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Blog de Sucesos y Noticias

Colombia está en riesgo de convertirse en un Estado Fallido: J.J. Uscatégui

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ENTREVISTA A JOSE JAIME USCATÉGUI

CANDIDATO DEL CENTRO DEMOCRÁTICO A LA CAMARA

El relevo generacional de Uribe

por Ricardo Angoso

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Por ser hijo del General Uscatégui, encarcelado durante muchos años por delitos que siempre negó, su hijo José Jaime Uscatégui se acabó convirtiendo en un activista político y con un solo objetivo: defender a los militares condenados en  causas supuestamente injustas. Se encadenó en instituciones, se manifestó ante Casa Nariño y luchó por defender sus ideas en las calles.

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Ahora, tras haber abandonado las filas del Partido Conservador, se presenta por segunda vez a las elecciones como candidato a la Cámara de Representantes por el Centro Democrático. Es joven, suficientemente preparado y vehemente en sus convicciones. Al igual que otros candidatos jóvenes de esa formación, como Iván Duque, se nos presenta como el relevo generacional del uribismo. [/one_half_last]


   

“La gente percibe a los políticos como una elite corrupta”

“Colombia está en riesgo de convertirse en otro país más a añadir a la larga lista de Estados fallidos”

“Petro fue un mal alcalde y, además, tiene un carácter muy autoritario” : José Jaime Uscatégui


Ricardo Angoso: ¿Como te recibe la gente, cómo percibes el ambiente hacia el Centro Democrático?

Jaime Uscatégui:Hay un buen ambiente con el Centro Democrático, somos muy bien recibidos en casi todos los lugares. Se ve gente apasionada y también contrariada. No hay un punto medio pero al menos la gente reconoce que nuestro partido ha sido el único en la oposición y que la ha ejercido con seriedad durante los últimos años, y que gracias al Centro Democrático no se le han hecho mayores concesiones a la guerrilla, que ya de por sí fueron muchas. A merced de la labor de oposición liderada por el expresidente Alvaro Uribe en las instituciones de la República se consiguieron poner freno a muchas de las demandas que la guerrilla presentaba durante las negociaciones con el gobierno. Sí me preocupa de estas elecciones que uno observa que a nivel de calle haya un ambiente similar al que podía haber en Venezuela en los años 1998 y 1999, con un desencanto claro hacia la clase política, y que nos perciban a los políticos como una elite corrupta. Y ahí es donde uno trata de llegar con una cara nueva, sin  experiencia apenas, para decirle a la gente que no todos somos iguales y que queremos hacer la diferencia con respecto a esa clase política en Colombia y también en Bogotá.

R.A.:¿Cuál es el elemento diferenciador del Centro Democrático con respecto a los demás partidos?

J.U.: Creo que hay historias de vida muy distintas a las de otros partidos. En mi caso, yo soy el hijo del General Uscatégui, un militar perseguido y encarcelado durante 16 años y sometido a un trato muy injusto. La gente ha reconocido esa injusticia y tanto la izquierda como la derecha colombiana se han manifestado acerca de la injusticia manifiesta en este caso. Yo trato de llegar a la política con mis historias de vida, mi juventud, con mi preparación y me parece que es una buena combinación ese valor nuevo, como puede ser el caso del candidato presidencial Iván Duque, con las ideas de toda la vida del Centro Democrático, como son la seguridad democrática y la confianza inversionista, por citar tan sólo algunos valores. Esos candidatos nuevos, jóvenes, recién llegados a la política, creo que aportan un aire fresco al Centro Democrático. Se está dando el necesario relevo generacional en el partido de Uribe.

IVÁN DUQUE VS. GUSTAVO PETRO

R.A.:¿Cómo percibes el temor que se ve en los votantes de centro derecha la posibilidad de que Petro llegue al poder y se repita el mismo esquema que en en Venezuela? ¿Es real esa amenaza o inventada?

