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Blog de Sucesos y Noticias

Colombia se debate entre la revolución social y la “revolución molecular disipada

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EP EE.UU/Opinión 

Por: Francisco Cardona/editor

Asistimos a uno de los escenarios violentos más previsibles de las ùltimas décadas en latinoamérica luego de la “tensa calma” del terremoto socialista del siglo XXI que remeció varios países desde que Chaves y Maduro lo implantaron en Venezuela.

Y decimos previsible porque el estallido social , esa “olla a presión” que se venía cocinando con explosivos ingredientes de narcotráfico , corrupción y la consiguiente polarización de izquierdistas y derechistas creó el caldo de cultivo que hoy alimenta el inconformismo generalizado de los pueblos en América Latina.

Venezuela , desde luego , ha sido el craso ejemplo de los gobiernos de derecha para legitimarse en el poder (entre buenos ó aceptables y malos ó pésimos) . El discurso político contra el régimen de Maduro , por ejemplo , tienen hoy a Colombia entre lo que comúnmente se llama una “revolución social” ó , en su defecto ,  una “revolución molecular disipada”.

¿Qué significa esto?

Ante todo , y sin ahondar en tecnicismos , definamos el primer concepto.

“Una revolución social es una transformación radical del conjunto de las relaciones e interacciones sociales cotidianas en una escala humana dentro de un espacio territorial etc., sea una ciudad, país. Dentro de la lógica de “los objetivos iguales a los métodos” la resistencia y liberación del día a día también es de por sí una revolución social, y esta última consiste en gran parte en lo primero, logrando así una evolución profunda de la vida humana”. PAUL GODMAN

Haciendo un paréntesis sobre el caso de Venezuela que es la matrix de este dilema , el socialismo que se implementó como una revolución política terminó siendo un gobierno opresor y la respuesta ha sido un intento de revolución social del pueblo venezolano por restablecer el Estado de Derecho. Es decir , elecciones libres con democracia participativa respetando los poderes del Estado.

En este caso el término “opresor” es el punto equidistante de lo que pretendemos explicar sobre estas revoluciones.

Sobre la revolución molecular disipada según los filósofos franceses Jacques Derrida, Michel Foucault, Gilles Deleuze y el psicoanalista Felix Guattari, este último autor de un libro llamado Revolución Molecular (1977) ,  plantean esta revolución como un sistema universal de lucha social y emancipación.

En otras palabras , según su representante en A.L. , Alexis López, un intelectual chileno, director de Radio y Televisión de Santiago, que ha basado su lectura de la realidad de la región en esta teoría, advierte que el modelo avanza por el hecho de que los gobiernos latinoamericanos son débiles y se sientan a negociar sin entender que lo hacen con terroristas.

López explicó que el nombre se debe, según el portal el Venezolano Colombiano, primero, porque es la lectura que se hace a la revolucionario que plantea la izquierda , tal como todos los que han ocurrido en la historia. Molecular, los actores son indistinguibles unos de otros , por lo que se hace casi imposible saber contra quién se lucha. No hay verticalidad, coordinación centralizada. y finalmente, es disipada porque los actores se coordinan para la acción, pero luego se disipan, lo que impide hacerles seguimiento.

Por supuesto no se puede comparar jamás la opresión del gobierno socialista Y ditactorial de Maduro con la opresión que se ha ejercido en los últimos dias contra las marchas en Colombia y menos tomando como base la teoría de la revolución molecular disipada.

Pero hay que ser claros que de una simple marcha pacífica al vandalismo hay un trecho punible que ha revasado la tesis de la revolución social que deja mal posicionado el estallido social que lideran los jóvenes , las organizaciones sindicales , líderes sociales y la misma oposición.

Ningún fin puede , en este caso , justificar los medios a pesar de los factores de violencia que ha vivido el país en más de 50 años.

La realidad es que la desigualdad , la corrupción , aún en tiempos de pandemia, más la pretendida reforma tributaria del presidente Duque , represaron la olla a presión que reventó en Colombia. El paro nacional que se ha producido este 12 de mayo en casi todas las ciudades del país tienen en jake al gobierno liderado por el Centro Democrático , principal fortín del influyente ex mandatario y Senador Alvaro Uribe , precursor , además, de la teoría de la revolución molecular disipada.

Creemos que Duque debe convocar a un diálogo nacional con todas las fuerzas políticas , sociales y económicas. La solución va más allá del simple otorgamiento de becas para universidades públicas.

