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Guatemala requiere de una política de austeridad económica y luchar contra la corrupción: Edmon Mulet

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EP New York /entrevista

ENTREVISTA A EDMON MULET

por Ricardo Angoso

“En estos momentos, necesitamos para Guatemala una política de austeridad económica y que el gobierno no despilfarre sus recursos”

“La lucha contra la corrupción debe ser una prioridad en Guatemala”

Conferencista, abogado, experto en cuestiones internacionales y ex candidato presidencial, Edmon Mulet es una de las nuevas y principales novedades en la política guatemalteca en los últimos años, tan necesitada de líderes honrados, honestos y preparados. En esta entrevista, realizada desde la distancia que nos permiten los medios tecnológicos, analiza el impacto de la crisis del covid-19 en su país y también en el mundo.

Ricardo Angoso: ¿Cómo ve la situación de Guatemala hoy?

Edmond Mulet: Estamos en una situación, a causa del covid-19, muy mala debido a que tenemos una infraestructura médica muy precaria. Por ejemplo, apenas tenemos 0,6 camas por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de casi todos los países del mundo, y mostrando una fragilidad médica muy acusada. El 13 de marzo, cuando tuvimos el primer caso y comenzó el aislamiento social y las medidas restrictivas tomadas, se vio que era la única forma de parar esta pandemia , mientras que en otros países, mejor preparados para hacer frente a esta amenaza dejaron pasar algo más de tiempo antes de imponer el confinamiento. Así las cosas, se logró que en Guatemala se evitara la rápida propagación de la enfermedad, a pesar que en las últimas semanas hemos tenido una progresión geométrica de la misma y las capacidades del Estado, nuevamente, se han visto superadas por la rápida extensión del coronavirus. Toda esta situación, agravada ahora con el covid-19, tenemos que verla en un contexto en el cual el Estado guatemalteco muestra una enorme incapacidad para hacer frente a la crisis que ahora padecemos, a pesar de que el Congreso de la República aprobó un presupuesto para hacer frente a la misma que no ha sido todavía ejecutado. Pero donde realmente golpea la crisis es en los sectores sociales más desfavorecidos de la sociedad, pues debemos tener en cuenta que el 75% de la población e Guatemala pertenece a la economía informal, empresarios y trabajadores que lo que producen en el día es con lo que viven y no suelen tener otros recursos alternativos para vivir, algo que ocurre en casi todos los países de América Latina, lamentablemente.

R.A.:¿Cómo valora la gestión de su gobierno en esta crisis?

E.M.:El Gobierno de Guatemala en el asunto del control de la pandemia lo ha hecho bien, considero, en el sentido de restringir la salida de personas y el confinamiento, pero también creo que no atendió el aspecto económico y, por ejemplo, hay 345 municipios en toda Guatemala, de los cuales la mitad no tienen casos de coronavirus. El Gobierno ha impuesto las medidas por igual en todos los municipios y yo creo que se podrían haber impuesto esas medidas selectivamente y no cerrando la economía en todo el país por igual sin tener en cuenta ese aspecto de que había una buena parte del territorio nacional no afectada por la pandemia. Creo que haber paralizado la economía nacional y no territorialmente ha sido un error que ha provocado una grave crisis en toda Guatemala, a mi punto de ver evitable si se hubiera atendido localmente. Creo que tomando medidas preventivas en los territorios no afectados hubiera bastado sin necesidad de dañar en los mismos a su economía y a todo el tejido social, hoy muy afectado económicamente por la pandemia. Es un error haber paralizado a nivel nacional todo el país. Luego, muchas veces, se toman medias y acciones muy precipitadamente, sin apenas pararse a pensar si son las más adecuadas, y se generan vinculadas al aspecto económico al que me refería antes. 

R.A.:Usted lidera una alternativa política al actual ejecutivo de Guatemala, ¿qué le ofrece a la sociedad?

