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Francisco

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EP New York/reportajes

Por:Gioconda Belli

¿Vendrán por mí? ¿Qué se sentirá ser encarcelada por la misma gente con la que peleé hombro a hombro para derrocar la dictadura de 45 años de los Somoza en Nicaragua, mi país?

En 1970, me uní a la resistencia urbana clandestina del Frente Sandinista de Liberación Nacional, conocido como FSLN. Tenía 20 años. La larga y sangrienta lucha para librarnos de Anastasio Somoza Debayle ahora es un recuerdo que produce un orgullo agridulce. Alguna vez fui parte de una generación joven y valiente dispuesta a morir por la libertad. De los diez compañeros que estaban en mi célula clandestina, tan solo sobrevivimos dos. El 20 de julio de 1979, tres días después de que Somoza fue expulsado gracias a una insurrección popular, entré caminando a su búnker en una colina desde donde se veía Managua, llena del sentimiento de haber logrado lo imposible.

Ninguna de esas ilusiones sobrevive el día de hoy. En retrospectiva, para mí está claro que Nicaragua también pagó un costo demasiado alto por esa revolución. Sus jóvenes líderes se enamoraron demasiado de sí mismos; pensaron que podíamos superar todos los obstáculos y crear una utopía socialista.

Miles murieron para derrocar a Anastasio Somoza y muchos más perdieron la vida en la guerra de los contras que le siguió. Ahora, el hombre que alguna vez fue elegido para representar nuestra esperanza de cambio, Daniel Ortega, se ha convertido en otro tirano. Junto con su excéntrica esposa, Rosario Murillo, gobiernan Nicaragua con puño de hierro.

Ahora que las elecciones de noviembre se acercan cada vez más, la pareja parece poseída por el miedo de perder el poder. Atacan y encarcelan a quien consideren un obstáculo para ellos. En las últimas semanas, encarcelaron a seis candidatos presidenciales y arrestaron a muchas personas más, entre ellas a figuras revolucionarias prominentes que alguna vez fueron sus aliadas. El mes pasado, incluso fueron tras mi hermano. Para evitar ser capturado, huyó de Nicaragua. No estaba paranoico: tan solo unos días más tarde, el 17 de junio, más de una veintena de policías armados hicieron una redada en su casa; lo estaban buscando. Su esposa estaba sola. Buscaron en cada rincón y se fueron después de cinco horas.

La noche siguiente varios hombres enmascarados y armados con cuchillos y un rifle entraron a robar a su casa. Se escuchó a uno de ellos decir que era un “segundo operativo”. Otro amenazó con matar a su esposa y violar a mi sobrina, que había llegado para pasar la noche con su madre. Ortega y Murillo parecen estar usando la forma más cruda de terror para intimidar a sus opositores políticos.

En lo personal, nunca admiré a Ortega. A mí siempre me pareció un hombre mediocre e hipócrita, pero su experiencia en la calle le permitió aventajar a muchos de sus compañeros.

En 1979, fue la cabeza del primer gobierno sandinista y el presidente de 1984 a 1990. La derrota frente a Violeta Chamorro en las elecciones de 1990 dejó una cicatriz en la psique de Ortega. Regresar al poder se volvió su única ambición. Después del fracaso electoral, muchos de nosotros quisimos modernizar el movimiento sandinista. Ortega no aceptó nada de eso. Consideró nuestros intentos de democratizar el partido como una amenaza a su control. A quienes no estuvimos de acuerdo con él nos acusó de venderle el alma a Estados Unidos, y se rodeó de aduladores. Su esposa se puso de su lado aun después de que su hija acusó a Ortega, su padrastro, de haber abusado sexualmente de ella a la edad de 11 años, un escándalo que habría sido el fin de la carrera de otro político.

De hecho, Murillo, a quien se le ha caracterizado como una Lady Macbeth tropical, renovó la imagen de Ortega con astucia luego de que este perdió dos elecciones más. Sus ideas New Age aparecieron en símbolos de amor y paz y pancartas pintadas con colores psicodélicos. De manera muy conveniente, Ortega y su esposa se metamorfosearon en católicos devotos tras décadas de ateísmo revolucionario. Para tener a la Iglesia católica más de su lado, su némesis en la década de 1980, Ortega accedió a respaldar una prohibición total al aborto. También firmó en 1999 un pacto con el presidente Arnoldo Alemán, quien luego fue declarado culpable de corrupción, para llenar puestos de gobierno con cantidades iguales de partidarios. A cambio, el Partido Liberal Constitucionalista de Alemán accedió a reducir el porcentaje de votos necesarios para ganar la presidencia.

