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Se reactivan opciones militares en Venezuela tras declaraciones de Mike Pompeo

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EP. EUA/agencias

Un mar de contradicciones y especulaciones se ventila en torno a la situación diplomática de los pocos empleados que aún permanecen en la embajada de EE.UU. en Venezuela. Desde hace un poco mas de un mes , cuando Maduro decidió romper relaciones diplomáticas tras reconocimiento y apoyo del presidente norteamericano Donald Trump al líder de la oposición y de la Asamblea Nacional , Juan Guaidó, como presidente interino , hizo pensar seriamente en una intervención militar. 

En respuesta los asesores de Trump , en cabeza de Pompeo , John Bolton y hasta el senador Marco Rubio, advirtieron a la dictadura de que sólo saldrían los empleados que cumplían funciones irrelevantes. Sin embargo , el tema sobre “todas las opciones” están sobre la meza, alimentó la idea de una posible intervención militar , declaraciones que en pocas semanas se fueron desvaneciendo ante el regreso de Guaidó luego de su corta visita a algunos países de latinoamérica. 

Posteriormente , con el apagón , que afectó seriamente al régimen socialista , Maduro y el órgano judicial han acusado en primera instancia a Estados Unidos de un ataque cibernético contra el sistema eléctrico y el fiscal general  ,Tarek William Saab, anunció que se inició una investigación a Juan Guaidó por su presunta implicación en el sabotaje que dejó sin fluído eléctrico a Venezuela.

En éste contexto , y con dos escenarios políticos de ‘contra ataque’ , Mike Pompeo-en tuit agresivo – ha dejado entrever este martes , que todos los empleados de la embajada de EEUU en Venezuela tendrían que salir porque estarían obstaculizando las acciones y directrices que su país y Guaidó requieren para la destitución de Nicolás Maduro , en un ejemplo más reciente de los mensajes contradictorios del gobierno del presidente Donald Trump sobre sus posibles planes en su intento por destituir al líder del país suramericano.

Pompeo publicó que la presencia de diplomáticos estadounidenses se ha convertido en una “limitante” en la política estadounidense hacia Venezuela. Fue interpretado por muchos como una insinuación de que el gobierno podría utilizar la fuerza militar para destituir al presidente Nicolás Maduro, aunque un alto funcionario del gobierno dijo después que el mensaje tenía una connotación benigna.

Fue el último de varios ejemplos de mensajes encontrados que Estados Unidos ha enviado al tratar de convencer a Maduro de ceder el poder a Juan Guaidó, el líder de la oposición en la Asamblea Nacional. Algunos funcionarios han dicho repetidamente que “todas las opciones siguen sobre la mesa”, a la vez que insisten en que Estados Unidos confía en lograr sus metas a través de medidas diplomáticas y económicas.

Algunas personas creen que la desconexión está ayudando a Maduro, quien usa la posibilidad de una intervención militar estadounidense para presentarse como el que enfrenta al imperio estadounidense, un mensaje contundente en Latinoamérica.

“En el último mes, el tono se ha intensificado y expandido independientemente de lo que está ocurriendo en realidad en Venezuela e independientemente de lo que dicen que están dispuestos a hacer”, dijo Ted Piccone, experto en Latinoamérica de la Institución Brookings en Washington, sobre el gobierno de Trump. “Crea un ambiente en el que Maduro y sus aliados pueden fortalecer su apoyo”.

Pompeo tuiteó que Estados Unidos, que reconoce a Guaidó como presidente interino de Venezuela, iba a retirar a los diplomáticos estadounidenses que seguían en el país porque su presencia “se ha convertido en una limitante para la política estadounidense”. Cuando se le preguntó sobre esto después, Pompeo dijo que la embajada iba a cerrar debido al deterioro de las condiciones en Venezuela, donde ha habido apagones a nivel nacional durante casi una semana.

“El horrible liderazgo del régimen de Maduro en los últimos años simplemente ha hecho la vida muy difícil, y comenzó a hacer más difícil que Estados Unidos tome las medidas que tenía que tomar para apoyar al pueblo venezolano”, dijo Pompeo en una entrevista con KTRH, una estación de radio de Houston. “Así que concluimos que esta era la medida correcta para tomar y el momento correcto para hacerlo”.

Elliot Abrams, el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, comentó a los reporteros que no quería “interpretar las palabras del secretario”, pero que creía que Pompeo estaba preocupado por la seguridad del personal diplomático si las condiciones empeoraban.

Cuando le preguntaron si Estados Unidos consideraría una intervención militar, Abrams optó por una respuesta conocida: “Sólo puedo repetir lo que el presidente dijo: Todas las opciones siempre están sobre la mesa”.

No obstante, Trump, Pompeo, el vicepresidente Mike Pence y Abrams han dicho que no buscan opciones militares.

“Este no es el camino que estamos eligiendo seguir”, comentó Abrams la semana pasada. “El camino que elegimos ahora es el que ha sido descrito en varias ocasiones, que es una presión diplomática, económica y financiera en un esfuerzo para apoyar a la gente de Venezuela”.

El tuit de de Pompeo del lunes por la noche se produjo después de un largo comunicado leído a los reporteros en la sala de prensa del Departamento de Estado, en el que el secretario criticó a Maduro por prometer un “paraíso socialista” pero producir un “infierno” con el respaldo de Cuba y Rusia.

“Si cumplió en la parte socialista, que ha comprobado una y otra vez que es una receta para la ruina económica”, señaló Pompeo. “En cuanto a la parte de paraíso, no tanto”.

Los expertos de la región y los críticos en el Capitolio dijeron que las señales confusas del gobierno han enredado la diplomacia.

“Necesitan relajarse y dejar que los venezolanos manejen esto sin la retórica”, dijo Piccone. “De otra forma le da más oxígeno a Maduro para concentrar a su base tanto en Venezuela como en el extranjero. Le da más oxígeno a Maduro para reunir a sus simpatizantes de modo que se trate menos de sus fracasos y más en impedir que los imperialistas yanquis tomen nuestro petróleo”.

Algunos legisladores están de acuerdo.

“El hablar por hablar de una acción militar en realidad consolida y envalentona a los dictadores”, comentó el senador Tim Kaine. “Le da a Maduro la capacidad para afirmar que Estados Unidos está interesado en el petróleo o en cualquier otra cosa. Pienso que es muy importante que dejemos claro cuáles son nuestros intereses”.

En la Cámara de Representantes, 16 demócratas han criticado al gobierno no sólo por las insinuaciones del uso de la fuerza, sino también por las sanciones cada vez más severas que ha impuesto.

“Las amenazas y el involucramiento en los asuntos internos de Venezuela por parte de Estados Unidos son contraproducentes, ya que contribuyen a la narrativa del gobierno venezolano sobre que la oposición es un representante de Estados Unidos”, escribieron los representantes. “Estas acciones ayudan a afianzar la base de apoyo de Maduro y quitan la atención de los problemas locales urgentes”.

(Con información de AP)


Tema relacionado: apagón en Venezuela pone en riesgo la vida de pacientes y suministro de alimentos.


 

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EP New York/ 9/11

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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