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La transición y ‘herencia’ envenenada de Juan M. Santos

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Colombia es uno de los países más desiguales del mundo. Noveno en la lista del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Esa evidencia, repetida hasta la saciedad por analistas en sus estudios, no ha conducido a cambiar el rumbo de este problema.


LA HERENCIA ENVENENADA DE JUAN MANUEL SANTOS

por Ricardo Angoso

La victoria del candidato del Centro Democrático, Iván Duque, en las últimas elecciones presidenciales supone el inicio de una nueva etapa tras haber obtenido más de diez millones de votos y poner punto y final al mandato de Juan Manuel Santos, pero sin perder de vista que el líder de la izquierda, Gustavo Petro, obtuvo ocho millones de votos -récord histórico en Colombia- y que se convierte en el líder moral y político de la oposición.


El próximo presidente de Colombia, Iván Duque, recibe a priori un país relativamente en paz, pero son muchos los retos y desafíos que se encontrará en la mesa a partir del siete de agosto que tome posesión al frente del país. El presidente Juan Manuel Santos, muy impopular en su país a tenor de las encuestas pero con una buena imagen en el exterior, deja una herencia envenenada. A continuación reseñamos los principales retos y desafíos que tiene el nuevo mandatario que gobernará Colombia los próximos cuatro años.

1.La inseguridad a pesar del proceso de paz

Si exceptuamos el proceso de paz firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quizá el mayor logro de estos ocho años degobierno del presidente Juan Manuel Santos, la situación es crítica en casi todos los órdenes. La teórica paz, por ejemplo, no ha logrado traducirse en una mejora sustancial en materia de seguridad en el país, pese a que el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, exhibía exultante los grandes éxitos de este gobierno en materia de seguridad: en el año 2017 solamente hubo ¡13.000 homicidios! La cifra real será mucho más alta, ya que ha sido previa- mente maquillada por el ejecutivo, algo en lo que son expertos los ministros de Santos. Colombia es el sexto país con más homicidios de América Latina y tiene varias de sus ciudades entre las 50 más peligrosas del mundo. También el año pasado hubo más de 6.000 desaparecidos, una cifra muy alta si realmente las FARC han dejado de secuestrar.

Por ejemplo, según informaba recientemente el diario El Tiempo, “São Paulo (Brasil), que tiene 12 millones de habitantes, registra alrededor de 670 homicidios al año. Esa cifra representa la mitad de los asesinatos anuales de Cali, que tiene la sexta parte de esa población. Cartagena, con un millón de habitantes, registró 242 homicidios. Esa cifra, dice el informe, es mayor que la de toda Australia (227). Medellín tiene más homicidios por año que Chile, que tiene 17 millones de habitantes (…), Tibú (con 186,96 asesinatos por cada 100.000 habitantes) tiene una tasa superior a ciudades tan violentas como Ciudad Juárez en México (108), San Pedro Sula (Honduras, 107) y San Salvador en El Salvador (136,7)”.

2.Una economía claramente estancada, sino en recesión

A estas noticias sin importancia, ya que para el presidente Santos la percepción de inseguridad de los ciudadanos se debe a la mala influencia de los medios de comunicación, se le vienen a unir los datos sobre la pésima situación económica que padece el país. Pese a la manipulación de las cifras por el tahúr económico del régimen, Mauricio Cárdenas, no hay ningún empresario en este país que pueda asegurar sin mentir que en el año 2017 le haya ido mejor que en el 2016. Los ingresos de la mayor parte de las empresas han decaído en todos los ámbitos; la informalidad en el empleo sigue afectando seguramente al 50% de la población laboral; el crecimiento económico está bajo mínimos –1,8%, datos del FMI– y por debajo de otros países de la región, como Perú, por ejemplo; el salario alcanza proporciones ridículas si se compara con otras economías –230 euros apenas, el segundo más bajo de la región solo por delante de Venezuela– y las inversiones extranjeras tampoco muestran un mejor desempeño.

