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Colombia está en riesgo de convertirse en un Estado Fallido: J.J. Uscatégui

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ENTREVISTA A JOSE JAIME USCATÉGUI

CANDIDATO DEL CENTRO DEMOCRÁTICO A LA CAMARA

El relevo generacional de Uribe

por Ricardo Angoso

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Por ser hijo del General Uscatégui, encarcelado durante muchos años por delitos que siempre negó, su hijo José Jaime Uscatégui se acabó convirtiendo en un activista político y con un solo objetivo: defender a los militares condenados en  causas supuestamente injustas. Se encadenó en instituciones, se manifestó ante Casa Nariño y luchó por defender sus ideas en las calles.

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Ahora, tras haber abandonado las filas del Partido Conservador, se presenta por segunda vez a las elecciones como candidato a la Cámara de Representantes por el Centro Democrático. Es joven, suficientemente preparado y vehemente en sus convicciones. Al igual que otros candidatos jóvenes de esa formación, como Iván Duque, se nos presenta como el relevo generacional del uribismo. [/one_half_last]


   

“La gente percibe a los políticos como una elite corrupta”

“Colombia está en riesgo de convertirse en otro país más a añadir a la larga lista de Estados fallidos”

“Petro fue un mal alcalde y, además, tiene un carácter muy autoritario” : José Jaime Uscatégui


Ricardo Angoso: ¿Como te recibe la gente, cómo percibes el ambiente hacia el Centro Democrático?

Jaime Uscatégui:Hay un buen ambiente con el Centro Democrático, somos muy bien recibidos en casi todos los lugares. Se ve gente apasionada y también contrariada. No hay un punto medio pero al menos la gente reconoce que nuestro partido ha sido el único en la oposición y que la ha ejercido con seriedad durante los últimos años, y que gracias al Centro Democrático no se le han hecho mayores concesiones a la guerrilla, que ya de por sí fueron muchas. A merced de la labor de oposición liderada por el expresidente Alvaro Uribe en las instituciones de la República se consiguieron poner freno a muchas de las demandas que la guerrilla presentaba durante las negociaciones con el gobierno. Sí me preocupa de estas elecciones que uno observa que a nivel de calle haya un ambiente similar al que podía haber en Venezuela en los años 1998 y 1999, con un desencanto claro hacia la clase política, y que nos perciban a los políticos como una elite corrupta. Y ahí es donde uno trata de llegar con una cara nueva, sin  experiencia apenas, para decirle a la gente que no todos somos iguales y que queremos hacer la diferencia con respecto a esa clase política en Colombia y también en Bogotá.

R.A.:¿Cuál es el elemento diferenciador del Centro Democrático con respecto a los demás partidos?

J.U.: Creo que hay historias de vida muy distintas a las de otros partidos. En mi caso, yo soy el hijo del General Uscatégui, un militar perseguido y encarcelado durante 16 años y sometido a un trato muy injusto. La gente ha reconocido esa injusticia y tanto la izquierda como la derecha colombiana se han manifestado acerca de la injusticia manifiesta en este caso. Yo trato de llegar a la política con mis historias de vida, mi juventud, con mi preparación y me parece que es una buena combinación ese valor nuevo, como puede ser el caso del candidato presidencial Iván Duque, con las ideas de toda la vida del Centro Democrático, como son la seguridad democrática y la confianza inversionista, por citar tan sólo algunos valores. Esos candidatos nuevos, jóvenes, recién llegados a la política, creo que aportan un aire fresco al Centro Democrático. Se está dando el necesario relevo generacional en el partido de Uribe.

IVÁN DUQUE VS. GUSTAVO PETRO

R.A.:¿Cómo percibes el temor que se ve en los votantes de centro derecha la posibilidad de que Petro llegue al poder y se repita el mismo esquema que en en Venezuela? ¿Es real esa amenaza o inventada?

J.U.:Evidentemente, ese temor está ahí, especialmente entre los bogotanos que pudimos comprobar de primera mano el carácter autoritario de Petro. Todo lo quería hacer a la fuerza y sin contar con la institucionalidad. Entonces, indiscutiblemente, vemos con incertidumbre que Petro aparezca bien situado en las encuestas. Yo contra Petro no tengo nada, incluso creo que fue un buen Senador de la República, pero pienso que como todos los hombres con responsabilidades de la izquierda, en general, son unos malos administradores, pésimos gerentes, y eso es lo que nos aterra: que una persona autoritaria y mal administrador llegue a la Casa de Nariño,  a la presidencia de la República. Sobre todo porque ese escenario se da en un momento de confusión y en donde las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ocupan importantes espacios de poder. Creo que hay muchos intereses y muchos líderes interesados en pescar en río revuelto para favorecer sus demandas.

