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“Proceso de paz” , un acuerdo para legitimar la impunidad de los terroristas : J.O.G

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“El pueblo colombiano no cree en el denominado proceso de paz y muestra muchas dudas con respecto al mismo, ya que la mayor parte de los colombianos consideran que fue un acuerdo solamente firmado para legitimar la impunidad de los terroristas”

ENTREVISTA A JOSÉ OBDULIO GAVIRIA, SENADOR DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA POR EL CENTRO DEMOCRÁTICO

por Ricardo Angoso

ricky.angoso@gmail.com

@ricardoangoso

Titulares:

 “El pueblo colombiano no cree en el denominado proceso de paz y muestra muchas dudas con respecto al mismo, ya que la mayor parte de los colombianos consideran que fue un acuerdo solamente firmado para legitimar la impunidad de los terroristas”

 

“Santos se plegó al populismo en la economía y copió formas que han sido desastrosas en toda América Latina. Santos ha tenido claros errores, como un discurso antiempresarial y una política impositiva a las empresas que ha generado desestímulo y desconfianza”

 

“Según informaciones recientes se ha llegado a que Colombia tenga unas 188.000 hectáreas cultivadas de coca, teniendo el deshonroso rércord de ser el país del mundo que más cultivos tiene. Somos el primer exportador y productor de coca del mundo por obra y gracia de esta política errónea con respecto al problema que representa”

Entradilla:

Considerado en tiempos como el “Rasputín de Casa Nariño” -sede de la presidencia de la República de Colombia-, el senador del Centro Democrático José Obdulio Gaviria siempre se ha caracterizado por no tener pelos en la lengua y decir lo que piensa, en un país no tan habituado a contar las verdades. En esta entrevista, realizada en Bogotá hace apenas unos días, José Obdulio denuncia el actual estado de cosas que padece el país y la “farsa” de un proceso de paz que sólo busca la impunidad de los terroristas.


Ricardo Angoso:¿Cómo examinas la marcha del proceso de paz, hacia dónde vamos?

José Obdulio Gaviria:Para mí, el problema radica en que Colombia no ha tenido un proceso de paz, aquí lo que tenemos es una problema muy antiguo que radica en la existencia de organizaciones de carácter terrorista de extrema izquierda creadas en un principio por el Partido Comunista y que después generaron algunas disidencias, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el M-19, el EPL y otras menores. Pero las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) eran propiamente el brazo armado del Partido Comunista. Prácticamente, durante cuarenta años, décadas se puede decir, no hubo una política de combate o enfrentamiento con las FARC, sino que se empleo el apaciguamiento o la búsqueda de una solución negociada con este grupo y no de enfrentamiento directo con los terroristas.

En el 2002, sin embargo, con el presidente Uribe al frente, hubo una rectificación de esta política, un cambio de rumbo, que dio unos grandes resultados, como fue el repudio nacional masivo a este grupo, su rechazo internacional y su aislamiento, a pesar que las FARC seguían dedicadas al tráfico de cosa y eso les daba enormes recursos. No fueron desmanteladas totalmente, pero fue muy debilitada su estructura criminal y casi el grupo es aniquilado. Se luchó decididamente contra las FARC y se consiguieron rápidos y exitosos resultados.

R.A.:¿Y qué ocurrió después?

Después, en el 2010, el presidente Juan Manuel Santos es elegido para continuar con esa política desarrollada durante ocho años con grandes esfuerzos y buenos resultados sobre el terreno. Santos gana de una forma democrática, portando esa herencia del presidente Uribe, pero después hace todo lo contrario a la política anterior, dando aliento político a las FARC y legitimándolas, incluso las institucionaliza y las convierte en parte del debate político. Y luego, para colmo de males, firma con las FARC un pacto de absoluta impunidad y acepta unos parámetros de juego con las mismas que acaban aceptando crímenes como el secuestro, la extorsión, el asesinato, los actos terroristas, la destrucción de infraestructuras y de la economía nacional y tantos actos más. Mas tarde, de un plumazo, por obra de Santos, todos esos actos enumerados aparecen borrados en el expediente criminal de las FARC. Para Santos, de repente, todos esos actos criminales se convirtieron en movimientos políticos relacionados con la insurgencia. Ese acuerdo político al que se llegó es ilegítimo y nosotros lo venimos denunciando en todos los foros.  Pero, además, cuando Santos intentó autoexaltarse por haber apoyado ese acuerdo político con las FARC se encontró con el rechazo del país al acuerdo en el plebiscito y con la victoria del “no” en el mismo.

