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“Proceso de paz” , un acuerdo para legitimar la impunidad de los terroristas : J.O.G

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“El pueblo colombiano no cree en el denominado proceso de paz y muestra muchas dudas con respecto al mismo, ya que la mayor parte de los colombianos consideran que fue un acuerdo solamente firmado para legitimar la impunidad de los terroristas”

ENTREVISTA A JOSÉ OBDULIO GAVIRIA, SENADOR DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA POR EL CENTRO DEMOCRÁTICO

por Ricardo Angoso

ricky.angoso@gmail.com

@ricardoangoso

Titulares:

 “El pueblo colombiano no cree en el denominado proceso de paz y muestra muchas dudas con respecto al mismo, ya que la mayor parte de los colombianos consideran que fue un acuerdo solamente firmado para legitimar la impunidad de los terroristas”

 

“Santos se plegó al populismo en la economía y copió formas que han sido desastrosas en toda América Latina. Santos ha tenido claros errores, como un discurso antiempresarial y una política impositiva a las empresas que ha generado desestímulo y desconfianza”

 

“Según informaciones recientes se ha llegado a que Colombia tenga unas 188.000 hectáreas cultivadas de coca, teniendo el deshonroso rércord de ser el país del mundo que más cultivos tiene. Somos el primer exportador y productor de coca del mundo por obra y gracia de esta política errónea con respecto al problema que representa”

Entradilla:

Considerado en tiempos como el “Rasputín de Casa Nariño” -sede de la presidencia de la República de Colombia-, el senador del Centro Democrático José Obdulio Gaviria siempre se ha caracterizado por no tener pelos en la lengua y decir lo que piensa, en un país no tan habituado a contar las verdades. En esta entrevista, realizada en Bogotá hace apenas unos días, José Obdulio denuncia el actual estado de cosas que padece el país y la “farsa” de un proceso de paz que sólo busca la impunidad de los terroristas.


Ricardo Angoso:¿Cómo examinas la marcha del proceso de paz, hacia dónde vamos?

José Obdulio Gaviria:Para mí, el problema radica en que Colombia no ha tenido un proceso de paz, aquí lo que tenemos es una problema muy antiguo que radica en la existencia de organizaciones de carácter terrorista de extrema izquierda creadas en un principio por el Partido Comunista y que después generaron algunas disidencias, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el M-19, el EPL y otras menores. Pero las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) eran propiamente el brazo armado del Partido Comunista. Prácticamente, durante cuarenta años, décadas se puede decir, no hubo una política de combate o enfrentamiento con las FARC, sino que se empleo el apaciguamiento o la búsqueda de una solución negociada con este grupo y no de enfrentamiento directo con los terroristas.

En el 2002, sin embargo, con el presidente Uribe al frente, hubo una rectificación de esta política, un cambio de rumbo, que dio unos grandes resultados, como fue el repudio nacional masivo a este grupo, su rechazo internacional y su aislamiento, a pesar que las FARC seguían dedicadas al tráfico de cosa y eso les daba enormes recursos. No fueron desmanteladas totalmente, pero fue muy debilitada su estructura criminal y casi el grupo es aniquilado. Se luchó decididamente contra las FARC y se consiguieron rápidos y exitosos resultados.

R.A.:¿Y qué ocurrió después?

