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Daños a la democracia, corrupción y narcotráfico, legados de Santos en Colombia
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8 years agoon
Entrevista a Rafael Nieto Loaiza
RAFAEL NIETO LOAIZA, ¿PRÓXIMO PRESIDENTE DE COLOMBIA?
por Ricardo Angoso
“El daño que le hizo Santos a la democracia y a la República tardará muchos años en sanar, eso en primer lugar, y, en segundo lugar pero no menos importante, dejó un estado de corrupción inmenso que cada vez indigna más a los ciudadanos”
“La consolidación definitiva del Centro Democrático pasa,necesariamente, por una buena y exitosa gestión del presidente Duque. Así lo debe de entender el partido, con todas sus fuerzas, y también, claro, el mismo presidente Duque”
“Nunca en la historia se había producido y traficado con tanta coca en Colombia, ese es el trágico legado del presidente Santos”
“Mientras que Colombia no sea exitosa en la lucha contra el narcotráfico, seguirán subsistiendo grupos armados con capacidad de ejercer la violencia y trastocar el ejercicio del poder público y la vida ciudadana, pero especialmente en aquellas zonas del país donde hay narcocultivos”
Abogado, experto en derecho internacional y con una gran vocación política, que le llevó a ocupar importantes responsabilidades en los gobiernos de Pastrana y Uribe, Rafael Nieto Loaiza es, a sus 47 años, una joven promesa en alza dentro del uribismo. Habiendo sido candidato presidencial en las primarias del Centro Democrático y director de la “orquesta” en varias campañas electorales de esta formación, coronadas, todo hay que decirlo, con éxito, podría ser un buen candidato para las elecciones del 2022, algo que no descarta y que nadie bien informado debería perder de vista. Buen orador, agudo analista, intachable presencia y, por si fuera poco, culto y suficientemente preparado, ¿alguien da más?
Ricardo Angoso:¿Y ahora, tras la campaña electoral y tanta actividad, a qué se va a dedicar?
Rafael Nieto: Hasta hace unas semanas, en plena campaña electoral, yo no tenía empleo pero tenía oficio, pues estaba dedicado en pleno a las campañas electorales que he organizado y en las que he trabajado de mi partido, el Centro Democrático.Fueron muchas campañas pero al día siguiente de la segunda vuelta del presidente, Iván Duque, estaba sin oficio ni empleo. Ahora estoy, sin embargo, concentrado para comenzar a trabajar en las elecciones regionales de 2019, que van a ser muy importantes para el país y van a tener un impacto sustantivo, ya que se celebrarán con la vista puesta en las elecciones cruciales del 2022. Se van a disputar gobernaciones y alcaldías, también los consejos y las asambleas departamentales, eso por un lado, y, por el otro lado, estoy impulsando un centro de pensamiento que promueva los planes, las ideas, doctrinas y programas que debería tener el Centro Democrático. Ese centro de pensamiento, por una parte, debería servir de “alimento” a la presidencia de Duque y preparar el terreno, en términos programáticos, para la próxima administración del 2022 al 2026, sirviendo de plataforma y fermento ideológico al partido.
R.A.:¿Qué balance hace del presidente saliente, Juan Manuel Santos, ya que el crecimiento está estancado en todos los ámbitos?
R.N.:Hago un balance muy negativo de la presidencia de Santos, muy malo en términos generales. Santos hizo muchos daños al país pero creo que el principal que le dejó fue el no respetar la voluntad popular y, como daño colateral, la desconfianza de la sociedad hacia la figura del Presidente de la República. Santos, por una parte, se hace elegir con unas banderas y unos principios para después gobernar con otros completamente opuestos. Engañó descaradamente al electorado para después convocar un plebiscito, que se sacó de la chistera, cambiando las reglas de juego para favorecer la posición de gobierno, y aún así pierde y, en lugar de aceptar el resultado, termina imponiendo lo que los ciudadanos le habían negado en las urnas. Y, finalmente, también pasa por alto la autonomía del Congreso de la República y de la Corte Constitucional a través de un conjunto de maniobras desafortunadas, poniendo en peligro el debido sistema de equilibrios y de la necesaria autonomía de las instituciones en una democracia.
