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Centro Democrático: “El muro de contención” contra el Chavismo , Paola Holguín

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“La terquedad de Santos, por no hablar de su complicidad con el narcorégimen de Maduro, junto con la incapacidad de su Canciller, son los responsables de de la tragedia que están viviendo millones de venezolanos y que, por ende, también afecta a Colombia”.

“Yo creo que lo único positivo del gobierno de Santos es que ha provocado una crisis tan terrible en todos los órdenes que nos va a llevar a reinventarnos como nación”.


De haber tenido una hija, el expresidente Alvaro Uribe hubiera querido que hubiera sido como Paola Holguín. Esta mujer de 44 años, ex periodista, experta en Seguridad y Defensa y ahora Senadora de la República, aspira ahora a repetir su mandato en el legislativo colombiano y continuar su carrera en las filas del Centro Democrático que fundara Uribe. Mujer de fuertes convicciones y sin pelos en la lengua, defiende con vehemencia sus ideas y, sin duda, tiene un prometedor futuro, junto a otras mujeres, en la política de Colombia.

La “hija” predilecta de Uribe

ENTREVISTA A PAOLA HOLGUIN

SENADORA DEL CENTRO DEMOCRÁTICO

por Ricardo Angoso

Ricardo Angoso: ¿Cómo va la campaña, cómo reciben al Centro Democrático?

Paola Holguín: Todo va muy bien, la gente nos recibe de maravilla. Yo creo que el Centro Democrático se ha convertido en estas elecciones en el partido de la esperanza. Nos hemos erigido en el partido que es el muro de contención para evitar que algunos conviertan a Colombia en otra Venezuela. Creo que la ciudadanía ha percibido que pese a ser un partido con pocos representantes en las instituciones hemos hecho un gran trabajo de oposición y ha sido una formación propositiva con ideas y propuestas. Tuvimos una bancada de representantes coherente, juiciosa, trabajadora y siempre atenta a nuestro trabajo.Ahora estamos recogiendo nuestros frutos porque la gente es generosa y receptiva hacia nuestro partido por el trabajo bien hecho.

LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN

R.A.:¿Qué se puede hacer frente a la corrupción?

P.H.: Yo creo que lo primero que tenemos que entender es que la corrupción se convirtió en un mal endémico, una suerte de pandemia que no sólo afecta a la clase política, sino que es un círculo vicioso,  ya que muchas veces el político corrupto llega al poder con votos comprados a ciudadanos corruptos y después pacta con empresarios corruptos para ofrecerle sus servicios a cambio de dinero. Entonces, ¿qué creo yo que se debe hacer? Lo primero sería firmar un pacto nacional por la transparencia entre los ciudadanos, el sector público y el sector privado para poner freno a este auténtico flagelo. Segundo, ya que a la sociedad la regula la Ley, la ética y la moral y creo que, en este sentido, es importante que la justicia opere contra la corrupción, pero además sin esos exagerados beneficios de casa por cárcel y que la gente devuelva hasta el último peso robado. Y en tercer lugar, hay que recuperar la ética y los valores en nuestra sociedad, estableciendo una sólida alianza entre estas cosas y la cultura de una ciudadanía que necesita esos valores. 

Hay que volver a esos valores fundamentales porque son los cimientos de la sociedad. El ciudadano tiene también que poder elegir a representantes que no sean corruptos porque uno puede desarrollar las Leyes que quiera pero finalmente al corrupto no le importa que tipo de legislación hay y acaba cometiendo actos ilícitos. La mejor forma de derrotar a la corrupción es eligiendo políticos que sean transparentes y comprometidos con la limpieza de sus actos, enseñando al ciudadano que en este asunto también tiene una responsabilidad y un compromiso con la ética y la transparencia, transmitiendo esos valores al sector privado. La responsabilidad es de todos, políticos y ciudadanos.

ACUERDOS CON LAS FARC

R.A.:¿Cree que los acuerdos de paz con las FARC son revisables, como piden algunos compañeros de su partido, cree que eso se podría explicar a la comunidad internacional?

