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Venezuela , pandemia y “narcodictadura” en la perspectiva del almirante Carlos M. Tamayo

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EP New York/opinión

VENEZUELA, EN MEDIO DE LA TORMENTA Y LA PANDEMIA

“A Maduro y a su camarilla le espera un destino como al de Pablo Escobar¨

“El covid-19 le vino de maravilla al régimen venezolano porque distrae la atención sobre su grave crisis, tanto a nivel exterior como interior”

“La salida óptima sería negociada, pero no descarto una salida violenta ante la deriva del actual régimen venezolano”

“Estados Unidos sigue teniendo un rol muy activo en la lucha contra la narcodictadura venezolana”

“Europa, lamentablemente, no parece que vaya a hacer nada por Venezuela y,  España, con este gobierno socialcomunista, tampoco lo va a hacer en las actuales circunstancias. Incluso, este ejecutivo de Sánchez es más un aliado del régimen de Maduro que de la oposición democrática venezolana”

ENTREVISTA AL ALMIRANTE VENEZOLANO CARLOS MOLINA TAMAYOJEFE DE LA CASA MILITAR DURANTE LOS SUCESOS DE 2002 Y REFERENTE POLÍTICO EN LA VENEZUELA DEMOCRÁTICA

por Ricardo Angoso

A sus 67 años, el militar políglota y más que suficientemente formado Carlos Molina Tamayo se ha sumado, sin pensarlo ni dudarlo, a las filas de la oposición democrática que actualmente lidera el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó. Implicado en los sucesos del año 2002, en que una revolución cívico-militar impulsó el cambio en Venezuela y logró la renuncia del dictador Hugo Chávez, ahora vive exiliado en España, aunque políticamente activo, y no renuncia a volver a su país algún día después del final de la interminable dictadura comunista.


Ricardo Angoso: ¿Cómo valora la detención del testaferro de Maduro, Alex Saab, y qué consecuencias puede tener la misma?

Carlos Molina:La detención y posterior extradición de Saab a los Estados Unidos traerá consecuencias a muchos de los integrantes del tramado delincuencial internacional del nefasto socialismo del siglo XXI, pues saldrán los compromisos y pagos de petrodólares venezolanos a todos los involucrados en la piñata que generaron Chávez y Maduro para sus compinches rojos en España, Nicaragua, Bolivia, Cuba, FARC, ELN, Hezbola, Irán, Turquía y pare usted de contar. Así como Pablo Escobar lo que más temía era una extradición a los Estados Unidos, la camarilla que rodea a Nicolás Maduro sabe que están en lista de espera para vestir una braga (chándal) anaranjada en una prisión de máxima seguridad en la gran democracia del Norte de América. ¡Están acabados¡

Ricardo Angoso:¿Qué noticias tiene acerca del efecto del covid-19 en Venezuela, nos puede dar alguna información?

Carlos Molina: Las únicas informaciones que poseemos hasta ahora son las que facilita el régimen y creemos que las mismas no se atienen  a lo que realmente está ocurriendo en el país, como ocurre con casi todos los problemas que tenemos. Además, en la situación tan caótica que atraviesa Venezuela, es realmente muy difícil cuantificar los casos que hay ahora mismo y, aparte de esta consideración, la gente le da más prioridad a la consecución de alimentos y gasolina, principalmente,  que a cuidarse del covid-19, Venezuela está en otra situación muy distinta a la que viven otros países que mantienen medidas de control sanitario y el confinamiento para evitar la propagación de la enfermedad, que en nuestra nación es un elemento más a añadir al caótico cuadro por el que estamos atravesando desde hace años. 

R.A.:Parece que, incluso, la situación humanitaria se agravó en los últimos días, ¿es así?

C.M.: La situación ha ido empeorando paulatinamente en los últimos años en todos los órdenes de la vida, como si el régimen quisiera cocer a la población lentamente. A los problemas habituales de cortes de agua y luz y  falta de combustible, se le viene a unir ahora el abastecimiento que, aunque ha mejorado algo en los últimos tiempos, lo ha hecho a unos precios inalcanzables en muchos productos para la mayoría de los venezolanos. Se está especulando con numerosos productos, que hay que pagar en dólares, y los precios son incluso más altos que en los Estados Unidos, cuando el nivel de vida de la media de los venezolanos es paupérrimo. Casi todos los productos se importan y, por tanto, los precios, son muy altos porque nuestro tejido productivo fue destruido en estos años por los gobiernos de Chávez y Maduro, cuya nefasta gestión, junto con un sinfín de erróneas expropiaciones, nos ha llevado a esta situación absolutamente calamitosa. 

