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Colombia

Seguridad pública y cultivos de coca , han empeorado notablemente en Colombia: General Barrera

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ENTREVISTA AL GENERAL JAIME RUIZ BARRERA, MILITAR COLOMBIANO Y ANALISTA


“Uribe reconoció el error que supuso suprimir el Fuero Militar porque en la práctica suponía el fin de la jurisdicción penal militar, tal como sucedió finalmente”.

“Se ha producido una alianza entre algunos sectores del régimen venezolano y el narcotráfico, junto con las FARC, para producir, comercializar y exportar la cocaína hacia otros países del mundo”.

“El estado de la seguridad pública ha empeorado notablemente en Colombia”.

“Soy muy pesimista acerca de la posibilidad de un acuerdo con el Ejército de Liberación Nacional; son condiciones que no pueden ser asumidas por el gobierno colombiano”.

“Las FARC, evidentemente, incumplieron su parte, mientras que el gobierno gastó ingentes recursos en una implementación de los acuerdos de difícil cumplimiento, dejando una pésima herencia al nuevo gobierno del presidente Duque”.


por Ricardo Angoso

ricky.angoso@gmail.com

@ricardoangoso


El general Jaime Ruiz Barreras, con una larga experiencia en la milicia a sus espaldas, es el presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales en la Reserva (ACORE). Hombre de ideas claras y principios firmes, siempre ha tenido serias dudas acerca del procedimiento y la forma en que se negoció el proceso de paz en Colombia. En esta entrevista, realizada recientemente en Bogotá, analiza los últimos acontecimientos vividos en el país y las expectativas con respecto a las negociaciones con otros grupos terroristas, como el ELN. También examina el incremento de los cultivos ilícitos de coca.

Ricardo Angoso:¿Cómo ha quedado la Justicia Especial para la Paz (JEP) tras los últimos cambios legislativos que se efectuaron?

Jaime Ruiz Barrera: Desde el punto de vista institucional, la JEP ha sido motivo de preocupación permanente, por razón de la seguridad jurídica, para los miembros de la Fuerza Pública que se vieron implicados en hechos que sucedieron durante el conflicto armado en Colombia. En este momento, la JEP, que está basada en lo que fue la justicia transicional, es un instrumento que aceptamos y entendimos dentro del sistema penal y lo único que exigimos en su momento es que nos dieran un tratamiento especial y diferenciado para no caer en el mismo saco que los terroristas y ser puestos al mismo nivel que los integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo terrorista como todo el mundo sabe.

En estas condiciones, desde el punto de vista de la seguridad jurídica, entendimos que era una fórmula aplicable y nuestra gran frustración vino cuando nos sentimos engañados por el gobierno, en el sentido que el Jefe de Estado, el presidente Juan Manuel Santos, nos había garantizado la seguridad jurídica y lo que ocurrió no fue así porque los magistrados que se eligieron para la JEP y que estaban destinados a juzgar a la Fuerza Pública eran poco fiables. El 50% de los designados procedían claramente de la extrema izquierda y el problema no eran sus ideas, sino que eran activistas radicales que profesaban esa ideología públicamente y con antecedentes claros de detractores de las Fuerzas Armadas, incluyendo aquí su participación en procesos como miembros de las fuerzas militares. Se generaron así una serie de conflictos que nosotros denunciamos en su momento y formulamos los reparos oportunamente, no siendo atendidos por el gobierno de entonces. Ese fue el gran engaño al que fuimos sometidos. Otro asunto que se nos trató de incluir fue el famoso artículo 28 del Estatuto de Roma, artículo no aceptado en muchas partes del mundo y que atentaba directamente contra nuestra carta política, la Constitución de la República. Sin embargo, lo descubrimos a tiempo ese asunto y conseguimos que se hicieran algunas modificaciones. Ese fue el gran engaño que sufrimos y el gran rechazo que manifestamos hacia algunos aspectos relativos a la JEP.

R.A.:¿Cree que usted que en Colombia se pueden dar situaciones parecidas a las de Argentinas y otros países, donde los militares han sido procesados, condenados y pagan cárceles?