El daño que le hizo Santos a la democracia y a la República tardará muchos años en sanar, eso en primer lugar, y, en segundo lugar pero no menos importante, dejó un estado de corrupción inmenso que cada vez indigna más a los ciudadanos. Ese estado de cosas explica el voto que obtuvo el candidato Gustavo Petro, que no recibió un voto estrictamente de izquierdas, sino que era un voto de hastío por la corrupción a la que habíamos llegado y también de cansancio con respecto al sistema. Había una percepción de que el sistema estaba corrompido y que había que hacer cambios radicales. Yo no defiendo la posición de Petro, que tenía posiciones e ideas peores que las de Santos, claro está, pero trató de explicar porqué se produjo esa fuerza y afluencia que recibió Petro en las urnas. Finalmente, Santos deja una crisis fiscal terrible y una deuda externa que casi alcanza los 130.000 millones de dólares. Así, este gobierno recibe una herencia muy nefasta, con un presupuesto desfondado, y con el objetivo urgente de aplicar una mínima ortodoxia económica para generar un crecimiento económico que permita rápidamente crear empleo y sacar de la pobreza a millones de colombianos.
LOS RETOS DEL PRESIDENTE IVÁN DUQUE
R.A.:¿Cuál es el principal reto que tiene ante sí el presidente Iván Duque?
R.N.:El primer reto es la gobernabilidad. Duque ha cambiado la forma de relación con el legislativo, de tal forma que pretende evitar lo que se llamó aquí durante años como la “mermelada”. También ya se ha anunciado una reforma tributaria que se será, a todas luces, impopular y esas medidas anunciadas han erosionado, lógicamente, su base popular, de tal forma que hoy tiene ante sí la falta de apoyos en el legislativo para llevar a cabo sus reformas y tampoco cuenta con el necesario apoyo en la opinión pública. Y, precisamente, la gobernabilidad se construye con la fuerza de las alianzas en el legislativo o con el respaldo ciudadano, o idealmente con ambas cosas, algo con lo que no cuenta Duque en estos momentos. Ese es, para mí, el gran desafío del presidente Duque: construir gobernabilidad, y si no lo logra hacer, quedará en entredicho su gobierno. Y también su legado, claramente.
R.A.:¿Cree que el movimiento que fundara en su momento el presidente Alvaro Uribe, el Centro Democrático, tiene futuro y se consolidará como una fuerza política potente en el sistema colombiano?
R.N.:Debería consolidarse. Ocho años de desierto, ocho años de oposición, ocho años de persecución política, junto con los medios de comunicación desafectos controlados por Santos y un aparato judicial absolutamente politizado y adverso, deberían servir como acicate para que ese movimiento siga adelante y se mantenga cohesionado. A pesar de todo, ese partido ganó el plebiscito del 2016 y después ganamos las elecciones presidenciales del 2108 sin dejar de destacar que en las elecciones legislativas fue la fuerza más votada en el Congreso de la República. Creo que, por tanto, hay que destacar que el Centro Democrático ha sabido pasar por las más duras y ha sobrevivido, pero sin perder de vista que ahora tiene ante sí un gran reto: es más difícil hacer política en el gobierno que en la oposición, eso está claro. El gran desafío del uribismo está en el gobierno. La consolidación definitiva del Centro Democrático pasa, necesariamente, por una buena y exitosa gestión del presidente Duque. Así lo debe de entender el partido, con todas sus fuerzas, y también, claro, el mismo presidente Duque.
EL FLAGELO DEL NARCOTRÁFICO EN COLOMBIA
R.A.:Luego está el terrible problema del narcotráfico, que inunda el país y ya llega las 300.000 hectáreas, ¿qué piensa de este asunto?
