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EE.UU

“Trump” . El huracán más temido de los socialistas

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A propósito de huracanes……..

Por: Gustavo Lugo/ EP New York

Todos sabemos que con vientos sostenidos de “alta peligrosidad” , la tormenta “Trump” entró a la Casa Blanca , convirtiéndose en huracán categoria 45 (Presidente número 45 de EEUU).

Y desde que inició su periplo desde Washington , ni siquiera el modelo “espagueti” que se usa para marcar el trayecto de los huracanes,  ha podido establecer una ruta exacta, debido a su inestabilidad. (hoy dice una cosa y mañana otra).

El ojo del huracan “Trump”, ha estado centrado en once millones de indocumentados, en el sistema de salud y en los soñadores y , una de sus ráfagas, acabó con el programa DACA.

En respuesta a esos vientos huracanados , con protestas, los activistas y manifestantes se han preparado para recibir los embates de este fenómeno.

Pero en medio de los estragos provocados en casi ocho meses , este martes 19 de septiembre el Huracán “Trump”  ha tocado tierra en la ONU y el ventarrón de inmediato se hizo sentir arremetiendo contra las Naciones Unidas por no haber alcanzado su potencial debido a la mala gestión y burocracia.

Amenza luego con destruir totalmente a Corea del Norte y anunció nuevas acciones en contra del gobierno de Venezuela. Piensa , además,  eliminar el acuerdo nuclear con Iran y , en definitiva,  no levantará las sanciones económicas a Cuba.

Lo cierto es que el huracán “Tump” está pasando por los cincuenta estados de la nación causando temor , miedo , incertidumbre y pérdidas incalculables.

Pero como no hay quien pueda con la naturaleza, al huracan “TRUMP”, le llueve sobre mojado y lo persiguen las tormentas, Irma, Jose , harvey y Maria, con nombres latinos.  Y como si fuera poco ,el presidente de la otra potencia , VLADIMIR PUTIN, le dio la espalda al no asistiir a la Asamblea general de la ONU.

Dicen que las comparaciones son odiosas pero……..

Trump dijo que Kim Jong Un era el hombre COHETE.

Podemos decir que Trump es el hombre MURO.

Ahora bien, diplomáticamente , Cuba le está ganando la Guerra a Estados Unidos sin disparar una bala, volvió sordos a los diplomáticos estadounidences con su arma silenciosa.

Si Trump piensa acabar a Corea del Norte arrojándoles la “mamá de las bombas” , no creo que lo logre puesto que  cuando lanzó esta clase de bomba en Afganistan escasamente aniquiló a 82 islamistas y destruyó solo unos túneles.

En cuanto a Irán, Estados Unidos sigue “sangrando por la herida” que tiene desde el triunfo de la revolución de los Ayatolas en 1979 y como en toda tormenta vientos vienen, vientos van, desde Irán soplaron vientos diciendo que las palabras de Trump en la ONU, eran  vacias, ignorantes, no propias del siglo 21, sino de los tiempos medievales, (¿qué quisieron decir? , ¿que Trump es un vejestorio político?).

En cuanto a Venezuela creo que no tiene problemas, es el pais que posee la mayor reserva de petróleo en el mundo, y si Estados unidos no le acepta mas petróleo, el gobierno de Maduro esta listo para exportarle Conejos.

Blog de Sucesos y Noticias

29 años del primer atentado al World Trade Center

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EP New York/ videos de actualidad

Por Gustavo Lugo

 

El 27 de febrero de 1993 fue el primer atentado contra las torres gemelas de Nueva York . Fue el inicio de las primeras pretenciobes terrorista contra el Centro Financiero Mundial ó World Trade Center de Nueva York, Estados Unidos que pretendía derribar una de las torres que conformaban el complejo financiero.

Una explosión subterránea que sacudió el centro de Comercio Mundial y dejó un saldo de por lo menos cinco muertos, 500 heridos y millares de evacuados en las torres gemelas. Columnas de humo negro llenaron los 110 pisos de ambos rascacielos y obligaron a millares a bajar escaleras sin luz , según reporte policial de la ciudad.

Era el comienzo de lo que ocho años más tarde se consumara como el mayor atentado terrirista de la historia estadounidense ocurrido el 11 de sep de 2001.

