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Blog de Sucesos y Noticias

Policía hondureña vinculada con el asesinato del “Zar antidrogas”

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El diario The New York Times reveló un informe en que vincula a los 25 miembros de la Policía Nacional, de diferentes rangos, en la muerte del zar antidrogas, Julián Arístides González y el asesor en seguridad Alfredo Landaverde.

June 05, 2016

LAS TRES PLAGAS DE HONDURAS: CORRUPCIÓN, POBREZA E INSEGURIDAD

por Ricardo Angoso

rangoso@iniciativaradical.org

@ricardoangoso

Honduras, un país de apenas 114.000 kilómetros cuadrados (algo más que Andalucía) y 8,7 millones de habitantes, es uno de los países que tiene ante sí una agenda social, política y económica realmente compleja y repleta de retos y desafíos. La corrupción es galopante, la pobreza, lacerante, y la inseguridad, insultante. Pero vayamos por partes y analicemos el origen de todos estos problemas que llevan sobre la mesa de este país desde hace décadas.

La corrupción, una pandemia nunca enfrentada por la clase política

El reciente descubrimiento de que la alta cúpula policial hondureña estaría, supuestamente, relacionada con el crimen organizado y el narcotráfico, aparte de haber encubierto numerosos delitos, ha revelado a la mayor parte de los hondureños el alto grado de corrupción en que vive esta pequeña nación olvidada y desconocida. Los hondureños siempre habían desconfiado de sus fuerzas de seguridad, de los integrantes del cuerpo policial, pero hasta el punto de que las mismas podrían estar implicadas en numerosos crímenes nunca esclarecidos y de tener nexos -ni más ni menos- que con conocidos capos del narcotráfico, ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia y que ha generado un sentimiento de repulsa e impotencia.

También se ha descubierto que la cúpula policial estaría detrás del asesinato del “zar antidrogas”, el general Julián Arístides González, hombre de confianza de la agencia antidrogas norteamericana (DEA) y muy comprometido en la lucha contra el narcotráfico en este país centroamericano. Al parecer, el crimen fue perpetrado por agentes de la policía y después, una vez asesinado el general, la escena del crimen fue alterada por un forense autorizado por la policía para desviar la atención acerca de los verdaderos responsables. Hace siete años que se cometió este magnicidio, que sacudió a toda Honduras, y ha tenido que pasar tanto tiempo para que estos hechos sean conocidos, en una revelación espectacular dada a conocer por el diario de Tegucigalpa El Heraldo.

Pero este caso es una gota en un mar dominado por la corrupción generalizada, el saqueo sistemático de las arcas públicas y la impunidad con que actúan los corruptos. Según el índice de percepción de la corrupción que publica todos los años la organización Transparencia Internacional, Honduras ocupa el puesto 112 sobre 167 países medidos, con 31 puntos, en el estudio publicado en el año 2015. Según informaban los medios hondureños, solamente en diez casos emblemáticos de corrupción, sobre los centenares que habrá documentados, se habrían perdido unos 150 millones de dólares, en un país donde hay graves carencias en la salud, la educación, las obras públicas y la seguridad.

Una buena parte de los grandes escándalos de corrupción conocidos en los últimos años ocurrieron durante los gobiernos de Manuel Zelaya Rosales (2006-2009) y Porfirio Lobo Sosa (2010-2014) y la mayoría de ellos están impunes, según informó en su momento el diario hondureño La Prensa. De todos los hechos reseñados e investigados, el que mayor repercusión ha tenido es el saqueo del Seguro Social durante la gestión de Mario Roberto Zelaya, que dejó a esa institución al borde del colapso financiero. Según el Ministerio Público hondureño, el latrocinio de los dineros del Instituto Hondureño del Seguro Social fue calculado en más de 2,500 millones de lempiras (113.896,296 dólares), que fueron sustraídos a través de empresas organizadas para perpetrar el desfalco.

