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Colombia

¿Podrá sobrevivir el “uribismo” sin Uribe?. Entrevista a Rafael Nieto Loaiza , promesa política del Centro Democrático

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EP New York/ entrevistas

ENTREVISTA A RAFAEL NIETO LOAIZA:



 
“LOS RESULTADOS OBTENIDOS EN LAS ÚLTIMAS ELECCIONES SON MUY MALOS PARA UN PARTIDO DE GOBIERNO Y TIENE QUE HABER AUTOCRÍTICA”
 “Perder Medellín es un mal dato, pues es el corazón del uribismo”
 
“Nuestra gente exige cambios en la gestión presidencial y en el partido”
 
 “No creo, personalmente, que haya un giro a la izquierda en el continente”

 



Por: Ricardo Angoso/analista internacional

[dropcap]A[/dropcap]bogado, experto en derecho internacional y con una gran vocación política, que le llevó a ocupar importantes responsabilidades en los gobiernos de Pastrana y Uribe, Rafael Nieto Loaiza es, a sus 48 años, una joven promesa en alza dentro del uribismo. Habiendo sido candidato presidencial en las primarias del Centro Democrático y director de la “orquesta” en varias campañas electorales de esta formación, podría ser un buen candidato para las elecciones del 2022, algo que nadie descarta y que podría ser visto como una esperanza tras los decepcionantes resultados de las últimas elecciones locales y regionales para el Centro Democrático.

Ricardo Angoso: ¿Qué valoración hace de las últimas elecciones locales y regionales en Colombia?

Rafael Nieto: Comparativamente, el partido crece si lo examinamos con respecto a las elecciones de 2015, en que apenas tenía un año de antiguedad el Centro Democrático, obteniendo entonces una gobernación -Casanare- y dos capitales de departamento. En estas últimas elecciones, obtuvimos cuatro gobernaciones y se perdieron todas las capitales, pero también se perdió en casi todas las grandes ciudades, aunque creció algo en municipios pequeños y en las áreas rurales. Algunos senadores del partido han presentado esos resultados como una victoria  pero yo creo que ese planteamiento es un error.

Un partido que apenas hace año y medio eligió al Centro Democrático como la primera fuerza parlamentaria en el Congreso de la República y un par de meses depués eligió presidente de la República en la figura de Iván Duque, no puede conformarse con los resultados obtenidos. Ciertamente, comparando con los resultados del 2018, la paliza es enorme. Son muy malos resultados para un partido de gobierno. Creo que el peor escenario sería que el Centro Democrático no reconociera esa derrota y los problemas que le ocasionaron, debiéndose proceder a un ejercicio autocrítico que permita identificar los errores, aprender las lecciones y corregir el rumbo, es lo que nos puede devolver por la senda de la victoria.

LA DERROTA DE MIGUEL URIBE TURBAY EN BOGOTÁ

R.A:Especialmente grave ha sido la derrota del candidato Miguel Uribe en Bogotá, que lo apoyaba el uribismo, ¿no cree?

R.N.L: Pero el Centro Democrático históricamente no ha obtenido buenos resultados en la capital. No perdamos de vista que el presidente Duque incluso perdió en la capital en las últimas elecciones presidenciales. A mí, personalmente, no me sorprenden los resultados de Bogotá, pero se perdió Medellín, que es el corazón del uribismo, y ese es un mal dato. Muy indicativo del momento por el que pasamos, por el que atravesamos como partido.

R.A.:¿Percibe que hay un cierto malestar dentro del uribismo por el rumbo que están tomando las cosas?

R.N.L.: Yo percibo en algunos miembros de la bancada en el Congreso, en la dirigencia regional del Centro Democrático y en la base del partido un cierto malestar por la forma en que se desarrolla la gestión del presidente Duque y que hace una evaluación negativa de los resultados obtenidos en las elecciones regionales. Nuestra gente exige cambios en la gestión presidencial y en el partido. Yo confio, personalmente, en que seamos capaces de generar esos cambios que están demandando esos sectores a los que me refería antes.

