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EE.UU. supo sobre nexos de Uribe con paramilitares pero al mismo tiempo apoyó su política de “seguridad democrática”

Francisco

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EP New York/agencias

Uribe pudo tener vínculos con paramiliares

BOGOTÁ — Un funcionario de alto nivel del Departamento de Defensa de Estados Unidos tenía la firme sospecha de que el entonces presidente de Colombia Álvaro Uribe, quien ahora está bajo arresto domiciliario, tenía un historial de tratos con paramilitares, según un informe desclasificado sobre sus primeros años en el Ejecutivo.

El documento forma parte de una serie de registros compartidos con The Associated Press por la organización sin ánimo de lucro National Security Archive (Archivo Nacional de Seguridad), que sostiene que es el primero que muestra que la preocupación sobre lazos potencialmente desagradables entre Uribe y grupos armados contratados por adinerados terratenientes para protegerse de las guerrillas llegaron a los niveles más altos del Pentágono.

“Casi con toda seguridad, Uribe tuvo tratos con los paramilitares (AUC) cuando era gobernador de Antioquia”, escribió Peter Rodman, que fungía como alto responsable del Pentágono, a Donald Rumsfeld, secretario de Defensa durante la presidencia de George W. Bush, en un despacho confidencial en 2004. “Va con el cargo”.

La misiva se suma a las sospechas, que Uribe ha negado con vehemencia, de que el hombre al que se le atribuye haber cambiado el rumbo de la larga guerra del gobierno colombiano contra combatientes marxistas se relacionó con actores violentos cuando gobernaba la provincia, donde se encuentra Medellín, en la década de 1990. Estados Unidos declaró a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) organización terrorista extranjera en 2001.

La Corte Suprema de Colombia está investigando denuncias de que Uribe sobornó supuestamente a varios exparamilitares para que se retractaran de acusaciones que le perjudicaban, un caso que ha dividido a la nación e hizo aflorar tensiones por el proceso de paz.

Los documentos no incluyen ninguna descripción específica de interacciones directas entre el expresidente y los paramilitares, y hay poco que demuestre si Estados Unidos intentó determinar si esa relación existió realmente y a qué niveles. Pero docenas de legisladores, incluyendo numerosos aliados de Uribe, han sido encarcelados y condenados por vínculos con paramilitares, lo que establece una clara conexión entre la política y los grupos armados ilegales.

Un vocero de Uribe apuntó en un comunicado que “el único trato que el presidente Uribe tuvo con los paramilitares fue para meterlos en prisión”, y destacó varios episodios en los que altos cargos estadounidenses elogiaron su liderazgo y su historial de derechos humanos.

“Cada acción tomada a los niveles más altos del gobierno de Estados Unidos demostró que nunca ha habido ninguna duda sobre la integridad y el compromiso del presidente Uribe con los derechos humanos y el estado de derecho”, agregó en el comunicado.

Los cables diplomáticos estadounidenses, reportes de la CIA y notas de confidentes fueron obtenidos por el instituto de investigación del Archivo Nacional de Seguridad a través de solicitudes en base a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública de Estados Unidos.

El vistazo a las entrañas de la respuesta del gobierno estadounidense a los primeros años de la presidencia de Uribe (2002-2010) muestra que las autoridades estaban complacidas con su enfoque agresivo hacia los grupos guerrilleros implicados en asesinatos, secuestros y narcotráfico a gran escala. Eran los primeros años tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y el gobierno de George W. Bush consideró que derrotar a los rebeldes colombianos estaba en sintonía con su misión de combatir el terrorismo en todo el mundo.

En un informe, un funcionario de alto nivel del Pentágono elogió que el ejército de Uribe hubiese asesinado a 543 rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y capturase a 1.063 más en la primera mitad de 2003, un drástico incremento con respecto a su predecesor, Andrés Pastrana. En otro, un funcionario destacó la cobertura favorable que hicieron los medios de comunicación de los triunfos de Uribe en el campo de batalla.

El propio Rumsfeld parecía interesado en aprovechar el momento para “asestar un golpe demoledor a los narcoterroristas”, escribió en un reporte en el que ofrecía temas de conversación a un colaborador.