En las últimas semanas también trascendió que el partido de gobierno, el nacional, recibió al menos 1.5 millones de lempiras (unos 45,558.10 dólares) en contribuciones provenientes del dinero del Seguro Social. En un país donde falta de todo en los hospitales y la gente se muere literalmente de hambre, por no hablar de la inexistente educación pública, este saqueo de los fondos del Estado es una auténtica plaga que mina el trabajo de la administración hondureña.

Honduras, uno de los países más pobres del continente

En una información del diario La Prensa, el más importante de San Pedro Sula, se podía leer recientemente esta información:”De acuerdo con el más reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), titulado “Desarrollo social inclusivo: una nueva generación de políticas para superar la pobreza y reducir la desigualdad”, la región aumentó su número de personas en nivel de pobreza e indigencia como no lo hacía desde 2011″. Y concluía la nota: “Honduras, por su parte, ocupa el puesto número uno entre los países con mayor porcentaje de población en condición de pobreza con 60%, seguido de Guatemala (54%), México (52.3%) y Bolivia (45%)”.

Por su parte, El Heraldo de Honduras, calculaba que de una población mayor a los 8 millones 500 mil habitantes vivían en la pobreza 5 millones 889 personas, una cifra realmente escalofriante y que revela la grave situación social que vive el país.Y el Banco Mundial, en uno de sus más recientes informes, presentaba, al referirse a este flagelo, un panorama nada halagüeño: “Honduras es un país de ingreso medio-bajo que se enfrenta a desafíos significativos, con cerca del 63 por ciento de la población viviendo en pobreza en 2014, según datos oficiales. En zonas rurales aproximadamente seis de cada 10 hogares viven en pobreza extrema o con menos de US$2.50 al día”.

Tampoco el país cuenta con mejores indicadores en lo que se refiere a la pobreza extrema, tal como también documentaba y aseguraba el Banco Mundial en otro informe que difiere en muy poco de los datos antes reseñados. Según este organismo financiero, en los pasados 14 años, Honduras mantiene el promedio de pobreza extrema más alto de la región centroamericana y Honduras promedia una tasa casi cercana al 42,6% de pobreza extrema (menos de 2,5 dólares al día) entre su población, es decir, uno de cada cinco de sus habitantes. Además, Honduras tiene el dudoso honor de tener el porcentaje más alto de pobreza extrema en toda América Central y casi en el continente.

Luego, ligado a la pobreza, está el problema de la desigualdad social, del reparto de la riqueza, donde ocupa el deshonroso primer puesto Honduras. Siguiendo con el relato que hace del país el Banco Mundial, hay que reseñar que de acuerdo a la base de datos de esa organización, Honduras lidera el ranking como el país con mayor índice de desigualdad en Latinoamérica solo debajo de algunos países de  África. Según esta prestigiosa entidad, basándose en datos de diciembre del 2015, los primeros cinco países en el ranking de la desigualdad son africanos, seguidos por cinco latinoamericanos en los cuales está Honduras (6) Colombia (7), Brasil (8), Guatemala (9), Panamá (10) y Chile (14). En términos del coeficiente Gini, la desigualdad en Honduras es del 53.7 en contraste, por ejemplo, con el 25,9% de Noruega, uno de los países en términos de igualdad social que es modelo mundial.

El desafío de recuperar la seguridad en las calles y vencer a la criminalidad

Aunque ya no carga con el sambenito de ser el país más peligroso del mundo, todavía la violencia y la criminalidad siguen muy presentes en las calles de Honduras. El respetado Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), señalaba que en 2015 se cometieron 5.108 homicidios, una tasa de 59,5 homicidios por cada 100.000 habitantes. Este dato significaría, de hecho. una disminución cercana al 10% con respecto al año anterior (68 homicidios por cada 100.000 habitantes). Pero si lo comparamos con la tasa de 2011 (86,5), el descenso es aún más marcado y constituiría un éxito para la administración del actual presidente, Juan Orlando Hernández.