Funcionó. En 2006, Ortega ganó con tan solo el 38 por ciento de los votos. En cuanto asumió el cargo, comenzó a desmantelar instituciones estatales ya de por sí debilitadas. Obtuvo el apoyo del sector privado al permitirle tener voz y voto en las decisiones económicas a cambio de que aceptara sus políticas. Modificó la Constitución, la cual prohibía expresamente la reelección, para que se permitiera una cantidad indefinida de reelecciones. Luego, en 2016, en la campaña para su tercer periodo, Ortega eligió a su esposa para la vicepresidencia.

Ortega y Murillo parecían haber asegurado su poder hasta abril de 2018, cuando un grupo de esbirros sandinistas reprimió con violencia una pequeña manifestación en contra de una reforma que iba a reducir las pensiones de seguridad social. Varias protestas pacíficas arrasaron todo el país. Ortega y Murillo reaccionaron con furia y combatieron la revuelta con balas: 328 personas fueron asesinadas, 2000 lesionadas y 100.000 exiliadas, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Paramilitares armados deambularon por las calles matando a diestra y siniestra, y los hospitales tenían la orden de negar la asistencia médica a los manifestantes heridos. Los doctores que desobedecieron fueron despedidos. El régimen impuso un estado de emergencia de facto y suspendió los derechos constitucionales. Se prohibieron las manifestaciones públicas de cualquier índole. Nuestras ciudades fueron militarizadas. Ortega y Murillo justificaron estas acciones con una gran mentira: el levantamiento era un golpe de Estado planeado y financiado por Estados Unidos.

Las siguientes elecciones de Nicaragua están programadas para el 7 de noviembre. A finales de la primavera, los dos principales grupos de oposición acordaron elegir a un candidato bajo el cobijo de Alianza Ciudadana. Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta Chamorro, tuvo un sólido respaldo en las encuestas. Poco después de que anunció su intención de contender por la presidencia, le impusieron un arresto domiciliario. El gobierno parece haber fabricado un caso de lavado de dinero con la noción equivocada de que eso iba a legitimar su arresto. Le siguieron más detenciones: otros cinco candidatos a la presidencia, periodistas, un banquero, un representante del sector privado, dos contadores que trabajaban para la fundación de Cristiana Chamorro y hasta su hermano, todos ellos acusados bajo leyes nuevas y de una ambigüedad conveniente que en esencia hacen que cualquier tipo de oposición a la pareja en el poder sea un delito de traición. Ortega insistió en que todos los detenidos eran parte de una inmensa conspiración apoyada por Estados Unidos para derrocarlo.

Ahora, los nicaragüenses nos encontramos sin ningún recurso, ninguna ley, ninguna policía que nos proteja. Una ley que le permite al Estado encarcelar hasta por 90 días a las personas que estén bajo investigación ha remplazado el habeas corpus. La mayoría de los presos no ha podido ver a sus abogados ni a sus familiares. Ni siquiera estamos seguros de dónde los tienen detenidos. Por las noches, muchos nicaragüenses se van a la cama con el temor de que su puerta sea la siguiente que derribe la policía.

Soy poeta, soy escritora. Soy una crítica manifiesta de Ortega. Tuiteo, doy entrevistas. Con Somoza, me juzgaron por traición. Tuve que exiliarme. ¿Ahora enfrentaré la cárcel o de nuevo el exilio?

¿Por quién irán después?

Gioconda Belli es una poeta y novelista nicaragüense. Fue presidenta del centro nicaragüense de PEN International.

Publicado en NYT.

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Agencias

“Mi casa está de fiesta” en el 52 festival del folclor colombiano

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | COLOMBIA

52 Festival del folclor colombiano
MI casa está de fiesta.

Por Gustavo Lugo | Ibagué

La capital musical de Colombia Ibagué celebró la versión 52 del Festival Folclórico Colombiano, una de las festividades culturales más importantes del país. Comenzando el mes de Junio las celebraciónes se toman el departamento del tolima, un mes de música, cultura, reinas, gastronomia, danzas y fiestas.

