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Colombia

¿Podrá sobrevivir el “uribismo” sin Uribe?. Entrevista a Rafael Nieto Loaiza , promesa política del Centro Democrático

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EP New York/ entrevistas

ENTREVISTA A RAFAEL NIETO LOAIZA:



 
“LOS RESULTADOS OBTENIDOS EN LAS ÚLTIMAS ELECCIONES SON MUY MALOS PARA UN PARTIDO DE GOBIERNO Y TIENE QUE HABER AUTOCRÍTICA”
 “Perder Medellín es un mal dato, pues es el corazón del uribismo”
 
“Nuestra gente exige cambios en la gestión presidencial y en el partido”
 
 “No creo, personalmente, que haya un giro a la izquierda en el continente”

 



Por: Ricardo Angoso/analista internacional

[dropcap]A[/dropcap]bogado, experto en derecho internacional y con una gran vocación política, que le llevó a ocupar importantes responsabilidades en los gobiernos de Pastrana y Uribe, Rafael Nieto Loaiza es, a sus 48 años, una joven promesa en alza dentro del uribismo. Habiendo sido candidato presidencial en las primarias del Centro Democrático y director de la “orquesta” en varias campañas electorales de esta formación, podría ser un buen candidato para las elecciones del 2022, algo que nadie descarta y que podría ser visto como una esperanza tras los decepcionantes resultados de las últimas elecciones locales y regionales para el Centro Democrático.

Ricardo Angoso: ¿Qué valoración hace de las últimas elecciones locales y regionales en Colombia?

Rafael Nieto: Comparativamente, el partido crece si lo examinamos con respecto a las elecciones de 2015, en que apenas tenía un año de antiguedad el Centro Democrático, obteniendo entonces una gobernación -Casanare- y dos capitales de departamento. En estas últimas elecciones, obtuvimos cuatro gobernaciones y se perdieron todas las capitales, pero también se perdió en casi todas las grandes ciudades, aunque creció algo en municipios pequeños y en las áreas rurales. Algunos senadores del partido han presentado esos resultados como una victoria  pero yo creo que ese planteamiento es un error.

Un partido que apenas hace año y medio eligió al Centro Democrático como la primera fuerza parlamentaria en el Congreso de la República y un par de meses depués eligió presidente de la República en la figura de Iván Duque, no puede conformarse con los resultados obtenidos. Ciertamente, comparando con los resultados del 2018, la paliza es enorme. Son muy malos resultados para un partido de gobierno. Creo que el peor escenario sería que el Centro Democrático no reconociera esa derrota y los problemas que le ocasionaron, debiéndose proceder a un ejercicio autocrítico que permita identificar los errores, aprender las lecciones y corregir el rumbo, es lo que nos puede devolver por la senda de la victoria.

LA DERROTA DE MIGUEL URIBE TURBAY EN BOGOTÁ

R.A:Especialmente grave ha sido la derrota del candidato Miguel Uribe en Bogotá, que lo apoyaba el uribismo, ¿no cree?

R.N.L: Pero el Centro Democrático históricamente no ha obtenido buenos resultados en la capital. No perdamos de vista que el presidente Duque incluso perdió en la capital en las últimas elecciones presidenciales. A mí, personalmente, no me sorprenden los resultados de Bogotá, pero se perdió Medellín, que es el corazón del uribismo, y ese es un mal dato. Muy indicativo del momento por el que pasamos, por el que atravesamos como partido.

R.A.:¿Percibe que hay un cierto malestar dentro del uribismo por el rumbo que están tomando las cosas?

R.N.L.: Yo percibo en algunos miembros de la bancada en el Congreso, en la dirigencia regional del Centro Democrático y en la base del partido un cierto malestar por la forma en que se desarrolla la gestión del presidente Duque y que hace una evaluación negativa de los resultados obtenidos en las elecciones regionales. Nuestra gente exige cambios en la gestión presidencial y en el partido. Yo confio, personalmente, en que seamos capaces de generar esos cambios que están demandando esos sectores a los que me refería antes.

R.A.:Luego se detecta a nivel de calle la ausencia de un verdadero equipo de gobierno, que no hay un acompañamiento al presidente en su gestión, ¿percibe esa falta de liderazgo en torno a Duque?

