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“Floyd” , un juicio de esperanza para la comunidad afroestadounidense

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EP New York/agencias

El juicio de Floyd da algo de esperanza a la comunidad negra

MINNEAPOLIS, Minnesota, EE.UU. — El alivio, aunque sea fugaz y temporal, es un sentimiento que los afroestadounidenses rara vez han sentido en Estados Unidos: desde la esclavitud a la segregación de Jim Crow y persistentes castigos por ser negro, ha sido difícil dar un soplo de aire fresco libre de opresión.

Sin embargo, la condena del expolicía Derek Chauvin por asesinar a George Floyd hace casi un año permitió que muchos en Minneapolis y en todo el país liberasen algo de la ansiedad acumulada, y vieran un atisbo de esperanza.

Pero, ¿qué forma podría tomar esa esperanza?

La sentencia para Chauvin -declarado culpable de asesinato y homicidio por presionar el cuello de Floyd con la rodilla, asfixiándole hasta que dejó de moverse el pasado mayo- mostraba de nuevo a los afroestadounidenses y a sus compatriotas que el sistema legal puede reconocer el valor de las vidas negras.

O, al menos, puede exigir responsabilidades a un policía blanco de Minnesota por lo que muchos declararon como un claro acto de asesinato hace meses.

“Este podría ser el principio de la restauración en la creencia de que el sistema de justicia puede funcionar”, dijo el activista de derechos civiles Martin Luther King III, una opinión muy repetida el martes.

“Pero tenemos que mantenernos en la batalla de una forma pacífica y no violenta, y hacer demandas”, añadió. “Esto ocurre desde hace años, y un caso, un veredicto, no cambia cómo ha operado el racismo sistemático en nuestro sistema”.

Alexandria De La Cruz, una madre de Minneapolis, llevó a su hija de siete años al cruce donde fue asesinado Floyd, ahora llamado Plaza George Floyd. Junto a los cientos de personas reunidos allí -negros, blancos y otros- De La Cruz estalló en vítores cuando se anunció que Chauvin había sido condenado por los tres cargos que afrontaba.

“Siento alivio de que el sistema de justicia funciona, hoy está funcionando”, dijo De La Cruz.

Su hija, Jazelle, llevaba una sudadera con capucha con el mensaje “Dejen de matar a gente negra”. Quizá es un recordatorio, dijo su madre, de que aún queda tarea por hacer para asegurar que la sensación de alivio no es tan pasajera esta vez.

“Es importante traerla (a la plaza) para que pueda ver lo que le ocurre a nuestra gente, para que pueda ver lo que es este país de verdad”, dijo De La Cruz.

Los afroestadounidenses han vivido momentos similares antes. En los últimos años han seguido las condenas de los agentes que mataron a Oscar Grant, Laquan McDonald y Walter Scott. Sin embargo, las familias de algunas de esas víctimas siguen reclamando más responsabilidades a una cultura policial que nunca ha demostrado cambios o reformas significativas tras las condenas a agentes.

Incluso antes de que terminara el juicio a Chauvin, el país y la región de las Ciudades Gemelas se vieron conmocionados por otra muerte de un hombre negro desarmado a manos de la policía. Esta vez fue Daunte Wright, de 20 años, que fue baleado en Brooklyn Center, unos 16 kilómetros (10 millas) al norte de Minneapolis.

Keith Ellison, el primer secretario de Justicia negro de Minnesota, dijo que la decisión del jurado era un recordatorio de lo difícil que ha sido conseguir cambios duraderos y evitar la inestabilidad y la desobediencia civil que envolvió al país y a parte del mundo el verano pasado.

Ellison añadió que Estados Unidos conoce y en gran parte ignora las causas del descontento en las comunidades negras. Hace más de un siglo, las comisiones de Kerner y McComb advirtieron en sus estudios sobre protestas raciales en contra de hacer precisamente eso.

“Aquí estamos, en 2021 aún abordando el mismo problema”, dijo Ellison. “Esto tiene que terminar. Necesitamos justicia auténtica. Eso no es un caso. Eso es una transformación social que dice que nadie está por debajo de la ley, y nadie está por encima”.

