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Agencias

EE.UU. libera a Saab a cambio de estadounidenses retenidos en Venezuela

Francisco

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EP New York | EE.UU

EEUU libera a aliado de Maduro en canje por 10 estadounidenses presos y contratista fugitivo

Estados Unidos liberó a un aliado cercano del presidente venezolano Nicolás Maduro en un canje por 10 estadounidenses encarcelados en el país sudamericano y la extradición de un contratista de defensa fugitivo conocido como “Fat Leonard”, quien está vinculado a un escándalo de sobornos en el Pentágono, informó el gobierno estadounidense el miércoles.

Los detenidos estadounidenses llegaron al Anexo del Aeródromo Kelly en San Antonio, Texas, el miércoles por la noche.

Savoi Wright, un californiano que había sido detenido en Venezuela en octubre, dijo: “Libre al fin, libre al fin, gracias a Dios todopoderoso, libre al fin”, luego de bajar del avión.

El acuerdo representa el intento más atrevido del gobierno de Estados Unidos hasta el momento por mejorar las relaciones con Venezuela y obtener concesiones del autoproclamado gobernante socialista. La mayor liberación de prisioneros estadounidenses en la historia del país sudamericano sucede semanas después de que el gobierno del presidente Joe Biden acordó suspender algunas sanciones en su contra, tras el compromiso de Maduro y de una facción de la oposición de trabajar para lograr condiciones libres y justas para las elecciones presidenciales de 2024.

Al referirse al regreso de Alex Saab, Maduro declaró que “ha triunfado la verdad” sobre la campaña de mentiras, amenazas y torturas que encabeza Estados Unidos contra alguien a quien él considera como un diplomático venezolano que fue detenido ilegalmente por una orden emitida por autoridades estadounidenses.

“Presidente Biden… Aquí está Venezuela de pie con su propio modelo… Colonia de nadie seremos”, declaró desafiante Maduro acompañado de Saab, a quien se le dio una recepción de héroe en el palacio presidencial.

La liberación de Saab, quien durante mucho tiempo fue considerado por Washington como operador financiero de Maduro, representa una concesión importante al mandatario venezolano. El gobierno del expresidente Donald Trump invirtió millones de dólares para ir detrás del empresario nacido en Colombia, y en algún momento incluso desplegó a un barco de la Armada hacia la costa occidental de África para evitar un posible escape luego de que fuera detenido en Cabo Verde.

Funcionarios estadounidenses señalaron que la decisión de concederle clemencia fue difícil pero esencial para poder traer a casa a los estadounidenses encarcelados, un objetivo central de Washington que en los últimos años ha resultado en la liberación de criminales que alguna vez fueron considerados incanjeables.

“Estos individuos han perdido demasiado tiempo valioso con sus seres queridos, y sus familias han sufrido su ausencia todos los días. Estoy agradecido de que su calvario haya terminado al fin”, dijo Biden en un comunicado.

El acuerdo incluye la extradición a Estados Unidos de Leonard Glenn Francis, el propietario malasio de una empresa de servicios navales, que es el personaje central de uno de los mayores escándalos de sobornos en la historia del Pentágono.

Pero el canje molestó a varios opositores venezolanos que han criticado a la Casa Blanca por mostrarse pasiva mientras Maduro supera reiteradamente a Washington luego de que fracasó la campaña de presión del gobierno de Trump para derrocarlo.

Eyvin Hernandez, un defensor público del condado Los Ángeles que fue detenido hace casi dos años en la frontera entre Venezuela y Colombia, fue uno de los excarcelados estadounidenses. Después de su llegada a Texas la noche del miércoles, le agradeció a Biden, “porque sé que tomó una complicada decisión que le traerá mucha presión en el Capitolio. Pero nos trajo de regreso a casa y estamos con nuestras familias. Y por ello estamos increíblemente agradecidos, todos nosotros”.

Hernandez añadió: “Sinceramente, en lo único que piensas cuando estás en prisión es cómo no valoraste tu libertad cuando eras libre”.