R.A.:Luego se detecta a nivel de calle la ausencia de un verdadero equipo de gobierno, que no hay un acompañamiento al presidente en su gestión, ¿percibe esa falta de liderazgo en torno a Duque?

R.N.L.: Uno de los problemas que representa tener un gabinete con muy poca representación política y muchos técnicos, es el que usted ha señalado. Un buen gobierno está formado por cabezas políticas al frente de las responsabilidades ministeriales y una burocracia exquisita muy técnica que debería ocupar los puestos de los viceministros y los cargos de segundo nivel para ejecutar las políticas que los ministros y el presidente definen. Cuando los ministerios caen en personas que no tienen esa capacidad política, ni la visión, ni el olfato, ni el tacto político, se puede caer en el error de no conectar adecuadamente con la sensibilidad ciudadanada y sus demandas porque no logran apreciarla ni sentirla. Además, tienen luego la tentación  de concentrarse en los elementos técnicos de su cartera y olvidar la dimensión política del ministerio. Y, al no hacer política, no logran transmitir adecuadamente a la ciudadanía lo que quieren hacer y lo que están haciendo, ni logran tampoco medir las consecuencias de sus decisiones, afectando a la aceptación del gobierno dentro de esa base ciudadana.

R.A.:¿No tiene el temor que de seguir el curso de las cosas así el Centro Democrático pueda perder el gobierno?

R.N.L.:Si el presidente Duque no hace los ajustes de gobernabilidad que requiere el país en estos momentos y no refleja en su gestión gubernamental las expectativas que se generaron en la ciudadanía y sobre todo en la militancia del uribismo y del Centro Democrático con respecto a su programa de gobierno, sin duda vamos a tener enormes dificultades en el 2022 porque inevitablemente los resultados obtenidos en la gestión del presidente van a impactar. Ya ha ocurrido ahora en las elecciones regionales y tendrá también su reflejo en las elecciones dle 2022. De manera que se requiere que el presidente Duque construya la gobernabilidad que ahora no tiene y refleje en su gestión presidencial la agenda programática que movilizó al uribismo y le hizo presidente a él mismo.

R.A.: ¿No cree, además, que la izquierda tras conseguir la alcaldía de Bogotá se le abren grandes expectativas políticas de cara a las elecciones de 2022?

R.N.L.: Creo que este asunto deberíamos matizarlo. Es un error creer, al menos en el caso de Colombia, entender las elecciones regionales como unas primarias de las presidenciales, creo que eso no es así y además debemos tener en cuenta que estamos muy lejos de ese escenario, pues quedan todavía tres años. En Colombia se puede tener poder regional y ese poder después no se refleja en la carrera presidencial, tal como ocurrió en las elecciones del 2018, en que quien detentaba el poder regional era el partido Cambio Radical y su candidato presidencial, Germán Vargas Lleras, apenas alcanzó 1,4 millones de votos y queda muy atrás en la contienda presidencial. Lo mismo le ocurrió al Partido Liberal, con numerosas alcaldías y gobernaciones, pero cuyo candidato presidencial, Humberto de La Calle, apenas consiguió 400.000 votos en las elecciones presidenciales. Y el tercer partido con una gran fuerza regional y local era el Partido Conservador, que ni siquiera llegó a presentar candidato a las elecciones presidenciales.

Lo que quiero decir, para resumir, es que en Colombia el detentar el poder regional no es garantía para después impulsar fórmulas presidenciales exitosas y con posibilidades de seguro éxito. Si permite, en cambio, asegurar una fuerza parlamentaria que es algo distinto y quedó probado en las elecciones del 2018. Cambio Radical, por ejemplo, salió malparada con su candidato presidencial pero sin embargo logró convertirse en la segunda fuerza política en el Congreso de la República, tal como les ha ocurrido de la misma forma a liberales y conservadores, que son fuerzas políticas parlamentarias importantes. Pero las tres fuerzas no lograron convertir ese poder regional en un poder presidencial. Efectivamente, las regionales no son las primarias pero influyen para las legislativas. O sea sí puede existir una relación entre el poder regional y la fuerza parlamentaria, pero no entre esa fuerza regional y el poder presidencial. Hemos recibido un aviso pero en estos tres años se pueden revertir estos resultados con vistas a las elecciones de 2022.