En lo que a la renta per cápita se refiere, es decir, la riqueza media por habitante del país, según el estudio de la prestigiosa revista The Economist que analiza las economías del mundo año tras año –The World in 2018– Colombia se estanca en apenas algo más de 6.000 dólares por habitante, una cifra por detrás de la que daba ese informe en el año 2014 y siendo la misma cantidad que los dos años precedentes. Va como los cangrejos, para atrás, pese a que el presidente Santos sigue tocando la lira mientras el país arde. En un momento en que el mundo crece, la economía se expande a nivel mundial y los trenes viajan ya a una velocidad de 460 kilómetros horas, Colombia se estanca y consolida su atraso secular a merced de una clase política deplorable, parasitaria, inmoral y real- mente tercermundista.

3.La pobreza

Por no hablar de la pobreza, que seguramente padece la mitad de la población colombiana, pese a que el gobierno asegura que pasó del 32% al 28%, pero conviene analizar cómo mide este gobierno la pobreza en el país. “Ciertamente, el índice de pobreza bajó de 37% a 28% en los últimos siete años. Sin embargo, gran parte de la reducción obedece al cambio metodológico adoptado en 2010. La línea de pobreza bajó de $220.000 a $180.000 mensuales y se introdujeron modificaciones en la utilización de encuesta de hogares. Así, el índice de pobreza bajó drásticamente en los primeros meses de la actual administración”, señalaba el analista económico Eduardo Sarmiento en una columna publicada en el diario El Espectador. Es decir, para el gobierno Santos se sale de la pobreza con ¡2,10 dólares al día!, lo que cuesta en el país una cerveza o un par de empanadas.

4. Economía escasamente competitiva

Otro elemento para analizar es el de la competitividad, pues si miramos el resultado final del Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial para el 2017 las cosas tampoco pintan nada bien, tal como señalaba el líder conservador Miguel Gómez en una columna reciente: “En el consolidado perdimos, en el último año, cinco posiciones pasando del puesto 61 al 66. Es un balance muy pobre, pero explicable, pues el tema de competitividad, asociado con la política de comercio exterior, no ha recibido atención durante estos siete años. El informe está estructurado en 12 pilares que resumen temas económicos, sociales e institucionales. En los que salimos mejor calificados son Eficiencia de los Mercados Financieros (puesto 27) y Tamaño del Mercado (puesto 37). En el primero, es claro que la calidad de la supervisión y las mejoras en bancarización han sido importantes. En el segundo, la inercia demográfica juega un papel importante, y Colombia es hoy el tercer mercado más importante de América Latina, después de Brasil y México”.

5. Colombia, entre los países más desiguales del mundo

Para guinda con la que “decorar” la pésima gestión económica y social está el asunto de la des- igualdad, asignatura pendiente de este país desde hace lustros sin que nadie asuma el riesgo de hacer algo para superarla. “Colombia es uno de los países más desiguales del mundo. Noveno en la lista del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Esa evidencia, repetida hasta la saciedad por analistas en sus estudios, no ha conducido a cambiar el rumbo de este problema. El coeficiente de Gini más reciente que tiene el Dane entre sus estadísticas da cuenta de que en el total del país, la desigual- dad ha cedido muy poco. Se ubica en 0,517, y hace una década estaba en 0,572 (cuanto más se acerca a 1, la nación es más desigual). Con ello, Colombia es el tercer país más des- igual de América Latina, después de Honduras y Haití, según el Banco Mundial”, señalaba un reciente artículo publicado por el diario El Tiempo de Bogotá.

6.Corrupción galopante

Luego está la corrupción galopante que gangrena a todas las estructuras e instituciones de la nación, llegando desde los niveles más altos a los más modestos. El mismo informe ya citado del Foro Económico Mundial señala ese grave problema y al que apunta Gómez: “En el pilar institucional obtenemos nuestro peor resultado, con un dramático puesto 117 sobre 137. Por ello, conviene analizar, con detalle, lo que nos está sucediendo. De lejos, el principal factor que dificulta hacer negocios en Colombia es la corrupción mencionada por el 17,6% de los encuestados. En la medición de ‘favoritismo en la toma de decisiones de los miembros del gobierno’, ocupamos un penoso lugar 119 entre 137 países”.