LA OPOSICIÓN ANTE LA CRISIS ACTUAL

R.A.:¿Parece que la oposición está muy debilitada, como que hubiera perdido la fuerza que tenía hace un año, tanto en la escena internacional como en la nacional? ¿Qué percepción tiene usted?

C.M.:El covid-19 le vino de maravilla al régimen porque distrae la atención sobre el mismo, tanto a nivel exterior como interior. Ahora, no perdamos de vista que el gobierno interino, el legítimo de Venezuela, sigue siendo el reconocido por la mayoría de los países democráticos del mundo y eso es lo realmente importante. Pero, dicho esto, también quiero señalar que las posibilidades de salir del régimen de Maduro utilizando los recursos internos, es realmente muy difícil porque el régimen de Maduro utiliza el terror, al estilo del régimen comunista cubano, para amedrentar a la población. Es, por ello, que nosotros pedimos ayuda a la comunidad internacional para salir de esta situación y, muy especialmente, a las naciones democráticas de América, con la OEA y el grupo de Lima al frente, para superar esta crisis. 

Europa, lamentablemente, no parece que vaya a hacer nada y España, con este gobierno socialcomunista, tampoco lo va a hacer en las actuales circunstancias. Incluso, este ejecutivo de Sánchez es más un aliado del régimen de Maduro que de la oposición democrática. El resto de las naciones europeas, padeciendo ahora esta crisis del covid-19 y atendiendo a sus problemas más acuciantes, tampoco están en condiciones de tomar la iniciativa con respecto a la situación por la que atravesamos en Venezuela. Por eso, en estas condiciones, esperamos más la ayuda de los Estados Unidos y las naciones democráticas de América que de Europa. En lo que respecta a la oposición, parece que su papel ha mermado o se ha debilitado pero no es así y sigue al frente moralmente del país, liderando en la calle las protestas. No obstante, sin la ayuda exterior, quizá en una primera fase diplomática y después con una suerte de injerencia humanitaria, será muy difícil el cambio político en Venezuela. Necesitamos la ayuda internacional para facilitar el cambio de régimen porque internamente no se dan las condiciones para el mismo y las fuerzas con las que contamos son escasas para hacer frente a la dictadura brutal de Maduro.

R.A.:Se tiene la percepción desde Europa que Estados Unidos se muestra menos interesado en la salida de Maduro, ¿qué piensa al respecto?

C.M.:No lo creo, sino que estamos en otra fase de reflexión y análisis dentro de la administración Trump para dar la respuesta precisa y contundente al régimen. Creo que se están tomando las medidas adecuadas para ir acorralando a la dictadura de Maduro, utilizando todos los resortes y mecanismos adecuados para que el proceso sea exitoso. Por ejemplo, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos publicó una lista en la que ponía precio a la cabeza de los jefes narcoterroristas de este régimen abyecto y miserable que ha llevado a la miseria más absoluta a millones de venezolanos. Se está en otra fase, pero se continúa luchando desde Washington contra la narcodictadura.

LOS SUCESOS DEL 2002 Y EL MOMENTO ACTUAL

R.A.: Han pasado veinte años desde los acontecimientos del 2002, cuando todos esperábamos un cambio que no se dio, y seguimos todavía esperando ya sin mucha esperanza.¿Se atrevería a hacer un vaticinio acerca de lo que pueda pasar en los próximos meses, hacia dónde va a ir Venezuela?

C.M.: Los acontecimientos del 2002 los viví muy intensamente como protagonista y actor de los mismos, ya que era militar en funciones en aquellos momentos tan difíciles. Le puedo decir que desde el 2002 hasta hoy, en que ha llegado el presidente interino Juan Guaidó, no hemos tenido una ventana tan grande como la que tenemos ahora para salir de este régimen, aunque Maduro juega a que el presidente Trump, quizá su mayor enemigo ahora en la escena internacional, no salga elegido. Otra apuesta del régimen, claramente visible, es la organización de unas elecciones legislativas fraudulentas y acabar destituyendo al presidente interino. Esa ventana que tenemos ahora seguirá abierta por unos meses y las condiciones son muy óptimas para salir del régimen. La dictadura de Maduro está  muy desprestigiada, tiene una naturaleza criminal ilegítima y, además, tenemos encima de la mesa unas órdenes de captura contra sus dirigentes que no van a prescribir, es decir, tiene todos los elementos en su contra. 

