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Agencias

Israel declara la guerra a Gaza tras ataque de Hamas

Francisco

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EP New York | Conflicto Israel vs Gaza

Ataque de Hamas y represalia israelí dejan cientos de muertos y heridos

JERUSALÉN  — Hamas lanzó miles de cohetes y envió a decenas de combatientes a poblaciones israelíes cerca de la Franja de Gaza en un sorpresivo ataque matutino durante una importante festividad judía el sábado, en el que mató a decenas de personas y causó estupor en el país. Israel dijo que estaba en guerra con Hamás y lanzó incursiones aéreas a Gaza, jurando cobrar un “precio sin precedentes”.

Varias horas después del comienzo de la incursión, combatientes de Hamas mantenían enfrentamientos en varias localidades israelís. El servicio de rescate israelí dijo que al menos 70 personas murieron y cientos resultaron heridas, en el ataque más letal que sufre Israel en muchos años. Un número no determinado de soldados y civiles israelíes fueron capturados y llevados a Gaza, según confirmó un vocero militar israelí.

La represalia israelí cobró al menos 198 vidas y dejó unos 1.610 heridos, dijo el ministerio de Salud palestino en Gaza.

La fuerza, complejidad y sincronización del ataque causaron estupor en los israelíes, con las imágenes de Hamas llevando soldados y civiles capturados a Gaza en motos, y desfilando con lo que parecían ser vehículos militares israelíes. Videos en redes sociales mostraron lo que parecía ser un soldado israelí muerto arrastrado por las calles de Gaza y pisoteado por palestinos furiosos que gritaban “Dios es grande”.

Un vocero militar israelí confirmó que Hamas llevó a soldados y civiles israelíes como rehenes a Gaza.

El asalto amenazaba con escalar a un conflicto más amplio, como ha sucedido en enfrentamientos anteriores entre Hamas e Israel, que han provocado muerte y destrucción generalizada en la Franja de Gaza y disparos de cohetes israelíes durante días.

“Estamos en guerra”, dijo el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un discurso televisado en que declaró la movilización militar masiva. “No una ‘operación’, no un ‘asalto’, sino en guerra”.

“El enemigo pagará un precio sin precedentes”, dijo, y añadió que Israel “responderá con fuego de una magnitud que el enemigo no ha conocido”.

Por su parte, el furtivo jefe del ala militar de Hamas, Mohammed Deif, dijo que el ataque era en respuesta al bloqueo de Gaza, las incursiones israelíes a ciudades de Cisjordania durante el último año, la violencia en Al Aqsa —el sitio sagrado de Jerusalén que los judíos llaman el Monte del Templo—, los ataques crecientes de colonos judíos a palestinos y el crecimiento de los asentamientos. El ataque matutino, dijo, fue apenas el comienzo de lo que llamó “Operación tormenta Al-Aqsa”.

“Basta ya”, dijo Deif, quien no aparece en público, en un mensaje grabado, al llamar a los palestinos de Jerusalén oriental y el norte de Israel a sumarse a la lucha. “Hoy el pueblo recupera su revolución”.

Horas después, en una reunión con altos cargos de seguridad, Netanyahu dijo que la principal prioridad era “limpiar la zona” de infiltrados y, después, “cobrar un precio enorme al enemigo” y proteger otras zonas para que ningún otro grupo insurgente se una a la guerra.

La grave invasión coincide con el Simjat Torá, un día normalmente festivo en el que los judíos completan el ciclo anual de lectura de su libro sagrado, la Torá, y revivió el doloroso recuerdo de la Guerra de Yom Kippur de 1973, casi 50 años después. Entonces, los enemigos de Israel lanzaron un ataque sorpresa en el día más sagrado del calendario judío.

Las comparaciones con uno de los momentos más traumáticos en la historia israelí agudizaron las críticas a Netanyahu y a sus aliados de ultraderecha, que han defendido medidas más agresivas contra las amenazas procedentes de Gaza. Los comentaristas políticos criticaron al gobierno por incapacidad para anticipar lo que parecía un ataque inédito de Hamas por su nivel de planificación y coordinación.