R.N.:Podríamos estar horas hablando del terrible legado que deja el presidente Santos, de la forma desastrosa en que dirigió el país y a los resultados a los que nos condujo con sus políticas erróneas. Tenemos más hectáreas de coca en la actualidad que en ningún momento de nuestra historia. Nunca en la historia se había producido y traficado con tanta coca en Colombia, ese es el trágico legado del presidente Santos. Y siempre que en nuestro país hubo un aumento en el tráfico de coca necesariamente hubo más violencia y mayor criminalidad en nuestras calles. Por ese motivo, se han revertido los indicadores de la tasa de homicidios y otros relativos a la criminalidad en el país. Los homicidios, en el primer semestre de este año, crecieron un 7% con respecto al mismo semestre del año anterior. Esa reversión en esos datos está claramente ligada al aumento en las hectáreas de coca, así como el hecho de la actividad de las llamadas disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que cada una de ellas está ligada a negocios ilícitos, bien sea la minería ilegal o el narcotráfico. Mientras que Colombia no sea exitosa en la lucha contra el narcotráfico, seguirán subsistiendo grupos armados con capacidad de ejercer la violencia y trastocar el ejercicio del poder público y la vida ciudadana, pero especialmente en aquellas zonas del país donde hay narcocultivos.
R.A.:¿Por qué el proceso de paz no tuvo ninguna influencia en una merma en los indicadores de violencia en el país?

R.N.:La respuesta es sencilla, es que no hubo paz. Se hicieron una serie de concesiones políticas, jurídicas y económicas pero no se terminó el conflicto armado. El conflicto perdura y la violencia continúa. Luego sigue vivo el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC, según los últimos datos, ya contarían con más de 4.000 hombres. Entonces, según mi opinión, el Estado hizo unas concesiones pero el conflicto no terminó y mientras allá fuentes de economía ilícita, como el narcotráfico y la minería ilegal, difícilmente terminaremos con el conflicto armado. La persistencia del negocio del narcotráfico está asociada a la violencia y asegura la continuidad del conflicto armado, en tanto y cuanto contribuye a la financiación de los grupos ilegales y criminales. Esta es la gran tragedia de Colombia que, a pesar del gran éxito internacional del supuesto proceso de paz, los datos no reflejan la existencia de esa paz de la que se habla porque no existe y el conflicto perdura.
Ese es otro de los grandes daños que nos deja el presidente Santos, al que le añadiría otro adicional en nuestras relaciones internacionales, ya que tenemos ahora sobre la mesa serios problemas con Nicaragua y con Venezuela con unos problemas limítrofes con ambos no resueltos. Y con una amenaza real porque ambos países fomentan la inestabilidad en nuestro país, al que acusan de estar apoyando la resistencia interna que existe en estos dos casos. Y quiere señalar algo, en el sentido de que creo que una buena parte de los problemas que ocurren en estos dos casos son también responsabilidad del presidente Santos y de su canciller, Holguín, que no solamente miraron para otro lado cuando se produjo la brutal represión de derechos y libertades en ambos casos sino que maniobraron para que los dos regímenes se quedaran en el poder, ya que consideraban que los dos eran necesarios para llevar a buen puerto las negociaciones con los terroristas de las FARC. Además, al descuidar el asunto del narcotráfico y permitir el auge de los cultivos de coca, permitieron que las relaciones con los Estados Unidos se volvieran a narcotizar. La única diplomacia que auspiciaba Santos era aquella que pasaba porque los acuerdos con las FARC acabaran teniendo éxito y se firmaran los mismos como sea sin tener en cuenta los costes para Colombia, que finalmente han sido muy altos. Eso fue un grave error y el mismo ha tenido un alto coste también en las relaciones internacionales para Colombia.
LA CRISIS DE VENEZUELA
R.A.:¿Qué opinión tiene de la crisis venezolana y del éxodo que ha provocado?