R.A.: ¿No crees que el escenario colombiano es muy parecido al venezolano en el sentido de que la oligarquía de este país está favoreciendo unos políticas que por acción u omisión pueden precipitar un ascenso al poder del populismo?

J.U.: Tenemos un espejo retrovisor como el de Venezuela. Chávez incluso fue amnistiado y luego aupado al poder porque nadie hizo nada para evitarlo. Y esa historia terminó con el fatal desenlace que todos conocemos. La oligarquía colombiana, bogotana para más señas, anda muy confiada en que unos perfiles como Fajardo y Petro pueden ser interesantes, alternativos y un aire fresco al ambiente del país. Se ha creado un clima de corrupción generalizada y gasto desmesurado al que se le vienen a unir unos inmensos impuestos porque hace falta dinero. La gente se está cansando de ese modelo y busca salidas nuevas, un verdadero peligro. 

Nosotros, desde el Centro Democrático, sí creemos que hay una amenaza castrochavista aunque nos intenten caricaturizar. Pero mire, ese peligro es real y se manifiesta todos los días cuando uno ve a miles de venezolanos llegando sin nada a nuestras fronteras. La amenaza existe y es latente, pese a que en el continente está cambiando el peligro sigue presente. Tenemos a las FARC, financiadas con dineros del narcotráfico, y un país donde el rey de la política es el dinero, muchas veces procedente de negocios ilícitos. Es difícil hacer política en este país sin dinero. Tienen más facilidades, claramente, los que tienen el dinero ilícito que los que nos presentamos con otras credenciales, como es mi caso, con un simple cartel y con una trayectoria sin mácula de duda.

R.A.:No crees que si gana Iván Duque, ¿la herencia que recibirá el próximo presidente está envenenada?

J.U.:Claro que sí. Nos pidieron que en nombre la paz nos tragáramos muchos sapos, pero son sapos envenenados. Tenemos un grupo, las FARC, con mucho dinero ilícito y sin ni siquiera haber pedido perdón a las víctimas. Efectivamente, vamos tener muchos retos, sobre todo en materia de seguridad, en el asunto de la inmigración venezolana, que se está desbordando, y en muchas más materias. Están llegando de Venezuela las personas con menos recursos y  llegan en un momento difícil para nuestro país. No quiero estigmatizar a nuestros hermanos venezolanos pero estos problemas aparecerán pronto como fruto de todo lo que está ocurriendo en la vecina Venezuela. Antes ellos recibían a los colombianos y ahora la situación es a la inversa. El país está en un trance difícil, endeudado en todos los sentidos por un proceso de paz llevado a cabo de una forma deficiente. Todo ha ido a peor. Las cargas tributarias son altísimas, el hampa se ha tomado las calles de Bogotá y el panorama económico es incierto. Pero esa inseguridad pública de la que hablo se extendió por todo el país. Bogotá y otras ciudades necesitan más policías. Hacen fatal más recursos en inteligencias y más gastos en cámaras. El país no va bien y hace falta cambiar el rumbo. Colombia está en riesgo de convertirse en otro país más a añadir a la larga lista de Estados fallidos.

LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN

R.A.: La corrupción es uno de los graves problemas del país, ¿que medidas tomarías para afrontarla?

J.U.:Ese cáncer de la corrupción  indiscutiblemente ya hizo metástasis y ha hecho mella en todos los niveles institucionales. No hay rama del poder público que no sea ajena a esa lacra de la corrupción. Ahora estalló el escándalo del cartel de la toga. Hay que implementar varias medias de choque, como vetar a los concursos públicos a las personas que se hallan visto inmersas en casos probados de corrupción e incluso ir más allá como crear un estado de conmoción interna que congele salarios públicos y otras medidas excepcionales. Por ejemplo, otra buena medida sería revisar las cuentas de algunos funcionarios en el interior de Colombia y también en el exterior. Creo que hay que conseguir identificar donde se escapan los dineros públicos y hacia donde van. Pero, considero que el aspecto fundamental es el control de las campañas electorales, pues es el epicentro de la corrupción. Las campañas cuestan miles de millones y ya se sabe como la recuperan algunos políticos: a través de contratos y prácticas malsanas. Mientras no resolvamos el tema de las campañas electorales y su control, no se resolverá seguramente el problema de la corrupción en Colombia. Mi compromiso es que vengo con las manos limpias y me quiero ir sin la esclavitud de deber nada a nadie y hacer bien mi trabajo. Yo tengo pánico a tomarme un peso de origen ilícito. 