El ejército de Israel atacó objetivos en Gaza en respuesta a los alrededor de 2.500 cohetes que hicieron sonar constantemente las sirenas antiaéreas en lugares tan al norte como Tel Aviv y Jerusalén, a unos 80 kilómetros (50 millas). Dijo que sus fuerzas libraban tiroteos con insurgentes de Hamas que se habían infiltrado en al menos siete lugares. Los combatientes se colaron por la valla fronteriza e incluso llegaron por aire en parapente, añadió.

La televisión israelí emitió imágenes de explosiones que rompieron la cerca fronteriza, seguidas de lo que parecían ser pistoleros palestinos entrando a suelo israelí en motocicletas. Al parecer, algunos insurgentes se habrían desplazado en camionetas.

No estuvo claro de inmediato qué motivó el operativo de Hamás, que seguramente requirió meses de preparación.

Pero en el último año, el gobierno de ultraderecha de Israel ha acelerado la construcción de asentamientos en la Cisjordania ocupada, la violencia de los colonos ha desplazado a cientos de palestinos que vivían en esas zonas y se han incrementado las tensiones en torno a lugar sagrado para judíos y musulmanes en Jerusalén.

En un discurso televisado, el ministro israelí de Defensa, Yoav Gallant, advirtió que la milicia había cometido “un grave error” y prometió que “el estado de Israel ganará esta guerra”.

Las naciones occidentales condenaron la incursión de Hamás y reiteraron su apoyo a Israel, mientras que otras pidieron contención a ambas partes.

“Estados Unidos condena de forma inequívoca los ataques no provocados de los terroristas de Hamas contra civiles israelíes”, dijo Adrienne Watson, vocera del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense. “Apoyamos firmemente al gobierno y al pueblo de Israel y transmitimos nuestras condolencias por las vidas israelíes perdidas en estos ataques”.

Arabia Saudí, que ha mantenido conversaciones con Washington para la normalización de sus relaciones con Israel, pidió contención a los dos bandos.

La ofensiva insurgente coincide con una histórica división en Israel por la reforma judicial propuesta por el gobierno de Netanyahu. Las manifestaciones masivas contra el plan sacaron a cientos de miles a las calles y llevaron a cientos de reservistas militares a evitar el servicio voluntario — unas reacciones que han generado dudas acerca de la preparación del ejército para el combate y sobre su capacidad de disuasión.

La incursión supone un importante logro — y una escalada — para Hamas y ha obligado a millones de israelíes a refugiarse en lugares seguros de las explosiones de los proyectiles y de las continuadas balaceras con los insurgentes. Ciudades y pueblos se vaciaron mientras el ejército cerraba carreteras próximas a Gaza. Tanto el servicio de emergencias israelí como el Ministerio de Salud palestino pidieron a la población que done sangre.

“Entendemos que esto es algo grande”, dijo el teniente coronel Richard Hecht, un vocero del ejército israelí, a reporteros, añadiendo que se ha llamado a los reservistas a filas.

Hecht se negó a comentar cómo consiguió Hamás sorprender al ejército. “Es una buena pregunta”, añadió.

Ismail Haniyeh, el líder exiliado de Hamás, dijo que los combatientes palestinos estaban “comprometidos en estos momentos históricos en una operación heroica” para defender la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén y a los miles de prisioneros palestinos retenidos por Israel.

Israel ha levantado una enorme cerca a lo largo de su frontera con el enclave palestino para evitar las infiltraciones. El muro es profundo y está equipado con cámaras, sensores de alta tecnología y tecnología de escucha.

Israel mantiene un bloqueo sobre la Franja desde que Hamas, un grupo insurgente islámico que se opone a Israel, se hizo con el control del territorio en 2007. Los enconados enemigos han librado cuatro guerras desde entonces. Además, ha habido numerosos choques menores entre las tropas israelíes y Hamas y otros grupos más pequeños del territorio.

