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EE.UU , Gran Bretaña y Francia atacan sitios estratégicos en Siria

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EP New York/ agencias/ El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó este viernes el inicio de ataques “de precisión” contra múltiples objetivos en Siria, en una operación coordinada con Francia y el Reino Unido.

En un mensaje desde la Casa Blanca, Trump afirmó que el objetivo de los ataques es “establecer una firme contención” a la capacidad siria de “producir, diseminar y utilizar armas químicas”.

“Estamos preparados para sostener esta respuesta hasta que el régimen sirio cese de utilizar agentes químicos prohibidos”, dijo el mandatario.

Trump aseguró que el sábado el gobierno de Al Asad “utilizó armas químicas para masacrar civiles inocentes cerca de la capital”, un acto que definió como “despreciable y maligno”. Las mismas fuentes también aseguraron que fueron utilizados aviones en los ataques contra los objetivos en territorio sirio.

Instantes después del discurso de Trump en Washington, un reportero de AFP en Damasco reportó que se escucharon fuertes explosiones en las proximidades de la capital siria.

Apoyo de aliados 

En un comunicado oficial, la primera ministra británica, Theresa May, aseguró que no existía una “alternativa” al uso de la fuerza y que por ello su gobierno se sumó a los ataques.

“Esta noche he autorizado a las fuerzas armadas británicas a llevar a cabo bombardeos coordinados y dirigidos para degradar las capacidades de armas químicas del régimen e impedir su uso”, señaló.

Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, aseguró que las acciones militares se circunscriben “a las capacidades del régimen sirio sobre las armas químicas”.

Durante su discurso en la Casa Blanca, Trump formuló severas advertencias a Rusia e Irán, dos países aliados del gobierno de Siria. De acuerdo con Trump, en 2013 el gobierno ruso aseguró que garantizaría la eliminación del arsenal sirio de armas químicas.

“El ataque con arma química (del sábado) y la respuesta de hoy (viernes) son el resultado directo del fracaso de Rusia en cumplir sus promesas”, dijo el mandatario.
Rusia, añadió, debe decidir si se mantiene en ese “sendero oscuro” o si se sumará a las “naciones civilizadas”. Además, Rusia e Irán son “responsables por apoyar, equipar y financiar al régimen criminal” de Siria, dijo.

Se agravan tensiones 

El ataque de este viernes coronó una jornada marcada por intensa movilización diplomática en la ONU, donde el secretario general, Antonio Guterres, formuló un dramático llamado a todas las partes involucradas a actuar con “responsabilidad” para evitar que se agravara un conflicto ya catastrófico.

Guterres dijo que era imperioso evitar una “escalada militar total” en Siria, situación que atribuyó en parte a la “incapacidad de encontrar un compromiso para establecer un mecanismo de investigación” sobre lo ocurrido en Duma.

Sin embargo, las decisiones se precipitaron después que el Departamento de Estado informó que poseía “pruebas” de que efectivamente el gobierno sirio había utilizado un arma química en la región de Duma.

En el Consejo de Seguridad de la ONU, el representante de Francia, François Delattre, apuntó que era necesario “detener la escalada química” en Siria, y subrayó que Naciones Unidas no podría “permitir que un país desafíe al Consejo de Seguridad y al derecho internacional”.

Reacciones y resultados del ataque

Putin reafirmó el sábado la opinión del Kremlin de que el supuesto ataque químico del pasado fin de semana sobre la ciudad de Douma, en los suburbios de Damasco y que según activistas causó 40 muertos, fue falso. Los expertos militares rusos que inspeccionaron la localidad no hallaron restos del ataque, agregó criticando a los aliados por emprender la ofensiva sin esperar a que los inspectores de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas visiten la zona.

la primera ministra británica, Theresa May, dijo que los reportes indicaron que el gobierno sirio empleó una bomba de barril en la agresión en Douma. El uso de la fuerza fue “correcto y legal” en este caso.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, dijo que la ofensiva no tendría continuidad siempre y cuando Assad no vuelva a emplear armas químicas. Los ataques fueron ejecutados por aviones no tripulados y buques que dispararon misiles de crucero desde el Mar Mediterráneo. Según Mattis, Washington no confirmó aún si en el presunto incidente del 7 de abril en Douma se utilizó gas sarín.

Los misiles alcanzaron primero un centro de investigación científica en el área de Damasco que, según Dunford, se empleaba para investigar, desarrollar, producir y probar armas químicas y biológicas. El segundo objetivo fue un depósito de armas químicas al oeste de Homs, y el tercero un almacén de armas químicas y un importante centro de mando en la misma zona.

La televisora estatal de Siria, Al-Ikhbariya TV, difundió el sábado imágenes que mostraron la destrucción del primero de los objetivos. En las imágenes aparecían pilas de escombros a las puestas de un edificio destruido y un auto calcinado.

Agencias

9/11 , 20 años después del dolor

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EP New York/ 9/11

Nueva York, una ciudad herida pero cambiada 20 años después del 11S

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23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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