 Por todos estos motivos que le estoy explicando, es por lo que el pueblo colombiano no cree en el denominado proceso de paz y muestra muchas dudas con respecto al mismo, ya que la mayor parte de los colombianos consideran que fue un acuerdo solamente firmado para legitimar la impunidad de los terroristas. A ese aspecto de la impunidad hay que añadir la claudicación ante los terroristas, ante una fuerza de extrema izquierda, vista la perspectiva de lo que está pasando en Venezuela y en otros países, donde ese tipo de organizaciones llegaron al gobierno y fueron un desastre absoluto. Los colombianos no quieren ir por ese camino y así se lo han hecho saber al presidente Santos en las urnas.

R.A.:¿Y qué ha pasado con el tráfico de drogas ligado a las FARC?

J.O.G.: Se firmó un acuerdo sobre ese asunto en el 2013 y parece que los resultados no han sido los mejores. Colombia había conseguido, según las Naciones Unidas y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, reducir el cultivo de coca de unas 180.000 hectáreas a unas 48.000 pero con la firma de la paz, que afianza la política de la no fumigación aérea y el abandono de la destrucción de cultivos incluso por la vía mecánica, hizo que se expandieran los cultivos. Y según informaciones muy recientes se ha llegado a que el país tenga unas 188.000 hectáreas, teniendo el deshonroso rércord de ser el país del mundo que más cultivos tiene. Somos el primer exportador y productor de coca del mundo por obra y gracia de esta política errónea con respecto al problema que representa el cutivo y el tráfico de coca. Con un problema añadido: que esa organización que hoy tiene un estatuto político, -las FARC-, que incluso se sienta en el legislativo de la República por la dádiva que le entregó el presidente Santos, es la que coordina la siembra, recogida, producción y distribución de la cocaína en todo el mundo. Es algo inaudito, inaceptable e insólito no sólo desde el punto de vista de las Leyes internacionales sino de la misma ética, algo que a algunos no parece importales mucho.

R.A.:Tampoco la gestión del gobierno, en lo que se refiere a la situación económica y social, parece la más adecuada, ¿qué impresión tiene de cómo van las cosas en Colombia?

J.O.G.:Santos se plegó al populismo en la economía y copió formas que han sido desastrosas en toda América Latina. Santos ha tenido claros errores, como un discurso antiempresarial y una política impositiva a las empresas que ha generado desestímulo y desconfianza. Sectores, como el agropecuario, no ven el futuro claro, no saben hacia ddebemos añadir la retirado muchiesas FARC-, cutivo y el trtados Unidos ya no descarta utilizar la f de izquierda y en favor de lónde irán las cosas, y se ha provocado una caída en el precio de las propiedades ligadas a la tierra. En el sector petrolero, que con el presidente Uribe tuvo grandes avances, hoy está abandonado y no ha vuelto a explorar, ha perdido un enorme potencial y sólo tenemos reservas para cinco años, en un claro ciclo descendiente sin que vislumbren cambios en esas políticas. Y algo parecido pasa con la minería, otra política fracasada de este gobierno que no supo enfocarla. Tampoco crecieron las exportaciones, la confianza inversionista extranjera se ido menguando hasta el punto que se han retirado muchísimas empresas extranjeras que han llegado a desmontar sus plantas industriales de Colombia. A eso le debemos añadir la inflación galopante y otros elementos negativos que dibujan un cuadro económico realmente complejo y adverso.

R.A.:¿Crees que la confusión política que vive el país, con esa profusión de candidatos para las próximas elecciones presidenciales, se clarificará en los próximos meses?

J.O.G.:Nosotros, en Colombia, no tenemos un sistema bipartidista  ni siquiera de tres partidos, y, por lo tanto, la confusión es mayor. Yo creo que todavía las corrientes reales no se han expresado en sus dimensiones reales, valga la redundancia. Pienso que existen dos grandes corrientes en el país y que se manifestaron en el plebiscito en el que ganó el “no”: la primera de esas corrientes está liderada por el presidente Uribe y afines, como los conservadores independientes no ligados al Partido Conservador, que está entregado a las políticas del presidente Santos; y, en la otra parte, están los grupos que están con el oficialismo y que defendían el “sí” en el plebiscito organizado para legitimar los acuerdos con las FARC.

