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Agencias

Javier Milei , un derechista ‘anarcocapitalista’

Francisco

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EP New York | Latinoamérica | Argentina

Argentina se prepara para un presidente ‘anarcocapitalista’

Javier Milei ha dicho que la sociedad es mejor sin Estado. Ahora está a punto de dirigir el de Argentina.

Javier Milei se dio a conocer al público argentino como un personaje combativo de la televisión, con un peinado rebelde y una proclividad a insultar a sus críticos. Por eso, cuando el año pasado anunció su candidatura a las elecciones presidenciales de Argentina, muchos lo consideraron un actor secundario.

El domingo fue electo como el próximo presidente de Argentina, y ahora tiene la misión de sacar a una de las mayores economías de América Latina de una de sus peores crisis.

Muchos argentinos se despertaron el lunes ansiosos, otros esperanzados, pero prácticamente todos tenían dudas sobre lo que les espera.

Quizá la única certeza sobre el futuro político y económico del país era que, en tres semanas, un  político de extrema derecha con escasa experiencia en la función pública tomará las riendas de un gobierno que se ha comprometido a trastocar.

En otras palabras, es el momento Donald Trump de Argentina.

Milei, economista libertario y diputado novato, dejó claro en su discurso de victoria del domingo que actuaría con rapidez para modificar el gobierno y la economía. “La situación de la Argentina es crítica”, dijo. “Los cambios que necesita nuestro país son drásticos. No hay lugar para el gradualismo”.

Los mercados aplaudieron su elección, y las acciones y bonos argentinos subieron en las bolsas estadounidenses (el mercado argentino estaba cerrado por un feriado). Incluso sin tener claro lo que puede lograr, los mercados parecen considerarlo una mejor apuesta económica que sus predecesores, en su mayoría de izquierda.

Las políticas económicas fracasadas —incluidos el gasto excesivo, las medidas comerciales proteccionistas, la asfixiante deuda internacional y la impresión de más pesos para pagarla— han llevado al país de 46 millones de habitantes a una caída económica en picada.

La inflación anual ha superado el 140 por ciento, la tercera tasa más alta del mundo, dejando a muchos argentinos dispuestos a gastar o convertir sus pesos a dólares estadounidenses o criptomonedas tan rápido como les sea posible, mientras que el creciente número de pobres del país hace fila en los bancos de alimentos y comedores de beneficencia.

Para solucionarlo, Milei ha propuesto convertir la 22ª economía del mundo en un laboratorio de ideas económicas radicales que en gran medida no se han probado en ningún otro lugar.

Milei, de 53 años, ha dicho que quiere recortar el gasto y los impuestos, privatizar empresas estatales, eliminar 10 de los 18 ministerios federales, pasar las escuelas públicas a un sistema de , hacer que el sistema público de asistencia a la salud esté basado en seguros, cerrar el banco central y sustituir el peso argentino por el dólar estadounidense.

Se identifica como “anarcocapitalista”, que, según ha dicho, es una corriente libertaria radicalmente librecambista que cree que “la sociedad funciona mucho mejor sin Estado que con Estado”.

Ahora es el jefe del Estado.

“Este es un escenario completamente nuevo en el que nunca hemos estado”, dijo María O’Donnell, periodista política y locutora de radio argentina. “Milei tiene estas ideas tan extravagantes que nunca hemos visto aplicadas en ningún lugar del mundo”.

Ha habido poco consenso entre los economistas sobre el mejor camino a seguir para Argentina, pero pocos habían sugerido el enfoque de Milei antes de que llegara a la escena; y pocos saben qué esperar ahora que estará a cargo.

El lunes por la mañana, Milei empezó a tambalear en algunas de sus promesas electorales. En una entrevista radiofónica, afirmó que la legislación argentina le impediría privatizar la salud y la educación. En otra, cuando se le preguntó por su plan para utilizar el dólar estadounidense, respondió que “la moneda que se elija es la moneda que elijan los argentinos”.