Tenemos que lograr que el régimen quiebre y se pase esta página siniestra de la historia de Venezuela, aunque no será un camino fácil porque los dirigentes de este narcogobierno saben que no tienen  ningún futuro y no encontrarán la paz en ningún lugar del mundo. Saben que algún día serán detenidos y procesados por sus graves delitos y también por sus crímenes contra el pueblo venezolano, nunca tendrán descanso y lo saben. Además, las órdenes de busca y captura de la justicia norteamericana no prescriben nunca y los dirigentes del narcorégimen saben que no van a tener descanso hasta que no respondan ante la misma. Da la impresión que estamos en un letargo, a causa del covid-19, pero creo que la oposición democrática sigue teniendo la misma fuerza y el apoyo de la comunidad internacional, a excepción del gobierno socialcomunista español, sigue siendo el mismo.

R.A.:¿No se detectan tampoco fisuras y que la estructura del mismo sigue siendo monolítica?

C.M.: En estos regímenes dictatoriales y criminales, como sabe, cuando sale una cabeza que disiente se le corta y punto final. No puede haber disidencia dentro de una dictadura, pero sí en una oposición democrática, donde hay disparidad de opiniones, como ocurre en Venezuela. Las disidencias en estas dictaduras comunistas son acalladas y perseguidas de una forma implacable, tal como han demostrado los Castro y también Maduro con numerosos ejemplos.No se ven fisuras porque quien habla contra el régimen lo acaba pagando de por vida y, entonces, nadie se atreve a desafiar a los tiranos. Tengo noticias de que hay gente muy preocupada porque quiere salvarse, sobre todo después de la orden emitida por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, poniendo precio a las principales cabezas de este narcorégimen. Son algunos funcionarios que han saqueado miles de millones de dólares de las arcas venezolanas y que no quieren perder lo que tienen y acabar en la cárcel, tal como les espera; tienen puente de plata para irse de Venezuela sin pagar por sus delitos y crímenes. 

R.A.:¿Piensa que el disco duro del régimen venezolano está en Cuba, qué Venezuela se convirtió en una colonia de La Habana?

C.M.: Me consta y sé que es así, tengo todos los elementos para afirmarlo y sostenerlo. Fidel Castro primero utilizó a Chávez, sacando todos los recursos y el petróleo de Venezuela para uso propio, y después muy hábilmente colocó a Maduro para que esa línea financiera para apuntalar al régimen cubano continuara sin problemas. Maduro es un títere del régimen comunista cubano. Cuba siempre mantuvo a su régimen con la ayuda de otros países porque su modelo era un absoluto fracaso económico en todos los sentidos y no se podía sostener por sí mismo, aprovechándose primero de la ayudas de los soviéticos y después del régimen de Chávez y Maduro. Castro siempre tuvo en el punto de mira a Venezuela, desde los primeros años de la fracasada revolución cubana, y, finalmente, consiguió instalar un régimen dócil y sumiso a sus intereses políticos y económicos.

R.A.:Han pasado treinta años desde la caída del Muro de Berlín, ¿cómo será la salida de Venezuela del comunismo?

C.M.: El escenario óptimo de salida sería una negociación política, algo a lo que yo le apuesto ahora, pero no descarto una salida violenta, incluso con linchamientos porque hay mucha ira y rabia en el pueblo venezolano tras haber sido humillado, mancillado y herido durante lustros por este régimen infernal. No descarto esa violencia contra las principales figuras del régimen y una salida al estilo de las que se han dado en muchos de los países que vivieron la Primavera Arabe, en que vimos la salida violenta de los dictadores de Egipto, Túnez y Libia tras el hartazgo de sus pueblos hacia la forma despótica en que eran gobernados. No descarto una salida de ese tipo en Venezuela e incluso algunos episodios de violencia tras décadas de tener postrado a un pueblo de rodillas.


RICARDO ANGOSO

Coordinador del Foro Ideas para la Democracia:

Youtube.com:

Iniciativa radical  (blog)

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Otros sitios web..