¿URIBISMO SIN URIBE?

R.A.:¿Usted cree que el uribismo podría sobrevivir sin Uribe, más concretamente sin que fuera el cabeza de lista en las próximas elecciones generales?

R.N.L.:El uribismo como doctrina política, sin duda, puede sobrevivir al presidente Uribe y las ideas que defiende también porque las mismas tienen un hondo calado popular. El orden, la seguridad, la defensa de una economía de mercado, la sensibilidad social con los más necesitados, por citar tan solo algunos pilares básicos de lo que yo llamaría hoy el uribismo, van a subsistir por mucho tiempo más allá del presidente Uribe. El uribismo organizado como partido en el Centro Democrático si no hace una proyección de liderazgo a nivel nacional, si no define un relacionamiento proactivo con el gobierno del presidente Duque, si puede sufrir profundamente sin la presencia del presidente Uribe.

R.A.:Aparte de lo descrito anteriormente con respecto a las elecciones, hay muchos nubarrones que gravitan sobre este gobierno que parece sufrir una crisis de liderazgo, ¿qué piensa al respecto?

R.N.L.: Contrario a lo que pensaba el presidente Santos y el equipo que le rodeaba, la seguridad sigue siendo un elemento clave en la vida de Colombia, en particular por el impacto que tiene en la violencia el narcotráfico. El pacto con las FARC, frente a lo que se podría pensar, produjo un auge en los cultivos de coca en el país, de tal suerte que hoy estamos en un océano de coca, nadamos en coca, como resultado de ese pacto con esa organización terrorista. Si Colombia no llega a unos acuerdos fundamentales sobre cómo atajar el problema de las economías ilícitas, como la minería y sobre todo el narcotráfico, a fondo y de una forma integral, se reproducirá periódicamente el problema de la violencia, tal como la estamos sufriendo en estos días.

R.A.:¿Cómo percibe el giro a la izquierda que se está dando en el continente o cree que no es tal?

R.N.L.:Yo creo que hasta hace un año era lo contrario, es decir, un giro a la derecha. Ganó Duque en Colombia, Macri en Argentina, Piñera en Chile, Bolsonaro en Brasil…Es cierto, sin embargo, que de un año para acá los dados están cambiando en algo. Sin embargo, yo matizaría lo que usted está diciendo porque personalmente no creo sinceramente que las elecciones en Bolivia las haya ganado Evo Morales y pienso que hubo un fraude electoral; tiene que haber una segunda vuelta para que se recupere la legitimidad democrática y ya veremos quién la gana. Yo pienso que no ganaría Evo y como él lo sabía forzó a hacer el fraude electoral para evitar la segunda vuelta en que perdería.

Luego creo que en Uruguay es altamente probable que el Frente Amplio pierda y que la derecha llegue al gobierno por medio de una gran coalición. Es cierto que se perdió en Argentina y también en México, pero no veo que se pueda llegar a afirmar, a partir de este análisis tan complejo, una tesis que afirme que estamos viviendo un retorno de la izquierda en América Latina, al menos como yo lo veo. Cada país está viviendo una dinámica distinta y hay que analizarla en función de la realidad de cada uno de esos países. Una cosa es Bolivia, otra el Uruguay y otra Argentina, tenemos que analizar con sumo cuidado cada realidad nacional porque cada una de ellas son bien distintas.



Acerca de Ricardo Angoso

Coordinador del Foro Ideas para la Democracia:
 
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Blog de Sucesos y Noticias

El gran “houdini” vive , opera y actúa en el El Dorado de Bogotá

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EP New York/opinión-columnistas

ASÍ ME ROBARON EN EL DORADO: ¡AVISO PARA NAVEGANTES!

por Ricardo Angoso

Cada persona que es robada en Colombia se convierte, en su país, en un embajador en contra de nuestra querida nación; es un desalmado que no merece ni compasión ni perdón, alguien que debería ser juzgado con la mayor severidad como traidor a la patria, como aquellos deleznables taxistas que mataron a un agente de la DEA para robarles sus pertenencias y mancharon el nombre de nuestra nación en todos los medios del mundo mundial, y valga la redundancia.