R.N.L.: Uno de los problemas que representa tener un gabinete con muy poca representación política y muchos técnicos, es el que usted ha señalado. Un buen gobierno está formado por cabezas políticas al frente de las responsabilidades ministeriales y una burocracia exquisita muy técnica que debería ocupar los puestos de los viceministros y los cargos de segundo nivel para ejecutar las políticas que los ministros y el presidente definen. Cuando los ministerios caen en personas que no tienen esa capacidad política, ni la visión, ni el olfato, ni el tacto político, se puede caer en el error de no conectar adecuadamente con la sensibilidad ciudadanada y sus demandas porque no logran apreciarla ni sentirla. Además, tienen luego la tentación  de concentrarse en los elementos técnicos de su cartera y olvidar la dimensión política del ministerio. Y, al no hacer política, no logran transmitir adecuadamente a la ciudadanía lo que quieren hacer y lo que están haciendo, ni logran tampoco medir las consecuencias de sus decisiones, afectando a la aceptación del gobierno dentro de esa base ciudadana.

R.A.:¿No tiene el temor que de seguir el curso de las cosas así el Centro Democrático pueda perder el gobierno?

R.N.L.:Si el presidente Duque no hace los ajustes de gobernabilidad que requiere el país en estos momentos y no refleja en su gestión gubernamental las expectativas que se generaron en la ciudadanía y sobre todo en la militancia del uribismo y del Centro Democrático con respecto a su programa de gobierno, sin duda vamos a tener enormes dificultades en el 2022 porque inevitablemente los resultados obtenidos en la gestión del presidente van a impactar. Ya ha ocurrido ahora en las elecciones regionales y tendrá también su reflejo en las elecciones dle 2022. De manera que se requiere que el presidente Duque construya la gobernabilidad que ahora no tiene y refleje en su gestión presidencial la agenda programática que movilizó al uribismo y le hizo presidente a él mismo.

R.A.: ¿No cree, además, que la izquierda tras conseguir la alcaldía de Bogotá se le abren grandes expectativas políticas de cara a las elecciones de 2022?

R.N.L.: Creo que este asunto deberíamos matizarlo. Es un error creer, al menos en el caso de Colombia, entender las elecciones regionales como unas primarias de las presidenciales, creo que eso no es así y además debemos tener en cuenta que estamos muy lejos de ese escenario, pues quedan todavía tres años. En Colombia se puede tener poder regional y ese poder después no se refleja en la carrera presidencial, tal como ocurrió en las elecciones del 2018, en que quien detentaba el poder regional era el partido Cambio Radical y su candidato presidencial, Germán Vargas Lleras, apenas alcanzó 1,4 millones de votos y queda muy atrás en la contienda presidencial. Lo mismo le ocurrió al Partido Liberal, con numerosas alcaldías y gobernaciones, pero cuyo candidato presidencial, Humberto de La Calle, apenas consiguió 400.000 votos en las elecciones presidenciales. Y el tercer partido con una gran fuerza regional y local era el Partido Conservador, que ni siquiera llegó a presentar candidato a las elecciones presidenciales.

Lo que quiero decir, para resumir, es que en Colombia el detentar el poder regional no es garantía para después impulsar fórmulas presidenciales exitosas y con posibilidades de seguro éxito. Si permite, en cambio, asegurar una fuerza parlamentaria que es algo distinto y quedó probado en las elecciones del 2018. Cambio Radical, por ejemplo, salió malparada con su candidato presidencial pero sin embargo logró convertirse en la segunda fuerza política en el Congreso de la República, tal como les ha ocurrido de la misma forma a liberales y conservadores, que son fuerzas políticas parlamentarias importantes. Pero las tres fuerzas no lograron convertir ese poder regional en un poder presidencial. Efectivamente, las regionales no son las primarias pero influyen para las legislativas. O sea sí puede existir una relación entre el poder regional y la fuerza parlamentaria, pero no entre esa fuerza regional y el poder presidencial. Hemos recibido un aviso pero en estos tres años se pueden revertir estos resultados con vistas a las elecciones de 2022.

¿URIBISMO SIN URIBE?