Wright dijo a los reporteros: “No sabía si algún día saldría. Realmente es aterrador estar en una situación en la que estás acostumbrado a gozar de libertades y estás encerrado en una celda… Es una situación muy desafiante”.

En octubre, la Casa Blanca mitigó las sanciones sobre la industria petrolera venezolana después de que Maduro se comprometió a establecer condiciones equitativas para las elecciones de 2024, cuando espera añadir seis años a su mandato que comenzó hace una década y que se ha visto afectado por crisis. Un plazo fijado para el 30 de noviembre venció y hasta ahora Maduro no ha revertido una prohibición que impide que su principal oponente, María Corina Machado, se postule a la presidencia.

Biden dijo a reporteros horas antes que, hasta el momento, parecía que Maduro “cumplirá su compromiso de celebrar elecciones libres”. Por su parte, los republicanos, compartiendo el sentir de muchos en la oposición respaldada por Estados Unidos, dijeron que la liberación de Saab sólo serviría para alentar a Maduro a continuar por un camino autoritario.

“Una decisión lamentable”, publicó en X, antes Twitter, el senador republicano Marco Rubio, presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado.

La Casa Blanca fue muy clara al asegurar que no dudará en restablecer las sanciones en caso de que el gobierno de Venezuela no cumpla con los compromisos electorales establecidos durante las negociaciones con la oposición. Una recompensa de 15 millones de dólares con el fin de detener a Maduro para enfrentar cargos de narcotráfico en Nueva York también continúa vigente, aseguró.

El pacto también requiere que el gobierno de Maduro libere a 20 venezolanos, aparte de un aliado cercano de Machado, quien aún no se ha pronunciado sobre la liberación.

Entre los estadounidenses excarcelados hay dos ex boinas verdes: Luke Denman y Airan Berry, implicados en un intento de derrocar a Maduro en 2019.

“Literalmente fue un regalo de Navidad adelantado”, dijo la familia de Hernandez en un comunicado.

Estados Unidos ha efectuado varios canjes de presos con Venezuela en los últimos años, incluido uno en octubre de 2022 para liberar a siete estadounidenses, entre ellos cinco directivos de la petrolera Citgo, que tiene su sede en Houston, a cambio de dos sobrinos de la esposa de Maduro encarcelados en Estados Unidos bajo acusaciones de narcotráfico. Al igual que el canje anterior, el del miércoles se llevó a cabo en una pista de la isla caribeña de San Vicente y las Granadinas.

Saab, quien cumple 52 años el jueves, abrazó a su esposa y dos hijos pequeños tras descender de la escalera de un avión privado en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. La primera dama de Venezuela, Cilia Flores, también se encontraba en el sitio para darle la bienvenida.

Fue una imagen contrastante con lo que se vivió en otro aeródromo, en Cabo Verde, donde fue detenido en 2020 durante una escala para cargar combustible cuando se dirigía a Irán a negociar acuerdos petroleros en nombre del gobierno de Maduro. Los cargos en Estados Unidos eran por asociación delictuosa para cometer lavado de dinero en relación con una red de sobornos que presuntamente desvió 350 millones de dólares de contratos estatales con el gobierno venezolano para construir viviendas. Saab también fue sancionado por supuestamente dirigir un plan que desvió cientos de millones de dólares de contratos de importación de alimentos en un momento de hambruna causada principalmente por carestía en el país sudamericano.

Después de su arresto, el gobierno de Maduro dijo que Saab era un enviado especial de una misión humanitaria y que tenía derecho a la inmunidad diplomática frente a procesos penales en virtud del derecho internacional.

El discurso de Maduro no hizo mención de las reuniones secretas de Saab con la DEA. En una audiencia judicial privada el año pasado, los abogados de Saab dijeron que durante años había ayudado a esa agencia a desenmarañar la corrupción en el círculo íntimo de Maduro y que había aceptado renunciar a millones de dólares en ganancias ilegales procedentes de contratos estatales corruptos.

