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Latinoamérica

La esperanza es lo último que se pierde pero , ¿aún hay opciones para Venezuela?

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EP New York/opinión

¿NO TIENE ARREGLO VENEZUELA?

El régimen de Nicolás Maduro se apresta a celebrar en diciembre unas elecciones que no serán reconocidas  ni por la comunidad internacional ni por los partidos que conforman la disidencia interna, que se niegan a participar en las mismas por considerarlas fraudulentas. Al tiempo que el régimen exhibe su fortaleza sin atisbos de debilidad, la oposición venezolana está cada vez más dividida y el presidente Juan Guaidó aparece cada vez con menos legitimidad y más aislado, tanto internamente como externamente. El panorama que presenta nuestro país vecino es sombrío, tétrico e incierto.

por Ricardo Angoso

¿Qué busca el régimen de Maduro convocando precipitadamente y, en plena pandemia por el covid-19 que afecta especialmente a Venezuela, unas elecciones legislativas para el 6 de diciembre? Nadie lo sabe a ciencia cierta, esa es la única conclusión que puede extraer de semejante convocatoria, pero por ahora ha conseguido un primer éxito, es decir, dividir a la ya de por sí atomizada oposición democrática en dos mitades y debilitarla políticamente, dejando tras de sí varios liderazgos -débiles- y una muesta de su crónica tendencia a la fragmentación.

Por un lado, se encuentra el ex candidato presidencial Henrique Capriles, quien cree que la oposición democrática debe participar en los próximos comicios, y, en el otro extremo, el autoproclamado presidente Juan Guaidó -reconocido por 60 países, entre ellos la mayor parte de la UE y los Estados Unidos-, claramente contrario a participar en lo que considera una farsa electoral. Guaidó sigue siendo al día de hoy el referente internacional de la contestación al régimen de Maduro, pero no es aceptado por muchos de los líderes opositores en el interior de Venezuela, como el propio Capriles y María Corino Machado. Luego está Leopoldo López, recientemente fugado a España en una huida rocambolesca con tintes novelescos, que apoya a Guiadó y que también se opone a las elecciones de diciembre, por considerarlas una operación de maquillaje del régimen.

Aparte de esta división en el seno de la oposición, que  nunca se mostró unida y con un liderazgo común frente al chavismo, hay que reseñar que la comunidad internacional tampoco se muestra muy dispuesta a mostrar la necesaria contundencia y fortaleza frente a un régimen que no presenta, por ahora, fisuras y que tiene el control absoluto de la situación, sobre porque no se detectan señales de disidencia en el interior del mismo y por la fidelidad de las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad.

La UE parece dispuesta a una salida política negociada, aunque haya divisiones en su seno, y no está dispuesta a implicarse seriamente en los asuntos venezolanos; los Estados Unidos, en plena disputa electoral y sin garantías de que su presidente, Donald Trump, salga elegido, no se embarcará ahora ni seguramente después en una cruzada para derribar a Maduro, algo que tampoco hará, casi con certeza, el demócrata Joe Biden de ganar las elecciones; y, finalmente, el régimen venezolano parece gozar de buena salud, a merced del control que todavía ejerce de la empresa petrolera PDVSA que, aunque acabada, arruinada y hundida, sigue dándole el necesario soporte económico para al menos resistir algún tiempo, y del apoyo internacional que le siguen prestando países como Irán, Rusia, China, Turquía y Bielorrusia.

A tenor de estos elementos a favor de Maduro, no parece muy probable que el boicot anunciado a las elecciones legislativas por el grupo de la oposición democrática que lidera Guaidó vaya a constituir una amenaza real para el ejecutivo que dirige y tampoco que la presión internacional dé algún resultado, máxime cuando el mundo entero está inmerso en enfrentar la crisis de la pandemia provocada por el covid-19 y la opinión pública internacional está enfrascada en esta grave emergencia sanitaria, que consume todos los recursos políticos, económicos y diplomáticos.

PREVISIONES NADA OPTIMISTAS CON RESPECTO AL FUTURO DE VENEZUELA

Es casi más que seguro que el régimen de Maduro sobreviva este año sin grandes problemas e incluso que celebre sus próximas elecciones legislativas en diciembre, a pesar de no haber garantías de que las mismas se desarrollen con unas mínimas garantías democráticas y conforme a unos procedimientos legales que permitan la libre competencia de todas las opciones políticas.