7. Violencia contra los líderes sociales y defensores de derechos humanos

El nuevo año, con apenas unas semanas de vida, nos traía también como “regalo” la fuerte y ro- tunda condena de Human Rights Watch al gobierno colombiano por el asesinato impune de decenas de líderes sociales el pasado año y a las FARC por sus responsabilidad en miles de delitos, entre los que destacan aberrantes crímenes, secuestros, extorsiones y violaciones de los derechos humanos, sin haber tenido que responder ante los tribunales por dichos hechos delictivos. Mientras el gobierno de Santos gasta miles de millones en escoltas y la protección de decenas de parásitos –no merecen otro nombre–, en las calles de Colombia caen asesina- dos los líderes sociales amenazados y sin ninguna protección.

8.Lamentable estado de la salud pública

El sistema de salud de Colombia se encuentra entre los peores de América Latina y en el puesto 48 de los 99 de los que tenemos datos en el mundo, según asegura un estudio local no muy fiable. La salud se ha convertido en los últimos años en una de las principales preocupaciones de los colombianos, tal como señalan numerosos estudios, y han constatado numerosos expertos. El asunto radica en que la privatización del sistema de salud, en la década de los noventa, ha tenido fatales consecuencias y un empeoramiento, en general de la salud de la gente de los estratos sociales más humildes.

“En Colombia se vendió la idea de que lo privado es mucho más eficiente y transparente que lo público. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que los sistemas públicos con administración pública o sin ánimo de lucro de los recursos de la salud son mucho mejores para alcanzar los objetivos de equidad, calidad, universalidad y costo-efectividad del sistema. Lo que se ha observado con seguros privados o administración con ánimo de lucro es que se acrecientan los costos, se disminuye el acceso a la atención médica y se amplía la inequidad”, aseguraba la experta Marcela Vélez en un artículo reciente en el diario colombiano El Espectador.

Sin embargo, en este asunto no hay que poner demasiadas esperanzas en el nuevo presidente Duque, ya que es un convencido neoliberal y un creyente en la economía de mercado sin ningún control; tampoco, como la mayor parte de los dirigentes políticos colombianos, es un gran creyente en lo público. Más bien lo contrario. La salud no puede ser una mercancía ni un negocio, sino un derecho fundamental tal como reconoce la ya citada Vélez:” Inclinar la balanza hacia algo más equitativo y de mayor satisfacción para los colombianos implica el reconocimiento y la garantía de la salud como derecho fundamental, y la completa eliminación del ánimo de lucro en la administración o intermediación con dineros de la salud. Se requiere inversión y apuesta política por un modelo de atención primaria en salud, sin descuidar la atención adecuada de la enfermedad y sus complicaciones”. Será capaz Duque de dar una respuesta adecuada a las demandas y preocupaciones de los ciudadanos, el tiempo nos dará la respuesta.

9:El de Colombia, entre los peores sistemas de educación del mundo

La educación en Colombia nunca interesó a sus gobernantes, generalmente procedentes de la oligarquía de este país que enviaban a sus hijos a colegios privados o a instituciones educativas al exterior. Nunca hubo interés en cambiar el sistema, pese a que los informes PISA de la OCDE señalaban que la educación colombiana se encontraba entre las peores del mundo y tan sólo por detrás de Perú entre los grandes de América Latina. Tampoco ninguna de las grandes universidades colombianas, casi todas privadas, se encontraba en el ránking de las 1.000 mejores que elaboran diversas organizaciones internacionales. ¿Ha habido mejoras en estos ocho años de gobierno Santos?