¿Qué significa eso? “No estoy seguro de que lo sepa”, dijo Eduardo Levy Yeyati, economista y profesor argentino.

Levy Yeyati lo interpretó como una señal de que Milei se propondría en primer lugar eliminar la mayoría de las restricciones al comercio de divisas, que el gobierno argentino ha impuesto como parte de su esfuerzo por apuntalar el valor del peso argentino. Otros comentarios de Milei el lunes parecieron apoyar esa idea.

“Argentina ha sido históricamente un laboratorio de ideas extrañas”, dijo Levy Yeyati, pero muchas de ellas nunca se llevan a la práctica debido a la realidad económica y política.

Dijo que cree que ocurrirá lo mismo con Milei, al menos al principio. “Habrá un chequeo de realidad”, dijo. “Se seguirá hablando de la mayoría de estas propuestas, pero será difícil ejecutarlas en el primer año”.

Se espera que Milei tenga que llegar a acuerdos políticos para llevar a cabo sus planes, ya que su partido, con dos años de existencia, apenas controla el 10 por ciento de los escaños del Senado y el 15 por ciento de los de la Cámara de Diputados.

Lo más probable es que para gestionar muchos de esos acuerdos se valga de Mauricio Macri, expresidente de Argentina, un conservador que ha mantenido un amplio control sobre un gran partido político. Ambos se reunieron el domingo por la noche.

Fernando Iglesias, diputado de ese bloque conservador, dijo que él y sus colegas estaban deseosos de ayudar a Milei a arreglar el país. “Es cierto que tiene el hándicap de la inexperiencia”, añadió, “pero tengo la esperanza de que pueda armar un equipo razonable de gobierno y hacer los cambios que necesita el país”.

Aunque muchas de las personas clave de la campaña de Milei carecen también de experiencia de gobierno, ellas lo han presentado como una ventaja, no como un inconveniente, y los votantes han estado de acuerdo.

Una persona que casi con toda seguridad tendrá influencia en el nuevo gobierno es la hermana de Milei, Karina Milei, que dirigió su campaña y a quien él ha descrito como su asesora más importante.

En una entrevista televisiva de 2021, llegó a compararla con Moisés, la figura bíblica portadora del mensaje de Dios. “Kari es Moisés”, dijo con lágrimas en los ojos. “Yo soy el divulgador, nada más”.

Karina Milei ha sido un enigma en Argentina, siempre presente al lado de Milei pero sin hablar casi nunca en público. No se sabe mucho de su pasado, más allá de informes no confirmados en los medios de comunicación argentinos de que estudió relaciones públicas en la universidad, dirigió un negocio de >cupcakes< y fue copropietaria de una tienda de neumáticos. La campaña de Milei dijo que ella ayudaría en la transición.

Milei anunció el lunes que su ministro de Justicia sería Mariano Cúneo Libarona, un abogado convertido en comentarista de televisión que saltó a la fama por defender a famosos, incluido el representante de la estrella del fútbol Diego Maradona en un caso de drogas en 1996.

Su nueva ministra de Relaciones Exteriores, Diana Mondino, economista, declaró a la prensa que uno de los principales objetivos del gobierno en política exterior sería poner fin a la mayoría de las regulaciones sobre importaciones y exportaciones. También dijo que Argentina probablemente no entraría en el club BRICS de naciones emergentes, como se había anunciado en agosto.

“No entendemos, con la información pública de la cual se dispone ahora, cuál sería la ventaja para Argentina”, dijo a los periodistas en el mitin de la victoria de Milei el domingo. “Si ustedes me pueden explicar a mí qué son las BRICS, aprovecho y aprendo”.

La compañera de fórmula de Milei, Victoria Villarruel, ha pasado gran parte de su carrera dirigiendo una organización que reconoce a las víctimas de atentados perpetrados por guerrillas izquierdistas, que los militares argentinos utilizaron como justificación de su sangrienta dictadura de 1976 a 1983.

