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Retiro de tropas de EE.UU de Siria genera crisis política

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EP New York/ agencias

Al grave aununcio del presidente Donald Trump sobre un posible cierre de gobierno sino se aprueba el presupuesto para el muro fronterizo , éste jueves el secretario de Defensa, Jim Mattis, ha presentado su renuncia tras un desacuerdo con el presidente sobre el abrupto retiro de las tropas estadounidenses de Siria y tras casi dos años de discordias sobre el papel de Estados Unidos en el mundo.

Mattis, quizá el funcionario de política exterior más respetado en el gobierno de Trump, dejará su cargo a finales de febrero después de dos tumultuosos años en los que se empeñó en suavizar y moderar la intransigencia del presidente, y sus cambiantes políticas. Dijo a Trump en una carta que renunciaba porque “tiene derecho a contar con un secretario de Defensa cuyos puntos de vista estén más alineados con los suyos”.

La partida de Mattis fue lamentada de inmediato por sectores relacionados con política exterior y por legisladores de ambos partidos, que consideran al general retirado de la Infantería de Marina como una opinión sobria y experimentada para Trump, que nunca había ocupado un cargo público ni servido en las fuerzas armadas. Incluso los aliados de Trump manifestaron temor por la decisión de Mattis de renunciar, por considerarlo una fuerza moderadora importante frente al mandatario.

“Solo lean la carta de renuncia del general Mattis”, dijo en un tuit el senador Marco Rubio, de Florida. “La carta deja bastante claro que nos dirigimos hacia una serie de graves errores en política que pondrán en peligro a nuestra nación, dañarán nuestras alianzas y fortalecerán a nuestros adversarios”.


Trump anuncia retiro de tropas estadounidenses de Siria


La renuncia se informó un día después que Trump sorprendió a aliados de Estados Unidos y a los miembros del Congreso al anunciar el retiro de todas las tropas estadounidenses de Siria, y mientras continúa evaluando reducir el despliegue de efectivos estadounidenses en Afganistán. También coincide con la agitación interna, la disputa de Trump con el Congreso por el muro fronterizo y la amenaza de un cierre parcial del gobierno.

La decisión de Trump de sacar a las tropas de Siria ha sido duramente criticada por los aliados kurdos, quienes podrían sufrir una embestida turca una vez que los estadounidenses estén fuera del país. El Pentágono se había opuesto a la retirada.

En su carta de renuncia, Mattis enfatizó la importancia de defender a los aliados de Estados Unidos, una crítica implícita a la decisión del presidente sobre este y otros temas.

“Mientras Estados Unidos siga siendo la nación indispensable del mundo libre, no podemos proteger nuestros intereses ni cumplir nuestro papel de manera efectiva sin mantener fuertes alianzas y sin mostrar respeto a esos aliados”, escribió Mattis.

El año pasado, el senador republicano Bob Corker, frecuente crítico de Trump, afirmó que Mattis, el jefe de Despacho de la Casa Blanca, John Kelly, y el entonces secretario de Estado, Rex Tillerson, contribuían a “apartar a nuestro país del caos”.

Tillerson fue despedido este año y Kelly dejará la Casa Blanca en los próximos días.

“Esto es terrible”, afirmó en un tuit el vicepresidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, el demócrata Mark Warner. “El secretario Mattis ha sido una isla de estabilidad en medio del caos del gobierno de Trump”.

El Senador demócrata Mark Warner, del Comité de Inteligencia del Senado, habla con la prensa en el Capitolio. Washington


La salida de Mattis se rumoraba desde hace tiempo, pero fuentes allegadas a él insistían en que el general con experiencia en combate permanecería en el cargo debido a su determinación de llevar calma y lógica militar a las decisiones del gobierno _a menudo caóticas_ en materia de seguridad nacional y suavizar el tono del mandatario hacia los aliados.


Sobre el general Mattis

Mattis, de 68 años, estaba retirado del Ejército, tras pasar 40 años en el cuerpo de Marines, cuando Donald Trump recién elegido en las urnas lo escogió para dirigir el Departamento de Defensa. Era un general respetado, capaz de inspirar dos apodos tan aparentemente opuestos como “perro furioso”, por lo agresivo en el campo de batalla, y “monje guerrero”, por su bagaje intelectual.

 

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9/11 , 20 años después del dolor

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EP New York/ 9/11

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23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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