Después, en el 2010, el presidente Juan Manuel Santos es elegido para continuar con esa política desarrollada durante ocho años con grandes esfuerzos y buenos resultados sobre el terreno. Santos gana de una forma democrática, portando esa herencia del presidente Uribe, pero después hace todo lo contrario a la política anterior, dando aliento político a las FARC y legitimándolas, incluso las institucionaliza y las convierte en parte del debate político. Y luego, para colmo de males, firma con las FARC un pacto de absoluta impunidad y acepta unos parámetros de juego con las mismas que acaban aceptando crímenes como el secuestro, la extorsión, el asesinato, los actos terroristas, la destrucción de infraestructuras y de la economía nacional y tantos actos más. Mas tarde, de un plumazo, por obra de Santos, todos esos actos enumerados aparecen borrados en el expediente criminal de las FARC. Para Santos, de repente, todos esos actos criminales se convirtieron en movimientos políticos relacionados con la insurgencia. Ese acuerdo político al que se llegó es ilegítimo y nosotros lo venimos denunciando en todos los foros.  Pero, además, cuando Santos intentó autoexaltarse por haber apoyado ese acuerdo político con las FARC se encontró con el rechazo del país al acuerdo en el plebiscito y con la victoria del “no” en el mismo.

 Por todos estos motivos que le estoy explicando, es por lo que el pueblo colombiano no cree en el denominado proceso de paz y muestra muchas dudas con respecto al mismo, ya que la mayor parte de los colombianos consideran que fue un acuerdo solamente firmado para legitimar la impunidad de los terroristas. A ese aspecto de la impunidad hay que añadir la claudicación ante los terroristas, ante una fuerza de extrema izquierda, vista la perspectiva de lo que está pasando en Venezuela y en otros países, donde ese tipo de organizaciones llegaron al gobierno y fueron un desastre absoluto. Los colombianos no quieren ir por ese camino y así se lo han hecho saber al presidente Santos en las urnas.

R.A.:¿Y qué ha pasado con el tráfico de drogas ligado a las FARC?

J.O.G.: Se firmó un acuerdo sobre ese asunto en el 2013 y parece que los resultados no han sido los mejores. Colombia había conseguido, según las Naciones Unidas y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, reducir el cultivo de coca de unas 180.000 hectáreas a unas 48.000 pero con la firma de la paz, que afianza la política de la no fumigación aérea y el abandono de la destrucción de cultivos incluso por la vía mecánica, hizo que se expandieran los cultivos. Y según informaciones muy recientes se ha llegado a que el país tenga unas 188.000 hectáreas, teniendo el deshonroso rércord de ser el país del mundo que más cultivos tiene. Somos el primer exportador y productor de coca del mundo por obra y gracia de esta política errónea con respecto al problema que representa el cutivo y el tráfico de coca. Con un problema añadido: que esa organización que hoy tiene un estatuto político, -las FARC-, que incluso se sienta en el legislativo de la República por la dádiva que le entregó el presidente Santos, es la que coordina la siembra, recogida, producción y distribución de la cocaína en todo el mundo. Es algo inaudito, inaceptable e insólito no sólo desde el punto de vista de las Leyes internacionales sino de la misma ética, algo que a algunos no parece importales mucho.

R.A.:Tampoco la gestión del gobierno, en lo que se refiere a la situación económica y social, parece la más adecuada, ¿qué impresión tiene de cómo van las cosas en Colombia?

J.O.G.:Santos se plegó al populismo en la economía y copió formas que han sido desastrosas en toda América Latina. Santos ha tenido claros errores, como un discurso antiempresarial y una política impositiva a las empresas que ha generado desestímulo y desconfianza. Sectores, como el agropecuario, no ven el futuro claro, no saben hacia ddebemos añadir la retirado muchiesas FARC-, cutivo y el trtados Unidos ya no descarta utilizar la f de izquierda y en favor de lónde irán las cosas, y se ha provocado una caída en el precio de las propiedades ligadas a la tierra. En el sector petrolero, que con el presidente Uribe tuvo grandes avances, hoy está abandonado y no ha vuelto a explorar, ha perdido un enorme potencial y sólo tenemos reservas para cinco años, en un claro ciclo descendiente sin que vislumbren cambios en esas políticas. Y algo parecido pasa con la minería, otra política fracasada de este gobierno que no supo enfocarla. Tampoco crecieron las exportaciones, la confianza inversionista extranjera se ido menguando hasta el punto que se han retirado muchísimas empresas extranjeras que han llegado a desmontar sus plantas industriales de Colombia. A eso le debemos añadir la inflación galopante y otros elementos negativos que dibujan un cuadro económico realmente complejo y adverso.