R.N.:En Europa se quejan de que casi 800.000 refugiados entran al año a través de sus fronteras, mientras que aquí, en Colombia, en menos de dos años hemos recibido un millón de venezolanos o quizá más. Mas lo que viene o está por venir que será sustantivo y que añadirá más problemas aparte de los que ya padecemos en estos momentos. Ahora tenemos que curarnos de la posibilidad de que surjan brotes racistas contra los venezolanos, que pueden surgir, y teniendo en cuenta que esos nuevos ciudadanos recién llegados demandan servicios públicos, generan problemas de salud, porque muchas veces portan enfermedades que se encontraban erradicadas en el territorio colombiano, compiten en puestos de trabajo por menor salario que los ciudadanos colombianos y, en algunos casos, y son la excepción y no la regla, crean problemas de seguridad porque cometen delitos. Pero el problema de la migración venezolana no es sólo un problema de Colombia, sino que es un problema internacional que, como en el caso de lo que ha ocurrido con otras crisis migratorias, requiere una respuesta internacional. Colombia necesita de la ayuda de la cooperación del exterior para hacer frente a esta crisis, a esa auténtica tragedia que significa ese gran éxodo venezolano que se está produciendo en estos momentos, pero sin perder de vista que la solución a esta grave crisis pasa por un cambio político en Venezuela. Mientras siga existiendo una dictadura que al tiempo que reprime genera hambre, miseria y pobreza, seguiremos teniendo ese flujo migratorio hacia Colombia y otros países de la región de gente que huye de un régimen abyecto, brutal y terrible.
R.A.:¿Cree que realmente Donald Trump está interesado en los problemas de América Latina?
R.N.:Yo no puedo asegurar que esta administración tiene el mismo interés en América Latina que en otras partes del mundo pero sí creo que esta administración está interesada en que no siga aumentando el narcotráfico, en que avance la democracia en países totalitarios como Cuba y Venezuela y, definitivamente, en que el continente mejore significativamente en términos de seguridad, estabilidad y prosperidad. Creo, sinceramente, que esa es la voluntad de la actual administración norteamericana.
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Agencias
jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.
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2 weeks agoon
June 1, 2026By
FranciscoEP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Las reñidas elecciones presidenciales de Colombia del domingo se encaminan a una segunda vuelta, con el avance de un candidato de extrema derecha, lo que podría anunciar una nueva victoria electoral de la ola de derecha que se está extendiendo por toda América Latina, según mostraron los resultados oficiales preliminares.
El candidato, Abelardo de la Espriella, se enfrentará ahora a Iván Cepeda, senador del partido de izquierda del presidente saliente del país, Gustavo Petro.
De la Espriella, cuyo ascenso se produjo a finales de la campaña, se asemeja a un nuevo tipo de líderes populistas llamativos de América Latina, como el salvadoreño Nayib Bukele, quien comparte el enfoque de línea dura del presidente Donald Trump frente a la delincuencia y ha prometido aplicarlo a los narcotraficantes.
Con más del 99 por ciento de los votos escrutados, los resultados publicados por el registro civil nacional revelaron un electorado dividido en dos. De la Espriella obtuvo el 44,73 por ciento de los votos y Cepeda el 40,91 por ciento. Como ninguno de los candidatos obtuvo más del 50 por ciento, se celebrará una segunda vuelta el 21 de junio.
El domingo por la noche, Petro cuestionó los resultados preliminares y dijo que no los aceptaría hasta que se completara el recuento oficial de votos. Cepeda, veterano defensor de los derechos humanos, obtuvo el apoyo de la amplia base del proyecto político de Petro, que ha intentado representar a las poblaciones pobres y marginadas que por mucho tiempo han quedado fuera de los salones del poder. Petro estaba limitado a un solo mandato presidencial.
El inesperado ascenso de De la Espriella desbarató lo que la clase política colombiana había creído que sería una victoria fácil para ellos frente a Cepeda. Paloma Valencia, senadora conservadora que contaba con el apoyo de algunos de los políticos más poderosos del país, solo obtuvo el domingo el 6,84 por ciento de los votos.