J.R.B.:El instrumento como tal para justicia me parece válido, y no pongo objeciones al mismo, pero para mí el problema reside en quienes lo van a aplicar. El gran rechazo por parte de las institución armada, tiene más que ver con los responsables que finalmente ejecutarán la JEP que con la JEP en sí misma, esa nuestra posición oficial y así lo hemos explicado en las instancias en las que fuimos llamados. Nosotros, entonces, vimos que la JEP nos parecía como dar un salto al vacío y desde las reservas hubo una serie de contactos con algunas fuerzas políticas presentes en el legislativo colombiano, viendo que había una buena conexión y que compartíamos casi el mismo discurso. Así conseguimos que algunos impedimentos que nosotros teníamos con respecto a la JEP fueran recogidas y aceptadas por varios grupos políticos. Eso se aprobó en el Congreso y en estos momentos este asunto está inmerso en una revisión constitucional. Si estas sugerencias presentadas por nosotros son aceptadas por la Corte Constitucional, entonces se aplicarían de inmediato y significaría que el 50% de los magistrados de la JEP tendrían que dejar sus cargos. En esas condiciones, claro está, los miembros de la Fuerza Pública tendrían unas mejores condiciones y recuperarían la confianza en esa institución.

EXPECTATIVAS ANTE EL NUEVO GOBIERNO

R.A.:¿Qué expectativas tiene sobre el manejo de los asuntos militares con respecto al presidente Iván Duque, cree que cometerá errores parecidos a los Uribe cuando quitó el Fuero Militar?

J.R.B.:Efectivamente, fue así, como usted dice, y nosotros lo discutimos abiertamente con el presidente Uribe y él reconoció su error, pidiendo en su momento a su ministro de Defensa, Camilo Ospina, que viniera a Acore y diera sus explicaciones, porque Uribe también se sentía engañado. Uribe reconoció el error que supuso suprimir el Fuero Militar porque en la práctica suponía el fin de la jurisdicción penal militar, tal como sucedió finalmente. Ahora, sin embargo, el presidente Duque ha hablado de recuperar la justicia penal militar y recuperar ese Fuero Militar, asimismo considera que, al igual que muchos países democráticos del mundo, en Colombia debe ocurrir algo similar, en el sentido de recuperar ese trato especial a los miembros de la Fuerza Pública. Así lo ha prometido y esperemos que cumpla con esas promesas durante su mandato presidencial.

R.A.:¿Qué balance hace del presidente Santos aparte del proceso de paz?

J.R.B.:Sobre este tema tenemos suficiente información de lo que ha acontecido y tenemos distintas fuentes para analizar el asunto en profundidad que nos han confirmado el gran engaño de que, finalmente, lo que se anunció no es lo que es realmente se firmó. Las FARC, evidentemente, incumplieron su parte, mientras que el gobierno gastos ingentes recursos en una implementación de los acuerdos de difícil cumplimiento, dejando una pésima herencia al nuevo gobierno del presidente Duque. Fuentes muy serias y competentes con las que nos  hemos reunido últimamente, como las Naciones Unidas, coinciden con nosotros, en el sentido de que una buena parte de los acuerdos firmados en la práctica no han sido aplicados. Las Naciones Unidas, incluso, nos han constatado que muchos de los que abandonaron las armas se han unido a lo que ahora se llaman como “disidencias de las FARC”, abandonando las zonas de concentración previstas en los Acuerdos de Paz de La Habana, y están en las misma actividad criminal. Los acuerdos, en definitiva, no se han cumplido y no han funcionado como estaba previsto.

AUMENTO DE LA INSEGURIDAD EN LAS CALLES COLOMBIANAS

R.A.:¿No le parece que los acuerdos de paz tampoco han tenido traducción inmediata en una mejora de la seguridad pública?