J.U.:Evidentemente, ese temor está ahí, especialmente entre los bogotanos que pudimos comprobar de primera mano el carácter autoritario de Petro. Todo lo quería hacer a la fuerza y sin contar con la institucionalidad. Entonces, indiscutiblemente, vemos con incertidumbre que Petro aparezca bien situado en las encuestas. Yo contra Petro no tengo nada, incluso creo que fue un buen Senador de la República, pero pienso que como todos los hombres con responsabilidades de la izquierda, en general, son unos malos administradores, pésimos gerentes, y eso es lo que nos aterra: que una persona autoritaria y mal administrador llegue a la Casa de Nariño,  a la presidencia de la República. Sobre todo porque ese escenario se da en un momento de confusión y en donde las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ocupan importantes espacios de poder. Creo que hay muchos intereses y muchos líderes interesados en pescar en río revuelto para favorecer sus demandas.

R.A.: ¿No crees que el escenario colombiano es muy parecido al venezolano en el sentido de que la oligarquía de este país está favoreciendo unos políticas que por acción u omisión pueden precipitar un ascenso al poder del populismo?

J.U.: Tenemos un espejo retrovisor como el de Venezuela. Chávez incluso fue amnistiado y luego aupado al poder porque nadie hizo nada para evitarlo. Y esa historia terminó con el fatal desenlace que todos conocemos. La oligarquía colombiana, bogotana para más señas, anda muy confiada en que unos perfiles como Fajardo y Petro pueden ser interesantes, alternativos y un aire fresco al ambiente del país. Se ha creado un clima de corrupción generalizada y gasto desmesurado al que se le vienen a unir unos inmensos impuestos porque hace falta dinero. La gente se está cansando de ese modelo y busca salidas nuevas, un verdadero peligro. 

Nosotros, desde el Centro Democrático, sí creemos que hay una amenaza castrochavista aunque nos intenten caricaturizar. Pero mire, ese peligro es real y se manifiesta todos los días cuando uno ve a miles de venezolanos llegando sin nada a nuestras fronteras. La amenaza existe y es latente, pese a que en el continente está cambiando el peligro sigue presente. Tenemos a las FARC, financiadas con dineros del narcotráfico, y un país donde el rey de la política es el dinero, muchas veces procedente de negocios ilícitos. Es difícil hacer política en este país sin dinero. Tienen más facilidades, claramente, los que tienen el dinero ilícito que los que nos presentamos con otras credenciales, como es mi caso, con un simple cartel y con una trayectoria sin mácula de duda.

R.A.:No crees que si gana Iván Duque, ¿la herencia que recibirá el próximo presidente está envenenada?

J.U.:Claro que sí. Nos pidieron que en nombre la paz nos tragáramos muchos sapos, pero son sapos envenenados. Tenemos un grupo, las FARC, con mucho dinero ilícito y sin ni siquiera haber pedido perdón a las víctimas. Efectivamente, vamos tener muchos retos, sobre todo en materia de seguridad, en el asunto de la inmigración venezolana, que se está desbordando, y en muchas más materias. Están llegando de Venezuela las personas con menos recursos y  llegan en un momento difícil para nuestro país. No quiero estigmatizar a nuestros hermanos venezolanos pero estos problemas aparecerán pronto como fruto de todo lo que está ocurriendo en la vecina Venezuela. Antes ellos recibían a los colombianos y ahora la situación es a la inversa. El país está en un trance difícil, endeudado en todos los sentidos por un proceso de paz llevado a cabo de una forma deficiente. Todo ha ido a peor. Las cargas tributarias son altísimas, el hampa se ha tomado las calles de Bogotá y el panorama económico es incierto. Pero esa inseguridad pública de la que hablo se extendió por todo el país. Bogotá y otras ciudades necesitan más policías. Hacen fatal más recursos en inteligencias y más gastos en cámaras. El país no va bien y hace falta cambiar el rumbo. Colombia está en riesgo de convertirse en otro país más a añadir a la larga lista de Estados fallidos.

LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN

R.A.: La corrupción es uno de los graves problemas del país, ¿que medidas tomarías para afrontarla?

