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Agencias

Mientras talibanes avanzan en Afganistan , EE.UU. envía tropas para evacuar embajada

Francisco

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EP New York/otros medios

KABUL, Afganistán — El Pentágono de Estados Unidos está trasladando a 3000 infantes de marina y soldados a Afganistán y otros 4000 soldados a la región para evacuar a la mayoría del personal de la embajada y a los ciudadanos estadounidenses en Kabul, mientras el gobierno de Joe Biden se prepara para un posible colapso del gobierno afgano en el próximo mes, según dijeron funcionarios gubernamentales y militares.

El grave deterioro de la situación en el país, a medida que los talibanes avanzan rápidamente por el norte y las fuerzas de seguridad afganas luchan por defender un territorio cada vez más reducido en el sur y el oeste, ha hecho que el gobierno de Biden acelere los planes para sacar a los estadounidenses.

El presidente Biden, después de reunirse con sus principales asesores de seguridad nacional el miércoles por la noche y el jueves por la mañana, también ordenó vuelos adicionales para los afganos que han trabajado con Estados Unidos, con el fin de que se puedan evaluar sus solicitudes de visas especiales de inmigrante.

La embajada envió la última de una serie de alertas alarmantes, instando a los estadounidenses a “salir de Afganistán de inmediato utilizando las opciones de vuelos comerciales disponibles”.

Y en Washington, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, anunció lo que describió como una reducción de un número no especificado de civiles entre los aproximadamente 4000 empleados de la embajada —incluidos unos 1400 ciudadanos estadounidenses— que se iniciará de inmediato.

“Como hemos dicho todo el tiempo, el incremento de los enfrentamientos militares de los talibanes y el auge de la violencia y la inestabilidad en todo Afganistán es motivo de gran preocupación”, dijo. “Hemos estado evaluando la situación de seguridad todos los días para determinar la mejor manera de mantener a salvo a quienes trabajan en nuestra embajada”.

Pero, Price agregó: “Permítanme ser muy claro sobre esto: la embajada sigue abierta”.

Los negociadores estadounidenses también están tratando de obtener garantías de los talibanes de que no atacarán la Embajada de Estados Unidos en Kabul si asumen el control del gobierno del país y alguna vez quieren recibir ayuda extranjera, dijeron tres funcionarios estadounidenses.

La estimación de 30 días es un escenario, y el gobierno estadounidense y los oficiales militares insisten en que la caída de Kabul aún podría prevenirse si las fuerzas de seguridad afganas deciden oponer más resistencia. Pero aunque los comandos afganos siguen luchando en algunas áreas, en gran parte se han replegado en varias capitales provinciales del norte.

El jueves, los talibanes tomaron Ghazni, una ciudad estratégica a unos 144 kilómetros al sur de Kabul, con lo que se encuentran en una mejor posición para atacar la capital después de sus recientes victorias en el norte.

Al final del día, los talibanes también estaban a punto de tomar Kandahar, la segunda ciudad más grande del país, y Herat, en el oeste de Afganistán, cerca de la frontera con Irán. Kandahar es histórica y estratégicamente importante. Los talibanes, liderados por el mulá Mohamed Omar, comenzaron su insurgencia allí en la década de 1990.

Un alto funcionario del gobierno de Biden dijo en una entrevista que los talibanes pronto podrían tomar Mazar-i-Sharif, la capital de la provincia de Balkh y el motor económico del país, que ahora está efectivamente rodeado por los talibanes. La caída de Mazar-i-Sharif y Kandahar, dijo el funcionario, podría ocasionar la rendición del gobierno afgano en septiembre.

Otro alto funcionario estadounidense describió el estado de ánimo en la Casa Blanca como una combinación de alarma y resignación, ante el rápido ritmo de la ofensiva de los talibanes y el colapso de las fuerzas nacionales afganas, además del empeoramiento de la situación. Ha habido un flujo constante de llamadas por videoconferencia todos los días de esta semana, dijo el funcionario.

Los funcionarios estadounidenses admitieron que sobrestimaron la capacidad de las fuerzas nacionales afganas para mantener a raya a los talibanes durante al menos un año. El colapso, dijeron, fue casi instantáneo. Pero argumentaron que Biden evaluó con precisión el resultado final: que si los estadounidenses se quedaban, quedarían atrapados en el fuego cruzado de otra guerra civil afgana.