R.A.:Parece que el proceso de paz es irreversible llegue quien llegue al poder, ¿no cree?

J.U.:Tengo el sentir de que el proceso es irreversible y quiero que sea así a pesar de que todavía no haya concluido con la verdadera desmovilización plena de todos los grupos ilegales y de los carteles de la droga. A pesar de esos elementos negativos, quiero creer que estamos mejor que antes. Lamento que nos dijeran que iban a desaparecer las FARC pero que sigan ahí, con sus siglas, como una afrenta a las víctimas, pavoneándose por todo el país. Creo que las concesiones a la guerrilla fueron muy altas en las negociaciones a cambio de tan poco, de tal forma que otros grupos, como el ELN, pueden estar tentados de ir a un proceso parecido exigiendo al Estado demandas inadmisibles. Eso no se debe admitir, no es el camino para construir la paz. Se creó un precedente que no constituye el mejor ejemplo. También creo que algunos puntos de los acuerdos con las FARC deberían ser revisables, sobre todo los relativos a la justicia, y que algunas personas vayan a recibir el título de congresistas sin haber pagado un solo día de condena ni cárcel. Tenemos que darles un ultimátum para que no sigan negociando sobre la sangre de nuestras víctimas, de nuestros policías y uniformados. Y, en ese sentido, creo que solamente el Centro Democrático puede garantizar un juego limpio en unas negociaciones futuras. Ya nadie cree a Santos o a otros partidarios de unas negociaciones sin condiciones con los grupos armados.

R.A.:Hablamos antes que la política está desacreditada a nivel global, ¿qué reformas en el sistema político colombianos introducirías para que los colombianos vuelvan a creer en la política en la que ahora no creen?

J.U.: Pienso como Churchill que la democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los sistemas políticos restantes. No tenemos otro modelo mejor que el democrático para gobernarnos y mientras no haya otras alternativas tendremos que seguir trabajando con las reglas de juego actuales. Tendrán que mejorar las normas. Los partidos políticos siguen siendo los negociadores entre los ciudadanos y el Estado. Habrá que impulsar reformas profundas en el sistema político, eso sí creo, pero no soy partidario ni veo necesaria una asamblea constituyente en Colombia porque el ambiente está muy caldeado y turbio. Tiene que haber reformas políticas, que pienso son necesarias, como las listas cerradas y el financiamiento estatal de las campañas electorales, para que no se corrompa la política. Quizá el voto obligatorio para que las condiciones sean más equitativas y se forje una conciencia ciudadana sería también una buena medida. Todos los votos no se pueden comprar, el sistema sería más limpio. Tenemos que tomar medidas sobre todo en lo relativo a las listas cerradas, campañas electorales y el voto obligatorio. Es necesaria una nueva cultura de ciudadanía que tenga otra relación con la política, una suerte de pacto en lo fundamental  del que hablaba Alvaro Gómez. Hace falta más transparencia, un liderazgo más limpio y ajeno a los viejos usos políticos que hasta ahora han imperado en el país.

R.A.:¿Qué puedes aportar en lo personal en el legislativo, qué ideas y proyectos tienes para llevar a la Cámara?

J.U.: Tengo varias. Por mi trayectoria y experiencia, me quiero dedicar y trabajar para que la Fuerza Pública en Colombia esté bien dotada, formada, preparada y cuente con los medios suficientes. También tengo la idea de una Ley de Veteranos para el país. Quiero trabajar por la Fuerza Pública en Colombia porque así se mejorará la seguridad en nuestras calles y en nuestras ciudades, que requieren soluciones prácticas. Quiero trabajar por los emprendedores y para crear empresa en Colombia, que es una labor de valientes en este país. Los empresarios tienen que ver al Estado como un aliado en sus quehaceres productivos y no como un obstáculo, tal como ocurre ahora. Los tributos ahora son muy elevados y hay que trabajar por unos impuestos justos y equitativos. Otra medida importante es el sistema de  pensiones, yendo más allá del discurso tradicional sobre la familia que luego no se traduce en medias concretas en favor de la institución. Pero mis principales aportes caminarán sobre dos ejes: emprendimiento y seguridad. 