 

Agencias

jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Las reñidas elecciones presidenciales de Colombia del domingo se encaminan a una segunda vuelta, con el avance de un candidato de extrema derecha, lo que podría anunciar una nueva victoria electoral de la ola de derecha que se está extendiendo por toda América Latina, según mostraron los resultados oficiales preliminares.

El candidato, Abelardo de la Espriella, se enfrentará ahora a Iván Cepeda, senador del partido de izquierda del presidente saliente del país, Gustavo Petro.

De la Espriella, cuyo ascenso se produjo a finales de la campaña, se asemeja a un nuevo tipo de líderes populistas llamativos de América Latina, como el salvadoreño Nayib Bukele, quien comparte el enfoque de línea dura del presidente Donald Trump frente a la delincuencia y ha prometido aplicarlo a los narcotraficantes.

Con más del 99 por ciento de los votos escrutados, los resultados publicados por el registro civil nacional revelaron un electorado dividido en dos. De la Espriella obtuvo el 44,73 por ciento de los votos y Cepeda el 40,91 por ciento. Como ninguno de los candidatos obtuvo más del 50 por ciento, se celebrará una segunda vuelta el 21 de junio.

El domingo por la noche, Petro cuestionó los resultados preliminares y dijo que no los aceptaría hasta que se completara el recuento oficial de votos. Cepeda, veterano defensor de los derechos humanos, obtuvo el apoyo de la amplia base del proyecto político de Petro, que ha intentado representar a las poblaciones pobres y marginadas que por mucho tiempo han quedado fuera de los salones del poder. Petro estaba limitado a un solo mandato presidencial.

El inesperado ascenso de De la Espriella desbarató lo que la clase política colombiana había creído que sería una victoria fácil para ellos frente a Cepeda. Paloma Valencia, senadora conservadora que contaba con el apoyo de algunos de los políticos más poderosos del país, solo obtuvo el domingo el 6,84 por ciento de los votos.

Los expertos afirman que los resultados son una sorprendente reprimenda a la clase dirigente conservadora que ha gobernado en gran medida Colombia, un país sudamericano diverso de 54 millones de habitantes, desde su independencia hace más de 200 años. Petro fue el primer dirigente político de izquierda de Colombia.

“Es la primera vez que el país se divide entre un bloque de izquierda y otro de derecha”, dijo María Jimena Duzán, destacada periodista de investigación y comentarista política colombiana. Con la elección del próximo líder de Colombia aún en el aire, se esperaba que los funcionarios de Washington siguieran de cerca la próxima ronda de votaciones.

El gobierno de Trump se ha esforzado por impulsar la ola de derecha en América Latina mientras busca aliados para su agresiva lucha contra los narcotraficantes.

De la Espriella, de 47 años, abogado que nunca ha ocupado un cargo público, subió en las encuestas en la recta final de la campaña presentándose como un <outsider< antisistema y avivando el temor a que la izquierda convierta a Colombia en Venezuela, el fallido Estado autoritario vecino.

También aprovechó la preocupación generalizada por la seguridad, prometiendo acabar con los grupos armados y las bandas que, según muchos colombianos, han hecho de la extorsión una parte real de sus vidas. En un aparente guiño al sistema penitenciario
de Bukele en El Salvador, De la Espriella prometió construir 10 prisiones de máxima seguridad en la selva.

Cepeda, de 63 años, es un firme aliado de Petro, quien se presentó con una plataforma de continuidad y la promesa de defender a las víctimas de los conflictos armados del país, así como a los pobres. Aunque los expertos dicen que Cepeda se benefició de la sólida base de la izquierda —y de un reciente y considerable aumento del salario mínimo—, no estaba claro si su personalidad reservada y sus discursos centrados en la política atraerían a los votantes como lo hizo la presencia galvanizadora de Petro.

“Petro abrió el camino para que alguien no carismático, como él, sino con una figura más profunda, pueda llegar”, dijo Eduardo Ayala, politólogo que asistió a un mitin de Cepeda en la capital, Bogotá.

Muchos de los partidarios de De la Espriella se hicieron eco de la afirmación de su candidato de que Cepeda sería más radical que Petro. “Sería un desastre”, dijo Klaudia Rincón, profesora de matemáticas de octavo grado en Barranquilla, la ciudad caribeña costera donde De la Espriella depositó su voto, mientras se dirigía a las urnas. “Comunismo total”.

