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EE.UU

Luego de 44 años las nuevas leyes de Trump arriesgan las políticas sobre el aborto

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Enfoque Periodístico /EE.UU

Los adversarios del aborto en Estados Unidos sueñan con derrotar a su enemigo jurado, ‘Roe v. Wade’, el nombre de la decisión judicial que establece el derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente el embarazo. Sin embargo, pese a contar con el apoyo del presidente Trump, esta lucha será ardua.

Después de que miles de personas se manifestaran en Washington el viernes pasado, los simpatizantes ‘pro-vida’ renovaron la esperanza de anular este fallo histórico de la Corte Suprema, que legalizó el aborto en todo el país hace 44 años.

El contundente fallo tuvo lugar el 22 de enero de 1973. Con una mayoría de siete jueces contra dos, el alto tribunal definió aquel día un marco limitado dentro del cual, en virtud de su derecho a la privacidad, una mujer puede interrumpir legalmente su embarazo.

‘Roe versus Wade’ (‘Roe contra Wade’) marca el epílogo de un proceso judicial que se había iniciado tres años antes en el estado de Texas (sur).

Embarazada por tercera vez, Norma McCorvey, una madre soltera que tuvo una infancia difícil, había querido abortar. Texas lo permitía entonces solo en caso de peligro para la madre o el niño. Asesorada por dos abogadas feministas, McCorvey decidió acudir a la justicia bajo el seudónimo de Jane Roe y se enfrentó al fiscal de Dallas, Henry Wade. Su hijo nació, pero el caso siguió su curso hasta llegar a la mayor jurisdicción de Estados Unidos. Ironías de la historia, McCorvey se volvió posteriormente una ferviente opositora del aborto, convertida en protestante evangélica y después en católica. En otro plano, declaró ser homosexual y se sometió a una cirugía de cambio de sexo.

 Reiteradas agresiones contra ‘Roe’

Al igual que su protagonista, el fallo ‘Roe v. Wade’ ha tenido una existencia turbulenta y su alcance se ha ido reduciendo por decisiones posteriores de la Corte Suprema. El aporte principal de la sentencia ha sobrevivido, sin embargo, cumpliendo su papel de cortafuegos en momentos en que el derecho al aborto ha estado bajo el ataque de los legisladores en los estados de mayoría republicana.

La victoria electoral de Donald Trump supone un cambio de coyuntura. La Casa Blanca y el Congreso están ahora controlados por los adversarios del aborto y, en la gran marcha antiaborto del viernes, el vicepresidente Mike Pence dijo que era un momento “histórico” respecto al asunto.

Trump nombrará este martes a un juez antiaborto para el noveno puesto vacante de la Corte Suprema, instaurando un nuevo equilibrio de poder: cuatro jueces progresistas frente a cinco conservadores, de los cuales uno, Anthony Kennedy, se ha unido en ocasiones a los progresistas en decisiones sobre el aborto. Si el presidente estadounidense logra nombrar a otro juez en su mandato, el equilibrio se rompería.

“El derecho al aborto para las mujeres ahora está en serio peligro, teniendo en cuenta las intenciones de Trump y la probabilidad de que al menos otro juez se retire de la Corte Suprema en los próximos cuatro años”, dijo Sherry Colb, una especialista del tema de la Cornell Law School. “Si al menos un juez entre los cinco considerados favorables al aborto deja sus funciones”, advierte, “entonces ‘Roe v. Wade’ podría ser anulado por cinco votos”.

 “Grave peligro”

En este caso, los estados serían libres de restringir el derecho al aborto y un Congreso republicano podría aprobar una gran ley nacional en contra.

“Las consecuencias más graves las soportarían las mujeres pobres sin medios para viajar adonde el aborto es legal”, advierte Colb. En Estados Unidos las vías para restringir la interrupción del embarazo son variadas: prohibición de ciertos métodos médicos, retrasos en los tiempos de espera impuestos a las mujeres, complicaciones administrativas para los médicos que realizan abortos, concesión de personalidad jurídica para el feto, etc.

En un estudio publicado este mes por el instituto de investigaciones Pew, siete de cada 10 estadounidenses dicen oponerse a la anulación de ‘Roe v. Wade’. Y de acuerdo con un sondeo de Quinnipiac divulgado el viernes, el 64% de los estadounidenses cree que el aborto debe seguir siendo legal, mientras el 31% cree lo contrario.