El problema y la crisis es compleja y abarca desde una pronta solución y directriz a los acuerdos de paz , ser menos dependiente del uribismo y concentrarse en las necesidades vitales de los colombianos que elijieron a Duque precisamente para solucionar la grave crisis en la salud , la educación y el desempleo.

Pero en síntesis , más allá de favorecer la revolución social o la revolución molecular disipada , en el fondo de toda esta crisis , Duque no es el problema. El difícil camino que debe recorrer Colombia pasa por reformas sustanciales al Congreso , donde se concentra el mayor foco de corrupción y una  reforma a la justicia que se debate entre las Cortes del gobierno y la Justicia Especial de Paz (JEP) creada para juzgar los actores de la guerra.

Agencias

Cuba en tensa calma tras masivas protestas

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EP New York/ Agencias

WASHINGTON,  – Miles de personas de todas las extracciones y capas sociales, revolucionarios y opositores, salieron a las calles en más de 25 ciudades cubanas, acusando al gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel de hacer poco y nada contra la endémica crisis económica que está poniendo de rodillas a toda la población.

Con eslóganes como “Abajo la dictadura”, “Basta de morir de hambre” y “Libertad”, hacía 30 años que en Cuba no se veían manifestaciones tan imponentes contra el régimen comunista.

Una protesta nacida al ritmo de las redes sociales, con el hashtag #SOSCuba convertido en el símbolo de la revuelta, con enfrentamientos, cientos de arrestos y un ingente despliegue de las fuerzas del orden, incluyendo los hombres de las fuerzas especiales.

Las autoridades cubanas, repitiendo un guion que es el mismo desde hace décadas, atribuyen las culpas de toda dificultad al embargo económico y financiero impuesto por Estados Unidos desde hace décadas, desde los tiempos de la revolución de Fidel Castro.

Pero el golpe de gracia para los cubanos llegó de la pandemia, con el turismo -fuente de ingresos principal del país- reducido al mínimo o a cero, y un ejército de desocupados que crece cada día más.

La imagen símbolo de las dificultades de la población de la isla es la de las larguísimas e interminables colas que muchísimas personas deben hacer cada día para conseguir bienes de primera necesidad como alimento, agua, medicinas, papel higiénico.

Una situación insostenible que hizo estallar la rabia y que corre el riesgo de transformarse también en una nueva crisis internacional, alimentando las tensiones sobre el eje entre Washington y Moscú, y poniendo en riesgo las relaciones entre Estados Unidos y gran parte del mundo latinoamericano.

“Estados Unidos tienen todo el interés en provocar desórdenes sociales”, acusó Díaz-Canel, el primer gobernante de la isla, desde los tiempos de la revolución, que no pertenece a la familia Castro.

Díaz-Canel sucedió hace tres años a Raúl Castro, hermano menor de Fidel, que llegó a estrechar la mano de Barack Obama, despertando esperanza por primera vez en más de 60 años en una posibilidad de “deshielo”.

Esperanzas luego heladas por la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump.
Ahora, con Joe Biden que hasta ahora no dio paso alguno hacia La Habana, los tonos vuelven a ser los de la Guerra Fría: no somos una dictadura -dijo el presidente cubano- y detrás de todo esto está solo el sueño de poner fin a la revolución cubana.

Pero no permitiremos a nadie manipular nuestra situación, ni admitiremos que cualquier mercenario vendido a Estados Unidos provoque una desestabilización en Cuba.

Rápida la respuesta de Biden, que advirtió al gobierno de La Habana sobre la represión de las protestas con la fuerza y la violencia, invitándolo a escuchar a su pueblo.

“Un pueblo -dijo- que está pidiendo valerosamente el reconocimiento de derechos fundamentales y universales después de décadas de represión y de sufrimientos económicos debidos a un régimen autoritario”.

“Derechos -recargó las tintas Jack Sullivan, consejero de la Casa Blanca para la Seguridad Nacional- que deben ser respetados y que comprenden el de protestar pacíficamente y determinar libremente su futuro”.

La Casa Blanca no tiene ninguna autoridad política y moral para hablar de Cuba, replicó el ministro de Exteriores cubano Bruno Rodríguez.

Mientras tanto, una advertencia a Estados Unidos llegó también desde Rusia, aliada histórica de Cuba: “Consideramos inaceptable que haya una interferencia externa en los asuntos internos de un Estado soberano, o cualquier acción destructiva que aliente la desestabilización de la situación en la isla”, dijo la vocera del ministerio de Exteriores, Maria Zakharova.

Y hubo una advertencia a Estados Unidos también de parte de los vecinos mexicanos, cuyo presidente Manuel López Obrador puso en guardia sobre eventuales injerencias y tentaciones de intervención. (ANSA).