“Al presidente Uribe le quedan apenas unos años para completar esta tarea”, agregó.

Pero en los cables hay insinuaciones recurrentes, no tan sutiles, de que el ejército colombiano, aliados claves de Uribe, y posiblemente el propio presidente, habían establecido alianzas con las AUC, el grupo paramilitar paraguas.

Un informe de la Agencia de Inteligencia de Defensa de 1997 destacó que la cooperación militar con paramilitares había “empeorado mucho” con el general Rito Alejo del Río, quien fungió como comandante de la 17ma Brigada del Ejército hacia el final del primer mandato de Uribe como gobernador. El mismo documento apuntaba que otros dos oficiales “nunca se permitieron implicarse directamente en el fomento o apoyo de actividades paramilitares, pero dieron la espalda a lo que estaba ocurriendo”.

Del Río fue sentenciado después a 25 años de prisión por su rol en el asesinato de un líder campesino.

Uno de los registros más reveladores sobre la brutalidad de las AUC apareció en un cable de la embajada de 1997 que detalla una conversación de 90 minutos con Jorge Alveiro Valencia, un dentista, ganadero y legislador conservador suplente. Contó que de las 100 personas asesinadas en su distrito en los últimos años, 10 eran guerrilleros, otros 10 partidarios activos de los rebeldes y el resto “víctimas desafortunadas”.

Valencia relató un “asesinato de castigo” en el que los paramilitares mataron a un campesino anciano y celebraron un “funeral” por su cabeza un día, y por el resto del cuerpo al día siguiente.

“Esto es lo malo de los paramilitares (…) Son muy crueles y a menudo van detrás de gente que no lo merece”, afirmó, según el cable.

Preguntado por Uribe, Valencia dijo que “odia a la guerrilla” porque asesinó a su padre — algo que los rebeldes han negado — y que tenía relación con ganaderos y terratenientes locales que pagaban a los paramilitares para “perseguir” a combatientes.

Pero también describió a Uribe como “limpio y honesto” y señaló que no estaba implicado con ellos.

Valencia añadió que los paramilitares “lo respetan por su posición contra las guerrillas”.

Esa admiración pareció evidente cuando Valencia describió haber sido secuestrado por paramilitares en 1996. Los hombres le ataron las manos a la espalda, apuntaron con rifles a su cabeza y amenazaron con matarlo si no admitía su colaboración con la guerrilla. Él negó cualquier implicación y les ofreció dinero. Sus captores se rieron y respondieron que ya tenían mucho dinero y armas.

Según el cable, Valencia contó al personal de la embajada que lo que le salvó finalmente fueron unos documentos que llevaba en su maletín y que demostraban que conocía a Uribe.

“Oh, conoce a ‘El Viejo’”, dijeron supuestamente sus captores.

Como el material incluido en la resolución judicial de 1.554 páginas que decretó el arresto domiciliario de Uribe, no hay pruebas firmes que vinculen al exmandatario con los paramilitares sino más bien una red de conexiones lejanas. Las referencias a Uribe como “El Viejo” también aparecen en esos documentos.

Tras dos mandatos presidenciales, Uribe sigue siendo uno de los políticos más importantes del país. Es ampliamente reconocido, y venerado por muchos, por debilitar a las guerrillas hasta el punto de que optaron por negociar la paz. Pero su popularidad cayó en los últimos años, y un examen más amplio en la sociedad colombiana sobre el conflicto ha resultado en una evaluación más detenida sobre su posible rol en abusos de los derechos humanos.

La Corte Suprema ha llamado a declarar a Uribe en una investigación sobre tres masacres y el asesinato de un activista de derechos humanos mientras avanza con la pesquisa sobre la presunta manipulación de testigos.

Michael Evans, analista del Archivo Nacional de Seguridad, dijo que no hay indicios de que los supuestos vínculos de Uribe hayan tenido impacto alguno en la ayuda que recibe el país de Estados Unidos, que aumentó significativamente durante su presidencia.

“La presunta relación de Uribe con una organización declarada como terrorista por Estados Unidos fueron mucho menos importantes que su desempeño como presidente”, afirmó Evans.