Ricardo Angoso , analista y profundo conocedor de la política internacional.

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Agencias

jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Las reñidas elecciones presidenciales de Colombia del domingo se encaminan a una segunda vuelta, con el avance de un candidato de extrema derecha, lo que podría anunciar una nueva victoria electoral de la ola de derecha que se está extendiendo por toda América Latina, según mostraron los resultados oficiales preliminares.

El candidato, Abelardo de la Espriella, se enfrentará ahora a Iván Cepeda, senador del partido de izquierda del presidente saliente del país, Gustavo Petro.

De la Espriella, cuyo ascenso se produjo a finales de la campaña, se asemeja a un nuevo tipo de líderes populistas llamativos de América Latina, como el salvadoreño Nayib Bukele, quien comparte el enfoque de línea dura del presidente Donald Trump frente a la delincuencia y ha prometido aplicarlo a los narcotraficantes.

Con más del 99 por ciento de los votos escrutados, los resultados publicados por el registro civil nacional revelaron un electorado dividido en dos. De la Espriella obtuvo el 44,73 por ciento de los votos y Cepeda el 40,91 por ciento. Como ninguno de los candidatos obtuvo más del 50 por ciento, se celebrará una segunda vuelta el 21 de junio.

El domingo por la noche, Petro cuestionó los resultados preliminares y dijo que no los aceptaría hasta que se completara el recuento oficial de votos. Cepeda, veterano defensor de los derechos humanos, obtuvo el apoyo de la amplia base del proyecto político de Petro, que ha intentado representar a las poblaciones pobres y marginadas que por mucho tiempo han quedado fuera de los salones del poder. Petro estaba limitado a un solo mandato presidencial.

El inesperado ascenso de De la Espriella desbarató lo que la clase política colombiana había creído que sería una victoria fácil para ellos frente a Cepeda. Paloma Valencia, senadora conservadora que contaba con el apoyo de algunos de los políticos más poderosos del país, solo obtuvo el domingo el 6,84 por ciento de los votos.

Los expertos afirman que los resultados son una sorprendente reprimenda a la clase dirigente conservadora que ha gobernado en gran medida Colombia, un país sudamericano diverso de 54 millones de habitantes, desde su independencia hace más de 200 años. Petro fue el primer dirigente político de izquierda de Colombia.

“Es la primera vez que el país se divide entre un bloque de izquierda y otro de derecha”, dijo María Jimena Duzán, destacada periodista de investigación y comentarista política colombiana. Con la elección del próximo líder de Colombia aún en el aire, se esperaba que los funcionarios de Washington siguieran de cerca la próxima ronda de votaciones.

El gobierno de Trump se ha esforzado por impulsar la ola de derecha en América Latina mientras busca aliados para su agresiva lucha contra los narcotraficantes.

De la Espriella, de 47 años, abogado que nunca ha ocupado un cargo público, subió en las encuestas en la recta final de la campaña presentándose como un <outsider< antisistema y avivando el temor a que la izquierda convierta a Colombia en Venezuela, el fallido Estado autoritario vecino.

También aprovechó la preocupación generalizada por la seguridad, prometiendo acabar con los grupos armados y las bandas que, según muchos colombianos, han hecho de la extorsión una parte real de sus vidas. En un aparente guiño al sistema penitenciario
de Bukele en El Salvador, De la Espriella prometió construir 10 prisiones de máxima seguridad en la selva.

Cepeda, de 63 años, es un firme aliado de Petro, quien se presentó con una plataforma de continuidad y la promesa de defender a las víctimas de los conflictos armados del país, así como a los pobres. Aunque los expertos dicen que Cepeda se benefició de la sólida base de la izquierda —y de un reciente y considerable aumento del salario mínimo—, no estaba claro si su personalidad reservada y sus discursos centrados en la política atraerían a los votantes como lo hizo la presencia galvanizadora de Petro.

“Petro abrió el camino para que alguien no carismático, como él, sino con una figura más profunda, pueda llegar”, dijo Eduardo Ayala, politólogo que asistió a un mitin de Cepeda en la capital, Bogotá.

Muchos de los partidarios de De la Espriella se hicieron eco de la afirmación de su candidato de que Cepeda sería más radical que Petro. “Sería un desastre”, dijo Klaudia Rincón, profesora de matemáticas de octavo grado en Barranquilla, la ciudad caribeña costera donde De la Espriella depositó su voto, mientras se dirigía a las urnas. “Comunismo total”.