J.U.:Ese cáncer de la corrupción  indiscutiblemente ya hizo metástasis y ha hecho mella en todos los niveles institucionales. No hay rama del poder público que no sea ajena a esa lacra de la corrupción. Ahora estalló el escándalo del cartel de la toga. Hay que implementar varias medias de choque, como vetar a los concursos públicos a las personas que se hallan visto inmersas en casos probados de corrupción e incluso ir más allá como crear un estado de conmoción interna que congele salarios públicos y otras medidas excepcionales. Por ejemplo, otra buena medida sería revisar las cuentas de algunos funcionarios en el interior de Colombia y también en el exterior. Creo que hay que conseguir identificar donde se escapan los dineros públicos y hacia donde van. Pero, considero que el aspecto fundamental es el control de las campañas electorales, pues es el epicentro de la corrupción. Las campañas cuestan miles de millones y ya se sabe como la recuperan algunos políticos: a través de contratos y prácticas malsanas. Mientras no resolvamos el tema de las campañas electorales y su control, no se resolverá seguramente el problema de la corrupción en Colombia. Mi compromiso es que vengo con las manos limpias y me quiero ir sin la esclavitud de deber nada a nadie y hacer bien mi trabajo. Yo tengo pánico a tomarme un peso de origen ilícito. 

R.A.:Parece que el proceso de paz es irreversible llegue quien llegue al poder, ¿no cree?

J.U.:Tengo el sentir de que el proceso es irreversible y quiero que sea así a pesar de que todavía no haya concluido con la verdadera desmovilización plena de todos los grupos ilegales y de los carteles de la droga. A pesar de esos elementos negativos, quiero creer que estamos mejor que antes. Lamento que nos dijeran que iban a desaparecer las FARC pero que sigan ahí, con sus siglas, como una afrenta a las víctimas, pavoneándose por todo el país. Creo que las concesiones a la guerrilla fueron muy altas en las negociaciones a cambio de tan poco, de tal forma que otros grupos, como el ELN, pueden estar tentados de ir a un proceso parecido exigiendo al Estado demandas inadmisibles. Eso no se debe admitir, no es el camino para construir la paz. Se creó un precedente que no constituye el mejor ejemplo. También creo que algunos puntos de los acuerdos con las FARC deberían ser revisables, sobre todo los relativos a la justicia, y que algunas personas vayan a recibir el título de congresistas sin haber pagado un solo día de condena ni cárcel. Tenemos que darles un ultimátum para que no sigan negociando sobre la sangre de nuestras víctimas, de nuestros policías y uniformados. Y, en ese sentido, creo que solamente el Centro Democrático puede garantizar un juego limpio en unas negociaciones futuras. Ya nadie cree a Santos o a otros partidarios de unas negociaciones sin condiciones con los grupos armados.

R.A.:Hablamos antes que la política está desacreditada a nivel global, ¿qué reformas en el sistema político colombianos introducirías para que los colombianos vuelvan a creer en la política en la que ahora no creen?

J.U.: Pienso como Churchill que la democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los sistemas políticos restantes. No tenemos otro modelo mejor que el democrático para gobernarnos y mientras no haya otras alternativas tendremos que seguir trabajando con las reglas de juego actuales. Tendrán que mejorar las normas. Los partidos políticos siguen siendo los negociadores entre los ciudadanos y el Estado. Habrá que impulsar reformas profundas en el sistema político, eso sí creo, pero no soy partidario ni veo necesaria una asamblea constituyente en Colombia porque el ambiente está muy caldeado y turbio. Tiene que haber reformas políticas, que pienso son necesarias, como las listas cerradas y el financiamiento estatal de las campañas electorales, para que no se corrompa la política. Quizá el voto obligatorio para que las condiciones sean más equitativas y se forje una conciencia ciudadana sería también una buena medida. Todos los votos no se pueden comprar, el sistema sería más limpio. Tenemos que tomar medidas sobre todo en lo relativo a las listas cerradas, campañas electorales y el voto obligatorio. Es necesaria una nueva cultura de ciudadanía que tenga otra relación con la política, una suerte de pacto en lo fundamental  del que hablaba Alvaro Gómez. Hace falta más transparencia, un liderazgo más limpio y ajeno a los viejos usos políticos que hasta ahora han imperado en el país.

