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Ante la crisis ,hay que iniciar un proceso urgente de reconstrucción social y económica en Colombia

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EP New York/ opinión 

HACE FALTA OTRA COLOMBIA

por Ricardo Angoso

La reconstrucción económica del país, tras las graves secuelas sociales dejadas por la pandemia y la inútil cuarentena decretada por el presidente Iván Duque, es absolutamente necesaria, pero también habrá que impulsar un nuevo proyecto nacional sobre otras bases sociales, éticas y morales. 

También es urgente una reforma política, que implique una redefinición del país de una forma más inclusiva, y una efectiva cruzada contra la corrupción, la principal lacra de un país anclado en el pasado a merced de una casta política inescrupulosa  y viciada por un sistema casi colonial de conducir a la nación.

El regreso a la nueva normalidad de Colombia tras los graves daños causados por el tsunami de la pandemia provocada por el covid-19 está resultando mucho más complejo, traumático y conflictivo de lo que se esperaba, sobre todo debido a las violentas protestas acontecidas en los últimos días debido a la muerte de un joven abogado en un nuevo caso de violencia policial. La tensión y crispación social se hicieron evidentes, sobre todo entre los más jóvenes, después de uno de los confinamientos más largos (y fallidos) de la historia y que ha provocado, quizá por ineptitud y mal asesoramiento, una grave crisis social y económica que ahondará aún más la brecha entre los estratos más vulnerables de la sociedad y los más pudientes.

La respuesta a este malestar creciente, que se ha manifestado claramente en la virulencia de las manifestaciones y en la escasa favorabilidad de la clase política colombiana, no puede ser solamente en clave militar y policial, utilizando la violencia como único argumento y sin ahondar en las razones de este auténtico divorcio entre gobernantes y gobernados, entre el poder político y una sociedad que demanda cambios.

Sin justificar en ningún caso la violencia contra los miembros de los cuerpos de la seguridad y orden público y el vandalismo -práctica bastante arraigada en la forma de entender la protesta pública en Colombia-, hay que señalar que el país, tras un casi un año paralizado y confinado en una cuarentena absurda, estúpida y fracasada, era una olla a presión destinada a estallar, tal como sucedió y nadie supo prever. Digo cuarentena absurda, estúpida y fracasada porque nunca dio los resultados esperados y, lejos de evitar la propagación del covid-19, convirtió a Colombia en el quinto país con más casos y fallecidos del mundo, un gran “éxito” para su presidente y un despropósito inexplicable que ha destruido la economía nacional quizá por lustros.

DUQUE, CENTRADO EN LOS MAS RICOS, ALEJADO DE LOS MAS VULNERABLES

Pese a todo, el presidente Duque no ha puesto en marcha un programa de reconstrucción nacional con el foco puesto en los asuntos sociales y económicos, sino que ha practicado la política de avestruz escondiendo la cabeza ante los acuciantes problemas, como los asesinatos de los líderes sociales en el territorio colombiano, los excesos policiales -eufemismo que encubre lo que es realmente: brutalidad policial-, la destrucción de millones de empleos y el hambre y la miseria generadas por su inútil confinamiento.

Si de veras el presidente Duque quiere enderezar el rumbo de la nave y responder a las demandas reales de los ciudadanos, debería ponerse manos a la obra e iniciar un proceso de reconstrucción social y económica, atendiendo a los más vulnerables y no dando cheques a los más ricos, como ha hecho recientemente con la entrega de un cheque de 370 millones de dólares a Avianca, puesto en entredicho por la justicia y finalmente denegado, todo hay que decirlo. 

Por ejemplo, el presidente Duque, en lugar de perderse en inexplicables e ininteligibles datos económicos, debería de poner medidas prácticas, como la eliminación de determinados impuestos impopulares, como el predial al menos por este periodo,  la cancelación los préstamos gravosos por un año en todas las entidades financieras del país y la reducción de los precios de todos los servicios públicos, como agua, luz y gas, y combustibles, y verá como se puede atenuar esta tensión social y la intensidad de la crispación se irá reduciendo paulatinamente.

