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Blog de Sucesos y Noticias

Honduras , Una larga agonía tras las elecciones

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La OEA pide que se convoquen nuevas elecciones, mientras  que el gobierno hondureño se niega aduciendo que no admitirá “injerencias”

por Ricardo Angoso

Un país paralizado.Casi una veintena de muertos. Dos candidatos que se otorgan la victoria sin aceptar la perspectiva de un acuerdo para resolver el embrollo. Un Tribunal Supremo Electoral (TSE) que pasó de otorgar la victoria al candidato opositor, Salvador Nasralla, al candidato-presidente Juan Orlando Hernández en medio de un supuesto (¿?) apagón informático.Las sospechas de un fraude electoral descomunal gravitan desde ese día, como una oscura sombra, sobre todo el proceso y siembran de dudas razonables a los resultados presentados por las autoridades electorales hondureñas.

Y como guinda final de la tarta, la misión electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha pedido la repetición de las elecciones, algo a lo que se opone frontalmente el gobernante y ganador en las urnas: Partido Nacional. Los partidarios del presidente Orlando no quieren ni oír hablar de unas nuevas elecciones y no están dispuestos a aceptar “injerencias” externas. El fantasma de la crisis de 2009, cuando se produjo la abrupta salida del presidente Mel Zelaya del poder, planea sobre Tegucigalpa. Zelaya, nuevamente, vuelve a ser protagonista de esta nueva crisis ocho años después.

La coalición inicialmente ganadora, Alianza, es un grupo nacido tras la crisis del Partido Liberal en el año 2009, en que un sector de esta formación se escindió apoyando al depuesto presidente Mel Zelaya y en que otro, el mayoritario, siguió en las filas de la formación que hasta ahora se había alternado en el poder con los nacionales durante más de un siglo. Zelaya, precisamente, fue el fundador de una de las formaciones que componen la Alianza –Libre- y su gestión como presidente estuvo plagada de boutades y vulgares meteduras de pata, tanto en su política interior como exterior. Su acercamiento a los regímenes de la Cuba de Castro, la Venezuela de Hugo Chávez e incluso Irán, por citar tan sólo algunos de sus principales socios en la escena internacional, llevaron al país a un aislamiento internacional desconocido en la historia de la nación. Tanto los Estados Unidos, como la Unión Europea y las principales naciones democráticas del continente, dieron la espalda a Zelaya y vieron con alivio cuando fue depuesto en el año 2009, haciendo la vista gorda a la forma abrupta en que fue sacado de la escena política. Se había convertido en un personaje bufonesco, grotesco e incómodo para todos.

Hoy, sin embargo, Zelaya ha mostrado su fuerza y músculo político en las urnas, polarizando al país entre sus partidarios y sus detractores. Nada más conocerse los resultados que les “robaban” su supuesta victoria y la de su candidato, Nasralla, miles de ellos se echaron las calles sembrando el caos y el desorden. La paz social se rompía abruptamente en Honduras, la fiesta democrática se diluyó en una calma chicha que dura hasta hoy.

Pero antes de pasar a analizar lo que ha ocurrido en estos días, envueltos en la crispación, la violencia y la incertidumbre, conviene recordar qué es lo que realmente ha pasado. Después del cierre de las urnas el 26 de noviembre los reportes iniciales daban a Nasralla con una ventaja de cinco porcentuales, habiéndose escrutado el 58% de los votos y tras haber esperado más de diez horas a que se ofrecieran los primeros resultados en una larga noche de tensión y primeros atisbos de violencia. “Ese era el panorama cuando sobrevino, el miércoles pasado, una caída del sistema que obligó a interrumpir por varias horas el escrutinio. Caldo de cultivo obvio y comprensible para las conjeturas, que aumentaron al saberse que el presidente Hernández encabezaba la carrera presidencial cuando terminó el apagón informático”, explicaba muy gráficamente en un editorial el periódico colombiano El Tiempo.