Votantes, comentaristas y analistas coincidieron en que las elecciones no habían sido como ninguna otra que se recuerde.

La campaña de De la Espriella combinó el populismo a la antigua usanza con nuevas artimañas, como videos generados por inteligencia artificial que mostraban con realismo a sus rivales políticos conspirando contra él. Para eludir una norma que prohíbe llevar ropa de campaña a las urnas, se pidió a sus partidarios que vistieran la camiseta amarillo canario de la selección nacional de fútbol de Colombia.

Muchos votantes dijeron el domingo que, a pesar de la grandilocuencia de De la Espriella, les tranquilizaba su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, un experimentado economista que fue ministro de Hacienda del anterior presidente conservador, Iván Duque.

El voto de la derecha, que se dividió entre De la Espriella y Valencia, podría consolidarse en torno al candidato de extrema derecha en la segunda vuelta. Los expertos dijeron que los votantes centristas podrían inclinarse hacia la izquierda en la segunda vuelta, pero que Cepeda tendría que asegurarles que no nacionalizará industrias ni adoptará medidas de extrema izquierda que afecten a la economía.

Se enfrenta a una ardua batalla, no solo por el sentimiento antiizquierdista, sino por la decepción que existe en muchos sectores con Petro, cuyo mandato estuvo marcado por escándalos personales y gubernamentales y por un gasto desbocado que dejó una deuda de niveles propios de la era de la pandemia, dijeron los economistas.

En contienda con De la Espriella, se enfrenta a una figura llamativa que cautivó a un amplio número de seguidores con discursos virtuosos pronunciados desde una caja blindada, una mascota tigre y un eslogan pegadizo: “¡Firme por la Patria!”.

El espectáculo pareció eclipsar, para muchos, su falta de experiencia.

“Me parece que es un tipo inteligente”, dijo Silvia García, de 67 años, intérprete jubilada de conferencias internacionales, quien votó por el candidato en Barranquilla y predijo que construiría un gabinete fuerte.

Muchos votantes parecieron pasar por alto las controversias que han perseguido a De la Espriella a lo largo de su carrera, incluido el escrutinio sobre su relación con clientes colombianos de mala reputación en la opinión pública, como Alex Saab, aliado cercano del exdirigente venezolano, quien ha sido extraditado a Estados Unidos.

“Es como un doctor que va a curar o sanar a un delincuente, a un guerrillero, un paramilitar”, dijo Fabián Campos, un votante de Bogotá, sobre la carrera judicial de De la Espriella. “Si toca, pues prestarle los servicios”.

La participación fue alta el día de las elecciones, y los observadores internacionales dijeron que no había habido grandes problemas a pesar de las predicciones de fraude por ambas partes, y de las amenazas y ataques violentos durante la campaña, incluido el tiroteo mortal contra dos trabajadores de la campaña de De la Espriella.

Esteban González Pons, jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Hubo una participación inusualmente alta entre los colombianos residentes en el extranjero, y la mayoría de los electores en Estados Unidos votaron por De la Espriella, según mostraron los resultados. En el condado de Miami-Dade, Florida, los votantes habían hecho fila desde hacía días ante el consulado, muchos de ellos con camisetas amarillas y gritando los lemas de su campaña.

En muchos sentidos, la votación fue un referendo sobre el legado del presidente saliente, Petro.

El mandato de Petro se definió tanto por la representación histórica de las comunidades indígenas, afrocolombianas y LGBTQ como por una agenda legislativa estancada, discursos públicos digresivos y una relación inestable con Trump.

William Pineda, camionero de carga de las afueras de Bogotá, dijo que veía a Cepeda como la siguiente fase de un proyecto que, por primera vez en la historia del país, estaba del lado de los pobres y vulnerables.

Pineda dijo que Cepeda quiere ayudar a la gente de a pie, para que los ricos no lo decidan todo.

El papel central de Colombia en el tráfico de drogas de la región la convierte en una pieza clave de la campaña de Trump para erradicar los carteles<span; con la colaboración de los gobiernos regionales aliados.

De la Espriella ha dicho que buscaría un acuerdo similar al alcanzado por el vecino Ecuador, que ha aceptado la participación de las fuerzas estadounidenses en operaciones conjuntas en su territorio.