Los expertos afirman que los resultados son una sorprendente reprimenda a la clase dirigente conservadora que ha gobernado en gran medida Colombia, un país sudamericano diverso de 54 millones de habitantes, desde su independencia hace más de 200 años. Petro fue el primer dirigente político de izquierda de Colombia.
“Es la primera vez que el país se divide entre un bloque de izquierda y otro de derecha”, dijo María Jimena Duzán, destacada periodista de investigación y comentarista política colombiana. Con la elección del próximo líder de Colombia aún en el aire, se esperaba que los funcionarios de Washington siguieran de cerca la próxima ronda de votaciones.
El gobierno de Trump se ha esforzado por impulsar la ola de derecha en América Latina mientras busca aliados para su agresiva lucha contra los narcotraficantes.
De la Espriella, de 47 años, abogado que nunca ha ocupado un cargo público, subió en las encuestas en la recta final de la campaña presentándose como un <outsider< antisistema y avivando el temor a que la izquierda convierta a Colombia en Venezuela, el fallido Estado autoritario vecino.
También aprovechó la preocupación generalizada por la seguridad, prometiendo acabar con los grupos armados y las bandas que, según muchos colombianos, han hecho de la extorsión una parte real de sus vidas. En un aparente guiño al sistema penitenciario
de Bukele en El Salvador, De la Espriella prometió construir 10 prisiones de máxima seguridad en la selva.
Cepeda, de 63 años, es un firme aliado de Petro, quien se presentó con una plataforma de continuidad y la promesa de defender a las víctimas de los conflictos armados del país, así como a los pobres. Aunque los expertos dicen que Cepeda se benefició de la sólida base de la izquierda —y de un reciente y considerable aumento del salario mínimo—, no estaba claro si su personalidad reservada y sus discursos centrados en la política atraerían a los votantes como lo hizo la presencia galvanizadora de Petro.
“Petro abrió el camino para que alguien no carismático, como él, sino con una figura más profunda, pueda llegar”, dijo Eduardo Ayala, politólogo que asistió a un mitin de Cepeda en la capital, Bogotá.
Muchos de los partidarios de De la Espriella se hicieron eco de la afirmación de su candidato de que Cepeda sería más radical que Petro. “Sería un desastre”, dijo Klaudia Rincón, profesora de matemáticas de octavo grado en Barranquilla, la ciudad caribeña costera donde De la Espriella depositó su voto, mientras se dirigía a las urnas. “Comunismo total”.
Votantes, comentaristas y analistas coincidieron en que las elecciones no habían sido como ninguna otra que se recuerde.
La campaña de De la Espriella combinó el populismo a la antigua usanza con nuevas artimañas, como videos generados por inteligencia artificial que mostraban con realismo a sus rivales políticos conspirando contra él. Para eludir una norma que prohíbe llevar ropa de campaña a las urnas, se pidió a sus partidarios que vistieran la camiseta amarillo canario de la selección nacional de fútbol de Colombia.
Muchos votantes dijeron el domingo que, a pesar de la grandilocuencia de De la Espriella, les tranquilizaba su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, un experimentado economista que fue ministro de Hacienda del anterior presidente conservador, Iván Duque.
El voto de la derecha, que se dividió entre De la Espriella y Valencia, podría consolidarse en torno al candidato de extrema derecha en la segunda vuelta. Los expertos dijeron que los votantes centristas podrían inclinarse hacia la izquierda en la segunda vuelta, pero que Cepeda tendría que asegurarles que no nacionalizará industrias ni adoptará medidas de extrema izquierda que afecten a la economía.
Se enfrenta a una ardua batalla, no solo por el sentimiento antiizquierdista, sino por la decepción que existe en muchos sectores con Petro, cuyo mandato estuvo marcado por escándalos personales y gubernamentales y por un gasto desbocado que dejó una deuda de niveles propios de la era de la pandemia, dijeron los economistas.