Pero se desconoce el valor de la información que compartió con los estadounidenses. Algunos han insinuado que todo puede haber sido una artimaña autorizada por Maduro para recopilar información de inteligencia sobre las actividades policiales de Estados Unidos en Venezuela. En cualquier caso, Saab se saltó la fecha programada para entregarse en mayo de 2019 y poco después fue acusado por fiscales federales en Miami.

El acuerdo es la concesión más reciente del gobierno de Biden para traer a Estados Unidos a estadounidenses encarcelados en el exterior. El canje de mayor repercusión fue en diciembre del año pasado, cuando el gobierno estadounidense, a pesar de las objeciones de algunos legisladores republicanos y críticas de funcionarios policiales, liberó al traficante de armas ruso Viktor Bout a cambio de la estrella del baloncesto femenino Brittney Griner.

Los canjes han despertado el temor de que Estados Unidos incentive la toma de rehenes en el exterior y presente una falsa equivalencia entre estadounidenses detenidos injustamente en el extranjero a cambio de extranjeros detenidos y condenados por tribunales estadounidenses.

“¿Qué pasó con la separación de poderes?”, preguntó Juan Cruz, quien supervisó las relaciones de la Casa Blanca con Latinoamérica durante su labor como miembro del Consejo de Seguridad Nacional entre 2017 y 2019. “Normalmente, tendrías que esperar a que un acusado fuera declarado culpable para poder indultarlo para un intercambio. Este es un precedente particularmente malo ante la posibilidad de que Trump 2.0 esté a la vuelta de la esquina. Esto invita a muchas acciones indirectas del ejecutivo”.

Pero funcionarios del gobierno de Biden dicen que obtener la libertad de estadounidenses detenidos injustamente y rehenes en el exterior es una prioridad del gobierno que requiere negociaciones complicadas.

Lo que hizo que este trato fuera más llamativo para la Casa Blanca fue la disposición de Venezuela de extraditar a Francis.

Francis, apodado “Fat Leonard”, fue arrestado en un hotel de San Diego hace casi una década en el marco de una operación encubierta federal. Los investigadores afirmaron que esquilmó a las fuerzas militares estadounidenses más de 35 millones de dólares al comprar a decenas de oficiales de alto rango de la Marina con alcohol, sexo, fiestas y otros regalos.

Tres semanas antes de que se dictara su sentencia en septiembre de 2022, Francis protagonizó una fuga tan sorprendente y osada como el propio caso: se quitó la tobillera de rastreo y desapareció. Fue detenido por la policía venezolana cuando intentaba abordar un vuelo en Caracas.

Con información de AP noticias

Agencias

jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Las reñidas elecciones presidenciales de Colombia del domingo se encaminan a una segunda vuelta, con el avance de un candidato de extrema derecha, lo que podría anunciar una nueva victoria electoral de la ola de derecha que se está extendiendo por toda América Latina, según mostraron los resultados oficiales preliminares.

El candidato, Abelardo de la Espriella, se enfrentará ahora a Iván Cepeda, senador del partido de izquierda del presidente saliente del país, Gustavo Petro.

De la Espriella, cuyo ascenso se produjo a finales de la campaña, se asemeja a un nuevo tipo de líderes populistas llamativos de América Latina, como el salvadoreño Nayib Bukele, quien comparte el enfoque de línea dura del presidente Donald Trump frente a la delincuencia y ha prometido aplicarlo a los narcotraficantes.

Con más del 99 por ciento de los votos escrutados, los resultados publicados por el registro civil nacional revelaron un electorado dividido en dos. De la Espriella obtuvo el 44,73 por ciento de los votos y Cepeda el 40,91 por ciento. Como ninguno de los candidatos obtuvo más del 50 por ciento, se celebrará una segunda vuelta el 21 de junio.

El domingo por la noche, Petro cuestionó los resultados preliminares y dijo que no los aceptaría hasta que se completara el recuento oficial de votos. Cepeda, veterano defensor de los derechos humanos, obtuvo el apoyo de la amplia base del proyecto político de Petro, que ha intentado representar a las poblaciones pobres y marginadas que por mucho tiempo han quedado fuera de los salones del poder. Petro estaba limitado a un solo mandato presidencial.

