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Agencias

América lidera foco mundial de pandemia , con EE.UU. protagonista

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EP New York/agencias

El continente americano, con 2,16 millones de infecciones, es el foco mundial de la pandemia del COVID-19 que este jueves superó los 5 millones de casos globales, según los datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins, que también reporta más de 332.000 muertes en el mundo.

De acuerdo con ese recuento, Estados Unidos es el país más afectado, al superar los 1,57 millones de contagios y las 94.000 muertes, seguido por Rusia (317.554 contagios) y Brasil (310.087 casos), mientras que Perú, en duodécimo lugar, superó este jueves los 108.000 infectados y 3.100 fallecidos.

Las gráficas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que el coronavirus sigue sin alcanzar su pico global, ya que en los últimos días el número de nuevos casos ha alcanzado cifras récord, superando las 100.000 infecciones diarias por primera vez desde el comienzo de la pandemia.

Las muertes diarias parecen sin embargo estabilizadas en torno a los 5.000 decesos por jornada, cuando en semanas anteriores se llegó a superar los 8.000.

BRASIL LLEGA AL RÉCORD DE 1.188 MUERTES EN 24 HORAS

Brasil reportó 1.188 muertes por COVID-19 en las últimas 24 horas, nuevo máximo diario desde el inicio de la pandemia, con lo que el balance total de fallecidos se eleva hasta los 20.047, según el Ministerio de Salud, que agregó que los casos confirmados subieron hasta los 310.087, tras registrarse 18.508 en el último día.

Estas estadísticas llegan en una jornada en la que el presidente Jair Bolsonaro y los 27 gobernadores del país dejaron de lado algunas diferencias y alcanzaron acuerdos mínimos sobre la ayuda financiera federal a los estados y municipios.

Lo hicieron en una reunión sostenida por Bolsonaro con gobernadores y miembros del Parlamento, en la que se no se trató la férrea censura y las críticas de Bolsonaro a las cuarentenas y otras medidas adoptadas por los Gobiernos locales para contener lo que el mandatario llegó a calificar de “gripecita”.

EE.UU. Y SU POBRE RESPUESTA GUBERNAMENTAL

Una encuesta publicada por el Pew Research Center destacó que algo más de la mitad de los ciudadanos estadounidenses, un 52 %, valora como pobre o mediocre la gestión del país de la pandemia y consideró mejor la respuesta de Alemania o Corea del Sur.

De igual forma, un modelo predictivo desarrollado por Oxford Economics advirtió que el presidente estadounidense, Donald Trump, sufrirá una “derrota histórica” en las elecciones generales del próximo noviembre, en las que le pasará factura esta crisis.

Este “think-tank” británico parte de un escenario de recesión en Estados Unidos en el que el aumento del desempleo y la inflación evitará la reelección del mandatario republicano, quien obtendría apenas el 35 % de los votos en esos comicios, frente al 55 % pronosticado por Oxford Economics antes del COVID-19.

Y es que en EE.UU. la pandemia parece seguir sin control. Como muestra el caso que se conoció hoy de la planta de procesamiento de pollos de la compañía Tyson Foods en Wilkesboro, Carolina del Norte, donde se han registrado 570 nuevos casos de COVID-19 entre sus trabajadores.

En el estado más afectado del país, Nueva York, el número de muertes diarias a causa del coronavirus descendió a 105, un mínimo no visto desde el pasado 20 de marzo, cuando la pandemia apenas empezaba a golpear la región, algo que ha llevado a las autoridades de la ciudad de Nueva York a plantearse adelantar la reapertura a principios de junio.

Por el contrario, los casos diarios confirmados de COVID-19 en Florida se volvieron a incrementar, con 1.204 más en las últimas 24 horas, para un total de 48.675, mientras otras 48 muertes se sumaron al total de 2.144 en el estado, que avanza en la primera fase de la reapertura económica.

PERÚ SUPERA LOS 108.000 CASOS

Este jueves Perú, el segundo país más afectado por número de contagios en Latinoamérica, después de Brasil, superó los 108.000 casos detectados y llegó a 3.100 fallecidos, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Salud (Minsa), que informó de 4.749 nuevos casos.

A pesar de la cuarentena vigente desde hace casi 70 días y la opinión del Gobierno de que ya se está en la meseta de la enfermedad, las últimas cifras oficiales mantuvieron en miles los casos nuevos detectados, atribuidos en parte a la gran cantidad de pruebas que se realizan diariamente.

CENTROAMÉRICA LLEGA A ACUERDOS

En San José, la ministra de Comercio Exterior de Costa Rica, Dyalá Jiménez, celebró el acuerdo alcanzado con Panamá para movilizar carga por tierra bajo medidas sanitarias estrictas y dijo que espera que el resto de Centroamérica se sume para poner fin a la grave crisis en las fronteras costarricenses.

El acuerdo alcanzado con Panamá comenzará a regir mañana viernes y permitirá la entrada a Costa Rica de transportistas extranjeros para que entreguen carga en almacenes fiscales determinados, descansen y recojan carga si así deben hacerlo, para luego regresar a Panamá.

Mientras en Nicaragua, donde el jefe de Seguridad Pública de la Policía, Olivio Hernández, falleció en medio de sospechas de que fue víctima de la enfermedad, las autoridades comenzaron a fumigar cientos de camiones de carga que se encuentran varados en el puesto fronterizo Peñas Blancas, que Nicaragua comparte con Costa Rica. (EFE)

 

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9/11 , 20 años después del dolor

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EP New York/ 9/11

Nueva York, una ciudad herida pero cambiada 20 años después del 11S

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23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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