 

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Agencias

Las posibles candidatas de Biden para la Corte Suprema tras retiro de Stephen Breyer

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EP New York/agencias

Redacción : por Gustavo Lugo

Washington____Diferentes medios de EE.UU. anunciaron el miércoles que el juez de 83 años y nacido en San Franciaco Stephen Breyer, una de las voces más progresistas de la Corte Suprema está preparando su retiro al cargo que a ocupado durante 28 años, lo que abrirá la oportunidad para que el presidente Joe Biden busque quien ocupe la vacante y seria la primera elección de Biden para la Corte,

Se espera que Breyer permanezca en su cargo hasta el final del período en la corte y hasta que se confirme un reemplazo, pero esto  no cambiará el equilibrio de la corte que actualmente es 6 a 3 y asegurarse que el Senado lo confirme antes de las elecciones de medio mandato previstas en noviembre, en las que los demócratas podrían perder el control de la cámara alta.

En 1994 el  presidente Bill Clinton, designo a Stephen Breyer, junto con la jueza Ruth Bader Ginsburg, que fallecio en septiembre del 2020, y entre los candidatos a ocupar el cargo estan Ketanji Brown Jackson, de 51 años, quien fue confirmada el año pasado en la  corte de apelaciones con sede en la ciudad de Washington.

La otra candidata es Leondra Kruger, de 45 años, que sirve en la Corte Suprema de California y es veterana de la oficina del Procurador General de Estados Unidos y es una destacada abogada de derechos civiles. En la lista se encuentran tambien Sherrilyn Ifill, y la jueza de distrito de EEUU, Michelle Childs.

Hay que recordar que Biden prometió en campaña que si tenía una vacante en la Corte Suprema, la cubriría con una mujer negra estadounidense, donde la lucha por la nominación a la Corte Suprema va a estar empañada por los republicanos que son minoria en el Congreso , haciendo que la designación de un nuevo juez sea un verdadero dolor de cabeza para las nominadas del presidente Biden.

En los ùltimos años el proceso de selección y confirmación de un magistrado de la corte se ha convertido en una de las batallas más duras entre conservadores y liberales.

El líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, dijo que el candidato de Biden recibirá una pronta audiencia en el Comité Judicial del Senado y será considerado y confirmado por el pleno del Senado de los Estados Unidos,

Jen Psaki, la portavoz de la Casa Blanca manifesto en twitter, “Siempre ha sido la decisión de cualquier juez del Tribunal Supremo ver si decide jubilarse, cuándo y cómo quiere anunciarlo, y ese sigue siendo el caso hoy. No tenemos detalles adicionales o información para compartir desde la Casa Blanca”.

La Corte Suprema de los Estados Unidos es la corte de mayor rango en el país y la única parte del sistema judicial que la Constitución requiere de manera específica.

Solo ha habido dos magistrados negros, ambos hombres: Thurgood Marshall, nominado por Lyndon B Johnson y quien sirvió entre 1967 y 1991, y su sucesor en el puesto, Clarence Thomas, propuesto por George W. Bush, quien ejerce el cargo desde 1991.

Perfil de las candidatas

Asegurando que el proceso de selección será “riguroso” lo que queda claro es que deja fuera a cualquier candidato que no sea mujer y negra. Aparecen así una serie de nombres que los analistas manejan como eventuales juezas del Supremo.

Una es Ketanji Brown Jackson, considerada en 2016 para el cargo durante el segundo mandato de Barack Obama. Jurista con amplia experiencia de abogada de oficio acaba de aterrizar en la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia y trabajó como secretaria judicial para el propio Breyer.

La otra, Leondra Kruger, actual jueza en el Tribunal Supremo de California. Ambas mujeres son jóvenes —Jackson tiene 51 años y Kruger 45— lo que ofrece la posibilidad de que cualquiera de las dos, en caso de ser elegida, pueda estar en la Corte durante décadas, ya que el cargo es vitalicio.

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En EE.UU. los hombres tienen más probabilidades de morir por COVID-19

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EP New York/ otros medios

En Estados Unidos, la diferencia por sexo en las tasas de mortalidad por covid varía mucho de un estado a otro, lo que sugiere que el comportamiento, al igual que la biología, es un factor que explica la brecha.

Esta es una de las conclusiones más conocidas de la pandemia: los hombres mueren de COVID-19 con mayor frecuencia que las mujeres.