El inesperado ascenso de De la Espriella desbarató lo que la clase política colombiana había creído que sería una victoria fácil para ellos frente a Cepeda. Paloma Valencia, senadora conservadora que contaba con el apoyo de algunos de los políticos más poderosos del país, solo obtuvo el domingo el 6,84 por ciento de los votos.

Los expertos afirman que los resultados son una sorprendente reprimenda a la clase dirigente conservadora que ha gobernado en gran medida Colombia, un país sudamericano diverso de 54 millones de habitantes, desde su independencia hace más de 200 años. Petro fue el primer dirigente político de izquierda de Colombia.

“Es la primera vez que el país se divide entre un bloque de izquierda y otro de derecha”, dijo María Jimena Duzán, destacada periodista de investigación y comentarista política colombiana. Con la elección del próximo líder de Colombia aún en el aire, se esperaba que los funcionarios de Washington siguieran de cerca la próxima ronda de votaciones.

El gobierno de Trump se ha esforzado por impulsar la ola de derecha en América Latina mientras busca aliados para su agresiva lucha contra los narcotraficantes.

De la Espriella, de 47 años, abogado que nunca ha ocupado un cargo público, subió en las encuestas en la recta final de la campaña presentándose como un <outsider< antisistema y avivando el temor a que la izquierda convierta a Colombia en Venezuela, el fallido Estado autoritario vecino.

También aprovechó la preocupación generalizada por la seguridad, prometiendo acabar con los grupos armados y las bandas que, según muchos colombianos, han hecho de la extorsión una parte real de sus vidas. En un aparente guiño al sistema penitenciario
de Bukele en El Salvador, De la Espriella prometió construir 10 prisiones de máxima seguridad en la selva.

Cepeda, de 63 años, es un firme aliado de Petro, quien se presentó con una plataforma de continuidad y la promesa de defender a las víctimas de los conflictos armados del país, así como a los pobres. Aunque los expertos dicen que Cepeda se benefició de la sólida base de la izquierda —y de un reciente y considerable aumento del salario mínimo—, no estaba claro si su personalidad reservada y sus discursos centrados en la política atraerían a los votantes como lo hizo la presencia galvanizadora de Petro.

“Petro abrió el camino para que alguien no carismático, como él, sino con una figura más profunda, pueda llegar”, dijo Eduardo Ayala, politólogo que asistió a un mitin de Cepeda en la capital, Bogotá.

Muchos de los partidarios de De la Espriella se hicieron eco de la afirmación de su candidato de que Cepeda sería más radical que Petro. “Sería un desastre”, dijo Klaudia Rincón, profesora de matemáticas de octavo grado en Barranquilla, la ciudad caribeña costera donde De la Espriella depositó su voto, mientras se dirigía a las urnas. “Comunismo total”.

Votantes, comentaristas y analistas coincidieron en que las elecciones no habían sido como ninguna otra que se recuerde.

La campaña de De la Espriella combinó el populismo a la antigua usanza con nuevas artimañas, como videos generados por inteligencia artificial que mostraban con realismo a sus rivales políticos conspirando contra él. Para eludir una norma que prohíbe llevar ropa de campaña a las urnas, se pidió a sus partidarios que vistieran la camiseta amarillo canario de la selección nacional de fútbol de Colombia.

Muchos votantes dijeron el domingo que, a pesar de la grandilocuencia de De la Espriella, les tranquilizaba su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, un experimentado economista que fue ministro de Hacienda del anterior presidente conservador, Iván Duque.

El voto de la derecha, que se dividió entre De la Espriella y Valencia, podría consolidarse en torno al candidato de extrema derecha en la segunda vuelta. Los expertos dijeron que los votantes centristas podrían inclinarse hacia la izquierda en la segunda vuelta, pero que Cepeda tendría que asegurarles que no nacionalizará industrias ni adoptará medidas de extrema izquierda que afecten a la economía.