P.H.: Nosotros no tenemos que explicar nada a la comunidad internacional, en ese sentido, sino que creo que hay que decirle a la comunidad internacional que abandone de una vez por todas su complicidad con una organización terrorista como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Muchos países aplauden determinadas cosas en Colombia que nunca admitirían en su territorio. Por ejemplo, romper el orden constitucional y político y permitir la participación política de los terroristas que han cometido crímenes atroces y de lesa humanidad, son premisas que nunca serían aceptadas en otros países. De la misma forma, se acabó aceptando la impunidad para esos crímenes y aceptando que los terroristas sigan dedicados al narcotráfico. Por tanto, no tenemos nada que explicar a la comunidad internacional, sino que más bien la misma debería hacer un alto en el camino y examinar de cómo fueron cómplices de la entrega de este país a una organización terrorista. ¿Cómo es posible que se nos exijan cosas en Colombia que nunca aceptarían en sus países? Los europeos y los norteamericanos nos enseñaron el valor de la democracia y del Estado de Derecho, habiendo vivido en democracia casi doscientos años. Nosotros hemos sido solidarios con las víctimas del terrorismo de otros países y exigimos lo mismo para Colombia. Nosotros hemos sido abanderados del respeto a la justicia para nuestro país y exigimos a los demás que nos dejen vivir así, bajo el imperio de la Ley. 

R.A.:¿Qué está fallando en la seguridad, cómo no tuvo a nivel de calle ninguna traducción el proceso de paz y la violencia sigue en las calles colombianas?

P.H.:¿Pero que es la paz, me pregunto yo? Paz es seguridad, es que los ciudadanos puedan ir tranquilos, que los niños no sean reclutados por los terroristas, que los empresarios puedan desempeñar libremente sus negocios, que no haya extorsión, que los criminales no vuelen los oleoductos, eso es paz. Paz, en definitiva, es seguridad. 

En Colombia hablaron de paz cuando lo que había era un proceso de claudicación del Estado y que  al estar cimentado en la impunidad provoca nuevas violencias en el país. Y es que el principal problema radica que en este proceso no se desestructuró completamente a las FARC y que esta organización mantuvo su principal grueso de fuerza. Luego no se entregaron todas las armas ni los menores que habían sido forzados a servir en las FARC. Tampoco se entregó la información acerca de los secuestrados y los desaparecidos, por no hablar del narcotráfico, que ha seguido su curso por que se dejó de utilizar el glifosato. Así, las FARC aumentaron las hectáreas de cultivos ilícitos de coca.Hoy Colombia tiene el doble de los cultivos de coca que teníamos en el 2010, alimentando así por medios financieros a las bandas criminales. 

Finalmente, se equipararon a nuestras fuerzas militares con los terroristas, desmoralizándolas y neutralizándolas para combatir a los criminales. Hoy que tenemos, entonces, pues las consecuencias de esa política, como la extorsión, que bajo el presidente Santos creció un 270% y también tenemos a un Ejército de Liberación Nacional (ELN), unas FARC y unas Bacrim -bandas criminales- fortalecidas por el narcotráfico y por esa parálisis de las fuerzas de seguridad. Así, claro está, aumentaron todos los delitos y la criminalidad en las calles colombianas, como estamos viendo ahora. Nosotros, bajo el gobierno de Alvaro Uribe, logramos una reducción del 46% en los homicidios, mientras que bajo el gobierno de Santos ha sido sólo del 23%. La mejor política para la paz es la seguridad, tal como se demostró en el gobierno de Uribe en que se lograron reducir casi todos los delitos. La seguridad democrática de nuestro gobierno logró cuotas mayores de seguridad frente a lo poco que se ha logrado con el mal llamado proceso de paz.

REFORMA DE LA JUSTICIA

R.A.: ¿No cree que sin un poder judicial ágil y limpio no se pueden atajar estos problemas relativos a la seguridad”

P.H.:La seguridad está absolutamente ligada a la justicia, desde luego, son un binomio inseparable. Un país donde reina la impunidad tiene que tener altos niveles de inseguridad y delincuencia. En un país como Colombia donde la impunidad reina en el 99% de los delitos, es muy difícil evitar la violencia y la delincuencia porque todos calculan que es lo que ganó y que es lo que pierdo, ya que las posibilidades de ser capturado y judicilizado es del 1%. Ahí tenemos el caldo de cultivo que explica muy gráficamente los niveles de violencia y delincuencia que padece Colombia. 

