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Daños a la democracia, corrupción y narcotráfico, legados de Santos en Colombia

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Entrevista a Rafael Nieto Loaiza


RAFAEL  NIETO LOAIZA, ¿PRÓXIMO PRESIDENTE DE COLOMBIA?

por Ricardo Angoso

 “El daño que le hizo Santos a la democracia y a la República tardará muchos años en sanar, eso en primer lugar, y, en segundo lugar pero no menos importante, dejó un estado de corrupción inmenso que cada vez indigna más a los ciudadanos”


 “La consolidación definitiva del Centro Democrático pasa,necesariamente, por una buena y exitosa gestión del presidente Duque. Así lo debe de entender el partido, con todas sus fuerzas, y también, claro, el mismo presidente Duque”

 “Nunca en la historia se había producido y traficado con tanta coca en Colombia, ese es el trágico legado del presidente Santos”

 “Mientras que Colombia no sea exitosa en la lucha contra el narcotráfico, seguirán subsistiendo grupos armados con capacidad de ejercer la violencia y trastocar el ejercicio del poder público y la vida ciudadana, pero especialmente en aquellas zonas del país donde hay narcocultivos”


 Abogado, experto en derecho internacional y con una gran vocación política, que le llevó a ocupar importantes responsabilidades en los gobiernos de Pastrana y Uribe, Rafael Nieto Loaiza es, a sus 47 años, una joven promesa en alza dentro del uribismo. Habiendo sido candidato presidencial en las primarias del Centro Democrático y director de la “orquesta” en varias campañas electorales de esta formación, coronadas, todo hay que decirlo, con éxito, podría ser un buen candidato para las elecciones del 2022, algo que no descarta y que nadie bien informado debería perder de vista. Buen orador, agudo analista, intachable presencia y, por si fuera poco, culto y suficientemente preparado, ¿alguien da más?

 Ricardo Angoso:¿Y ahora, tras la campaña electoral y tanta actividad, a qué se va a dedicar?

Rafael Nieto: Hasta hace unas semanas, en plena campaña electoral, yo no tenía empleo pero tenía oficio, pues estaba dedicado en pleno a las campañas electorales que he organizado y en las que he trabajado de mi partido, el Centro Democrático.Fueron muchas campañas pero al día siguiente de la segunda vuelta del presidente, Iván Duque, estaba sin oficio ni empleo. Ahora estoy, sin embargo, concentrado para comenzar a trabajar en las elecciones regionales de 2019, que van a ser muy importantes para el país y van a tener un impacto sustantivo, ya que se celebrarán con la vista puesta en las elecciones cruciales del 2022. Se van a disputar gobernaciones y alcaldías, también los consejos y las asambleas departamentales, eso por un lado, y, por el otro lado, estoy impulsando un centro de pensamiento que promueva los planes, las ideas, doctrinas y programas que debería tener el Centro Democrático. Ese centro de pensamiento, por una parte, debería servir de “alimento” a la presidencia de Duque y preparar el terreno, en términos programáticos, para la próxima administración del 2022 al 2026, sirviendo de plataforma y fermento ideológico al partido.

R.A.:¿Qué balance hace del presidente saliente, Juan Manuel Santos, ya que el  crecimiento está estancado en todos los ámbitos?

R.N.:Hago un balance muy negativo de la presidencia de Santos, muy malo en términos generales. Santos hizo muchos daños al país pero creo que el principal que le dejó fue el no respetar la voluntad popular y, como daño colateral, la desconfianza de la sociedad hacia la figura del Presidente de la República. Santos, por una parte, se hace elegir con unas banderas y unos principios para después gobernar con otros completamente opuestos. Engañó descaradamente al electorado para después convocar un plebiscito, que se sacó de la chistera, cambiando las reglas de juego para favorecer la posición de gobierno, y aún así pierde y, en lugar de aceptar el resultado, termina imponiendo lo que los ciudadanos le habían negado en las urnas. Y, finalmente, también pasa por alto la autonomía del Congreso de la República y de la Corte Constitucional a través de un conjunto de maniobras desafortunadas, poniendo en peligro el debido sistema de equilibrios y de la necesaria autonomía de las instituciones en una democracia.