Villarruel, que procede de una familia de militares argentinos, lleva mucho tiempo asegurando que se han exagerado las atrocidades de la dictadura, al afirmar que desaparecieron 8500 personas, a pesar de que los archivos desclasificados muestran que incluso los militares admitieron, a solo dos años de su gobierno, que la cifra era de 22.000.

Villarruel y Milei fueron elegidos juntos para la Cámara de Diputados de Argentina en 2021, los dos primeros escaños que consiguió su partido, La Libertad Avanza.

Milei ha pasado poco tiempo en el Congreso desde entonces, y propuso su primer proyecto de ley apenas a principios de este mes, al pedir al gobierno que haga más para traer a casa a los aproximadamente 25 argentinos retenidos como rehenes por Hamás.

En todo el país, los argentinos estaban aturdidos el lunes al pensar sobre lo que Milei podría traer, tanto bueno como malo.

Micaela Sánchez, de 31 años, actriz y profesora de teatro, dijo que ella y muchos amigos estaban preocupados por las promesas de Milei de modificar el gobierno, su historial de ataques a adversarios políticos y sus comentarios restando importancia a las atrocidades de la dictadura.

“Es realmente un panorama desolador y aterrador para todas las personas que trabajamos en la cultura, que trabajamos con gente, para quienes educamos, para quienes están en salud”, comentó. “Lo único que puedo decir es que estoy muy asustada y muy triste”.

Pero Yhoel Saldania, de 27 años, propietario de una tienda, dijo que mantener a Argentina como está habría sido mucho más arriesgado que apostar por Milei. “Los otros gobiernos prometen y prometen, y nada cambia”, dijo. “Queremos un cambio de verdad”.


Publicado en NYT por Jack Nicas quien es el jefe de la corresponsalía en Brasil, que abarca Brasil, Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. Anteriormente reportó de tecnología desde San Francisco y, antes de integrarse al Times en 2018, trabajó siete años en The Wall Street Journal. Más de Jack Nicas

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jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Las reñidas elecciones presidenciales de Colombia del domingo se encaminan a una segunda vuelta, con el avance de un candidato de extrema derecha, lo que podría anunciar una nueva victoria electoral de la ola de derecha que se está extendiendo por toda América Latina, según mostraron los resultados oficiales preliminares.

El candidato, Abelardo de la Espriella, se enfrentará ahora a Iván Cepeda, senador del partido de izquierda del presidente saliente del país, Gustavo Petro.

De la Espriella, cuyo ascenso se produjo a finales de la campaña, se asemeja a un nuevo tipo de líderes populistas llamativos de América Latina, como el salvadoreño Nayib Bukele, quien comparte el enfoque de línea dura del presidente Donald Trump frente a la delincuencia y ha prometido aplicarlo a los narcotraficantes.

Con más del 99 por ciento de los votos escrutados, los resultados publicados por el registro civil nacional revelaron un electorado dividido en dos. De la Espriella obtuvo el 44,73 por ciento de los votos y Cepeda el 40,91 por ciento. Como ninguno de los candidatos obtuvo más del 50 por ciento, se celebrará una segunda vuelta el 21 de junio.

El domingo por la noche, Petro cuestionó los resultados preliminares y dijo que no los aceptaría hasta que se completara el recuento oficial de votos. Cepeda, veterano defensor de los derechos humanos, obtuvo el apoyo de la amplia base del proyecto político de Petro, que ha intentado representar a las poblaciones pobres y marginadas que por mucho tiempo han quedado fuera de los salones del poder. Petro estaba limitado a un solo mandato presidencial.

El inesperado ascenso de De la Espriella desbarató lo que la clase política colombiana había creído que sería una victoria fácil para ellos frente a Cepeda. Paloma Valencia, senadora conservadora que contaba con el apoyo de algunos de los políticos más poderosos del país, solo obtuvo el domingo el 6,84 por ciento de los votos.