R.A.:¿Usted cree que el uribismo podría sobrevivir sin Uribe, más concretamente sin que fuera el cabeza de lista en las próximas elecciones generales?

R.N.L.:El uribismo como doctrina política, sin duda, puede sobrevivir al presidente Uribe y las ideas que defiende también porque las mismas tienen un hondo calado popular. El orden, la seguridad, la defensa de una economía de mercado, la sensibilidad social con los más necesitados, por citar tan solo algunos pilares básicos de lo que yo llamaría hoy el uribismo, van a subsistir por mucho tiempo más allá del presidente Uribe. El uribismo organizado como partido en el Centro Democrático si no hace una proyección de liderazgo a nivel nacional, si no define un relacionamiento proactivo con el gobierno del presidente Duque, si puede sufrir profundamente sin la presencia del presidente Uribe.

R.A.:Aparte de lo descrito anteriormente con respecto a las elecciones, hay muchos nubarrones que gravitan sobre este gobierno que parece sufrir una crisis de liderazgo, ¿qué piensa al respecto?

R.N.L.: Contrario a lo que pensaba el presidente Santos y el equipo que le rodeaba, la seguridad sigue siendo un elemento clave en la vida de Colombia, en particular por el impacto que tiene en la violencia el narcotráfico. El pacto con las FARC, frente a lo que se podría pensar, produjo un auge en los cultivos de coca en el país, de tal suerte que hoy estamos en un océano de coca, nadamos en coca, como resultado de ese pacto con esa organización terrorista. Si Colombia no llega a unos acuerdos fundamentales sobre cómo atajar el problema de las economías ilícitas, como la minería y sobre todo el narcotráfico, a fondo y de una forma integral, se reproducirá periódicamente el problema de la violencia, tal como la estamos sufriendo en estos días.

R.A.:¿Cómo percibe el giro a la izquierda que se está dando en el continente o cree que no es tal?

R.N.L.:Yo creo que hasta hace un año era lo contrario, es decir, un giro a la derecha. Ganó Duque en Colombia, Macri en Argentina, Piñera en Chile, Bolsonaro en Brasil…Es cierto, sin embargo, que de un año para acá los dados están cambiando en algo. Sin embargo, yo matizaría lo que usted está diciendo porque personalmente no creo sinceramente que las elecciones en Bolivia las haya ganado Evo Morales y pienso que hubo un fraude electoral; tiene que haber una segunda vuelta para que se recupere la legitimidad democrática y ya veremos quién la gana. Yo pienso que no ganaría Evo y como él lo sabía forzó a hacer el fraude electoral para evitar la segunda vuelta en que perdería.

Luego creo que en Uruguay es altamente probable que el Frente Amplio pierda y que la derecha llegue al gobierno por medio de una gran coalición. Es cierto que se perdió en Argentina y también en México, pero no veo que se pueda llegar a afirmar, a partir de este análisis tan complejo, una tesis que afirme que estamos viviendo un retorno de la izquierda en América Latina, al menos como yo lo veo. Cada país está viviendo una dinámica distinta y hay que analizarla en función de la realidad de cada uno de esos países. Una cosa es Bolivia, otra el Uruguay y otra Argentina, tenemos que analizar con sumo cuidado cada realidad nacional porque cada una de ellas son bien distintas.



Acerca de Ricardo Angoso

Coordinador del Foro Ideas para la Democracia:
 
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Agencias

jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Las reñidas elecciones presidenciales de Colombia del domingo se encaminan a una segunda vuelta, con el avance de un candidato de extrema derecha, lo que podría anunciar una nueva victoria electoral de la ola de derecha que se está extendiendo por toda América Latina, según mostraron los resultados oficiales preliminares.

El candidato, Abelardo de la Espriella, se enfrentará ahora a Iván Cepeda, senador del partido de izquierda del presidente saliente del país, Gustavo Petro.

De la Espriella, cuyo ascenso se produjo a finales de la campaña, se asemeja a un nuevo tipo de líderes populistas llamativos de América Latina, como el salvadoreño Nayib Bukele, quien comparte el enfoque de línea dura del presidente Donald Trump frente a la delincuencia y ha prometido aplicarlo a los narcotraficantes.