Entonces, es urgente revisar la justicia en profundidad y el Código Penal porque muchas veces la justicia y nuestra legislación van por detrás de las nuevas realidades que presentan la violencia y la delincuencia. Por ejemplo, los menores son utilizados por bandas criminales para delinquir porque saben que no se les puede encarcelar. Otro caso son los delitos que son excarcelables y donde más reincidentes se dan. Hay casos de delincuentes que cometen  sesenta y setenta veces un mismo delito, algo absolutamente inadmisible, y que por ejemplo no ocurre en los Estados, que tienen otras Leyes. En Colombia, hay gente capturada 60 y 70 veces por delitos extracarcelables y nunca pagan sus condenas. Tenemos que desarrollar penas más duras, aunque más allá de ese cambio tenemos que crear un sistema eficaz de justicia para el país. Hay que reformar la justicia en profundidad para que se dé captura y una pena adecuada, al tiempo que también tenemos que revisar a fondo nuestra sistema carcelario y penintenciario, absolutamente fracasado como se está viendo.

R.A.:¿Estamos pasando de la anarquía al caos con todo lo que está ocurriendo, tal como decía en una de sus columnas el escritor Plinio Apuleyo Mendoza?

P.H.:Cuando hay un deterioro político, institucional  y económico como el que estamos viviendo provocado por la presidencia de Santos, hay que decir que eso es muy grave. El ciudadano percibe que no hay Ley y cunde el mal ejemplo por doquier. Se ha impuesto el ser pillo paga. Santos ha dicho claramente a los colombianos que la impunidad se ha impuesto frente a la justicia. Los grandes criminales están en la calle y haciendo política, como nos ha ocurrido con los terroristas. En Estado de Derecho y donde rigen las Leyes no se concibiría lo que está pasando ahora en Colombia.

CRISIS DE VENEZUELA

R.A.:¿No piensa que el gobierno de Santos fue muy tibio frente a la crisis de Venezuela que ahora se traduce en el drama humanitario que estamos viendo en las fronteras colombianas?

P.H.:Desde hace años como representante he solicitado a la Canciller de Colombia que tomara medidas ante la posibilidad de que ocurriera lo que ahora hasta ocurriendo, que es un éxodo masivo de colombianos hacia Venezuela. Y eso está sucediendo porque el narcorégimen acabaría convirtiendo la vida de millones de venezolanos en una pesadilla. Luego nosotros tenemos 2.000 kilómetros de frontera con Venezuela y lo lógico y natural es que esos millones de venezolanos huyan por la frontera más cercana, es ley de vida. Otro aspecto es que muchos de esos venezolanos que ahora huyen son de padres colombianos y también hay muchos colombianos que huyen ahora despavoridos de Venezuela ante el deterioro en su calidad de vida. Esta situación se veía venir, como denuncié en su momento, y no se hizo nada para evitarlo. 

Pero hay otro asunto más grave: la complicidad de Juan Manuel Santos con el narcorégimen, en su apuesta por las FARC, llevó a esta crisis de Venezuela a todos los niveles. Hoy el gobierno de Santos es corresponsable de la tragedia del pueblo venezolano. Yo he pedido, junto a otros senadores, que se declare la emergencia humanitaria en la frontera para que las organizaciones internacionales, como ACNUR, se impliquen de una forma activa en esta crisis, trayendo recursos y ayuda humanitaria. Pese a esa petición, el gobierno ha hecho caso omiso. Hoy Colombia tiene una crisis económica y fiscal que la imposibilita de ayudar adecuadamente  a nuestros vecinos venezolanos que están llegando a nuestras fronteras. La terquedad de Santos, por no hablar de su complicidad con el narcorégimen de Maduro, junto con la incapacidad de su Canciller, son los responsables de de la tragedia que están viviendo millones de venezolanos y que, por ende, también afecta a Colombia.