Los expertos afirman que los resultados son una sorprendente reprimenda a la clase dirigente conservadora que ha gobernado en gran medida Colombia, un país sudamericano diverso de 54 millones de habitantes, desde su independencia hace más de 200 años. Petro fue el primer dirigente político de izquierda de Colombia.

“Es la primera vez que el país se divide entre un bloque de izquierda y otro de derecha”, dijo María Jimena Duzán, destacada periodista de investigación y comentarista política colombiana. Con la elección del próximo líder de Colombia aún en el aire, se esperaba que los funcionarios de Washington siguieran de cerca la próxima ronda de votaciones.

El gobierno de Trump se ha esforzado por impulsar la ola de derecha en América Latina mientras busca aliados para su agresiva lucha contra los narcotraficantes.

De la Espriella, de 47 años, abogado que nunca ha ocupado un cargo público, subió en las encuestas en la recta final de la campaña presentándose como un <outsider< antisistema y avivando el temor a que la izquierda convierta a Colombia en Venezuela, el fallido Estado autoritario vecino.

También aprovechó la preocupación generalizada por la seguridad, prometiendo acabar con los grupos armados y las bandas que, según muchos colombianos, han hecho de la extorsión una parte real de sus vidas. En un aparente guiño al sistema penitenciario
de Bukele en El Salvador, De la Espriella prometió construir 10 prisiones de máxima seguridad en la selva.

Cepeda, de 63 años, es un firme aliado de Petro, quien se presentó con una plataforma de continuidad y la promesa de defender a las víctimas de los conflictos armados del país, así como a los pobres. Aunque los expertos dicen que Cepeda se benefició de la sólida base de la izquierda —y de un reciente y considerable aumento del salario mínimo—, no estaba claro si su personalidad reservada y sus discursos centrados en la política atraerían a los votantes como lo hizo la presencia galvanizadora de Petro.

“Petro abrió el camino para que alguien no carismático, como él, sino con una figura más profunda, pueda llegar”, dijo Eduardo Ayala, politólogo que asistió a un mitin de Cepeda en la capital, Bogotá.

Muchos de los partidarios de De la Espriella se hicieron eco de la afirmación de su candidato de que Cepeda sería más radical que Petro. “Sería un desastre”, dijo Klaudia Rincón, profesora de matemáticas de octavo grado en Barranquilla, la ciudad caribeña costera donde De la Espriella depositó su voto, mientras se dirigía a las urnas. “Comunismo total”.

Votantes, comentaristas y analistas coincidieron en que las elecciones no habían sido como ninguna otra que se recuerde.

La campaña de De la Espriella combinó el populismo a la antigua usanza con nuevas artimañas, como videos generados por inteligencia artificial que mostraban con realismo a sus rivales políticos conspirando contra él. Para eludir una norma que prohíbe llevar ropa de campaña a las urnas, se pidió a sus partidarios que vistieran la camiseta amarillo canario de la selección nacional de fútbol de Colombia.

Muchos votantes dijeron el domingo que, a pesar de la grandilocuencia de De la Espriella, les tranquilizaba su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, un experimentado economista que fue ministro de Hacienda del anterior presidente conservador, Iván Duque.

El voto de la derecha, que se dividió entre De la Espriella y Valencia, podría consolidarse en torno al candidato de extrema derecha en la segunda vuelta. Los expertos dijeron que los votantes centristas podrían inclinarse hacia la izquierda en la segunda vuelta, pero que Cepeda tendría que asegurarles que no nacionalizará industrias ni adoptará medidas de extrema izquierda que afecten a la economía.

Se enfrenta a una ardua batalla, no solo por el sentimiento antiizquierdista, sino por la decepción que existe en muchos sectores con Petro, cuyo mandato estuvo marcado por escándalos personales y gubernamentales y por un gasto desbocado que dejó una deuda de niveles propios de la era de la pandemia, dijeron los economistas.