R.A.:¿Qué puedes aportar en lo personal en el legislativo, qué ideas y proyectos tienes para llevar a la Cámara?

J.U.: Tengo varias. Por mi trayectoria y experiencia, me quiero dedicar y trabajar para que la Fuerza Pública en Colombia esté bien dotada, formada, preparada y cuente con los medios suficientes. También tengo la idea de una Ley de Veteranos para el país. Quiero trabajar por la Fuerza Pública en Colombia porque así se mejorará la seguridad en nuestras calles y en nuestras ciudades, que requieren soluciones prácticas. Quiero trabajar por los emprendedores y para crear empresa en Colombia, que es una labor de valientes en este país. Los empresarios tienen que ver al Estado como un aliado en sus quehaceres productivos y no como un obstáculo, tal como ocurre ahora. Los tributos ahora son muy elevados y hay que trabajar por unos impuestos justos y equitativos. Otra medida importante es el sistema de  pensiones, yendo más allá del discurso tradicional sobre la familia que luego no se traduce en medias concretas en favor de la institución. Pero mis principales aportes caminarán sobre dos ejes: emprendimiento y seguridad. 


Ricardo Angoso , analista y profundo conocedor de la política internacional.

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Agencias

Secretaria de Justicia de Nueva York demanda por fraude financiero a la organización Trump

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EP New York | agencias

Secretaria de justicia de NY demanda a Trump y su compañía

NUEVA YORK  — La secretaria de Justicia de Nueva York demandó el miércoles al expresidente Donald Trump y su compañía, acusándolos de fraude financiero con respecto a algunas de sus propiedades más preciadas, incluyendo edificios en Manhattan, Chicago y Washington, D.C.

La demanda fue presentada en un tribunal estatal por la secretaria de Justicia Letitia James. Es la culminación de una investigación de tres años en torno a Trump y la Trump Organization. También son señalados en la demanda los tres hijos mayores de Trump —Donald Jr., Ivanka y Eric Trump— junto con dos ejecutivos de la empresa, Allen Weisselberg y Jeffrey McConney.

El litigio pone los reflectores en la imagen de riqueza que Trump ha proyectado durante décadas, primero como empresario de bienes raíces, luego como estrella de los shows de reality “The Apprentice” y “Celebrity Apprentice” y luego como presidente.

James, quien es demócrata, anunció el miércoles los detalles de la demanda en una conferencia de prensa. El caso apareció en un expediente judicial el miércoles por la mañana. James denunció que Trump “infló artificialmente su valor neto en miles de millones de dólares”.

Añadió que Trump hizo eso para afianzar su imagen de multimillonario y para obtener ventajas empresariales, pero que a la hora de pagar impuestos Trump disminuía el valor de sus propiedades.

“Esta investigación determinó que Donald Trump durante años incurrió en conductas ilegales para inflar su valor neto, a fin de engañar a bancos y al pueblo del gran estado de Nueva York”, declaró James en la conferencia de prensa.

“El afirmar que tienes dinero que no tienes no es ‘El arte de negociar’ sino el arte de robar”, añadió la funcionaria haciendo referencia al título del libro escrito por Trump.

James desea separar a los Trump de los negocios involucrados en el presunto fraude y asignar un monitor durante cinco años para que vigile que la empresa esté reportando y evaluando correctamente su valor para acreedores, aseguradoras y autoridades fiscales.

También desea reemplazar a los actuales titulares del fideicomiso de Trump, que controla sus intereses empresariales, con un fideicomisario independiente, prohibirle a Trump y a la Trump Organization adquirir propiedades de bienes raíces por cinco años, prohibirles obtener préstamos de bancos en Nueva York por cinco años y prohibir permanentemente que Trump o sus tres hijos mayores sirvan como directores o subdirectores de toda empresa registrada en el estado de Nueva York.

Busca además prohibir permanentemente que Weisselberg y McConney ejerzan cargo alguno de control financiero en toda empresa registrada en el estado de Nueva York.