R.A.:¿Crees que la confusión política que vive el país, con esa profusión de candidatos para las próximas elecciones presidenciales, se clarificará en los próximos meses?

J.O.G.:Nosotros, en Colombia, no tenemos un sistema bipartidista  ni siquiera de tres partidos, y, por lo tanto, la confusión es mayor. Yo creo que todavía las corrientes reales no se han expresado en sus dimensiones reales, valga la redundancia. Pienso que existen dos grandes corrientes en el país y que se manifestaron en el plebiscito en el que ganó el “no”: la primera de esas corrientes está liderada por el presidente Uribe y afines, como los conservadores independientes no ligados al Partido Conservador, que está entregado a las políticas del presidente Santos; y, en la otra parte, están los grupos que están con el oficialismo y que defendían el “sí” en el plebiscito organizado para legitimar los acuerdos con las FARC.

En el uribismo, en el Centro Democrático, no hay confusión porque se han establecido unos mecanismos y una metodología para organizar las primarias en las que se definirá el candidato. Dentro de esa metodología se han organizado y se están organizando una serie de foros en las provincias y regiones para que los candidatos se conozcan. Nosotros, el Centro Democrático, tendremos definido nuestro candidato en los próximos meses entre los cinco que están en liza, con posibilidades incluso de que sean más pues hay dos que están con procesos pendientes que pueden resueltos en los próximos meses. Incluso creo que a nuestra alianza se podrían sumar otros dos candidatos del centro y la derecha, como Alejandro Ordoñez y Marta Lucía Ramírez, que también están entre los precandidatos y que quizá podrían unirse a nosotros en una segunda vuelta.

Luego, con respecto al oficialismo, pienso que el Partido Liberal, el de la U, que es el del presidente Santos, y Cambio Radical incluido, pienso que irán unidos bajo un mismo candidato. La lógica diría que el candidato que aglutinaría a ese bando sería el vicepresidente de la República con Santos, Germán Vargas Lleras. Y la izquierda, que en Colombia ha sido históricamente muy marginal, muy pequeña, pero que ahora se encuentra que con la revitalización que le ha dado Santos, sobre todo a través de la incorporación de las FARC a la vida política, podría llegar a tener una cierta fuerza e incluso llegar a una segunda vuelta compitiendo con el Centro Democrático y con un candidato propio.

R.A.:Sin embargo, ¿no cree que la batalla en  la escena internacional con respecto al proceso de paz la ganó Santos en lugar de Uribe?

J.O.G.:El tiempo es el mejor juez para juzgar estas cosas en su justa dimensión. En lo que respecta al Premio Nobel de la Paz otorgado a Santos, solo tengo que decir que Santos es un gran comprador de méritos más que un hombre meritorio. Yo creo que más pronto que tarde se va a saber que el asunto fue planeado con mucho tiempo de antelación y con elementos sobre la mesa que señalan que hay una relación entre la participación de Noruega en los negocios del petróleo en Colombia y el otorgamiento de ese Premio Nobel a Santos. Evidentemente, la idea de que la paz es mejor que la guerra caló en la escena internacional y jugó en favor de Santos, pero creo que el mundo, a la larga, reflexionará sobre lo que realmente ocurrió en Colombia y comprenderá que aquí lo que hubo fue una claudicación ante las FARC. Creo que esta política nunca hubiera sido aceptada en Europa o en los Estados Unidos, es un hecho realmente inaceptable que no tiene justificación de ningún tipo. Por ejemplo, la coyuntura norteamericana ya no le es tan favorable a Santos y hay cierto escepticismo hacia las medidas tomadas por esta administración. Creo que la percepción con respecto al proceso cambiará en los próximos años.

R.A.:¿Cómo valora la evolución de la seguridad pública en el país?