Rashad Robinson, presidente del grupo de justicia racial Color of Change, expresó una opinión similar.

“No podemos tener, cada una de las veces, alzamientos populares para conseguir justicia, ni deberíamos tener que mantener una conversación sobre exigir responsabilidades a los agentes de policía cando van por ahí matándonos”, dijo Robinson.

De modo que, una vez más, ¿a qué podrían aspirar los afroestadounidenses después del juicio a Chauvin?

La cuestión no puede limitarse a poner más policías ante un juez y un jurado, o encarcelar a más agentes, dijo Miski Noor, activista del grupo de las Ciudades Gemelas Black Visions Collective.

“En realidad eso no detiene los asesinatos de personas negras”, dijo Noor. “Tratamos de llegar a un mundo en el que no se pierdan vidas, en el que la gente negra de verdad pueda vivir”.

Esa es la esperanza.

Por mucho alivio que lleven los veredictos a la familia Floyd, nadie lo ve como un final feliz en la búsqueda de la justicia. Y aún hay otros tres expolicías de Minneapolis a la espera de juicio por su papel en el caso.

Brandon Williams, sobrino de Floyd, describió el veredicto como “un momento decisivo para Estados Unidos”.

“Es algo que este país necesitaba desde hacía tiempo”, dijo. “Necesitamos que todos y cada uno de los agentes rindan cuentas. Y hasta entonces, sigue dando miedo ser un hombre o una mujer negros en Estados Unidos al encontrarse con la policía”.

Presidente Biden y el caso “Floyd”

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, exigió este martes que el Congreso apruebe reformas de las prácticas policiales en el país para estar “a la altura del legado” del afroamericano George Floyd, después de que el expolicía Derek Chauvin fuera declarado culpable de su muerte.

En un discurso en la Casa Blanca, Biden describió el veredicto como “un paso gigante en la marcha hacia la justicia”, pero dijo que “no es suficiente” para combatir el “racismo sistémico” en Estados Unidos.

Con inf. de AP noticias

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Agencias

Empleos y futuro tecnológico en manos de multinacionales

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EP New York | Tecnología | agencias

Por Gustavo Lugo

Recortes rápidos y masivos de empleos en sector tecnológico

Tan solo en el último mes ha habido casi 50.000 recortes de empleos en el sector tecnológico. En los últimos años, empresas grandes y pequeñas del sector realizaron una oleada de contrataciones cuando la demanda de sus productos, software y servicios aumentó con millones de personas trabajando de manera remota.

Sin embargo, incluso con todos los despidos anunciados en semanas recientes, la mayoría de las empresas tecnológicas siguen siendo mucho más grandes que hace tres años.

A continuación, un vistazo a algunas de las compañías que han anunciado despidos hasta ahora.

Agosto de 2022 . La empresa matriz de la red social Snapchat anunció el despido del 20% de su personal. Snap ha aumentado su fuerza laboral a más de 5.600 empleados en años recientes y la empresa dijo en ese momento que aún después de despedir a más de 1.000 empleados, tendrá un plantel mayor que un año antes.

Robinhood: La empresa, cuya aplicación ayudó a atraer a una nueva generación de inversionistas al mercado, anunció el despido de alrededor del 23% de su personal, unas 780 personas. En una ola anterior despidió al 9% de su fuerza laboral.

Noviembre de 2022. Twitter: La red social despidió aproximadamente la mitad de sus 7.500 empleados tras ser adquirida por el multimillonario y director ejecutivo de Tesla, Elon Musk.

Lyft: El servicio de transporte por aplicación móvil anunció el despido del 13% de su fuerza laboral, casi 700 empleados.

Meta: La empresa matriz de Facebook despidió a 11.000 personas, cerca del 13% de su plantilla.

Enero de 2023. Amazon: La empresa de comercio digital anunció que debe eliminar 18.000 puestos de trabajo. Esa es una pequeña fracción de su plantel global de 1,5 millones de personas.

Salesforce: La empresa despidió al 10% de su fuerza laboral, alrededor de 8.000 empleados.

Coinbase: La plataforma de comercio con criptomonedas reducirá aproximadamente el 20% de su plantel, o unos 950 empleos, en una segunda ola de despidos en menos de un año.