 

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Agencias

Discurso de Petro en la ONU : un mensaje ambientalista en defensa de la coca

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EP New York | Asamblea de la  ONU

Petro en ONU: Dejen de envenenar la selva amazónica

NACIONES UNIDAS  — El presidente de Colombia Gustavo Petro pidió a un mundo “hipócrita” que no toque con “sus venenos” la belleza de la selva amazónica colombiana, necesaria para salvar a la humanidad del desastre del cambio climático.

En su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU, el mandatario condenó el martes el capitalismo y la sed por carbón, petróleo y cocaína, motivos de destrucción de la selva, dijo, e hizo un llamado a Latinoamérica para dejar de invertir en armas y apostar en cambio por salvar el medio ambiente.

Petro dijo que la guerra contra el narcotráfico ha fracasado, al igual que la lucha contra la crisis climática.

“La culpable de la adicción a las drogas no es la selva, es la irracionalidad del poder mundial,” señaló. El mandatario pidió que se ayude a los países a reducir la deuda externa para liberar fondos que “salven a la humanidad.”

El presidente sostuvo que, si no se endereza el rumbo, Estados Unidos verá morir de sobredosis a 2,8 millones de jóvenes por fentanilo, que no se produce en América Latina.

“(Estados Unidos) verá millones de afros norteamericanos ser apresados en sus cárceles privadas. El afro preso se convertirá en negocio de empresas carceleras, morirán asesinados un millón de latinoamericanos más, nos llenarán de sangre nuestras aguas y nuestros campos verdes, verán morir el sueño de la democracia tanto en mi América como en la América anglosajona,” señaló. “Por ocultar la verdad, verán morir la selva y las democracias.”

Petro también habló en defensa de preservar la planta de la coca.

“Para destruir la planta de coca arrojan venenos, glifosato en masa que corre por las aguas, detienen a sus cultivadores y los encarcelan,” dijo. “Destruid la planta que mata, gritan desde el norte, pero la planta no es sino una planta más de las millones que perecen cuando desatan el fuego sobre la selva.”

“¿Qué es más venenoso para la humanidad, la cocaína, el carbón o el petróleo?”, cuestionó el mandatario latinoamericano, quien respondió que el “poder” dictaminó que el “veneno” es la cocaína, mientras el carbón y el petróleo “deben ser protegidos, así su uso pueda extinguir a toda la humanidad”.

“Estas son las cosas del poder mundial, cosas de la injusticia, cosas de la irracionalidad, porque el poder mundial se ha vuelto irracional”, afirmó. Petro pidió que no le echen más las culpas de la irracionalidad y de la “tristeza de sus sociedades” a la selva, a la planta de la hoja de la coca y a quienes la cultivan y pidió mirar, en busca de ese culpable, hacia el mercado y la riqueza de los que tienen y quieren más.

Petro se posesionó el 7 de agosto como el primer mandatario de izquierda en la historia del país andino. Ha invitado a países de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe afectados por el narcotráfico a evaluar la política contra las drogas que, a su juicio, ha fracasado en Colombia.

El mandatario ordenó suspender un trámite que llevaba su antecesor para reanudar la aspersión aérea de cultivos ilícitos con el herbicida glifosato. Su nueva estrategia antinarcóticos busca promover la sustitución voluntaria de los cultivos de los campesinos y limitar la erradicación forzosa en la que intervienen fuerzas de seguridad estatales.

El mandatario llegó a Nueva York el domingo y habló ante migrantes colombianos en el condado de Queens. También se reunió con el secretario general de la ONU Antonio Guterres y con el enviado presidencial especial para el clima de Estados Unidos John Kerry.

Astrid Suárez colaboró desde Bogotá. EFE noticias

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El “viche” colombiano , una tradición del pacífico con etiqueta de exportación

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EP New York | Latinoamérica

Cali , Colombia — Prohibido durante generaciones, este licor de caña se convirtió en un símbolo de la prolongada exclusión de la cultura negra del relato nacional de Colombia, y su veto, para muchos, fue una prueba más de que el país no reconocía las contribuciones de la comunidad.

Cuando era niña, Lucía Solís vio cómo su familia enterraba en el bosque un alijo de viche, un licor de caña apreciado pero prohibido, por temor a que la policía lo confiscara e incluso los arrestara.