La capital musical de colombia como se le llama a Ibagué, en unión con la gobernación del tolima que dirije adriana Magali Matiz y la alcaldesa de Ibagué Johana Ximena Aranda se encargaron de realizar este importante evento y completamente gratis para todos.

Ibagué recibió a miles de turistas que llegaron y disfrutaron de todas las actividades, y se demostró una vez más que la ciudad está capacitada para celebrar eventos de talla internacional, El tolima vivió una vez más el festival folclórico colombiano,

Con una  programación variada del 22 al 29 de junio se celebró con exito rotundo la versión 52 del folclor colombiano, como el dia del tamal, el dia de la lechona, el gran desfile de San juan, la elección y coronacion de la nueva embajadora municipal del folclor 2026, caravana real de embajadoras nacionales del folclor, por nombrar algunos.

Además,  el desfile de autos antiguos y clasicos, allí tambiém se unieron los amantes de las bicicletas y motos antiguas, y no podemos dejar pasar la reinaguración de la Concha Acústica Garzón y collazos  con un gran concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, la alcaldesa Johana Aranda recibió la batuta del director y por unos segundos dirigió la Sinfónica Nacional.

La concha Acústica se ha convertido en  otro importante lugar para los ibagureños, por su arquitectura y comodidad en el corazón de la ciudad.

Hay que recalcar que la elección y coronación de la embajadora municipal del folclor 2026, la muestra folclórica de las candidatas del encuentro departamental del folclor, la elección y coronacion de la embajadora departamental 2026-2027, y la gala de coronación encuentro nacional, con el concierto del artista invitado Felipe Pelaez, y otros eventos más se ralizaron en la Concha Acustica Garzon y Collazos.

Maria Paula Gonzalez Lozano, representó a Ibagué en el 52 Festival Folclórico Colombiano , fue elejida como Embajadora Municipal del Folclor, representaba la comuna 12 de la ciudad y obtuvo el titulo por su carisma, dominio escenico e interpretación del baile tradicional.

La Virreina Nacional del Folclor 2026, es Mariangel Tumay Hernandez, representante del departamento del Casanare fue elejida en la noche de coronación y clausura del 52 Festival Del Folclor Colombiano.

Jania Raquel Osorio Mejia, representante del departamento de Cordoba, fue coronada como la nueva embajadora Nacional del Folclor Colombiano

Con un balance muy positivo para la economía regional, la alta afluencia de turistas, la gran ocupación hotelera y el comercio local fortalecieron la economía de la ciudad.

Enfoque Periodistico y “Florida News” , da sus agradecimientos a la Gobernación Del tolima, La Alcaldía de Ibagué, a Cristian Torres jefe de prensa y comunicaciónes de la alcaldia, Mauricio Hernandez Cala secretario de cultura de Ibague y a todo ese gran grupo de trabajo en las diferentes áreas que con su profesionalismo, dedicación y arduo trabajo mantienen en alto el orgullo Ibaguereño.

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Agencias

CNE declara a De La Espriella nuevo presidente de Colombia 2026-2030

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | COLOMBIA | ELECCIONES 2026

Colombia: Fin del escrutinio, De la Espriella presidente
La autoridad electoral aprueba el resultado del recuento. Cepeda asume su derrota y se perfila como opositor. EL vencedor dice que gobernará “para todos”,

El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Colombia concluyó el escrutinio de las elecciones presidenciales en los 32 departamentos del país, la capital, Bogotá, y las circunscripciones en el extranjero, confirmando la victoria de Abelardo De la Espriella, quien será proclamado hoy como nuevo presidente de la República para el periodo 2026-2030.

El exministro José Manuel Restrepo lo acompañará como vicepresidente.

El anuncio fue realizado por el Presidente del CNE, Cristian Quiroz, quien convocó la sesión formal para declarar oficialmente las elecciones tras redactar las resoluciones pertinentes. La proclamación se produce luego de que se retiraran las apelaciones presentadas por el Pacto Histórico durante la audiencia nacional de escrutinio y luego de que el candidato derrotado, Iván Cepeda, reconociera el resultado electoral.

El escrutinio confirmó esencialmente el preescrutinio publicado la noche de las elecciones del 21 de junio, revelando mínimas diferencias, y las autoridades electorales colombianas describieron el proceso de consolidación de los resultados como “eficiente, transparente e inédito” en la historia electoral de Colombia.