Vuelo 6585 de Madrid hacia Bogotá aterriza en la capital colombiana el día 21 de octubre a las 19,05 de la tarde. Todo normal, vuelo excelente, aterrizaje óptimo, pasamos el control migratorio y nos dirigimos a buscar nuestro equipaje. Tras una hora de espera interminable, a raíz del cansancio de más de diez horas de viaje, el equipaje nunca llega.

Trámites en Iberia, presentación de la reclamación oportuna ante la negligente y lenta funcionaria, expedición del documento por la pérdida y hastío mortal rayano al suicidio ante tanta espera, cansancio y letanía de justificaciones sin justificación alguna. Mal final de viaje y presagio de que las cosas, aún en el infortunio, todavía pueden empeorar. Y es que, como siempre, siguiendo el viejo adagio de la Ley de Murphy, «si algo malo puede pasar, pasará».

Claro que pasó. 20,40 horas, llamada de la oficina de Iberia en Colombia, anunciándome que mi maleta, por obra y milagro de la Virgen de Lourdes, había aparecido. Me la entregarían en la oficina de Colsubsidio que estaba a las afueras de la salida de vuelos internacionales. Todo iba bien, aparentemente, pero las cosas, siguiendo los inescrutables designios de la inexorable Ley de Murphy, se tendrían que torcer, no había otra salida posible en esa gélida y lluviosa tarde bogotana.

Llegó a mi apartamento, casi dos horas después de la casi misteriosa desaparición de mi maleta, y abro mi equipaje. ¡Sorpresa! Había desaparecido casi la mitad del mismo; alimentos, enseres personales, una chaqueta, unas tenis, hasta un queso feta de Grecia y un sinfín de otros objetos más. ¡El gran Houdini * vive en El Dorado y no hace falta ir a verlo a otros escenarios! Qué gran misterio, dónde se habrían evaporado mis cosas, en qué agujero negro se habrían perdido las mismas.

Pero cuando a uno le roban, la odisea comienza después del robo y lo que empieza mal acaba peor todavía de lo imaginable a priori. La estación de la policía nacional de El Dorado nunca coge el teléfono y solamente lo hace los años bisiestos que terminan en treinta en diciembre; la oficina de Iberia Colombia aplica la misma norma salvo restricciones para aquellos que tienen la suficiente plata para llamar a las oficinas de esta compañía en Madrid que, de vez en cuando, incluso atienden el teléfono; y luego, en el aeropuerto de El Dorado, ni siquiera existen teléfonos de atención al público, porque esa chusma, que por cierto les mantienen a todos ellos, no se merece nada de nada. Ni siquiera el olvido.

Un país donde la policía no atiende el teléfono, donde las compañías aéreas te tratan con absoluta inmisericordia y donde los operarios que tienen que devolver las maletas a sus sufridos viajeros les roban, ¿es acaso un país?  ¿O qué es? He viajado por más de cien países del mundo y  nunca me robó nadie nada de nada y menos una compañía aérea. Yo entregué mi maleta a Iberia en Madrid y en Bogotá la misma empresa me la devolvió; la responsabilidad es suya y de los ladrones de ese aeropuerto que sustrajeron mis bienes. ¿Dónde estarán ya?

Si escribo estas líneas, desde la impotencia, la ira y la rabia, es por si las mismas pueden a ayudar a otros incautos que se les ocurre llevar su equipaje en bodega y confiar en su línea aérea de siempre. Tengo todo el respeto por Iberia, siempre he viajado en esta compañía, y estoy seguro que lo ocurrido no es responsabilidad suya, sino de unos desalmados que denostan y erosionan el nombre de Colombia en el mundo. Cada persona que es robada en Colombia se convierte, en su país, en un embajador en contra de nuestra querida nación; es un desalmado que no merece ni compasión ni perdón, alguien que debería ser juzgado con la mayor severidad como traidor a la patria, como aquellos deleznables taxistas que mataron a un agente de la DEA para robarles sus pertenencias y mancharon el nombre de nuestra nación en todos los medios del mundo mundial, y valga la redundancia.