R.A.: Me sorprende que tanto la izquierda como la derecha se muestran muy críticas con la gestión de Santos, ¿usted cree que hay algo positivo que destacar del mandato de Santos?

P.H.:Yo creo que lo único positivo del gobierno de Santos es que ha provocado una crisis tan terrible en todos los órdenes que nos va a llevar a reinventarnos como nación. No creo que haya nada que destacar de un gobierno corrupto que traicionó al pueblo colombiano y que llevó a la figura presidencial a un nivel de indignidad que hoy avergüenza a Colombia. Nos avergüenza por su complicidad con el narcorégimen venezolano y también por su complicidad frente al terrorismo. Luego está su incapacidad para gestionar un país rico que tenía que haber tenido un lugar destacado  en el concierto internacional y que hoy, desgraciadamente, no ocupa porque está en una grave crisis.

EL PROCESAMIENTO DE ALVARO URIBE

R.A.:¿Qué opinión le merece que se reabra el proceso judicial contra Alvaro Uribe?

P.H.:No me sorprende lo que ha ocurrido, más bien me aburre porque cada vez que hay un proceso electoral en Colombia, ante la incapacidad para derrotar a Uribe en las urnas, vienen refritos de acusaciones y especulaciones para tratar de minarle su credibilidad. Sin embargo, afortunadamente los colombianos conocen bien al presidente Uribe y cada ataque le acaba fortaleciendo. Pero qué tristeza que un país que debería estar discutiendo cosas serias, como por ejemplo la reforma de la justicia o de la salud, tenga que perder su tiempo en la pequeña política y en las trampas y en las mentiras propias de una justicia parcializada que, en definitiva, trata de tejer una patraña en torno al presidente Uribe.

R.A.:¿Cuáles son los proyectos personales que llevaría al próximo legislativo?

P.H.: Hay varios. Uno de ellos es llevar adelante, con la certeza de que seremos mayoría, como la Ley de sometimiento a la justicia, que busca la desarticulación de las Bacrim y de sus estructuras criminales, generando un marco jurídico y legal y que permita el sometimiento de las mismas al Estado de Derecho y no al revés. En segundo lugar, voy a radicar por cuarta vez el proyecto para bajar  el salario de los congresistas, de tal forma que también nosotros contribuyamos a ayudar al país en un momento en que está en un trance difícil. Tercero, voy presentar varios proyectos de Ley relativos a la mejora en nuestro sistema de educación superior. Y, finalmente, quiero radicar otro proyecto relativo a la Fuerza Pública, para devolverles a nuestros militares su fuero militar, para devolverles el honor y el necesario lugar que tienen que tener nuestros militares en la sociedad. Los militares tienen que tener esa justicia especial. Esa propuesta se complementaria con una Ley de Defensa Nacional, que es absolutamente necesaria para el país, ya que la necesita. No es normal ni lógico que cada cuatro años lleguen nuevos gobiernos que vienen con lineamientos distintos y varían la que debería ser la orientación nacional en esta materia al margen del color político del gobierno del que esté en el poder. 


Ricardo Angoso , periodista español. Analista de la política internacional
 

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Agencias

jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Las reñidas elecciones presidenciales de Colombia del domingo se encaminan a una segunda vuelta, con el avance de un candidato de extrema derecha, lo que podría anunciar una nueva victoria electoral de la ola de derecha que se está extendiendo por toda América Latina, según mostraron los resultados oficiales preliminares.

El candidato, Abelardo de la Espriella, se enfrentará ahora a Iván Cepeda, senador del partido de izquierda del presidente saliente del país, Gustavo Petro.

De la Espriella, cuyo ascenso se produjo a finales de la campaña, se asemeja a un nuevo tipo de líderes populistas llamativos de América Latina, como el salvadoreño Nayib Bukele, quien comparte el enfoque de línea dura del presidente Donald Trump frente a la delincuencia y ha prometido aplicarlo a los narcotraficantes.

Con más del 99 por ciento de los votos escrutados, los resultados publicados por el registro civil nacional revelaron un electorado dividido en dos. De la Espriella obtuvo el 44,73 por ciento de los votos y Cepeda el 40,91 por ciento. Como ninguno de los candidatos obtuvo más del 50 por ciento, se celebrará una segunda vuelta el 21 de junio.