El gobierno de Donald Trump ha mostrado su apoyo inquebrantable a Uribe, y el vicepresidente, Mike Pence, elogió recientemente a Uribe como “héroe” en un tuit en el que pedía a las autoridades colombianas que le permitiesen defenderse fuera de los confines del arresto domiciliario.

En la conversación con Valencia, el terrateniente, el nombre de Uribe salió a relucir frecuentemente, aunque el personal diplomático no pareció buscar más detalles sobre sus posibles vínculos con paramilitares. Valencia, quien dejó clara su admiración por Uribe, insinuó una relación indirecta al tiempo que negó la implicación del dirigente.

Describió a los paramilitares como una consecuencia inevitable, aunque terrible, de un conflicto en el que las fuerzas armadas de Colombia no querían o no podían derrotar a los rebeldes por sí mismas.

Los terratenientes, cansados de las amenazas, vieron en la contratación de paramilitares su única alternativa, señaló.

“Todos pagan”, dijo. (Con información de AP)

Agencias

De la Espriella y Rubio firman “los acuerdos de Barranquilla”

Francisco

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EP NEW YORK | FLORIDA NEWS | COLOMBIA

Barranquilla (Colombia), – El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dieron este martes un nuevo impulso a la relación bilateral con la lucha contra el narcoterrorismo y la reconstrucción del país tras el terremoto del mes pasado como base.

La reunión se llevó a cabo en la ciudad caribeña de Barranquilla, sede alterna de la Presidencia colombiana, y supuso la primera visita de un alto cargo de la Administración del presidente Donald Trump tras la investidura de De la Espriella el pasado 7 de agosto.

La visita simboliza la renovada sintonía entre las dos capitales y su alineamiento en estos asuntos claves.

Rubio dijo en una declaración que este encuentro augura una “época dorada” entre su país y Colombia, una “nueva etapa de cooperación que no tiene precedente”.

El secretario de Estado se mostró a favor de “restaurar las relaciones naturales” entre EE.UU. y Colombia tras la “distancia” de los cuatro años del izquierdista Gustavo Petro en la presidencia colombiana, que calificó de “desastre” para el país suramericano.

Durante la jornada, Colombia y Estados Unidos firmaron dos memorandos de entendimiento en el que expresaron su voluntad de cooperar en el desarrollo de energía nuclear de uso estrictamente civil y en el procesamiento de minerales críticos y tierras raras.

Ambos memorandos son parte de una estrategia de la Administración Trump, enfocada en potenciar el “renacimiento” de la energía nuclear civil y asegurar las reservas de minerales críticos para Washington ante la fuerte competencia en este ámbito con China.

‘Acuerdos de Barranquilla’

Durante su comparecencia, el presidente colombiano anunció los “acuerdos de Barranquilla”, una hoja de ruta bilateral con la que busca, con el apoyo de Estados Unidos, reconstruir el país tras el terremoto del pasado 10 de agosto y recuperar la economía. “De esta reunión ha surgido una hoja de ruta que hemos denominado ‘los Acuerdos de Barranquilla’, alrededor de tres grandes temas que resultan de sustantiva importancia para nuestro país y el hemisferio: reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio”, expresó De la Espriella.

Esta iniciativa, añadió el mandatario, supone la atención de “enormes desafíos en vivienda, hospitales, colegios, carreteras, puentes, servicios públicos y capacidad productiva” provocado por el sismo, que deja hasta el momento 331 muertos y 4.505 heridos.

Por esa razón le propuso a Rubio trabajar “en mecanismos de cooperación, inversión y financiación, incluyendo a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (de Estados Unidos), a otras agencias y al sector privado”.

Además de los estragos causados por el terremoto, el nuevo Gobierno colombiano recibió el pasado 7 de agosto una economía con un déficit fiscal equivalente al 6,4 % del PIB en 2025 y una deuda pública que alcanzó un récord de 1.167 billones de pesos (unos 369.000 millones de dólares) al cierre del primer semestre, cifra equivalente al 60,5 % del producto interno bruto (PIB).

“Queremos traer inversión hacia los temas que tenemos de infraestructura, energía, vivienda, tecnología y reconstrucción productiva. Colombia también hará su parte y haremos lo que tenemos que hacer frente a la disciplina fiscal, la eficiencia del gasto, la seguridad jurídica y mejores condiciones para la inversión”, señaló De la Espriella.