El daño que le hizo Santos a la democracia y a la República tardará muchos años en sanar, eso en primer lugar, y, en segundo lugar pero no menos importante, dejó un estado de corrupción inmenso que cada vez indigna más a los ciudadanos. Ese estado de cosas explica el voto que obtuvo el candidato Gustavo Petro, que no recibió un voto estrictamente de izquierdas, sino que era un voto de hastío por la corrupción a la que habíamos llegado y también de cansancio con respecto al sistema. Había una percepción de que el sistema estaba corrompido y que había que hacer cambios radicales. Yo no defiendo la posición de Petro, que tenía posiciones e ideas peores que las de Santos, claro está, pero trató de explicar porqué se produjo esa fuerza y afluencia que recibió Petro en las urnas. Finalmente, Santos deja una crisis fiscal terrible y una deuda externa que casi alcanza los 130.000 millones de dólares. Así, este gobierno recibe una herencia muy nefasta, con un presupuesto desfondado, y con el objetivo urgente de aplicar una mínima ortodoxia económica para generar un crecimiento económico que permita rápidamente crear empleo y sacar de la pobreza a millones de colombianos.

LOS RETOS DEL PRESIDENTE IVÁN DUQUE

R.A.:¿Cuál es el principal reto que tiene ante sí el presidente Iván Duque?

R.N.:El primer reto es la gobernabilidad. Duque ha cambiado la forma de relación con el legislativo, de tal forma que pretende evitar lo que se llamó aquí durante años como la “mermelada”. También ya se ha anunciado una reforma tributaria que se será, a todas luces, impopular y esas medidas anunciadas han erosionado, lógicamente, su base popular, de tal forma que hoy tiene ante sí la falta de apoyos en el legislativo para llevar a cabo sus reformas y tampoco cuenta con el necesario apoyo en la opinión pública. Y, precisamente, la gobernabilidad se construye con la fuerza de las alianzas en el legislativo o con el respaldo ciudadano, o idealmente con ambas cosas, algo con lo que no cuenta Duque en estos momentos. Ese es, para mí, el gran desafío del presidente Duque: construir gobernabilidad, y si no lo logra hacer, quedará en entredicho su gobierno. Y también su legado, claramente.

R.A.:¿Cree que el movimiento que fundara en su momento el presidente Alvaro Uribe, el Centro Democrático, tiene futuro y se consolidará como una fuerza política potente en el sistema colombiano?

R.N.:Debería consolidarse. Ocho años de desierto, ocho años de oposición, ocho años de persecución política, junto con los medios de comunicación desafectos controlados por Santos y un aparato judicial absolutamente politizado y adverso, deberían servir como acicate para que ese movimiento siga adelante y se mantenga cohesionado. A pesar de todo, ese partido ganó el plebiscito del 2016 y después ganamos las elecciones presidenciales del 2108 sin dejar de destacar que en las elecciones legislativas fue la fuerza más votada en el Congreso de la República. Creo que, por tanto, hay que destacar que el Centro Democrático ha sabido pasar por las más duras y ha sobrevivido, pero sin perder de vista que ahora tiene ante sí un gran reto: es más difícil hacer política en el gobierno que en la oposición, eso está claro. El gran desafío del uribismo está en el gobierno. La consolidación definitiva del Centro Democrático pasa, necesariamente, por una buena y exitosa gestión del presidente Duque. Así lo debe de entender el partido, con todas sus fuerzas, y también, claro, el mismo presidente Duque.

EL FLAGELO DEL NARCOTRÁFICO EN COLOMBIA

R.A.:Luego está el terrible problema del narcotráfico, que inunda el país y ya llega  las 300.000 hectáreas, ¿qué piensa de este asunto?