En el uribismo, en el Centro Democrático, no hay confusión porque se han establecido unos mecanismos y una metodología para organizar las primarias en las que se definirá el candidato. Dentro de esa metodología se han organizado y se están organizando una serie de foros en las provincias y regiones para que los candidatos se conozcan. Nosotros, el Centro Democrático, tendremos definido nuestro candidato en los próximos meses entre los cinco que están en liza, con posibilidades incluso de que sean más pues hay dos que están con procesos pendientes que pueden resueltos en los próximos meses. Incluso creo que a nuestra alianza se podrían sumar otros dos candidatos del centro y la derecha, como Alejandro Ordoñez y Marta Lucía Ramírez, que también están entre los precandidatos y que quizá podrían unirse a nosotros en una segunda vuelta.

Luego, con respecto al oficialismo, pienso que el Partido Liberal, el de la U, que es el del presidente Santos, y Cambio Radical incluido, pienso que irán unidos bajo un mismo candidato. La lógica diría que el candidato que aglutinaría a ese bando sería el vicepresidente de la República con Santos, Germán Vargas Lleras. Y la izquierda, que en Colombia ha sido históricamente muy marginal, muy pequeña, pero que ahora se encuentra que con la revitalización que le ha dado Santos, sobre todo a través de la incorporación de las FARC a la vida política, podría llegar a tener una cierta fuerza e incluso llegar a una segunda vuelta compitiendo con el Centro Democrático y con un candidato propio.

R.A.:Sin embargo, ¿no cree que la batalla en  la escena internacional con respecto al proceso de paz la ganó Santos en lugar de Uribe?

J.O.G.:El tiempo es el mejor juez para juzgar estas cosas en su justa dimensión. En lo que respecta al Premio Nobel de la Paz otorgado a Santos, solo tengo que decir que Santos es un gran comprador de méritos más que un hombre meritorio. Yo creo que más pronto que tarde se va a saber que el asunto fue planeado con mucho tiempo de antelación y con elementos sobre la mesa que señalan que hay una relación entre la participación de Noruega en los negocios del petróleo en Colombia y el otorgamiento de ese Premio Nobel a Santos. Evidentemente, la idea de que la paz es mejor que la guerra caló en la escena internacional y jugó en favor de Santos, pero creo que el mundo, a la larga, reflexionará sobre lo que realmente ocurrió en Colombia y comprenderá que aquí lo que hubo fue una claudicación ante las FARC. Creo que esta política nunca hubiera sido aceptada en Europa o en los Estados Unidos, es un hecho realmente inaceptable que no tiene justificación de ningún tipo. Por ejemplo, la coyuntura norteamericana ya no le es tan favorable a Santos y hay cierto escepticismo hacia las medidas tomadas por esta administración. Creo que la percepción con respecto al proceso cambiará en los próximos años.

R.A.:¿Cómo valora la evolución de la seguridad pública en el país?

J.O.G.:Es toda una filosofía de este gobierno, en la cual la seguridad no es un elemento constituitivo de las funciones del Estado, sino que tratan de convencer a los ciudadanos, contra toda lógica, que sólo deben portarse adecuadamente. Se ha aplicado una teoría liberal en la que el Estado solo tiene que garantizar el bienestar de los ciudadanos y no su seguridad, generando, así, el desestímulo de las fuerzas y cuerpos de seguridad. La justicia es un desastre, siendo Colombia uno de los países del mundo donde reina una mayor impunidad. Las cárceles prácticamente se abandonaron y el hacinamiento en algunas de ellas llega al 400% y al 500%, pero ninguno de esos elementos, que tienen desde luego su incidencia en la seguridad pública, parecen preocuparle al presidente Santos. Y, sin embargo, están aumentados los hechos delictivos, como la extorsión, un fenómeno en alza en el país.

R.A.:¿Cómo percibes los cambios que están operando en la región y, especialmente, la situación de Venezuela?