Pero tampoco  las cosas han mejorado tan rápidamente y la situación, en términos de seguridad pública, sigue siendo muy grave y constituye una amenaza para la estabilidad política, social y económica del país. El Consejo Ciudadano de México para la Seguridad Pública y Justicia Penal, en un informe publicado a principios de año donde se detallan las cincuenta ciudades más peligrosas del mundo, señala que San Pedro Sula es la segunda ciudad más peligrosa del mundo, con una tasa de homicidios de 111,03 por cada 100.000 habitantes, y a Tegucigalpa en el puesto número sexto con una tasa de 73,51 sobre la misma proporción de habitantes.

El problema radica en que el Estado ha perdido su autoridad y capacidad para poner fin a esta auténtica ola de violencia desbordada. Como señalaba en una nota editorial el diario El Heraldo, “es urgente que el Estado hondureño recupere el control que ha perdido ante la delincuencia criminal, ante la violencia. Y para eso, la herramienta más adecuada a utilizar es la represión de la delincuencia; o sea investigar, descubrir, capturar, enjuiciar y hacer que paguen por el mal hecho a la sociedad”. Concluyendo que, en el caso de Honduras, “lo primero que se debe hacer es limpiar la Policía Nacional y los demás “operadores” de justicia; todo esto antes de intentar siquiera la recuperación de la seguridad perdida para la gente honrada”. Como vemos, nuevamente, la corrupción aparece ligada claramente con la lucha contra la inseguridad pública y el crimen organizado.

Honduras padece el acoso y el flagelo de bandas organizadas que participan en la extorsión, el secuestro, el crimen organizado e incluso el narcotráfico. Bandas que operan sin ningún control y sin que el Estado hondureño, muy endeble porque la justicia y la propia policía no funcionan adecuadamente, pueda actuar efectivamente contra ellas. Además, de acuerdo con el Índice Global de Impunidad (IGI) 2015, un estudio practicado por investigadores de la Universidad de Las Américas, Puebla, México, revela que de entre los 59 países del mundo evaluados las 10 naciones con más problemas de impunidad son Filipinas, México, Colombia, Turquía, Rusia, Nicaragua, Honduras, El Salvador, República de Corea y Georgia. Es decir, Honduras, con un puntaje del 64,1%, es el sexto país del mundo en impunidad y solo superado en el continente por México, Colombia y Nicaragua.

Para concluir sobre este asunto tan fundamental como es la seguridad pública, me remito al ya reseñado anteriormente editorial de El Heraldo que señala muy oportunamente: “En otras palabras, solo una contundente voluntad política para convertir la Policía, la Fiscalía, los juzgados y las cárceles en efectivos instrumentos contra la delincuencia, es el único camino que puede permitir a la actual generación de hondureños recuperar la seguridad perdida. Pero si queremos que nuestros hijos y nietos no vivan los horrores que hoy sufrimos, se debe evitar que los jóvenes y niños que sobreviven en alto riesgo social, entren a formar parte de los ejércitos de la criminalidad”.

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Agencias

Yulia Navalnaya continuará con legado político de Navalny

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EP New York | enfoque mundial

Yulia Navalnaya incursiona en política para preservar el legado de Navalny

La esposa de Alexéi Navalny había evitado la atención mediática, pero la muerte del líder opositor más famoso de Rusia puede hacer que eso sea imposible. “No tengo derecho a rendirme”, dijo.

Era agosto de 2020, Yulia Navalnaya, la esposa del líder opositor más famoso de Rusia, daba grandes zancadas por los pasillos desgastados y sombríos de un hospital provincial ruso en busca de la habitación donde su esposo yacía en coma.

Alexéi Navalny había colapsado tras recibir lo que investigadores médicos alemanes después declararían como una dosis casi fatal de la neurotoxina novichok, y su esposa, a quien policías amenazantes le impedían moverse por el hospital, volteó hacia la cámara de un celular que tenía un integrante de su equipo.