Por ahora, Nasralla ha tomado la iniciativa y se ha presentado en Washington en la misma sede de la OEA para demostrar el “robo electoral” perpetrado, supuestamente, por las autoridades hondureñas. Ya ha sido recibido por el secretario general de esta organización, Luis Almagro, y hasta la administración norteamericana tiene serias dudas acerca del proceso ahora en el punto de mira. Según el experto electoral y expresidente del TSE Augusto Aguilar, en más de 90 observaciones electorales que ha realizado en América Latina, nunca ha visto revertirse una tendencia de cinco puntos con más de 50% de actas contabilizadas. Por eso opina “que 5.179 actas entraron en forma irregular durante las interrupciones, las que por arte de magia dieron la victoria al candidato del gobierno”, señalaba este observador del proceso al diario El Tiempo.

TENUE PRESIÓN NORTEAMERICANA

La embajada de los Estados Unidos en Tegucigalpa ya había advertido durante las largas horas del recuento de votos que era necesaria “una determinación transparente” en el resultado de los comicios al concluir un recuento especial. Los Estados Unidos es el principal aliado, socio comercial y sustento, a través de las remesas, de Honduras en la región centroamericana. Pero nada parece indicar que las presiones norteamericanas vayan  a ir más allá de las andanadas retóricas y las declaraciones formales. 

La crisis hondureña a raíz del controvertido proceso electoral, en el que el TSE actuó, desde luego, de una forma negligente, lenta y dominada por un equipo de magistrados ineptos nada comunicativos, ocurre en un momento de cierta desconfianza de la sociedad hondureña hacia la forma y los modos cómo ejerce el poder el presidente Orlando Hernández. La democracia hondureña ha visto como el sistema de frenos y contrapesos en el país se ha ido resquebrajando y alterando en los últimos tiempos. El oficialismo controla el poder judicial, tiene mayoría simple en el legislativo, nombra a los magistrados del denostado TSE y domina el ejecutivo. Además, Orlando cambió la Constitución utilizando una serie de mecanismos de dudosa legalidad para poder reelegirse contraviniendo las normas pétreas que regían en el ordenamiento constitucional hondureño desde hace décadas en el sentido de impedir la perpetuación en el poder. ¿Acaso no fue ese el motivo -la aspiración reeleccionista de Zelaya- que llevó a la crisis de 2009?

Así las cosas, y de aquí hasta el 27 de enero, en que el nuevo presidente reelegido comenzará su nuevo mandato en una ceremonia oficial, nada hace presagiar que las dos partes en conflicto vayan a dar paso a una tregua por las fiestas navideñas. Mas bien lo contrario: el candidato derrotado oficialmente, Nasralla, está dando la batalla en la escena internacional para que se le reconozca su victoria, mientras que el oficialismo se atrinchera en su búnker para evitar que las organizaciones internacionales intenten forzar otras nuevas elecciones. Las espadas están en alto, quizá la crisis hondureña apenas acaba de comenzar. Veremos qué pasa en las próximas semanas.

www.iniciativaradical.org

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Agencias

Yulia Navalnaya continuará con legado político de Navalny

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EP New York | enfoque mundial

Yulia Navalnaya incursiona en política para preservar el legado de Navalny

La esposa de Alexéi Navalny había evitado la atención mediática, pero la muerte del líder opositor más famoso de Rusia puede hacer que eso sea imposible. “No tengo derecho a rendirme”, dijo.

Era agosto de 2020, Yulia Navalnaya, la esposa del líder opositor más famoso de Rusia, daba grandes zancadas por los pasillos desgastados y sombríos de un hospital provincial ruso en busca de la habitación donde su esposo yacía en coma.

Alexéi Navalny había colapsado tras recibir lo que investigadores médicos alemanes después declararían como una dosis casi fatal de la neurotoxina novichok, y su esposa, a quien policías amenazantes le impedían moverse por el hospital, volteó hacia la cámara de un celular que tenía un integrante de su equipo.

