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Agencias

Nikolas Cruz, el supremasista blanco detrás de la masacre de la Florida

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Ep New York/agencias/ Curiosamente el caso que hoy es objeto de debate en la Florida por el control de las armas no ha encontrafo ‘eco’ en los twitters antimigratorios del presidente Trump sobre el ataque a la escuela de Parkland que dejó 17 muertos y decena de lesionados y heridos. La razón , quizás las informaciones que se ventilan en torno a Nikolas Cruz y su vinculación con ejercicios paramilitares con un grupo nacionalista blanco  haya desviado la atención pensando mas bien que Cruz padece de un problema mental. Así lo han calificado hoy las autoridades policiales y el mismo presidente.

De acuerdo a fuentes y datos investigativos , Nikolas Cruz adquirió legalmente el fusil AR-15 empleado en el ataque a la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, segúnn funcionarios policiales en rueda de prensa.

A medida que se perfilaba la demanda penal, el líder de una milicia nacionalista blanca dijo que Cruz era miembro del grupo y participaba de ejercicios militares en Tallahassee.

Jordan Jereb dijo a The Associated Press que no conocía personalmente a Cruz, quien “actuó por su propia cuenta” y es “el único responsable de lo que acaba de hacer”.

El grupo aspira a convertir a Florida en un estado étnico blanco. Jereb dijo que su organización realiza “manifestaciones espontáneas al azar” y trata de no participar en el mundo moderno.

Añadió que Cruz tenía “problemas con una chica”, y por eso creía que la elección del día de los enamorados para realizar el ataque no era casual.

El presidente Donald Trump anunció el jueves que viajará a Florida para reunirse con familiares de las víctimas de la más reciente masacre escolar y enfatizó la necesidad de luchar contras las enfermedades mentales para evitar ese tipo de tragedias.

El gobernador de Florida Rick Scott, un republicano, reveló que le dijo al titular de la Cámara de Representantes Paul Ryan que “si alguien está trastornado mentalmente, no debería tener acceso a armas”.

Rob Runcie, director educativo del condado Broward, dijo que “ha llegado el momento de tener una conversación genuina sobre leyes de control de armas”. Añadió que si los adultos no lo hacen, los estudiantes deberán encargarse de ello cuando les llegue el momento.

El jefe policial del condado, Scott Israel, pidió darle a las agencias policiales más atribuciones para detener a personas que formulan amenazas.

“Lo que les estoy pidiendo a los legisladores es que vean lo que está pasando en lugares como Tallahassee y Washington, D.C., y le den a las agencias policiales el poder que necesitan”, dijo Israel. A quienes expresen amenazas o coloquen mensajes ofensivos en internet, agregó, hay que llevarlos a hospitales psiquiátricos para que sean examinados así sea en contra de su voluntad.

Israel aclaró que la policía puede desde ya ir a la vivienda del propietario de un arma que parezca tener problemas mentales, “independientemente de si tiene un arma o no”.

En un discurso desde la Casa Blanca, Trump se dirigió directamente a los niños del país, diciéndoles: “Ustedes no están solos, nunca lo estarán”.

Ningún niño, afirmó Trump, debe tener que ir a la escuela temiendo por su vida. Anunció que viajará a Florida para reunirse con familias de las víctimas, ver cómo se pueden mejorar las medidas de seguridad en las escuelas y “debatir el tema difícil de la salud mental”.

Dijo que urge crear “una cultura en nuestro país que consagre la santidad de la vida”.

En ningún momento mencionó Trump el tema de la necesidad de aprobar leyes más estrictas sobre el control de armas.

El secretario de Justicia Jeff Sessions dijo que quiere que su departamento estudie cómo la enfermedad mental y la violencia con armas de fuego se combinan y cómo las fuerzas del orden pueden usar mejor las leyes existentes para intervenir antes de que ocurran estas tragedias.