Votantes, comentaristas y analistas coincidieron en que las elecciones no habían sido como ninguna otra que se recuerde.

La campaña de De la Espriella combinó el populismo a la antigua usanza con nuevas artimañas, como videos generados por inteligencia artificial que mostraban con realismo a sus rivales políticos conspirando contra él. Para eludir una norma que prohíbe llevar ropa de campaña a las urnas, se pidió a sus partidarios que vistieran la camiseta amarillo canario de la selección nacional de fútbol de Colombia.

Muchos votantes dijeron el domingo que, a pesar de la grandilocuencia de De la Espriella, les tranquilizaba su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, un experimentado economista que fue ministro de Hacienda del anterior presidente conservador, Iván Duque.

El voto de la derecha, que se dividió entre De la Espriella y Valencia, podría consolidarse en torno al candidato de extrema derecha en la segunda vuelta. Los expertos dijeron que los votantes centristas podrían inclinarse hacia la izquierda en la segunda vuelta, pero que Cepeda tendría que asegurarles que no nacionalizará industrias ni adoptará medidas de extrema izquierda que afecten a la economía.

Se enfrenta a una ardua batalla, no solo por el sentimiento antiizquierdista, sino por la decepción que existe en muchos sectores con Petro, cuyo mandato estuvo marcado por escándalos personales y gubernamentales y por un gasto desbocado que dejó una deuda de niveles propios de la era de la pandemia, dijeron los economistas.

En contienda con De la Espriella, se enfrenta a una figura llamativa que cautivó a un amplio número de seguidores con discursos virtuosos pronunciados desde una caja blindada, una mascota tigre y un eslogan pegadizo: “¡Firme por la Patria!”.

El espectáculo pareció eclipsar, para muchos, su falta de experiencia.

“Me parece que es un tipo inteligente”, dijo Silvia García, de 67 años, intérprete jubilada de conferencias internacionales, quien votó por el candidato en Barranquilla y predijo que construiría un gabinete fuerte.

Muchos votantes parecieron pasar por alto las controversias que han perseguido a De la Espriella a lo largo de su carrera, incluido el escrutinio sobre su relación con clientes colombianos de mala reputación en la opinión pública, como Alex Saab, aliado cercano del exdirigente venezolano, quien ha sido extraditado a Estados Unidos.

“Es como un doctor que va a curar o sanar a un delincuente, a un guerrillero, un paramilitar”, dijo Fabián Campos, un votante de Bogotá, sobre la carrera judicial de De la Espriella. “Si toca, pues prestarle los servicios”.

La participación fue alta el día de las elecciones, y los observadores internacionales dijeron que no había habido grandes problemas a pesar de las predicciones de fraude por ambas partes, y de las amenazas y ataques violentos durante la campaña, incluido el tiroteo mortal contra dos trabajadores de la campaña de De la Espriella.

Esteban González Pons, jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Hubo una participación inusualmente alta entre los colombianos residentes en el extranjero, y la mayoría de los electores en Estados Unidos votaron por De la Espriella, según mostraron los resultados. En el condado de Miami-Dade, Florida, los votantes habían hecho fila desde hacía días ante el consulado, muchos de ellos con camisetas amarillas y gritando los lemas de su campaña.

En muchos sentidos, la votación fue un referendo sobre el legado del presidente saliente, Petro.

El mandato de Petro se definió tanto por la representación histórica de las comunidades indígenas, afrocolombianas y LGBTQ como por una agenda legislativa estancada, discursos públicos digresivos y una relación inestable con Trump.

William Pineda, camionero de carga de las afueras de Bogotá, dijo que veía a Cepeda como la siguiente fase de un proyecto que, por primera vez en la historia del país, estaba del lado de los pobres y vulnerables.

Pineda dijo que Cepeda quiere ayudar a la gente de a pie, para que los ricos no lo decidan todo.

El papel central de Colombia en el tráfico de drogas de la región la convierte en una pieza clave de la campaña de Trump para erradicar los carteles<span; con la colaboración de los gobiernos regionales aliados.

De la Espriella ha dicho que buscaría un acuerdo similar al alcanzado por el vecino Ecuador, que ha aceptado la participación de las fuerzas estadounidenses en operaciones conjuntas en su territorio.