El secretario de prensa del Pentágono, John F. Kirby, dijo que dos batallones de infantería de marina y un batallón del ejército, unos 3000 soldados en total, se desplegarán en los próximos dos días en el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai para ayudar a evacuar a los estadounidenses y al personal de la embajada. Las tropas provienen del Medio Oriente, el área de responsabilidad del Comando Central, dijo Kirby.

Según el Pentágono, un millar adicional de efectivos del ejército se dirigirá a Catar para ayudar a procesar las solicitudes de visa de los afganos que trabajaron con el ejército estadounidense durante la guerra y que podrían ser blanco de las fuerzas talibanes.

Y como plan de contingencia en caso de que cualquier evacuación de la embajada se convierta en una pelea con los talibanes, el Pentágono está trasladando un equipo completo de combate de brigada de infantería, unas 3500 tropas, desde Fort Bragg a Kuwait en la próxima semana, para que puedan desplegarse rápidamente si necesario.

Si esas tropas terminan en Afganistán, eso elevaría el número de fuerzas estadounidenses a unos 7000 efectivos, más del doble del número en el país cuando Biden anunció en abril que retiraría las tropas estadounidenses y pondría fin a la guerra más larga de Estados Unidos.

El despliegue busca “salvaguardar la evacuación ordenada del personal civil fuera de Afganistán”, dijo Kirby. “Nos vamos a enfocar en eso. No es una misión de combate”.

Un batallón de infantes de marina ya se encuentra en la embajada, y se encarga de evacuar al personal, según dijeron las autoridades.

“Creemos que esto es lo más prudente dado el rápido deterioro de la situación de seguridad”, dijo Kirby.

En el plan de la administración Biden para Afganistán, se suponía que nada de esto sucedería, al menos no tan rápido. Biden anunció en abril que las tropas estadounidenses se retirarían del país antes del 11 de septiembre; luego trasladó esa fecha al 31 de agosto, y la mayoría de las tropas se han ido. Insistió en que el gobierno y el ejército afganos, con el apoyo financiero de Estados Unidos, serían responsables de defender las áreas urbanas del país de la arremetida de los talibanes.

Pero desde el anuncio, los talibanes se han desplazado ciudad tras ciudad, a pesar de tener solo alrededor de 75.000 combatientes en comparación con los 300.000 soldados de las fuerzas de seguridad afganas entrenadas por Estados Unidos. Esa dicotomía ha causado frustración en el Pentágono y entre los funcionarios estadounidenses, que han dicho repetidamente que las tropas afganas, si estuvieran unidas, podrían derrotar a los talibanes.

“Tienen muchas ventajas en comparación con los talibanes”, dijo Kirby esta semana, refiriéndose a las fuerzas de seguridad nacional de Afganistán. “Los talibanes no tienen una fuerza aérea, los talibanes no poseen el espacio aéreo. Tienen muchas ventajas. Ahora tienen que aprovechar esas ventajas”.

Pero el gobierno del presidente Ashraf Ghani no ha logrado implementar ningún tipo de estrategia para defender las ciudades que quedan, o para retomarlas, a pesar de que afirmó que así lo haría. Las milicias progubernamentales, defendidas por funcionarios afganos y que recuerdan la sangrienta guerra civil de la década de 1990, siempre han sido incapaces de hacer retroceder a los talibanes.

El miércoles, Ghani remplazó al jefe del ejército del país y nombró a un nuevo comandante de las unidades de comando del ejército, en lo que se ha convertido en uno de sus movimientos más públicos para lidiar con la ofensiva de los talibanes, que ha tomado más de la mitad de los 400 distritos de Afganistán.

El secretario de Estado, Antony J. Blinken, y el secretario de Defensa, Lloyd J. Austin III, hablaron con Ghani el jueves para coordinar la planificación, dijo Price.

El ejército estadounidense todavía apoya, hasta cierto punto, a las fuerzas gubernamentales de Afganistán con ataques aéreos. Pero esas medidas se han limitado en gran medida a la parte sur del país, alrededor de Kandahar. Eso se debe a la logística: ahora que Estados Unidos se ha retirado de la base aérea de Bagram en el norte y se ha llevado sus aviones de combate y sus enormes sistemas de apoyo, es más difícil llegar al norte. Esos ataques podrían requerir reabastecimiento de combustible aéreo y tendrían otros obstáculos logísticos que dificultan su realización.