R.N.:Podríamos estar horas hablando del terrible legado que deja el presidente Santos, de la forma desastrosa en que dirigió el país y a los resultados a los que nos condujo con sus políticas erróneas. Tenemos más hectáreas de coca en la actualidad que en ningún momento de nuestra historia. Nunca en la historia se había producido y traficado con tanta coca en Colombia, ese es el trágico legado del presidente Santos. Y siempre que en nuestro país hubo un aumento en el tráfico de coca necesariamente hubo más violencia y mayor criminalidad en nuestras calles. Por ese motivo, se han revertido los indicadores de la tasa de homicidios y otros relativos a la criminalidad en el país. Los homicidios, en el primer semestre de este año, crecieron un 7% con respecto al mismo semestre del año anterior. Esa reversión en esos datos está claramente ligada al aumento en las hectáreas de coca, así como el hecho de la actividad de las llamadas disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que cada una de ellas está ligada a negocios ilícitos, bien sea la minería ilegal o el narcotráfico. Mientras que Colombia no sea exitosa en la lucha contra el narcotráfico, seguirán subsistiendo grupos armados con capacidad de ejercer la violencia y trastocar el ejercicio del poder público y la vida ciudadana, pero especialmente en aquellas zonas del país donde hay narcocultivos.

R.A.:¿Por qué el proceso de paz no tuvo ninguna influencia en una merma en los indicadores de violencia en el país?

R.N.:La respuesta es sencilla, es que no hubo paz. Se hicieron una serie de concesiones políticas, jurídicas y económicas pero no se terminó el conflicto armado. El conflicto perdura y la violencia continúa. Luego sigue vivo el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC, según los últimos datos, ya contarían con más de 4.000 hombres. Entonces, según mi opinión, el Estado hizo unas concesiones pero el conflicto no terminó y mientras allá fuentes de economía ilícita, como el narcotráfico y la minería ilegal, difícilmente terminaremos con el conflicto armado. La persistencia del negocio del narcotráfico está asociada a la violencia y asegura la continuidad del conflicto armado, en tanto y cuanto contribuye a la financiación de los grupos ilegales y criminales. Esta es la gran tragedia de Colombia que, a pesar del gran éxito internacional del supuesto proceso de paz, los datos no reflejan la existencia de esa paz de la que se habla porque no existe y el conflicto perdura.

Ese es otro de los grandes daños que nos deja el presidente Santos, al que le añadiría otro adicional en nuestras relaciones internacionales, ya que tenemos ahora sobre la mesa serios problemas con Nicaragua y con Venezuela con unos problemas limítrofes con ambos no resueltos. Y con una amenaza real porque ambos países fomentan la inestabilidad en nuestro país, al que acusan de estar apoyando la resistencia interna que existe en estos dos casos. Y quiere señalar algo, en el sentido de que creo que una buena parte de los problemas que ocurren en estos dos casos son también responsabilidad del presidente Santos y de su canciller, Holguín, que no solamente miraron para otro lado cuando se produjo la brutal represión de derechos y libertades en ambos casos sino que maniobraron para que los dos regímenes se quedaran en el poder, ya que consideraban que los dos eran necesarios para llevar a buen puerto las negociaciones con los terroristas de las FARC. Además, al descuidar el asunto del narcotráfico y permitir el auge de los cultivos de coca, permitieron que las relaciones con los Estados Unidos se volvieran a narcotizar. La única diplomacia que auspiciaba Santos era aquella que pasaba porque los acuerdos con las FARC acabaran teniendo éxito y se firmaran los mismos como sea sin tener en cuenta los costes para Colombia, que finalmente han sido muy altos. Eso fue un grave error y  el mismo ha tenido un alto coste también en las relaciones internacionales para Colombia.

LA CRISIS DE VENEZUELA

R.A.:¿Qué opinión tiene de la crisis venezolana y del éxodo que ha provocado?