Cepeda, por su parte, cerró su campaña diciendo que deseaba poner fin al “ciclo de las violencias” de ataques militares contra grupos armados y represalias. A menudo ha hablado de la fracasada guerra contra las drogas que Estados Unidos lleva décadas librando.

Publicado en NYT

 

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Agencias

Abelardo de la Espriella y Cepeda disputarán presidencia de Colombia en segunda vuelta

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Bogotá, 31 may (EFE).- El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, diputarán en segunda vuelta la Presidencia de Colombia el próximo 21 de junio al ser los más votados en la primera ronda celebrada este domingo.

Con el 98,27 % de las mesas contabilizadas, De la Espriella da la sorpresa al pasar de los 10 millones de votos (43,74 %), un resultado mejor que el que le daban las encuestas, en las que siempre estuvo en segundo lugar, detrás de Cepeda.

El candidato de la izquierda, por su parte, quedó en segundo lugar, con 9,5 millones de papeletas (40,90 %), cuando falta por informar menos del 2 % de las 122.020 mesas dispuestas para las elecciones de este domingo, según la Registraduría nacional, entidad que organiza las elecciones.

Sin embargo, como ninguno obtuvo la mitad más uno de los votos necesaria para proclamarse vencedor en primera vuelta, De la Espriella y Cepeda irán a una segunda ronda en tres semanas.

El tercer puesto es para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, que recibe 1,6 millones de votos en esta medición parcial (6,91 %).

Valencia es la gran perdedora de estas elecciones porque su votación es muy inferior al 12 % que le daban las últimas encuestas, e incluso menor a los 3,2 millones de votos que obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.

En cuarto se sitúa Sergio Fajardo, del partido de centro Dignidad & Compromiso, con 992.510 votos, que representan el 4,26 %.

Otra candidata de centro, la exalcaldesa bogotana Claudia López, se sitúa en el quinto lugar con 221.058 votos (0,94 %). EFE

 

 

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Agencias

Halagos de Trump a Xi Jinping sólo tuvo una respuesta : Estabilidad estratégica constructiva

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | VISITA DE TRUMP A CHINA

Xi Jinping, el líder de China, se ha pasado el último año haciendo frente al presidente Donald Trump. Respondió a los aranceles de tres dígitos con aranceles de tres dígitos y restringió las exportaciones de tierras raras, obligando al gobierno de Trump a dar marcha atrás. Ambas partes salieron perjudicadas, al igual que la economía mundial.

Sin embargo, tras haber dejado clara su posición y haber establecido a China como par de Estados Unidos, Xi ahora está pasando de la represalia a la conciliación. En una cumbre celebrada esta semana en Pekín, que calificó de histórica, Xi ofreció a Washington una elección: aceptar a China como una potencia igual, con líneas rojas que no deben cruzarse, o continuar en un ciclo de conflicto que podría caer en una “trampa de Tucídides” global de colisión entre superpotencias.

Xi le dio a este plan un nombre nuevo, aunque algo forzado: “estabilidad estratégica constructiva”.

Repitió este término durante toda la cumbre, una visita diseñada para mostrarle a Trump cómo podría ser una amistad entre ambos países, con toda la pompa en las cavernosas salas del Gran Salón del Pueblo, una visita privada al Templo del Cielo y conversaciones en el interior de Zhongnanhai, el complejo amurallado y hermético de la dirigencia china.

En cierto modo, el gobierno de Trump ya estaba siguiendo las reglas de China en esta visita. El presidente estadounidense en general se mostró muy respetuoso con Xi. Trump lo colmó de elogios y se abstuvo de replicar cuando el dirigente chino advirtió a Estados Unidos que actuara con cautela en el tema de Taiwán, la isla autogobernada que reclama Pekín.

Las nuevas reglas del juego

Xi habló en términos elevados y abstractos sobre lo que implicaba exactamente la estabilidad estratégica constructiva. Habló de “cooperación” como un “pilar”; “competencia dentro de los límites adecuados”; “diferencias manejables” y “paz esperable”.

Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China de la Universidad Fudan de Shanghái, dijo que esto se reduce a reconocer que la competencia forma parte de la relación.

A pesar de eso, los dos países pueden albergar la esperanza de que hay más razones para cooperar que para enfrentarse. La cumbre puso de relieve algunas de las formas en que podrían colaborar, como la lucha contra el flujo de fentanilo a Estados Unidos, el establecimiento de normas básicas para la inteligencia artificial y la resolución del conflicto del estrecho de Ormuz.