Sobrevivirá a pesar de que un reciente informe de una Misión Internacional Independiente de las Naciones Unidas sobre la República Bolivariana de Venezuela asegurara que “encontró motivos razonables para creer que las autoridades y las fuerzas de seguridad venezolanas han planificado y ejecutado desde 2014 graves violaciones a los derechos humanos, algunas de las cuales – incluidas las ejecuciones arbitrarias y el uso sistemático de la tortura – constituyen crímenes de lesa humanidad”, acusando directamente a sus más altos dirigentes de estar detrás de estos crímenes perpetrados en el país en los últimos seis años.

Además, relataba el informe, “que tanto el presidente Nicolás Maduro como los ministros de Interior y Defensa estaban al tanto” y que “dieron órdenes, coordinaron actividades y suministraron recursos en apoyo de los planes y políticas en virtud de los cuales se cometieron los crímenes”, y solicitaba, en un acto seguramente inútil, que el Estado venezolano debe exigir cuentas a las personas responsables de las ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas e impedir que se produzcan nuevos actos.

Venezuela, más concretamente el régimen de Maduro, ha negado estas acusaciones y, en su reciente discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente venezolano ha considerado a los Estados Unidos y a sus aliados de ser los responsables de la crisis de Venezuela, a la que someten, según él, a un injusto bloqueo sin asumir críticas ni errores después de veinte años de constatado fracaso y naufragio de la revolución bolivariana.

A pesar de que la situación en el país es cada día que pasa más difícil, con cortes de agua y luz constantes, escasez de alimentos, medicinas y combustible y una inseguridad alarmante que provoca algo más de 30.000 homicidios al año, el régimen de Maduro sigue su viaje hacia ninguna parte y sin visos de que vaya haber enmienda; nada induce a pensar que se vayan a producir cambios en la errática dirección del gobierno y una transición hacia la democracia en el escenario próximo tampoco se vislumbra. Fruto de este caótico y casi posbélico estado de cosas, más de cinco millones de venezolanos, sobre los treinta y dos millones del último censo, han huido de Venezuela y, seguramente, en los próximos meses lo harán otros cientos de miles, dadas las adversas circunstancias y la ausencia de perspectivas de un futuro mejor para Venezuela.

Así las cosas, ¿hacia dónde puede evolucionar Venezuela en los próximos meses? No esperemos muchos cambios ni antes ni después de las elecciones, el régimen es experto en amañar comicios  y la separación de poderes es inexistente en la nación desde hace lustros, motivo por el cual el legislativo que salga de las urnas tampoco tendrá un gran margen de maniobra y capacidad para cambiar nada. Aparte de la dinámica interna, cada vez más favorable al régimen a merced de una represión despiadada y brutal por por parte las fuerzas de seguridad de Maduro, la comunidad internacional tampoco hará nada para intentar paliar la desgraciada suerte del pueblo venezolano, bien sea por inacción, como es el caso de la UE, o por escaso interés en el tema, tal como le ocurre a los Estados Unidos, y las cosas no cambiarán en el corto plazo. Lejos de estar ad portas de un proceso de transición hacia la democracia, tal como sugerían los acontecimientos de hace algo más de un año cuando Guaidó se autoproclamó presidente, el camino hacia la libertad parece largo y plagado de más incertidumbres que de certezas. La primavera de Caracas todavía no ha llegado, ni se la espera.
———

RICARDO ANGOSO GARCÍA
Coordinador del Foro Ideas para la Democracia:

http://www.foroideasparalademocracia.com/

Youtube.com: https://www.youtube.com/channel/UC9EOzzOxF5km99_0wKE9yWA?view_as=subscriber

Blog: http://iniciativaradical.org/web/

Facebook: https://www.facebook.com/ricardo.angoso
Web: https://www.casaquintahotel.com

Latinoamérica

6 años de cárcel para expresidenta de Argentina

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EP New York | América Latina

La vicepresidenta argentina Cristina Fernández, condenada a seis años de prisión por corrupción

Buenos Aires | La vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández, fue condenada este martes a 6 años de prisión en un juicio por irregularidades en la concesión de obras viales durante los Gobiernos kirchneristas (2003-2015).

Al dictar sentencia en un juicio que se había iniciado en mayo de 2019, el Tribunal Oral Federal 2 también condenó a la expresidenta a la pena de inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

Los jueces hallaron culpable a Cristina Fernández del delito de administración fraudulenta de fondos públicos, pero la absolvieron en los cargos por presunta asociación ilícita.

Manifestantes kirchneristas se concentran frente a los tribunales federales de Comodoro Py, para aguardar la lectura del fallo del juicio que afronta la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en Buenos Aires (Argentina). EFE/Matías Martín Campaya

La pena dispuesta para Fernández en la denominada «causa Vialidad» es menor a la de 12 años de cárcel que había solicitado en agosto pasado la Fiscalía en los alegatos finales de este proceso.