Zalmay Khalilzad, el principal enviado estadounidense en las conversaciones con los talibanes, lidera el esfuerzo diplomático para lograr que los talibanes garanticen que no atacarán la embajada. Dos funcionarios, bajo condición de anonimato para discutir estas negociaciones sensibles, confirmaron sus esfuerzos, que no han sido reportados previamente. Publicado en NYT.

 

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Agencias

Abelardo de la Espriella y Cepeda disputarán presidencia de Colombia en segunda vuelta

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Bogotá, 31 may (EFE).- El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, diputarán en segunda vuelta la Presidencia de Colombia el próximo 21 de junio al ser los más votados en la primera ronda celebrada este domingo.

Con el 98,27 % de las mesas contabilizadas, De la Espriella da la sorpresa al pasar de los 10 millones de votos (43,74 %), un resultado mejor que el que le daban las encuestas, en las que siempre estuvo en segundo lugar, detrás de Cepeda.

El candidato de la izquierda, por su parte, quedó en segundo lugar, con 9,5 millones de papeletas (40,90 %), cuando falta por informar menos del 2 % de las 122.020 mesas dispuestas para las elecciones de este domingo, según la Registraduría nacional, entidad que organiza las elecciones.

Sin embargo, como ninguno obtuvo la mitad más uno de los votos necesaria para proclamarse vencedor en primera vuelta, De la Espriella y Cepeda irán a una segunda ronda en tres semanas.

El tercer puesto es para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, que recibe 1,6 millones de votos en esta medición parcial (6,91 %).

Valencia es la gran perdedora de estas elecciones porque su votación es muy inferior al 12 % que le daban las últimas encuestas, e incluso menor a los 3,2 millones de votos que obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.

En cuarto se sitúa Sergio Fajardo, del partido de centro Dignidad & Compromiso, con 992.510 votos, que representan el 4,26 %.

Otra candidata de centro, la exalcaldesa bogotana Claudia López, se sitúa en el quinto lugar con 221.058 votos (0,94 %). EFE

 

 

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Agencias

Halagos de Trump a Xi Jinping sólo tuvo una respuesta : Estabilidad estratégica constructiva

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | VISITA DE TRUMP A CHINA

Xi Jinping, el líder de China, se ha pasado el último año haciendo frente al presidente Donald Trump. Respondió a los aranceles de tres dígitos con aranceles de tres dígitos y restringió las exportaciones de tierras raras, obligando al gobierno de Trump a dar marcha atrás. Ambas partes salieron perjudicadas, al igual que la economía mundial.

Sin embargo, tras haber dejado clara su posición y haber establecido a China como par de Estados Unidos, Xi ahora está pasando de la represalia a la conciliación. En una cumbre celebrada esta semana en Pekín, que calificó de histórica, Xi ofreció a Washington una elección: aceptar a China como una potencia igual, con líneas rojas que no deben cruzarse, o continuar en un ciclo de conflicto que podría caer en una “trampa de Tucídides” global de colisión entre superpotencias.

Xi le dio a este plan un nombre nuevo, aunque algo forzado: “estabilidad estratégica constructiva”.

Repitió este término durante toda la cumbre, una visita diseñada para mostrarle a Trump cómo podría ser una amistad entre ambos países, con toda la pompa en las cavernosas salas del Gran Salón del Pueblo, una visita privada al Templo del Cielo y conversaciones en el interior de Zhongnanhai, el complejo amurallado y hermético de la dirigencia china.

En cierto modo, el gobierno de Trump ya estaba siguiendo las reglas de China en esta visita. El presidente estadounidense en general se mostró muy respetuoso con Xi. Trump lo colmó de elogios y se abstuvo de replicar cuando el dirigente chino advirtió a Estados Unidos que actuara con cautela en el tema de Taiwán, la isla autogobernada que reclama Pekín.

Las nuevas reglas del juego

Xi habló en términos elevados y abstractos sobre lo que implicaba exactamente la estabilidad estratégica constructiva. Habló de “cooperación” como un “pilar”; “competencia dentro de los límites adecuados”; “diferencias manejables” y “paz esperable”.

Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China de la Universidad Fudan de Shanghái, dijo que esto se reduce a reconocer que la competencia forma parte de la relación.

A pesar de eso, los dos países pueden albergar la esperanza de que hay más razones para cooperar que para enfrentarse. La cumbre puso de relieve algunas de las formas en que podrían colaborar, como la lucha contra el flujo de fentanilo a Estados Unidos, el establecimiento de normas básicas para la inteligencia artificial y la resolución del conflicto del estrecho de Ormuz.

¿Está Washington de acuerdo?

El resumen oficial chino de la reunión decía que Trump estaba de acuerdo con la nueva definición de Xi de la relación. Aunque la Casa Blanca no lo mencionó en su propio resumen, el secretario de Estado Marco Rubio sugirió en una entrevista con la NBC el viernes que el gobierno de Trump había respaldado el concepto.

“Una de las cosas en las que hacen hincapié los chinos, y en la que estamos de acuerdo, es en la estabilidad estratégica de nuestra relación, una relación constructiva, pero también una relación que establezca una estabilidad estratégica para que no haya malentendidos que puedan llevar a un conflicto más amplio”, dijo Rubio.

Hace apenas unos años, Pekín se oponía con vehemencia a una política del gobierno de Biden denominada “competencia gestionada”, que tiene similitudes con lo que Xi propone ahora. Esta implicaba aceptar que ambas partes eran rivales, pero también imponer barreras para evitar que la relación derivara hacia un conflicto. Pekín rechazó ese marco por considerarlo un intento de contener a China.

La razón por la que Xi se siente hoy cómodo con la idea podría tener mucho que ver con la creciente paridad de poder entre China y Estados Unidos. Pekín siente que ya no puede ser presionado por Washington luego de haber empatado con el gobierno de Trump en la guerra comercial del año pasado, al amenazar con restringir el suministro global de minerales críticos necesarios para fabricar tecnologías modernas.

Por qué Xi está dispuesto a dialogar

Al mismo tiempo, una confrontación con Estados Unidos no beneficia a China. Su economía lleva años estancada debido a una crisis inmobiliaria, y no puede permitirse ninguna disrupción del comercio mundial, su principal motor de crecimiento.

Xi está dando a entender que quiere consolidar el empate actual para que el gobierno de Trump no interfiera en su gran visión del futuro de China: un país rebosante de poderío tecnológico e industrial preparado para superar a un Estados Unidos en declive como primera potencia mundial.

“Para China, esta frase tiene que ver con ganar tiempo y jugar para sacar ventaja mientras Pekín intenta esperar que termine el gobierno de Trump”, señaló Evan Medeiros, profesor de Georgetown que fue asesor para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama.

“China quiere gestionar lo que percibe como un declive gradual de Estados Unidos con la esperanza tanto de acelerarlo como de hacerlo lo menos disruptivo posible”, añadió.

China apuesta por el largo plazo

Estados Unidos no es ajeno a los intentos de China de enmarcar la relación entre ambos países en su propio beneficio.
En 2013, Xi intentó convencer a Obama de adoptar lo que denominó “un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”, que pedía a Estados Unidos respetar lo que China considera sus intereses fundamentales, como sus pretensiones sobre Taiwán y el mar de China Meridional.

Al final el gobierno de Obama se negó a respaldar el concepto, reconociendo que exigía ceder poder en Asia y dejar vulnerables a aliados y socios.

“Se trata de una maniobra clásica de China, que intenta que Estados Unidos acepte un marco como forma de enlazar a Washington y establecer los términos de la relación bilateral de cara al futuro”, dijo Medeiros sobre el más reciente intento de Xi.

“Estas frases son arenas movedizas geopolíticas”, añadió. “Una vez que entras, no puedes salir, y cuanto más lo intentas, más te arrastra China”.

Cómo utilizará China este replanteamiento

Se trata de un replanteamiento de la relación, pero en los términos de Pekín, afirmó Shen Dingli, estudioso de las relaciones internacionales en Shanghái.

