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Enfoque Mundial

Elecciones USA 2020 , radiografía de los votantes negros

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EP New York/ Elecciones USA 2020

Fieles, esenciales, ignorados: radiografía de los votantes negros en EE.UU.

Cleveland (EE.UU.), – Son los más fieles a los demócratas, cruciales en varios estados e imprescindibles para aupar a Joe Biden a la Casa Blanca; pero muchos votantes negros llegan a las elecciones vapuleados por la pandemia y cansados de pedir que se acuerden de ellos más de una vez cada cuatro años.

Robert está sentado en una acera de Cleveland, en el estado clave de Ohio. La tienda que tiene detrás es un punto de encuentro en su barrio, pero muchos llegan en su auto, recogen sus famosas alitas de pollo y se van: en esa calle, como en demasiadas otras en Estados Unidos, los tiroteos están a la orden del día.

“Voy a votar, pero ¿qué va a cambiar? No nos están ayudando. Nos siguen matando”, dice Robert a Efe mientras sacude la cabeza.

VOTAR A PESAR DE TODO

Hace un par de años, la Policía instaló una comisaría en la calle paralela, pero las cosas no mejoran. “Debería llevarles tres minutos llegar aquí. Pero la gente dispara, recarga la escopeta, vuelve a disparar y aún no han llegado”, se indigna.

A sus 54 años, Robert cree que los políticos “se aprovechan” de los pobres, a menudo sinónimo de negros; que visitan sus barrios en campaña pero no vuelven a pisarlos. “Cuando llegan al poder, se olvidan de la gente que les puso allí”.

Pero Robert tiene claro que votará el 3 de noviembre, como hace en cada elección. El desencanto no borra un sentido de compromiso que muchos afroamericanos, especialmente los mayores, asocian al acto del sufragio.

“Muchos tienen muy presente que otros negros derramaron sangre por nuestro derecho a votar, y sienten que es su deber hacerlo”, explica a Efe el sociólogo Rashawn Ray, que estudia las dinámicas del voto negro desde el centro de estudios Brookings.

VOTAR PARA CAMBIARLO TODO

Si Robert vota por inercia, Yvonka Hall lo hace convencida. Su barrio al este de Cleveland es uno de los más afectados por una pandemia que ha golpeado desproporcionadamente a los negros, y acudir a las urnas le parece más importante que nunca.

“Mi salud no es la mejor, y me pregunto cuándo volveré a abrazar a alguien, cuándo volveré a vivir. La única forma de que eso ocurra es si nos aseguramos de votar. Así que, demonios, todo el mundo tiene que hacerlo”, afirma Hall, de 52 años, en una entrevista con Efe en su jardín.

Como directora de la Coalición de Salud Negra del Noroeste de Ohio, Hall está en contacto con afectados por la crisis del coronavirus, y su mascarilla lleva escrito el lema “Vota”.

Su actitud refleja la movilización de la mayoría de mujeres negras del país, consideradas la “columna vertebral” del Partido Demócrata por su alta participación electoral y porque suelen arrastrar a su familia a las urnas.

Si muchos afroamericanos salen a votar en ciudades como Cleveland o Detroit (Michigan), de mayoría negra y en estados clave, Biden tendrá mucho más fácil llegar a la Casa Blanca.

Aun así, la pasión de mujeres como Hall no será suficiente: habrá que motivar también a los hombres negros, que votaron mucho menos en 2016 que durante la Presidencia de Barack Obama, y a los más jóvenes.

VOTAR COMO “CUESTIÓN DE VIDA O MUERTE”

A Juan Goodwin no le preocupa ese reto: la Presidencia de Trump, asegura, ha abierto los ojos a muchos jóvenes que estaban desmotivados.

“No ha habido un día desde noviembre de 2016 en el que no haya hablado sobre ello con otros hombres negros. Es algo que eclipsó los debates sobre deportes que solíamos tener en nuestros chats de grupo”, recalca para Efe ese organizador comunitario, que comparte barrio con Robert.

La pandemia ha imprimido un sentido de urgencia a esas conversaciones: “En estas elecciones, todo es cuestión de vida o muerte. La gente se está muriendo por las políticas que se están implementando”, opina Goodwin, de 35 años.

Pero Hall aporta un matiz: hay gente tan abrumada por la crisis que no tiene energía para pensar en votar.

“Para los que lo están pasando peor y que solo intentan salir adelante, creo que (las elecciones) no son una prioridad”, admite Hall.