Se enfrenta a una ardua batalla, no solo por el sentimiento antiizquierdista, sino por la decepción que existe en muchos sectores con Petro, cuyo mandato estuvo marcado por escándalos personales y gubernamentales y por un gasto desbocado que dejó una deuda de niveles propios de la era de la pandemia, dijeron los economistas.

En contienda con De la Espriella, se enfrenta a una figura llamativa que cautivó a un amplio número de seguidores con discursos virtuosos pronunciados desde una caja blindada, una mascota tigre y un eslogan pegadizo: “¡Firme por la Patria!”.

El espectáculo pareció eclipsar, para muchos, su falta de experiencia.

“Me parece que es un tipo inteligente”, dijo Silvia García, de 67 años, intérprete jubilada de conferencias internacionales, quien votó por el candidato en Barranquilla y predijo que construiría un gabinete fuerte.

Muchos votantes parecieron pasar por alto las controversias que han perseguido a De la Espriella a lo largo de su carrera, incluido el escrutinio sobre su relación con clientes colombianos de mala reputación en la opinión pública, como Alex Saab, aliado cercano del exdirigente venezolano, quien ha sido extraditado a Estados Unidos.

“Es como un doctor que va a curar o sanar a un delincuente, a un guerrillero, un paramilitar”, dijo Fabián Campos, un votante de Bogotá, sobre la carrera judicial de De la Espriella. “Si toca, pues prestarle los servicios”.

La participación fue alta el día de las elecciones, y los observadores internacionales dijeron que no había habido grandes problemas a pesar de las predicciones de fraude por ambas partes, y de las amenazas y ataques violentos durante la campaña, incluido el tiroteo mortal contra dos trabajadores de la campaña de De la Espriella.

Esteban González Pons, jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Hubo una participación inusualmente alta entre los colombianos residentes en el extranjero, y la mayoría de los electores en Estados Unidos votaron por De la Espriella, según mostraron los resultados. En el condado de Miami-Dade, Florida, los votantes habían hecho fila desde hacía días ante el consulado, muchos de ellos con camisetas amarillas y gritando los lemas de su campaña.

En muchos sentidos, la votación fue un referendo sobre el legado del presidente saliente, Petro.

El mandato de Petro se definió tanto por la representación histórica de las comunidades indígenas, afrocolombianas y LGBTQ como por una agenda legislativa estancada, discursos públicos digresivos y una relación inestable con Trump.

William Pineda, camionero de carga de las afueras de Bogotá, dijo que veía a Cepeda como la siguiente fase de un proyecto que, por primera vez en la historia del país, estaba del lado de los pobres y vulnerables.

Pineda dijo que Cepeda quiere ayudar a la gente de a pie, para que los ricos no lo decidan todo.

El papel central de Colombia en el tráfico de drogas de la región la convierte en una pieza clave de la campaña de Trump para erradicar los carteles<span; con la colaboración de los gobiernos regionales aliados.

De la Espriella ha dicho que buscaría un acuerdo similar al alcanzado por el vecino Ecuador, que ha aceptado la participación de las fuerzas estadounidenses en operaciones conjuntas en su territorio.

Cepeda, por su parte, cerró su campaña diciendo que deseaba poner fin al “ciclo de las violencias” de ataques militares contra grupos armados y represalias. A menudo ha hablado de la fracasada guerra contra las drogas que Estados Unidos lleva décadas librando.

Publicado en NYT

 

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Agencias

Abelardo de la Espriella y Cepeda disputarán presidencia de Colombia en segunda vuelta

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Bogotá, 31 may (EFE).- El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, diputarán en segunda vuelta la Presidencia de Colombia el próximo 21 de junio al ser los más votados en la primera ronda celebrada este domingo.

Con el 98,27 % de las mesas contabilizadas, De la Espriella da la sorpresa al pasar de los 10 millones de votos (43,74 %), un resultado mejor que el que le daban las encuestas, en las que siempre estuvo en segundo lugar, detrás de Cepeda.

