciente”)—, la cual se caracteriza por tener estaciones estables que permitieron una agricultura estable, la construcción de comunidades humanas y, a final de cuentas, la civilización como la conocemos hoy.

“La mayoría de estos cambios climáticos se les atribuyen a variaciones muy pequeñas en la órbita de la Tierra que modifican la cantidad de energía solar que recibe nuestro planeta”, señala la NASA.

Bien, pues despídete de eso. Ahora hay un debate intenso entre los ecologistas —y los expertos en geología de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, la organización profesional responsable de definir las eras geológicas y climáticas de la Tierra— en torno a si los humanos hemos salido del Holoceno para entrar en una nueva era, llamada Antropoceno.

Ese nombre proviene “de ‘antropo’, que significa ‘hombre’, y ‘kainos’, que significa ‘nuevo’, porque la humanidad ha causado extinciones masivas de especies vegetales y animales, ha contaminado los océanos y ha alterado la atmósfera, entre otros impactos duraderos”, detalla un artículo publicado en Smithsonian Magazine.

Los científicos del sistema terrestre temen que esta era creada por el hombre, el Antropoceno, no tenga ninguna de las estaciones predecibles del Holoceno. La agricultura podría convertirse en una pesadilla.

Sin embargo, aquí es donde la inteligencia artificial podría ser nuestra salvadora: acelerando los avances en la ciencia de los materiales, la densidad de las baterías, la energía de fusión y la energía nuclear modular segura que permitan a los seres humanos gestionar los impactos del cambio climático que ahora son inevitables y evitar los que serían inmanejables.

No obstante, si la inteligencia artificial nos brinda un mecanismo para amortiguar los peores efectos del cambio climático —si, de hecho, la inteligencia artificial nos da una oportunidad—, será mejor que lo hagamos bien. Es decir, con regulaciones inteligentes para modificar con rapidez la escala de la energía limpia y con valores sostenibles a escala. Si no difundimos una ética de la conservación —una reverencia por la naturaleza y todo lo que nos da sin costo, como el aire y el agua limpios—, podríamos acabar en un mundo en el que la gente se sienta con derecho a conducir por la selva ahora que su Hummer es totalmente eléctrico. Eso no puede ocurrir.

En conclusión: estas dos grandes cajas de Pandora se están abriendo. Que Dios nos salve si adquirimos poderes divinos para partir el mar Rojo, pero no logramos modificar la escala de los Diez Mandamientos.


Thomas L. Friedman es columnista de Opinión del NYY sobre temas internacionales y ha ganado tres premios Pulitzer. Es autor de siete libros

 

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Blog de Sucesos y Noticias

Alcalde Eric Adams se una a la celebración del Desfile Hispano de Queens

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EP New York| Desfile Hispano

Por Gustavo Lugo

El desfile Hispano de Queens se ha celebrado anualmente durante más de cuarenta años en conmemoración del Mes Nacional de la Herencia Hispana, en el condado de Queens, como tributo a las contribuciones de los hispanoamericanos en Estados Unidos.

El concepto del Desfile Hispano de Queens fue fundado en 1976, por un grupo de Comerciantes y Profesionales Hispanos, quienes se unieron bajo el nombre asumido: «Comité Pro-Desfile Hispano de Queens». Bajo el liderazgo del Sr. Rafael Oller, (Cubano), y el Dr. George Balbi, (Argentino), el primer desfile se desarrolló a lo largo del lado norte de Junction Boulevard, al oeste en la 37th Avenue y al sur hasta 82nd Street y Roosevelt Avenue, en Jackson Heights.

En julio de 2003, los miembros del Comité Pro-Desfile Hispano de Queens, decidieron incorporar de conformidad con la Sección 402, Ley de Organizaciones sin Fines de Lucro del Estado de Nueva York, como una corporación Tipo «B», a saber, » Una corporación sin fines de lucro formada para cualquiera de los siguientes propósitos legales no comerciales: benéficos, educativos, religiosos, científicos, literarios y culturales.

Miguel  Flores presidente del desfile, y en su 46 edicion, Invita a todas las comunidades a este majestuoso desfile, que se realizara este 25 de septiembre desde las 11 am por la avenia 37 entre las calles 69 y 86, en Jackson Heights.

Este año se a unido a la celebracion el alcalde de Nueva York Eric Adams, el presidente del condado Donovan Richards (jr), lideres comunitarios,  y autoridades locales.

La musica, el colorido, las danzas y el encuentro de culturas a hecho que el desfile sea, el eje principal entre los muchos eventos culturales en el condado de Queens, promoviendo cada vez mas la riqueza de la cultura hispana.

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