En contienda con De la Espriella, se enfrenta a una figura llamativa que cautivó a un amplio número de seguidores con discursos virtuosos pronunciados desde una caja blindada, una mascota tigre y un eslogan pegadizo: “¡Firme por la Patria!”.
El espectáculo pareció eclipsar, para muchos, su falta de experiencia.
“Me parece que es un tipo inteligente”, dijo Silvia García, de 67 años, intérprete jubilada de conferencias internacionales, quien votó por el candidato en Barranquilla y predijo que construiría un gabinete fuerte.
Muchos votantes parecieron pasar por alto las controversias que han perseguido a De la Espriella a lo largo de su carrera, incluido el escrutinio sobre su relación con clientes colombianos de mala reputación en la opinión pública, como Alex Saab, aliado cercano del exdirigente venezolano, quien ha sido extraditado a Estados Unidos.
“Es como un doctor que va a curar o sanar a un delincuente, a un guerrillero, un paramilitar”, dijo Fabián Campos, un votante de Bogotá, sobre la carrera judicial de De la Espriella. “Si toca, pues prestarle los servicios”.
La participación fue alta el día de las elecciones, y los observadores internacionales dijeron que no había habido grandes problemas a pesar de las predicciones de fraude por ambas partes, y de las amenazas y ataques violentos durante la campaña, incluido el tiroteo mortal contra dos trabajadores de la campaña de De la Espriella.
Esteban González Pons, jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.
Hubo una participación inusualmente alta entre los colombianos residentes en el extranjero, y la mayoría de los electores en Estados Unidos votaron por De la Espriella, según mostraron los resultados. En el condado de Miami-Dade, Florida, los votantes habían hecho fila desde hacía días ante el consulado, muchos de ellos con camisetas amarillas y gritando los lemas de su campaña.
En muchos sentidos, la votación fue un referendo sobre el legado del presidente saliente, Petro.
El mandato de Petro se definió tanto por la representación histórica de las comunidades indígenas, afrocolombianas y LGBTQ como por una agenda legislativa estancada, discursos públicos digresivos y una relación inestable con Trump.
William Pineda, camionero de carga de las afueras de Bogotá, dijo que veía a Cepeda como la siguiente fase de un proyecto que, por primera vez en la historia del país, estaba del lado de los pobres y vulnerables.
Pineda dijo que Cepeda quiere ayudar a la gente de a pie, para que los ricos no lo decidan todo.
El papel central de Colombia en el tráfico de drogas de la región la convierte en una pieza clave de la campaña de Trump para erradicar los carteles<span; con la colaboración de los gobiernos regionales aliados.
De la Espriella ha dicho que buscaría un acuerdo similar al alcanzado por el vecino Ecuador, que ha aceptado la participación de las fuerzas estadounidenses en operaciones conjuntas en su territorio.
Cepeda, por su parte, cerró su campaña diciendo que deseaba poner fin al “ciclo de las violencias” de ataques militares contra grupos armados y represalias. A menudo ha hablado de la fracasada guerra contra las drogas que Estados Unidos lleva décadas librando.
Publicado en NYT
Agencias
Abelardo de la Espriella y Cepeda disputarán presidencia de Colombia en segunda vuelta
Published
2 weeks agoon
May 31, 2026By
FranciscoEP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Bogotá, 31 may (EFE).- El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, diputarán en segunda vuelta la Presidencia de Colombia el próximo 21 de junio al ser los más votados en la primera ronda celebrada este domingo.
Con el 98,27 % de las mesas contabilizadas, De la Espriella da la sorpresa al pasar de los 10 millones de votos (43,74 %), un resultado mejor que el que le daban las encuestas, en las que siempre estuvo en segundo lugar, detrás de Cepeda.
El candidato de la izquierda, por su parte, quedó en segundo lugar, con 9,5 millones de papeletas (40,90 %), cuando falta por informar menos del 2 % de las 122.020 mesas dispuestas para las elecciones de este domingo, según la Registraduría nacional, entidad que organiza las elecciones.