El candidato de la izquierda, por su parte, quedó en segundo lugar, con 9,5 millones de papeletas (40,90 %), cuando falta por informar menos del 2 % de las 122.020 mesas dispuestas para las elecciones de este domingo, según la Registraduría nacional, entidad que organiza las elecciones.

Sin embargo, como ninguno obtuvo la mitad más uno de los votos necesaria para proclamarse vencedor en primera vuelta, De la Espriella y Cepeda irán a una segunda ronda en tres semanas.

El tercer puesto es para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, que recibe 1,6 millones de votos en esta medición parcial (6,91 %).

Valencia es la gran perdedora de estas elecciones porque su votación es muy inferior al 12 % que le daban las últimas encuestas, e incluso menor a los 3,2 millones de votos que obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.

En cuarto se sitúa Sergio Fajardo, del partido de centro Dignidad & Compromiso, con 992.510 votos, que representan el 4,26 %.

Otra candidata de centro, la exalcaldesa bogotana Claudia López, se sitúa en el quinto lugar con 221.058 votos (0,94 %). EFE

 

 

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Agencias

Halagos de Trump a Xi Jinping sólo tuvo una respuesta : Estabilidad estratégica constructiva

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EP FLORIDA NEWS | VISITA DE TRUMP A CHINA

Xi Jinping, el líder de China, se ha pasado el último año haciendo frente al presidente Donald Trump. Respondió a los aranceles de tres dígitos con aranceles de tres dígitos y restringió las exportaciones de tierras raras, obligando al gobierno de Trump a dar marcha atrás. Ambas partes salieron perjudicadas, al igual que la economía mundial.

Sin embargo, tras haber dejado clara su posición y haber establecido a China como par de Estados Unidos, Xi ahora está pasando de la represalia a la conciliación. En una cumbre celebrada esta semana en Pekín, que calificó de histórica, Xi ofreció a Washington una elección: aceptar a China como una potencia igual, con líneas rojas que no deben cruzarse, o continuar en un ciclo de conflicto que podría caer en una “trampa de Tucídides” global de colisión entre superpotencias.

Xi le dio a este plan un nombre nuevo, aunque algo forzado: “estabilidad estratégica constructiva”.

Repitió este término durante toda la cumbre, una visita diseñada para mostrarle a Trump cómo podría ser una amistad entre ambos países, con toda la pompa en las cavernosas salas del Gran Salón del Pueblo, una visita privada al Templo del Cielo y conversaciones en el interior de Zhongnanhai, el complejo amurallado y hermético de la dirigencia china.

En cierto modo, el gobierno de Trump ya estaba siguiendo las reglas de China en esta visita. El presidente estadounidense en general se mostró muy respetuoso con Xi. Trump lo colmó de elogios y se abstuvo de replicar cuando el dirigente chino advirtió a Estados Unidos que actuara con cautela en el tema de Taiwán, la isla autogobernada que reclama Pekín.

Las nuevas reglas del juego

Xi habló en términos elevados y abstractos sobre lo que implicaba exactamente la estabilidad estratégica constructiva. Habló de “cooperación” como un “pilar”; “competencia dentro de los límites adecuados”; “diferencias manejables” y “paz esperable”.

Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China de la Universidad Fudan de Shanghái, dijo que esto se reduce a reconocer que la competencia forma parte de la relación.

A pesar de eso, los dos países pueden albergar la esperanza de que hay más razones para cooperar que para enfrentarse. La cumbre puso de relieve algunas de las formas en que podrían colaborar, como la lucha contra el flujo de fentanilo a Estados Unidos, el establecimiento de normas básicas para la inteligencia artificial y la resolución del conflicto del estrecho de Ormuz.

¿Está Washington de acuerdo?

El resumen oficial chino de la reunión decía que Trump estaba de acuerdo con la nueva definición de Xi de la relación. Aunque la Casa Blanca no lo mencionó en su propio resumen, el secretario de Estado Marco Rubio sugirió en una entrevista con la NBC el viernes que el gobierno de Trump había respaldado el concepto.