E.M.:Nosotros ofrecemos a Guatemala un plan viable y creíble de austeridad, algo que el actual Gobierno nacional siempre pregona y exige a todos los sectores sociales del país sin dar el ejemplo con algún acto de que realmente pueda liderar el mismo. Mas bien está ocurriendo lo contrario, pues observamos que utilizan los recursos inadecuadamente y en asuntos muchas veces absolutamente innecesarios, como ha hecho el presidente del Congreso de la República, que pertenece al partido oficialista, y que en estos días se construyó un SPA para su uso propio en las instalaciones oficiales. Luego hacen compras directas, sin  necesidad de licitaciones públicas, y en ese capítulo se han producido abusos y compras injustificadas. Creo que el Estado, en las actuales circunstancias, debería reducir gastos, sueldos y costos innecesarios para hacer frente a la actual crisis y al momento tan adverso por el que estamos pasando. Este momento requeriría que los líderes políticos, que el Estado en definitiva, mostrará austeridad ante la sociedad, dando ejemplo, y ejecutando el gasto adecuadamente.

R.A.:¿Cómo ve el día después de esta pandemia en Guatemala?

E.M.:El primer desafío, aparte del coste en vidas humanas, será el económico y Guatemala es muy vulnerable en este sentido. Nosotros dependemos, en gran medida, de nuestras remesas del exterior, ya que tres millones de guatemaltecos viven en Estados Unidos y nos llegan al año diez mil millones de esos migrantes, siendo muy dependientes como país de ese dinero que llega del exterior. Esa parálisis casi total de los Estados Unidos a causa de la pandemia, dejando en el desempleo a millones de ciudadanos guatemaltecos, nos afectará directamente y paralizará nuestra economía. Otro aspecto importante de nuestra economía son las exportaciones, sobre todo de café, azúcar, palma africana y banano, principalmente, también se verá afectada por la caída en la demanda en los mercados internacionales a causa de la segura recesión global que provocará la pandemia. Y, entonces, como fruto de esos elementos descritos, el Estado no va a tener los suficientes recursos para hacer frente a las necesidades más apremiantes en este  periodo de crisis que se avecina Por no hablar del turismo, del que Guatemala depende tanto, y que está absolutamente paralizado a cuenta de la pandemia, dejando en el camino a los bares, restaurantes y hoteles, servicios en general, totalmente cerrados y sin ingresos. Concluyendo, el panorama económico de Guatemala se ve muy complicado y requerirá sacrificios y grandes esfuerzos.

R.A.:¿Qué medidas tomaría para sacar a Guatemala de este atolladero?

E.M.:En el plano, señalaría claramente la imposición de la austeridad, que creo que muy necesaria en Guatemala porque hay muchos gastos superfluos por parte del Estado y de la actual administración, ya que se desvían muchos fondos de una forma indebida y en costes absolutamente evitables. Por ejemplo, nosotros pertenecemos a una entidad como el parlamento centroamericano, que es una institución que no sirve absolutamente para nada y en ese foro se gasta un dinero que podría servir para otras cosas. Tenemos en ese parlamento a 22 diputados del país con sueldos astronómicos  y que no hacen nada ni sirven al país. Luego a los partidos políticos se les asigna una cantidad de dinero por cada voto que reciben de los ciudadanos, en un gasto innecesario y desaforado. Hemos creado, además, una enorme burocracia que despilfarra los recursos del Estado y que no atiende a las verdaderas necesidades de Guatemala, sino más bien todo lo contrario. Necesitamos esa austeridad pero ligada a la solidaridad social, un asunto en que el gobierno ha puesto en marcha una serie de programas que se han revelado absolutamente inoperativos y no han dado los resultados esperados. Tenemos que poner en marcha esos programas, pero que sean realmente efectivos y lleguen a los sectores más vulnerables en estos momentos. Hay que facilitar el crédito a los pequeños empresarios para que puedan sobrevivir sus empresas y mantener los empleos. Otro aspecto que considero fundamental son las infraestructuras, de las cuales ahora carece Guatemala, y que son vitales para el desarrollo del país. Tenemos que poner en marcha un plan de infraestructuras porque traerá desarrollo y, además, generará empleo en construcción. El Estado debe también generar confianza, para que los guatemaltecos crean en su país, y así el capital nacional y extranjeros inviertan y generen una  dinámica de desarrollo social y económico. Tenemos ingentes de la población y hará falta un plan global que incluya todos estos aspectos de los que hemos hablado, recuperando el papel central del Estado y generando la confianza de los ciudadanos en el mismo. No será un camino fácil, obviamente, pero esa es la única vía que ayudará a la recuperación de la necesaria inversión privada que acabará, a la larga, creando empleo. 