Sin embargo, este mes de agosto se encontraba rodeada de botellas de viche, con su líquido de color ámbar, crema y cristal, abrumada por clientes deseosos de probarlo, ahora que es legal.

Estaba vendiendo su propia marca de licor en un puesto de una de las mayores celebraciones de la cultura afrodescendiente en América Latina, el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, en el que 350.000 visitantes convierten una amplia franja de Cali en una fiesta gigante.

“¡Soy sexta generación!”, gritó Solís, de 56 años, esforzándose por hacerse oír por encima de los sonidos de los bombos de sonido profundo y la marimba melódica mientras explicaba que ella era una más en la larga lista de mujeres que han elaborado viche. “La abuela, la bisabuela, la tatarabuela. Los ancestros”.

El viche, hecho de caña de azúcar destilada, fue inventado por personas que fueron esclavizadas en la región de la costa del Pacífico colombiano y ganó popularidad como respuesta casera al monopolio del gobierno sobre el licor de caña, convirtiéndose en una especie de alcohol ilegal colombiano.

Se diferencia de otros licores de caña de azúcar, como el aguardiente colombiano, porque la caña debe cultivarse junto al mar o a un río y junto a otras plantaciones autóctonas de la región que, según los productores, dan al viche su característico sabor ahumado y cítrico.

Prohibido durante generaciones, el viche se convirtió en un símbolo de la prolongada exclusión de la cultura negra del relato nacional de Colombia, y su veto fue una prueba más, según los críticos, de que el país no reconocía las numerosas contribuciones de la comunidad.

El festival Petronio Álvarez es una poderosa respuesta a cualquier intento de ignorar o descartar la cultura afrodescendiente de Colombia. Llamado así por un músico que celebraba su cultura en sus canciones, comenzó en 1997 como un evento musical y ha crecido hasta convertirse en una mezcla de reunión regional, semana de la moda, concursos de chefs, un festival de danza y uno de los conciertos más importantes del año.

Para algunos, la asistencia anual es una tradición, algo así como una peregrinación cultural. (El Petronio, como se le llama comúnmente al evento, fue virtual en 2020, en medio de la pandemia, y el año pasado se realizó en un formato reducido).

El festival en sí tiene lugar en un complejo deportivo al aire libre, donde un concurso musical que es una especie de Colombian Idol de la Costa del Pacífico otorgó este año uno de sus mayores premios a la banda La Jagua.

Pero su legendaria fiesta posterior se extiende a las calles de Cali, y este año hubo una aparición especial de Francia Márquez, la primera vicepresidenta afrocolombiana del país, que, recién llegada de una serie de visitas a presidentes sudamericanos, apareció en un balcón, saludando y mandando besos a una multitud que coreaba su nombre.

Después de generaciones en las que los colombianos negros en su mayoría han sido excluidos de las más altas esferas de la política nacional, el reciente ascenso político de Márquez —que nació en la más profunda pobreza y luego se convirtió en abogada y activista medioambiental antes de ganar la vicepresidencia— ha emocionado a muchos votantes.

En el festival, la comida y la bebida afrocolombianas son una parte esencial del ambiente, y el viche es el único alcohol permitido en el evento. Los comerciantes que intentan vender cerveza son escoltados hacia afuera por la seguridad.

El papel predominante del viche en el festival es aún más notable si se tiene en cuenta su historia al margen de la ley.

Pero en 2019, la Corte Constitucional del país dictaminó que una ley que brinda protección a las bebidas ancestrales de las comunidades indígenas debe aplicarse también a las afrocolombianas. Esto allanó el camino para que el Congreso legalizara el viche y lo declarara patrimonio de las comunidades negras del Pacífico colombiano.

El año pasado se concedió al viche el estatus de producto de patrimonio cultural.

Ahora, Solís y otras personas forman parte de un impulso para convencer a los colombianos de más allá del Pacífico de que adopten el viche como emblema cultural de todo el país.

“Perú tiene pisco, México tiene tequila, Escocia tiene whisky”, dijo Manuel Pineda, presidente del capítulo regional de la Asociación de Bares de Colombia. “Nosotros tenemos viche”.