Y luego están los obstáculos para votar en persona o por correo, a los que se ha sumado “una campaña de desinformación para deprimir la participación de los negros”, según Adrianne Shropshire, directora del comité político Black Pac.

VOTAR POR TRUMP

Shropshire atribuye parte de esa campaña al equipo de Trump, que lleva “dos años persiguiendo a los hombres negros” con el mensaje de que los demócratas no les escuchan realmente.

Trump ganó el 8 % del voto negro en 2016 y cree que, si esta vez llega al 10 %, tendría más cerca un segundo mandato. Su mensaje, martilleado durante meses en anuncios y mítines, ha hecho mella entre algunos afroamericanos.

Uno de ellos es Nazir Clemons, que a sus 22 años votará por primera vez en noviembre, y lo hará por Trump.

“Lo que me importa es quién va a ser bueno para la economía, y creo que Trump lo hará mejor que Biden, que tiene problemas mentales”, afirma Clemons a Efe durante una manifestación contra el racismo en Cleveland.

VOTAR POR LAS VIDAS NEGRAS

Su postura es minoritaria dentro de su generación: la mayoría de los veinteañeros negros son progresistas.

Muchos han pasado los últimos meses en protestas del movimiento “Black Lives Matter” (“Las vidas negras importan”), y aunque puede que Biden no les entusiasme, han aprendido que elegir a sus líderes locales es clave para combatir la brutalidad policial.

En Cleveland, el caso que más ayuda a hacer esa conexión es el de Tamir Rice. No hubo cargos contra el policía blanco que le mató a tiros en esta ciudad en 2014, cuando tenía 12 años y jugaba con una pistola de juguete.

En el parque donde murió, ahora crece un huerto en su honor. En la protesta contra el racismo, piden homenajearle de otra forma: “Tamir sería lo suficientemente mayor como para votar en estas elecciones. Votemos en su nombre”. (EFE)

Agencias

Sin críticas y acusaciones , Biden y Putin se reúnen en Ginebra

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EP New York/agencias

Sólo negocios en cumbre Biden-Putin; sin abrazos ni críticas
GINEBRA — El mandatario estadounidense Joe Biden y su homólogo ruso Vladimir Putin intercambiaron palabras cordiales y concertaron modestos avances en el control armamentista y la diplomacia bilateral, pero concluyeron el miércoles su reunión en Suiza en gran medida donde la empezaron: con profundas diferencias sobre derechos humanos, ciberataques, intromisión electoral y otras cuestiones.

Ambos gobernantes alcanzaron un acuerdo importante, pero que difícilmente cambiará su relación, para reinstalar a sus embajadores en Moscú y Washington después de que fueron retirados tras deteriorarse la relación bilateral en los últimos meses. Y acordaron comenzar a trabajar sobre un plan para afianzar el último tratado vigente que limita las armas nucleares de las dos naciones.

Sin embargo, en sus tres horas de conversaciones a orillas del lago Ginebra, los dos se mantuvieron firmes en las mismas posiciones en las que habían comenzado.

“No creo que él modificará su comportamiento”, declaró Biden en una conferencia de prensa posterior a la reunión, cuando le preguntaron qué evidencia vio de que el exagente de la KGB pudiera modificar sus maneras y acciones. “Lo que hará cambiar su comportamiento es que el resto del mundo reaccione ante ellos, y que su posición ante el mundo disminuya. No estoy seguro de nada”.

Tanto la Casa Blanca como el Kremlin habían anticipado pocos resultados antes de la cumbre. Al término de ésta emitieron una declaración conjunta en la que dijeron que su reunión mostró el “trabajo práctico que nuestros dos países pueden hacer para impulsar nuestros intereses mutuos y también beneficiar al mundo”.

Pero una y otra vez, Biden sólo respondió “ya veremos” cuando evaluó si redituarán resultados las discusiones sobre el poderío nuclear, la ciberseguridad y otras cuestiones espinosas.

En sus respectivas conferencias de prensa consecutivas al término de la cumbre, Biden y Putin dejaron ver claramente que llegar a la raíz de las tensiones entre Estados Unidos y Rusia seguirá siendo una tarea enormemente difícil. Un ejemplo fue el momento en que ambas partes, al menos en declaraciones públicas, esbozaron realidades drásticamente distintas sobre asuntos cibernéticos.

Biden llegó a la cumbre exigiendo a Putin poner fin a la ola de ataques de ransomware y a la ciberseguridad originados en Rusia que han estado dirigidos a empresas y agencias gubernamentales en Estados Unidos y el mundo. Pero cuando la reunión llegó a su fin, no hubo evidencias de que se haya logrado algún progreso más allá del nivel superficial.