RICARDO ANGOSO

Coordinador del Foro Ideas para la Democracia:

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El gran “houdini” vive , opera y actúa en el El Dorado de Bogotá

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EP New York/opinión-columnistas

ASÍ ME ROBARON EN EL DORADO: ¡AVISO PARA NAVEGANTES!

por Ricardo Angoso

Cada persona que es robada en Colombia se convierte, en su país, en un embajador en contra de nuestra querida nación; es un desalmado que no merece ni compasión ni perdón, alguien que debería ser juzgado con la mayor severidad como traidor a la patria, como aquellos deleznables taxistas que mataron a un agente de la DEA para robarles sus pertenencias y mancharon el nombre de nuestra nación en todos los medios del mundo mundial, y valga la redundancia.

Vuelo 6585 de Madrid hacia Bogotá aterriza en la capital colombiana el día 21 de octubre a las 19,05 de la tarde. Todo normal, vuelo excelente, aterrizaje óptimo, pasamos el control migratorio y nos dirigimos a buscar nuestro equipaje. Tras una hora de espera interminable, a raíz del cansancio de más de diez horas de viaje, el equipaje nunca llega.

Trámites en Iberia, presentación de la reclamación oportuna ante la negligente y lenta funcionaria, expedición del documento por la pérdida y hastío mortal rayano al suicidio ante tanta espera, cansancio y letanía de justificaciones sin justificación alguna. Mal final de viaje y presagio de que las cosas, aún en el infortunio, todavía pueden empeorar. Y es que, como siempre, siguiendo el viejo adagio de la Ley de Murphy, «si algo malo puede pasar, pasará».

Claro que pasó. 20,40 horas, llamada de la oficina de Iberia en Colombia, anunciándome que mi maleta, por obra y milagro de la Virgen de Lourdes, había aparecido. Me la entregarían en la oficina de Colsubsidio que estaba a las afueras de la salida de vuelos internacionales. Todo iba bien, aparentemente, pero las cosas, siguiendo los inescrutables designios de la inexorable Ley de Murphy, se tendrían que torcer, no había otra salida posible en esa gélida y lluviosa tarde bogotana.

Llegó a mi apartamento, casi dos horas después de la casi misteriosa desaparición de mi maleta, y abro mi equipaje. ¡Sorpresa! Había desaparecido casi la mitad del mismo; alimentos, enseres personales, una chaqueta, unas tenis, hasta un queso feta de Grecia y un sinfín de otros objetos más. ¡El gran Houdini * vive en El Dorado y no hace falta ir a verlo a otros escenarios! Qué gran misterio, dónde se habrían evaporado mis cosas, en qué agujero negro se habrían perdido las mismas.

Pero cuando a uno le roban, la odisea comienza después del robo y lo que empieza mal acaba peor todavía de lo imaginable a priori. La estación de la policía nacional de El Dorado nunca coge el teléfono y solamente lo hace los años bisiestos que terminan en treinta en diciembre; la oficina de Iberia Colombia aplica la misma norma salvo restricciones para aquellos que tienen la suficiente plata para llamar a las oficinas de esta compañía en Madrid que, de vez en cuando, incluso atienden el teléfono; y luego, en el aeropuerto de El Dorado, ni siquiera existen teléfonos de atención al público, porque esa chusma, que por cierto les mantienen a todos ellos, no se merece nada de nada. Ni siquiera el olvido.

Un país donde la policía no atiende el teléfono, donde las compañías aéreas te tratan con absoluta inmisericordia y donde los operarios que tienen que devolver las maletas a sus sufridos viajeros les roban, ¿es acaso un país?  ¿O qué es? He viajado por más de cien países del mundo y  nunca me robó nadie nada de nada y menos una compañía aérea. Yo entregué mi maleta a Iberia en Madrid y en Bogotá la misma empresa me la devolvió; la responsabilidad es suya y de los ladrones de ese aeropuerto que sustrajeron mis bienes. ¿Dónde estarán ya?

