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El triste final de Valeria y Alberto al tratar de cruzar la frontera

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EP New York/ agencias

Temor en la frontera , un río de por medio y duras leyes migratorias : Una trilogía que puede conducir a la muerte

No es una historia más de las que se presume ocurren anualmente a cientos de inmigrantes que fallecen intentando llegar a los Estados Unidos , a través de un río que paradógicamente , su nombre , habla por sí solo del riesgo de cruzarlo. “El Río Bravo”.

los cuerpos de un hombre y su hija, de un año y 11 meses, flotando boca abajo a orillas del río Bravo en la frontera mexicana con Estados Unidos. 

La tragedia ocurrió la tarde del domingo en la ciudad de Matamoros, en el nororiental estado mexicano de Tamaulipas, cuando intentaban cruzar el río Bravo, que divide México y Estados Unidos. Pero, ¿por qué razón , después de muchas discusiones entre el presidente Trump y los demócratas ,  ya se habla de <<crisis de frontera>>?

Antes de esbozar la tragedia familiar de Tatiana y Alberto , la situación migratoria en la frontera ha llegado al punto deseado desde que Trump asumió la presidencia. Después de tantas mentiras y engaños sobre la realidad del tema migratorio , era obvio que junto a la represa de inmigrantes detenidos en carpas a la intemperie , llegaría también las muertes de niños y personas a través de las zonas terrestres y de los cruces del peligroso río Bravo en la frontera.

La astucia del magnate que, además , aspira al segundo período presidencial , llegó más lejos de lo pensado. Primero dejó entrar a “tuti mundi”. Miles de inmigrantes fueron dejados en libertad para ,con ello, hacer creer que ingrasaban ilegalmente a EE.UU. Luego los repartió por varios Estados y creó la primera crisis regional como ha sucedido en la Florida , Texas y otras regiones.

Segundo , al sentir la presión gubernamental y , principalmente , de los demócratas en el Congreso , Trump decide , como alternativa,  subir los aranceles a los productos mexicanos , logrando asi que López Obrador armara un ejército y lo enviara a la frontera para detener a los inmigrantes. 

Con este panorama inflexibe es que de ahora en adelante , miles de inmigrantes de centroamérica tendrán que sortear y decidir si le apuestan a seguir luchando contra la pobreza de sus países o se arriesgan al infructuoso “sueño americano” en medio de vicisitudes , engaños y muerte.

El costo de un sueño

Sobre la tragedia de un padre y su hija , “Ellos decían que tenían miedo por cómo se estaba poniendo la situación con los inmigrantes con la presión de (Donald) Trump y por eso decidieron cruzar el río”, contó la hermana del hombre salvadoreño fallecido con su hija en la frontera de Estados Unidos.

“La idea de ellos era entregarse a la migración de Estados Unidos”, afirmó a El Diario de Hoy, Wendy, hermana de oscar Alberto y tía de Valeria, el hombre y la niña fallecidos ahogados en el río Grande, en la frontera entre México y Estados Unidos.

El 3 de abril, Oscar Alberto Martínez Ramírez, de 25 años, y Tania Vanessa Ávalos, de 21, salieron junto con su niña, Angie Valeria, de 21 meses, rumbo a Estados Unidos. Atrás quedaban las madres y hermanos de ambos, en la residencial Altavista, en la parte construida en el municipio de San Martín, al este de San Salvador.

El domingo pasado, a la tarde, hora en El Salvador, Oscar Alberto se conectó por Facebook y le dijo a su hermana que se pensaban entregar a migración, una vez que hubieran cruzado el río Bravo.

Tan sólo tres horas después, la madre de Oscar Antonio recibió una llamada de Tania. La escuchó que lloraba y gritaba desesperada, contó El Diario de Hoy. Tanto que sólo pudo decirle: “niña Rosa, no se vaya a poner mal, pero Oscar se me murió; Óscar y la niña se me ahogaron”.

La tragedia ocurrió en Matamoros, Tamaulipas, en México. La madre de la familia sobrevivió a las aguas y presenció desesperada cómo ambos eran arrastrados por la corriente.

Vieron que el río parecía apacible y decidieron cruzarlo, el hombre se colocó a la pequeña entre su pecho y la camisa, a la vez que la sujetaba con las manos. Pero, de repente comenzaron a sentir que el río tenía corrientes muy fuertes por debajo. Entonces Oscar detectó que había perdido a la pequeña y decidió sumergirse en el río para buscarla.

Tania y el otro salvadoreño que estaba presente en el lugar ya no los vieron más y buscaron apoyo en las autoridades mexicanas que iniciaron la búsqueda río abajo, pero tuvieron que suspender esas tareas debido a la oscuridad.

El lunes en la mañana, los cuerpos del padre y su bebé fueron localizados a aproximadamente dos kilómetros del punto donde desaparecieron. Este miércoles, Tania y el otro salvadoreño se encontraban en un albergue para inmigrantes, en Matamoros, según dijeron sus familiares a El Diario de Hoy.

Tamnia también intentó cruzar el río, pero logró salvarse al recibir ayuda de otro familiar que junto a ellos intentaba llegar a suelo estadounidense.


Agencias

9/11 , 20 años después del dolor

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EP New York/ 9/11

Nueva York, una ciudad herida pero cambiada 20 años después del 11S

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23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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