Michael Dell, un experto legal del tema, considera que será difícil revertir ‘Roe v. Wade’, firmemente arraigado en la doctrina jurídica por cuatro décadas de aplicación. “Incluso si Trump consigue designar a dos o tres jueces de la Corte Suprema, la regla del precedente (respeto de la jurisprudencia establecida) hará improbable la eventualidad de que el Tribunal Supremo anule totalmente ‘Roe v. Wade'”, enfatiza. “Sin embargo, el derecho constitucional al aborto se verá considerablemente reducido”.

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IA y cambio climático , las dos cajas de pandora que aterran al mundo

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EP New York. | Ciencia y Tecnología

Estamos ante dos grandes cajas de Pandora: la IA y el cambio climático

El diccionario Merriam-Webster señala que una “caja de Pandora” puede ser “cualquier cosa que parezca ordinaria, pero que puede producir resultados perjudiciales impredecibles”. Últimamente, he pensado mucho en las cajas de Pandora, porque los >Homo sapiens< estamos haciendo algo que nunca habíamos hecho: levantar las tapas de dos cajas gigantes de Pandora al mismo tiempo, sin tener ni idea de lo que podría salir de ahí.

Una de estas cajas de Pandora se denomina “inteligencia artificial” y la ejemplifican programas como ChatGPT, Bard y AlphaFold, los cuales son testigos de la capacidad de la humanidad para confeccionar por primera vez, y como si fuese la obra de un dios, algo que se acerca a la inteligencia general y supera por mucho la capacidad cerebral con la que evolucionamos de manera natural.

La otra caja de Pandora se llama “cambio climático” y con ella los humanos estamos por primera vez conduciéndonos, nuevamente, como si fuésemos unos dioses, de una época climática a otra. Hasta ahora, ese poder estaba limitado en gran medida a las fuerzas naturales relacionadas con la órbita de la Tierra alrededor del Sol.

Para mí, mientras levantamos las tapas al mismo tiempo, la gran pregunta es: ¿qué tipo de regulaciones y ética debemos implementar para manejar lo que salga gritando de las cajas?

Admitámoslo, no comprendimos cuánto se iban a usar las redes sociales para socavar los dos pilares de cualquier sociedad libre: la verdad y la confianza. Así que, si abordamos la inteligencia artificial generativa con la misma negligencia —si volvemos a seguir el imprudente mantra de Mark Zuckerberg en los albores de las redes sociales, “muévete rápido y rompe cosas”—, qué te puedo decir: vamos a romper cosas más rápido, con más fuerza y más profundidad de lo que nadie puede imaginar.

“Nos faltó imaginación cuando se desataron las redes sociales y luego no logramos responder con responsabilidad a sus consecuencias inimaginadas una vez que permearon las vidas de miles de millones de personas”, me dijo Dov Seidman, fundador y presidente de HOW Institute for Society y LRN. “Perdimos mucho tiempo —y nuestro camino— pensando de manera utópica en que solo podían salir cosas buenas de las redes sociales, al conectar a la gente y dándole voz. No podemos permitirnos fracasos similares con la inteligencia artificial”.

Así que existe “un imperativo urgente —tanto ético como regulatorio— para que estas tecnologías de inteligencia artificial solo se utilicen para complementar y elevar lo que nos hace singularmente humanos: nuestra creatividad, nuestra curiosidad y, en el mejor de los casos, nuestra capacidad para tener esperanza, ética, empatía, determinación y colaborar con otros”, agregó Seidman (miembro del consejo del museo que fundó mi mujer, Planet Word).

“El adagio de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad nunca ha sido más cierto. No podemos permitirnos otra generación de tecnólogos que proclamen su neutralidad ética y nos digan: ‘Oye, solo somos una plataforma’, cuando estas tecnologías de inteligencia artificial están permitiendo tipos exponencialmente más poderosos y profundos de empoderamiento e interacción humana”.

Por estas razones, le pedí su opinión a James Manyika, quien dirige el equipo de tecnología y sociedad de Google, así como Google Research —donde se lleva a cabo gran parte de la innovación en inteligencia artificial—, sobre la promesa y el desafío de esta tecnología.