El bloqueo, que restringe la entrada y salida de personas y bienes, ha devastado la economía de la Franja. Israel dice que es necesario para impedir que los grupos insurgentes amplíen sus arsenales, pero los palestinos sostienen que equivale a un castigo colectivo.

El lanzamiento de proyectiles se produce en un momento de intensos combates en Cisjordania, donde casi 200 palestinos han perdido la vida en incursiones israelíes en lo que va de año. Israel sostiene que la mayoría de los fallecidos son insurgentes, pero entre las víctimas hay también jóvenes palestinos que lanzaban piedras en protesta por las redadas y transeúntes inocentes.

Los ataques palestinos contra israelíes se han cobrado la vida de más de 30 personas desde principios de 2023.

Israel capturó Cisjordania, además de Jerusalén Este y la Franja de Gaza, en la Guerra de los Seis Días de 1967.

Con inf. de AP News

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Agencias

Halagos de Trump a Xi Jinping sólo tuvo una respuesta : Estabilidad estratégica constructiva

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | VISITA DE TRUMP A CHINA

Xi Jinping, el líder de China, se ha pasado el último año haciendo frente al presidente Donald Trump. Respondió a los aranceles de tres dígitos con aranceles de tres dígitos y restringió las exportaciones de tierras raras, obligando al gobierno de Trump a dar marcha atrás. Ambas partes salieron perjudicadas, al igual que la economía mundial.

Sin embargo, tras haber dejado clara su posición y haber establecido a China como par de Estados Unidos, Xi ahora está pasando de la represalia a la conciliación. En una cumbre celebrada esta semana en Pekín, que calificó de histórica, Xi ofreció a Washington una elección: aceptar a China como una potencia igual, con líneas rojas que no deben cruzarse, o continuar en un ciclo de conflicto que podría caer en una “trampa de Tucídides” global de colisión entre superpotencias.

Xi le dio a este plan un nombre nuevo, aunque algo forzado: “estabilidad estratégica constructiva”.

Repitió este término durante toda la cumbre, una visita diseñada para mostrarle a Trump cómo podría ser una amistad entre ambos países, con toda la pompa en las cavernosas salas del Gran Salón del Pueblo, una visita privada al Templo del Cielo y conversaciones en el interior de Zhongnanhai, el complejo amurallado y hermético de la dirigencia china.

En cierto modo, el gobierno de Trump ya estaba siguiendo las reglas de China en esta visita. El presidente estadounidense en general se mostró muy respetuoso con Xi. Trump lo colmó de elogios y se abstuvo de replicar cuando el dirigente chino advirtió a Estados Unidos que actuara con cautela en el tema de Taiwán, la isla autogobernada que reclama Pekín.

Las nuevas reglas del juego

Xi habló en términos elevados y abstractos sobre lo que implicaba exactamente la estabilidad estratégica constructiva. Habló de “cooperación” como un “pilar”; “competencia dentro de los límites adecuados”; “diferencias manejables” y “paz esperable”.

Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China de la Universidad Fudan de Shanghái, dijo que esto se reduce a reconocer que la competencia forma parte de la relación.

A pesar de eso, los dos países pueden albergar la esperanza de que hay más razones para cooperar que para enfrentarse. La cumbre puso de relieve algunas de las formas en que podrían colaborar, como la lucha contra el flujo de fentanilo a Estados Unidos, el establecimiento de normas básicas para la inteligencia artificial y la resolución del conflicto del estrecho de Ormuz.

¿Está Washington de acuerdo?

El resumen oficial chino de la reunión decía que Trump estaba de acuerdo con la nueva definición de Xi de la relación. Aunque la Casa Blanca no lo mencionó en su propio resumen, el secretario de Estado Marco Rubio sugirió en una entrevista con la NBC el viernes que el gobierno de Trump había respaldado el concepto.