Con más del 99 por ciento de los votos escrutados, los resultados publicados por el registro civil nacional revelaron un electorado dividido en dos. De la Espriella obtuvo el 44,73 por ciento de los votos y Cepeda el 40,91 por ciento. Como ninguno de los candidatos obtuvo más del 50 por ciento, se celebrará una segunda vuelta el 21 de junio.

El domingo por la noche, Petro cuestionó los resultados preliminares y dijo que no los aceptaría hasta que se completara el recuento oficial de votos. Cepeda, veterano defensor de los derechos humanos, obtuvo el apoyo de la amplia base del proyecto político de Petro, que ha intentado representar a las poblaciones pobres y marginadas que por mucho tiempo han quedado fuera de los salones del poder. Petro estaba limitado a un solo mandato presidencial.

El inesperado ascenso de De la Espriella desbarató lo que la clase política colombiana había creído que sería una victoria fácil para ellos frente a Cepeda. Paloma Valencia, senadora conservadora que contaba con el apoyo de algunos de los políticos más poderosos del país, solo obtuvo el domingo el 6,84 por ciento de los votos.

Los expertos afirman que los resultados son una sorprendente reprimenda a la clase dirigente conservadora que ha gobernado en gran medida Colombia, un país sudamericano diverso de 54 millones de habitantes, desde su independencia hace más de 200 años. Petro fue el primer dirigente político de izquierda de Colombia.

“Es la primera vez que el país se divide entre un bloque de izquierda y otro de derecha”, dijo María Jimena Duzán, destacada periodista de investigación y comentarista política colombiana. Con la elección del próximo líder de Colombia aún en el aire, se esperaba que los funcionarios de Washington siguieran de cerca la próxima ronda de votaciones.

El gobierno de Trump se ha esforzado por impulsar la ola de derecha en América Latina mientras busca aliados para su agresiva lucha contra los narcotraficantes.

De la Espriella, de 47 años, abogado que nunca ha ocupado un cargo público, subió en las encuestas en la recta final de la campaña presentándose como un <outsider< antisistema y avivando el temor a que la izquierda convierta a Colombia en Venezuela, el fallido Estado autoritario vecino.

También aprovechó la preocupación generalizada por la seguridad, prometiendo acabar con los grupos armados y las bandas que, según muchos colombianos, han hecho de la extorsión una parte real de sus vidas. En un aparente guiño al sistema penitenciario
de Bukele en El Salvador, De la Espriella prometió construir 10 prisiones de máxima seguridad en la selva.

Cepeda, de 63 años, es un firme aliado de Petro, quien se presentó con una plataforma de continuidad y la promesa de defender a las víctimas de los conflictos armados del país, así como a los pobres. Aunque los expertos dicen que Cepeda se benefició de la sólida base de la izquierda —y de un reciente y considerable aumento del salario mínimo—, no estaba claro si su personalidad reservada y sus discursos centrados en la política atraerían a los votantes como lo hizo la presencia galvanizadora de Petro.

“Petro abrió el camino para que alguien no carismático, como él, sino con una figura más profunda, pueda llegar”, dijo Eduardo Ayala, politólogo que asistió a un mitin de Cepeda en la capital, Bogotá.

Muchos de los partidarios de De la Espriella se hicieron eco de la afirmación de su candidato de que Cepeda sería más radical que Petro. “Sería un desastre”, dijo Klaudia Rincón, profesora de matemáticas de octavo grado en Barranquilla, la ciudad caribeña costera donde De la Espriella depositó su voto, mientras se dirigía a las urnas. “Comunismo total”.

Votantes, comentaristas y analistas coincidieron en que las elecciones no habían sido como ninguna otra que se recuerde.

La campaña de De la Espriella combinó el populismo a la antigua usanza con nuevas artimañas, como videos generados por inteligencia artificial que mostraban con realismo a sus rivales políticos conspirando contra él. Para eludir una norma que prohíbe llevar ropa de campaña a las urnas, se pidió a sus partidarios que vistieran la camiseta amarillo canario de la selección nacional de fútbol de Colombia.

Muchos votantes dijeron el domingo que, a pesar de la grandilocuencia de De la Espriella, les tranquilizaba su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, un experimentado economista que fue ministro de Hacienda del anterior presidente conservador, Iván Duque.