En contienda con De la Espriella, se enfrenta a una figura llamativa que cautivó a un amplio número de seguidores con discursos virtuosos pronunciados desde una caja blindada, una mascota tigre y un eslogan pegadizo: “¡Firme por la Patria!”.

El espectáculo pareció eclipsar, para muchos, su falta de experiencia.

“Me parece que es un tipo inteligente”, dijo Silvia García, de 67 años, intérprete jubilada de conferencias internacionales, quien votó por el candidato en Barranquilla y predijo que construiría un gabinete fuerte.

Muchos votantes parecieron pasar por alto las controversias que han perseguido a De la Espriella a lo largo de su carrera, incluido el escrutinio sobre su relación con clientes colombianos de mala reputación en la opinión pública, como Alex Saab, aliado cercano del exdirigente venezolano, quien ha sido extraditado a Estados Unidos.

“Es como un doctor que va a curar o sanar a un delincuente, a un guerrillero, un paramilitar”, dijo Fabián Campos, un votante de Bogotá, sobre la carrera judicial de De la Espriella. “Si toca, pues prestarle los servicios”.

La participación fue alta el día de las elecciones, y los observadores internacionales dijeron que no había habido grandes problemas a pesar de las predicciones de fraude por ambas partes, y de las amenazas y ataques violentos durante la campaña, incluido el tiroteo mortal contra dos trabajadores de la campaña de De la Espriella.

Esteban González Pons, jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Hubo una participación inusualmente alta entre los colombianos residentes en el extranjero, y la mayoría de los electores en Estados Unidos votaron por De la Espriella, según mostraron los resultados. En el condado de Miami-Dade, Florida, los votantes habían hecho fila desde hacía días ante el consulado, muchos de ellos con camisetas amarillas y gritando los lemas de su campaña.

En muchos sentidos, la votación fue un referendo sobre el legado del presidente saliente, Petro.

El mandato de Petro se definió tanto por la representación histórica de las comunidades indígenas, afrocolombianas y LGBTQ como por una agenda legislativa estancada, discursos públicos digresivos y una relación inestable con Trump.

William Pineda, camionero de carga de las afueras de Bogotá, dijo que veía a Cepeda como la siguiente fase de un proyecto que, por primera vez en la historia del país, estaba del lado de los pobres y vulnerables.

Pineda dijo que Cepeda quiere ayudar a la gente de a pie, para que los ricos no lo decidan todo.

El papel central de Colombia en el tráfico de drogas de la región la convierte en una pieza clave de la campaña de Trump para erradicar los carteles<span; con la colaboración de los gobiernos regionales aliados.

De la Espriella ha dicho que buscaría un acuerdo similar al alcanzado por el vecino Ecuador, que ha aceptado la participación de las fuerzas estadounidenses en operaciones conjuntas en su territorio.

Cepeda, por su parte, cerró su campaña diciendo que deseaba poner fin al “ciclo de las violencias” de ataques militares contra grupos armados y represalias. A menudo ha hablado de la fracasada guerra contra las drogas que Estados Unidos lleva décadas librando.

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Abelardo de la Espriella y Cepeda disputarán presidencia de Colombia en segunda vuelta

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Bogotá, 31 may (EFE).- El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, diputarán en segunda vuelta la Presidencia de Colombia el próximo 21 de junio al ser los más votados en la primera ronda celebrada este domingo.

Con el 98,27 % de las mesas contabilizadas, De la Espriella da la sorpresa al pasar de los 10 millones de votos (43,74 %), un resultado mejor que el que le daban las encuestas, en las que siempre estuvo en segundo lugar, detrás de Cepeda.

El candidato de la izquierda, por su parte, quedó en segundo lugar, con 9,5 millones de papeletas (40,90 %), cuando falta por informar menos del 2 % de las 122.020 mesas dispuestas para las elecciones de este domingo, según la Registraduría nacional, entidad que organiza las elecciones.