Epílogo: Como estaremos de mal en nuestra querida Colombia que nadie, al día de hoy, me contestó de ninguna instancia a la que me dirigí, por varios medios, para denunciar mi robo, pero esta mañana, para mi sorpresa, desde Iberia España me contestaron que estaban estudiando el asunto para reponerme monetariamente del daño causado. Así estamos acá, en el más cruel de los desamparos y abandonados a la intemperie sin que nadie nos auxilie. ¡Qué tristeza de país! Lloro porque también soy colombiano como todos ustedes y veo que estamos cada vez peor y peor sin que nadie lo remedie.

*(Harry Houdini era un escapista estadounidense nacido en Hungría, ilusionista, acrobático y misterioso, conocido por sus actos de fuga y desaparición)


analista politico

RICARDO ANGOSO GARCÍA

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Agencias

CIDH hace sugerencias sobre violencia en Colombia pero gobierno las rechaza

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EP New York/Colombia

Una de las principales sugerencias de la CIDH a Colombia fue la de “promover y reforzar” un “diálogo nacional genuino” de carácter regional que permita a “todos los sectores” ser escuchados, en particular los “más afectados por discriminación histórica, social y estructural en el país”.

Además de dialogar, la Comisión le propuso al Estado hacer lo necesario para “reforzar la confianza” ciudadana y evitar a toda costa la estigmatización hacia los manifestantes por parte de funcionarios.

La Comisión de la CIDH estuvo en “visita de trabajo” entre el 8 al 10 de junio, tiempo durante el cual recibió 302 testimonios y escuchó a mas de 500 personas, incluidos funcionarios, víctimas y organizaciones civiles.

Producto de la recolección de esos testimonios y entrevistas, la Comisión llegó a la conclusión de que “la respuesta del Estado” al estallido social “se caracterizó por el uso excesivo y desproporcionado de la fuerza, en muchos casos, incluyendo la fuerza letal”.

Aunque la CIDH citó varias cifras y balances de víctimas en las protestas tomadas de diferentes fuentes, los datos solos suministrados por la Fiscalía y otros despachos oficiales respecto de lo que ocurrió entre el 28 de abril y el 5 de mayo son espeluznantes.

Al menos 51 muertos, 21 de ellos en el marco del paro nacional, unos 1.113 civiles lesionados, de acuerdo a datos que entregó la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y Asuntos Internacionales, además de 18 personas con lesiones oculares, según la Defensoría del Pueblo.

Tras esos datos, una de las recomendaciones del organismo fue pedirle al Estado “respetar y garantizar el pleno goce del derecho a la protesta, a la libertad de expresión, a la reunión pacífica y a la participación política de toda la población”.

Frente a la violencia policiaca, la CIDH sugirió separar esa institución del Ministerio de Defensa, a fin de que se “consolide y preserve la seguridad con un enfoque ciudadano y de derechos humanos” y evitar “toda posibilidad de perspectivas militares”.

Respecto de los bloqueos de vías, el tema por el que se decantó el gobierno de Iván Duque frente a todo lo ocurrido en las semanas de protestas, la Comisión recomendó al Estado “abstenerse de prohibir de manera generalizada y a priori los cortes de ruta como modalidades de protestas”.

Ante ese panorama y las cifras expuestas en su informe, la CIDH anunció la “instalación de un Mecanismo Especial de Seguimiento en Materia de Derechos Humanos para Colombia que contribuya a la consolidación de la paz en los diversos sectores de la sociedad”.

Las respuestas de Bogotá no se hicieron esperar.

En un comunicado, Cancillería dijo que coincidía con “algunas de las observaciones” hechas por la Comisión, pero se apartó de la posibilidad de que se establezca el mecanismo de observación de derechos humanos al advertir que no es necesario, dado que el Estado posee una “institucionalidad” “robusta”, “sólida” y democrática.

Sobre la separación de la policía del ministerio de Defensa, Bogotá precisó que la Constitución establece que esa institución es “un cuerpo armado permanente de naturaleza civil”, lo cual ahuyenta, según la visión oficial, la preocupación del enfoque militar.

