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Congreso de EE.UU. en la mira de un nuevo “paquete” de ayuda

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EP New York/agencias

Lo que los demócratas y los republicanos apoyan para el nuevo paquete de rescate en EEUU

WASHINGTON, – Los republicanos y los demócratas del Congreso de Estados Unidos pretenden aprobar un cuarto paquete de ayudas para mitigar el impacto del coronavirus antes de fin de mes, pero tendrán que superar diferencias significativas.

La Cámara de Representantes, controlada por los demócratas, aprobó en mayo un proyecto de ley de 3,4 billones de dólares para aliviar el primer golpe del virus. Los republicanos, que controlan el Senado, podrían conocer un paquete a finales de esta semana que costará más de 1 billón de dólares, según dijo el martes el líder republicano del Senado, Mitch McConnell. La Administración del presidente republicano Donald Trump también ha presentado sus propias ideas.

Con las negociaciones a punto de arrancar, estos son los puntos en común y las diferencias en cuanto a lo que cada bando está dispuesto a apoyar.

¿EN QUÉ ESTÁN DE ACUERDO?

– Pagos directos a los estadounidenses. El Congreso autorizó en marzo pagos directos de hasta 2.400 dólares por familia. El proyecto de ley de la Cámara de Representantes autorizaría otra ronda de pagos de hasta 6.000 dólares por familia. Los republicanos también apoyan otra ronda de pagos directos.

– Ayuda para las escuelas. Ambas partes han respaldado aproximadamente 100.000 millones de dólares en apoyo a las escuelas y universidades, muchas de las cuales tuvieron que implementar la educación a distancia esta primavera y están siendo presionadas por Trump para reanudar las clases presenciales este otoño. Una diferencia clave: los republicanos quieren destinar la mitad de ese dinero a las escuelas que intentan impartir clases presenciales, según el senador republicano Roy Blunt.

– Gasto en sanidad. Los republicanos y los demócratas también están a favor de aumentar el dinero para pruebas y otras medidas para contener el virus, así como fondos para los hospitales y los proveedores de asistencia médica que tratan a los enfermos. La Administración Trump inicialmente se opuso a inyectar liquidez para hacer más pruebas, pero ahora también lo apoya.

– Pequeñas empresas. Ambos lados quieren reforzar el plan “Paycheck Protection Program”, que proporciona subvenciones y préstamos a las pequeñas empresas que han sido afectadas por el virus.

¿EN QUÉ NO ESTÁN DE ACUERDO?

– Responsabilidad civil. Los republicanos quieren blindar a empresas y otras organizaciones de demandas por daños personales relacionados con el virus. Los demócratas se oponen a estas medidas. Según la Asociación Estadounidense para la Justicia, que representa a los abogados litigantes, los casos de lesiones personales representan 161 de las 3.400 demandas relacionadas con la enfermedad COVID-19 presentadas hasta ahora.

– Un recorte en los impuestos y tasas sobre los salarios. Trump ha presionado para que se reduzca el 7,65% de las tasas sobre las nóminas, que financian a la Seguridad Social y a ‘Medicare’. Diputados de ambas partes han mostrado poco interés.

– Otros fondos. Los demócratas incluyeron fondos para el Servicio Postal de EEUU, las elecciones de noviembre, asistencia alimentaria, sistemas de tránsito, préstamos estudiantiles, y una amplia gama de programas diversos. Es poco probable que estas propuestas sean apoyadas por los republicanos, que quieren contener el coste total del proyecto de ley.

¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ EN MOVIMIENTO?

– Ayuda para los organismos estatales y municipales. Alrededor de 1,5 millones de profesores, bomberos y otros trabajadores del sector público han perdido sus empleos como parte de los esfuerzos de los gobiernos estatales y locales por cerrar las enormes brechas presupuestarias. Los economistas dicen que seguramente habrá más despidos de este tipo si no hay intervención del Congreso.

La Cámara de Representantes autorizó 960.000 millones de dólares en ayudas, pero no está claro si los republicanos del Senado estarán de acuerdo. Algunos han dicho que no quieren “rescatar” a los estados de tendencia progresista que gastan más en la Administración, mientras que otros dicen que ese apoyo es necesario ahora que la pandemia se ha extendido a partes más conservadoras del país.

– Ayuda para el desempleo. El Congreso ha aumentado las ayudas al desempleo en 600 dólares al mes, pero esa ayuda expirará a finales de julio. Los economistas dicen que eso podría frenar la recuperación económica y dificultar que millones de estadounidenses desempleados paguen sus facturas.

El proyecto de ley de la Cámara del Congreso prolongaría esos subsidios hasta febrero de 2021. Los republicanos, en cambio, dicen que estos pagos deben recortarse porque, combinados con la prestación normal para el desempleo, proporcionan más dinero a muchas personas de lo que ganarían con su propio puesto de trabajo. (Reuters)

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9/11 , 20 años después del dolor

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EP New York/ 9/11

Nueva York, una ciudad herida pero cambiada 20 años después del 11S

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23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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