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Día internacional de la mujer: Abuso sexual, ‘la punta’ del iceberg

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EP New York/ Naciones Unidas /

La atención que se está prestando en todo el mundo al acoso y al abuso sexual y el castigo a algunos hombres poderosos que eran vistos como “intocables” es un momento importante, pero es solo “la punta del iceberg”, dijo el miércoles la directora de la agencia de Naciones Unidas que promueve la igualdad de la mujer.

Esto se debe a que el número de mujeres que denunciaron su situación es pequeño y el número de agresores que se han destapado es limitado en comparación con los que no han sido expuestos, afirmó Phumzile Mlambo-Ngcuka.

En una entrevista con The Associated Press en la víspera del Día Internacional de la Mujer, Mlambo-Ngcuka dijo que en el futuro inmediato hay al menos una posibilidad de reducir y detener los abusos porque quienes los cometen saben que “realmente hay una posibilidad de que tu víctima lo pueda contar”.

“Este es un punto de inflexión y un momento crítico para todo el mundo”, señaló la directora ejecutiva de ONU Mujeres. “Y lo que debemos custodiar es que ese péndulo no oscile hacia atrás”.

Es necesario un seguimiento para que todas las instituciones comuniquen a sus empleadas cuáles son sus derechos, para que sepan cómo reportar cualquier violación y para que tengan claro que “se les creerá y no terminarán siendo juzgadas ellas”.

Mlambo-Ngcuka destacó que aunque los reflectores se han posado sobre hombres poderosos de Hollywood, del mundo empresarial y los escalones más elevados de la sociedad, el acoso y el abuso sexual predominan en todo el mundo desde fábricas y granjas a autobuses, trenes y viviendas particulares.

Y ningún país en el mundo ha alcanzado la igualdad de género, agregó.

Incluso en Islandia, que se acerca y tiene los “niveles más altos de concienciación sobre igualdad de género, la violencia contra las mujeres es un problema, la desigualdad salarial es un hecho y la infrarrepresentación de las mujeres en la toma de decisiones es un hecho”, dijo Mlambo-Ngcuka.

“Esto es lo mismo por lo que estamos luchando en India, en Sudáfrica, en Estados Unidos”, apuntó. “Todos eses países no valoran a las mujeres del modo en el que valoran a los hombres”.

Y 150 naciones tienen al menos una ley que discrimina a las mujeres, agregó.

El lema del Día Internacional de la Mujer es “Ahora es el momento: activistas rurales y urbanas transformando las vidas de las mujeres”. Para mantener la atención del mundo en el movimiento #MeToo, Mlambo-Ngcuka dijo que sus defensoras han sido invitadas a participar en los actos programados el jueves en la sede de Naciones Unidas.

“Se trata de hablar sobre la globalización de la sororidad”, apuntó agregando que cuando se dice MeToo (Yo también), se dice tanto del acoso en Hollywood como en un tren en Bombay.

“Cuando un agresor se planta ante ti y te ataca, seas una celebridad o una mujer normal en una aldea, la violación y la humillación que sientes es la misma”, dijo. “Lo que tenemos en común, cuando un agresor me ataca, o ataca a alguien ya sea una reina o una mujer en una barriada, (es que) ante los agresores todas somos iguales”.

“Y por lo que tenemos que luchar es por una sociedad y una generación de hombres, de todo tipo, de toda clase y de todos los países, que no sean violadores”, apuntó Mlambo-Ngcuka.

Mlambo-Ngcuka, natural de Sudáfrica, dijo que abordar el acoso sexual y los abusos y lograr la igualdad de la mujer tomará años, y que queda mucho trabajo por hacer en todos los países.

ONU Mujeres trabaja también con hombres y chicos, una labor clave para cambiar las normas, actitudes y prácticas culturales, desde poner fin al matrimonio infantil y golpear a las esposas a aceptar que pueden ser socios de una mujer, señaló la responsable de la agencia.

La entidad colabora con la Unión Europea en el cambio de leyes discriminatorias, aumentando el número de voces femeninas en el proceso de toma de decisiones y haciendo que la policía investigue los delitos contra las mujeres.


Tema relacionado: Día de amor y amistad, el arma secreta detrás del acoso sexual.

Servicios informativos (AP)

Publicado en marzo /2018

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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