J.O.G.:El socialismo del siglo XXI, como modelo político para América Latina, se ha convertido en una caricatura porque un régimen que ha llevado a la hambruna a Venezuela no tiene ninguna presentación; no es que haya desabastecimiento, es que no hay nada que comer. Hablamos de hambruna real. Por no hablar de Argentina, donde los Kirchner llevaron al país a unos pésimos indicadores económicos en todos los órdenes. Entonces, obviamente, nadie se atreve a defender esos supuestos “logros” salvo pequeños grupos de extrema izquierda que todavía operan en Colombia y algunos líderes, como Gustavo Petro, Piedad Córdoba o Iván Cepeda. Ya hoy en Colombia casi nadie defiende al Foro de Sao Paulo o la lucha armada de las FARC, son políticas absolutamente desacreditadas ante la ciudadanía y la opinión pública del continente.

El régimen de Venezuela no tiene defensa alguna, es absolutamente repudiable y en su fase terminal está mostrando su peor cara irrespetando los derechos humanos. Ha roto ya con todos los modos democráticos, no celebra elecciones porque no le convienen y las perdería y ha vaciado de contenidos a todas las instituciones, habiendo destruido la esencia misma de la democracia. Maduro, junto con su régimen, están absolutamente desprestigados; cualquier opción política que lo defendiera en Colombia obtendría un resultado de favorabilidad menor incluso que el del presidente Santos, cuya pésima popularidad se encuentra en estos momentos en algo menos del 12%.

Lectura recomendada: Es de izquierda el régimen de Maduro?

Agencias

De la Espriella y Rubio firman “los acuerdos de Barranquilla”

Francisco

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EP NEW YORK | FLORIDA NEWS | COLOMBIA

Barranquilla (Colombia), – El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dieron este martes un nuevo impulso a la relación bilateral con la lucha contra el narcoterrorismo y la reconstrucción del país tras el terremoto del mes pasado como base.

La reunión se llevó a cabo en la ciudad caribeña de Barranquilla, sede alterna de la Presidencia colombiana, y supuso la primera visita de un alto cargo de la Administración del presidente Donald Trump tras la investidura de De la Espriella el pasado 7 de agosto.

La visita simboliza la renovada sintonía entre las dos capitales y su alineamiento en estos asuntos claves.

Rubio dijo en una declaración que este encuentro augura una “época dorada” entre su país y Colombia, una “nueva etapa de cooperación que no tiene precedente”.

El secretario de Estado se mostró a favor de “restaurar las relaciones naturales” entre EE.UU. y Colombia tras la “distancia” de los cuatro años del izquierdista Gustavo Petro en la presidencia colombiana, que calificó de “desastre” para el país suramericano.

Durante la jornada, Colombia y Estados Unidos firmaron dos memorandos de entendimiento en el que expresaron su voluntad de cooperar en el desarrollo de energía nuclear de uso estrictamente civil y en el procesamiento de minerales críticos y tierras raras.

Ambos memorandos son parte de una estrategia de la Administración Trump, enfocada en potenciar el “renacimiento” de la energía nuclear civil y asegurar las reservas de minerales críticos para Washington ante la fuerte competencia en este ámbito con China.

‘Acuerdos de Barranquilla’

Durante su comparecencia, el presidente colombiano anunció los “acuerdos de Barranquilla”, una hoja de ruta bilateral con la que busca, con el apoyo de Estados Unidos, reconstruir el país tras el terremoto del pasado 10 de agosto y recuperar la economía. “De esta reunión ha surgido una hoja de ruta que hemos denominado ‘los Acuerdos de Barranquilla’, alrededor de tres grandes temas que resultan de sustantiva importancia para nuestro país y el hemisferio: reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio”, expresó De la Espriella.

Esta iniciativa, añadió el mandatario, supone la atención de “enormes desafíos en vivienda, hospitales, colegios, carreteras, puentes, servicios públicos y capacidad productiva” provocado por el sismo, que deja hasta el momento 331 muertos y 4.505 heridos.

Por esa razón le propuso a Rubio trabajar “en mecanismos de cooperación, inversión y financiación, incluyendo a la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (de Estados Unidos), a otras agencias y al sector privado”.

Además de los estragos causados por el terremoto, el nuevo Gobierno colombiano recibió el pasado 7 de agosto una economía con un déficit fiscal equivalente al 6,4 % del PIB en 2025 y una deuda pública que alcanzó un récord de 1.167 billones de pesos (unos 369.000 millones de dólares) al cierre del primer semestre, cifra equivalente al 60,5 % del producto interno bruto (PIB).