Microsoft: La empresa de software informó que reducirá cerca de 10.000 empleos, casi el 5% de sus trabajadores.

Google: El gigante de los motores de búsqueda se convierte en el más reciente del sector en anunciar que debe realizar ajustes, con la eliminación de 12.000 empleos, el 6% de su nómina.

Spotify: El servicio de transmisión de música está recortando el 6% de su fuerza laboral global. La compañía no dio un número específico de empleos perdidos. En su informe anual más reciente, Spotify informó que tenía alrededor de 6.600 empleados, lo que implica que se estarán eliminando 400 puestos de trabajo.

AP News

 

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Agencias

Enfermeras de Nueva York llegan a preliminar acuerdo tras amenaza de huelga

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EP New York | New York

Por Gustavo Lugo

Enfermeras en huelga en Nueva York llegan a un acuerdo preliminar
NUEVA YORK — Dos hospitales de la ciudad de Nueva York alcanzaron un acuerdo preliminar de contrato con miles de enfermeras, lo que puso fin a una huelga de esta semana que afectó a la atención médica, según anunciaron responsables el jueves.

Las enfermeras, representadas por la Asociación de Enfermería del Estado de Nueva York (NYSNA, por sus siglas en inglés), iniciaron los paros el lunes de madrugada después de que las negociaciones con los gestores se estancaran en el Hospital Monte Sinaí, en Manhattan, y el Centro Médico Montefiore, en el Bronx. Cada uno tiene mil camas y 3.500 o más enfermeras sindicadas.

El personal de los dos hospitales volverían a trabajar desde el jueves por la mañana, señaló el sindicato.

El sindicato había recalcado que la falta de personal era una de sus principales preocupaciones y señaló que las enfermeras que soportaron el duro apogeo de la pandemia del coronavirus estaban demasiado sobrecargadas porque había demasiadas plazas sin cubrir. Las enfermeras dicen que han tenido que trabajar horas extra, gestionar el doble de pacientes de lo debido y saltarse comidas e incluso recesos para ir al baño.

Los pactos con los dos centros incluyen ratios concretos y vinculantes de personal, según el sindicato. El acuerdo con el Montefiore también incluía lo que la asociación describió como mejoras de salud de la comunidad y acuerdos sobre estudiantes de enfermería para reclutar a enfermeras locales del Bronx.

“Con nuestra unidad y arriesgándolo todo, ganamos ratios de personal seguros vinculantes tanto en el Montefiore como en el Monte Sinaí, donde las enfermeras fueron a la huelga por la atención a los pacientes”, afirmó en un comunicado la presidenta del sindicato, Nancy Hagans. “Hoy podemos regresar al trabajo con la cabeza alta, sabiendo que nuestra victoria supone una atención más segura para nuestros pacientes y más empleos sostenibles para nuestra profesión”.

Los hospitales, de propiedad privada y sin fines de lucro, dijeron que habían tenido que lidiar con una falta generalizada de personal de enfermería que se vio agravada por la pandemia.

“Nuestro equipo de negociación ha trabajado sin parar con la dirección del NYSNA para llegar a un acuerdo”, indicó el Montefiore en un comunicado. “Desde el principio, llegamos a la mesa comprometidos con negociar de buena fe y abordar los problemas que eran prioridades para nuestro personal de enfermería”.

El hospital dijo que se había centrado en garantizar que las enfermeras tenían “el mejor entorno de trabajo posible, con mejoras considerables de salarios y prestaciones” a través del acuerdo con el sindicato.

“Sabemos que esta huelga afectó a todo el mundo -no sólo a nuestras enfermeras- y estábamos comprometidos con alcanzar una resolución lo antes posible para minimizar las interferencias con la atención a los pacientes”, añadió el centro médico.

Otros hospitales privados de la ciudad llegaron a acuerdos con el sindicato conforme se acababa el plazo límite para la huelga. Los acuerdos incluían aumentos salariales que ascendían a un 19% en total durante tres años.

Una publicación en el sitio web del Monte Sinaí indicó que el hospital estaba satisfecho de haber alcanzado un acuerdo preliminar con el sindicato.