En lugar de bajar a la calle y escuchar a sus gentes, el presidente Duque atiende a los grandes gremios, se reúne con los grandes empresarios, desoye el mensaje de los más necesitados, envía más refuerzos policiales e incluso militares contra las protestas y elude las grandes reformas que el país necesita, como la puesta en marcha de un verdadero programa de transformación de la educación y la salud, que son los dos vectores que diferencian a un  país desarrollado de uno subdesarrollado. No estoy hablando de una revolución política en clave marxista, sino de pasar del pasado colonial a la modernidad, poniendo en marcha una educación de calidad de carácter universal, gratuita, pública e integradora a la que tengan acceso todos los ciudadanos sin cortapisas de carácter económico.

No puede ser posible que el derecho a la educación de calidad siga siendo en Colombia la frontera que marca las distancias entre los más ricos y los más pobres, entre los que tienen acceso al mercado laboral de primera y a los que tienen que engrosar, necesariamente, las filas de la informalidad y, casi me atrevería a decir,  de la pobreza. Como dice el escritor Mario Vargas Llosa, “hace falta al mismo tiempo una verdadera igualdad de oportunidades que sólo puede ofrecer una educación pública de altísimo nivel, que garantice, en cada generación, un punto de partida uniforme”, algo absolutamente inexistente en la sociedad colombiana de hoy.

Por no hablar del derecho a  la salud pública, ese pilar fundamental en cualquier Estado social y de derecho  que se precie como tal, y que en Colombia fue dejado en manos de la empresa privada, más concretamente bajo el control de unas empresas denominadas EPS absolutamente vampirescas y con más afán de lucro que de servicio público. Nuestro país sigue siendo uno de los pocos países del mundo sin un verdadero servicio de salud pública ni vocación de la misma, debido, en parte, a que las élites siguen pensando que la salud se resuelve a base de talonario y tarjeta de crédito sin pensar en los millones de personas carentes del acceso a la misma.  Hace falta un replanteamiento total del sistema de salud, y no es un tema ni de derechas ni de izquierdas, sino que atañe a un proyecto nacional inconcluso y que debe abordarse necesariamente sin más dilación, tal como ha puesto sobre la mesa la reciente pandemia que afectó a todos los estratos sociales por igual.

LA CORRUPCION, ASUNTO CENTRAL Y CAPITAL DE LA AGENDA POLITICA

Para ir concluyendo, y a este cuadro de auténticos desafíos que tiene ante sí la nación colombiana, no podríamos dejar de lado a la corrupción, quizá el mayor cáncer de América Latina y el factor que me atrevería decir que, casi con toda seguridad, ha imposibilitado el verdadero desarrollo de Colombia en los últimos dos siglos, sumida en un marasmo de ineptitud, soberbia institucional frente a su pueblo, desprecio hacia sus ciudadanos y  saqueo generalizado de sus menguadas arcas pública, puestas al servicio de los espurios intereses personales de una oligarquía y no en aras del bienestar general. 

Vargas Llosa, al referirse a este problema en un reciente artículo ya citado anteriormente, escribía:”¿Es fácil seguir el modelo alemán? No lo es y, por eso, muchos países que quisieran ser prósperos no pueden continuar sus pasos. ¿Cuál es el problema? Básicamente, la corrupción. Es el caso de América Latina, sin duda. La corrupción está tan profundamente arraigada en sus gobiernos, roban tanto sus ministros y funcionarios y el robar es una práctica tan extendida en casi todos los Estados, que es del todo imposible establecer una economía de mercado que funcione de verdad y haya una competencia seria y genuina en su seno”.

Colombia se encuentra entre esos países que, al día de hoy, no ha podido ganar la batalla contra la corrupción. Parafraseando a un secretario general del partido comunista chino de antaño, o Colombia acaba con la corrupción o la corrupción acabará con Colombia. Esos son, a modo de breve catálogo, los grandes desafíos que tiene el país tras la pandemia, pero habría muchos más asuntos a los que referirse, tales como la justicia, la vivienda y el desarrollo de una verdadero sistema de infraestructuras, pero hemos querido insistir en las tareas mínimas que tiene ante sí el presidente Duque en un momento decisivo para nuestra nación. 