J.R.B.:Muchas fuentes aseguran que incluso los delitos se han incrementado exponencialmente en muchas partes del país, como en el Cauca, Catacumbo, Aracua, Putumayo, el Chocó y el Valle, por poner solamente algunos ejemplos. La criminalidad aumentó espectacularmente en estos años y así me lo han hecho saber muchas fuentes. Y me consta.  El gobierno saliente, el de Santos, ha tratado de maquillar las cifras sobre la criminalidad en el país, pero la situación es muy preocupante y los delitos de todo tipo aumentaron en estos últimos años. Se requieren acciones inmediatas, tal como le hemos planteado al presidente Duque, y como primera medida, creo, se debe aumentar el pie de fuerza, tanto de la Policía Nacional como de las Fuerzas Armadas en general porque si no se seguirá desbordando esta criminalidad hasta niveles insoportables para el país.

R.A.:¿Cree que en Colombia se debería separar la Policía Nacional de la estructura general de las Fuerzas Armadas?

J.R.B.:La experiencia nuestra, tras tantos años de conflictos, nos permite dar una respuesta clara y contundente: no. No se debe hacer esa separación por la que preguntas. Es más, muchos países y expertos internacionales que han venido hasta Colombia  han asegurado que la interacción entre nuestras militares y la Policía Nacional ha sido positiva para el país, ha sido la mejor de las soluciones ante los problemas que teníamos y que ha funcionado bien. Actuamos coordinadamente en equipo y en conjunto dando buenos resultados.

La Policía Nacional nuestra requiere capacidad para entrar en combate porque hace frente a bandas y grupos criminales muy potentes y bien organizados. Tenga en cuenta que la Policía Nacional, en el sentido tradicional que la entendemos como fuerza para actuar en áreas urbanas, no tendría esa capacidad necesaria para hacer frente a esos grupos ilegales y entrar en combate cuando la situación así lo requiera. Necesitamos fuerzas con alto nivel de operatividad y con medios efectivos para hacer frente a los desafíos que tenemos. Por fortuna, esa coordinación y unidad de mando se ha mantenido y ojalá siga así por mucho tiempo, pese a que las FARC en las negociaciones de La Habana intentaron buscar esa separación, aunque finalmente no lo lograron por suerte para todos los colombianos.

EL AUMENTO DE LOS CULTIVOS DE COCA

R.A.:¿A que se ha debido ese aumento en las hectáreas de cultivo de cocaína en todo el país?

J.R.B.:La gran demanda, obviamente, genera que los precios de este producto se disparen y cuando se disparan, el negocio mejora y aumenta. Luego las organizaciones como las FARC recurrieron a este negocio para obtener dividendos y el sistema lo han perfeccionado hasta construir toda una estructura criminal que, incluso, cuenta con la ayuda del exterior, como es el caso claro de Venezuela. Se ha producido una alianza entre algunos sectores del régimen venezolano y el narcotráfico, junto con las FARC, para producir, comercializar y exportar la cocaína hacia otros países del mundo. El caso venezolano es absolutamente oprobioso, ya que no solo participa en el comercio ilegal sino que también protege a los líderes de las FARC que están en el negocio ilícito del tráfico de drogas.

Este problema del narcotráfico, además, está muy ligado al aumento de la criminalidad y la inseguridad en muchas partes del país. Muchos líderes sociales han sido asesinados por tener intereses encontrados con los que mueven el negocio de la droga. Mientras no se controle el narcotráfico en el país, mientras no se erradique este flagelo, la criminalidad y la inseguridad pública seguirán siendo la tónica dominante en el país. Ese fenómeno creciente de los cultivos de coca es preocupante y vincula a miles de personas, algo que tendrá que enfrentar el nuevo gobierno si de veras quiere atajar la criminalidad.

R.A.:¿Qué noticias tiene de las disidencias de las FARC?

J.R.B.:En una reunión con las Naciones Unidas hace un año se hablaba de entre 1.200 a 1.500 pero lo cierto es que esas “disidencias” de las FARC han ido creciendo y por ahora han ido conformando hasta unos 19 grupos y actúan por ahora desarticuladamente pero seguramente con la intención final de crear un mando unificado. Creo que si no se les ataca de frente y duramente, este problema irá a más y acabará convirtiéndose en una amenaza real a la seguridad del Estado.