Cepeda aceptó su derrota

Iván Cepeda, el senador de izquierda y candidato presidencial de Colombia, aceptó hoy su derrota en las urnas y por ende la presidencia del ultraderechista Abelardo de la Espriella, al tiempo que expresó que asumirá su rol como jefe de la oposición, al advertir que la votación obtenida el domingo anterior sugiere que representa a la mitad del país.
“Como candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, como lo anuncié oportunamente y en este estadio del escrutinio, he decidido aceptar el resultado que surge de dicho proceso y que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de la República”,
precisó Cepeda, quien de acuerdo con la ley local pasará a ocupar un escaño en el Senado, mientras que su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué, irá a la Cámara de Representantes (diputados).

Cepeda había advertido desde el domingo pasado que aceptaba los resultados del preconteo, pero por haber un margen tan estrecho con de la Espriella, de apenas el 0,96% en la votación, iba a esperar al escrutinio y lo reconocería, al tiempo que presentó más de medio centenar de reclamaciones.

El congresista aceptó la derrota anticipándose al anuncio final sobre el resultado del escrutinio que adelantan los jueces y el Consejo Nacional Electoral (CNE), luego que en la víspera el primero de esos recuentos y revisiones precisara que la diferencia con el preconteo no superaba el 1%.

“Ejerceremos una oposición democrática, vigilante y constructiva, pero también resuelta e inquebrantable cuando se trate de defender los derechos del pueblo. Estaremos junto a las comunidades en los territorios, en los barrios populares, en el campo y las ciudades”, advirtió Cepeda, en mensaje directo a de la Espriella. En ese orden, señaló que la oposición estará vigilante y cuidará de los avances y logros sociales del gobierno saliente de Gustavo Petro, de manera que serán activos tanto en el Congreso como en las calles.

“Resistiremos cualquier intento de sometimiento autoritario. No nos intimidan las amenazas ni la persecución política, la hemos padecido y enfrentado antes y las hemos derrotado una y otra vez”, afirmó Cepeda, que lamentó la injerencia de Estados Unidos durante el proceso electoral y aseguró que las demandas que interpuso ante la justicia local contra de la Espriella y su campaña seguirán.

El senador devenido desde ahora en el jefe de la oposición anunció que hará un recorrido por el país para aunar esfuerzos en las regiones en defensa del medioambiente, los logros sociales, el respeto por los trabajadores y en contra de un modelo político basado en la depredación. “Si de la Espriella y el nuevo gobierno deciden recorrer el camino del diálogo, de la sensatez y del entendimiento nacional, si optan por construir acuerdos sobre la base del respeto mutuo y del interés general, encontrarán en nosotros una disposición sincera de concertación”, afirmó Cepeda, que le reiteró a de la Espriella: “Hoy somos media Colombia contada en las urnas. Somos una parte fundamental de la nación. Somos una fuerza política, social y cultural presente en cada rincón del país. Somos la fuerza serena del cambio social y nadie podrá detenernos”.

De la Espriella toma nota del mensaje de Cepeda: “Acabó la campaña” 

El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, calificó de “positivo” el mensaje de reconocimiento a su victoria en las urnas hecho por el senador Iván Cepeda, aseguró que “tomó nota” de su mensaje, sostuvo que la campaña terminó y que era hora de “unir esfuerzos”.

“El presidente electo gobernará en beneficio de todos los colombianos, sin distinción alguna y sin importar por quién hayan votado. Su propósito es trabajar por la unidad nacional, con el pueblo y para el pueblo”, puntualizó un comunicado de la oficina de prensa de de la Espriella. Reiteró que habrá garantías para la oposición y las manifestaciones pacíficas, siempre que sean dentro del marco de la Constitución y la ley. “La campaña electoral ha terminado. Es momento de unir esfuerzos alrededor de los grandes desafíos del país. Los verdaderos enemigos de Colombia son la delincuencia, la corrupción y todas aquellas estructuras que durante los últimos años debilitaron la seguridad, la institucionalidad y la confianza de los ciudadanos”, destacó el nuevo mandatario.

Agencias.

 

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Agencias

jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Las reñidas elecciones presidenciales de Colombia del domingo se encaminan a una segunda vuelta, con el avance de un candidato de extrema derecha, lo que podría anunciar una nueva victoria electoral de la ola de derecha que se está extendiendo por toda América Latina, según mostraron los resultados oficiales preliminares.