J.O.G.:Es toda una filosofía de este gobierno, en la cual la seguridad no es un elemento constituitivo de las funciones del Estado, sino que tratan de convencer a los ciudadanos, contra toda lógica, que sólo deben portarse adecuadamente. Se ha aplicado una teoría liberal en la que el Estado solo tiene que garantizar el bienestar de los ciudadanos y no su seguridad, generando, así, el desestímulo de las fuerzas y cuerpos de seguridad. La justicia es un desastre, siendo Colombia uno de los países del mundo donde reina una mayor impunidad. Las cárceles prácticamente se abandonaron y el hacinamiento en algunas de ellas llega al 400% y al 500%, pero ninguno de esos elementos, que tienen desde luego su incidencia en la seguridad pública, parecen preocuparle al presidente Santos. Y, sin embargo, están aumentados los hechos delictivos, como la extorsión, un fenómeno en alza en el país.

R.A.:¿Cómo percibes los cambios que están operando en la región y, especialmente, la situación de Venezuela?

J.O.G.:El socialismo del siglo XXI, como modelo político para América Latina, se ha convertido en una caricatura porque un régimen que ha llevado a la hambruna a Venezuela no tiene ninguna presentación; no es que haya desabastecimiento, es que no hay nada que comer. Hablamos de hambruna real. Por no hablar de Argentina, donde los Kirchner llevaron al país a unos pésimos indicadores económicos en todos los órdenes. Entonces, obviamente, nadie se atreve a defender esos supuestos “logros” salvo pequeños grupos de extrema izquierda que todavía operan en Colombia y algunos líderes, como Gustavo Petro, Piedad Córdoba o Iván Cepeda. Ya hoy en Colombia casi nadie defiende al Foro de Sao Paulo o la lucha armada de las FARC, son políticas absolutamente desacreditadas ante la ciudadanía y la opinión pública del continente.

El régimen de Venezuela no tiene defensa alguna, es absolutamente repudiable y en su fase terminal está mostrando su peor cara irrespetando los derechos humanos. Ha roto ya con todos los modos democráticos, no celebra elecciones porque no le convienen y las perdería y ha vaciado de contenidos a todas las instituciones, habiendo destruido la esencia misma de la democracia. Maduro, junto con su régimen, están absolutamente desprestigados; cualquier opción política que lo defendiera en Colombia obtendría un resultado de favorabilidad menor incluso que el del presidente Santos, cuya pésima popularidad se encuentra en estos momentos en algo menos del 12%.

Lectura recomendada: Es de izquierda el régimen de Maduro?

Agencias

Yulia Navalnaya continuará con legado político de Navalny

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EP New York | enfoque mundial

Yulia Navalnaya incursiona en política para preservar el legado de Navalny

La esposa de Alexéi Navalny había evitado la atención mediática, pero la muerte del líder opositor más famoso de Rusia puede hacer que eso sea imposible. “No tengo derecho a rendirme”, dijo.

Era agosto de 2020, Yulia Navalnaya, la esposa del líder opositor más famoso de Rusia, daba grandes zancadas por los pasillos desgastados y sombríos de un hospital provincial ruso en busca de la habitación donde su esposo yacía en coma.

Alexéi Navalny había colapsado tras recibir lo que investigadores médicos alemanes después declararían como una dosis casi fatal de la neurotoxina novichok, y su esposa, a quien policías amenazantes le impedían moverse por el hospital, volteó hacia la cámara de un celular que tenía un integrante de su equipo.

Con voz tranquila en un momento impactante que luego se incluyó en >Navalny< un documental ganador del premio Oscar, Navalnaya dijo: “Exigimos la liberación inmediata de Alexéi, porque en este instante en este hospital hay más policías y agentes del gobierno que médicos”.