¿Está Washington de acuerdo?

El resumen oficial chino de la reunión decía que Trump estaba de acuerdo con la nueva definición de Xi de la relación. Aunque la Casa Blanca no lo mencionó en su propio resumen, el secretario de Estado Marco Rubio sugirió en una entrevista con la NBC el viernes que el gobierno de Trump había respaldado el concepto.

“Una de las cosas en las que hacen hincapié los chinos, y en la que estamos de acuerdo, es en la estabilidad estratégica de nuestra relación, una relación constructiva, pero también una relación que establezca una estabilidad estratégica para que no haya malentendidos que puedan llevar a un conflicto más amplio”, dijo Rubio.

Hace apenas unos años, Pekín se oponía con vehemencia a una política del gobierno de Biden denominada “competencia gestionada”, que tiene similitudes con lo que Xi propone ahora. Esta implicaba aceptar que ambas partes eran rivales, pero también imponer barreras para evitar que la relación derivara hacia un conflicto. Pekín rechazó ese marco por considerarlo un intento de contener a China.

La razón por la que Xi se siente hoy cómodo con la idea podría tener mucho que ver con la creciente paridad de poder entre China y Estados Unidos. Pekín siente que ya no puede ser presionado por Washington luego de haber empatado con el gobierno de Trump en la guerra comercial del año pasado, al amenazar con restringir el suministro global de minerales críticos necesarios para fabricar tecnologías modernas.

Por qué Xi está dispuesto a dialogar

Al mismo tiempo, una confrontación con Estados Unidos no beneficia a China. Su economía lleva años estancada debido a una crisis inmobiliaria, y no puede permitirse ninguna disrupción del comercio mundial, su principal motor de crecimiento.

Xi está dando a entender que quiere consolidar el empate actual para que el gobierno de Trump no interfiera en su gran visión del futuro de China: un país rebosante de poderío tecnológico e industrial preparado para superar a un Estados Unidos en declive como primera potencia mundial.

“Para China, esta frase tiene que ver con ganar tiempo y jugar para sacar ventaja mientras Pekín intenta esperar que termine el gobierno de Trump”, señaló Evan Medeiros, profesor de Georgetown que fue asesor para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama.

“China quiere gestionar lo que percibe como un declive gradual de Estados Unidos con la esperanza tanto de acelerarlo como de hacerlo lo menos disruptivo posible”, añadió.

China apuesta por el largo plazo

Estados Unidos no es ajeno a los intentos de China de enmarcar la relación entre ambos países en su propio beneficio.
En 2013, Xi intentó convencer a Obama de adoptar lo que denominó “un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”, que pedía a Estados Unidos respetar lo que China considera sus intereses fundamentales, como sus pretensiones sobre Taiwán y el mar de China Meridional.

Al final el gobierno de Obama se negó a respaldar el concepto, reconociendo que exigía ceder poder en Asia y dejar vulnerables a aliados y socios.

“Se trata de una maniobra clásica de China, que intenta que Estados Unidos acepte un marco como forma de enlazar a Washington y establecer los términos de la relación bilateral de cara al futuro”, dijo Medeiros sobre el más reciente intento de Xi.

“Estas frases son arenas movedizas geopolíticas”, añadió. “Una vez que entras, no puedes salir, y cuanto más lo intentas, más te arrastra China”.

Cómo utilizará China este replanteamiento

Se trata de un replanteamiento de la relación, pero en los términos de Pekín, afirmó Shen Dingli, estudioso de las relaciones internacionales en Shanghái.

China, por ejemplo, podría alegar más adelante que el gobierno de Trump había violado los principios de la estabilidad estratégica constructiva al seguir vendiendo más armas a Taiwán. “Lo que China quiere es que la relación entre China y Estados Unidos sea buena y estable, pero con la condición de que China diga: ‘Yo soy quien proporciona el camino y yo soy quien señala la dirección’”, dijo Shen.

Otros analistas chinos afirman que es necesario un nuevo marco para reducir la influencia de los sectores de línea dura hacia China en el Congreso, que amenazan con socavar el acercamiento. También existe el temor de que Trump pueda cambiar su postura sobre China después de las elecciones intermedias de 2026.

“La preocupación siempre está ahí. Es algo por lo que es muy conocido”, afirmó Xin, de la Universidad de Fudan.

Publicado en NYT

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