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‘Negro’ miercoles de ceniza en Florida. Exalumno mata a 17 personas en escuela secundaria

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EP New York/ agencias / Todo parecía normal el miercoles en Parkland Florida. Una comunidad tranquila que rutinariamente se levantaba a llevar a sus hijos al colegio , a ir a sus trabajos y por ser un día de ceniza muchos católicos acudieron a las iglesias a la santa homilía. Pero repentinamente, hasta pasado el medio dia donde se suponía terminaría una jornada más en las escuelas , el ruido de varios helicópteros , ambulancias y policias acordonaban la Escuela de Secundaria Marjory Stoneman Douglas, que tiene unos 3.000 estudiantes.

Qué sucedía? Las autoridades de Parkland habían recibido una llamada de alerta sobre un espantoso tiroteo dentro de la escuela y las primeras escenas que mostraba la tv eran sencillamente aterradoras. Algunos cuerpos yacían en las aceras y se veía correr a otros despavoridos huyendo de la balacera que un exalumno, según fuentes de la institución, perpetró en medio de la confusión de la alarma de fuego que el mismo asesino había activado para hacer salir a los alumnos de sus aulas.

Otro asesino solitario como ya se ha acostumbrado a llamar a quienes no tienen nexos con terrirismo , usando una máscara antigases disparaba con un fusil automático y granadas de humo dejando en el camino a profesores y alumnos. Al menos 17 muertos se ha reportado hasta el momento en lo que constituye la balacera más letal en un plantel escolar de Estados Unidos desde la matanza en la primaria de Newtown, Connecticut.

Una acción de película

El agresor, que estaba equipado con una máscara de gas y granadas de humo, activó una alarma contra incendios para hacer que los estudiantes salieran de sus salones de clase poco antes de que concluyera la jornada en una de las escuelas más grandes del estado, indicaron las autoridades.

No se ofrecieron detalles sobre el sospechoso de 19 años ni sobre el posible móvil, excepto que fue expulsado por razones disciplinarias de la Escuela Secundaria Marjory Stoneman.

Los desesperados padres se apresuraron a llegar y encontraron un equipo táctico de la policía y ambulancias que rodeaban las enormes instalaciones. Las tomas de televisión en vivo mostraban a rescatistas que atendían a los heridos en la acera.

“Es una situación horrenda”, dijo Robert Runcie, supervisor escolar del condado de Broward. “Es un día espantoso para nosotros”.

El sospechoso fue detenido sin resistencia más o menos una hora después en un vecindario residencial a un kilómetro y medio (una milla), informaron las autoridades. Traía consigo varios cargadores de balas.

“Es catastrófico. Realmente no hay palabras” para expresar lo que sucedió, dijo Scott Israel, jefe de policía del condado Broward, a los periodistas.

El atacante usó la alarma contra incendios “de forma que los chicos salieran en masa de los salones de clase al vestíbulo”, dijo el senador demócrata Bill Nelson a la cadena CNN.

“Y entonces comenzó la matanza”, dijo Nelson, que fue informado por el FBI.

El legislador dijo desconocer si el agresor utilizó las granadas de humo, pero asumió que por eso traía una máscara de gas puesta.

La mayoría de las víctimas murieron dentro del edificio, aunque también hubo decesos en el exterior, señaló el jefe policial.

El exalumno fue identificado como Nikolas Cruz.

El estudiante Daniel Huerfano dijo que reconoció a Cruz de una fotografía en Instagram en la que él había posado con un arma frente a su rostro. Recordó que Cruz mostraba una actitud tímida cuando iba a la escuela y recordaba haberlo visto caminar por allí con su bolsa del almuerzo.

Cruz “era este chico extraño que uno ve… como un solitario”, afirmó.

Max Charles, de primer año, estaba en clase cuando escuchó cinco disparos.

“Estábamos en la esquina, lejos de las ventanas”, señaló. “La maestra cerró la puerta con llave y apagó las luces. Pensé que tal vez yo podría morir”.

Cuando salía del edificio, dijo que vio los cadáveres de cuatro estudiantes y una profesora. Dijo sentirse aliviado cuando finalmente vio a su madre.

“Yo estaba contento de estar vivo”, manifestó. “Ella estaba llorando cuando me vio”.

El día comenzó de manera habitual en la escuela, donde se realizó un simulacro de incendio por la mañana, y los estudiantes estaban en clases alrededor de las 2:30 de la tarde cuando la alarma se activó de nueva cuenta.

Noah Parness, un estudiante de 17 años, dijo que él y otros alumnos salieron tranquilamente hacia las zonas designadas para simulacro de incendio cuando de repente escuchó varias detonaciones.

“Vimos a varios maestros bajar corriendo por las escaleras, y entonces todo el mundo comenzó a correr”, comentó Parness. “Yo salté una cerca”.

Beth Feingold dijo que su hija Brittani le envió un mensaje de texto a las 2:32 de la tarde que decía: “Estamos en código rojo. Estoy bien”, pero más tarde le mandó otro que decía: “Mamá, tengo mucho miedo”. Posteriormente pudo escapar.

Dentro de la escuela, los alumnos escucharon las fuertes detonaciones cuando el agresor disparaba. Muchos de ellos se escondieron bajo sus escritorios o en armarios y atrancaron las puertas.

Imágenes de televisión en vivo mostraban a los estudiantes que salían de la escuela en una sola fila y con las manos sobre la cabeza, mientras los policías los exhortaban a desalojar con rapidez. Los padres de familia se apresuraron a llegar al lugar.

Caesar Figueroa dijo que cuando llegó a la escuela para ver cómo estaba su hija de 16 años vio a los policías con las armas desenfundadas mientras se aproximaban al campus.

“Mi esposa llamó y me dijo que había un tiroteo, y que la escuela estaba cerrada. Me puse en camino y vi helicópteros… Era una locura, y mi hija no contestaba su teléfono”. Finalmente ella le envió un mensaje de texto en el que le dijo que estaba oculta con otros amigos en un armario.

El hijo de 17 años de Len Murray, un estudiante de segundo año, les envió a sus padres un aterrador mensaje de texto: “Mamá y papá, hay disparos en la escuela. Afuera se escuchan las sirenas de la policía. Estoy en el auditorio y las puertas están cerradas”.

Minutos después volvió a escribir: “Estoy bien”.

Murray dijo que se apresuró hacia la escuela y que las autoridades le marcaron el alto debajo de un puente de la autopista, desde donde se ve el plantel. Dijo que le pidió a su hijo que ahorrara la batería de su teléfono y dejara de enviar mensajes, mientras que su madre le solicitó que apagara el timbre.

Murray dijo que solo una cosa pasaba por su mente desde que recibió el mensaje de su hijo. “Solo pensaba en el momento en que lo dejé en la escuela esta mañana. Generalmente le digo ‘Te quiero’, pero no lo hice esta mañana. Tiene 17 años, está en esa edad, y no se lo dije esta mañana, y me seguía lamentando una y otra vez. Díganlo a menudo, sé lo que les digo”.

La secundaria estará cerrada el resto de la semana.

AP noticias

 

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EP New York/ 9/11

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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