Si escribo estas líneas, desde la impotencia, la ira y la rabia, es por si las mismas pueden a ayudar a otros incautos que se les ocurre llevar su equipaje en bodega y confiar en su línea aérea de siempre. Tengo todo el respeto por Iberia, siempre he viajado en esta compañía, y estoy seguro que lo ocurrido no es responsabilidad suya, sino de unos desalmados que denostan y erosionan el nombre de Colombia en el mundo. Cada persona que es robada en Colombia se convierte, en su país, en un embajador en contra de nuestra querida nación; es un desalmado que no merece ni compasión ni perdón, alguien que debería ser juzgado con la mayor severidad como traidor a la patria, como aquellos deleznables taxistas que mataron a un agente de la DEA para robarles sus pertenencias y mancharon el nombre de nuestra nación en todos los medios del mundo mundial, y valga la redundancia.

Epílogo: Como estaremos de mal en nuestra querida Colombia que nadie, al día de hoy, me contestó de ninguna instancia a la que me dirigí, por varios medios, para denunciar mi robo, pero esta mañana, para mi sorpresa, desde Iberia España me contestaron que estaban estudiando el asunto para reponerme monetariamente del daño causado. Así estamos acá, en el más cruel de los desamparos y abandonados a la intemperie sin que nadie nos auxilie. ¡Qué tristeza de país! Lloro porque también soy colombiano como todos ustedes y veo que estamos cada vez peor y peor sin que nadie lo remedie.

*(Harry Houdini era un escapista estadounidense nacido en Hungría, ilusionista, acrobático y misterioso, conocido por sus actos de fuga y desaparición)


analista politico

RICARDO ANGOSO GARCÍA

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Agencias

4 de enero fecha límite de vacunación en EE.UU

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EP New York/agencias

4 de enero 2022 , fecha límite de vacunación para más de 85 mill. de trabajadores de EE.UU

NUEVA YORK 4 NOV – La mayoría de los trabajadores estadounidenses tendrán que estar vacunados para el 4 de enero de 2022, según las reglas federales publicadas hoy por el gobierno de Joe Biden, que considera al Covid-19 como un riesgo ocupacional.

De esta manera, se requerirá que casi 85 millones de trabajadores estadounidenses reciban la vacuna contra el Covid-19 antes del 4 de enero. Sin embargo, algunos trabajadores quedarán exentos, pero tendrán que realizar pruebas semanales.

Cualquier empleador que no cumpla con los requisitos antes de esa fecha podría enfrentar multas de casi 14.000 dólares por cada empleado, precisó un alto funcionario de la Casa Blanca.

Por otro lado, los empleados que no quieran vacunarse serán responsables de cubrir el costo de sus propias pruebas semanales. Al mismo tiempo, los empleadores deberán proporcionar tiempo libre remunerado para que los trabajadores se vacunen y se recuperen de cualquier efecto secundario a partir del 5 de diciembre, el mismo día en que los empleados no vacunados tendrán que comenzar a usar máscaras en el lugar de trabajo.

Los requisitos, que cubrirán a poco más de 84 millones de trabajadores, siguen una orden ejecutiva anunciada por el presidente Biden en septiembre.

Según la orden, las empresas con al menos 100 empleados deben asegurarse de que sus trabajadores estén completamente vacunados o se sometan a pruebas semanales de Covid-19.

La Casa Blanca emitió una serie de mandatos para los trabajadores que forman parte del gobierno federal y para el sector de la atención médica para alentar la vacunación contra el Covid-19.

La medida fue adoptada después de que un aumento de infecciones por coronavirus, impulsados por la variante Delta, abrumara a los hospitales y provocara un aumento en las muertes durante el verano.

Las regulaciones están dirigidas a los trabajadores de la salud y las empresas con 100 o más empleados, que cubren dos tercios de la fuerza laboral del país.

“Esto es bueno para la economía”, afirmó un alto funcionario de la Casa Blanca a la hora de justificar el plan nacional. Además de las multas para las empresas que no cumplan con el mandato, los hospitales podrían perder el acceso a los dólares de los programas Medicare y Medicaid.

Las medidas forman parte del nuevo y agresivo plan del presidente Biden para tratar de sofocar una pandemia que ensombreció su presidencia y obstaculizó la economía, debido en particular al alto grado de personas que decidieron no vacunarse.