Cepeda, por su parte, cerró su campaña diciendo que deseaba poner fin al “ciclo de las violencias” de ataques militares contra grupos armados y represalias. A menudo ha hablado de la fracasada guerra contra las drogas que Estados Unidos lleva décadas librando.

Publicado en NYT

 

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Agencias

Abelardo de la Espriella y Cepeda disputarán presidencia de Colombia en segunda vuelta

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Bogotá, 31 may (EFE).- El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, diputarán en segunda vuelta la Presidencia de Colombia el próximo 21 de junio al ser los más votados en la primera ronda celebrada este domingo.

Con el 98,27 % de las mesas contabilizadas, De la Espriella da la sorpresa al pasar de los 10 millones de votos (43,74 %), un resultado mejor que el que le daban las encuestas, en las que siempre estuvo en segundo lugar, detrás de Cepeda.

El candidato de la izquierda, por su parte, quedó en segundo lugar, con 9,5 millones de papeletas (40,90 %), cuando falta por informar menos del 2 % de las 122.020 mesas dispuestas para las elecciones de este domingo, según la Registraduría nacional, entidad que organiza las elecciones.

Sin embargo, como ninguno obtuvo la mitad más uno de los votos necesaria para proclamarse vencedor en primera vuelta, De la Espriella y Cepeda irán a una segunda ronda en tres semanas.

El tercer puesto es para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, que recibe 1,6 millones de votos en esta medición parcial (6,91 %).

Valencia es la gran perdedora de estas elecciones porque su votación es muy inferior al 12 % que le daban las últimas encuestas, e incluso menor a los 3,2 millones de votos que obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.

En cuarto se sitúa Sergio Fajardo, del partido de centro Dignidad & Compromiso, con 992.510 votos, que representan el 4,26 %.

Otra candidata de centro, la exalcaldesa bogotana Claudia López, se sitúa en el quinto lugar con 221.058 votos (0,94 %). EFE

 

 

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Agencias

Halagos de Trump a Xi Jinping sólo tuvo una respuesta : Estabilidad estratégica constructiva

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | VISITA DE TRUMP A CHINA

Xi Jinping, el líder de China, se ha pasado el último año haciendo frente al presidente Donald Trump. Respondió a los aranceles de tres dígitos con aranceles de tres dígitos y restringió las exportaciones de tierras raras, obligando al gobierno de Trump a dar marcha atrás. Ambas partes salieron perjudicadas, al igual que la economía mundial.

Sin embargo, tras haber dejado clara su posición y haber establecido a China como par de Estados Unidos, Xi ahora está pasando de la represalia a la conciliación. En una cumbre celebrada esta semana en Pekín, que calificó de histórica, Xi ofreció a Washington una elección: aceptar a China como una potencia igual, con líneas rojas que no deben cruzarse, o continuar en un ciclo de conflicto que podría caer en una “trampa de Tucídides” global de colisión entre superpotencias.

Xi le dio a este plan un nombre nuevo, aunque algo forzado: “estabilidad estratégica constructiva”.

Repitió este término durante toda la cumbre, una visita diseñada para mostrarle a Trump cómo podría ser una amistad entre ambos países, con toda la pompa en las cavernosas salas del Gran Salón del Pueblo, una visita privada al Templo del Cielo y conversaciones en el interior de Zhongnanhai, el complejo amurallado y hermético de la dirigencia china.

En cierto modo, el gobierno de Trump ya estaba siguiendo las reglas de China en esta visita. El presidente estadounidense en general se mostró muy respetuoso con Xi. Trump lo colmó de elogios y se abstuvo de replicar cuando el dirigente chino advirtió a Estados Unidos que actuara con cautela en el tema de Taiwán, la isla autogobernada que reclama Pekín.

Las nuevas reglas del juego

Xi habló en términos elevados y abstractos sobre lo que implicaba exactamente la estabilidad estratégica constructiva. Habló de “cooperación” como un “pilar”; “competencia dentro de los límites adecuados”; “diferencias manejables” y “paz esperable”.

Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China de la Universidad Fudan de Shanghái, dijo que esto se reduce a reconocer que la competencia forma parte de la relación.

A pesar de eso, los dos países pueden albergar la esperanza de que hay más razones para cooperar que para enfrentarse. La cumbre puso de relieve algunas de las formas en que podrían colaborar, como la lucha contra el flujo de fentanilo a Estados Unidos, el establecimiento de normas básicas para la inteligencia artificial y la resolución del conflicto del estrecho de Ormuz.