El presidente debe rectificar y ejecutar una verdadera agenda social absolutamente necesaria porque, si no lo hace, habrá quien sabrá sacar provecho de la gravísima situación social por la que atraviesa el país y conducir al mismo hacia un abismo similar al que ya padecen otros de la región -por ejemplo, Venezuela-. Y las élite colombiana, mejor dicho su rancia y abyecta oligarquía, debería entender que sin esos necesarios cambios que ahora demanda una buena parte de la ciudadanía, a la que no le se escucha por los gritos enfurecidos de millones de desesperados condenados al hambre y la miseria por este inútil ejecutivo, debería entender que tendría que ejecutarlos no por el bienestar general, sino por su interés propio porque, de no hacerlo, algún día puede que se acuerden de ese viejo refrán castellano que dice que “cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar”. Ojalá aprendan la lección de Venezuela antes de que sea demasiado tarde. 


RICARDO ANGOSO GARCÍA / Coordinador del Foro Ideas para la Democracia:

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Agencias

Ya son mas de 5.000 los muertos por terremoto en Turquia y Siria

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EP New York | Mundo

Gustavo Lugo | agencias

Aumentan a más de 5.000 las muertes por sismo en Turquía, Siria

ADANA, Turquía — Los equipos de rescate se afanaban el martes en encontrar a sobrevivientes entre los escombros de los miles de edificios que se vinieron abajo a causa de un sismo de magnitud 7,8 y de las múltiples réplicas que remecieron el este de Turquía y la vecina Siria, con el hallazgo de más cadáveres que elevaron la cifra total de muertos a más de 5.000.

Países de todo el mundo enviaron equipos para asistir en las tareas de rescate y la agencia de gestión de desastres de Turquía dijo que sobre el terreno había ya más de 24.400 efectivos de emergencias. Pero ante la inmensidad del territorio afectado por el temblor de la víspera y con cerca de 6.000 edificios derrumbados solo en el país, sus esfuerzos se han visto desbordados

Los intentos de dar con más sobrevivientes se veían obstaculizados también por las gélidas temperaturas y las cerca de 200 réplicas, que sumaron peligrosidad a la búsqueda entre las inestables estructuras.

Nurgul Atay dijo a The Associated Press que podía oír la voz de su madre bajo los escombros de un edificio derrumbado en la ciudad de Antakya, la capital de la provincia de Hatay, pero que tanto sus esfuerzos como los de otros para adentrarse en las ruinas habían sido inútiles al no tener equipos de rescate ni maquinaria pesada para ayudarles.

“Si pudiesemos levantar la lámina de concreto podríamos llegar a ella”, afirmó. “Mi madre tiene 70 años, no podrá aguantar esto mucho tiempo”.

En toda la provincia de Hatay, justo al suroeste del epicentro del movimiento telúrico, las autoridades indicaron que hay hasta 1.500 edificios destruidos y mucha gente reportó que sus familiares estaban atrapados bajo los restos rescatistas que acudiesen en su ayuda.

En las zonas donde sí había equipos, durante la noche se escuchaban vítores ocasionales coincidiendo con el rescate de sobrevivientes.

El sismo, cuyo epicentro estuvo en la provincia suroriental turca de Kahramanmaras, hizo que residentes en Damasco, en Siria, y Beirut, en Líbano, saliesen corriendo a la calle y se sintió hasta en El Cairo, Egipto.

Por su parte, la ONG Médicos Sin Fronteras confirmó el martes que uno de sus trabajadores falleció tras el colapso de su vivienda en la provincia siria de Idlib, y que otros habían perdido a familiares en la tragedia.

“Estamos muy conmocionados y tristes por el impacto de este desastre en las miles de personas afectadas, incluyendo nuestros compañeros y sus familias”, afirmó Sebastien Gay, el jefe de la misión de MSF en Siria.

Según Gay, los centros sanitarios del norte de Siria estaban desbordados y el personal médico trabajaba “las 24 horas para responder al enorme número de heridos”.

En la provincia de Hatay, miles de personas se cobijaron en pabellones deportivos o recintos para ferias, mientras que otros pasaron la noche a la intemperie, envueltos y mantas y alrededor de hogueras.