El tribunal oral también ordenó decomisar los efectos del delito, que consisten en una suma de 84.835 millones de pesos (482 millones de dólares).

La expresidenta, de 69 años y quien en principio goza de inmunidad hasta diciembre de 2023 en razón de su cargo en el Ejecutivo, tiene el derecho de recurrir la sentencia ante tribunales superiores.

La vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, saluda a la salida de su casa previo al veredicto sobre el caso en su contra, en Buenos Aires (Argentina). EFE/ Enrique García Medina

Además de condenar a Cristina Fernández, el tribunal también impuso una pena de 6 años de prisión para Lázaro Báez, el exsecretario de Obras Públicas José López y el extitular de la Dirección Nacional de Vialidad Nelson Periotti.

También impuso diversas penas de entre 3 años y medio y 5 años a los extitulares de Vialidad Nacional en Santa Cruz Mauricio Collareda y Raúl Daruich, a los expresidentes de la Agencia Provincial de Vialidad en Santa Cruz Raúl Pavesi y José Raúl Santibañez y a Juan Carlos Villafañe, exalcalde de la sureña ciudad de Río Gallegos y expresidente de Vialidad de Santa Cruz.

Por otra parte, el tribunal absolvió a Julio De Vido, ministro de planificación Federal de Argentina entre 2003 y 2015; Abel Fatala, exsubsecretario de Obras Públicas de Argentina, y Héctor Garro, expresidente de la Agencia Provincial de Vialidad en Santa Cruz.

En el caso de Carlos Kirchner, primo del expresidente Néstor Kirchner y extitular de la Subsecretaría de Coordinación de Obra Pública Federal, los jueces lo absolvieron por el delito de asociación ilícita y dictaron su sobreseímiento por incumplimiento de los deberes de funcionario público al considerar que ese delito había prescrito.

La vicepresidenta, que en los últimos años ha sorteado los pedidos de prisión preventiva dictados en su contra en diversas causas -en muchas de las cuales fue sobreseída- gracias a los fueros que la protegen, siempre ha defendido su inocencia y ha asegurado ser blanco de un hostigamiento judicial y político.

En su tramo final, el juicio se vio sacudido por el atentado que sufrió Cristina Fernández el 1 de septiembre, cuando un hombre intentó dispararle a las puertas de su domicilio en Buenos Aires, mientras un grupo de seguidores demostraba su apoyo a la vicepresidente en el proceso judicial.

EFE

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Agencias

Celebran 40 años del nobel de García Márquez

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EP New York | LatAm

El Festival Gabo celebra el periodismo y los 40 años del Nobel de García Márquez

Bogotá – El Festival Gabo comienza con una décima edición en la que reconocerá al periodismo iberoamericano por primera vez en Bogotá y será, además, el centro de las celebraciones por los 40 años del Nobel de Literatura de Gabriel García Márquez.

Entre hoy y el domingo, la capital colombiana acogerá más de 100 actividades entre las que hay conferencias, conciertos y exposiciones sobre temas relacionados con poesía, literatura, medioambiente, innovación, género, feminismo, medios emergentes, narrativas sonoras, libertad de prensa y paz, entre otros.

El director de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, Jaime Abello, en una fotografía de archivo. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

«Es un programa no del periodismo que ya pasó, sino el periodismo que vendrá y de sus relaciones con la ciudadanía», dijo a EFE el director general de la Fundación Gabo, Jaime Abello.

Entre los participantes de esta edición sobresalen reconocidos periodistas iberoamericanos como la argentina Leila Guerriero, la mexicana Carmen Aristegui, la venezolana Luz Mely Reyes y la española María Jesús Espinosa de los Monteros, así como el escritor y exvicepresidente nicaragüense Sergio Ramírez.

Cuatro décadas del Nobel

Entre su vasta programación, el Festival Gabo cuenta con varias actividades que buscan reivindicar el legado de García Márquez no solamente como escritor sino también como periodista.

«El festival tiene un gran motivo de celebración, que son los 40 años del Nobel a Gabriel García Márquez, y lo digo porque hace 40 años Gabriel García Márquez se dio el lujo de decir en una entrevista después de haber recibido este galardón que no quería ser recordado por el Nobel. Dijo ‘Prefiero ser recordado por el periódico’», afirmó Abello.

El director de la Fundación Gabo agregó que para esa época el escritor tenía un proyecto para hacer un periódico nacional que se iba a llamar «El Otro», pero que al final terminó cancelado.