Con voz tranquila en un momento impactante que luego se incluyó en >Navalny< un documental ganador del premio Oscar, Navalnaya dijo: “Exigimos la liberación inmediata de Alexéi, porque en este instante en este hospital hay más policías y agentes del gobierno que médicos”.

Hubo otro suceso similar el lunes, cuando bajo circunstancias incluso más trágicas, Navalnaya habló ante una cámara tres días después de que el gobierno ruso anunció que su marido falleció en una brutal colonia penal de máxima seguridad en el Ártico. Su viuda culpó al presidente Vladimir Putin por la muerte y anunció que ella asumiría la causa de su esposo y exhortó a los rusos a unírsele.

En un discurso breve y pregrabado que fue publicado en redes sociales, Navalnaya dijo: “Al matar a Alexéi, Putin mató a mi mitad, la mitad de mi corazón y la mitad de mi alma. Pero me queda otra mitad y esta me dice que no tengo derecho a rendirme”.

Durante más de dos décadas, Navalnaya había evitado asumir cualquier papel político en público porque alegaba que su propósito en la vida era apoyar a su esposo y proteger a sus dos hijos. “Considero que mi labor es que nada cambie en nuestra familia, que los niños sean niños y el hogar sea un hogar”, dijo Navalnaya a la edición rusa de la revista Harper’s Bazaar en 2021, una de las pocas entrevistas que ha concedido.

Pero eso cambió el lunes.

Navalnaya enfrenta el gran reto de intentar que vuelva a funcionar el desmotivado movimiento de oposición desde el extranjero, ya que cientos de miles de sus simpatizantes han sido obligados a exiliarse por un Kremlin cada vez más represivo que ha respondido a cualquier crítica a su invasión a Ucrania, que inició hace dos años, con duras sentencias de cárcel. El movimiento político y la fundación de su esposo, que expusieron la corrupción en las altas esferas del poder, fueron declaradas como organizaciones extremistas en 2021 y se les prohibió operar en Rusia.

Aunque no desestiman las dificultades, sus amigos y asociados creen que Navalnaya, de 47 años, tiene una oportunidad de éxito gracias a lo que llaman su combinación de inteligencia, porte, determinación férrea, resiliencia, pragmatismo y carisma.

Su presencia es algo inusual en Rusia: una mujer destacada en un país donde las mujeres reconocidas en la política son poco comunes, a pesar de sus muchos logros en otros campos. Analistas afirman que, aparte de la amplia autoridad moral que ha adquirido tras la muerte de su marido, Navalnaya podría beneficiarse de una brecha generacional en Rusia, donde los rusos más jóvenes y postsoviéticos aceptan más la equidad de género.

Tan pronto como Navalnaya hizo su declaración el lunes, la maquinaria propagandística estatal rusa se puso en acción, por lo que trató de presentarla como una herramienta de las agencias de inteligencia de Occidente y alguien que frecuentaba complejos turísticos y fiestas de celebridades.

Navalnaya nació en Moscú en una familia de clase media; su madre trabajaba para un ministerio gubernamental y su padre era empleado de un instituto de investigación. Sus padres se divorciaron al poco tiempo y su padre murió cuando ella tenía 18 años. Navalnaya se graduó en Relaciones Internacionales y después trabajó brevemente en un banco antes de conocer a Navalny en 1998 y casarse con él en 2000. Ambos eran cristianos ortodoxos rusos.

Una hija, Daria, que ahora estudia en California, nació en 2001, y un hijo, Zakhar, nació en 2008, quien asiste a la escuela en Alemania, donde vive Navalnaya.

Aunque no era abiertamente política, Navalnaya siempre estuvo al lado de su esposo. Lo acompañó en manifestaciones y durante sus numerosos procesos judiciales y sentencias de prisión. Navalnaya estaba con él durante su campaña para alcalde de Moscú en 2013, y en 2017, cuando un ataque con un tinte químico verde casi lo deja ciego de un ojo.