Turquía tiene un gran número de soldados desplegados en la región fronteriza con Siria y ordenó al ejército que colabore en el operativo, con tareas como la instalación de tiendas de campaña para quienes se quedaron sin casa y un hospital de campaña en Hatay. El ministro de Defensa, Hulusi Akar, apuntó que se ha movilizado a una brigada de ayuda humanitaria con sede en Ankara, además de ocho equipos militares de búsqueda y rescate.

Un buque de la Marina atracó el martes en el puerto de Iskenderun, donde colapsó un hospital, para trasladar a los sobrevivientes que necesitaban atención médica a la cercana ciudad de Mersin. Una densa columna de humo negro salía de otra parte del puerto, donde los bomberos no habían podido sofocar aún un incendio desatado entre los contenedores de mercancías derribados por el temblor.

En Gaziantep, una capital provincial turca a unos 33 kilómetros (20 millas) del epicentro, la población se refugió en centros comerciales, estadios, mezquitas y centros comunitarios.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, declaró siete días de luto nacional.

Según el vicepresidente del país, Fuat Oktay, el número total de fallecidos en Turquía superaba las 3.400, con alrededor de 21.000 personas heridas.

En zonas de Siria controladas por el gobierno de Damasco se registraban más de 800 decesos, además de unos 1.400 heridos, de acuerdo con su Ministerio de Salud. En el noroeste del país, que está en manos de los rebeldes sirios, Defensa Civil Siria, el grupo paramédico opositor conocido como Cascos Blancos que encabeza el operativo de rescate, reportó la muerte de al menos 790 personas y más de 2.200 heridos.

Con los últimos datos, la cifra total de fallecidos en los dos países ascendería a 5.021 personas.

Las autoridades temen que el número de muertos siga subiendo mientras los rescatistas buscan sobrevivientes entre las marañas de metal y concreto desperdigadas por una región asolada por los 12 años de guerra civil siria y por la consiguiente crisis de refugiados.

Como parte de las últimas promesas internacionales de ayuda, el presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, dijo que se estaba alistando para movilizar rápidamente un equipo de búsqueda y rescate compuesto por 60 personas, además de suministros médicos.

El gobierno de Pakistán envió un avión cargado con artículos de primera necesidad y 50 rescatistas a primera hora del martes, y dijo que habrá vuelos diarios de ayuda a Siria y Turquía a partir del miércoles. India anunció el envío de dos equipos de búsqueda con perros adiestrados y personal médico.

Con información de AP

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Agencias

Bolsonaristas asaltan el Congreso , el Supremo y palacio presidencial en Brasil

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EP New York | Latinoamérica | Agencias

Brasil busca castigar a los que atacaron edificios oficiales

RÍO DE JANEIRO — Las autoridades brasileñas recogían e investigaban el lunes después de que miles de partidarios del expresidente Jair Bolsonaro asaltaran el Congreso, el Supremo Tribunal Federal y el palacio presidencial y después causaran destrozos en las principales sedes de poder del país.

Los manifestantes reclamaban una intervención militar que reinstaurase al ultraderechista Bolsonaro en el poder o expulsara al presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, recién instalado en el cargo, en escenas de caos y destrucción que recordaban a la insurrección del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de Estados Unidos.

Alborotadores vestidos con los colores verde y amarillo de la bandera nacional rompieron ventanas, derribaron muebles y arrojaron computadoras e impresoras al suelo. Agujerearon en cinco puntos un enorme cuadro de Emiliano Di Cavalcanti, volcaron la mesa con forma de U donde se reúnen los jueces del Supremo Tribunal Federal, arrancaron la puerta del despacho de un juez y vandalizaron una emblemática estatua ante la corte. Los interiores de los edificios monumentales quedaron en estado de ruina.

En una conferencia de prensa el domingo por la noche, el ministro brasileño de relaciones institucionales dijo que se inspeccionarían los edificios para buscar pruebas como huellas dactilares e imágenes para que la gente rindiera cuentas, y señaló que los alborotadores al parecer pretendían emprender acciones similares en todo el país. El ministro de Justicia, Flávio Dino, dijo que los actos equivalían a terrorismo y amenaza de golpe de Estado y que las autoridades habían empezado a identificar a las personas que pagaron los autobuses que llevaron a los inconformes a la capital.