El voto de la derecha, que se dividió entre De la Espriella y Valencia, podría consolidarse en torno al candidato de extrema derecha en la segunda vuelta. Los expertos dijeron que los votantes centristas podrían inclinarse hacia la izquierda en la segunda vuelta, pero que Cepeda tendría que asegurarles que no nacionalizará industrias ni adoptará medidas de extrema izquierda que afecten a la economía.

Se enfrenta a una ardua batalla, no solo por el sentimiento antiizquierdista, sino por la decepción que existe en muchos sectores con Petro, cuyo mandato estuvo marcado por escándalos personales y gubernamentales y por un gasto desbocado que dejó una deuda de niveles propios de la era de la pandemia, dijeron los economistas.

En contienda con De la Espriella, se enfrenta a una figura llamativa que cautivó a un amplio número de seguidores con discursos virtuosos pronunciados desde una caja blindada, una mascota tigre y un eslogan pegadizo: “¡Firme por la Patria!”.

El espectáculo pareció eclipsar, para muchos, su falta de experiencia.

“Me parece que es un tipo inteligente”, dijo Silvia García, de 67 años, intérprete jubilada de conferencias internacionales, quien votó por el candidato en Barranquilla y predijo que construiría un gabinete fuerte.

Muchos votantes parecieron pasar por alto las controversias que han perseguido a De la Espriella a lo largo de su carrera, incluido el escrutinio sobre su relación con clientes colombianos de mala reputación en la opinión pública, como Alex Saab, aliado cercano del exdirigente venezolano, quien ha sido extraditado a Estados Unidos.

“Es como un doctor que va a curar o sanar a un delincuente, a un guerrillero, un paramilitar”, dijo Fabián Campos, un votante de Bogotá, sobre la carrera judicial de De la Espriella. “Si toca, pues prestarle los servicios”.

La participación fue alta el día de las elecciones, y los observadores internacionales dijeron que no había habido grandes problemas a pesar de las predicciones de fraude por ambas partes, y de las amenazas y ataques violentos durante la campaña, incluido el tiroteo mortal contra dos trabajadores de la campaña de De la Espriella.

Esteban González Pons, jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Hubo una participación inusualmente alta entre los colombianos residentes en el extranjero, y la mayoría de los electores en Estados Unidos votaron por De la Espriella, según mostraron los resultados. En el condado de Miami-Dade, Florida, los votantes habían hecho fila desde hacía días ante el consulado, muchos de ellos con camisetas amarillas y gritando los lemas de su campaña.

En muchos sentidos, la votación fue un referendo sobre el legado del presidente saliente, Petro.

El mandato de Petro se definió tanto por la representación histórica de las comunidades indígenas, afrocolombianas y LGBTQ como por una agenda legislativa estancada, discursos públicos digresivos y una relación inestable con Trump.

William Pineda, camionero de carga de las afueras de Bogotá, dijo que veía a Cepeda como la siguiente fase de un proyecto que, por primera vez en la historia del país, estaba del lado de los pobres y vulnerables.

Pineda dijo que Cepeda quiere ayudar a la gente de a pie, para que los ricos no lo decidan todo.

El papel central de Colombia en el tráfico de drogas de la región la convierte en una pieza clave de la campaña de Trump para erradicar los carteles<span; con la colaboración de los gobiernos regionales aliados.

De la Espriella ha dicho que buscaría un acuerdo similar al alcanzado por el vecino Ecuador, que ha aceptado la participación de las fuerzas estadounidenses en operaciones conjuntas en su territorio.

Cepeda, por su parte, cerró su campaña diciendo que deseaba poner fin al “ciclo de las violencias” de ataques militares contra grupos armados y represalias. A menudo ha hablado de la fracasada guerra contra las drogas que Estados Unidos lleva décadas librando.

Publicado en NYT

 

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Agencias

Abelardo de la Espriella y Cepeda disputarán presidencia de Colombia en segunda vuelta

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Bogotá, 31 may (EFE).- El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, diputarán en segunda vuelta la Presidencia de Colombia el próximo 21 de junio al ser los más votados en la primera ronda celebrada este domingo.