En 2020, cuando Navalny fue envenenado, Navalnaya le exigió de manera pública a Putin que su marido fuera evacuado en ambulancia aérea a Alemania y, durante sus 18 días en coma, ella permaneció a su lado, habló con él y reprodujo sus canciones favoritas como “Perfect Day” de Duran Duran. Tras recuperar el conocimiento, Navalny escribió en redes sociales: “Yulia, me salvaste”.

Navalnaya sobrevivió un intento de envenenamiento en Kaliningrado un par de meses antes que seguramente estaba dirigido a él, dijeron sus amigos, pero ella no siguió pensando en eso.

Navalnaya ha sido comparada con otras mujeres que han continuado las batallas políticas de sus maridos asesinados o encarcelados. Entre ellas se encuentran Corazón Aquino, cuyo esposo fue asesinado en 1983, cuando bajaba de un avión en Filipinas al regresar de su exilio; luego, derrotó al entonces presidente Ferdinand Marcos. También está Sviatlana Tsikhanouskaya, quien lideró la oposición en las elecciones presidenciales de 2020 en Bielorrusia, país vecino de Rusia, después de que su marido fuera encarcelado. Ella misma se vio obligada al exilio.

Al final, los analistas indican que una “persona normal” con autoridad moral podría tener éxito donde alguien dedicado a la política no podría.

“Ella quiere terminar la tarea que Alexéi trágicamente dejó incompleta: hacer que Rusia sea un país libre, democrático, pacífico y próspero”, dijo Sergei Guriev, un amigo de la familia y un destacado economista ruso que es director académico del Instituto de Estudios Políticos de París. “Ella también va a demostrarle a Putin que eliminar a Alexéi no acabará con su causa”.

Publicado en New York Times

 

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Agencias

Kremlin confirma muerte de líder opositor ruso Alexei Navalny

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EP New York | Política Mundial

MOSCOW, 16 de febrero  – El líder de la oposición más destacado de Rusia Alexei Navalny colapsó y murió el viernes después de un paseo en la colonia criminal ártica “Polar Wolf” donde estaba sirviendo a una larga duración de la cárcel, el Servicio penitenciario ruso dijo.

Navalny, un ex abogado de 47 años, se hizo un lugar de prominent hace más de una década con blogs sobre lo que dijo que era una gran corrupción y opulencia entre los “crooks y ladrones” de la élite de Rusia.

El Servicio Penitenciario Federal del Distrito Autónoma de Yamalo-Nenets dijo en un comunicado que Navalny se sintió mal después de un paseo en la colonia penal de IK-3 en Kharp, a unos 1.900 km (1.200 millas) al noreste de Moscú hacia el Círculo Ártico.

Él perdió la conciencia casi de inmediato, dijo. “Todas las medidas de reanificación necesarias se llevaron a cabo, que no dieron resultados positivos”, dijo el servicio penitenciario, añadiendo que se estaban estableciendo causas de muerte.

El Kremlin dijo que el presidente Vladimir Putin fue informado de la muerte, que trajo un torrente de indignación del oeste, algunos diciendo que el líder ruso tenía responsabilidad.

Los partidarios de Navalny dijeron que no podían confirmar que estaba muerto, pero que si lo era entonces creían que había sido asesinado.

Con información de Reuters

 

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Agencias

Putin exhorta a EE.UU. a que presione a Ucrania a mesa de diálogo

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EP New York. | Entrevista a Vladimir Putin | agencias

Putin exhorta a EEUU a que impulse a Ucrania a la mesa de diálogo

El presidente ruso Vladímir Putin aprovechó una entrevista con Tucker Carlson, expresentador de Fox News, para exhortar a Washington a reconocer los intereses de Moscú y persuadir a Ucrania de acudir a la mesa de negociaciones.

Putin también señaló que Rusia está dispuesta a negociar un posible intercambio de prisioneros en el que quedaría en libertad el reportero del Wall Street Journal Evan Gershkovich, quien fue detenido en marzo pasado por cargos de espionaje que él niega. También dejó entrever que Moscú quiere que uno de sus agentes detenido en Alemania sea excarcelado.