Biden manifestó que le dejó claro a Putin que si Rusia cruzaba ciertas líneas rojas —incluyendo ir tras infraestructura importante en Estados Unidos—, su gobierno respondería y “las consecuencias de eso serían devastadoras”.

Por su parte, Putin continuó insistiendo en que Rusia no tenía nada que ver con esas intrusiones cibernéticas a pesar de que los servicios de inteligencia estadounidenses indican lo contrario

“La mayoría de los ataques cibernéticos en el mundo se efectúan desde el territorio cibernético de Estados Unidos”, declaró Putin, quien también mencionó en su lista a Canadá, dos países latinoamericanos a los que no identificó y Gran Bretaña.

Si bien Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña efectúan ciberespionaje, los ataques más perjudiciales registrados los han realizado hackers rusos apoyados por el Estado o delincuentes de habla rusa que solicitan rescates y actúan con impunidad en Rusia y naciones aliadas.

De hecho, el peor de los ciberataques fue atribuido por Estados Unidos y la Unión Europea a la agencia militar de inteligencia GRU de Rusia, incluido el virus NotPetya que causó daños económicos por más de 10.000 millones de dólares en 2017, afectando a compañías que incluyen a la gigante naviera Maersk, la farmacéutica Merck y la empresa de alimentos Mondolez.

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El periodista de The Associated Press Zeke Miller y  Daniel Kozin contribuyeron a este despacho.

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Agencias

Nueva York levanta restricciones sobre la pandemia

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EP New York/agencias

NUEVA YORK (AP) — El estado de Nueva York levantará la mayoría de las restricciones impuestas para contener la propagación del coronavirus ya que el 70% de la población ha recibido al menos una dosis de la vacuna, informaron las autoridades el martes.

¿Qué significa que el 70% de la población este vacunada? Significa que podemos regresar a la vida que conocíamos”, anunció el gobernador Andrew Cuomo.

En conferencia con unos pocos invitados en el World Trade Center de Manhattan, el gobernador añadió que el estado celebrará con un despliegue de fuegos artificiales.

Quedan levantadas de inmediato, añadió, las normas sobre límites a la cantidad de personas en un solo lugar, y las que exigían a los negocios realizar limpiezas profundas o tomarle la temperatura a sus clientes.

Quedan suspendidas también las normas sobre distanciamiento físico, o las que exigían a los negocios limitar su clientela y mantener a la gente con una separación de por lo menos 2 metros (6 pies).

Algunas normas siguen en vigencia, por ejemplo la de ponerse la mascarilla en escuelas, trenes subterráneos, teatros grandes, refugios de desamparados, hospitales, hogares de ancianos y prisiones.

No quedaba claro si el estado ha logrado una inmunidad colectiva, es decir, una inmunidad tan generalizada que es difícil que el virus se propague.

Algunos expertos opinan que en el caso del coronavirus, esa cifra debe ser de por lo menos 70% de la población. Apenas de la mitad de los 20 millones de habitantes del estado de Nueva York están totalmente vacunados, según datos federales hasta el lunes.

En los últimos siete días en el estado de Nueva York, el número de casos nuevos de coronavirus es de un promedio de 450 por día, el nivel más bajo desde el inicio de la pandemia.

4 de julio , verano de la “libertad

De otro lado , también se ha conocido que el presidente de EE.UU. ,Joe Biden, quiere infundir un nuevo significado al Día de la Independencia este año al alentar celebraciones a nivel nacional para marcar el regreso del país a la normalidad tras 16 meses de alteración por la pandemia de coronavirus y más de 600.000 vidas perdidas.

La Casa Blanca expresa cada vez más certeza de que el 4 de julio será un momento decisivo en la recuperación del país, aunque se prevé que Estados Unidos no llegará a su meta de vacunar al 70% de los adultos para esa fecha. Aun así, el ritmo de recuperación del país contrastará con el resto del mundo, que batalla para derrotar al virus.

La celebración planeada será el evento más grande de la presidencia de Biden y está diseñada para demostrar la victoria de la nación sobre el virus a medida que los casos y muertes por COVID-19 se reducen a niveles no vistos desde los primeros días del brote. Estados Unidos pasa por el ritmo más elevado de viajes aéreos desde que comenzó la pandemia, y escuelas, empresas y restaurantes han comenzado a reabrir rápidamente.

Para celebrar la reanudación de la vida como antes de la pandemia, Biden quiere celebrar el Día de la Independencia como “un verano de libertad”.