Sin embargo, como ninguno obtuvo la mitad más uno de los votos necesaria para proclamarse vencedor en primera vuelta, De la Espriella y Cepeda irán a una segunda ronda en tres semanas.

El tercer puesto es para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, que recibe 1,6 millones de votos en esta medición parcial (6,91 %).

Valencia es la gran perdedora de estas elecciones porque su votación es muy inferior al 12 % que le daban las últimas encuestas, e incluso menor a los 3,2 millones de votos que obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.

En cuarto se sitúa Sergio Fajardo, del partido de centro Dignidad & Compromiso, con 992.510 votos, que representan el 4,26 %.

Otra candidata de centro, la exalcaldesa bogotana Claudia López, se sitúa en el quinto lugar con 221.058 votos (0,94 %). EFE

 

 

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Halagos de Trump a Xi Jinping sólo tuvo una respuesta : Estabilidad estratégica constructiva

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EP FLORIDA NEWS | VISITA DE TRUMP A CHINA

Xi Jinping, el líder de China, se ha pasado el último año haciendo frente al presidente Donald Trump. Respondió a los aranceles de tres dígitos con aranceles de tres dígitos y restringió las exportaciones de tierras raras, obligando al gobierno de Trump a dar marcha atrás. Ambas partes salieron perjudicadas, al igual que la economía mundial.

Sin embargo, tras haber dejado clara su posición y haber establecido a China como par de Estados Unidos, Xi ahora está pasando de la represalia a la conciliación. En una cumbre celebrada esta semana en Pekín, que calificó de histórica, Xi ofreció a Washington una elección: aceptar a China como una potencia igual, con líneas rojas que no deben cruzarse, o continuar en un ciclo de conflicto que podría caer en una “trampa de Tucídides” global de colisión entre superpotencias.

Xi le dio a este plan un nombre nuevo, aunque algo forzado: “estabilidad estratégica constructiva”.

Repitió este término durante toda la cumbre, una visita diseñada para mostrarle a Trump cómo podría ser una amistad entre ambos países, con toda la pompa en las cavernosas salas del Gran Salón del Pueblo, una visita privada al Templo del Cielo y conversaciones en el interior de Zhongnanhai, el complejo amurallado y hermético de la dirigencia china.

En cierto modo, el gobierno de Trump ya estaba siguiendo las reglas de China en esta visita. El presidente estadounidense en general se mostró muy respetuoso con Xi. Trump lo colmó de elogios y se abstuvo de replicar cuando el dirigente chino advirtió a Estados Unidos que actuara con cautela en el tema de Taiwán, la isla autogobernada que reclama Pekín.

Las nuevas reglas del juego

Xi habló en términos elevados y abstractos sobre lo que implicaba exactamente la estabilidad estratégica constructiva. Habló de “cooperación” como un “pilar”; “competencia dentro de los límites adecuados”; “diferencias manejables” y “paz esperable”.

Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China de la Universidad Fudan de Shanghái, dijo que esto se reduce a reconocer que la competencia forma parte de la relación.

A pesar de eso, los dos países pueden albergar la esperanza de que hay más razones para cooperar que para enfrentarse. La cumbre puso de relieve algunas de las formas en que podrían colaborar, como la lucha contra el flujo de fentanilo a Estados Unidos, el establecimiento de normas básicas para la inteligencia artificial y la resolución del conflicto del estrecho de Ormuz.

¿Está Washington de acuerdo?

El resumen oficial chino de la reunión decía que Trump estaba de acuerdo con la nueva definición de Xi de la relación. Aunque la Casa Blanca no lo mencionó en su propio resumen, el secretario de Estado Marco Rubio sugirió en una entrevista con la NBC el viernes que el gobierno de Trump había respaldado el concepto.