Hubo otro suceso similar el lunes, cuando bajo circunstancias incluso más trágicas, Navalnaya habló ante una cámara tres días después de que el gobierno ruso anunció que su marido falleció en una brutal colonia penal de máxima seguridad en el Ártico. Su viuda culpó al presidente Vladimir Putin por la muerte y anunció que ella asumiría la causa de su esposo y exhortó a los rusos a unírsele.

En un discurso breve y pregrabado que fue publicado en redes sociales, Navalnaya dijo: “Al matar a Alexéi, Putin mató a mi mitad, la mitad de mi corazón y la mitad de mi alma. Pero me queda otra mitad y esta me dice que no tengo derecho a rendirme”.

Durante más de dos décadas, Navalnaya había evitado asumir cualquier papel político en público porque alegaba que su propósito en la vida era apoyar a su esposo y proteger a sus dos hijos. “Considero que mi labor es que nada cambie en nuestra familia, que los niños sean niños y el hogar sea un hogar”, dijo Navalnaya a la edición rusa de la revista Harper’s Bazaar en 2021, una de las pocas entrevistas que ha concedido.

Pero eso cambió el lunes.

Navalnaya enfrenta el gran reto de intentar que vuelva a funcionar el desmotivado movimiento de oposición desde el extranjero, ya que cientos de miles de sus simpatizantes han sido obligados a exiliarse por un Kremlin cada vez más represivo que ha respondido a cualquier crítica a su invasión a Ucrania, que inició hace dos años, con duras sentencias de cárcel. El movimiento político y la fundación de su esposo, que expusieron la corrupción en las altas esferas del poder, fueron declaradas como organizaciones extremistas en 2021 y se les prohibió operar en Rusia.

Aunque no desestiman las dificultades, sus amigos y asociados creen que Navalnaya, de 47 años, tiene una oportunidad de éxito gracias a lo que llaman su combinación de inteligencia, porte, determinación férrea, resiliencia, pragmatismo y carisma.

Su presencia es algo inusual en Rusia: una mujer destacada en un país donde las mujeres reconocidas en la política son poco comunes, a pesar de sus muchos logros en otros campos. Analistas afirman que, aparte de la amplia autoridad moral que ha adquirido tras la muerte de su marido, Navalnaya podría beneficiarse de una brecha generacional en Rusia, donde los rusos más jóvenes y postsoviéticos aceptan más la equidad de género.

Tan pronto como Navalnaya hizo su declaración el lunes, la maquinaria propagandística estatal rusa se puso en acción, por lo que trató de presentarla como una herramienta de las agencias de inteligencia de Occidente y alguien que frecuentaba complejos turísticos y fiestas de celebridades.

Navalnaya nació en Moscú en una familia de clase media; su madre trabajaba para un ministerio gubernamental y su padre era empleado de un instituto de investigación. Sus padres se divorciaron al poco tiempo y su padre murió cuando ella tenía 18 años. Navalnaya se graduó en Relaciones Internacionales y después trabajó brevemente en un banco antes de conocer a Navalny en 1998 y casarse con él en 2000. Ambos eran cristianos ortodoxos rusos.

Una hija, Daria, que ahora estudia en California, nació en 2001, y un hijo, Zakhar, nació en 2008, quien asiste a la escuela en Alemania, donde vive Navalnaya.

Aunque no era abiertamente política, Navalnaya siempre estuvo al lado de su esposo. Lo acompañó en manifestaciones y durante sus numerosos procesos judiciales y sentencias de prisión. Navalnaya estaba con él durante su campaña para alcalde de Moscú en 2013, y en 2017, cuando un ataque con un tinte químico verde casi lo deja ciego de un ojo.

En 2020, cuando Navalny fue envenenado, Navalnaya le exigió de manera pública a Putin que su marido fuera evacuado en ambulancia aérea a Alemania y, durante sus 18 días en coma, ella permaneció a su lado, habló con él y reprodujo sus canciones favoritas como “Perfect Day” de Duran Duran. Tras recuperar el conocimiento, Navalny escribió en redes sociales: “Yulia, me salvaste”.