Con el 98,27 % de las mesas contabilizadas, De la Espriella da la sorpresa al pasar de los 10 millones de votos (43,74 %), un resultado mejor que el que le daban las encuestas, en las que siempre estuvo en segundo lugar, detrás de Cepeda.

El candidato de la izquierda, por su parte, quedó en segundo lugar, con 9,5 millones de papeletas (40,90 %), cuando falta por informar menos del 2 % de las 122.020 mesas dispuestas para las elecciones de este domingo, según la Registraduría nacional, entidad que organiza las elecciones.

Sin embargo, como ninguno obtuvo la mitad más uno de los votos necesaria para proclamarse vencedor en primera vuelta, De la Espriella y Cepeda irán a una segunda ronda en tres semanas.

El tercer puesto es para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, que recibe 1,6 millones de votos en esta medición parcial (6,91 %).

Valencia es la gran perdedora de estas elecciones porque su votación es muy inferior al 12 % que le daban las últimas encuestas, e incluso menor a los 3,2 millones de votos que obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.

En cuarto se sitúa Sergio Fajardo, del partido de centro Dignidad & Compromiso, con 992.510 votos, que representan el 4,26 %.

Otra candidata de centro, la exalcaldesa bogotana Claudia López, se sitúa en el quinto lugar con 221.058 votos (0,94 %). EFE

 

 

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Agencias

Siglos después, en un palacio moderno, un presidente con ínfulas de cruzado decidió reencauchar una idea.

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ANÁLISIS POLÍTICO

Por Gabriel Ángel Ardila | Colombia

El presidente y sus molinos delirantes que mueven a buenos titulares

 

En la Edad Media, un héroe ingenioso levantó molinos de viento para que el pueblo tuviera pan. Sus aspas giraban con noble propósito: harina para la mesa, progreso para la aldea.

Hoy, en cambio, un presidente “genial” se sube al escenario con casco de conquistador y proclama:

—¡Molinos inteligentes! ¡La sustitución energética será nuestra cruzada!

Aplauden los asesores como si acabara de descubrir el fuego, mientras los molinos modernos no muelen trigo, sino titulares. Cada aspa gira con discursos reciclados, diseñados para tapar sus metidas de pata con Trump y sus otros enredos.

El pueblo, incrédulo, observa:

Los campesinos preguntan si de esos molinos saldrá pan o solo promesas.

Los comerciantes calculan si la energía “inteligente” servirá para encender la nevera o solo para iluminar la propaganda.

Los cronistas anotan que la “reconquista de Venezuela descremada” suena más a menú de cafetería que a estrategia geopolítica.

Mientras tanto, el visionario se pasea con aire de caballero medieval, convencido de que lucha contra gigantes. Pero los únicos gigantes son sus propios errores, disfrazados de molinos que giran al ritmo del viento de la demagogia.

Y así, entre aspas de cartón y discursos inflados, el reino descubre que los molinos del héroe medieval daban pan… (y los coristas piden queso y piden pan) y los soplos de ese lunático solo dan risa.

El héroe medieval que inventa molinos de viento evoca la imagen de la innovación como símbolo de progreso, pero también de ilusiones quijotescas: la lucha contra gigantes que en realidad son molinos. Al traerlo al presente, se evidencia un contraste entre la verdadera creatividad transformadora y el uso político de símbolos energéticos para distraer de problemas más profundos.

En un reino medieval, un héroe visionario levantó molinos de viento para que el pueblo tuviera pan sin depender de los caprichos del clima. Sus aspas giraban con noble propósito: transformar la fuerza invisible del aire en harina tangible, alimento para todos. Era un invento que hacía historia, un símbolo de ingenio y progreso.

Siglos después, en un palacio moderno, un presidente con ínfulas de cruzado decidió reencauchar la idea. “¡Molinos inteligentes!”, proclamó, mientras señalaba maqueta tras maqueta en conferencias televisadas. No eran molinos para dar pan, sino para dar titulares. Cada aspa giraba no con viento, sino con discursos huecos, diseñados para distraer de sus tropiezos con Trump y otros enredos diplomáticos.

Oh, y ahora ¿quién podrá asustarnos?

 

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