R.A.:¿Qué perspectivas tiene con respecto al proceso de paz tan cuestionado por muchos?

J.R.B.:Este asunto lo hemos discutido mucho y abiertamente en la reserva activa y tenemos mucha información pero también preocupación. Hemos seguido las negociaciones entre el gobierno saliente y las FARC, llegando a la conclusión de que ha sido un total fracaso el tal proceso de paz. Las razones por las que ha fracasado son debidas, en primer lugar, porque las FARC  han venido actuando sin unidad de mando ni teniendo el control sobre sus fuerzas. Los que actuaron como negociadores son unos representantes que no tienen la autoridad para tomar decisiones sobre lo que se acuerde o, finalmente, se llegue a pactar. Cada cuadrilla o los frentes, como ellos se llaman, tiene sus propios intereses, cada uno dedicado a acciones ilegales específicas y diferenciadas con respecto a los otros, bien sea en el narcotráfico, en la actividad delictiva urbana o en la minería ilegal, dependiendo al “negocio” en el que estén metidos. Son grupos que actúan dispersamente y muchas veces fuera del control del mando.

R.A.:¿Qué pasará con el proceso en ciernes de negociación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN)?

J.R.B.:Con respecto al ELN, el presidente entrante Duque ya ha dicho que escuchará a la Iglesia Católica y a las Naciones Unidas, que ya escucharon y estuvieron en contacto con esta organización terrorista, para saber en qué punto está el asunto y que es lo quiere este grupo. Ambas instituciones llevan mucho tiempo en contacto con el ELN. Pero Duque ya advirtió que hay ponerle términos a esas negociaciones y un sistema de verificación de lo que se pueda acordar. Después, el ELN, a través de uno de sus voceros que responde con alias de “Pablito”, que dicho sea de paso es uno de los más radicales de esta organización, que no aceptan precondiciones previas. Con lo cual, mi conclusión es que será muy difícil llegar a acuerdos porque tienen posiciones muy radicales. Están amenazando claramente al presidente Duque de que está en la disyuntiva de paz o guerra, así de claro. Son impositivos y están poniendo al país ante un ultimátum que el presidente Duque creo que no lo puede aceptar, es decir, me muestro pesimista con respecto a un proceso de negociación con este grupo.


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Petro y la “Paz global” frente a la violencia

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EP New York/Latinoamérica

Opinión: por Fancisco Cardona

A diferencia de Venezuela de  finales de los noventa  ,cuando Chavez implanta el socialismo y que da por terminado un ciclo de corrupción política en este país , Colombia inicia un supuesto gobierno de izquierda con la llegada de Petro al poder asolada por narcotraficantes , bandas criminales , además de la corrupción política.

Cuando hablamos de cierta diferencia entre ambos países , es que Gustavo Petro __centrado en su política de ‘paz global’__intentará cambiar la cultura de violencia que en sus distintas facetas ha padecido Colombia.

Y se habla de que vamos rumbo a otra Venezuela pero no será tan fácil como parece.

Ante todo, hay que tomar en cuenta que la situación social y política es muy compleja porque someter a todas las partes involucradas para allanar la paz definitiva será , no solo desgastante , también requerirá de cambios sustanciales e inmediatos en la policía y el aparato militar diseñado por décadas para combatir los grupos ilegales alzados en armas.

Pero igualmente deberá combatir poderosas alianzas criminales como el “clan del golfo” , las disidencias gerrilleras , y el microtráfico que abunda por doquier en cada rincón de Colombia.

El punto álgido de la “Colombia humana” y en donde tendrá seguramente contrapeso es el aparato judicial. Cambiar la razón social de un estamento clave de pasados gobiernos derechistas podría consumir gran parte de las iniciativas sociales que requieren igual o mayor atención y pecaría Petro en priorizar la “paz global” por encima de la desigualdad social y económica postrada en cuidados intensivos.