Navalnaya sobrevivió un intento de envenenamiento en Kaliningrado un par de meses antes que seguramente estaba dirigido a él, dijeron sus amigos, pero ella no siguió pensando en eso.

Navalnaya ha sido comparada con otras mujeres que han continuado las batallas políticas de sus maridos asesinados o encarcelados. Entre ellas se encuentran Corazón Aquino, cuyo esposo fue asesinado en 1983, cuando bajaba de un avión en Filipinas al regresar de su exilio; luego, derrotó al entonces presidente Ferdinand Marcos. También está Sviatlana Tsikhanouskaya, quien lideró la oposición en las elecciones presidenciales de 2020 en Bielorrusia, país vecino de Rusia, después de que su marido fuera encarcelado. Ella misma se vio obligada al exilio.

Al final, los analistas indican que una “persona normal” con autoridad moral podría tener éxito donde alguien dedicado a la política no podría.

“Ella quiere terminar la tarea que Alexéi trágicamente dejó incompleta: hacer que Rusia sea un país libre, democrático, pacífico y próspero”, dijo Sergei Guriev, un amigo de la familia y un destacado economista ruso que es director académico del Instituto de Estudios Políticos de París. “Ella también va a demostrarle a Putin que eliminar a Alexéi no acabará con su causa”.

Publicado en New York Times

 

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Agencias

Kremlin confirma muerte de líder opositor ruso Alexei Navalny

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EP New York | Política Mundial

MOSCOW, 16 de febrero  – El líder de la oposición más destacado de Rusia Alexei Navalny colapsó y murió el viernes después de un paseo en la colonia criminal ártica “Polar Wolf” donde estaba sirviendo a una larga duración de la cárcel, el Servicio penitenciario ruso dijo.

Navalny, un ex abogado de 47 años, se hizo un lugar de prominent hace más de una década con blogs sobre lo que dijo que era una gran corrupción y opulencia entre los “crooks y ladrones” de la élite de Rusia.

El Servicio Penitenciario Federal del Distrito Autónoma de Yamalo-Nenets dijo en un comunicado que Navalny se sintió mal después de un paseo en la colonia penal de IK-3 en Kharp, a unos 1.900 km (1.200 millas) al noreste de Moscú hacia el Círculo Ártico.

Él perdió la conciencia casi de inmediato, dijo. “Todas las medidas de reanificación necesarias se llevaron a cabo, que no dieron resultados positivos”, dijo el servicio penitenciario, añadiendo que se estaban estableciendo causas de muerte.

El Kremlin dijo que el presidente Vladimir Putin fue informado de la muerte, que trajo un torrente de indignación del oeste, algunos diciendo que el líder ruso tenía responsabilidad.

Los partidarios de Navalny dijeron que no podían confirmar que estaba muerto, pero que si lo era entonces creían que había sido asesinado.

Con información de Reuters

 

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Agencias

Putin exhorta a EE.UU. a que presione a Ucrania a mesa de diálogo

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EP New York. | Entrevista a Vladimir Putin | agencias

Putin exhorta a EEUU a que impulse a Ucrania a la mesa de diálogo

El presidente ruso Vladímir Putin aprovechó una entrevista con Tucker Carlson, expresentador de Fox News, para exhortar a Washington a reconocer los intereses de Moscú y persuadir a Ucrania de acudir a la mesa de negociaciones.

Putin también señaló que Rusia está dispuesta a negociar un posible intercambio de prisioneros en el que quedaría en libertad el reportero del Wall Street Journal Evan Gershkovich, quien fue detenido en marzo pasado por cargos de espionaje que él niega. También dejó entrever que Moscú quiere que uno de sus agentes detenido en Alemania sea excarcelado.