R.N.:En Europa se quejan de que casi 800.000 refugiados entran al año a través de sus fronteras, mientras que aquí, en Colombia, en menos de dos años hemos recibido un millón de venezolanos o quizá más. Mas lo que viene o está por venir que será sustantivo y que añadirá más problemas aparte de los que ya padecemos en estos momentos. Ahora tenemos que curarnos de la posibilidad de que surjan brotes racistas contra los venezolanos, que pueden surgir, y teniendo en cuenta que esos nuevos ciudadanos recién llegados demandan servicios públicos, generan problemas de salud, porque muchas veces portan enfermedades que se encontraban erradicadas en el territorio colombiano, compiten en puestos de trabajo por menor salario que los ciudadanos colombianos y, en algunos casos, y son la excepción y no la regla, crean problemas de seguridad porque cometen delitos. Pero el problema de la migración venezolana no es sólo un problema de Colombia, sino que es un problema internacional que, como en el caso de lo que ha ocurrido con otras crisis migratorias, requiere una respuesta internacional. Colombia necesita de la ayuda de la cooperación del exterior para hacer frente a esta crisis, a esa auténtica tragedia que significa ese gran éxodo venezolano que se está produciendo en estos momentos, pero sin perder de vista que la solución a esta grave crisis pasa por un cambio político en Venezuela. Mientras siga existiendo una dictadura que al tiempo que reprime genera hambre, miseria y pobreza, seguiremos teniendo ese flujo migratorio hacia Colombia y otros países de la región de gente que huye de un régimen abyecto, brutal y terrible.

R.A.:¿Cree que realmente Donald Trump está interesado en los problemas de América Latina?

R.N.:Yo no puedo asegurar que esta administración tiene el mismo interés en América Latina que en otras partes del mundo pero sí creo que esta administración está interesada en que no siga aumentando el narcotráfico, en que avance la democracia en países totalitarios como Cuba y Venezuela y, definitivamente, en que el continente mejore significativamente en términos de seguridad, estabilidad y prosperidad. Creo, sinceramente, que esa es la voluntad de la actual administración norteamericana.


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Agencias

4 de enero fecha límite de vacunación en EE.UU

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EP New York/agencias

4 de enero 2022 , fecha límite de vacunación para más de 85 mill. de trabajadores de EE.UU

NUEVA YORK 4 NOV – La mayoría de los trabajadores estadounidenses tendrán que estar vacunados para el 4 de enero de 2022, según las reglas federales publicadas hoy por el gobierno de Joe Biden, que considera al Covid-19 como un riesgo ocupacional.

De esta manera, se requerirá que casi 85 millones de trabajadores estadounidenses reciban la vacuna contra el Covid-19 antes del 4 de enero. Sin embargo, algunos trabajadores quedarán exentos, pero tendrán que realizar pruebas semanales.

Cualquier empleador que no cumpla con los requisitos antes de esa fecha podría enfrentar multas de casi 14.000 dólares por cada empleado, precisó un alto funcionario de la Casa Blanca.

Por otro lado, los empleados que no quieran vacunarse serán responsables de cubrir el costo de sus propias pruebas semanales. Al mismo tiempo, los empleadores deberán proporcionar tiempo libre remunerado para que los trabajadores se vacunen y se recuperen de cualquier efecto secundario a partir del 5 de diciembre, el mismo día en que los empleados no vacunados tendrán que comenzar a usar máscaras en el lugar de trabajo.

Los requisitos, que cubrirán a poco más de 84 millones de trabajadores, siguen una orden ejecutiva anunciada por el presidente Biden en septiembre.

Según la orden, las empresas con al menos 100 empleados deben asegurarse de que sus trabajadores estén completamente vacunados o se sometan a pruebas semanales de Covid-19.

La Casa Blanca emitió una serie de mandatos para los trabajadores que forman parte del gobierno federal y para el sector de la atención médica para alentar la vacunación contra el Covid-19.

La medida fue adoptada después de que un aumento de infecciones por coronavirus, impulsados por la variante Delta, abrumara a los hospitales y provocara un aumento en las muertes durante el verano.

Las regulaciones están dirigidas a los trabajadores de la salud y las empresas con 100 o más empleados, que cubren dos tercios de la fuerza laboral del país.

“Esto es bueno para la economía”, afirmó un alto funcionario de la Casa Blanca a la hora de justificar el plan nacional. Además de las multas para las empresas que no cumplan con el mandato, los hospitales podrían perder el acceso a los dólares de los programas Medicare y Medicaid.