“Una de las cosas en las que hacen hincapié los chinos, y en la que estamos de acuerdo, es en la estabilidad estratégica de nuestra relación, una relación constructiva, pero también una relación que establezca una estabilidad estratégica para que no haya malentendidos que puedan llevar a un conflicto más amplio”, dijo Rubio.

Hace apenas unos años, Pekín se oponía con vehemencia a una política del gobierno de Biden denominada “competencia gestionada”, que tiene similitudes con lo que Xi propone ahora. Esta implicaba aceptar que ambas partes eran rivales, pero también imponer barreras para evitar que la relación derivara hacia un conflicto. Pekín rechazó ese marco por considerarlo un intento de contener a China.

La razón por la que Xi se siente hoy cómodo con la idea podría tener mucho que ver con la creciente paridad de poder entre China y Estados Unidos. Pekín siente que ya no puede ser presionado por Washington luego de haber empatado con el gobierno de Trump en la guerra comercial del año pasado, al amenazar con restringir el suministro global de minerales críticos necesarios para fabricar tecnologías modernas.

Por qué Xi está dispuesto a dialogar

Al mismo tiempo, una confrontación con Estados Unidos no beneficia a China. Su economía lleva años estancada debido a una crisis inmobiliaria, y no puede permitirse ninguna disrupción del comercio mundial, su principal motor de crecimiento.

Xi está dando a entender que quiere consolidar el empate actual para que el gobierno de Trump no interfiera en su gran visión del futuro de China: un país rebosante de poderío tecnológico e industrial preparado para superar a un Estados Unidos en declive como primera potencia mundial.

“Para China, esta frase tiene que ver con ganar tiempo y jugar para sacar ventaja mientras Pekín intenta esperar que termine el gobierno de Trump”, señaló Evan Medeiros, profesor de Georgetown que fue asesor para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama.

“China quiere gestionar lo que percibe como un declive gradual de Estados Unidos con la esperanza tanto de acelerarlo como de hacerlo lo menos disruptivo posible”, añadió.

China apuesta por el largo plazo

Estados Unidos no es ajeno a los intentos de China de enmarcar la relación entre ambos países en su propio beneficio.
En 2013, Xi intentó convencer a Obama de adoptar lo que denominó “un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”, que pedía a Estados Unidos respetar lo que China considera sus intereses fundamentales, como sus pretensiones sobre Taiwán y el mar de China Meridional.

Al final el gobierno de Obama se negó a respaldar el concepto, reconociendo que exigía ceder poder en Asia y dejar vulnerables a aliados y socios.

“Se trata de una maniobra clásica de China, que intenta que Estados Unidos acepte un marco como forma de enlazar a Washington y establecer los términos de la relación bilateral de cara al futuro”, dijo Medeiros sobre el más reciente intento de Xi.

“Estas frases son arenas movedizas geopolíticas”, añadió. “Una vez que entras, no puedes salir, y cuanto más lo intentas, más te arrastra China”.

Cómo utilizará China este replanteamiento

Se trata de un replanteamiento de la relación, pero en los términos de Pekín, afirmó Shen Dingli, estudioso de las relaciones internacionales en Shanghái.

China, por ejemplo, podría alegar más adelante que el gobierno de Trump había violado los principios de la estabilidad estratégica constructiva al seguir vendiendo más armas a Taiwán. “Lo que China quiere es que la relación entre China y Estados Unidos sea buena y estable, pero con la condición de que China diga: ‘Yo soy quien proporciona el camino y yo soy quien señala la dirección’”, dijo Shen.

Otros analistas chinos afirman que es necesario un nuevo marco para reducir la influencia de los sectores de línea dura hacia China en el Congreso, que amenazan con socavar el acercamiento. También existe el temor de que Trump pueda cambiar su postura sobre China después de las elecciones intermedias de 2026.

“La preocupación siempre está ahí. Es algo por lo que es muy conocido”, afirmó Xin, de la Universidad de Fudan.

Publicado en NYT

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