“Una de las cosas en las que hacen hincapié los chinos, y en la que estamos de acuerdo, es en la estabilidad estratégica de nuestra relación, una relación constructiva, pero también una relación que establezca una estabilidad estratégica para que no haya malentendidos que puedan llevar a un conflicto más amplio”, dijo Rubio.

Hace apenas unos años, Pekín se oponía con vehemencia a una política del gobierno de Biden denominada “competencia gestionada”, que tiene similitudes con lo que Xi propone ahora. Esta implicaba aceptar que ambas partes eran rivales, pero también imponer barreras para evitar que la relación derivara hacia un conflicto. Pekín rechazó ese marco por considerarlo un intento de contener a China.

La razón por la que Xi se siente hoy cómodo con la idea podría tener mucho que ver con la creciente paridad de poder entre China y Estados Unidos. Pekín siente que ya no puede ser presionado por Washington luego de haber empatado con el gobierno de Trump en la guerra comercial del año pasado, al amenazar con restringir el suministro global de minerales críticos necesarios para fabricar tecnologías modernas.

Por qué Xi está dispuesto a dialogar

Al mismo tiempo, una confrontación con Estados Unidos no beneficia a China. Su economía lleva años estancada debido a una crisis inmobiliaria, y no puede permitirse ninguna disrupción del comercio mundial, su principal motor de crecimiento.

Xi está dando a entender que quiere consolidar el empate actual para que el gobierno de Trump no interfiera en su gran visión del futuro de China: un país rebosante de poderío tecnológico e industrial preparado para superar a un Estados Unidos en declive como primera potencia mundial.

“Para China, esta frase tiene que ver con ganar tiempo y jugar para sacar ventaja mientras Pekín intenta esperar que termine el gobierno de Trump”, señaló Evan Medeiros, profesor de Georgetown que fue asesor para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama.

“China quiere gestionar lo que percibe como un declive gradual de Estados Unidos con la esperanza tanto de acelerarlo como de hacerlo lo menos disruptivo posible”, añadió.

China apuesta por el largo plazo

Estados Unidos no es ajeno a los intentos de China de enmarcar la relación entre ambos países en su propio beneficio.
En 2013, Xi intentó convencer a Obama de adoptar lo que denominó “un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”, que pedía a Estados Unidos respetar lo que China considera sus intereses fundamentales, como sus pretensiones sobre Taiwán y el mar de China Meridional.

Al final el gobierno de Obama se negó a respaldar el concepto, reconociendo que exigía ceder poder en Asia y dejar vulnerables a aliados y socios.

“Se trata de una maniobra clásica de China, que intenta que Estados Unidos acepte un marco como forma de enlazar a Washington y establecer los términos de la relación bilateral de cara al futuro”, dijo Medeiros sobre el más reciente intento de Xi.

“Estas frases son arenas movedizas geopolíticas”, añadió. “Una vez que entras, no puedes salir, y cuanto más lo intentas, más te arrastra China”.

Cómo utilizará China este replanteamiento

Se trata de un replanteamiento de la relación, pero en los términos de Pekín, afirmó Shen Dingli, estudioso de las relaciones internacionales en Shanghái.

China, por ejemplo, podría alegar más adelante que el gobierno de Trump había violado los principios de la estabilidad estratégica constructiva al seguir vendiendo más armas a Taiwán. “Lo que China quiere es que la relación entre China y Estados Unidos sea buena y estable, pero con la condición de que China diga: ‘Yo soy quien proporciona el camino y yo soy quien señala la dirección’”, dijo Shen.

Otros analistas chinos afirman que es necesario un nuevo marco para reducir la influencia de los sectores de línea dura hacia China en el Congreso, que amenazan con socavar el acercamiento. También existe el temor de que Trump pueda cambiar su postura sobre China después de las elecciones intermedias de 2026.

“La preocupación siempre está ahí. Es algo por lo que es muy conocido”, afirmó Xin, de la Universidad de Fudan.

Publicado en NYT

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