Tal vez el pretender “vivir sabroso” de la vicepresidenta Márquez que muchos aún se preguntan a qué parte del plan político se refiere ,  está mas del lado de las negritudes y pueblos marginados que tendrán al menos la opción de ser escuchados. No se puede vivir sabroso con tantas instancias por resolver y menos en tiempos de la trasformación política que el mundo espera que se de por fin en Colombia.

Primera parte del gobierno de Gustavo Petro

Perspectivas de lo bueno , lo malo y lo feo

Por lo dicho y expresado según el marco político que se avecina podríamos pensar que al cabo de un buen tiempo , al menos de lo que resta del 2022 y comiensos del 23  , veremos que lo bueno sería que ningún colombiano de bien estuviera en contra de acabar con la violencia. Lo malo , que la colombia humana no se convierta en un gobierno perseguidor y lo feo , que Petro no actúe como un tirano y dictador cuando la incipiente oposición no esté de acuerdo con algunos de sus proyectos. 

¿Y sobre la polarización que? También se acabará? Por el momento y por algún tiempo no se hablará ni de Uribe ni de Centro Democrátivo por razones obvias de un pasado que muchos colombianos tratarán de olvidar. Pero lo que es un hecho es que si Gustavo Petro no logra unificar conceptos vitales de reconciliación y paz , la nueva polarización creará una brecha mayor y peligrosa.

 

Amanecerá y veremos

 

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Agencias

Petro y Hernández irán a segunda vuelta presidencial

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EP Ney York/Elecciones Colombia 2022

Izquierdista y empresario van a segunda vuelta en Colombia

BOGOTÁ (agencias) — En un golpe a la clase política que tradicionalmente ha gobernado el país, el electorado colombiano se decantó por dos opciones poco convencionales en la primera vuelta presidencial: Gustavo Petro, un exrebelde que acerca por primera vez a la izquierda al poder, y Rodolfo Hernández, un empresario de propuestas populistas que se convirtió en la sorpresa electoral de la campaña.

El futuro político del país andino se definirá el 19 de junio en el balotaje. El exrebelde Petro deberá apostarle a aumentar la ventaja sobre su contrincante, luego de obtener el 40,3% de los votos en la primera ronda frente a un 28% de Hernández.

Con discursos antisistema, los dos finalistas prometen un cambio frente al gobierno del actual presidente conservador Iván Duque. Sin embargo, sus aproximaciones son distintas. Petro busca beneficiar a los más vulnerables aumentando impuestos a las élites, “democratizando” los recursos y negando nuevas licencias de explotación de petróleo. Por su parte, Hernández buscaría “curar” al país de corrupción desde el Estado enfrentando a la clase política tradicional, sin promover impuestos a la riqueza.

“El rechazo al status quo incluso entre muchos de los colombianos más conservadores… realmente muestra un disgusto con el funcionamiento tradicional de la política colombiana”, dijo a The Associated Press Adam Isacson, experto en Colombia en la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).

Casi 21 millones de colombianos votaron el domingo en una jornada mayoritariamente pacífica en la que todos los aspirantes reconocieron los resultados. Con el 99,9% de las urnas contabilizadas, el conteo preliminar de las autoridades electorales encaminó al país a una segunda ronda luego de que ninguno de los candidatos consiguiera la mayoría absoluta. En los próximos días se realizarán los escrutinios en los que se verificarán y luego se declararán los resultados, sin embargo, históricamente en el país suelen coincidir con el conteo preliminar.

Hernández, de 77 años, logró saltar de la política local como alcalde de Bucaramanga, al noreste del país, a la nacional en un solo intento. Como ingeniero civil, amasó una fortuna desde el sector privado con el negocio de bienes raíces y decidió incursionar en la política en 2016 al ganar su primera elección popular. “El millonario que entró a la política para no robar más”, así se describía a sí mismo en avisos publicitarios.

Disruptivo y usando un lenguaje coloquial, dijo que financió su aspiración con dinero de su propio bolsillo, por lo que no organizó grandes eventos en plazas públicas. No tuvo, como los demás candidatos, una sede dispuesta para recibir los resultados. “No soy ingenuo frente a las resistencias que habrá contra el gobierno decidido a acabar con la corrupción… no les fallaré y no descansaré un minuto en el cumplimiento de mi compromiso con todos ustedes”, aseguró a través de redes sociales, donde se hizo muy popular, sobre todo en TikTok.