La fecha del 4 de enero es un guiño a los grupos de la industria que insistieron en que la administración espere hasta después de las vacaciones para imponer mandatos en medio de una escasez de trabajadores.

Desde que asumió el cargo, la administración de Biden había evitado imponer mandatos de vacunas a nivel nacional, centrándose en cambio en incentivos para empresas e individuos. Pero con la llegada de la variante delta, un aumento en los casos pediátricos y zonas del país que siguen dudando en recibir una inyección, la estrategia de Covid-19 de Biden cambió en las últimas semanas.

“Hemos sido pacientes, pero nuestra paciencia se está agotando. Y su negativa nos ha costado a todos”, alegó Biden sobre los estadounidenses no vacunados el 9 de septiembre cuando anunció su plan para redactar la regla. (ANSA).

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Desaparición de las especies , una triste y cruda realidad mundial

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EP New York/Medio Ambiente

Para la mayoría de científicos la pandemia del covid-19 es , sin duda alguna, el virus más letal de la historia y del presente siglo ya que atenta directamente contra la especie humana. Ya son más de 5 millones las muertes y miles de millones los infectados incluídas las variantes. Pero existe otra cruda realidad y es la que explica Henry Paulson , expresidente del consejo de administración de “The Nature Conservancy”, y que hace referencia a dos crisis que están afectando al mundo natural en un artículo publicado hoy por el NYT.

Vivimos uno de los momentos más críticos de extinción en la historia

Por Henry Paulson

Hay dos crisis que afectan al mundo natural. La primera es el cambio climático. Sus causas y consecuencias potencialmente catastróficas son bien conocidas. La segunda crisis ha recibido mucha menos atención y es menos conocida, pero sigue requiriendo la atención urgente de los gobernantes mundiales. Se trata del colapso de la biodiversidad, la suma de todas las cosas que viven en el planeta.

A medida que las especies desaparecen y las complejas relaciones entre los seres vivos y los sistemas se desgastan y rompen, el creciente daño a la biodiversidad del mundo presenta graves riesgos para las sociedades humanas.

La extinción de plantas y animales se está acelerando, se estima que va mil veces más rápido que los índices naturales anteriores a la aparición de los humanos. Los insectos en nuestros parabrisas ya no son usuales en el verano; las poblaciones de insectos disminuyen de manera drástica. Casi 3000 millones de aves se han perdido en Norteamérica desde 1970, lo cual ha disminuido la polinización de los cultivos alimentarios. En la India, miles de personas mueren a causa de la rabia porque la población de buitres que se alimentan de la basura se está reduciendo, lo que ha provocado un aumento enorme de los perros silvestres que se comen estos restos de comida en ausencia de las aves.

La semana pasada, los funcionarios estadounidenses encargados de la vida silvestre a nivel federal, como para subrayar el punto, recomendaron que se declararan extintos 22 animales y una planta. Incluyeron 11 aves, ocho mejillones de agua dulce, dos peces y un murciélago.

Se trata de un futuro en el que las enfermedades zoonóticas se vuelven cada vez más comunes y la seguridad alimentaria mundial está en peligro.

El cambio climático y la pérdida de biodiversidad están unidos en un ciclo de destrucción y deben ser tratados en conjunto. La desaparición de los arrecifes de coral del mundo es un ejemplo. Los científicos predicen que entre el 70 y el 90 por ciento de los arrecifes de coral desaparecerán en los próximos 20 años debido al aumento de la temperatura del mar, la acidez del agua y la contaminación. Esto pondrá en peligro a 4000 especies de peces y aproximadamente 500 millones de personas en todo el mundo que dependen de los ecosistemas de los arrecifes de coral para su alimentación, protección de las costas y empleo. Tan solo los daños en la Gran Barrera de Coral de Australia podrían costar 1000 millones de dólares al año en ingresos derivados del turismo y 10.000 empleos.

El informe más reciente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advierte que el margen de maniobra para evitar los peores resultados climáticos se está reduciendo con rapidez. Pero la crisis de la biodiversidad es aún más inmediata y al menos igual de alarmante. Con el cambio climático, tenemos una estrategia factible, aunque imperfecta, para evitar los peores resultados. El mundo tiene que llegar a cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para el año 2050, con la reducción de las emisiones y la eliminación del carbono de la atmósfera.