¿Está Washington de acuerdo?

El resumen oficial chino de la reunión decía que Trump estaba de acuerdo con la nueva definición de Xi de la relación. Aunque la Casa Blanca no lo mencionó en su propio resumen, el secretario de Estado Marco Rubio sugirió en una entrevista con la NBC el viernes que el gobierno de Trump había respaldado el concepto.

“Una de las cosas en las que hacen hincapié los chinos, y en la que estamos de acuerdo, es en la estabilidad estratégica de nuestra relación, una relación constructiva, pero también una relación que establezca una estabilidad estratégica para que no haya malentendidos que puedan llevar a un conflicto más amplio”, dijo Rubio.

Hace apenas unos años, Pekín se oponía con vehemencia a una política del gobierno de Biden denominada “competencia gestionada”, que tiene similitudes con lo que Xi propone ahora. Esta implicaba aceptar que ambas partes eran rivales, pero también imponer barreras para evitar que la relación derivara hacia un conflicto. Pekín rechazó ese marco por considerarlo un intento de contener a China.

La razón por la que Xi se siente hoy cómodo con la idea podría tener mucho que ver con la creciente paridad de poder entre China y Estados Unidos. Pekín siente que ya no puede ser presionado por Washington luego de haber empatado con el gobierno de Trump en la guerra comercial del año pasado, al amenazar con restringir el suministro global de minerales críticos necesarios para fabricar tecnologías modernas.

Por qué Xi está dispuesto a dialogar

Al mismo tiempo, una confrontación con Estados Unidos no beneficia a China. Su economía lleva años estancada debido a una crisis inmobiliaria, y no puede permitirse ninguna disrupción del comercio mundial, su principal motor de crecimiento.

Xi está dando a entender que quiere consolidar el empate actual para que el gobierno de Trump no interfiera en su gran visión del futuro de China: un país rebosante de poderío tecnológico e industrial preparado para superar a un Estados Unidos en declive como primera potencia mundial.

“Para China, esta frase tiene que ver con ganar tiempo y jugar para sacar ventaja mientras Pekín intenta esperar que termine el gobierno de Trump”, señaló Evan Medeiros, profesor de Georgetown que fue asesor para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama.

“China quiere gestionar lo que percibe como un declive gradual de Estados Unidos con la esperanza tanto de acelerarlo como de hacerlo lo menos disruptivo posible”, añadió.

China apuesta por el largo plazo

Estados Unidos no es ajeno a los intentos de China de enmarcar la relación entre ambos países en su propio beneficio.
En 2013, Xi intentó convencer a Obama de adoptar lo que denominó “un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”, que pedía a Estados Unidos respetar lo que China considera sus intereses fundamentales, como sus pretensiones sobre Taiwán y el mar de China Meridional.

Al final el gobierno de Obama se negó a respaldar el concepto, reconociendo que exigía ceder poder en Asia y dejar vulnerables a aliados y socios.

“Se trata de una maniobra clásica de China, que intenta que Estados Unidos acepte un marco como forma de enlazar a Washington y establecer los términos de la relación bilateral de cara al futuro”, dijo Medeiros sobre el más reciente intento de Xi.

“Estas frases son arenas movedizas geopolíticas”, añadió. “Una vez que entras, no puedes salir, y cuanto más lo intentas, más te arrastra China”.

Cómo utilizará China este replanteamiento

Se trata de un replanteamiento de la relación, pero en los términos de Pekín, afirmó Shen Dingli, estudioso de las relaciones internacionales en Shanghái.

China, por ejemplo, podría alegar más adelante que el gobierno de Trump había violado los principios de la estabilidad estratégica constructiva al seguir vendiendo más armas a Taiwán. “Lo que China quiere es que la relación entre China y Estados Unidos sea buena y estable, pero con la condición de que China diga: ‘Yo soy quien proporciona el camino y yo soy quien señala la dirección’”, dijo Shen.

Otros analistas chinos afirman que es necesario un nuevo marco para reducir la influencia de los sectores de línea dura hacia China en el Congreso, que amenazan con socavar el acercamiento. También existe el temor de que Trump pueda cambiar su postura sobre China después de las elecciones intermedias de 2026.

“La preocupación siempre está ahí. Es algo por lo que es muy conocido”, afirmó Xin, de la Universidad de Fudan.

Publicado en NYT

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