Petro, quien aspira a la presidencia por tercera vez, superó por poco la votación que obtuvo en la segunda vuelta de 2018 en la que perdió contra Duque. Su reto es conquistar votos de centro y lograr derrotar el discurso de sus contradictores, que lo comparan con Hugo Chávez o Nicolás Maduro, por sus ideas de izquierda.

Con una eventual victoria de Petro, Colombia se sumaría a países de la región que eligieron recientemente a políticos de izquierda, como Pedro Castillo, en Perú; Gabriel Boric, en Chile, y Xiomara Castro, en Honduras. Desde Brasil, el ahora candidato Luiz Inácio Lula da Silva ha manifestado su apoyo público a Petro, asegurando que si ambos llegan a la presidencia se unirían para “construir una América del Sur fuerte”.

El candidato de derecha, Federico Gutiérrez, luego de aceptar su derrota anunció su apoyo a Hernández, advirtiendo que quería salvar a Colombia del “peligro” que a su juicio representa Petro.

Para el analista político Johan Caldas, de la Universidad de la Sabana, parte del electorado que conquistó Hernández pertenece a la derecha colombiana, que abandonó a último momento a Gutiérrez y apostó por un candidato con mayores probabilidades de derrotar a Petro en segunda vuelta al no cargar con el peso del continuismo de un gobierno que termina con baja popularidad.

Hernández ha sido comparado por algunos con el expresidente estadounidense Donald Trump. Caldas dijo a la AP que aunque sus ideas son distintas, comparten algunas características, como estar alejados de “todo tipo de estructura, formalismos y pensamientos partidistas que terminan justamente por convencer a las personas que encuentran una opción de cambio justamente alejado de lo tradicional”.

Tanto la desigualdad como la corrupción y la inseguridad están entre las principales preocupaciones de los electores. “Todo el tiempo estamos asustados de que nos van a robar. El Estado no ha controlado la inseguridad y se creció más. La canasta familiar se subió más del doble de lo que costaba”, dijo a la AP Wiliam Eduardo Gerena, un taxista de 53 años, luego de votar el domingo en Bogotá.

Dos años de pandemia dejaron cicatrices en la economía colombiana e hicieron retroceder al país una década en la lucha contra la pobreza. Cifras oficiales mostraban que el 39% de los 51,6 millones de habitantes de Colombia vivían con menos de 89 dólares al mes el año pasado, una ligera mejora del 42,5% de 2020.

Con un Congreso recién renovado en marzo, el próximo presidente tendría el reto de lograr gobernabilidad sin tener las mayorías. Aunque obtuvo una votación histórica para una coalición de izquierda, Petro tendría que obtener el apoyo de los más moderados para lograr pasar sus proyectos. Mientras que Hernández, cuyo movimiento político solo tiene dos representantes de la Cámara baja, tendría que lograr acuerdos con los mismos políticos tradicionales a los que ha criticado y en algunos casos acusado de corruptos.

Con su vecino Venezuela, el próximo presidente enfrentaría el dilema sobre si reanuda o no las relaciones diplomáticas rotas desde 2019 entre Nicolás Maduro e Iván Duque. En los 2.200 kilómetros de frontera, los dos países tienen intereses y retos comunes como enfrentar las redes de narcotráfico, contrabando, trata de migrantes y reactivar el comercio legal que beneficiaría la economía local binacional.

Petro ha dicho que retomaría las relaciones diplomáticas, lo que implicaría reconocer el gobierno de Maduro y no el del líder de oposición Juan Guaidó, como hizo el gobierno de Duque. Hernández le apostaría a reactivar las relaciones consulares para impulsar el comercio y a no desgastar su mandato en la crisis venezolana.

“No creo que se vayan a establecer inicialmente relaciones diplomáticas, pero sí creo que se deben establecer contactos, tenemos colombianos en Venezuela y dos millones de migrantes venezolanos en Colombia”, aseguró a la AP Julio Londoño, ex embajador de Colombia en Cuba y ante las Naciones Unidas.