El objetivo, dijo, es llegar a ser global.

“Es muy importante para nosotros respetar esos abuelos que lo trajeron hasta ahora”, dijo. “Pero lo queremos mostrar al mundo. Queremos que el mundo conozca esta historia”.

El ambiente que prevalece en el festival es de exuberancia y orgullo cultural, y los asistentes de todas las razas y orígenes étnicos son bienvenidos.

El viche está por todas partes. En botellas en pequeños puestos. Vertido en vasos de plástico de muestra. Se vende en las neveras de los conciertos. Metido en bolsillos y mochilas. Se reparte entre nuevos amigos. Celebrado en todo un pabellón con más de 50 familias productoras de viche, llamadas vicheras.

En el primer concurso de viche del Petronio, el ganador fue una mezcla de viche, jerez, licor de naranja y albahaca, jugo de limón y hoja de coca.

El licor está en las letras del popular trío de hip-hop ChocQuibTown, que en una noche de sábado de verano llenó una plaza enorme en Cali y abrió su actuación con la canción “Somos Pacífico”, que es tanto una descripción de personalidad pacífica como una definición del origen geográfico. Incluso los policías movían las caderas.

El viche se suele mezclar con hierbas, frutas y especias. Una versión llamada tomaseca tiene notas suntuosas de canela y nuez moscada; otra, el arrechón, cremoso y suave como la fruta borojó, se considera un afrodisíaco. El curao se infunde con hierbas como la menta, la manzanilla o el pipilongo, una planta autóctona de la región.

“Me parece rica una bebida tan cargada de simbolismo, de valores”, dijo Neila Castillo, de 68 años, quien estaba junto al puesto de Solís probando viches con una amiga de la universidad, Marta Espinosa, de 67 años. Metieron en sus bolsos botellas de viche puro de color blanco claro para disfrutarlas más tarde.

En 2008, el viche se convirtió en la bebida oficial del festival cuando los organizadores tomaron la decisión osada de comercializarlo durante el evento como parte de un “ejercicio de sensibilización”, a pesar de que todavía era ilegal, dijo Ana Copete, directora del festival y nieta del músico que lo inspiró. En aquel momento, el viche gozaba de una protección informal en el marco del evento, dijo, y los comerciantes podían vender sus productos sin la interferencia de las autoridades.

El viche representa el único ingreso para muchas familias en la región del Pacífico de Colombia, y en 2018, Copete lanzó un esfuerzo de colaboración con los productores para poner la legalización del viche en la agenda pública.

El grupo pronto consiguió el apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia y de otros responsables políticos que vieron el potencial económico de la bebida.

“Ha sido una lucha mantenerla viva, que la tradición no desaparezca”, dijo Copete. Su presencia destacada en el festival, añadió, “permite que otras personas que no son del Pacífico conozcan esta bebida y conozcan lo que representa, la consuman y así ayuden a las familias vicheras”.

Solís, la productora de viche, creció con la bebida como parte de la vida cotidiana en Buenaventura, una ciudad portuaria del Pacífico a unos 80 kilómetros de Cali. Se tomaba no solamente como bebida espirituosa, sino también como medicina tradicional utilizada para ayudar en el parto, limpiar las heridas, calmar los dolores menstruales y tratar la infertilidad.

Cuando tenía 7 años, su tía le dijo que iba a instruirla en conocimientos locales de más de 300 años de antigüedad. Le tapaba los ojos a la niña con un pañuelo y le enseñaba a identificar las plantas únicamente por su fragancia.

Solís fue una de las primeras vicheras en registrar su empresa, Semillas de Vida, ante la autoridad comercial del país, incluso antes de que fuera declarada “patrimonio cultural inmaterial de la nación”.

Cuando se enteró del registro, lloró, saltó, gritó, abrazó a su hijo y dio gracias a Dios. El sentimiento, dijo, fue indescriptible.

Legalizar y honrar el viche, dijo, “fue una alegría tremenda, porque eso es una lucha de muchos”.

 

Publicado en NYT | by Julie Turkewitz. Investigadora social del Times para latinoamérica

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