«Ese proyecto se canceló, pero lo que no se canceló fue su iniciativa y sus ganas de hacer algo por el periodismo. Y hacer, como decía él, ‘un periódico con un periodismo con el que nunca nos rectifiquen’. Fue el término exacto que utilizó en esa entrevista. Un periodismo basado en hechos verificados», dijo.

Según Abello, «esta fiesta del periodismo, que es el Festival Gabo, viene para celebrar el Nobel, pero también para celebrar esa faceta de García Márquez, que decía que él le debía tanto al periodismo, y darnos cuenta de que el periodismo se ha transformado, pero los problemas de América Latina esencialmente siguen siendo los mismos y estamos obligados a cambiar el relato».

Premio Gabo

Durante el festival será entregado el Premio Gabo, cuyos ganadores se conocieron la semana pasada y entre los que figura el mexicano Juan Villoro, galardonado con el Reconocimiento a la Excelencia 2022.

Además de las ya tradicionales categorías de Texto, Cobertura e Imagen, este año fueron agregadas las de Audio y Fotografía.

«Yo creo que hay un doble movimiento, un movimiento de recuperar un sentido o unos aspectos, digamos más clásicos del periodismo, que es mantener Texto y, segundo, recuperar la Fotografía que la habíamos tenido en otra época, cuando el premio nuestro tenía otro nombre», expresó Abello.

Natalia Sarmiento |EFE

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Agencias

Lula y Bolsonaro a segunda vuelta en Brasil

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EP New York | Latinoamérica

Elecciones Brasil 2022 | agencias

Río de Janeiro – El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, con el 47,93 de los votos válidos en las elecciones de este domingo en Brasil, tendrá que definir la Presidencia en una segunda vuelta con el actual mandatario, Jair Bolsonaro, que obtuvo el 43,63 %, según los datos oficiales.

De acuerdo con el Tribunal Superior Electoral (TSE), tras haber sido escrutado el 97,45 %, ningún candidato conseguirá matemáticamente alcanzar más de la mitad de los votos, listón que se necesita para garantizar la elección sin necesidad de segunda vuelta, y Bolsonaro ya no podrá superar a Lula.

El ultraderechista Bolsonaro y el progresista Lula, como los dos más votados en la primera vuelta, definirán la Presidencia en el balotaje previsto para el 30 de octubre.

Bolsonaro, que aspira a la reelección, consiguió en las urnas una diferencia menor frente al dirigente progresista, de menos de cuatro puntos porcentuales, que la que señalaban todas las encuestas, que preveían una victoria de Lula con entre el 50 % y 51 % de los votos y una ventaja de 14 puntos sobre el gobernante (entre 36 % y 37 %).

El expresidente (2003-2010) era señalado por todos los sondeos como el favorito para imponerse con una amplia ventaja pero no consiguió más de la mitad de los votos que esperaba para garantizar la elección este domingo y sufrió duros reveses en algunos estados, como el estratégico Sao Paulo.

El gobernante venció en el mayor colegio electoral de Brasil, con el 47,7 % de los votos válidos, frente al 40,8 % del exmandatario.

En el emblemático estado de Río de Janeiro, tercer colegio electoral, la ventaja de Bolsonaro fue aún mayor, con el 50,9 % frente al 40,7 % de su rival.

Bolsonaro es el primer presidente brasileño en intentar ser reelegido que queda en segundo lugar en la primera vuelta.

Desde que Brasil recuperó la democracia en 1985 tan solo un presidente consiguió ser elegido en la primera vuelta: Fernando Henrique Cardoso garantizó su elección en 1994 y su reelección en 1998 con más de la mitad de los votos.

Lula, líder del Partido de los Trabajadores (PT), perdió tres elecciones (1989, 1994 y 1998) antes de ser elegido por primera vez, pero tuvo que ir a la segunda vuelta en 2002 y cuando se reeligió en 2006, así como le ocurrió a su ahijada política y sucesora Dilma Rousseff en 2010 y 2014.

Marcada por la polarización

Las elecciones de 2022, las más polarizadas desde que Brasil recuperó la democracia en 1985, se han caracterizado por un clima de crispación entre el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, el gran favorito en las encuestas de intención de voto, y el actual presidente, Jair Bolsonaro, quien busca la reelección.

La polarización entre los principales candidatos se extendió a sus seguidores, con algunos casos de ataques y muertes motivadas por discusiones políticas en los últimos días.

En medio de ese escenario de tensión, el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Alexandre de Moraes, manifestó a periodistas después de votar en Sao Paulo que la jornada transcurría con «tranquilidad y seguridad».

Con información de EFE

 

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