El domingo por la noche, Petro cuestionó los resultados preliminares y dijo que no los aceptaría hasta que se completara el recuento oficial de votos. Cepeda, veterano defensor de los derechos humanos, obtuvo el apoyo de la amplia base del proyecto político de Petro, que ha intentado representar a las poblaciones pobres y marginadas que por mucho tiempo han quedado fuera de los salones del poder. Petro estaba limitado a un solo mandato presidencial.

El inesperado ascenso de De la Espriella desbarató lo que la clase política colombiana había creído que sería una victoria fácil para ellos frente a Cepeda. Paloma Valencia, senadora conservadora que contaba con el apoyo de algunos de los políticos más poderosos del país, solo obtuvo el domingo el 6,84 por ciento de los votos.

Los expertos afirman que los resultados son una sorprendente reprimenda a la clase dirigente conservadora que ha gobernado en gran medida Colombia, un país sudamericano diverso de 54 millones de habitantes, desde su independencia hace más de 200 años. Petro fue el primer dirigente político de izquierda de Colombia.

“Es la primera vez que el país se divide entre un bloque de izquierda y otro de derecha”, dijo María Jimena Duzán, destacada periodista de investigación y comentarista política colombiana. Con la elección del próximo líder de Colombia aún en el aire, se esperaba que los funcionarios de Washington siguieran de cerca la próxima ronda de votaciones.

El gobierno de Trump se ha esforzado por impulsar la ola de derecha en América Latina mientras busca aliados para su agresiva lucha contra los narcotraficantes.

De la Espriella, de 47 años, abogado que nunca ha ocupado un cargo público, subió en las encuestas en la recta final de la campaña presentándose como un <outsider< antisistema y avivando el temor a que la izquierda convierta a Colombia en Venezuela, el fallido Estado autoritario vecino.

También aprovechó la preocupación generalizada por la seguridad, prometiendo acabar con los grupos armados y las bandas que, según muchos colombianos, han hecho de la extorsión una parte real de sus vidas. En un aparente guiño al sistema penitenciario
de Bukele en El Salvador, De la Espriella prometió construir 10 prisiones de máxima seguridad en la selva.

Cepeda, de 63 años, es un firme aliado de Petro, quien se presentó con una plataforma de continuidad y la promesa de defender a las víctimas de los conflictos armados del país, así como a los pobres. Aunque los expertos dicen que Cepeda se benefició de la sólida base de la izquierda —y de un reciente y considerable aumento del salario mínimo—, no estaba claro si su personalidad reservada y sus discursos centrados en la política atraerían a los votantes como lo hizo la presencia galvanizadora de Petro.

“Petro abrió el camino para que alguien no carismático, como él, sino con una figura más profunda, pueda llegar”, dijo Eduardo Ayala, politólogo que asistió a un mitin de Cepeda en la capital, Bogotá.

Muchos de los partidarios de De la Espriella se hicieron eco de la afirmación de su candidato de que Cepeda sería más radical que Petro. “Sería un desastre”, dijo Klaudia Rincón, profesora de matemáticas de octavo grado en Barranquilla, la ciudad caribeña costera donde De la Espriella depositó su voto, mientras se dirigía a las urnas. “Comunismo total”.

Votantes, comentaristas y analistas coincidieron en que las elecciones no habían sido como ninguna otra que se recuerde.

La campaña de De la Espriella combinó el populismo a la antigua usanza con nuevas artimañas, como videos generados por inteligencia artificial que mostraban con realismo a sus rivales políticos conspirando contra él. Para eludir una norma que prohíbe llevar ropa de campaña a las urnas, se pidió a sus partidarios que vistieran la camiseta amarillo canario de la selección nacional de fútbol de Colombia.

Muchos votantes dijeron el domingo que, a pesar de la grandilocuencia de De la Espriella, les tranquilizaba su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, un experimentado economista que fue ministro de Hacienda del anterior presidente conservador, Iván Duque.