Con voz tranquila en un momento impactante que luego se incluyó en >Navalny< un documental ganador del premio Oscar, Navalnaya dijo: “Exigimos la liberación inmediata de Alexéi, porque en este instante en este hospital hay más policías y agentes del gobierno que médicos”.

Hubo otro suceso similar el lunes, cuando bajo circunstancias incluso más trágicas, Navalnaya habló ante una cámara tres días después de que el gobierno ruso anunció que su marido falleció en una brutal colonia penal de máxima seguridad en el Ártico. Su viuda culpó al presidente Vladimir Putin por la muerte y anunció que ella asumiría la causa de su esposo y exhortó a los rusos a unírsele.

En un discurso breve y pregrabado que fue publicado en redes sociales, Navalnaya dijo: “Al matar a Alexéi, Putin mató a mi mitad, la mitad de mi corazón y la mitad de mi alma. Pero me queda otra mitad y esta me dice que no tengo derecho a rendirme”.

Durante más de dos décadas, Navalnaya había evitado asumir cualquier papel político en público porque alegaba que su propósito en la vida era apoyar a su esposo y proteger a sus dos hijos. “Considero que mi labor es que nada cambie en nuestra familia, que los niños sean niños y el hogar sea un hogar”, dijo Navalnaya a la edición rusa de la revista Harper’s Bazaar en 2021, una de las pocas entrevistas que ha concedido.

Pero eso cambió el lunes.

Navalnaya enfrenta el gran reto de intentar que vuelva a funcionar el desmotivado movimiento de oposición desde el extranjero, ya que cientos de miles de sus simpatizantes han sido obligados a exiliarse por un Kremlin cada vez más represivo que ha respondido a cualquier crítica a su invasión a Ucrania, que inició hace dos años, con duras sentencias de cárcel. El movimiento político y la fundación de su esposo, que expusieron la corrupción en las altas esferas del poder, fueron declaradas como organizaciones extremistas en 2021 y se les prohibió operar en Rusia.

Aunque no desestiman las dificultades, sus amigos y asociados creen que Navalnaya, de 47 años, tiene una oportunidad de éxito gracias a lo que llaman su combinación de inteligencia, porte, determinación férrea, resiliencia, pragmatismo y carisma.

Su presencia es algo inusual en Rusia: una mujer destacada en un país donde las mujeres reconocidas en la política son poco comunes, a pesar de sus muchos logros en otros campos. Analistas afirman que, aparte de la amplia autoridad moral que ha adquirido tras la muerte de su marido, Navalnaya podría beneficiarse de una brecha generacional en Rusia, donde los rusos más jóvenes y postsoviéticos aceptan más la equidad de género.

Tan pronto como Navalnaya hizo su declaración el lunes, la maquinaria propagandística estatal rusa se puso en acción, por lo que trató de presentarla como una herramienta de las agencias de inteligencia de Occidente y alguien que frecuentaba complejos turísticos y fiestas de celebridades.

Navalnaya nació en Moscú en una familia de clase media; su madre trabajaba para un ministerio gubernamental y su padre era empleado de un instituto de investigación. Sus padres se divorciaron al poco tiempo y su padre murió cuando ella tenía 18 años. Navalnaya se graduó en Relaciones Internacionales y después trabajó brevemente en un banco antes de conocer a Navalny en 1998 y casarse con él en 2000. Ambos eran cristianos ortodoxos rusos.

Una hija, Daria, que ahora estudia en California, nació en 2001, y un hijo, Zakhar, nació en 2008, quien asiste a la escuela en Alemania, donde vive Navalnaya.

Aunque no era abiertamente política, Navalnaya siempre estuvo al lado de su esposo. Lo acompañó en manifestaciones y durante sus numerosos procesos judiciales y sentencias de prisión. Navalnaya estaba con él durante su campaña para alcalde de Moscú en 2013, y en 2017, cuando un ataque con un tinte químico verde casi lo deja ciego de un ojo.