Sin embargo, como ninguno obtuvo la mitad más uno de los votos necesaria para proclamarse vencedor en primera vuelta, De la Espriella y Cepeda irán a una segunda ronda en tres semanas.
El tercer puesto es para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, que recibe 1,6 millones de votos en esta medición parcial (6,91 %).
Valencia es la gran perdedora de estas elecciones porque su votación es muy inferior al 12 % que le daban las últimas encuestas, e incluso menor a los 3,2 millones de votos que obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.
En cuarto se sitúa Sergio Fajardo, del partido de centro Dignidad & Compromiso, con 992.510 votos, que representan el 4,26 %.
Otra candidata de centro, la exalcaldesa bogotana Claudia López, se sitúa en el quinto lugar con 221.058 votos (0,94 %). EFE
Agencias
Halagos de Trump a Xi Jinping sólo tuvo una respuesta : Estabilidad estratégica constructiva
Published
4 weeks agoon
May 17, 2026By
FranciscoEP FLORIDA NEWS | VISITA DE TRUMP A CHINA

Xi Jinping, el líder de China, se ha pasado el último año haciendo frente al presidente Donald Trump. Respondió a los aranceles de tres dígitos con aranceles de tres dígitos y restringió las exportaciones de tierras raras, obligando al gobierno de Trump a dar marcha atrás. Ambas partes salieron perjudicadas, al igual que la economía mundial.
Sin embargo, tras haber dejado clara su posición y haber establecido a China como par de Estados Unidos, Xi ahora está pasando de la represalia a la conciliación. En una cumbre celebrada esta semana en Pekín, que calificó de histórica, Xi ofreció a Washington una elección: aceptar a China como una potencia igual, con líneas rojas que no deben cruzarse, o continuar en un ciclo de conflicto que podría caer en una “trampa de Tucídides” global de colisión entre superpotencias.
Xi le dio a este plan un nombre nuevo, aunque algo forzado: “estabilidad estratégica constructiva”.
Repitió este término durante toda la cumbre, una visita diseñada para mostrarle a Trump cómo podría ser una amistad entre ambos países, con toda la pompa en las cavernosas salas del Gran Salón del Pueblo, una visita privada al Templo del Cielo y conversaciones en el interior de Zhongnanhai, el complejo amurallado y hermético de la dirigencia china.
En cierto modo, el gobierno de Trump ya estaba siguiendo las reglas de China en esta visita. El presidente estadounidense en general se mostró muy respetuoso con Xi. Trump lo colmó de elogios y se abstuvo de replicar cuando el dirigente chino advirtió a Estados Unidos que actuara con cautela en el tema de Taiwán, la isla autogobernada que reclama Pekín.
Las nuevas reglas del juego
Xi habló en términos elevados y abstractos sobre lo que implicaba exactamente la estabilidad estratégica constructiva. Habló de “cooperación” como un “pilar”; “competencia dentro de los límites adecuados”; “diferencias manejables” y “paz esperable”.
Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China de la Universidad Fudan de Shanghái, dijo que esto se reduce a reconocer que la competencia forma parte de la relación.
A pesar de eso, los dos países pueden albergar la esperanza de que hay más razones para cooperar que para enfrentarse. La cumbre puso de relieve algunas de las formas en que podrían colaborar, como la lucha contra el flujo de fentanilo a Estados Unidos, el establecimiento de normas básicas para la inteligencia artificial y la resolución del conflicto del estrecho de Ormuz.
¿Está Washington de acuerdo?
El resumen oficial chino de la reunión decía que Trump estaba de acuerdo con la nueva definición de Xi de la relación. Aunque la Casa Blanca no lo mencionó en su propio resumen, el secretario de Estado Marco Rubio sugirió en una entrevista con la NBC el viernes que el gobierno de Trump había respaldado el concepto.