De llegar Petro a la presidencia, uno de los cambios más significativos se daría en la relación con Estados Unidos al tratar de renegociar el tratado de libre comercio con Estados Unidos que cumplió 10 años de existencia, un proceso complejo que tendría que ser aprobado por los congresos de ambos países. El actual presidente Duque criticó la propuesta asegurando que sería un error “sin precedentes”.

Con una relación bilateral que cumple 200 años de existencia, Colombia es considerado por Estados Unidos su aliado estratégico en la región. Aunque en años anteriores la prioridad ha sido la lucha antinarcóticos -al ser Colombia el mayor productor de cocaína en el mundo-, las relaciones se han diversificado y actualmente una coalición bipartidista de senadores impulsan en el Congreso estadounidense una legislación que fortalece la lucha anticorrupción, la protección del medioambiente, el crecimiento económico y la seguridad.

Con inf. de AP noticias

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Agencias

Colombia celebra los 90 años del escultor Fernando Botero

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EP New York/ Latinoamerica

Colombia celebra los 90 años de Fernando Botero, su artista vivo más universal

Medellín, Colombia,  – Con una exposición en homenaje, Medellín celebró los 90 años de su hijo más famoso en el mundo, el artista colombiano del volumen Fernando Botero, quien según su familia todavía sigue creando en su taller en Mónaco.Curadores, críticos y políticos se reunieron en el Museo de Antioquia para inaugurar la exposición “Botero 90 años”, que reúne pinturas y fotografías inéditas de uno de los artistas vivos más importantes del arte contemporáneo mundial.

“En nombre de los cientos de miles de visitantes que a diario se acercan a nuestras puertas (…) queremos decirle (a Botero) ¡gracias!, queremos honrar su vida”, dijo durante la ceremonia María del Rosario Escobar, directora del museo. Frente a fotografías gigantes de Botero sonriendo, Escobar destacó las enseñanza del ‘maestro’ para hacer “de la filantropía un camino”.Desde los años noventa, el artista ha donado algunas de sus creaciones a Medellín.

Sus regalos han sido un símbolo de recuperación para los habitantes de la segunda ciudad de Colombia, azotada en una época por el terrorismo del narcotráfico.”Hemos querido centrar la celebración en torno a aquello que no deja de llenarnos de orgullo y es el contar con su presencia [a través de sus obras, NDLR] y generosidad”, añadió.

“Para la ciudad y para nosotros como colombianos es muy importante celebrar hoy su cumpleaños”, dijo a la AFP Clara Tamayo, visitante de la exhibición. Es una “gran emoción (…) saber que está vivo, que continúa con nosotros y que sigue pintando”.

El acto finalizó con el concierto “Suite de Botero” de la Orquesta Filarmónica de Medellín dedicado a la vida del pintor y escultor.Botero nació el 19 de abril de 1932 en una familia conservadora y se forjó de forma autodidacta en un ambiente hostil para un artista.

Tras su temprano reconocimiento, saltó a Europa para abrirse un camino en las artes. Sus pinturas y esculturas han sido vendidas en millones de dólares y expuestas en Nueva York, Florencia, París, Múnich, Roma y Madrid, entre otras ciudades. Botero celebró su aniversario en el barrio monegasco de Montecarlo. Está “bien” y “trabajando todos los días” con “muchísima energía”, contó su hija Lina a Caracol Radio.

“Piensa en Colombia todos los santos días”, aseguró. “Enviamos un saludo de felicitación al maestro Fernando Botero en la conmemoración de sus 90 años.

 

Exaltamos la importancia de su obra y su legado que, a través de la pintura y la escultura, le ha dado a conocer al mundo la identidad de nuestro país”, escribió en Twitter el presidente de Colombia, Iván Duque. “La camera degli sposi”, los “Obispos muertos” y “La comida con Ingres y Piero della Francesca” son algunas de las obras del artista plástico más importante de Colombia. 

Con información de AFP

 

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