“No tendrán éxito en destruir la democracia brasileña. Debemos decirlo con rotundidad, con toda la firmeza y convicción”, dijo Dino. “No aceptaremos la senda de la criminalidad para librar batallas políticas en Brasil. A un delincuente se le trata como delincuente”.

Por ahora han sido detenidas 300 personas, según dijo en Twitter la policía civil del distrito federal.

En los meses que siguieron a la derrota electoral de Bolsonaro el 30 de octubre, Brasil estuvo en vilo, receloso de cualquier vía que pudiera seguir el mandatario saliente para aferrarse al poder. Bolsonaro había avivado entre sus seguidores más fieles la creencia de que el sistema de voto electrónico era propenso al fraude, aunque nunca presentó ninguna prueba. Y su hijo, el legislador Eduardo Bolsonaro, celebró varias reuniones con el expresidente de Estados Unidos Donald Trump, Steve Bannon, viejo aliado de Trump, y su destacado asesor de campaña Jason Miller.

Los resultados de las elecciones brasileñas —las más ajustadas en tres décadas— fueron reconocidas con rapidez por políticos de todo el espectro político, incluidos algunos aliados de Bolsonaro, y docenas de gobiernos. Y Bolsonaro sorprendió casi a todo el mundo al desaparecer de la vista. No admitió la derrota ni denunció un fraude, aunque su partido y él solicitaron la anulación de millones de votos, una petición desestimada con prontitud.

Los brasileños utilizan el voto electrónico desde 1996. Expertos de seguridad electoral lo consideran un sistema menos seguro que las boletas marcadas a mano porque no dejan un registro en papel que pueda auditarse. Sin embargo, el sistema brasileño está vigilado de cerca por las autoridades y por observadores internacionales, que nunca han encontrado pruebas de manipulaciones para cometer fraude.

Aun así, seguidores de Bolsonaro rechazaron los resultados. Cortaron carreteras y acamparon ante edificios militares, instando a las fuerzas armadas a intervenir. Las protestas fueron pacíficas en su gran mayoría, aunque las amenazas aisladas de terrorismo —como una bomba hallada en un camión de combustible camino del aeropuerto de Brasilia— aumentaron las preocupaciones de seguridad.

Dos días antes de la investidura de Lula el 1 de enero, Bolsonaro voló a Estados Unidos y se instaló de forma temporal en Orlando. Muchos brasileños expresaron su alivio porque, aunque declinara participar en la transición de poder, su ausencia permitiera que ocurriera sin incidentes. O así era, hasta el domingo.

“El bolsonarismo imita las mismas estrategias que el trumpismo. Nuestro 8 de enero, una manifestación sin precedentes en la política brasileña, está claramente copiado del 6 de enero en el Capitolio”, dijo Paulo Calmon, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Brasilia. “Los tristes episodios de hoy suponen un nuevo intento de desestabilizar la democracia y demuestran que el radicalismo populista y autoritario de la extrema derecha brasileña sigue activo al mando del expresidente Bolsonaro, el ‘Trump de Latinoamérica’”.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, describió los disturbios como un “ataque a la democracia y al traspaso pacífico de poder en Brasil” en un tuit, y dijo que estaba deseando seguir trabajando con Lula.

En una conferencia de prensa desde el estado de Sao Paulo, Lula leyó un decreto recién firmado por el gobierno federal para asumir el control de la seguridad en el distrito federal. Los “fanáticos fascistas” y todos los que financiaran sus actividades deben ser castigados, señaló. El mandatario también acusó a Bolsonaro de instarles a la insurrección.

Bolsonaro rechazó la acusación del presidente el domingo por la noche. En un tuit afirmó que la protesta pacífica forma parte de la democracia, pero el vandalismo y la invasión de edificios públicos eran “excepciones a la norma”. No mencionó de forma específica las acciones de los manifestantes en Brasilia.

“Evidentemente, es el mentor intelectual de lo que está ocurriendo, de modo que no puede distanciarse de ello”, dijo Mario Sérgio Lima, analista político en Medley Advisors. “Estos grupos fueron creados por él, por el radicalismo que impuso a la política. Y no hay modo de deshacerlo (…) Parece que su grupo ya ha cruzado el Rubicón”.