El voto de la derecha, que se dividió entre De la Espriella y Valencia, podría consolidarse en torno al candidato de extrema derecha en la segunda vuelta. Los expertos dijeron que los votantes centristas podrían inclinarse hacia la izquierda en la segunda vuelta, pero que Cepeda tendría que asegurarles que no nacionalizará industrias ni adoptará medidas de extrema izquierda que afecten a la economía.

Se enfrenta a una ardua batalla, no solo por el sentimiento antiizquierdista, sino por la decepción que existe en muchos sectores con Petro, cuyo mandato estuvo marcado por escándalos personales y gubernamentales y por un gasto desbocado que dejó una deuda de niveles propios de la era de la pandemia, dijeron los economistas.

En contienda con De la Espriella, se enfrenta a una figura llamativa que cautivó a un amplio número de seguidores con discursos virtuosos pronunciados desde una caja blindada, una mascota tigre y un eslogan pegadizo: “¡Firme por la Patria!”.

El espectáculo pareció eclipsar, para muchos, su falta de experiencia.

“Me parece que es un tipo inteligente”, dijo Silvia García, de 67 años, intérprete jubilada de conferencias internacionales, quien votó por el candidato en Barranquilla y predijo que construiría un gabinete fuerte.

Muchos votantes parecieron pasar por alto las controversias que han perseguido a De la Espriella a lo largo de su carrera, incluido el escrutinio sobre su relación con clientes colombianos de mala reputación en la opinión pública, como Alex Saab, aliado cercano del exdirigente venezolano, quien ha sido extraditado a Estados Unidos.

“Es como un doctor que va a curar o sanar a un delincuente, a un guerrillero, un paramilitar”, dijo Fabián Campos, un votante de Bogotá, sobre la carrera judicial de De la Espriella. “Si toca, pues prestarle los servicios”.

La participación fue alta el día de las elecciones, y los observadores internacionales dijeron que no había habido grandes problemas a pesar de las predicciones de fraude por ambas partes, y de las amenazas y ataques violentos durante la campaña, incluido el tiroteo mortal contra dos trabajadores de la campaña de De la Espriella.

Esteban González Pons, jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Hubo una participación inusualmente alta entre los colombianos residentes en el extranjero, y la mayoría de los electores en Estados Unidos votaron por De la Espriella, según mostraron los resultados. En el condado de Miami-Dade, Florida, los votantes habían hecho fila desde hacía días ante el consulado, muchos de ellos con camisetas amarillas y gritando los lemas de su campaña.

En muchos sentidos, la votación fue un referendo sobre el legado del presidente saliente, Petro.

El mandato de Petro se definió tanto por la representación histórica de las comunidades indígenas, afrocolombianas y LGBTQ como por una agenda legislativa estancada, discursos públicos digresivos y una relación inestable con Trump.

William Pineda, camionero de carga de las afueras de Bogotá, dijo que veía a Cepeda como la siguiente fase de un proyecto que, por primera vez en la historia del país, estaba del lado de los pobres y vulnerables.

Pineda dijo que Cepeda quiere ayudar a la gente de a pie, para que los ricos no lo decidan todo.

El papel central de Colombia en el tráfico de drogas de la región la convierte en una pieza clave de la campaña de Trump para erradicar los carteles<span; con la colaboración de los gobiernos regionales aliados.

De la Espriella ha dicho que buscaría un acuerdo similar al alcanzado por el vecino Ecuador, que ha aceptado la participación de las fuerzas estadounidenses en operaciones conjuntas en su territorio.

Cepeda, por su parte, cerró su campaña diciendo que deseaba poner fin al “ciclo de las violencias” de ataques militares contra grupos armados y represalias. A menudo ha hablado de la fracasada guerra contra las drogas que Estados Unidos lleva décadas librando.

Publicado en NYT

 

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Agencias

Abelardo de la Espriella y Cepeda disputarán presidencia de Colombia en segunda vuelta

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Bogotá, 31 may (EFE).- El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, diputarán en segunda vuelta la Presidencia de Colombia el próximo 21 de junio al ser los más votados en la primera ronda celebrada este domingo.