“Queremos traer inversión hacia los temas que tenemos de infraestructura, energía, vivienda, tecnología y reconstrucción productiva. Colombia también hará su parte y haremos lo que tenemos que hacer frente a la disciplina fiscal, la eficiencia del gasto, la seguridad jurídica y mejores condiciones para la inversión”, señaló De la Espriella.

Papel de Colombia en Venezuela

El presidente colombiano también prometió a Rubio que su Gobierno participará “responsablemente” en los esfuerzos para garantizar la estabilidad regional y profundizará la cooperación en materia fronteriza con Venezuela.

Esta es la primera declaración que hace el mandatario sobre Venezuela desde que asumió el cargo el pasado 7 de agosto, aunque en la campaña presidencial afirmó a EFE que un eventual Gobierno suyo no tendría ningún contacto con la Administración venezolana y todo lo relacionado con ese país se haría directamente con Estados Unidos.

“Colombia participará con los Estados Unidos responsablemente en los esfuerzos dirigidos a garantizar la estabilidad regional y profundizará la cooperación en materia fronteriza, en materia migratoria y de seguridad”, dijo De la Espriella este martes.

El mandatario precisó que para Colombia la realidad de Venezuela “no es un asunto distante”, al señalar que ambos países comparten una frontera de más de 2.000 kilómetros.

“Por supuesto, todo lo que pasa en Venezuela tiene consecuencias directas en Colombia en materia de seguridad, migración, narcotráfico, contrabando, organizaciones armadas y también energía”, concluyó el presidente.

AGENCIAS

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Agencias

De La Espriella toma posesión como presidente de Colombia en cantón militar de Cali

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | posesión presidencial | Colombia

De la Espriella  promete recuperación del orden y lucha contra el crimen

El nuevo presidente de Colombia habla de “regeneración” y lucha contra el crimen. Discurso de posesión ante el batallón Pichincha de Cali.

El nuevo presidente colombiano, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, anunció este viernes megacárceles, lucha frontal contra el narcotráfico y los grupos armados ilegales, fumigación a los cultivos ilícitos, fracking y protección a la fuerza pública, al advertir que su gobierno será de “regeneración”. “Le imparto desde aquí a las fuerzas militares y de policía la orden perentoria de combatir a todas las estructuras criminales, sus integrantes, los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo que tienen dos caminos, someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su fuerza pública”, advirtió de la Espriella.

El Presidente habló desde el cantón militar Pichincha, en Cali, frente a los militares y luego de juramentarse en un acto político que se llevó a cabo en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali. “Que no se equivoquen, El Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano”, aseguró el mandatario.

De la Espriella sostuvo que “ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad” y, en ese orden, habló de la necesidad de dar inicio a un proceso de “regeneración”, una idea que en Colombia recuerda a un presidente conservador de finales del siglo XIX, que llevó al país al conservadurismo, la violencia política y la entrega a las creencias religiosas.

“Colombia reclama una regeneración moral en el ejercicio del poder, una regeneración institucional que devuelva fortaleza y autoridad al Estado, una regeneración administrativa que haga de la eficiencia y de la transparencia, de la transparencia, reglas inquebrantables del servicio público”, aseguró. El mensaje del mandatario se centró en el sentido de la “autoridad” y la “seguridad”, al sostener que “en mi gobierno se construirán megacárceles destinadas a recluir a quienes representan la mayor amenaza para la seguridad del pueblo”.

Al tiempo que les anunció a las tropas y a la Policía que su administración “los protegerá como se debe hacer con los héroes de Colombia” y les ofreció “todas las garantías jurídicas para que no sean perseguidos por cuenta del cumplimiento de su deber”. En ese punto, dirigió sus cuestionamientos a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), un tribunal creado en el acuerdo de paz con las extintas Farc en 2016 y donde se ha revelado, mediante testimonios, la participación de militares en asesinatos extrajudiciales, entre otros hechos.

“Respetaré el orden jurídico vigente sin que ello signifique renunciar al deber de revisar con absoluto rigor la naturaleza y los efectos de una jurisdicción que nació desconociendo la voluntad popular. La reconciliación no se edifica sobre el olvido ni sobre la absolución ilegítima de la violencia”, afirmó de la Espriella sobre la JEP. Frente a la lucha contra el narcotráfico, mencionó que implementará “la fumigación con herbicidas de última generación que no causan daño a la salud humana”.