“No es cierto que Colombia esté invirtiendo mucho en educación. Tampoco que haya sido una prioridad para quienes han gobernado en los últimos 20 años. Esto es muy fácil de verificar si tenemos en cuenta que hoy invertimos menos por cada estudiante y mucho menos de lo que invierten nuestros vecinos. En Colombia, contrario a lo que nos dicen, vamos como el cangrejo. El gasto por estudiante en educación superior cayó de 9,1 millones de pesos en el 2000 a 8,1 millones de pesos en el 2015, lo que nos deja muy atrás tanto en cobertura como en inversión frente a la región. Como país, la inversión general que realizamos por estudiante al año es de U$3.000, cuando la de Argentina y México es de U$4.000 y la de Chile es de U$5.000”, respondía resumidamente el experto Julián de Zubiria Samper acerca del balance de estos años de gobierno Santos. Esa es la herencia que recibirá Duque y no otra, pese a que el actual presidente sigue intentando vender la idea de que el país está mucho mejor que como lo recibió. ¿Será cierto? Las evidencias parecen demostrar lo contrario.

Esa es la herencia real que recibirá el futuro presidente de Colombia tras ocho años de desgobierno, corrupción, desprecio hacia el Estado de derecho, tolerancia hacia el crimen organizado, aumento del narcotráfico y, en general, ausencia de un verdadero proyecto de país con el fin de hacer frente a la complejidad con que se deberían abordar los problemas acuciantes.


Otros temas de Ricardo Angoso…..

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Agencias

EE.UU. e Irán y las negociaciones de paz

Francisco

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FLORIDA NEWS | CONFLICTO EE.UU. – IRÁN.

Tanto Estados Unidos como Irán aseguran haber ganado la guerra.

Estados Unidos e Irán se han marchado de Pakistán sin haber llegado a un acuerdo que logre poner fin a la guerra que se inició el pasado 28 de febrero con el ataque de Israel y EE.UU. a la República Islámica, y al que Teherán respondió extendiendo el conflicto a la región.

Pero la puerta no se ha cerrado definitivamente. De hecho, Washington y Teherán han logrado sentarse cara a cara durante 21 horas, un logro bastante significativo, y el encuentro entre el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha sido el de más alto nivel entre ambas naciones desde la Revolución islámica de 1979.

No hay que olvidar que el último acuerdo entre ambos países hace ahora más de una década solo se alcanzó después de 18 meses de idas y venidas.

En esas 21 horas se han tratado “temas sustantivos”, dijo Vance en la breve rueda de prensa que concedió al alba de este domingo y justo antes de volver a Washington. Sin embargo, continuó, Teherán se mostró reacio a aceptar las “líneas rojas” de EE.UU., y afirmó que se marchaban habiendo dejado “una última oferta”.

Ghalibaf, por su parte, señaló que la delegación iraní “planteó iniciativas con visión de futuro, pero la parte contraria no logró, en última instancia, ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”.

Desconfianza mutua

La desconfianza entre las partes es patente, pero las declaraciones tanto de Vance como de Ghalibaf ponen de manifiesto que el diálogo no está completamente roto.

En realidad, las conversaciones indirectas entre estadounidenses e iraníes continuaron a través de Pakistán después de que los altos representantes abandonaran Islamabad, según publican las principales agencias de europa.

Esto no ha sido confirmado oficialmente ni por Estados Unidos ni por Irán y, al igual que en años anteriores, siempre ha sido difícil comprender la naturaleza de cualquier debate entre intermediarios, señaló.

“Pero podría sugerir que la puerta a la mediación y a las conversaciones extraoficiales no está del todo cerrada”, sugiere Moshiti. Irán, de hecho, nunca esperó llegar a un acuerdo en una sola sesión, como confirmó un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.

A la desconfianza mutua y la complejidad intrínseca de las conversaciones también se suma la dificultad de “separar los hechos de la narrativa que cada parte está difundiendo para su público nacional”, sugiere la corresponsal.