“Debemos ser audaces y responsables al mismo tiempo”, dijo.

“La razón para ser audaces es que, en muchos ámbitos distintos, la inteligencia artificial tiene el potencial de ayudar a la gente con las tareas cotidianas, de enfrentar algunos de los mayores desafíos de la humanidad —como, por ejemplo, la atención médica— y lograr nuevos descubrimientos e innovaciones científicos, así como mejoras de productividad que llevarán a una mayor prosperidad económica”.

Manyika agregó que lo hará “dándole acceso a gente de todas partes a la suma del conocimiento mundial: en su propia lengua, en su modo de comunicación preferido, por medio de texto, voz, imágenes o código” en un teléfono inteligente, la televisión, la radio o un libro electrónico. Mucha más gente podrá obtener la mejor ayuda y las mejores respuestas para mejorar su vida.

Sin embargo, Manyika agregó que también debemos ser responsables y citó varias inquietudes. En primer lugar, estas herramientas deben estar alineadas por completo con los objetivos de la humanidad. En segundo lugar, en las manos equivocadas, estas herramientas podrían hacer un daño enorme, tanto si hablamos de la desinformación como de cosas que se pueden falsificar a la perfección o del hackeo. (Los malos siempre son los primeros en adoptarlas).

Por último, “hasta cierto grado, la ingeniería va a la cabeza de la ciencia”, explicó Manyika. Es decir, ni siquiera las personas que construyen los llamados grandes modelos lingüísticos en los que se basan productos como ChatGPT y Bard entienden por completo cómo funcionan ni el alcance total de sus capacidades”. Manyika agregó que podemos diseñar sistemas de inteligencia artificial de una capacidad extraordinaria, a los que se les pueden enseñar unos pocos ejemplos de aritmética, un lenguaje poco común o explicaciones de chistes y luego, con una precisión asombrosa, pueden empezar a hacer muchas más cosas tan solo con esos fragmentos. En otras palabras, todavía no sabemos por completo cuántas cosas más, buenas o malas, pueden hacer estos sistemas.

Por lo tanto, necesitamos cierta regulación, pero debe hacerse con cuidado y de manera iterativa. La talla única no les quedará a todos.

¿Por qué? Bueno, si lo que más nos preocupa es que China supere a Estados Unidos en el ramo de la inteligencia artificial, debemos acelerar nuestra innovación en inteligencia artificial, no ralentizarla. Si queremos democratizar de verdad la inteligencia artificial, tal vez queramos que su código sea abierto. No obstante, el código abierto puede ser explotado. ¿Qué haría el grupo del Estado Islámico con el código? Así que debemos pensar en el control de armas. Si nos preocupa que los sistemas de inteligencia artificial agraven la discriminación, las violaciones de la privacidad y otros daños sociales divisivos, como lo hacen las redes sociales, debemos tener regulaciones ahora.

Si queremos aprovechar todas las mejoras de productividad que se esperan de la inteligencia artificial, debemos centrarnos en crear nuevas oportunidades y redes de seguridad para todos los asistentes jurídicos, investigadores, asesores financieros, traductores y las personas que trabajan en tareas de repetición que podrían ser remplazados hoy y tal vez los abogados y programadores que serían remplazados mañana. Si nos preocupa que la inteligencia artificial se vuelva superinteligente y empiece a definir sus propios objetivos, sin tener en cuenta el daño humano, debemos detenerla de inmediato.

Este último peligro es tan real que, la semana pasada, Geoffrey Hinton, uno de los diseñadores pioneros de los sistemas de inteligencia artificial, anunció que iba a abandonar el equipo de inteligencia artificial de Google. Hinton señaló que, en su opinión, Google estaba actuando de manera responsable en el despliegue de sus productos de inteligencia artificial, pero que quería tener la libertad para hablar sobre todos los riesgos. “Es difícil ver cómo se puede evitar que los malos la utilicen para cosas malas”, le dijo Hinton a Cade Metz, del Times.

Si sumamos todo, el resultado es que, como sociedad, estamos a punto de tener que decidir sobre algunas concesiones muy importantes mientras introducimos la inteligencia artificial generativa.