“Una de las cosas en las que hacen hincapié los chinos, y en la que estamos de acuerdo, es en la estabilidad estratégica de nuestra relación, una relación constructiva, pero también una relación que establezca una estabilidad estratégica para que no haya malentendidos que puedan llevar a un conflicto más amplio”, dijo Rubio.

Hace apenas unos años, Pekín se oponía con vehemencia a una política del gobierno de Biden denominada “competencia gestionada”, que tiene similitudes con lo que Xi propone ahora. Esta implicaba aceptar que ambas partes eran rivales, pero también imponer barreras para evitar que la relación derivara hacia un conflicto. Pekín rechazó ese marco por considerarlo un intento de contener a China.

La razón por la que Xi se siente hoy cómodo con la idea podría tener mucho que ver con la creciente paridad de poder entre China y Estados Unidos. Pekín siente que ya no puede ser presionado por Washington luego de haber empatado con el gobierno de Trump en la guerra comercial del año pasado, al amenazar con restringir el suministro global de minerales críticos necesarios para fabricar tecnologías modernas.

Por qué Xi está dispuesto a dialogar

Al mismo tiempo, una confrontación con Estados Unidos no beneficia a China. Su economía lleva años estancada debido a una crisis inmobiliaria, y no puede permitirse ninguna disrupción del comercio mundial, su principal motor de crecimiento.

Xi está dando a entender que quiere consolidar el empate actual para que el gobierno de Trump no interfiera en su gran visión del futuro de China: un país rebosante de poderío tecnológico e industrial preparado para superar a un Estados Unidos en declive como primera potencia mundial.

“Para China, esta frase tiene que ver con ganar tiempo y jugar para sacar ventaja mientras Pekín intenta esperar que termine el gobierno de Trump”, señaló Evan Medeiros, profesor de Georgetown que fue asesor para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama.

“China quiere gestionar lo que percibe como un declive gradual de Estados Unidos con la esperanza tanto de acelerarlo como de hacerlo lo menos disruptivo posible”, añadió.

China apuesta por el largo plazo

Estados Unidos no es ajeno a los intentos de China de enmarcar la relación entre ambos países en su propio beneficio.
En 2013, Xi intentó convencer a Obama de adoptar lo que denominó “un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”, que pedía a Estados Unidos respetar lo que China considera sus intereses fundamentales, como sus pretensiones sobre Taiwán y el mar de China Meridional.

Al final el gobierno de Obama se negó a respaldar el concepto, reconociendo que exigía ceder poder en Asia y dejar vulnerables a aliados y socios.

“Se trata de una maniobra clásica de China, que intenta que Estados Unidos acepte un marco como forma de enlazar a Washington y establecer los términos de la relación bilateral de cara al futuro”, dijo Medeiros sobre el más reciente intento de Xi.

“Estas frases son arenas movedizas geopolíticas”, añadió. “Una vez que entras, no puedes salir, y cuanto más lo intentas, más te arrastra China”.

Cómo utilizará China este replanteamiento

Se trata de un replanteamiento de la relación, pero en los términos de Pekín, afirmó Shen Dingli, estudioso de las relaciones internacionales en Shanghái.

China, por ejemplo, podría alegar más adelante que el gobierno de Trump había violado los principios de la estabilidad estratégica constructiva al seguir vendiendo más armas a Taiwán. “Lo que China quiere es que la relación entre China y Estados Unidos sea buena y estable, pero con la condición de que China diga: ‘Yo soy quien proporciona el camino y yo soy quien señala la dirección’”, dijo Shen.

Otros analistas chinos afirman que es necesario un nuevo marco para reducir la influencia de los sectores de línea dura hacia China en el Congreso, que amenazan con socavar el acercamiento. También existe el temor de que Trump pueda cambiar su postura sobre China después de las elecciones intermedias de 2026.

“La preocupación siempre está ahí. Es algo por lo que es muy conocido”, afirmó Xin, de la Universidad de Fudan.