A diferencia del ataque de 2021 en Estados Unidos, pocos funcionarios trabajaban en los principales edificios del gobierno en un domingo. Y los videos del suceso mostraban una presencia limitada de la policía militar capitalina. Eso hizo que muchos se preguntaran en Brasil si la policía había ignorado los numerosos signos de alarma, subestimado su capacidad o había sido cómplice de algún modo.

Un video mostraba un grupo de manifestantes que se abría paso a través de una barricada policial tras un escaso forcejeo, y apenas unos pocos agentes empleaban gas lacrimógeno. En otro se veía a agentes parados mientras los manifestantes asaltaban el Congreso, incluido uno que grababa imágenes con su celular.

“Este fue un grave error del gobierno del distrito federal. Era una tragedia anunciada”, dijo Thiago de Aragão, director de estrategia en la consultora política con sede en Brasilia Arko Advice. “Todo el mundo sabía que (los manifestantes) venían a Brasilia. Se esperaba que el gobierno del distrito federal preparase una respuesta para proteger la capital. No hicieron nada de eso”.

En su conferencia de prensa, Lula denunció “incompetencia o mala fe” por parte de la policía y prometió que algunos serían castigados.

El gobernador del distrito federal, Ibaneis Rocha, confirmó en Twitter que había destituido al jefe de seguridad pública de la capital, Anderson Torres. Medios locales informaron que Torres estaba en Orlando de vacaciones y que negaba haberse reunido allí con Bolsonaro.

“Dos años después del 6 de enero, el legado de Trump sigue envenenando nuestro hemisferio”, tuiteó el senador estadounidense Bob Menendez, que preside el comité de relaciones exteriores del Senado, y añadió que culpaba a Bolsonaro de incitar las acciones en Brasilia. “Proteger la democracia y exigir responsabilidades a actores malignos es esencial”.

AP noticias

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Agencias

Pelé , la leyenda del fútbol , más allá del “jogo bonito”

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EP New York | Agencias

Por Gustavo Lugo

Muere Pelé, el rey del ‘jogo bonito’

SAO PAULO  — Pelé, el rey brasileño del fútbol, único en ganar tres Copas del Mundo y una de las máximas figuras deportivas del último siglo falleció el jueves. Tenía 82 años.

El astro, cuyo nombre se convirtió en sinónimo de excelencia del fútbol y símbolo del “jogo bonito” brasileño, se había sometido a un tratamiento contra el cáncer de colon desde 2021 y permaneció hospitalizado el último mes, con una serie de padecimientos adicionales.

El Hospital Albert Einstein, donde estaba el exdeportista, informó que el fallecimiento ocurrió a consecuencia de una falla orgánica múltiple, derivada del cáncer.

“Pelé cambió todo. Transformó el fútbol en arte y entretenimiento”, dijo Neymar, figura actual de la selección brasileña. “Dio voz a los pobres, a los negros y, por encima de todo, dio visibilidad a Brasil. ¡El fútbol y Brasil elevaron su posición gracias al Rey! Ahora se ha ido, pero su magia perdurará. ¡Pelé es eterno!”.

Está planeado el funeral para el lunes y martes y su féretro será trasladado por las calles de Santos, la ciudad costera en donde inició su carrera, antes del entierro.

Considerado ampliamente como uno de los mejores futbolistas de la historia, Pelé pasó casi dos décadas fascinando a los aficionados y superando a sus rivales, como el máximo goleador en la historia del club brasileño Santos y de la selección.

Su gracia, virtudes atléticas y habilidad increíble hipnotizaron a seguidores y rivales por igual. Orquestó un estilo rápido y fluido de juego que revolucionó el fútbol –una suerte de baile semejante a la samba que llevaba además la elegancia de Brasil a la cancha.

“Todo lo que somos es gracias a ti”, escribió su hija Kely Nascimento en Instagram. “Te amamos infinitamente. Descansa en paz”.

Pelé condujo a Brasil a la elite futbolística y se convirtió en un embajador global de su deporte a lo largo de una trayectoria que comenzó en las calles del estado de Sao Paulo, donde pateaba una pelota improvisada con una media rellena de trapos o papeles.