Lo que se desconoce por el momento, señala el corresponsal de asuntos globales de la BBC, Sebastian Usher, es “si se han sentado las bases para continuar las negociaciones durante el tiempo que queda de la tregua de dos semanas, y hasta qué punto cada parte estaría dispuesta a hacer concesiones para alcanzar un acuerdo que siga respondiendo a los intereses de ambas, así como a los del resto del mundo”.

Las claves: Ormuz y la cuestión nuclear

Varias cuestiones clave están en liza.
Según Estados Unidos, Irán no ha accedido a plegarse en una de las condiciones que ellos consideran clave: el programa nuclear. El propio Donald Trump publicó este domingo en su red social Truth Social que “la reunión fue bien, se llegó a un acuerdo sobre la mayoría de los puntos, pero no sobre el único que realmente importaba: la cuestión nuclear”.

No sabemos, por el momento, qué se puso sobre la mesa de negociación en lo que respecta a las capacidades nucleares de Irán. Pero el plan de 15 puntos de Trump que se filtró en las últimas semanas incluía varias exigencias clave: que Irán desmantelara todas sus principales instalaciones nucleares, pusiera fin al enriquecimiento de uranio en territorio iraní, trasladara sus reservas de uranio enriquecido fuera del país y aceptara inspecciones internacionales exhaustivas.

“En muchos sentidos”, prosiguió Trump, “los puntos acordados son mejores que continuar nuestras operaciones militares hasta el final, pero ninguno de esos puntos importa en comparación con permitir que la energía nuclear esté en manos de personas tan volátiles, difíciles e impredecibles”.

Estas palabras del presidente estadounidense hacen pensar que Washington podría contentarse con lo negociado hasta ahora si se llega también a un acuerdo sobre la cuestión nuclear.

Otro de los puntos clave ha sido, sin duda, la reapertura del estrecho de Ormuz.

Irán bloqueó este paso marítimo clave, por donde pasa el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo, desde el comienzo de la guerra, y lo ha convertido en una eficacísima herramienta contra el enemigo.

Irán ha manifestado su intención de imponer nuevas normas para el tráfico que transita por el estrecho. Algunos medios de comunicación sugieren que el plan de Teherán incluye el derecho a cobrar tarifas de tránsito de hasta US$2 millones por buque, cuyos ingresos se repartirían entre Irán y Omán, los dos países ribereños del estrecho de Ormuz.

Para los estados del golfo Pérsico que transportan sus valiosos hidrocarburos a través del estrecho, esto es inaceptable.

Reabrirlo se ha convertido en el gran objetivo de Trump.

“Irán prometió abrir el estrecho de Ormuz y, a sabiendas, no lo hizo. Esto causó ansiedad, trastornos y sufrimiento a muchas personas y países de todo el mundo”, escribió el presidente en Truth Social. “Tal y como prometieron, ¡más les vale iniciar el proceso para abrir esta vía navegable internacional, y rápidamente!”.

Indicios positivos

¿Se descarta, pues, una escalada por parte de Washington, al menos por ahora, ahora que Trump ha adoptado un enfoque más paciente y estratégico?

Sí, afirman algunos expertos, quienes sugieren que Irán sigue teniendo influencia sobre Estados Unidos, sobre todo debido a la prolongada interrupción del comercio mundial, la supervivencia de los dirigentes iraníes y sus aliados, y la existencia de sus reservas de uranio enriquecido.

Una agencia de noticias, Tasnim, citó a una fuente que afirmó que “Irán no tiene prisa por negociar”. La fuente añadió que “la pelota está en el tejado de Estados Unidos”.

“La gran lección aquí es que la fuerza bruta no ha empujado a los iraníes a una posición en la que sientan que deben hacer concesiones”, señala la corresponsal para Asia meridional de la BBC, Azadeh Moshiti.

Nicholas Hopton, exembajador del Reino Unido en Irán, cree que se pueden extraer algunos indicios positivos de lo ocurrido en Islamabad. “Parece que ambas partes han abordado el asunto de forma constructiva”, afirmó Hopton a la BBC. “Han mantenido conversaciones durante un periodo de tiempo notablemente largo. Y la forma en que se llevaron a cabo las conversaciones permitió tanto debates técnicos detallados como declaraciones de carácter más general”.