Y la regulación gubernamental por sí sola no nos salvará. Tengo una regla sencilla: mientras más rápido sea el ritmo del cambio y más poderes divinos desarrollemos los humanos, más importará todo lo antiguo y lento; todo lo que aprendiste en la escuela dominical o de dondequiera que tomes una inspiración ética, importará más que nunca.

Porque, mientras más modifiquemos la escala de la inteligencia artificial, mayor debe ser la modificación de la escala de la regla dorada: trata a los demás como quieras que te traten. Porque, debido a los poderes cada vez más divinos que nos estamos otorgando, ahora podemos afectarnos los unos a los otros más rápido, barato y profundo que nunca.

Cambio Climático

Sucede lo mismo con la caja de Pandora climática que estamos abriendo. Como explica la NASA en su sitio web: “En los últimos 800.000 años, ha habido ocho ciclos de glaciaciones y periodos más cálidos”. La última edad de hielo terminó hace unos 11.700 años y le dio paso a nuestra era climática actual —conocida como Holoceno (que significa “totalmente reciente”)—, la cual se caracteriza por tener estaciones estables que permitieron una agricultura estable, la construcción de comunidades humanas y, a final de cuentas, la civilización como la conocemos hoy.

“La mayoría de estos cambios climáticos se les atribuyen a variaciones muy pequeñas en la órbita de la Tierra que modifican la cantidad de energía solar que recibe nuestro planeta”, señala la NASA.

Bien, pues despídete de eso. Ahora hay un debate intenso entre los ecologistas —y los expertos en geología de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, la organización profesional responsable de definir las eras geológicas y climáticas de la Tierra— en torno a si los humanos hemos salido del Holoceno para entrar en una nueva era, llamada Antropoceno.

Ese nombre proviene “de ‘antropo’, que significa ‘hombre’, y ‘kainos’, que significa ‘nuevo’, porque la humanidad ha causado extinciones masivas de especies vegetales y animales, ha contaminado los océanos y ha alterado la atmósfera, entre otros impactos duraderos”, detalla un artículo publicado en Smithsonian Magazine.

Los científicos del sistema terrestre temen que esta era creada por el hombre, el Antropoceno, no tenga ninguna de las estaciones predecibles del Holoceno. La agricultura podría convertirse en una pesadilla.

Sin embargo, aquí es donde la inteligencia artificial podría ser nuestra salvadora: acelerando los avances en la ciencia de los materiales, la densidad de las baterías, la energía de fusión y la energía nuclear modular segura que permitan a los seres humanos gestionar los impactos del cambio climático que ahora son inevitables y evitar los que serían inmanejables.

No obstante, si la inteligencia artificial nos brinda un mecanismo para amortiguar los peores efectos del cambio climático —si, de hecho, la inteligencia artificial nos da una oportunidad—, será mejor que lo hagamos bien. Es decir, con regulaciones inteligentes para modificar con rapidez la escala de la energía limpia y con valores sostenibles a escala. Si no difundimos una ética de la conservación —una reverencia por la naturaleza y todo lo que nos da sin costo, como el aire y el agua limpios—, podríamos acabar en un mundo en el que la gente se sienta con derecho a conducir por la selva ahora que su Hummer es totalmente eléctrico. Eso no puede ocurrir.

En conclusión: estas dos grandes cajas de Pandora se están abriendo. Que Dios nos salve si adquirimos poderes divinos para partir el mar Rojo, pero no logramos modificar la escala de los Diez Mandamientos.


Thomas L. Friedman es columnista de Opinión del NYY sobre temas internacionales y ha ganado tres premios Pulitzer. Es autor de siete libros

 

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Agencias

“subir el techo de deuda estadounidense es “la única opción viable” para evitar una “catástrofe”: Yanet Yellen

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EP New York. | Economía EE.UU.

Por Gustavo Lugo | agencias

Washington / La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, dijo que subir el techo de deuda estadounidense es “la única opción viable” para evitar una “catástrofe”, y que debe hacerse todo lo posible para eludir el impago.

“Bajo ninguna circunstancia debemos permitir un incumplimiento de pagos”, dijo Yellen en una rueda de prensa en el centro de convenciones Toki Messe de la ciudad japonesa de Niigata, donde se encuentra para participar en los próximos tres días en la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G7.