En 2020, cuando Navalny fue envenenado, Navalnaya le exigió de manera pública a Putin que su marido fuera evacuado en ambulancia aérea a Alemania y, durante sus 18 días en coma, ella permaneció a su lado, habló con él y reprodujo sus canciones favoritas como “Perfect Day” de Duran Duran. Tras recuperar el conocimiento, Navalny escribió en redes sociales: “Yulia, me salvaste”.

Navalnaya sobrevivió un intento de envenenamiento en Kaliningrado un par de meses antes que seguramente estaba dirigido a él, dijeron sus amigos, pero ella no siguió pensando en eso.

Navalnaya ha sido comparada con otras mujeres que han continuado las batallas políticas de sus maridos asesinados o encarcelados. Entre ellas se encuentran Corazón Aquino, cuyo esposo fue asesinado en 1983, cuando bajaba de un avión en Filipinas al regresar de su exilio; luego, derrotó al entonces presidente Ferdinand Marcos. También está Sviatlana Tsikhanouskaya, quien lideró la oposición en las elecciones presidenciales de 2020 en Bielorrusia, país vecino de Rusia, después de que su marido fuera encarcelado. Ella misma se vio obligada al exilio.

Al final, los analistas indican que una “persona normal” con autoridad moral podría tener éxito donde alguien dedicado a la política no podría.

“Ella quiere terminar la tarea que Alexéi trágicamente dejó incompleta: hacer que Rusia sea un país libre, democrático, pacífico y próspero”, dijo Sergei Guriev, un amigo de la familia y un destacado economista ruso que es director académico del Instituto de Estudios Políticos de París. “Ella también va a demostrarle a Putin que eliminar a Alexéi no acabará con su causa”.

Publicado en New York Times

 

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Agencias

Kremlin confirma muerte de líder opositor ruso Alexei Navalny

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EP New York | Política Mundial

MOSCOW, 16 de febrero  – El líder de la oposición más destacado de Rusia Alexei Navalny colapsó y murió el viernes después de un paseo en la colonia criminal ártica “Polar Wolf” donde estaba sirviendo a una larga duración de la cárcel, el Servicio penitenciario ruso dijo.

Navalny, un ex abogado de 47 años, se hizo un lugar de prominent hace más de una década con blogs sobre lo que dijo que era una gran corrupción y opulencia entre los “crooks y ladrones” de la élite de Rusia.

El Servicio Penitenciario Federal del Distrito Autónoma de Yamalo-Nenets dijo en un comunicado que Navalny se sintió mal después de un paseo en la colonia penal de IK-3 en Kharp, a unos 1.900 km (1.200 millas) al noreste de Moscú hacia el Círculo Ártico.

Él perdió la conciencia casi de inmediato, dijo. “Todas las medidas de reanificación necesarias se llevaron a cabo, que no dieron resultados positivos”, dijo el servicio penitenciario, añadiendo que se estaban estableciendo causas de muerte.

El Kremlin dijo que el presidente Vladimir Putin fue informado de la muerte, que trajo un torrente de indignación del oeste, algunos diciendo que el líder ruso tenía responsabilidad.

Los partidarios de Navalny dijeron que no podían confirmar que estaba muerto, pero que si lo era entonces creían que había sido asesinado.

Con información de Reuters

 

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Agencias

Putin exhorta a EE.UU. a que presione a Ucrania a mesa de diálogo

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EP New York. | Entrevista a Vladimir Putin | agencias

Putin exhorta a EEUU a que impulse a Ucrania a la mesa de diálogo

El presidente ruso Vladímir Putin aprovechó una entrevista con Tucker Carlson, expresentador de Fox News, para exhortar a Washington a reconocer los intereses de Moscú y persuadir a Ucrania de acudir a la mesa de negociaciones.

Putin también señaló que Rusia está dispuesta a negociar un posible intercambio de prisioneros en el que quedaría en libertad el reportero del Wall Street Journal Evan Gershkovich, quien fue detenido en marzo pasado por cargos de espionaje que él niega. También dejó entrever que Moscú quiere que uno de sus agentes detenido en Alemania sea excarcelado.