La erradicación de cultivos ilícitos mediante el uso de aspersión aérea fue condicionada por la Corte Constitucional, que exige una serie de requisitos que incluye la protección de la salud humana y del medioambiente. El mandatario entrante anunció además que implementará el fracking para elevar las reservas petroleras, un tema que genera debate político y que seguramente será asunto de disputa política con partidos de oposición y protectores del medio ambiente.

Aseguró que perseguirá a quienes cometieron delitos de corrupción, no solo mediante la denuncia ante los tribunales nacionales, sino que acudirá a la justicia internacional. Advirtió que erradicará la supuesta enseñanza en las aulas del país que no sea acorde con valores católicos y conservadores, al tiempo que habló de una “batalla cultural para recuperar el valor de la familia, la disciplina y la creencia en Dios”. “Prometo que trabajaré sin descanso para que al concluir este mandato Colombia pueda afirmar orgullosamente que la autoridad volvió a sentirse en cada rincón de la patria”, afirmó de la Espriella en su mensaje.

Con información de ANSA.

 

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Agencias

Campeonato internacional de natación en Ibagué

Francisco

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EP NEW YORK NEWS | DEPORTES|

Por : Gustavo Lugo | Ibagué

Ibagué celebró el Campeonato Panamericano de Natación PanAm Aquatics Swimming Championships 2026 desde el 8 al 12 de julio de 2026 en las Piscinas Olímpicas Hernando Arbeláez Jiménez ubicadas en la calle 42 de la ciudad musical de Colombia. El evento reunió a más de 500 deportistas.

El torneo consolidó a la ciudad como sede continental y fue organizado por la Federación Colombiana de Natación y la Alcaldía de Ibagué

El campeonato reunió a las principales delegaciones de natación del continente americano en uno de los eventos más importantes del calendario internacional de PanAm Aquatics, consolidando a Colombia e Ibagué como referentes para la organización de competencias acuáticas de alto nivel.

Durante cinco días de competencia, los mejores nadadores de América se dieron cita en el país para disputar un certamen de gran relevancia deportiva e internacional.

La delegación de Colombia tuvo un comienzo exitoso en el Panam Aquatics Swimming Championships Ibagué 2026 tras conquistar 16 medallas durante la primera jornada de competencias: cinco de oro, ocho de plata y tres de bronce. La gran figura del día fue Jasmin Pistelli Palomino, quien además de coronarse campeona panamericana en los 200 metros espalda (19 años y mayores), impuso un nuevo récord nacional con un tiempo de 2:12.80, superando la marca de Carolina Colorado (2:13.64), vigente desde 2012.

La primera medalla de oro para Colombia llegó gracias a Matías Ramírez Bonilla, quien se proclamó campeón panamericano en los 200 metros espalda de la categoría 16-18 años con un tiempo de 2:06.83, entregándole al país la primera presea dorada del campeonato.

El certamen reunió a las delegaciones nacionales de los siguientes países del continente americano: Colombia (país anfitrión), México, Chile, Argentina, Anguila (Territorio Británico de Ultramar. Es una pequeña y exclusiva isla caribeña ubicada al este de Puerto Rico), Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Bolivia, Costa Rica, Dominica.

Además de estas naciones, el evento continental contó con representantes de Brasil, Canadá y otras delegaciones de Centroamérica y el Caribe, completando el registro de los 31 países participantes. Al final del campeonato, la delegación local de Colombia se coronó campeona general, seguida muy de cerca por México y Chile en el medallero.

Con una entrada gratuita para todo el público, los asistentes disfrutaron de cinco días de competencia con los mejores exponentes de la natación panamericana y acompañaron a la Selección Colombia en su camino por dejar en alto los colores del país.

Colombia ganó un total de 85 medallas en el Panam Aquatics Swimming Championships disputado en Ibagué este me de julio de 2026. La delegación local finalizó en el primer puesto del medallero general con la siguiente distribución:
Oro: 31 medallas
Plata:35 medallas
Bronce:19 medallas

Las piscinas olímpicas Hernando Arbeláez Jiménez, ubicadas en la Unidad Deportiva de la Calle 42, se construyeron originalmente a finales de los años 70 para los Juegos Nacionales de 1970.

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