“Nuestro acuerdo propuesto es similar a los (alcanzados) entre el NYSNA y otros ocho hospitales de la Ciudad de Nueva York. Es justo y responsable, y pone a los pacientes en primer lugar”, indicó el Sistema de Salud Monte Sinaí.

El Monte Sinaí y el Montefiore dijeron antes de la huelga que habían ofrecido los mismos aumentos.

EFE|AP

 

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Bolsonaristas asaltan el Congreso , el Supremo y palacio presidencial en Brasil

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EP New York | Latinoamérica | Agencias

Brasil busca castigar a los que atacaron edificios oficiales

RÍO DE JANEIRO — Las autoridades brasileñas recogían e investigaban el lunes después de que miles de partidarios del expresidente Jair Bolsonaro asaltaran el Congreso, el Supremo Tribunal Federal y el palacio presidencial y después causaran destrozos en las principales sedes de poder del país.

Los manifestantes reclamaban una intervención militar que reinstaurase al ultraderechista Bolsonaro en el poder o expulsara al presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, recién instalado en el cargo, en escenas de caos y destrucción que recordaban a la insurrección del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de Estados Unidos.

Alborotadores vestidos con los colores verde y amarillo de la bandera nacional rompieron ventanas, derribaron muebles y arrojaron computadoras e impresoras al suelo. Agujerearon en cinco puntos un enorme cuadro de Emiliano Di Cavalcanti, volcaron la mesa con forma de U donde se reúnen los jueces del Supremo Tribunal Federal, arrancaron la puerta del despacho de un juez y vandalizaron una emblemática estatua ante la corte. Los interiores de los edificios monumentales quedaron en estado de ruina.

En una conferencia de prensa el domingo por la noche, el ministro brasileño de relaciones institucionales dijo que se inspeccionarían los edificios para buscar pruebas como huellas dactilares e imágenes para que la gente rindiera cuentas, y señaló que los alborotadores al parecer pretendían emprender acciones similares en todo el país. El ministro de Justicia, Flávio Dino, dijo que los actos equivalían a terrorismo y amenaza de golpe de Estado y que las autoridades habían empezado a identificar a las personas que pagaron los autobuses que llevaron a los inconformes a la capital.

“No tendrán éxito en destruir la democracia brasileña. Debemos decirlo con rotundidad, con toda la firmeza y convicción”, dijo Dino. “No aceptaremos la senda de la criminalidad para librar batallas políticas en Brasil. A un delincuente se le trata como delincuente”.

Por ahora han sido detenidas 300 personas, según dijo en Twitter la policía civil del distrito federal.

En los meses que siguieron a la derrota electoral de Bolsonaro el 30 de octubre, Brasil estuvo en vilo, receloso de cualquier vía que pudiera seguir el mandatario saliente para aferrarse al poder. Bolsonaro había avivado entre sus seguidores más fieles la creencia de que el sistema de voto electrónico era propenso al fraude, aunque nunca presentó ninguna prueba. Y su hijo, el legislador Eduardo Bolsonaro, celebró varias reuniones con el expresidente de Estados Unidos Donald Trump, Steve Bannon, viejo aliado de Trump, y su destacado asesor de campaña Jason Miller.

Los resultados de las elecciones brasileñas —las más ajustadas en tres décadas— fueron reconocidas con rapidez por políticos de todo el espectro político, incluidos algunos aliados de Bolsonaro, y docenas de gobiernos. Y Bolsonaro sorprendió casi a todo el mundo al desaparecer de la vista. No admitió la derrota ni denunció un fraude, aunque su partido y él solicitaron la anulación de millones de votos, una petición desestimada con prontitud.

Los brasileños utilizan el voto electrónico desde 1996. Expertos de seguridad electoral lo consideran un sistema menos seguro que las boletas marcadas a mano porque no dejan un registro en papel que pueda auditarse. Sin embargo, el sistema brasileño está vigilado de cerca por las autoridades y por observadores internacionales, que nunca han encontrado pruebas de manipulaciones para cometer fraude.