La mayor parte de la entrevista, dada a conocer el jueves, giró en torno a Ucrania, donde la guerra está a punto de cumplir dos años. Putin repitió sus afirmaciones de que su invasión a ese país —que Kiev y sus aliados consideran un acto de agresión no provocado— era necesaria para proteger a la población rusoparlante en Ucrania y evitar que esa nación se convirtiera en una amenaza para Rusia al unirse a la OTAN.

Putin se refirió al rechazo del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy a negociar con el Kremlin. Alegó que depende de Washington dejar de suministrar armas a Ucrania y convencer a Kiev —al que llamó “satélite” de Estados Unidos— de sentarse a negociar.

“Nunca hemos rechazado negociar”, declaró Putin. “Le deberían decir al actual gobierno ucraniano que se detenga y acuda a la mesa de negociaciones”.

Putin advirtió que Occidente jamás tendrá éxito en infligir un “revés estratégico” a Rusia en Ucrania, y rechazó las acusaciones de que Moscú esté tramando planes para atacar a Polonia y otras naciones de la OTAN.

Fue la primera entrevista que Putin concede a una figura de la prensa occidental desde el inicio de su invasión a gran escala a Ucrania hace dos años.

El portavoz de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, trató de minimizar el impacto de la entrevista de Carlson antes de que fuera transmitida: “Recuerden, están escuchando a Vladímir Putin. Y cualquier cosa que tenga que decir debe tomarse con un grano de sal”.

Putin ha limitado en gran medida su contacto con los medios internacionales desde que ordenó la invasión a Ucrania en febrero de 2022. Las autoridades rusas han restringido a la prensa independiente, obligando a que algunos medios rusos dejen de operar, bloqueando a otros y ordenando la salida del país de varios reporteros extranjeros. Dos periodistas de organizaciones noticiosas estadounidenses —Gershkovich de The Wall Street Journal y Alsu Kurmasheva de Radio Free Europe/Radio Liberty— se encuentran encarcelados.

Cuando Carlson le preguntó si Rusia liberaría a Gershkovich, Putin dijo que Moscú está abierto a las negociaciones, pero reiteró que el reportero se encuentra acusado de espionaje, cargo que Gershkovich ha negado.

“Fue detenido en flagrancia cuando estaba obteniendo secretamente información confidencial”, dijo Putin sobre Gershkovich, y aladió que no descarta que el reportero pudiese volver a su país.

“No existe un tabú para resolver el asunto”, dijo. “Estamos listos para resolverlo, pero existen ciertas condiciones que se discuten en estos momentos entre los servicios especiales. Pienso que se puede llegar a un acuerdo”.

Mencionó a un hombre que se encuentra encarcelado en un “país aliado de Estados Unidos” por “liquidar a un bandido” que mató a soldados rusos durante los combates en el Cáucaso: “Puso sobre un camino a nuestros soldados que habían sido tomados como prisioneros y luego condujo un vehículo sobre sus cabezas. Hubo un patriota que lo liquidó en una de las capitales europeas”.

Putin no mencionó nombres, pero parecía referirse a Vadim Krasikov, un ruso que cumple cadena perpetua en Alemania después de ser declarado culpable de asesinar a plena luz del día a Zelimkhan “Tornike” Khangoshvili, un ciudadano georgiano de etnia chechena en 2019.

Los jueces alemanes que condenaron a Krasikov dijeron que había actuado por órdenes de las autoridades federales rusas, quienes le dieron una identidad y pasaporte falsos y los recursos para llevar a cabo el ataque.

El Wall Street Journal reiteró en un comunicado que Gershkovich “es un periodista, y el periodismo no es un crimen”, añadiendo que “cualquier caracterización de lo contrario es ficción absoluta”.

“Nos entusiasma ver el deseo de Rusia de llegar a un acuerdo que traiga a Evan a casa, y esperamos que esto conduzca a su rápida liberación y regreso con su familia y a nuestra redacción”, indicó el periódico.

Con información de AP noticias.

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