Publicado en NYT

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Agencias

Evacúan al presidente Trump de un evento con periodistas y medios de comunicación

Francisco

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EP NEW YORK | FLORIDA NEWS

Cargos federales contra hombre armado en cena de periodistas con Trump

El hombre detenido por irrumpir armado en el hotel donde se celebraba la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca y que obligó a los servicios secretos a evacuar al presidente Donald Trump, enfrenta dos cargos federales: uso de arma de fuego durante la comisión de un delito violento y agresión a un agente federal con arma peligrosa, detallaron este sábado (25.04.2026) las autoridades.

Según detalló la fiscal federal del Distrito de Columbia, Janine Pirro, en una comparecencia ante los medios, el acusado comparecerá ante el tribunal federal el lunes y se prevé que se presenten cargos criminales adicionales.
<span;>La fiscal fue contundente al afirmar que, según las investigaciones preliminares, el individuo tenía la “clara intención de causar el mayor daño posible”.

El presunto atacante fue interceptado en un puesto de control del Servicio Secreto ubicado justo a la entrada del salón de baile, donde cientos de personas, incluido el presidente de Estados Unidos, Donal Trump, se encontraban presentes.

“Escuchamos disparos y toda la sala se quedó en silencio”, relató Pirro, quien participaba como asistente en el evento.

Pirro advirtió que la investigación sigue siendo “fluida” y no descartó que se presenten cargos adicionales a medida que el FBI, el Servicio Secreto y la Policía Metropolitana de Washington recopilen más pruebas sobre el historial y las motivaciones del agresor.

En la misma rueda de prensa, el jefe interino del Departamento de la Policía Metropolitana (MPD), Jeff Carroll, confirmó que el sospechoso es un “actor solitario” y que no existe una amenaza persistente para el público.

Trump dijo que tirador “estaba muy lejos” de él

Por su parte, Trump dijo que el hombre detenido en un intento de infiltrarse en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca “estaba muy lejos” de acercarse a él y aseguró que “era un loco”, pero podría haber atravesado las puertas del gran salón donde él se encontraba.

En una rueda de prensa ofrecida cerca de la medianoche en la Casa Blanca, el mandatario explicó cómo vivió la evacuación espués de que un hombre fuera “interceptado” tras intentar traspasar la seguridad del evento armado con un arma larga.

“Estaba muy lejos, él no estaba de ningún modo cerca de traspasar las puertas del salón. El salón estaba sellado”, aseguró el presidente, quien dijo que el incidente fue manejado de manera profesional por el Servicio Secreto.

“Tengo la impresión de que era un lobo solitario chiflado. Son unos locos. Son unos locos y hay que ocuparse de ellos”, declaró Trump.

Acerca del atacante

¿QUIÉN ES EL HOMBRE DETRÁS DEL ATAQUE EN LA CENA DE PERIODISTAS DONDE ESTABA DONALD TRUMP?

El sospechoso fue identificado como Cole Tomas Allen.

Edad: 31 años
Nacionalidad: estadounidense
Origen: California
Profesión: maestro / tutor
Formación académica: Estudios en ingeniería mecánica graduado en ciencias computacionales

De acuerdo con los reportes, es un ciudadano nacido y formado en Estados Unidos, sin un perfil criminal evidente y con una vida aparentemente estable en el ámbito educativo.

Las autoridades investigan su rol como el responsable del incidente armado ocurrido durante la cena de corresponsales en Washington, evento en el que se encontraba el expresidente Donald Trump.

Por ahora, se maneja como un posible actor solitario, mientras continúa la investigación para esclarecer sus motivaciones.

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Agencias

EE.UU. e Irán y las negociaciones de paz

Francisco

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FLORIDA NEWS | CONFLICTO EE.UU. – IRÁN.

Tanto Estados Unidos como Irán aseguran haber ganado la guerra.

Estados Unidos e Irán se han marchado de Pakistán sin haber llegado a un acuerdo que logre poner fin a la guerra que se inició el pasado 28 de febrero con el ataque de Israel y EE.UU. a la República Islámica, y al que Teherán respondió extendiendo el conflicto a la región.