Al principio, algunos científicos sospecharon que la razón era principalmente biológica, y que los tratamientos basados en el sexo para los hombres —como inyecciones de estrógeno o bloqueadores de andrógenos— podrían ayudar a reducir el riesgo de muerto.

Pero un nuevo estudio que analiza las diferencias de sexo en las muertes por COVID-19 en Estados Unidos a lo largo del tiempo sugiere que el panorama es mucho más complicado.

Si bien los hombres en general murieron a una tasa más alta que las mujeres, el estudio reveló que las tendencias variaron ampliamente con el tiempo y según el estado. Eso sugiere que los factores sociales —como tipos de trabajo, patrones de comportamiento y problemas de salud subyacentes— jugaron un papel fundamental en las aparentes diferencias de sexo, dijeron los investigadores.

“No existe una sola versión sobre las disparidades sexuales durante esta pandemia, incluso dentro de Estados Unidos”, dijo Sarah Richardson, directora del Laboratorio de Ciencias de Género en la Universidad de Harvard, que estudia el modo en que el sexo biológico interactúa con las influencias culturales en la sociedad.

Desde el comienzo de la pandemia, el equipo de Richardson comenzó a recopilar datos relativos al sexo en casos y muertes por COVID-19, antes de que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades comenzaran a recopilar y compartir esta información. Su grupo de investigación se conectaba cada lunes por la mañana y verificaba los datos de cada estado, y los ponían en un rastreador en el sitio web del laboratorio. El rastreador, que abarca desde abril de 2020 hasta diciembre de 2021, es la única fuente de datos semanales de COVID-19 basada en el sexo y desglosada por estados.

Esos datos permitieron a los investigadores analizar los índices de casos y muertes de COVID-19 en los 50 estados y Washington D.C., durante un período de 55 semanas.

A nivel nacional, no encontraron diferencias significativas en las tasas de casos entre hombres y mujeres. Pero las tasas de mortalidad —el número de muertes entre hombres o mujeres dividido entre la población total del estado de cada sexo— fueron a menudo más altas entre los hombres que entre las mujeres.

El grado de aumento dependía del estado y de la fecha. Por ejemplo, en Texas los hombres murieron en tasas más elevadas en todas las semanas analizadas por el grupo de investigación. En Nueva York, los hombres murieron a una tasa más elevada que las mujeres, pero la brecha no fue tan grande como en Texas, en todas las semanas excepto tres. Pero en Connecticut, las mujeres murieron más que los hombres en las 22 semanas analizadas.

“Puede haber estados que colindan, como Connecticut y Nueva York, que tienen un patrón totalmente diferente, pero que, sin embargo, experimentaron la misma ola”, dijo Richardson.

De forma acumulativa durante 55 semanas, las tasas de mortalidad fueron un poco más altas para las mujeres en dos estados, Rhode Island y Massachusetts. En nueve estados, incluido Connecticut, las tasas fueron casi iguales. En el resto del país, las tasas de mortalidad fueron más altas para los hombres.

Es poco probable que las diferencias sexuales en los genes, las hormonas o las respuestas inmunes expliquen estas diferencias, dijeron los investigadores.

“No habría ninguna razón para que la biología fuera esa variable en el tiempo y el espacio”, dijo Katharine Lee, antropóloga biológica e ingeniera de la Universidad de Washington, campus San Luis y autora del nuevo estudio.

Pero según los investigadores, los factores sociales y de comportamiento podrían ayudan a explicar muchos de estos patrones.

Por ejemplo, es más probable que los hombres tengan trabajos en el área de transporte, fábricas, plantas empacadoras de carne, agricultura y construcción, ocupaciones con tasas más altas de exposición y muertes por COVID-19. Los hombres también tienen más probabilidades de ser encarcelados y vivir en situación de calle, lo que aumenta su riesgo de exposición al virus.

Las mujeres son más propensas que los hombres a reportar lavado de manos, uso de cubrebocas y el cumplimiento de las restricciones de distanciamiento social, lo que puede reducir el riesgo de contraer el virus. Además, las mujeres son más propensas a vacunarse.