La mayor parte de la entrevista, dada a conocer el jueves, giró en torno a Ucrania, donde la guerra está a punto de cumplir dos años. Putin repitió sus afirmaciones de que su invasión a ese país —que Kiev y sus aliados consideran un acto de agresión no provocado— era necesaria para proteger a la población rusoparlante en Ucrania y evitar que esa nación se convirtiera en una amenaza para Rusia al unirse a la OTAN.

Putin se refirió al rechazo del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy a negociar con el Kremlin. Alegó que depende de Washington dejar de suministrar armas a Ucrania y convencer a Kiev —al que llamó “satélite” de Estados Unidos— de sentarse a negociar.

“Nunca hemos rechazado negociar”, declaró Putin. “Le deberían decir al actual gobierno ucraniano que se detenga y acuda a la mesa de negociaciones”.

Putin advirtió que Occidente jamás tendrá éxito en infligir un “revés estratégico” a Rusia en Ucrania, y rechazó las acusaciones de que Moscú esté tramando planes para atacar a Polonia y otras naciones de la OTAN.

Fue la primera entrevista que Putin concede a una figura de la prensa occidental desde el inicio de su invasión a gran escala a Ucrania hace dos años.

El portavoz de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, trató de minimizar el impacto de la entrevista de Carlson antes de que fuera transmitida: “Recuerden, están escuchando a Vladímir Putin. Y cualquier cosa que tenga que decir debe tomarse con un grano de sal”.

Putin ha limitado en gran medida su contacto con los medios internacionales desde que ordenó la invasión a Ucrania en febrero de 2022. Las autoridades rusas han restringido a la prensa independiente, obligando a que algunos medios rusos dejen de operar, bloqueando a otros y ordenando la salida del país de varios reporteros extranjeros. Dos periodistas de organizaciones noticiosas estadounidenses —Gershkovich de The Wall Street Journal y Alsu Kurmasheva de Radio Free Europe/Radio Liberty— se encuentran encarcelados.

Cuando Carlson le preguntó si Rusia liberaría a Gershkovich, Putin dijo que Moscú está abierto a las negociaciones, pero reiteró que el reportero se encuentra acusado de espionaje, cargo que Gershkovich ha negado.

“Fue detenido en flagrancia cuando estaba obteniendo secretamente información confidencial”, dijo Putin sobre Gershkovich, y aladió que no descarta que el reportero pudiese volver a su país.

“No existe un tabú para resolver el asunto”, dijo. “Estamos listos para resolverlo, pero existen ciertas condiciones que se discuten en estos momentos entre los servicios especiales. Pienso que se puede llegar a un acuerdo”.

Mencionó a un hombre que se encuentra encarcelado en un “país aliado de Estados Unidos” por “liquidar a un bandido” que mató a soldados rusos durante los combates en el Cáucaso: “Puso sobre un camino a nuestros soldados que habían sido tomados como prisioneros y luego condujo un vehículo sobre sus cabezas. Hubo un patriota que lo liquidó en una de las capitales europeas”.

Putin no mencionó nombres, pero parecía referirse a Vadim Krasikov, un ruso que cumple cadena perpetua en Alemania después de ser declarado culpable de asesinar a plena luz del día a Zelimkhan “Tornike” Khangoshvili, un ciudadano georgiano de etnia chechena en 2019.

Los jueces alemanes que condenaron a Krasikov dijeron que había actuado por órdenes de las autoridades federales rusas, quienes le dieron una identidad y pasaporte falsos y los recursos para llevar a cabo el ataque.

El Wall Street Journal reiteró en un comunicado que Gershkovich “es un periodista, y el periodismo no es un crimen”, añadiendo que “cualquier caracterización de lo contrario es ficción absoluta”.

“Nos entusiasma ver el deseo de Rusia de llegar a un acuerdo que traiga a Evan a casa, y esperamos que esto conduzca a su rápida liberación y regreso con su familia y a nuestra redacción”, indicó el periódico.

Con información de AP noticias.

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