También rechazó la “sugerencia del presunto uso de la fuerza contra poblaciones específicas”, que fue explícita en el informe, sumado a la “estigmatización estructural” y criticó que algunas de las cifras citadas no hubiesen sido contrastadas, ni tuvieran fuentes.

“El gobierno difiere en que los bloqueos (llamados por la CIDH “cortes de ruta”), constituyan en general una forma legítima de manifestación y que sólo en casos concretos el Estado pueda actuar”, agregó en su respuesta del ministerio de Exteriores.

El presidente Duque también se manifestó al respecto, al sostener que “nadie puede recomendarle a un país ser tolerante con actos de criminalidad”, al reiterar que “los actos” de “vandalismo”, de “terrorismo urbano de baja intensidad” y los “bloqueos que atentan en contra de los derechos de los ciudadanos”. (ANSA).

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Agencias

Luto en la música colombiana: Falleció Álvaro Villalba, la otra mitad del dueto Silva y Villalba

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EP New York/Colombia

Bogotá _ Colombia/ Con su partida, en medio del olvido y la penuria económica, concluyó una de las páginas gloriosas del género andino de Colombia.

De complicaciones derivadas de una isquemia cerebral transitoria, falleció a los 89 años Álvaro Villalba, cantautor e intérprete del dueto Silva y Villalba , uno de los más reconocidos por varias generaciones de colombianos que crecieron escuchando sus canciones emitidas a través de la radio.

El maestro Villalba sufrió de varios achaques de salud en los últimos años, como Parkinson e hipertensión, que lo postraron en sus últimos años haciéndole abandonar la composición e interpretación de aires andinos.

Nacido en el año de 1932 , en Espinal Tolima, Villalba inició su carrera de joven con su compañero de estudios Elberto Guzmán. Con él desarrolló su talento como compositor y mejoró su técnica vocal, pero el salto hacia el reconocimiento ocurrió en 1967 cuando topó con Rodrigo Silva durante las fiestas de San Pedro en El Espinal .

Ambos comenzaron a ensayar juntos y un año después participaron en el concurso Orquídea de Plata Philips , en el que obtuvieron el primer lugar. Esta victoria musical, respaldada por un LP (Long-Play), los impulsó a consolidar una carrera sostenida de giras, éxitos radiales y conciertos en el país, así como en los Estados Unidos, México, España y Canadá

El equilibrio en el dueto consistió en que <span;>ambos supieron desplegar sus talentos en armonías vocales y arpegios de cuerdas que evocaban la belleza de la cordillera colombiana. El dueto Silva y Villalba publicó 50 discos que son la base del género andino en Colombia.

Recordada es su etapa de colaboración con el compositor Jorge Villamil, quien fue una pieza angular de la música colombiana entre las décadas del sesenta y el setenta. Esta alianza con Villamil condujo a que Silva y Villalba fueran considerados los sucesores de otro dueto histórico del cancionero colombiano, como el de Garzón y Collazos.

Los tiempos cambiaron y el panorama musical del país se movió a otros géneros, cuando Silva y Villalba se retiraron de la escena, con esporádicas apariciones en el festival de la música andina “Mono Núñez” en Ginebra, Valle o en conciertos en Ibagué, la capital musical de Colombia, en el marco del perenne Festival de la Música Colombiana.

Rodrigo Silva falleció en 2018 a causa de complicaciones de un cáncer que combatió por casi 20 años.

El maestro Villalba, como tantos otros músicos colombianos, tuvo que luchar contra el olvido y la pobreza en sus últimos años. De acuerdo con el reporte de sus allegados, su esposa interpuso una tutela ante Coomeva EPS para que le fuera asignado un cuidador a Villalba por sus quebrantos de salud.

El legado de Silva y Villalba, denominados como “Los Príncipes de la Canción”, al repertorio tradicional colombiano alcanza 500 canciones que han sido interpretadas por cientos de músicos en distintas adaptaciones y géneros : Espumas, Los Guaduales, Campesina Santandereana, Si pasas por San Gil, Soy Colombiano e incluso su versión del clásico Pueblito Viejo, son parte del patrimonio cultural del país.

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