Con el 98,27 % de las mesas contabilizadas, De la Espriella da la sorpresa al pasar de los 10 millones de votos (43,74 %), un resultado mejor que el que le daban las encuestas, en las que siempre estuvo en segundo lugar, detrás de Cepeda.

El candidato de la izquierda, por su parte, quedó en segundo lugar, con 9,5 millones de papeletas (40,90 %), cuando falta por informar menos del 2 % de las 122.020 mesas dispuestas para las elecciones de este domingo, según la Registraduría nacional, entidad que organiza las elecciones.

Sin embargo, como ninguno obtuvo la mitad más uno de los votos necesaria para proclamarse vencedor en primera vuelta, De la Espriella y Cepeda irán a una segunda ronda en tres semanas.

El tercer puesto es para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, que recibe 1,6 millones de votos en esta medición parcial (6,91 %).

Valencia es la gran perdedora de estas elecciones porque su votación es muy inferior al 12 % que le daban las últimas encuestas, e incluso menor a los 3,2 millones de votos que obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.

En cuarto se sitúa Sergio Fajardo, del partido de centro Dignidad & Compromiso, con 992.510 votos, que representan el 4,26 %.

Otra candidata de centro, la exalcaldesa bogotana Claudia López, se sitúa en el quinto lugar con 221.058 votos (0,94 %). EFE

 

 

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Agencias

Halagos de Trump a Xi Jinping sólo tuvo una respuesta : Estabilidad estratégica constructiva

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | VISITA DE TRUMP A CHINA

Xi Jinping, el líder de China, se ha pasado el último año haciendo frente al presidente Donald Trump. Respondió a los aranceles de tres dígitos con aranceles de tres dígitos y restringió las exportaciones de tierras raras, obligando al gobierno de Trump a dar marcha atrás. Ambas partes salieron perjudicadas, al igual que la economía mundial.

Sin embargo, tras haber dejado clara su posición y haber establecido a China como par de Estados Unidos, Xi ahora está pasando de la represalia a la conciliación. En una cumbre celebrada esta semana en Pekín, que calificó de histórica, Xi ofreció a Washington una elección: aceptar a China como una potencia igual, con líneas rojas que no deben cruzarse, o continuar en un ciclo de conflicto que podría caer en una “trampa de Tucídides” global de colisión entre superpotencias.

Xi le dio a este plan un nombre nuevo, aunque algo forzado: “estabilidad estratégica constructiva”.

Repitió este término durante toda la cumbre, una visita diseñada para mostrarle a Trump cómo podría ser una amistad entre ambos países, con toda la pompa en las cavernosas salas del Gran Salón del Pueblo, una visita privada al Templo del Cielo y conversaciones en el interior de Zhongnanhai, el complejo amurallado y hermético de la dirigencia china.

En cierto modo, el gobierno de Trump ya estaba siguiendo las reglas de China en esta visita. El presidente estadounidense en general se mostró muy respetuoso con Xi. Trump lo colmó de elogios y se abstuvo de replicar cuando el dirigente chino advirtió a Estados Unidos que actuara con cautela en el tema de Taiwán, la isla autogobernada que reclama Pekín.

Las nuevas reglas del juego

Xi habló en términos elevados y abstractos sobre lo que implicaba exactamente la estabilidad estratégica constructiva. Habló de “cooperación” como un “pilar”; “competencia dentro de los límites adecuados”; “diferencias manejables” y “paz esperable”.

Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China de la Universidad Fudan de Shanghái, dijo que esto se reduce a reconocer que la competencia forma parte de la relación.

A pesar de eso, los dos países pueden albergar la esperanza de que hay más razones para cooperar que para enfrentarse. La cumbre puso de relieve algunas de las formas en que podrían colaborar, como la lucha contra el flujo de fentanilo a Estados Unidos, el establecimiento de normas básicas para la inteligencia artificial y la resolución del conflicto del estrecho de Ormuz.

¿Está Washington de acuerdo?

El resumen oficial chino de la reunión decía que Trump estaba de acuerdo con la nueva definición de Xi de la relación. Aunque la Casa Blanca no lo mencionó en su propio resumen, el secretario de Estado Marco Rubio sugirió en una entrevista con la NBC el viernes que el gobierno de Trump había respaldado el concepto.