A pesar de las exigencias “maximalistas” planteadas por ambas partes en Islamabad y de que la brecha entre ellas sigue siendo amplia, ambas partes parecen esperar que se celebren nuevas conversaciones, sugirió el exembajador.

“Este acuerdo —si es que finalmente se llega a alcanzar uno— probablemente incluirá nuevos elementos y será aún más complejo que el acuerdo de 2015”, afirmó, en referencia al acuerdo alcanzado con Irán por el expresidente estadounidense Barack Obama.

Trump se enfrenta a una difícil disyuntiva: intensificar el conflicto o negociar

El vicepresidente de EE. UU. lo calificó como una buena y una mala noticia. La buena noticia es que mantuvieron conversaciones sustanciales con los iraníes. La mala noticia es que no han llegado a un acuerdo.

Lo calificó como una mala noticia para Irán.

La duración de esta única sesión de negociación fue significativa y sorprendente.

Pero no es de extrañar que no se haya llegado a un acuerdo. Los estadounidenses llegaron a Pakistán con la idea de que Irán había sufrido tanto en esta guerra que era posible llegar a compromisos rápidos.

“No han decidido aceptar nuestras condiciones”, anunció Vance.

Pero Irán también tiene sus propias líneas rojas. Acudió a estas negociaciones creyendo que tenía una posición de fuerza. A pesar del grave daño sufrido en su capacidad militar, sigue siendo capaz y está dispuesto a seguir luchando.

Y sigue teniendo una influencia significativa, especialmente por su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz.

La última vez que Teherán y Washington alcanzaron un acuerdo nuclear, hace una década, se necesitaron 18 meses de avances y retrocesos.

Trump se enfrenta ahora a una difícil elección: escalar el conflicto o negociar.

Información de BBC y agencias .

 

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Agencias

Billie Jean King Cup , Ibagué 2026

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | DEPORTES

Por : Gustavo Lugo | Colombia

Ibagué y la Billie Jean King Cup, en el Complejo de raquetas fue el lugar del encuentro internacional de tenis en donde la capital musical de Colombia recibió las delegaciones de ocho países en el Complejo Internacional de Raquetas del Parque Deportivo confirmando  una vez mas que Ibagué está capacitada para realizar eventos internacionales de esta clase.

Ibagureños y turistas, disfrutaron de cuatro dias de tenis a nivel internacional, cumpliendo con todos los protocolos y requerimientos de las federaciones internacionales, Ibagué se consolida como ciudad capaz de realizar eventos de categoria internacionales.

En cuanto al certamen , Argentina y Brasil lograron su clasificación a los Play-Offs, por otro lado, México, Ecuador, Chile y Perú aseguraron su permanencia en el Grupo I de las Américas, en una competencia exigente y de alto nivel tenístico.

La Selección Colombia, no tuvo suerte. integrada por Emiliana Arango, Valentina Mediorreal, María Camila Torres y María Paulina Pérez, bajo la capitanía de Alejandro González, descendió al Grupo II de las Américas.

A fecha de abril de 2026, la tenista colombiana Emiliana Arango se encuentra en el puesto 86 del ranking WTA de sencillos. Ha tenido un comienzo de temporada 2026 activo, participando en torneos como la Copa Colsanitas en Bogotá y Indian Wells, buscando consolidarse en el top 100 mundial tras una destacada temporada 2025.

Hay que recordar que para los fans del deporte blanco, como se le llama, el ingreso a los partidos fue completamente gratis.

El trabajo en equipo, desde la Alcaldesa, la logística, y todo el engranaje que se requiere para desarrollar un evento de esta manitud, dejo una huella inborrable, escribiendo una pagina mas en el tenis internacional.