El candidato, Abelardo de la Espriella, se enfrentará ahora a Iván Cepeda, senador del partido de izquierda del presidente saliente del país, Gustavo Petro.

De la Espriella, cuyo ascenso se produjo a finales de la campaña, se asemeja a un nuevo tipo de líderes populistas llamativos de América Latina, como el salvadoreño Nayib Bukele, quien comparte el enfoque de línea dura del presidente Donald Trump frente a la delincuencia y ha prometido aplicarlo a los narcotraficantes.

Con más del 99 por ciento de los votos escrutados, los resultados publicados por el registro civil nacional revelaron un electorado dividido en dos. De la Espriella obtuvo el 44,73 por ciento de los votos y Cepeda el 40,91 por ciento. Como ninguno de los candidatos obtuvo más del 50 por ciento, se celebrará una segunda vuelta el 21 de junio.

El domingo por la noche, Petro cuestionó los resultados preliminares y dijo que no los aceptaría hasta que se completara el recuento oficial de votos. Cepeda, veterano defensor de los derechos humanos, obtuvo el apoyo de la amplia base del proyecto político de Petro, que ha intentado representar a las poblaciones pobres y marginadas que por mucho tiempo han quedado fuera de los salones del poder. Petro estaba limitado a un solo mandato presidencial.

El inesperado ascenso de De la Espriella desbarató lo que la clase política colombiana había creído que sería una victoria fácil para ellos frente a Cepeda. Paloma Valencia, senadora conservadora que contaba con el apoyo de algunos de los políticos más poderosos del país, solo obtuvo el domingo el 6,84 por ciento de los votos.

Los expertos afirman que los resultados son una sorprendente reprimenda a la clase dirigente conservadora que ha gobernado en gran medida Colombia, un país sudamericano diverso de 54 millones de habitantes, desde su independencia hace más de 200 años. Petro fue el primer dirigente político de izquierda de Colombia.

“Es la primera vez que el país se divide entre un bloque de izquierda y otro de derecha”, dijo María Jimena Duzán, destacada periodista de investigación y comentarista política colombiana. Con la elección del próximo líder de Colombia aún en el aire, se esperaba que los funcionarios de Washington siguieran de cerca la próxima ronda de votaciones.

El gobierno de Trump se ha esforzado por impulsar la ola de derecha en América Latina mientras busca aliados para su agresiva lucha contra los narcotraficantes.

De la Espriella, de 47 años, abogado que nunca ha ocupado un cargo público, subió en las encuestas en la recta final de la campaña presentándose como un <outsider< antisistema y avivando el temor a que la izquierda convierta a Colombia en Venezuela, el fallido Estado autoritario vecino.

También aprovechó la preocupación generalizada por la seguridad, prometiendo acabar con los grupos armados y las bandas que, según muchos colombianos, han hecho de la extorsión una parte real de sus vidas. En un aparente guiño al sistema penitenciario
de Bukele en El Salvador, De la Espriella prometió construir 10 prisiones de máxima seguridad en la selva.

Cepeda, de 63 años, es un firme aliado de Petro, quien se presentó con una plataforma de continuidad y la promesa de defender a las víctimas de los conflictos armados del país, así como a los pobres. Aunque los expertos dicen que Cepeda se benefició de la sólida base de la izquierda —y de un reciente y considerable aumento del salario mínimo—, no estaba claro si su personalidad reservada y sus discursos centrados en la política atraerían a los votantes como lo hizo la presencia galvanizadora de Petro.

“Petro abrió el camino para que alguien no carismático, como él, sino con una figura más profunda, pueda llegar”, dijo Eduardo Ayala, politólogo que asistió a un mitin de Cepeda en la capital, Bogotá.

Muchos de los partidarios de De la Espriella se hicieron eco de la afirmación de su candidato de que Cepeda sería más radical que Petro. “Sería un desastre”, dijo Klaudia Rincón, profesora de matemáticas de octavo grado en Barranquilla, la ciudad caribeña costera donde De la Espriella depositó su voto, mientras se dirigía a las urnas. “Comunismo total”.

Votantes, comentaristas y analistas coincidieron en que las elecciones no habían sido como ninguna otra que se recuerde.

