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Manuel López Obrador , 100 días de gobierno , entre el asombro y resquemor

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EP New York/ agencias

Hablar de AMLO , como ya es popular en México para referirse al líder socialista , deja entrever varios criterios políticos que van desde el asombro , pasando por polémicas y graciosas decisiones , hasta algunas divisiones en los compromisos que, según él, le darán a su revolucionario sistema , la cuarta transformación del país , en estos primeros meses de gobierno.

Al tenor de lo que analistas estiman es que la popularidad que ha generado López Obrador al romper los esquemas tradicionales de la política mexicana se alínea con el prototipo comunista que desestima el ‘status quo’ y hace reformas a la “topa tolondra” para generar confianza en un pueblo que ha estado sumido en la corrupción y la inseguridad. Ésta forma y carácter de implantar ideas por encima incluso del parlamento recuerda a otros líderes socialstas que ejecutaron políticas similares como el desaparecido Hugo Chávez de Venezuela.

A parte de la ya dividida opinión sobre el gobierno de AMLO , otro de los aspectos que llaman poderosamente la atención , es el concepto de la “guardia nacional” que , de acuerdo a expertos , es uno de los puntos clave para potenciar los sistemas socialstas que terminan protegiendo la figura presidencial que,  a posteriori , se convierten en ditactoriales.

¿Hacia un nuevo estilo de gobierno?

Hoy los analistas de AP, han recopilado a través de entrevistas y opiniones , como ha sido el comportamiento de Andrés López Obrador en los primeros 100 días de gobierno y las perspectivas que ha generado , gracias a su popularidad y dinamismo los cuales han mezclado un abandono compulsivo de los compromisos del cargo con una sorprendente variedad de iniciativas políticas, y una serie de pasos en falso que no han mermado siquiera su elevado índice de aprobación.

López Obrador ha respondido a más preguntas de la prensa, ha tomado más vuelos comerciales, posado para más selfies con admiradores y visitado zonas de peligro real con muy poca o ninguna seguridad en este tiempo, que sus predecesores sumando varias décadas. Además, sorprendió a muchos al mantener una relación cordial con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ayudando a contener las caravanas de migrantes centroamericanos hacia la frontera mientras se resiste a los esfuerzos de Washington para derrocar al gobierno izquierdista de Venezuela.

El popular y perenne candidato asumió la presidencia el 1 de diciembre y, al final de su primer mes en el cargo, su índice de aceptación superaba el 80%. AMLO, como se le conoce popularmente, aprovechó este mandato al máximo para avanzar con rapidez en muchos frentes, quizás demasiados.

“Cada semana por lo menos anuncia una o dos cosas”, explicó Ivonne Acuña Murillo, profesora de Ciencia Política en la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México. “A veces la velocidad de los temas que está poniendo en la agenda es tal que en la mañana ponen un tema y en la tarde este tema está desplazado por otro”.

Antes incluso de tomar posesión, López Obrador celebró un referéndum sobre un aeropuerto de 13.000 millones de dólares en la capital, cuyas obras ya habían comenzado. Tomó el resultado de la consulta como una luz verde para cancelar un proyecto contra el que había hecho campaña.

En su primer mes en el cargo, López Obrador lanzó una operación militar contra las bandas que roban combustible en el país, dividiendo la seguridad de las refinerías y oleoductos más críticos entre el ejército y la marina. La ofensiva, que se planeó a toda prisa, provocó escasez de gas en la nación pero, de algún modo, no afectó a su popularidad.

Este mes ignoró las quejas de defensores de los derechos humanos y logró que el congreso y las legislaturas estatales aprobasen reformas constitucionales para la creación de una Guardia Nacional fuertemente militarizada que, según considera, será clave para controlar la violencia en el país.

Para AMLO, un día normal comienza a las 06:00 de la mañana con una reunión de gobierno centrada en la seguridad, donde recibe el reporte diario de criminalidad. A las 07:00 se sube a un estrado en el histórico Palacio Nacional para una conferencia de prensa abierta que suele prolongarse por hora y media.

A partir de entonces puede celebrar una reunión sobre la iniciativa del día y, alrededor del mediodía, vuela _ en clase turista, repartiendo abrazos y tomándose selfies con otros pasajeros _ a alguna ciudad de provincias, donde se reunirá con líderes locales, comerá en alguna modesta cafetería local, celebrará un mitin al aire libre y dará más abrazos. Más tarde toma otro vuelo comercial a la Ciudad de México. (Él dice que se va pronto a dormir).

¿La parte del día que más claramente disfruta? El contacto directo y las bromas con los asistentes a sus actos en ciudades provinciales, que es esencialmente lo que ha estado haciendo durante los últimos 20 años en sus tres intentos por llegar a la presidencia.

“Es un poco mesiánico en el sentido de evangélico. Está siempre por ahí predicando”, dijo Federico Estévez, profesor de Ciencia Política en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. “Es Bernie Sanders con poder”.

