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Trump ordena cierre de gobierno tras rechazo de presupuesto para muro

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EP USA/agencias

Washington AP/ El cierre del gobierno federal comenzó a primeras horas del sábado después de que demócratas rechazaron la exigencia de 5.000 millones de dólares del presidente Donald Trump para comenzar a construir un muro en la frontera con México, una caótica despedida para los republicanos a pocos días de que dejen de tener el control del gobierno tras dos años en el poder.

El vicepresidente Mike Pence, el yerno de Trump y asesor sénior Jared Kushner y el jefe de presupuestos de la Casa Blanca Mick Mulvaney salieron del Capitolio el viernes por la noche tras negociar durante horas con líderes del Congreso sin llegar a un acuerdo.

“Vamos a tener un cierre”, dijo Trump en un video publicado en Twitter poco antes del plazo. “Con suerte no será un largo cierre”.

Se prevé que las negociaciones continúen. La cámara baja y el Senado tendrán sesiones extraordinarias el sábado. A los legisladores de la cámara baja se les dijo que si hay una votación les avisarían con 24 horas de antelación.

El cierre bloquea fondos para nueve de 15 departamentos a nivel de gabinete y docenas de agencias, incluyendo los departamentos de Seguridad Nacional, Transportación, Interior, Agricultura, Estados y Justicia.

La falta de fondos interrumpirá las operaciones de varios gobiernos y la rutina de 800.000 empleados federales. Unos 420.000 trabajadores eran considerados esenciales y trabajarán sin salarios a solos días de Navidad, mientras que 380.000 descansarán, lo que quiere decir que se quedarán en casa sin pago.

Algunos de los empleados enviados a casa sin pago trabajan para la NASA y otros 52.000 laboran en el Servicio Interno de Impuestos. Alrededor de 8 de cada 10 empleados del Servicios Nacional de Parques serán enviados a casa y se prevé que muchos parques cierren.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, abandona el recinto cuando los miembros intentan aprobar un proyecto de ley que evitaría un cierre parcial del gobierno, en el Capitolio, Washington, jueves 20 de diciembre de 2018. J. Scott Apple White AP 


El Senado aprobó una medida para pagar retroactivamente a estos trabajadores, y se prevé que la cámara baja apruebe la iniciativa.

Algunas agencias, como el Pentágono y los departamentos de Asuntos para Veteranos y Salud y Servicios Humanos, ya habían recibido fondos para el año a través de acuerdos logrados antes, así que estas agencias trabajarán normalmente.

¿Qué dependencias se afectarán durante el cierre parcial ?

En general, el cierre afectaría el trabajo de más de 800.000 empleados federales, y más de la mitad de ellos se verían forzados a seguir trabajando sin pago.

El Seguro Social seguirá emitiendo y enviado cheques. Los soldados seguirán activos donde estén. Los doctores y hospitales recibirán sus pagos de reembolso de Medicare y Medicaid. El correo federal es una agencia independiente y no se verá afectada así que continuará su servicio de entregas normalmente durante esta la navideña.

De hecho, prácticamente todas las agencias del gobierno, como el FBI, la Patrulla Fronteriza y los Guardacostas, seguirán abiertas. Funcionarios de la Administración de Seguridad en el Transporte seguirán trabajando en los controles de seguridad de aeropuertos.

El sistema de control de tráfico aéreo, Medicare, el cuidado de salud para veteranos y muchos otros programas gubernamentales esenciales seguirán funcionando normalmente. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias seguirá respondiendo a desastres.

Casi todos los 240.000 trabajadores del Departamento de Seguridad Nacional seguirán trabajando porque son considerados esenciales.

La oficina del fiscal especial, que investiga los posibles vínculos entre la campaña de Trump y Rusia, no se verá afectada por el cierre.

Pero cientos de miles de trabajadores federales serán obligados a descansar, y se dejarán de dar algunos servicios. Las repercusiones políticas podrían ser duraderas, aun después de que se restauraran los fondos.

El Monumento a Washington y muchos otras emblemáticas atracciones del sistema de parques cerrarían, al igual que los museos en el National Mall. En el pasado, la gran mayoría de parques nacionales cerraron para visitantes y personas que querían acampar, pero durante el último cierre de gobierno, en enero, el Departamento del Interior trató de que los parques permanecieran accesibles aun cuando solo contaban con el personal mínimo. El lunes no estaba claro si es que el Departamento del Interior otra vez iba a tratar de repetir este esfuerzo.

LOS CIERRES NO SON NADA NUEVO

Hace mucho tiempo, los cierres generalmente no eran gran cosa. Ocurrieron todos los años de la presidencia de Jimmy Carter, y cada uno duró un promedio de 11 días. Durante los dos períodos de gobierno de Ronald Reagan hubo seis cierres, generalmente de uno o dos días cada uno. Las partes llegaban a acuerdos y todo volvía a la normalidad.

Antes de un cierre de tres días en enero, causado porque los demócratas insistieron que cualquier medida presupuestaria estuviera acompañada de protecciones para los jóvenes inmigrantes conocidos como dreamers, el último cierre más significativo duró 16 días en el 2013. Este último cierre ocurrió cuando los conservadores del tea party trataron de bloquear la aplicación de la ley de cuidado de salud promulgada por el ex presidente Barack Obama. El gobierno también cerró por unas cuantas horas en febrero en medio de disputas partidistas por el déficit presupuestario.

 

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9/11 , 20 años después del dolor

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EP New York/ 9/11

Nueva York, una ciudad herida pero cambiada 20 años después del 11S

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23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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