Pero para la crisis de la biodiversidad no existe un marco comparable. No hay soluciones tecnológicas para recuperar las especies que se extinguen. Y no hay un sustituto rentable, hecho por el hombre, para los sistemas naturales como los humedales, que proporcionan protección contra las inundaciones, reponen las reservas de agua subterránea y filtran el agua que fluye a través de ellos. Y lo que es peor, algunas soluciones al cambio climático agravan la destrucción de la biodiversidad. Por ejemplo, la presión para ampliar las infraestructuras de energía renovable en tierras federales despejaría terrenos gestionados y, en última instancia, destruiría hábitats. Abordar conjuntamente el clima y la biodiversidad podría mejorar los resultados de ambos.

Este otoño, los líderes mundiales tienen dos oportunidades para actuar sobre la biodiversidad antes de que sea demasiado tarde en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Glasgow y en una conferencia virtual de la ONU sobre biodiversidad.

En primer lugar, los dirigentes gubernamentales y empresariales deberían hacer un juramento similar al de Hipócrates para proteger el medioambiente. Este compromiso debería abarcar las decisiones de inversión, las prácticas empresariales y el gasto público, que incluya los subsidios a la industria.

Los gobiernos miden ahora las emisiones de dióxido de carbono y establecen objetivos y políticas para reducirlas. Del mismo modo, los gobiernos deben desarrollar estrategias para proteger la biosfera natural. Los que dañan la naturaleza deben ser penalizados; los que la protegen deben ser recompensados.

La gama de herramientas incluye estrategias que generan financiamiento para la restauración ecológica, como las tarifas pagadas por los buques cisterna y las políticas que promueven sistemas basados en el mercado para proteger los humedales y los bosques. Y así como el Acuerdo de París exigió la divulgación de los riesgos climáticos, los líderes de Glasgow deberían pedir que se obligue a las empresas a divulgar los impactos de sus acciones sobre la biodiversidad.

En Estados Unidos deben reformarse las subvenciones a las industrias agrícola, forestal y pesquera que aceleran la destrucción de nuestro capital natural. Se ha calculado que el valor de la naturaleza para los seres humanos es de más de 125 billones de dólares. Entonces, es un sinsentido fomentar prácticas que pongan en peligro nuestro suministro de alimentos a largo plazo.

Los gobiernos también deben crear incentivos para impulsar el financiamiento del sector privado para proteger y restaurar la naturaleza, ya que los recursos financieros que puede aportar el sector privado superan con creces los del sector público.

La conferencia sobre el cambio climático de Glasgow debería animar a todos los gobiernos a invertir en soluciones al cambio climático basadas en la naturaleza. La conservación y restauración de praderas, humedales y bosques como “depósitos de carbono” que absorben el dióxido de carbono de la atmósfera podría proporcionar hasta un tercio de las reducciones de emisiones necesarias para 2030.

Con demasiada frecuencia se considera que los beneficios de la naturaleza son “gratuitos”. Este es un camino peligroso. Es mucho menos costoso proteger y conservar la naturaleza que restaurarla o sufrir las consecuencias de su destrucción.

La protección de la naturaleza tiene claros argumentos económicos, sanitarios y climáticos. Pero igual de importante es el argumento para preservar la naturaleza por su propio bien. Es una fuente de muchas cosas buenas de la vida: belleza, inspiración, innovación y curiosidad intelectual.

El mundo se encuentra en medio de uno de los episodios de extinción más explosivos de la historia. Pero también estamos experimentando una transformación cultural en la conciencia. He observado un nuevo sentido de urgencia en torno a las cuestiones de conservación de la naturaleza, un interés creciente en el campo de las finanzas verdes y sostenibles, así como un sentido renovado de que el esfuerzo colectivo puede marcar la diferencia. La combinación de estas fuerzas tiene el potencial de impulsar al mundo.

Publicado en NYT /magazine

Henry Paulson es fundador y presidente del Instituto Paulson, que busca fomentar una relación de cooperación entre Estados Unidos y China. Fue secretario del Tesoro de 2006 a 2009 durante la presidencia de George W. Bush. Antes de eso, fue presidente y director ejecutivo de Goldman Sachs. También fue presidente del consejo de administración de The Nature Conservancy.

 

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