“No se puede negar que algo peligroso y nocivo está sucediendo en nuestro país”, dijo Sessions a un grupo de alguaciles en Washington DC. En “cada uno de estos casos, hemos tenido indicaciones anticipadas y quizás no hemos sido lo suficientemente efectivos para intervenir”, agregó.

Catorce sobrevivientes de la masacre seguían hospitalizados el jueves, mientras rescatistas extraían más cuerpos de la escuela y sus alrededores.

Cruz, aún vestido con la bata de hospital que recibió cuando se le había atendido por problemas respiratorios tras su detención, fue ingresado en la cárcel del condado de Broward. Fue interrogado durante la noche antes de entrar en la cárcel.

Varios chicos en la escuela dijeron que creían que se trataba de otro simulacro el miércoles por la tarde cuando sonó la alarma que les obligaba a evacuar el plantel.

Fue entonces cuando, según las acusaciones, Cruz, con su fusil semiautomático, máscara de gas, granadas de humo y cuantiosa munición, abrió fuego contra los congregados, obligándolos a dispersarse en todas direcciones.

Fue la peor masacre en una escuela en Estados Unidos desde que un joven atacó una escuela primaria en Newtown, Connecticut, hace más de cinco años. El saldo de muertes total varía según la manera en que se contabilizan estos hechos, pero la agrupación Everytown For Gun Safety calcula que han ocurrido 290 masacres escolares en Estados Unidos desde 2013. Con el suceso ocurrido el miércoles, van 18 en lo que va del año.

Trump reaccionó la víspera atribuyendo el hecho a la salud mental de Cruz.

“Tantas señales de que el tirador de Florida sufrió una perturbación mental, incluso fue expulsado de la escuela por comportamiento errático. Los vecinos y compañeros de clase sabían que era un gran problema. ¡Siempre se deben informar tales casos a las autoridades una y otra vez!“, dijo Trump en un tuit.

Trump también emitió una proclamación el jueves en honor de las víctimas del tiroteo en la escuela. La proclamación presidencial dice: “Nuestra Nación se lamenta con aquellos que han perdido seres queridos en el tiroteo en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida”.

El papa Francisco envió sus condolencias a las víctimas y dijo que está orando para que “estos actos de violencia sin sentido cesen”.

Cruz adquirió legalmente hace un año el fusil usado en el ataque, dijeron a The Associated Press funcionarios policiales. Los funcionarios, que no estaban autorizados para comentar públicamente del tema, hablaron a condición de mantener el anonimato. La ley federal permite a las personas mayores de 18 años comprar legalmente armas largas, incluso este tipo de arma de asalto.

Las autoridades no ofrecieron mayores detalles sobre Cruz o qué motivo tendría para perpetrar semejante atrocidad, salvo que había sido expulsado de la escuela, que tiene unos 3.000 alumnos. Los compañeros que lo conocían lo describieron como un adolescente volátil cuyo comportamiento errático llevó a otros a dejar de ser su amigo.

La madre de Cruz, Lynda Cruz, murió de neumonía el primero de noviembre, dijeron familiares y amigos, según el diario Sun Sentinel. La señora Cruz y su esposo, quien falleció de un ataque cardíaco hace varios años, adoptaron a Nikolas y a su hermano biológico, Zachary, tras mudarse a Florida desde Long Island en Nueva York.

Los chicos fueron dejados bajo la tutela de una amistad de la familia tras la muerte de la madre, dijo una pariente, Barbara Kumbatovich, de Long Island.

Sin embargo, Nikolas Cruz no estaba feliz allí y pidió que le dejaran vivir con un amigo en el noroeste de Broward. Le dieron permiso y Cruz se mudó alrededor del Día de Acción de Gracias, a finales de noviembre. Según el abogado de esa familia, ellos sabían que Cruz poseía el fusil pero le permitieron tenerlo siempre y cuando lo dejara encerrado en un gabinete. El joven, sin embargo, tenía la llave.

Agencias

9/11 , 20 años después del dolor

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EP New York/ 9/11

Nueva York, una ciudad herida pero cambiada 20 años después del 11S

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23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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