“Una de las cosas en las que hacen hincapié los chinos, y en la que estamos de acuerdo, es en la estabilidad estratégica de nuestra relación, una relación constructiva, pero también una relación que establezca una estabilidad estratégica para que no haya malentendidos que puedan llevar a un conflicto más amplio”, dijo Rubio.

Hace apenas unos años, Pekín se oponía con vehemencia a una política del gobierno de Biden denominada “competencia gestionada”, que tiene similitudes con lo que Xi propone ahora. Esta implicaba aceptar que ambas partes eran rivales, pero también imponer barreras para evitar que la relación derivara hacia un conflicto. Pekín rechazó ese marco por considerarlo un intento de contener a China.

La razón por la que Xi se siente hoy cómodo con la idea podría tener mucho que ver con la creciente paridad de poder entre China y Estados Unidos. Pekín siente que ya no puede ser presionado por Washington luego de haber empatado con el gobierno de Trump en la guerra comercial del año pasado, al amenazar con restringir el suministro global de minerales críticos necesarios para fabricar tecnologías modernas.

Por qué Xi está dispuesto a dialogar

Al mismo tiempo, una confrontación con Estados Unidos no beneficia a China. Su economía lleva años estancada debido a una crisis inmobiliaria, y no puede permitirse ninguna disrupción del comercio mundial, su principal motor de crecimiento.

Xi está dando a entender que quiere consolidar el empate actual para que el gobierno de Trump no interfiera en su gran visión del futuro de China: un país rebosante de poderío tecnológico e industrial preparado para superar a un Estados Unidos en declive como primera potencia mundial.

“Para China, esta frase tiene que ver con ganar tiempo y jugar para sacar ventaja mientras Pekín intenta esperar que termine el gobierno de Trump”, señaló Evan Medeiros, profesor de Georgetown que fue asesor para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama.

“China quiere gestionar lo que percibe como un declive gradual de Estados Unidos con la esperanza tanto de acelerarlo como de hacerlo lo menos disruptivo posible”, añadió.

China apuesta por el largo plazo

Estados Unidos no es ajeno a los intentos de China de enmarcar la relación entre ambos países en su propio beneficio.
En 2013, Xi intentó convencer a Obama de adoptar lo que denominó “un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”, que pedía a Estados Unidos respetar lo que China considera sus intereses fundamentales, como sus pretensiones sobre Taiwán y el mar de China Meridional.

Al final el gobierno de Obama se negó a respaldar el concepto, reconociendo que exigía ceder poder en Asia y dejar vulnerables a aliados y socios.

“Se trata de una maniobra clásica de China, que intenta que Estados Unidos acepte un marco como forma de enlazar a Washington y establecer los términos de la relación bilateral de cara al futuro”, dijo Medeiros sobre el más reciente intento de Xi.

“Estas frases son arenas movedizas geopolíticas”, añadió. “Una vez que entras, no puedes salir, y cuanto más lo intentas, más te arrastra China”.

Cómo utilizará China este replanteamiento

Se trata de un replanteamiento de la relación, pero en los términos de Pekín, afirmó Shen Dingli, estudioso de las relaciones internacionales en Shanghái.

China, por ejemplo, podría alegar más adelante que el gobierno de Trump había violado los principios de la estabilidad estratégica constructiva al seguir vendiendo más armas a Taiwán. “Lo que China quiere es que la relación entre China y Estados Unidos sea buena y estable, pero con la condición de que China diga: ‘Yo soy quien proporciona el camino y yo soy quien señala la dirección’”, dijo Shen.

Otros analistas chinos afirman que es necesario un nuevo marco para reducir la influencia de los sectores de línea dura hacia China en el Congreso, que amenazan con socavar el acercamiento. También existe el temor de que Trump pueda cambiar su postura sobre China después de las elecciones intermedias de 2026.

“La preocupación siempre está ahí. Es algo por lo que es muy conocido”, afirmó Xin, de la Universidad de Fudan.

Publicado en NYT

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