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Agencias

El lenguaje de la guerra de EE.UU. e Israel

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | OPINIÓN POLÍTICA

EE. UU.-Israel solamente pueden entender el lenguaje de la guerra

Por: Níkolas Stolpkin

El optimismo que se ha generado por la tregua de dos semanas entre Irán y Estados Unidos -Pakistán como país intermediario-, hay que verlo con mucha cautela y prudencia, porque del inicial optimismo se podría pasar rápidamente al más completo pesimismo.

Las buenas intenciones suelen ser muy embriagadoras, pero la realidad en el terreno suele quitar dicha embriaguez.

Principal obstáculo para la paz: Israel

Seamos objetivos, tanto Israel como EE. UU. en el fondo de todo este asunto nunca han deseado la paz en el Medio Oriente. Ejemplos están de sobra. ¿O acaso no nos ha convencido lo que ya ha pasado en Siria, Irak, Afganistán, Palestina, Líbano, etc.?

Pero, aunque EE. UU. quiera intentar llegar a un acuerdo con Irán, el principal obstáculo para la paz siempre será Israel. Por lo que EE. UU. deberá hacer algo por lo que todos desconfían de que se pueda hacer: controlar a Israel.

(Nota del autor: A estas alturas del partido, ¿quién podría controlar a Israel?)

Tira y afloja: el juego favorito para mantener los mercados internacionales a flote.

Desde que se proclamó oficialmente el alto al fuego entre EE. UU. e Irán (el pasado martes 07 de abril), la parte israelí puede dar la impresión de que no querrá ser parte, ya que ha seguido con sus incursiones militares, incluso más intensas aún, tanto en el Líbano como en Irán. Y si prosigue, lamentablemente Hezbolá en el Líbano no se quedará de brazos cruzados, e Irán difícilmente dejará que Israel los siga agrediendo.

Por tanto, será difícil que se pueda concretar un alto el fuego total en Medio Oriente, a menos que las partes afectadas acepten las condiciones del país vencedor, quien es el que debería dar las pautas.

La resistencia en Irak ha acatado el alto al fuego desde el primer momento; Hezbolá está dispuesto a acatarlas siempre y cuando Israel lo acate; e Irán obviamente desea el alto al fuego con la condición de que se puedan respetar sus condiciones.

Pero en estos momentos claves se necesita seriedad para poder llegar a buen puerto, y no lo estamos observando. Tanto EE. UU. como Israel no parecieran tomarle peso al asunto.

Estados Unidos no puede jugar a las ambigüedades, e Israel no puede jugar al desentendido. Incluso podría dar la impresión de que Donald Trump estuviera jugando con los mercados, manteniendo el precio del petróleo en un cierto rango.

Las amenazas de Trump y los supuestos “acuerdos” o “negociaciones”, que van y vienen, ¿son parte de una estrategia para mantener los mercados internacionales a flote y no permitir que se hundan?

Actores partes de un Todo

Los actores principales de la guerra deberían estar de acuerdo en que EE. UU.-Israel son parte de un Todo, como lo puede ser en el presente las fuerzas de resistencia en el Líbano, Irak y Yemen que luchan coordinadamente junto a Irán. Si Israel se desmarca del Todo al que pertenece, entonces se volvería confuso el Todo, y así sería imposible de llegar a un consenso entre las partes que reconocen cada Todo.

Para que se logre avanzar a un acuerdo, las partes involucradas necesitan ponerse de acuerdo en las partes que conforman cada Todo.

Si la parte de un Todo no quiere ser parte de un acuerdo que involucre a su Todo, ¿el Todo podría quedar libre de represalias por parte de la contraparte, en caso de que una parte de cierto Todo quiera jugar de manera “independiente”, sin desprenderse de su Todo?

El silencio de los culpables

Los aliados de Israel (EE. UU.-Inglaterra-Unión Europea) deberían desde ya condenar enérgicamente los ataques de Israel al Líbano e Irán. No condenarlos significa avalar su posición a favor de la guerra.