Los investigadores especularon que los estados con más restricciones de salud pública podrían ver menores diferencias por sexo. En Nueva York, donde se registraron cantidades significativamente más elevadas de muertes masculinas en las primeras seis semanas de la pandemia, las tasas de mortalidad se atenuaron una vez que entraron en vigor las restricciones. Las diferencias observadas en Nueva York también podrían explicarse en parte por una mejor recopilación de datos, así como por el subregistro de muertes en asilos de cuidado a largo plazo, donde la mayoría de los residentes son mujeres.

El grupo de investigación de Richardson no tuvo acceso a datos de edad para cada sexo, un factor importante, ya que las personas mayores tienen más probabilidades de morir de covid y los diferentes estados tienen diferentes distribuciones de edad. Incluso antes de la covid, los hombres tenían una menor esperanza de vida, posiblemente debido a tasas más altas de ciertas afecciones crónicas, comportamientos más arriesgados y trabajos más peligrosos. Esa “brecha de mortalidad preexistente”, podría ayudar a explicar la disparidad con covid en lugar de una vulnerabilidad masculina específica al virus, dijo Richardson.

Sin embargo, expertos independientes afirmaron que los nuevos hallazgos no deberían llevar a los investigadores a descartar por completo el aspecto biológico.

“No se pueden atribuir observaciones sobre cosas como la mortalidad por una enfermedad compleja como la COVID-19 y afirmar que todo es por la biología”, dijo Sabra Klein, microbióloga y codirectora del Centro Johns Hopkins para la Investigación de la Salud, el Sexo y el Género de la Mujer. “Pero tampoco creo que se pueda decir que todo es social y conductual”.

Al utilizar los registros de salud electrónicos de los hospitales Johns Hopkins en Maryland y Washington D.C., Klein descubrió que los hombres tenían tasas más altas de enfermedad grave y muerte por COVID-19. Pero un modelo bioestadístico mostró que esta disparidad podría explicarse sustancialmente por las mayores respuestas inflamatorias entre los hombres, lo que sugiere una diferencia biológica.

Además, en experimentos que analizan los efectos de la COVID-19 en los hámsteres por sexo, que pueden ser útiles porque no incluyen los factores sociales presentes en los humanos, el grupo de Klein mostró que a los machos les fue peor. Otros estudios también han demostrado que las mujeres producen una respuesta inmune más fuerte que los hombres.

Otros expertos dijeron que tener acceso a datos más detallados —sobre factores como la raza, los ingresos y el nivel de educación— les permitiría a los investigadores tener una visión más matizada de las variaciones observadas en las diferencias de sexo.

Creo que están haciendo mucho con poco”, dijo Derek Griffith, psicólogo de salud pública y codirector del Instituto de Justicia Racial de la Universidad de Georgetown.

“Las fuentes de datos que documentan estas diferencias por lo general no tienen la capacidad de ayudar a explicarlas”, dijo, señalando los efectos en la salud que genera el estrés, las cargas financieras y la discriminación, que podrían sustentar diferencias raciales o de género en los resultados de salud, pero que son difíciles de cuantificar.

Griffith dijo que las diferencias raciales en los desenlaces de la covid eran igualmente complejos. En las primeras etapas de la pandemia, los científicos especularon que las personas negras tenían un menor riesgo de contraer el virus y que tal vez contaban con alguna protección biológica, dijo Griffith. Pero luego los datos empezaron a mostrar que las personas negras en Estados Unidos tenían un mayor riesgo de morir de COVID-19 que las personas blancas y el péndulo se inclinó en sentido contrario y algunos científicos especularon de la existencia de diferencias genéticas innatas.

Ahora, dijo Griffith, hay un mayor reconocimiento de la influencia de muchos factores socioeconómicos en las disparidades de salud. “Aun así, en ambos casos, tanto con el sexo como con la raza, se supone de buenas a primeras que la causa debe ser biológica”.

El grupo de Richardson en Harvard espera que otros investigadores empleen su conjunto de datos para analizar los impactos de las distintas políticas de salud pública en los estados.

Pero sigue habiendo lagunas de información: por ejemplo, los estudios han mostrado que la covid prolongada afecta desproporcionadamente a las mujeres y, sin embargo, la enfermedad no se monitorea a nivel estado de manera consistente. Los investigadores tampoco tienen información sobre pacientes de covid transgénero o de género no conforme.

“No son tan ricos en datos como nos gustaría para caracterizar el impacto de género completo de la pandemia de covid”, dijo Richardson.
Publicado en New York Times

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