En el debate sobre quién ha sido el mejor futbolista de la historia, el nombre de Pelé aparece siempre, a menudo junto al del también fallecido Diego Maradona y a los de dos jugadores aún en activo: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

Fuentes distintas, que contabilizan diferentes series de partidos, estiman que el total de goles de Pelé oscila entre 650 (encuentros de liga) y 1.281 (todos sus cotejos profesionales sin límite de edad, incluidos algunos de categorías inferiores).

“O Rei” saltó a la fama a los 17 años, durante el Mundial de 1958 realizado en Suecia. Es el jugador más joven en la historia de la Copa del Mundo.

Sus compañeros lo sacaron de la cancha en hombros luego de que marcó dos goles para que la selección brasileña ganara su primer título, al imponerse 5-2 sobre el anfitrión en la final.

Una lesión lo limitó a jugar sólo dos partidos en el Mundial de 1962 en Chile, donde Brasil refrendó su cetro. En cambio, fue el emblema del equipo que se consagró campeón en 1970, en México.

Durante la final en el Estadio Azteca anotó un gol y abasteció a Carlos Alberto mediante un pase a ciegas para que la Seleção aplastara 4-1 a Italia y se convirtiera en la primera tricampeona de la historia.

La imagen de Pelé con la camiseta amarilla y el número 10 estampado en verde sobre los dorsales, perdura en la mente de los aficionados en todo el mundo, lo mismo que su característica celebración de los goles –saltando en el aire con el puño derecho por encima de la cabeza.

Su fama fue tal que los bandos de la guerra civil de Nigeria acordaron un cese al fuego en 1967 para que Pelé pudiera jugar en un partido de exhibición en el país africano.

Cuando visitó Washington, en un intento por popularizar el fútbol en Estados Unidos, fue el presidente de la nación el primero en estrecharle la mano.

“Mi nombre es Ronald Reagan y soy el presidente de los Estados Unidos”, dijo el anfitrión al visitante. “Usted, en cambio, no necesita presentarse, porque todos sabemos quién es Pelé”.

Pelé fue el primer héroe nacional brasileño de raza negra en la historia moderna. Sin embargo, rara vez habló de racismo en un país donde los ricos y poderosos suelen pertenecer a la minoría blanca.

Aficionados rivales llegaron a insultar a Pelé con ruidos semejantes a los de un mono, tanto en su país como en el extranjero.

“Él dijo que jamás habría jugado si hubiera tenido que parar cada vez que escuchaba esos cánticos”, dijo Angelica Basthi, una biógrafa de Pelé. “Él ha sido clave para el orgullo de la gente negra en Brasil, pero jamás quiso ser un abanderado”.

Después de su retiro del fútbol, Pelé incursionó en muchas actividades. Fue político –ministro extraordinario para el deporte en Brasil–, empresario adinerado y embajador para la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

También participó en varias películas, telenovelas y hasta compuso canciones y grabó discos de música popular brasileña.

En 1981, Pelé fue coprotagonista de la película Victoria, junto a Sylvester Stallone y Michael Caine, en la que varios prisioneros utilizan un juego de fútbol para escapar de un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

A medida que su salud se deterioró, sus viajes y apariciones públicas se volvieron menos frecuentes.

En sus últimos años, se le solía ver en silla de ruedas. No asistió a una ceremonia para develar una estatua inspirada en su imagen a fin de conmemorar al equipo campeón en 1970.

Pasó su 80mo cumpleaños apenas con unos pocos amigos en un casa de playa.

Nació con el nombre de Edson Arantes do Nascimento en la pequeña localidad de Três Corações, en el estado de Minas Gerais, el 23 de octubre de 1940. En su niñez, lustraba zapatos para comprar su modesta indumentaria de fútbol.

Su talento llamó la atención cuando tenía 11 años y un jugador profesional de la región lo llevó a las fuerzas inferiores de Santos. No pasó mucho tiempo para que llegara al primer equipo.

Pese a su juventud y a su estatura de 1,72 metros, anotaba ante jugadores más corpulentos y experimentados con la misma facilidad con que lo lograba frente a sus amigos de la infancia.