Las medidas forman parte del nuevo y agresivo plan del presidente Biden para tratar de sofocar una pandemia que ensombreció su presidencia y obstaculizó la economía, debido en particular al alto grado de personas que decidieron no vacunarse.

La fecha del 4 de enero es un guiño a los grupos de la industria que insistieron en que la administración espere hasta después de las vacaciones para imponer mandatos en medio de una escasez de trabajadores.

Desde que asumió el cargo, la administración de Biden había evitado imponer mandatos de vacunas a nivel nacional, centrándose en cambio en incentivos para empresas e individuos. Pero con la llegada de la variante delta, un aumento en los casos pediátricos y zonas del país que siguen dudando en recibir una inyección, la estrategia de Covid-19 de Biden cambió en las últimas semanas.

“Hemos sido pacientes, pero nuestra paciencia se está agotando. Y su negativa nos ha costado a todos”, alegó Biden sobre los estadounidenses no vacunados el 9 de septiembre cuando anunció su plan para redactar la regla. (ANSA).

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Agencias

Covid-19 y la variante de los contenedores

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EP New York/ Economía mundial

Gustavo Lugo__Redacción EP

Sin un pasaporte de inmunidad covid-19 mundial, más controles en las fronteras, las mayores restricciones de moviizacion, congestión en los puertos, y una delicada escasez de camioneros, son los elementos esenciales para la nueva variante de contenedores que están apareciendo y que se ha covertido en un dolor de cabeza para las cadenas de suministros.
Desde que comenzó con pasos firmes la recuperación de la economía goblal, y a medida que pasan los dias, el camino se torna cada vez más oscuro por el desabastecimiento a las cadenas de suministros, las interrupciones están aumentando y los costos a los consumidores se incrementan, mientras la recuperación de la economía goblal se minorisa.
Por ende si las entregas no se realizan a tiempo los costos y los precios aumentan. A los puertos del mundo todos los dias
llegan  barcos abarrotados de contenedores, mientras el presidente Biden anunció un paquete con nuevas medidas para calmar esta crisis de suministro.
Biden anunció que el puerto de Los Ángeles pasará a prestar servicio las 24 horas del día, Biden se reunió con funcionarios de alto rango y partes interesadas para debatir los esfuerzos colectivos para resolver la crisis.
mientras el mundo lleva mas de 18 meses enfrentando la pandemia, las interrupciones a las cadenas de suministro empeoran y la escacez de productos de consumo dispara los costos, a pocos dias de comenzar la temporada navideña, afectando los bolsillos de los consumidores.
Los puertos de los Angeles y Long  Beach, han superado los records por la gran cantidad de naves cargueras, esperando para atracar y descargar la mercancia que contiernen, especialmente, ropa, muebles, autopartes, electronicos que generalmente vienen de China, Hong Kong, Japon, Vietnam, Corea del Sur.
El atoyamiento se a elevando a tal nivel debido a que de los 15.000 camioneros registrados y licenciados para operar  en el puerto de Los Angeles solo la mitad a regresado a sus sitios de trabajo.
El puerto de Los Angeles esta considerado como el puerto de carga mas activo en Norte America, este puerto con 25 terminales de carga, 82 gruas de contenedores, 8 terminales de contenedores y alrededor de 113 millas de rieles en el muelle ahora esta esperimentando su dolor mas furte de cabeza.
De acuerdo a los cálculos el 40% de los contenedores que entran a EE.UU., lo hacen por estos dos puertos ( Los Angeles y Long Beach).
Dentro de este caos naval las compañías están tomando acciones y es el caso de COSTCO, que a decidido fletar  sus propios barcos portacontenedores, aunque las compañias más pequeñas se ven obligadas a pagar por fletes más elevados.
Compañias como WALMART, incrementarán sus labores en horarios nocturnos, UPS, operará las 24 horas del día en los 7 dias de la semana, FedEx no se queda atrás e incrementará el trabajo en horas nocturnas y contempla cambios en el uso de camiones y trenes.
Samsung seguirá los pasos y operará como dice el dicho 24/7 durante tres meses, para mover cerca del 60% más de contenedores en los puertos de Los Angeles y Long Beach, Home Depot moverá un 10% más y Target desplazará un 10% mas de contenedores en el horario de menor actividad.
Sólo nos queda esperar a que se desate este nudo y a los consumidores a prepararnos a pagar por el incremento en los costos.