Con información de AP

 

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Enfoque Mundial

Palestinos reclaman victoria en Gaza tras inicio de tregua

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EP EE.UU/ agencias

CIUDAD DE GAZA, Franja de Gaza  — Miles de palestinos se manifestaron en la madrugada del viernes tras la entrada en vigor de un alto el fuego en la última guerra de Gaza, visto por muchos como una costosa pero clara victoria para el grupo insurgente islamista Hamas sobre un Israel mucho más poderoso.

Los 11 días de guerra causaron más de 200 muertos, en su gran mayoría palestinos, y una devastación generalizada en la ya empobrecida Franja de Gaza, gobernada por Hamas. Pero las oleadas de proyectiles que paralizaron la vida en gran parte de Israel son consideradas por muchos palestinos como una respuesta valiente a lo que se percibió como abusos israelíes en Jerusalén, el corazón emocional del conflicto.

La tregua enfrentará una primera prueba el viernes, cuando docenas de miles de palestinos acudan a las oraciones semanales en el complejo de la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén, un sitio sagrado tanto para musulmanes como para judíos. Las manifestaciones de celebración podrían provocar confrontaciones con la policía israelí e iniciar una nueva escalada como la que derivó en el conflicto de los últimos días.

Miles de personas salieron a las calles de Gaza al inicio del alto el fuego a las 02:00 de la madrugada. Hombres jóvenes ondearon banderas palestinas y de Hamas, repartieron dulces, hicieron sonar bocinas y prendieron fuegos artificiales. Las celebraciones espontáneas se repitieron en Jerusalén este y en toda la Cisjordania ocupada.

El ambiente era más sombrío en Israel, donde el primer ministro, Benjamin Netanyahu, enfrentó las airadas acusaciones de su base conservadora que considera que detuvo los enfrentamientos demasiado pronto.

Como en las tres guerras previas entre los enemigos acérrimos, la última ronda de combates concluyó sin un claro ganador. Israel reclamó haber causado grandes daños a Hamas con cientos de demoledores ataques aéreos pero, de nuevo, no pudo detener el lanzamiento de cohetes.

Hamas también reclamó la victoria a pesar de las terribles consecuencias de la guerra para incontables familias palestinas que perdieron a sus seres queridos, sus casas y sus negocios. Ahora enfrenta el enorme desafío de reconstruir un territorio afectado por una elevada tasa de desempleo y por la pandemia del coronavirus.

La tregua estuvo mediada por el vecino Egipto luego de que Estados Unidos presionó a Israel para parar su ofensiva. Netanyahu anunció que su país había aceptado la propuesta el jueves en la noche e hizo hincapié en que “la realidad sobre el terreno determinará el futuro de la campaña”.

Los enfrentamientos comenzaron el 10 de mayo, cuando insurgentes de Hamas en Gaza dispararon cohetes de largo alcance hacia Jerusalén. Los proyectiles llegaron tras días de choques entre manifestantes palestinos y policías israelíes en Al-Aqsa. Las severas tácticas policiales desplegadas en el complejo y la amenaza de desahucio de docenas de familias palestinas por porte de colonos judías avivaron las tensiones.

Hamas y otros grupos insurgentes lanzaron más de 4.000 proyectiles hacia Israel durante la guerra. Docenas de ellos llegaron hasta Tel Aviv, la bulliciosa capital comercial del país. Israel respondió con cientos de ataques aéreos contra lo que calificó de infraestructura militar de Hamas, incluyendo una vasta red de túneles.

Al menos 230 palestinos murieron, incluyendo 65 menores y 39 mujeres, y 1.710 más resultaron heridos, según el Ministerio de Salud de Gaza, que no distingue entre combatientes y civiles. En Israel fallecieron 12 personas, entre ellos un niño de cinco años y una joven de 16.

Desde el inicio de los combates, las infraestructuras de Gaza, que ya estaban debilitadas por un bloqueo de 14 años, se han deteriorado rápidamente y la ofensiva aérea causó daños en escuelas y centros de salud.

<span;>Los suministros médicos, el agua y el combustible para generar electricidad escasean en la Franja, sobre la que Israel y Egipto impusieron un bloqueo cuando Hamas le arrebató el poder a la Autoridad Palestina en 2007. Desde entonces, el presidente palestino, Mahmud Abás, gobierna las áreas autónomas de la Cisjordania ocupada por Israel y tiene una limitada influencia en Gaza.

<span;>___

<span;>Krauss informó desde Jerusalén.

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