En una comparecencia previa al inicio de las reuniones, Yellen abordó el debate sobre el techo de deuda en la primera economía mundial, un asunto que requiere de una “acción urgente” ante las proyecciones de que EE.UU. quede incapaz de satisfacer sus obligaciones bajo las circunstancias actuales para el próximo mes.

Una suspensión de pagos en el país norteamericano “produciría una catástrofe económica y financiera” que llevaría a la pérdida de miles de empleos, caída de ingresos familiares y deterioro de los créditos que tiraría por tierra los esfuerzos del país para reponerse del impacto de la pandemia y “minaría el liderazgo económico de Estados Unidos”, dijo la economista.

“No existe ninguna buena razón para generar una crisis creada por nosotros mismos”, señaló Yellen, que pidió al Congreso que “actúe rápido” para elevar o suspender el techo de deuda de nuevo, como ya ha hecho “en unas 80 ocasiones dese 1960”.

Preguntada sobre la posibilidad de adoptar otras medidas para solucionar la disyuntiva, Yellen se mostró consciente de que hay varias opciones frente a este tipo de situaciones, y subrayó que “lo único razonable es subir el techo de deuda”.

Pasar por esta situación de bloqueo varias veces durante sucesivos años es “tremendamente dañino”, añadió la secretaria del Tesoro, que abogó porque los congresistas lleguen a un acuerdo común que no pase por una decisión unilateral del presidente que pueda socavar sus políticas venideras.

EFE

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Agencias

OMS declara el fin de la pandemia Covid-19

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EP New York | Covid-19 |OMS

Pandemia de COVID ya no es emergencia sanitaria declara la OMS

GINEBRA — La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló el viernes que el COVID-19 ya no califica como una emergencia global, marcando un final simbólico a la devastadora pandemia de coronavirus que desencadenó confinamientos que alguna vez fueron impensables, trastornó economías en todo el mundo y cobró la vida de al menos 7 millones de personas.

La OMS declaró al COVID-19 una emergencia sanitaria por primera vez hace más de tres años. La agencia de salud de Naciones Unidas indicó que a pesar de que la fase de emergencia había terminado, la pandemia no ha llegado a su fin y destacó picos recientes en contagios en el sureste asiático y Medio Oriente.

La agencia afirma que miles de personas siguen muriendo por el virus cada semana y millones más aseguran que todavía sufren los efectos debilitantes a largo plazo de la enfermedad.

“Es con gran esperanza que declaro el fin de COVID-19 como una emergencia sanitaria mundial”, dijo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

“Eso no significa que el COVID-19 haya terminado como una amenaza para la salud mundial”, advirtió, y agregó que no dudará en convocar nuevamente a expertos para reevaluar la situación en caso que el COVID-19 “ponga en peligro a nuestro mundo”.

Tedros añadió que la pandemia ha tenido una tendencia a la baja durante más de un año y reconoció que la mayoría de los países ya han vuelto a la vida previa al virus.

Lamentó el daño que el COVID-19 causó a la población global y dijo que el virus ha arrasado con negocios y sumido a millones en la pobreza. Tedros también subrayó que es muy probable que se hayan registrado al menos 20 millones de muertes por COVID-19, mucho más que los 7 millones reportados oficialmente.

“El COVID ha cambiado nuestro mundo y nos ha cambiado a nosotros”, comentó, advirtiendo que aún persiste el riesgo de nuevas variantes.

Cuando la agencia de salud de la ONU declaró por primera vez que el coronavirus era una crisis sanitaria internacional el 30 de enero de 2020, aún no se llamaba COVID-19 y no se registraban brotes considerables fuera de China.

Más de tres años después, el virus ha causado unos 764 millones de contagios en todo el mundo y unas 5.000 millones de personas han recibido al menos una dosis de la vacuna.

En Estados Unidos, la declaración de emergencia de salud pública por el coronavirus expirará el 11 de mayo, cuando terminen las amplias medidas para contener al virus, incluyendo los mandatos de vacunación. Muchos otros países, incluidos Alemania, Francia y Gran Bretaña, retiraron muchas de sus disposiciones contra la pandemia el año pasado.

Información de AP

 

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