Pero la puerta no se ha cerrado definitivamente. De hecho, Washington y Teherán han logrado sentarse cara a cara durante 21 horas, un logro bastante significativo, y el encuentro entre el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha sido el de más alto nivel entre ambas naciones desde la Revolución islámica de 1979.

No hay que olvidar que el último acuerdo entre ambos países hace ahora más de una década solo se alcanzó después de 18 meses de idas y venidas.

En esas 21 horas se han tratado “temas sustantivos”, dijo Vance en la breve rueda de prensa que concedió al alba de este domingo y justo antes de volver a Washington. Sin embargo, continuó, Teherán se mostró reacio a aceptar las “líneas rojas” de EE.UU., y afirmó que se marchaban habiendo dejado “una última oferta”.

Ghalibaf, por su parte, señaló que la delegación iraní “planteó iniciativas con visión de futuro, pero la parte contraria no logró, en última instancia, ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”.

Desconfianza mutua

La desconfianza entre las partes es patente, pero las declaraciones tanto de Vance como de Ghalibaf ponen de manifiesto que el diálogo no está completamente roto.

En realidad, las conversaciones indirectas entre estadounidenses e iraníes continuaron a través de Pakistán después de que los altos representantes abandonaran Islamabad, según publican las principales agencias de europa.

Esto no ha sido confirmado oficialmente ni por Estados Unidos ni por Irán y, al igual que en años anteriores, siempre ha sido difícil comprender la naturaleza de cualquier debate entre intermediarios, señaló.

“Pero podría sugerir que la puerta a la mediación y a las conversaciones extraoficiales no está del todo cerrada”, sugiere Moshiti. Irán, de hecho, nunca esperó llegar a un acuerdo en una sola sesión, como confirmó un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.

A la desconfianza mutua y la complejidad intrínseca de las conversaciones también se suma la dificultad de “separar los hechos de la narrativa que cada parte está difundiendo para su público nacional”, sugiere la corresponsal.

Lo que se desconoce por el momento, señala el corresponsal de asuntos globales de la BBC, Sebastian Usher, es “si se han sentado las bases para continuar las negociaciones durante el tiempo que queda de la tregua de dos semanas, y hasta qué punto cada parte estaría dispuesta a hacer concesiones para alcanzar un acuerdo que siga respondiendo a los intereses de ambas, así como a los del resto del mundo”.

Las claves: Ormuz y la cuestión nuclear

Varias cuestiones clave están en liza.
Según Estados Unidos, Irán no ha accedido a plegarse en una de las condiciones que ellos consideran clave: el programa nuclear. El propio Donald Trump publicó este domingo en su red social Truth Social que “la reunión fue bien, se llegó a un acuerdo sobre la mayoría de los puntos, pero no sobre el único que realmente importaba: la cuestión nuclear”.

No sabemos, por el momento, qué se puso sobre la mesa de negociación en lo que respecta a las capacidades nucleares de Irán. Pero el plan de 15 puntos de Trump que se filtró en las últimas semanas incluía varias exigencias clave: que Irán desmantelara todas sus principales instalaciones nucleares, pusiera fin al enriquecimiento de uranio en territorio iraní, trasladara sus reservas de uranio enriquecido fuera del país y aceptara inspecciones internacionales exhaustivas.

“En muchos sentidos”, prosiguió Trump, “los puntos acordados son mejores que continuar nuestras operaciones militares hasta el final, pero ninguno de esos puntos importa en comparación con permitir que la energía nuclear esté en manos de personas tan volátiles, difíciles e impredecibles”.

Estas palabras del presidente estadounidense hacen pensar que Washington podría contentarse con lo negociado hasta ahora si se llega también a un acuerdo sobre la cuestión nuclear.

Otro de los puntos clave ha sido, sin duda, la reapertura del estrecho de Ormuz.

Irán bloqueó este paso marítimo clave, por donde pasa el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo, desde el comienzo de la guerra, y lo ha convertido en una eficacísima herramienta contra el enemigo.