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Agencias

CIDH hace sugerencias sobre violencia en Colombia pero gobierno las rechaza

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EP New York/Colombia

Una de las principales sugerencias de la CIDH a Colombia fue la de “promover y reforzar” un “diálogo nacional genuino” de carácter regional que permita a “todos los sectores” ser escuchados, en particular los “más afectados por discriminación histórica, social y estructural en el país”.

Además de dialogar, la Comisión le propuso al Estado hacer lo necesario para “reforzar la confianza” ciudadana y evitar a toda costa la estigmatización hacia los manifestantes por parte de funcionarios.

La Comisión de la CIDH estuvo en “visita de trabajo” entre el 8 al 10 de junio, tiempo durante el cual recibió 302 testimonios y escuchó a mas de 500 personas, incluidos funcionarios, víctimas y organizaciones civiles.

Producto de la recolección de esos testimonios y entrevistas, la Comisión llegó a la conclusión de que “la respuesta del Estado” al estallido social “se caracterizó por el uso excesivo y desproporcionado de la fuerza, en muchos casos, incluyendo la fuerza letal”.

Aunque la CIDH citó varias cifras y balances de víctimas en las protestas tomadas de diferentes fuentes, los datos solos suministrados por la Fiscalía y otros despachos oficiales respecto de lo que ocurrió entre el 28 de abril y el 5 de mayo son espeluznantes.

Al menos 51 muertos, 21 de ellos en el marco del paro nacional, unos 1.113 civiles lesionados, de acuerdo a datos que entregó la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y Asuntos Internacionales, además de 18 personas con lesiones oculares, según la Defensoría del Pueblo.

Tras esos datos, una de las recomendaciones del organismo fue pedirle al Estado “respetar y garantizar el pleno goce del derecho a la protesta, a la libertad de expresión, a la reunión pacífica y a la participación política de toda la población”.

Frente a la violencia policiaca, la CIDH sugirió separar esa institución del Ministerio de Defensa, a fin de que se “consolide y preserve la seguridad con un enfoque ciudadano y de derechos humanos” y evitar “toda posibilidad de perspectivas militares”.

Respecto de los bloqueos de vías, el tema por el que se decantó el gobierno de Iván Duque frente a todo lo ocurrido en las semanas de protestas, la Comisión recomendó al Estado “abstenerse de prohibir de manera generalizada y a priori los cortes de ruta como modalidades de protestas”.

Ante ese panorama y las cifras expuestas en su informe, la CIDH anunció la “instalación de un Mecanismo Especial de Seguimiento en Materia de Derechos Humanos para Colombia que contribuya a la consolidación de la paz en los diversos sectores de la sociedad”.

Las respuestas de Bogotá no se hicieron esperar.

En un comunicado, Cancillería dijo que coincidía con “algunas de las observaciones” hechas por la Comisión, pero se apartó de la posibilidad de que se establezca el mecanismo de observación de derechos humanos al advertir que no es necesario, dado que el Estado posee una “institucionalidad” “robusta”, “sólida” y democrática.

Sobre la separación de la policía del ministerio de Defensa, Bogotá precisó que la Constitución establece que esa institución es “un cuerpo armado permanente de naturaleza civil”, lo cual ahuyenta, según la visión oficial, la preocupación del enfoque militar.

También rechazó la “sugerencia del presunto uso de la fuerza contra poblaciones específicas”, que fue explícita en el informe, sumado a la “estigmatización estructural” y criticó que algunas de las cifras citadas no hubiesen sido contrastadas, ni tuvieran fuentes.

“El gobierno difiere en que los bloqueos (llamados por la CIDH “cortes de ruta”), constituyan en general una forma legítima de manifestación y que sólo en casos concretos el Estado pueda actuar”, agregó en su respuesta del ministerio de Exteriores.

El presidente Duque también se manifestó al respecto, al sostener que “nadie puede recomendarle a un país ser tolerante con actos de criminalidad”, al reiterar que “los actos” de “vandalismo”, de “terrorismo urbano de baja intensidad” y los “bloqueos que atentan en contra de los derechos de los ciudadanos”. (ANSA).

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Agencias

Argentinos , uruguayos , judíos y paraguayos entre los desaparecidos por colapso de edificio

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EP New York/ Miami

SURFSIDE, Florida, EE.UU. — El Champlain Towers South atraía a gente de todo el mundo para disfrutar de la vida en la costa atlántica del sur de Florida, algunos por una noche, otros vivían allí. Una pareja de Argentina y su hija pequeña. Un maestro retirado de Miami muy querido y su esposa. Judíos ortodoxos de Rusia. Israelíes. La hermana de la primera dama de Paraguay. Y otros ciudadanos sudamericanos.