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Triunfo taliban en Afganistán pone en riesgo liderzgo de occidente

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EP New York/ opinión

OCCIDENTE, SIN RUMBO NI LIDERAZGO, EN PELIGRO

La derrota de los Estados Unidos en la guerra de Afganistán, dejando en el poder a los talibanes y abandonando a su suerte a la administración instalada por los occidentales en Kabul, significa una dura derrota para Occidente y el avance del totalitarismo frente a la democracia. Las consecuencias de esta debacle pueden ser fatales para el mundo libre.

por Ricardo Angoso

Occidente, liderado por los Estados Unidos, la OTAN y los principales países europeos, ha sido derrotado y humillado en Afganistán. La retirada caótica, vergonzante, desordenada y precipitada de Kabul, abandonando a miles de colaboradores de las tropas occidentales durante estos veinte inútiles años, ha sido la guinda de la tarta de una desabrida guerra con sabor a desastre. Primero fue el  erróneo anuncio de Donald Trump, a bombo y platillo, de que las tropas norteamericanas saldrían del país, lo que alimentó el voraz apetito de los talibanes y precipitó al país al abismo, y después llegaría la retirada total programada (¿?) por el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden.

El reconocimiento de los talibanes por Trump, que sirvió para torpedear y acabar con las negociaciones de Doha entre las autoridades de Kabul y el Talibán, precipitaron la ofensiva militar de los mismos y su rápida victoria, avanzando en todos los frentes, que les llevó a la capital de Afganistán y a conquistar todo el poder, mientras que el régimen instalado por los occidentales se derribaba como un castillo de naipes.Su presidente,  Ashraf Ghani, huyó cargado de maletas repletas de millones de dólares, abandonando a  su suerte a sus colaboradores y al maltrecho país. 

Entre ambos, Trump y Biden, han tirado a la basura veinte años de trabajo en Afganistán para democratizar y modernizar el país, miles de millones de dólares gastados en una inútil guerra y miles de muertos dejados en el camino. Este esfuerzo casi sobrehumano al final no ha servido para nada de nada, apenas para destruir materialmente y económicamente a Afganistán quizá por décadas. Cuatro presidentes norteamericanos, durante veinte largos años (2001-2021), bastaron para acabar en el mismo contexto político y en el mismo lugar, en un Kabul  nuevamente angustiado y dominado por la pesadilla del Talibán.

Pero aparte de estas consideraciones a la hora de hacer un balance de lo ocurrido, la guerra perdida de Afganistán nos deja muchas más lecciones. Estados Unidos pierde peso, influencia, prestigio y poder en esta zona del mundo, habiendo dejado el testigo a Rusia y China, que ya se aprestan a hacer negocios con los talibanes y a trabajar por la reconstrucción del país.

Pero también Irán sale ganando, contemplando la derrota de su sempiterno enemigo, los Estados Unidos, y consolidando así, al recomponer sus relaciones con los talibanes en los últimos tiempos, un eje de influencia y poder regional que arranca en Kabul y pasa por Irán mismo, Irak, donde los iraníes siguen armando a los grupos chiítas radicales, Siria, Líbano -país controlado por la guerrilla proiraní de Hezbolá- y concluye en Gaza, controlada por sus acólitos de Hamas. Nunca Teherán había tenido tanta fuerza y poder de desestabilizar a casi todos sus vecinos; Israel debe estar alerta.

RECOMPOSICIÓN DE LA OTAN Y UN NECESARIO EJÉRCITO EUROPEO

La OTAN, además, debe iniciar una revisión estratégica tras esta derrota rotunda y contundente, en la que varios de sus principales socios, entre los que destacan Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Alemania, Polonia, España e Italia, tuvieron centenares de bajas y derrocharon ingentes recursos  en la reconstrucción del país. Desde el final de la Guerra Fría y la implosión de la Unión Soviética (1991), la OTAN quedó con un papel muy desdibujado y sin enemigos claros con los que batirse; extendió sus fronteras hasta Rusia, integrando al mundo poscomunista que había salido de la tutela soviética, y no supo definir sus nuevos intereses geoestratégicos ni sus enemigos.