Papel de Colombia en Venezuela

El presidente colombiano también prometió a Rubio que su Gobierno participará “responsablemente” en los esfuerzos para garantizar la estabilidad regional y profundizará la cooperación en materia fronteriza con Venezuela.

Esta es la primera declaración que hace el mandatario sobre Venezuela desde que asumió el cargo el pasado 7 de agosto, aunque en la campaña presidencial afirmó a EFE que un eventual Gobierno suyo no tendría ningún contacto con la Administración venezolana y todo lo relacionado con ese país se haría directamente con Estados Unidos.

“Colombia participará con los Estados Unidos responsablemente en los esfuerzos dirigidos a garantizar la estabilidad regional y profundizará la cooperación en materia fronteriza, en materia migratoria y de seguridad”, dijo De la Espriella este martes.

El mandatario precisó que para Colombia la realidad de Venezuela “no es un asunto distante”, al señalar que ambos países comparten una frontera de más de 2.000 kilómetros.

“Por supuesto, todo lo que pasa en Venezuela tiene consecuencias directas en Colombia en materia de seguridad, migración, narcotráfico, contrabando, organizaciones armadas y también energía”, concluyó el presidente.

AGENCIAS

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Agencias

De La Espriella toma posesión como presidente de Colombia en cantón militar de Cali

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | posesión presidencial | Colombia

De la Espriella  promete recuperación del orden y lucha contra el crimen

El nuevo presidente de Colombia habla de “regeneración” y lucha contra el crimen. Discurso de posesión ante el batallón Pichincha de Cali.

El nuevo presidente colombiano, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, anunció este viernes megacárceles, lucha frontal contra el narcotráfico y los grupos armados ilegales, fumigación a los cultivos ilícitos, fracking y protección a la fuerza pública, al advertir que su gobierno será de “regeneración”. “Le imparto desde aquí a las fuerzas militares y de policía la orden perentoria de combatir a todas las estructuras criminales, sus integrantes, los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo que tienen dos caminos, someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su fuerza pública”, advirtió de la Espriella.

El Presidente habló desde el cantón militar Pichincha, en Cali, frente a los militares y luego de juramentarse en un acto político que se llevó a cabo en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali. “Que no se equivoquen, El Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano”, aseguró el mandatario.

De la Espriella sostuvo que “ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad” y, en ese orden, habló de la necesidad de dar inicio a un proceso de “regeneración”, una idea que en Colombia recuerda a un presidente conservador de finales del siglo XIX, que llevó al país al conservadurismo, la violencia política y la entrega a las creencias religiosas.

“Colombia reclama una regeneración moral en el ejercicio del poder, una regeneración institucional que devuelva fortaleza y autoridad al Estado, una regeneración administrativa que haga de la eficiencia y de la transparencia, de la transparencia, reglas inquebrantables del servicio público”, aseguró. El mensaje del mandatario se centró en el sentido de la “autoridad” y la “seguridad”, al sostener que “en mi gobierno se construirán megacárceles destinadas a recluir a quienes representan la mayor amenaza para la seguridad del pueblo”.

Al tiempo que les anunció a las tropas y a la Policía que su administración “los protegerá como se debe hacer con los héroes de Colombia” y les ofreció “todas las garantías jurídicas para que no sean perseguidos por cuenta del cumplimiento de su deber”. En ese punto, dirigió sus cuestionamientos a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), un tribunal creado en el acuerdo de paz con las extintas Farc en 2016 y donde se ha revelado, mediante testimonios, la participación de militares en asesinatos extrajudiciales, entre otros hechos.

“Respetaré el orden jurídico vigente sin que ello signifique renunciar al deber de revisar con absoluto rigor la naturaleza y los efectos de una jurisdicción que nació desconociendo la voluntad popular. La reconciliación no se edifica sobre el olvido ni sobre la absolución ilegítima de la violencia”, afirmó de la Espriella sobre la JEP. Frente a la lucha contra el narcotráfico, mencionó que implementará “la fumigación con herbicidas de última generación que no causan daño a la salud humana”.