“Una de las cosas en las que hacen hincapié los chinos, y en la que estamos de acuerdo, es en la estabilidad estratégica de nuestra relación, una relación constructiva, pero también una relación que establezca una estabilidad estratégica para que no haya malentendidos que puedan llevar a un conflicto más amplio”, dijo Rubio.
Hace apenas unos años, Pekín se oponía con vehemencia a una política del gobierno de Biden denominada “competencia gestionada”, que tiene similitudes con lo que Xi propone ahora. Esta implicaba aceptar que ambas partes eran rivales, pero también imponer barreras para evitar que la relación derivara hacia un conflicto. Pekín rechazó ese marco por considerarlo un intento de contener a China.
La razón por la que Xi se siente hoy cómodo con la idea podría tener mucho que ver con la creciente paridad de poder entre China y Estados Unidos. Pekín siente que ya no puede ser presionado por Washington luego de haber empatado con el gobierno de Trump en la guerra comercial del año pasado, al amenazar con restringir el suministro global de minerales críticos necesarios para fabricar tecnologías modernas.
Por qué Xi está dispuesto a dialogar
Al mismo tiempo, una confrontación con Estados Unidos no beneficia a China. Su economía lleva años estancada debido a una crisis inmobiliaria, y no puede permitirse ninguna disrupción del comercio mundial, su principal motor de crecimiento.
Xi está dando a entender que quiere consolidar el empate actual para que el gobierno de Trump no interfiera en su gran visión del futuro de China: un país rebosante de poderío tecnológico e industrial preparado para superar a un Estados Unidos en declive como primera potencia mundial.
“Para China, esta frase tiene que ver con ganar tiempo y jugar para sacar ventaja mientras Pekín intenta esperar que termine el gobierno de Trump”, señaló Evan Medeiros, profesor de Georgetown que fue asesor para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama.
“China quiere gestionar lo que percibe como un declive gradual de Estados Unidos con la esperanza tanto de acelerarlo como de hacerlo lo menos disruptivo posible”, añadió.
China apuesta por el largo plazo
Estados Unidos no es ajeno a los intentos de China de enmarcar la relación entre ambos países en su propio beneficio.
En 2013, Xi intentó convencer a Obama de adoptar lo que denominó “un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”, que pedía a Estados Unidos respetar lo que China considera sus intereses fundamentales, como sus pretensiones sobre Taiwán y el mar de China Meridional.
Al final el gobierno de Obama se negó a respaldar el concepto, reconociendo que exigía ceder poder en Asia y dejar vulnerables a aliados y socios.
“Se trata de una maniobra clásica de China, que intenta que Estados Unidos acepte un marco como forma de enlazar a Washington y establecer los términos de la relación bilateral de cara al futuro”, dijo Medeiros sobre el más reciente intento de Xi.
“Estas frases son arenas movedizas geopolíticas”, añadió. “Una vez que entras, no puedes salir, y cuanto más lo intentas, más te arrastra China”.
Cómo utilizará China este replanteamiento
Se trata de un replanteamiento de la relación, pero en los términos de Pekín, afirmó Shen Dingli, estudioso de las relaciones internacionales en Shanghái.
China, por ejemplo, podría alegar más adelante que el gobierno de Trump había violado los principios de la estabilidad estratégica constructiva al seguir vendiendo más armas a Taiwán. “Lo que China quiere es que la relación entre China y Estados Unidos sea buena y estable, pero con la condición de que China diga: ‘Yo soy quien proporciona el camino y yo soy quien señala la dirección’”, dijo Shen.
Otros analistas chinos afirman que es necesario un nuevo marco para reducir la influencia de los sectores de línea dura hacia China en el Congreso, que amenazan con socavar el acercamiento. También existe el temor de que Trump pueda cambiar su postura sobre China después de las elecciones intermedias de 2026.
“La preocupación siempre está ahí. Es algo por lo que es muy conocido”, afirmó Xin, de la Universidad de Fudan.
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