Debutó con el club brasileño en 1956, a los 16 años, y el club ganó rápidamente reconocimiento mundial.

El nombre de Pelé surgió de él mismo, quien no pronunciaba adecuadamente el nombre de un jugador llamado Bilé.

Acudió al Mundial de 1958 como suplente, pero se convirtió en un jugador clave para la selección que consiguió el campeonato.

Su primer gol en la final, en el que le hizo un sombrerito a un defensor para luego definir de volea, fue señalado como uno de los mejores en la historia de los mundiales.

El Mundial de Inglaterra 1966, ganado por los dueños de casa, fue amargo para Pelé. Luego de anotar un gol en el debut, un triunfo ante Bulgaria, Pelé fue descartado por lesión para el segundo compromiso que los brasileños perdieron contra Hungría.

Mermado físicamente por el juego brusco, gravitó poco en la derrota ante Portugal que decretó la eliminación brasileña en la fase de grupos.

Furioso por las faltas en su contra, Pelé juró que había disputado su último Mundial.

Pero cambió de opinión y lució rejuvenecido en el Mundial de 1970. Con un cabezazo, Pelé marcó aquel gol de la final en su último partido mundialista.

En total, Pelé disputó 114 partidos con la selección nacional para fijar un récord de 95 goles, incluidos 77 en partidos oficiales.

Su estadía con Santos abarcó tres décadas. Tras la campaña de 1972 permaneció semirretirado.

Clubes acaudalados de Europa trataron de ficharlo, pero el gobierno brasileño intervino para impedir su transferencia, al considerarlo patrimonio nacional.

En la cancha, la energía, visión e imaginación de Pelé fueron cruciales para una talentosa selección, con un estilo veloz y hábil que ejemplificó el “Jogo Bonito” o Juego Bonito.

En su autobiografía de 1977, Pelé volvió la expresión una parte del léxico mundial del fútbol, al titularla “Mi Vida y el Jogo Bonito”.

En 1975, se incorporó al Cosmos de Nueva York, de la North American Soccer League. Aunque tenía 34 años y había dejado atrás su época de mayores facultades, dio una prominencia fugaz al fútbol en Estados Unidos.

Guio al Cosmos al título de liga en 1977 y anotó 64 goles en tres campañas.

Pelé puso punto final a su carrera el 1 de octubre de 1977, con un partido amistoso entre el Cosmos y Santos ante una multitud de unos 77.000 espectadores en Nueva Jersey y jugando una mitad con cada club.

Entre los dignatarios que asistieron al partido figuró el único deportista que quizás rivalizaba con la fama mundial de Pelé –Muhammad Ali.

Pelé celebra los ‘100’ de su madre Celeste

Celeste , su madre , acaba de cumplir 100 años. Estuvo casada con Joao Ramos do Nascimento, un futbolista mineiro. Tuvieron tres hijos: María Lucia, Jair y Edson. Edson pasó a la historia como Pelé, el astro brasileño que ganó tres Mundiales, revolucionó el fútbol y murió este jueves en San Pablo. Celeste era su doña Tota.

Poco se sabe de Celeste Arantes do Nascimento, la mujer que acunó los sueños de su hijo cuando aún no había sido entronizado como O Rei. El 20 de noviembre, mientras se palpitaba el comienzo del Mundial de Qatar 2022, Pelé celebró el centenario cumpleaños de su mamá.

“Desde pequeño me enseñó el valor del amor y la paz. Tengo más de cien razones para estar agradecido por ser tu hijo. Les comparto estas fotos, con mucha emoción para celebrar este día. Gracias por cada día a tu lado, mamá“, manifestó el campeón del mundo en Suecia 1958, Chile 1962 y México 1970. 

En su vida personal, Pelé vivió momentos difíciles, particularmente cuando su hijo Edinho fue arrestado por cargos de drogas.

Pelé tuvo dos hijas fuera del matrimonio. Procreó cinco hijos en sus primeros dos matrimonios, con Rosemeri dos Reis Cholbi y Assiria Seixas Lemos.

Se casó después con la empresaria Marcia Cibele Aoki.

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