La erradicación de cultivos ilícitos mediante el uso de aspersión aérea fue condicionada por la Corte Constitucional, que exige una serie de requisitos que incluye la protección de la salud humana y del medioambiente. El mandatario entrante anunció además que implementará el fracking para elevar las reservas petroleras, un tema que genera debate político y que seguramente será asunto de disputa política con partidos de oposición y protectores del medio ambiente.

Aseguró que perseguirá a quienes cometieron delitos de corrupción, no solo mediante la denuncia ante los tribunales nacionales, sino que acudirá a la justicia internacional. Advirtió que erradicará la supuesta enseñanza en las aulas del país que no sea acorde con valores católicos y conservadores, al tiempo que habló de una “batalla cultural para recuperar el valor de la familia, la disciplina y la creencia en Dios”. “Prometo que trabajaré sin descanso para que al concluir este mandato Colombia pueda afirmar orgullosamente que la autoridad volvió a sentirse en cada rincón de la patria”, afirmó de la Espriella en su mensaje.

Con información de ANSA.

 

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Agencias

Campeonato internacional de natación en Ibagué

Francisco

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EP NEW YORK NEWS | DEPORTES|

Por : Gustavo Lugo | Ibagué

Ibagué celebró el Campeonato Panamericano de Natación PanAm Aquatics Swimming Championships 2026 desde el 8 al 12 de julio de 2026 en las Piscinas Olímpicas Hernando Arbeláez Jiménez ubicadas en la calle 42 de la ciudad musical de Colombia. El evento reunió a más de 500 deportistas.

El torneo consolidó a la ciudad como sede continental y fue organizado por la Federación Colombiana de Natación y la Alcaldía de Ibagué

El campeonato reunió a las principales delegaciones de natación del continente americano en uno de los eventos más importantes del calendario internacional de PanAm Aquatics, consolidando a Colombia e Ibagué como referentes para la organización de competencias acuáticas de alto nivel.

Durante cinco días de competencia, los mejores nadadores de América se dieron cita en el país para disputar un certamen de gran relevancia deportiva e internacional.

La delegación de Colombia tuvo un comienzo exitoso en el Panam Aquatics Swimming Championships Ibagué 2026 tras conquistar 16 medallas durante la primera jornada de competencias: cinco de oro, ocho de plata y tres de bronce. La gran figura del día fue Jasmin Pistelli Palomino, quien además de coronarse campeona panamericana en los 200 metros espalda (19 años y mayores), impuso un nuevo récord nacional con un tiempo de 2:12.80, superando la marca de Carolina Colorado (2:13.64), vigente desde 2012.

La primera medalla de oro para Colombia llegó gracias a Matías Ramírez Bonilla, quien se proclamó campeón panamericano en los 200 metros espalda de la categoría 16-18 años con un tiempo de 2:06.83, entregándole al país la primera presea dorada del campeonato.

El certamen reunió a las delegaciones nacionales de los siguientes países del continente americano: Colombia (país anfitrión), México, Chile, Argentina, Anguila (Territorio Británico de Ultramar. Es una pequeña y exclusiva isla caribeña ubicada al este de Puerto Rico), Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Bolivia, Costa Rica, Dominica.

Además de estas naciones, el evento continental contó con representantes de Brasil, Canadá y otras delegaciones de Centroamérica y el Caribe, completando el registro de los 31 países participantes. Al final del campeonato, la delegación local de Colombia se coronó campeona general, seguida muy de cerca por México y Chile en el medallero.

Con una entrada gratuita para todo el público, los asistentes disfrutaron de cinco días de competencia con los mejores exponentes de la natación panamericana y acompañaron a la Selección Colombia en su camino por dejar en alto los colores del país.

Colombia ganó un total de 85 medallas en el Panam Aquatics Swimming Championships disputado en Ibagué este me de julio de 2026. La delegación local finalizó en el primer puesto del medallero general con la siguiente distribución:
Oro: 31 medallas
Plata:35 medallas
Bronce:19 medallas

Las piscinas olímpicas Hernando Arbeláez Jiménez, ubicadas en la Unidad Deportiva de la Calle 42, se construyeron originalmente a finales de los años 70 para los Juegos Nacionales de 1970.

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