Irán ha manifestado su intención de imponer nuevas normas para el tráfico que transita por el estrecho. Algunos medios de comunicación sugieren que el plan de Teherán incluye el derecho a cobrar tarifas de tránsito de hasta US$2 millones por buque, cuyos ingresos se repartirían entre Irán y Omán, los dos países ribereños del estrecho de Ormuz.

Para los estados del golfo Pérsico que transportan sus valiosos hidrocarburos a través del estrecho, esto es inaceptable.

Reabrirlo se ha convertido en el gran objetivo de Trump.

“Irán prometió abrir el estrecho de Ormuz y, a sabiendas, no lo hizo. Esto causó ansiedad, trastornos y sufrimiento a muchas personas y países de todo el mundo”, escribió el presidente en Truth Social. “Tal y como prometieron, ¡más les vale iniciar el proceso para abrir esta vía navegable internacional, y rápidamente!”.

Indicios positivos

¿Se descarta, pues, una escalada por parte de Washington, al menos por ahora, ahora que Trump ha adoptado un enfoque más paciente y estratégico?

Sí, afirman algunos expertos, quienes sugieren que Irán sigue teniendo influencia sobre Estados Unidos, sobre todo debido a la prolongada interrupción del comercio mundial, la supervivencia de los dirigentes iraníes y sus aliados, y la existencia de sus reservas de uranio enriquecido.

Una agencia de noticias, Tasnim, citó a una fuente que afirmó que “Irán no tiene prisa por negociar”. La fuente añadió que “la pelota está en el tejado de Estados Unidos”.

“La gran lección aquí es que la fuerza bruta no ha empujado a los iraníes a una posición en la que sientan que deben hacer concesiones”, señala la corresponsal para Asia meridional de la BBC, Azadeh Moshiti.

Nicholas Hopton, exembajador del Reino Unido en Irán, cree que se pueden extraer algunos indicios positivos de lo ocurrido en Islamabad. “Parece que ambas partes han abordado el asunto de forma constructiva”, afirmó Hopton a la BBC. “Han mantenido conversaciones durante un periodo de tiempo notablemente largo. Y la forma en que se llevaron a cabo las conversaciones permitió tanto debates técnicos detallados como declaraciones de carácter más general”.

A pesar de las exigencias “maximalistas” planteadas por ambas partes en Islamabad y de que la brecha entre ellas sigue siendo amplia, ambas partes parecen esperar que se celebren nuevas conversaciones, sugirió el exembajador.

“Este acuerdo —si es que finalmente se llega a alcanzar uno— probablemente incluirá nuevos elementos y será aún más complejo que el acuerdo de 2015”, afirmó, en referencia al acuerdo alcanzado con Irán por el expresidente estadounidense Barack Obama.

Trump se enfrenta a una difícil disyuntiva: intensificar el conflicto o negociar

El vicepresidente de EE. UU. lo calificó como una buena y una mala noticia. La buena noticia es que mantuvieron conversaciones sustanciales con los iraníes. La mala noticia es que no han llegado a un acuerdo.

Lo calificó como una mala noticia para Irán.

La duración de esta única sesión de negociación fue significativa y sorprendente.

Pero no es de extrañar que no se haya llegado a un acuerdo. Los estadounidenses llegaron a Pakistán con la idea de que Irán había sufrido tanto en esta guerra que era posible llegar a compromisos rápidos.

“No han decidido aceptar nuestras condiciones”, anunció Vance.

Pero Irán también tiene sus propias líneas rojas. Acudió a estas negociaciones creyendo que tenía una posición de fuerza. A pesar del grave daño sufrido en su capacidad militar, sigue siendo capaz y está dispuesto a seguir luchando.

Y sigue teniendo una influencia significativa, especialmente por su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz.

La última vez que Teherán y Washington alcanzaron un acuerdo nuclear, hace una década, se necesitaron 18 meses de avances y retrocesos.

Trump se enfrenta ahora a una difícil elección: escalar el conflicto o negociar.

Información de BBC y agencias .

 

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