China, por ejemplo, podría alegar más adelante que el gobierno de Trump había violado los principios de la estabilidad estratégica constructiva al seguir vendiendo más armas a Taiwán. “Lo que China quiere es que la relación entre China y Estados Unidos sea buena y estable, pero con la condición de que China diga: ‘Yo soy quien proporciona el camino y yo soy quien señala la dirección’”, dijo Shen.

Otros analistas chinos afirman que es necesario un nuevo marco para reducir la influencia de los sectores de línea dura hacia China en el Congreso, que amenazan con socavar el acercamiento. También existe el temor de que Trump pueda cambiar su postura sobre China después de las elecciones intermedias de 2026.

“La preocupación siempre está ahí. Es algo por lo que es muy conocido”, afirmó Xin, de la Universidad de Fudan.

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Agencias

Evacúan al presidente Trump de un evento con periodistas y medios de comunicación

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EP NEW YORK | FLORIDA NEWS

Cargos federales contra hombre armado en cena de periodistas con Trump

El hombre detenido por irrumpir armado en el hotel donde se celebraba la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca y que obligó a los servicios secretos a evacuar al presidente Donald Trump, enfrenta dos cargos federales: uso de arma de fuego durante la comisión de un delito violento y agresión a un agente federal con arma peligrosa, detallaron este sábado (25.04.2026) las autoridades.

Según detalló la fiscal federal del Distrito de Columbia, Janine Pirro, en una comparecencia ante los medios, el acusado comparecerá ante el tribunal federal el lunes y se prevé que se presenten cargos criminales adicionales.
<span;>La fiscal fue contundente al afirmar que, según las investigaciones preliminares, el individuo tenía la “clara intención de causar el mayor daño posible”.

El presunto atacante fue interceptado en un puesto de control del Servicio Secreto ubicado justo a la entrada del salón de baile, donde cientos de personas, incluido el presidente de Estados Unidos, Donal Trump, se encontraban presentes.

“Escuchamos disparos y toda la sala se quedó en silencio”, relató Pirro, quien participaba como asistente en el evento.

Pirro advirtió que la investigación sigue siendo “fluida” y no descartó que se presenten cargos adicionales a medida que el FBI, el Servicio Secreto y la Policía Metropolitana de Washington recopilen más pruebas sobre el historial y las motivaciones del agresor.

En la misma rueda de prensa, el jefe interino del Departamento de la Policía Metropolitana (MPD), Jeff Carroll, confirmó que el sospechoso es un “actor solitario” y que no existe una amenaza persistente para el público.

Trump dijo que tirador “estaba muy lejos” de él

Por su parte, Trump dijo que el hombre detenido en un intento de infiltrarse en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca “estaba muy lejos” de acercarse a él y aseguró que “era un loco”, pero podría haber atravesado las puertas del gran salón donde él se encontraba.

En una rueda de prensa ofrecida cerca de la medianoche en la Casa Blanca, el mandatario explicó cómo vivió la evacuación espués de que un hombre fuera “interceptado” tras intentar traspasar la seguridad del evento armado con un arma larga.

“Estaba muy lejos, él no estaba de ningún modo cerca de traspasar las puertas del salón. El salón estaba sellado”, aseguró el presidente, quien dijo que el incidente fue manejado de manera profesional por el Servicio Secreto.

“Tengo la impresión de que era un lobo solitario chiflado. Son unos locos. Son unos locos y hay que ocuparse de ellos”, declaró Trump.

Acerca del atacante

¿QUIÉN ES EL HOMBRE DETRÁS DEL ATAQUE EN LA CENA DE PERIODISTAS DONDE ESTABA DONALD TRUMP?

El sospechoso fue identificado como Cole Tomas Allen.

Edad: 31 años
Nacionalidad: estadounidense
Origen: California
Profesión: maestro / tutor
Formación académica: Estudios en ingeniería mecánica graduado en ciencias computacionales

De acuerdo con los reportes, es un ciudadano nacido y formado en Estados Unidos, sin un perfil criminal evidente y con una vida aparentemente estable en el ámbito educativo.

Las autoridades investigan su rol como el responsable del incidente armado ocurrido durante la cena de corresponsales en Washington, evento en el que se encontraba el expresidente Donald Trump.

Por ahora, se maneja como un posible actor solitario, mientras continúa la investigación para esclarecer sus motivaciones.

Agencias

 

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