La campaña de De la Espriella combinó el populismo a la antigua usanza con nuevas artimañas, como videos generados por inteligencia artificial que mostraban con realismo a sus rivales políticos conspirando contra él. Para eludir una norma que prohíbe llevar ropa de campaña a las urnas, se pidió a sus partidarios que vistieran la camiseta amarillo canario de la selección nacional de fútbol de Colombia.

Muchos votantes dijeron el domingo que, a pesar de la grandilocuencia de De la Espriella, les tranquilizaba su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, un experimentado economista que fue ministro de Hacienda del anterior presidente conservador, Iván Duque.

El voto de la derecha, que se dividió entre De la Espriella y Valencia, podría consolidarse en torno al candidato de extrema derecha en la segunda vuelta. Los expertos dijeron que los votantes centristas podrían inclinarse hacia la izquierda en la segunda vuelta, pero que Cepeda tendría que asegurarles que no nacionalizará industrias ni adoptará medidas de extrema izquierda que afecten a la economía.

Se enfrenta a una ardua batalla, no solo por el sentimiento antiizquierdista, sino por la decepción que existe en muchos sectores con Petro, cuyo mandato estuvo marcado por escándalos personales y gubernamentales y por un gasto desbocado que dejó una deuda de niveles propios de la era de la pandemia, dijeron los economistas.

En contienda con De la Espriella, se enfrenta a una figura llamativa que cautivó a un amplio número de seguidores con discursos virtuosos pronunciados desde una caja blindada, una mascota tigre y un eslogan pegadizo: “¡Firme por la Patria!”.

El espectáculo pareció eclipsar, para muchos, su falta de experiencia.

“Me parece que es un tipo inteligente”, dijo Silvia García, de 67 años, intérprete jubilada de conferencias internacionales, quien votó por el candidato en Barranquilla y predijo que construiría un gabinete fuerte.

Muchos votantes parecieron pasar por alto las controversias que han perseguido a De la Espriella a lo largo de su carrera, incluido el escrutinio sobre su relación con clientes colombianos de mala reputación en la opinión pública, como Alex Saab, aliado cercano del exdirigente venezolano, quien ha sido extraditado a Estados Unidos.

“Es como un doctor que va a curar o sanar a un delincuente, a un guerrillero, un paramilitar”, dijo Fabián Campos, un votante de Bogotá, sobre la carrera judicial de De la Espriella. “Si toca, pues prestarle los servicios”.

La participación fue alta el día de las elecciones, y los observadores internacionales dijeron que no había habido grandes problemas a pesar de las predicciones de fraude por ambas partes, y de las amenazas y ataques violentos durante la campaña, incluido el tiroteo mortal contra dos trabajadores de la campaña de De la Espriella.

Esteban González Pons, jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Hubo una participación inusualmente alta entre los colombianos residentes en el extranjero, y la mayoría de los electores en Estados Unidos votaron por De la Espriella, según mostraron los resultados. En el condado de Miami-Dade, Florida, los votantes habían hecho fila desde hacía días ante el consulado, muchos de ellos con camisetas amarillas y gritando los lemas de su campaña.

En muchos sentidos, la votación fue un referendo sobre el legado del presidente saliente, Petro.

El mandato de Petro se definió tanto por la representación histórica de las comunidades indígenas, afrocolombianas y LGBTQ como por una agenda legislativa estancada, discursos públicos digresivos y una relación inestable con Trump.

William Pineda, camionero de carga de las afueras de Bogotá, dijo que veía a Cepeda como la siguiente fase de un proyecto que, por primera vez en la historia del país, estaba del lado de los pobres y vulnerables.

Pineda dijo que Cepeda quiere ayudar a la gente de a pie, para que los ricos no lo decidan todo.

El papel central de Colombia en el tráfico de drogas de la región la convierte en una pieza clave de la campaña de Trump para erradicar los carteles<span; con la colaboración de los gobiernos regionales aliados.

De la Espriella ha dicho que buscaría un acuerdo similar al alcanzado por el vecino Ecuador, que ha aceptado la participación de las fuerzas estadounidenses en operaciones conjuntas en su territorio.

Cepeda, por su parte, cerró su campaña diciendo que deseaba poner fin al “ciclo de las violencias” de ataques militares contra grupos armados y represalias. A menudo ha hablado de la fracasada guerra contra las drogas que Estados Unidos lleva décadas librando.

Publicado en NYT

 

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