Pedro Sánchez, presidente de España, pareciera ser el primero que ha condenado los intensos ataques criminales contra el Líbano por parte de Israel. Algo que bien podrían emular los demás líderes de la Unión Europea. Porque si se han negado a prestar sus territorios para que EE. UU. pueda atacar a Irán ¿por qué no condenar a Israel y aplicar sanciones? Claro, se les es más fácil para ellos condenar y sancionar a Rusia con respecto a Ucrania y terminar siendo más dependientes de EE. UU., ¿no?

Medios de comunicación

Algo a destacar es que los Grandes Medios de Comunicación Occidentales no están poniendo mucho énfasis en la violación del alto al fuego por parte de Israel. Más han puesto énfasis en los acuerdos que se pudieran llevar a cabo en Islamabad, Pakistán. ¿Cuál será el comportamiento de los Grandes Medios de Comunicación Occidentales si Hezbolá (en el Líbano) e Irán se puedan defender de los ataques de Israel? ¿Los titulares, pronto, serán “Irán y Hezbolá han violado el cese al fuego”, “Irán ha roto el acuerdo”?

Llega a ser increíble cómo los Grandes Medios de Comunicación Occidentales han terminado por naturalizar los crímenes de guerra de Israel y EE. UU. Crímenes de guerra que quedan en la más absoluta impunidad. Más de 250 muertos y más de mil heridos en la última incursión de Israel en el Líbano y los Grandes Medios Occidentales ni siquiera se inmutan. Otra cosa muy distinta sería si esos muertos y heridos hubiesen sido provocados por Rusia en algún país europeo como en Alemania; los Grandes Medios Occidentales tendrían semanas o meses hablando del tema. Pero como hoy es Líbano… ¿A quién le importa?

Hoy es el Líbano, pero todos fuimos testigos de toda la tragedia que vivió Gaza con los palestinos y no se pudo hacer nada. ¡¡¡Nada!!! ¿Cómo quieren que el mundo sienta alguna empatía por los israelíes cuando caen misiles iraníes en territorios ocupados?

Y mañana los Grandes Medios de Comunicación Occidentales tendrán que naturalizar la injusticia, si EE. UU. decidiera apoderarse de Groenlandia. Trump nuevamente ha advertido a sus “aliados” de la OTAN sobre ese “enorme trozo de hielo tan mal gestionado”.

Lenguaje de la guerra

Si los actores afectados no desean entender el significado del alto al fuego como la mejor vía para aceptar su derrota en el terreno, entonces lo más probable es que las fuerzas de Irán y la resistencia en el Líbano, Irak y Yemen querrán hacerle entender su derrota por medio del lenguaje de la guerra, único lenguaje que podrían entender.

Irán junto a sus aliados tienen como uno de sus principales objetivos expulsar la presencia militar de EE. UU. en la región, por lo que podrían atacar todos los intereses norteamericanos en Medio Oriente de una forma tal que ni siquiera puedan alcanzar a pedir clemencia.

Fuera del tablero EE. UU., Israel quedaría “desamparado” y podría terminar pagando por todos sus crímenes. ¿Se avizora un nuevo Nuremberg?

EE. UU. desea salir de Medio Oriente por las malas, ya que no pudieron convencerlo por las buenas.

Pero esta vez quizá Irán haya captado el juego del “tira y afloja” de Trump para mantener cierto nivel de los mercados a flote, por lo que esta vez Irán podría apostar en zambullir los mercados hasta las profundidades más desconocidas, cerrando el estrecho de Bab el-Mandeb y quién sabe si después se les ocurra cortar los cables submarinos de internet que pasan por el estrecho de Ormuz y el Mar Rojo (el grueso de todos los cables). ¿De qué manera se habrían de reparar los daños si estos se pudieran encontrar en zonas donde existieran operaciones militares activas? ¿Europa, África, Asia están preparados para tal escenario?

https://stolpkin.net/

Níkolas Stolpkin

Análisis internacional – Geopolítica

NOTA : La opinión y el análisis de los contenidos políticos son responsabilidad de los autores.

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