“No estoy seguro de si este es un buen modelo de gobernabilidad, pero como modelo político es excepcionalmente bueno”, agregó.

Es fácil perder la perspectiva de lo diferente que es el mandato de AMLO, a menos que se haya vivido durante décadas la distante e imperial presidencia, en la que el dirigente de turno rara vez comparecía más allá de en discursos preparados, y una caravana de vehículos de lujo circulaba a toda velocidad hasta el hangar personal del mandatario para volar en el avión presidencial a eventos extremadamente vigilados.

Pero ya no están ni las caravanas, ni el avión, ni la seguridad, ni la residencia oficial. Es más probable que pueda ver a López Obrador comprando un café de un dólar en una tienda de conveniencia o comiendo frijoles en un restaurante de carretera, que codeándose con mandatarios extranjeros.

AMLO llegó al poder de la mano de una ola de descontento popular con la corrupción en el país, y ha generado una devoción casi incuestionable por su estilo honesto y humilde.

“La ventaja que tiene Andrés Manuel como gobernante es que llega con un respaldo que ningún presidente había tenido en México”, señaló Benjamín Arditi, profesor de Ciencia Política en la Universidad Nacional Autónoma de México.

López Obrador ya ha tenido enfrentamientos con ONGs, reguladores, ambientalistas, expertos externos y agencias de calificación. Su campaña contra la delincuencia y la violencia ha arrojado pocos resultados. Se molesta con quienes piden estudios de viabilidad o de impacto ambiental para sus proyectos.

Pero casi nadie se da cuenta. “Hay un elemento como devocional, como religioso”, dijo José Antonio Crespo, analista político en el Centro de Investigación y Docencia Económicas. “Hace que solo creen lo que él dice, a despecho de lo que digan expertos, o calificadores u organismos internacionales. No importa, es lo que él diga”.

Al menos dos agencias de calificación rebajaron su perspectiva sobre la deuda de México a “negativa” desde que AMLO asumió el cargo. Sus decisiones, como la cancelación del proyecto del aeropuerto “no generan la menor confianza, y eso va a costar, y está costando, en términos de salidas de capital o de dinero no invertido”, apuntó Crespo.

Para López Obrador, la policía exterior de México se reduce simplemente a la no intervención y la deja en manos de su principal diplomático, Marcelo Ebrard.

Pero algunos críticos sostienen que México está cumpliendo órdenes de Trump al aceptar su programa para que los solicitantes de asilo centroamericanos esperen la resolución de sus casos en el lado mexicano de la frontera, y restringir el movimiento de las caravanas de migrantes.

“Es una política de los Estados Unidos que una vez más intenta subordinar la política migratoria mexicana”, manifestó Oscar Misael Hernández, investigador de inmigración en el Colegio de la Frontera Norte en Matamoros.

Otros lo consideran un cálculo pragmático de que los tribunales estadounidenses suspenderán pronto el programa. Mientras tanto, permitirlo ayuda a la relación con Washington y le reportó un compromiso para invertir 10.600 millones de dólares en desarrollo regional, un paquete que busca crear empleo en Centroamérica y el sur de México para que menos gente se vea obligada a marcharse.

Ante los crecientes signos de un sentimiento antimigratorio en el país, contener la inmigración tiene un costo político bajo para AMLO y se compensa con su iniciativa para conceder visas de trabajo a los migrantes.

El tropiezo más criticado del nuevo gobierno fue la decisión del presidente de recortar los fondos a las organizaciones no gubernamentales que trabajaban en diversos campos, desde la promoción del arte y la cultura a la gestión de albergues para víctimas de violencia doméstica, alegando que los “intermediarios” solían usarse para desviar fondos oficiales. López Obrador quiere entregar el dinero directamente a la gente que lo necesita pero, según los expertos, esto no funcionará con servicios sociales complejos como las guarderías y los refugios para mujeres maltratadas.

Mariana Baños, cuya Fundación Origen ofrece servicios de ayuda a las mujeres _ normalmente a través de alianzas con otras organizaciones y gobiernos locales _ dijo que muchos grupos tuvieron que cerrar porque dependen totalmente de la financiación gubernamental.

Baños rechazó las denuncias de corrupción e instó al ejecutivo a reconsiderar su decisión.

“Hay que trabajar en conjunto, de la mano, no hacer una división, no estigmatizar”, agregó.

Pese a las fricciones, también hay momentos distendidos en “El 4-T”, un juego de palabras con la descripción que AMLO hace de su gobierno como la “cuarta transformación” de México.

López Obrador suele reírse de sus propias bromas. Publica videos en Facebook desde restaurantes de carretera con lecciones improvisadas sobre los beneficios del coco u otras frutas locales para la salud. Y los mexicanos adoptan sus habituales frases populares, como “Me canso ganso”. (Con información de AP noticias)


Tema relacionado: AMLO y la crónica de un fracaso anunciado


 

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EP New York/ 9/11

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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