Estaban entre las casi 100 personas que seguían desaparecidas el viernes en la mañana, un día después de que el edificio de 12 plantas se viniese abajo en la madrugada del jueves. Gran parte de la construcción frente al mar cedió por razones desconocidas y se convirtió en una pila de concreto y metal de más de 10 metros (30 pies) de altura.

Las autoridades confirmaron solo un deceso, pero se teme que la cifra pueda dispararse. También se reportaron 11 heridos, cuatro de los cuales fueron atendidos en hospitales.

“Estos son momentos muy complicados, y las cosas van a ponerse más difíciles a medida que avancemos”, dijo el director de la policía del condado de Miami-Dade, Freddy Ramírez.

Rescatistas y otros operarios trabajaron durante toda la noche con la esperanza de encontrar sobrevivientes. Los equipos parecieron sacar un cuerpo de entre los restos envuelto en una bolsa amarilla para cadáveres.

La causa del derrumbe no se ha determinado aún, dijeron las autoridades.

En videos grabados desde las inmediaciones, parece que el centro del inmueble fue lo primero en caer, seguido, segundos después, por una sección más cercana al mar mientras una enorme nube de polvo engullía el vecindario.

Alrededor de la mitad de los 130 departamentos del edificio se vieron afectados y los rescatistas sacaron a al menos 35 persomas de entre los escombros en las primeras horas tras la caída.

Raide Jadallah, ayudante del jefe de bomberos de Miami-Dade, explicó que aunque los dispositivos de escucha colocados sobre y en los restos no habían registrado voces, sí captaron posibles ruidos de golpes, dando a los rescatistas la esperanza de que algunos de los desaparecidos sigan vivos. Los equipos estaban entrando a los escombros desde abajo, a través del garaje subterráneo del inmueble.

Las pertenencias personales eran la evidencia de las vidas sesgadas entre los restos del Champlain, que se levantó en 1981 en Surfside, un pequeño suburbio al noroeste de Miami. Una litera para niños colgaba de forma precaria en una de las plantas altas, doblada pero intacta y aparentemente a unos centímetros (pulgadas) de caer. Un edredón yacía en el borde unos pisos más abajo. Televisores. Computadoras. Sillas.

La familia argentina formada por el doctor Andrés Galfrascoli, su esposo, Fabián Núñez, y su hija de seis años, Sofía, había pasado la noche del miércoles allí, en el departamento de su amigo Nicolás Fernández.

Galfrascoli, un cirujano plástico de Buenos Aires, y Núñez, contador y productor teatral, llegaron a Florida huyendo del repunte de los casos de COVID-19 y de los estrictos confinamientos en Argentina. Habían trabajado duro para adoptar a Sofía, contó Fernández.

“De todos los días, eligieron el peor para quedarse allí”, dijo Fernández. “Espero que no sea el caso, pero si mueren así, sería muy injusto”.

No eran los únicos sudamericanos desaparecidos. Cancillerías y consulados de cuatro países reportaron 22 ciudadanos desaparecidos en el derrumbe: nueve de Argentina, seis de Paraguay, cuatro de Venezuela y tres de Uruguay.

Entre los paraguayos estaban Sophia López Moreira — hermana de la primera dama del país, Silvana Abdo, y cuñada del presidente, Mario Abdo Benítez — y su familia.

Los medios israelíes reportaron que el cónsul general del país en Miami, Maor Elbaz, cree que 20 de sus compatriotas están desaparecidos.

En esa lista está también Arnie Notkin, un profesor de educación física de primaria ya retirado de la zona de Miami y su esposa, Myriam. Vivían en la tercera planta.

“Todo el mundo está publicando ‘Oh dios mío, fue mi entrenador’”, dijo Fortuna Smukler, una amiga que recurrió a Facebook con la esperanza de encontrar a alguien que dijese que estaban a salvo.

“También eran gente muy feliz, muy alegre. Él siempre tenía una historia que contar y ella siempre hablaba con mucha amabilidad de mi madre”, agregó Smukler. “Al principio había rumores de que habían sido encontrados, pero era un caso de confusión de identidad. Sería un milagro que apareciesen vivos”.

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Los periodistas de The Associated Press Tim Reynolds e Ian Mader en Miami; Freida Frisaro y Kelli Kennedy en Fort Lauderdale; Bobby Caina Calvan en Tallahassee y Jay Reeves en Birmingham, Alabama, contribuyeron a este despacho.

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