En lo que respecta a la Unión Europea (UE), una vez definidas sus verdaderas fronteras tras la salida del Reino Unido, va quedando meridianamente claro que para su verdadera puesta en escena en el mundo necesita una verdadera diplomacia europea y un ejército con capacidad para operar en el exterior, liderar misiones internacionales y garantizar la defensa de las fronteras de Europa ante las nuevas amenazas y desafíos. No queda tan claro si realmente nuestros líderes políticos tienen voluntad de seguir adelante con el proyecto porque eso implicaría riesgos para las dos potencias que ahora lideran la UE, es decir, Francia y Alemania, que quizá prefieran seguir con esta diplomacia tutelada que inspiran desde hace años y en la que modelan a su antojo el proyecto, condicionado al resto de socios o imponiendo sus decisiones en materia de inmigración, seguridad fronteriza y otras materias, tal como han hecho en numerosas ocasiones.

Pese a todo, los desafíos para Occidente son ingentes y requerirán un trabajo de ingeniería política y un nuevo liderazgo, del que carecemos en estos momentos debido a la decadencia de los Estados Unidos, presente y permanente durante el mandato de Trump y agudizada ahora con Biden, y a la falta de nervio político en el interior de la UE. Se echa en falta la década de los ochenta, caracterizada por el hiperliderazgo de dirigentes como Ronald Reagan, el primer Bush, Margaret Thatcher, Helmut Kohl y Francois Mitterrand, y por haber sentado los rieles para la derrota del bloque comunista, la democratización de Europa Central y del Este, la reunificación alemana y la desintegración de la Unión Soviética. Europa era una fiesta compartida por unos Estados Unidos victoriosos, mientras que el mundo contemplaba atónito la sucesión vertiginosa de cambios y reformas.

Ahora todo es bien distinto y las cosas han tomado derroteros inesperados. Rusia está más fuerte que nunca en la escena internacional e impone su orden neoimperial en toda su periferia, habiendo ocupados territorios de Georgia, Moldavia, Ucrania e incluso Azerbaiyán, donde instaló recientemente una base militar para “observar” el proceso de paz de ese país con Armenia. La tiranía como forma de gobierno se ha impuesto en numerosos países del mundo, tales como Siria, Bielorrusia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, por citar solamente algunos, y la democracia está seriamente cuestionada hasta en países miembros de la OTAN, como la Turquía del sátrapa Erdogan, que ha establecido una suerte de triple alianza con Rusia e Irán. Occidente, compuesto por la alianza fundamental a través del vínculo transatlántico entre los Estados Unidos y Canadá con Europa, observa impávido que se ha convertido en una suerte de fortín democrático acosado por el populismo creciente, la amenaza integrista, el auge del autoritarismo en el mundo, la inmigración creciente y desbordada y nuevas provocaciones, como los programas nucleares puestos en marcha por Irán y Corea del Norte.

La gran cuestión que planea sobre todos estos asuntos y  retos sobre la mesa, es ¿si los líderes occidentales, sin un verdadero liderazgo de los Estados Unidos en estos momentos, serán capaces nuevamente de vertebrar y articular respuestas desde la política y la diplomacia a todos estos asuntos, tal como lo hicieron tantas veces desde el final de la Segunda Guerra Mundial? O, por el contrario, si, perdidos en estereotiopadas visiones provincianas, acabarán dejando que la actual realidad multipolar acabe siendo liderada por países como China y Rusia, potencias ambas sin principios democráticos ni respetuosas con los derechos humanos, sino más bien lo contrario, como han demostrado tantas veces a lo largo de su historia. De ser así, la más negra de las noches puede estar por llegar a todo el planeta y la sombra del totalitarismo se asomará por todo el mundo libre. ¡Atentos!

Ricardo Angoso García , analista y columnista internacional. 
 

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