Aun así, seguidores de Bolsonaro rechazaron los resultados. Cortaron carreteras y acamparon ante edificios militares, instando a las fuerzas armadas a intervenir. Las protestas fueron pacíficas en su gran mayoría, aunque las amenazas aisladas de terrorismo —como una bomba hallada en un camión de combustible camino del aeropuerto de Brasilia— aumentaron las preocupaciones de seguridad.

Dos días antes de la investidura de Lula el 1 de enero, Bolsonaro voló a Estados Unidos y se instaló de forma temporal en Orlando. Muchos brasileños expresaron su alivio porque, aunque declinara participar en la transición de poder, su ausencia permitiera que ocurriera sin incidentes. O así era, hasta el domingo.

“El bolsonarismo imita las mismas estrategias que el trumpismo. Nuestro 8 de enero, una manifestación sin precedentes en la política brasileña, está claramente copiado del 6 de enero en el Capitolio”, dijo Paulo Calmon, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Brasilia. “Los tristes episodios de hoy suponen un nuevo intento de desestabilizar la democracia y demuestran que el radicalismo populista y autoritario de la extrema derecha brasileña sigue activo al mando del expresidente Bolsonaro, el ‘Trump de Latinoamérica’”.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, describió los disturbios como un “ataque a la democracia y al traspaso pacífico de poder en Brasil” en un tuit, y dijo que estaba deseando seguir trabajando con Lula.

En una conferencia de prensa desde el estado de Sao Paulo, Lula leyó un decreto recién firmado por el gobierno federal para asumir el control de la seguridad en el distrito federal. Los “fanáticos fascistas” y todos los que financiaran sus actividades deben ser castigados, señaló. El mandatario también acusó a Bolsonaro de instarles a la insurrección.

Bolsonaro rechazó la acusación del presidente el domingo por la noche. En un tuit afirmó que la protesta pacífica forma parte de la democracia, pero el vandalismo y la invasión de edificios públicos eran “excepciones a la norma”. No mencionó de forma específica las acciones de los manifestantes en Brasilia.

“Evidentemente, es el mentor intelectual de lo que está ocurriendo, de modo que no puede distanciarse de ello”, dijo Mario Sérgio Lima, analista político en Medley Advisors. “Estos grupos fueron creados por él, por el radicalismo que impuso a la política. Y no hay modo de deshacerlo (…) Parece que su grupo ya ha cruzado el Rubicón”.

A diferencia del ataque de 2021 en Estados Unidos, pocos funcionarios trabajaban en los principales edificios del gobierno en un domingo. Y los videos del suceso mostraban una presencia limitada de la policía militar capitalina. Eso hizo que muchos se preguntaran en Brasil si la policía había ignorado los numerosos signos de alarma, subestimado su capacidad o había sido cómplice de algún modo.

Un video mostraba un grupo de manifestantes que se abría paso a través de una barricada policial tras un escaso forcejeo, y apenas unos pocos agentes empleaban gas lacrimógeno. En otro se veía a agentes parados mientras los manifestantes asaltaban el Congreso, incluido uno que grababa imágenes con su celular.

“Este fue un grave error del gobierno del distrito federal. Era una tragedia anunciada”, dijo Thiago de Aragão, director de estrategia en la consultora política con sede en Brasilia Arko Advice. “Todo el mundo sabía que (los manifestantes) venían a Brasilia. Se esperaba que el gobierno del distrito federal preparase una respuesta para proteger la capital. No hicieron nada de eso”.

En su conferencia de prensa, Lula denunció “incompetencia o mala fe” por parte de la policía y prometió que algunos serían castigados.

El gobernador del distrito federal, Ibaneis Rocha, confirmó en Twitter que había destituido al jefe de seguridad pública de la capital, Anderson Torres. Medios locales informaron que Torres estaba en Orlando de vacaciones y que negaba haberse reunido allí con Bolsonaro.

“Dos años después del 6 de enero, el legado de Trump sigue envenenando nuestro hemisferio”, tuiteó el senador estadounidense Bob Menendez, que preside el comité de relaciones exteriores del Senado, y añadió que culpaba a Bolsonaro de incitar las acciones en Brasilia. “Proteger la democracia y exigir responsabilidades a actores malignos es esencial”.

AP noticias

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