La mayor parte de la entrevista, dada a conocer el jueves, giró en torno a Ucrania, donde la guerra está a punto de cumplir dos años. Putin repitió sus afirmaciones de que su invasión a ese país —que Kiev y sus aliados consideran un acto de agresión no provocado— era necesaria para proteger a la población rusoparlante en Ucrania y evitar que esa nación se convirtiera en una amenaza para Rusia al unirse a la OTAN.

Putin se refirió al rechazo del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy a negociar con el Kremlin. Alegó que depende de Washington dejar de suministrar armas a Ucrania y convencer a Kiev —al que llamó “satélite” de Estados Unidos— de sentarse a negociar.

“Nunca hemos rechazado negociar”, declaró Putin. “Le deberían decir al actual gobierno ucraniano que se detenga y acuda a la mesa de negociaciones”.

Putin advirtió que Occidente jamás tendrá éxito en infligir un “revés estratégico” a Rusia en Ucrania, y rechazó las acusaciones de que Moscú esté tramando planes para atacar a Polonia y otras naciones de la OTAN.

Fue la primera entrevista que Putin concede a una figura de la prensa occidental desde el inicio de su invasión a gran escala a Ucrania hace dos años.

El portavoz de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, trató de minimizar el impacto de la entrevista de Carlson antes de que fuera transmitida: “Recuerden, están escuchando a Vladímir Putin. Y cualquier cosa que tenga que decir debe tomarse con un grano de sal”.

Putin ha limitado en gran medida su contacto con los medios internacionales desde que ordenó la invasión a Ucrania en febrero de 2022. Las autoridades rusas han restringido a la prensa independiente, obligando a que algunos medios rusos dejen de operar, bloqueando a otros y ordenando la salida del país de varios reporteros extranjeros. Dos periodistas de organizaciones noticiosas estadounidenses —Gershkovich de The Wall Street Journal y Alsu Kurmasheva de Radio Free Europe/Radio Liberty— se encuentran encarcelados.

Cuando Carlson le preguntó si Rusia liberaría a Gershkovich, Putin dijo que Moscú está abierto a las negociaciones, pero reiteró que el reportero se encuentra acusado de espionaje, cargo que Gershkovich ha negado.

“Fue detenido en flagrancia cuando estaba obteniendo secretamente información confidencial”, dijo Putin sobre Gershkovich, y aladió que no descarta que el reportero pudiese volver a su país.

“No existe un tabú para resolver el asunto”, dijo. “Estamos listos para resolverlo, pero existen ciertas condiciones que se discuten en estos momentos entre los servicios especiales. Pienso que se puede llegar a un acuerdo”.

Mencionó a un hombre que se encuentra encarcelado en un “país aliado de Estados Unidos” por “liquidar a un bandido” que mató a soldados rusos durante los combates en el Cáucaso: “Puso sobre un camino a nuestros soldados que habían sido tomados como prisioneros y luego condujo un vehículo sobre sus cabezas. Hubo un patriota que lo liquidó en una de las capitales europeas”.

Putin no mencionó nombres, pero parecía referirse a Vadim Krasikov, un ruso que cumple cadena perpetua en Alemania después de ser declarado culpable de asesinar a plena luz del día a Zelimkhan “Tornike” Khangoshvili, un ciudadano georgiano de etnia chechena en 2019.

Los jueces alemanes que condenaron a Krasikov dijeron que había actuado por órdenes de las autoridades federales rusas, quienes le dieron una identidad y pasaporte falsos y los recursos para llevar a cabo el ataque.

El Wall Street Journal reiteró en un comunicado que Gershkovich “es un periodista, y el periodismo no es un crimen”, añadiendo que “cualquier caracterización de lo contrario es ficción absoluta”.

“Nos entusiasma ver el deseo de Rusia de llegar a un acuerdo que traiga a Evan a casa, y esperamos que esto conduzca a su rápida liberación y regreso con su familia y a nuestra redacción”, indicó el periódico.

Con información de AP noticias.

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