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Nuevo e incierto curso político en Honduras

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La crisis de legitimidad y la soledad internacional acechan al nuevo presidente, Juan Orlando Hernádez, ante su nuevo mandato tras ser reelegido por otros cuatro años.

por Ricardo Angoso

Tras haber sido reelegido y tomado posesión oficialmente, el nuevo presidente de la República de Honduras, Juan Orlando Hernández, tiene ante sí un nuevo, incierto y difícil curso político de cuatro años. En primer lugar, padece una grave crisis de legimitidad, tanto ante su sociedad como ante la comunidad internacional, debido a que el proceso electoral estuvo teñido de una opacidad rayana en lo intolerable debido a la pésima gestión del mismo por parte de las autoridades locales, concretamente el infuncional Tribunal Supremo Electoral (TSE).

No olvidemos que tras las elecciones esta institución -el TSE- daba como ganadora a la coalición izquierdista Alianza, que es un grupo nacido tras la crisis del Partido Liberal en el año 2009, en que un sector de esta formación se escindió apoyando al depuesto presidente Mel Zelaya y en que otro, el mayoritario, siguió en las filas de la formación que hasta ahora se había alternado en el poder con los nacionales durante más de un siglo. El presidente Orlando Hernández pertenece a los nacionales -la derecha del país- y el candidato de la Alianza era el izquierdista Salvador Nasralla.

Antes de pasar a analizar el país que espera al presidente, que vive entre la crispación, la violencia y la incertidumbre desde la jornada electoral, conviene recordar qué es lo que realmente ha pasado. Después del cierre de las urnas el 27 de noviembre los reportes iniciales daban al candidato de la Alianza, el ya citado Nasralla,  una ventaja de cinco porcentuales, habiéndose escrutado el 58% de los votos y tras haber esperado más de diez horas a que se ofrecieran los primeros resultados en una larga noche de tensión y primeros atisbos de violencia. “Ese era el panorama cuando sobrevino, el miércoles pasado -primera semana de diciembre-, una caída del sistema que obligó a interrumpir por varias horas el escrutinio. Caldo de cultivo obvio y comprensible para las conjeturas, que aumentaron al saberse que el presidente Hernández encabezaba la carrera presidencial cuando terminó el apagón informático”, explicaba muy gráficamente en un editorial el periódico colombiano El Tiempo.

Según el experto electoral y expresidente del TSE Augusto Aguilar, en más de 90 observaciones electorales que ha realizado en América Latina, nunca ha visto revertirse una tendencia de cinco puntos con más de 50% de actas contabilizadas. Por eso opina “que 5.179 actas entraron en forma irregular durante las interrupciones, las que por arte de magia dieron la victoria al candidato del gobierno”, señalaba este observador del proceso al diario El Tiempo.

En ese clima de sospecha, y sin que el opositor supuestamente derrotado, Salvador Nasralla, haya abandonado la lucha y la movilización política para recuperar el poder que piensa perdido a través del fraude electoral, comienza la presidencia del reelegido Orlando Hernández. Conviene recordar que el depuesto Mel Zelaya, en el año 2009, fue sacado abruptamente del poder, precisamente, por sus ansias reeleccionistas y por intentar forjar una alianza con el régimen de Hugo Chávez contra los Estados Unidos.

LA SOLEDAD DEL NUEVO PRESIDENTE

La política siempre tiene algo de escenificación teatral y la toma de posesión del nuevo presidente así lo demostró. No había ni mandatarios internacionales de talla, ni cancilleres, tan sólo algunos embajadores acreditados en Honduras y otros concurrentes que venían de los países vecinos. Esa soledad del nuevo presidente, que estuvo bien jaleado por sus partidarios, se reveló en toda su dimensión en el estadio donde trató de infundir ánimos y presentar un balance positivo de sus primeros cuatro años de gobierno. Pero nadie podía ocultar la realidad: la soledad internacional del nuevo presidente era total, ni siquiera los Estados Unidos enviaron a un funcionario de alto nivel para la toma de posesión del reelegido mandatario.

La embajada de los Estados Unidos en Tegucigalpa ya había advertido durante las largas horas del recuento de votos que era necesaria “una determinación transparente” en el resultado de los comicios al concluir un recuento especial. Los Estados Unidos es el principal aliado, socio comercial y sustento, a través de las remesas -el 18% del PIB nacional-, de Honduras en la región centroamericana. Pero nada parece indicar que las presiones norteamericanas vayan a ir más allá de las andanadas retóricas y las declaraciones formales.

Y, en segundo lugar, pero no menos importante, está el cuestionamiento de esta elección por parte de su sociedad. La izquierda, que superó el 40% de los votos en las urnas, no acepta como presidente legítimo a Orlando Hernández y pretende seguir a través de la movilización en las calles reclamando para sí su victoria. Estas protestas acabarán perdiendo fuelle, tal como se vio el día de la reelección en la que apenas se movilizaron unos cientos de personas en el centro de la capital, Tegucigalpa, y otros barrios, y es más que seguro que Nasralla, a tenor de que la comunidad internacional no va a ir más allá que de tenues condenas, abandonará una batalla irremediablemente perdida.

En lo que respecta a la agenda del nuevo presidente, hay que reseñar cinco aspectos fundamentales a los que tendrá que hacer frente en este curso político: la pobreza, la corrupción, la inseguridad, el narcotráfico y el manejo de la economía. La pobreza afecta al 68% de los hondureños y se tendrán que implementar medidas que permitan salir de la misma a miles de hondureños, trabajando en aspectos fundamentales como la salud, el empleo -el informal es el más alto casi del mundo: 70%- y la educación. La corrupción es otro grave problema del país, caracterizado en los últimos años por sonoros escándalos que afectaron al Seguro Social y a la policía, por poner sólo dos ejemplos de los más conocidos, y la sociedad hondureña tiene una percepción de que la mayor parte de estos casos suelen quedar impunes.

Otro flagelo del país es la inseguridad y la alta tasa de homicidios del país -especialmente en la ciudad de San Pedro de Sula- se encuentra entre las cinco más altas del mundo. Ligado a este problema, que quizá es la principal fuente de preocupación de los hondureños, está el narcotráfico, ya que Honduras se encuentra en las rutas del tráfico de drogas desde Colombia y Venezuela hacia México y los Estados Unidos, y las bandas criminales que operan en este negocio actúan casi con total impunidad en esta nación repleta de problemas. Finalmente, el nuevo presidente tendrá que centrar sus esfuerzos en una mejora sustancial de la economía, pese a que su crecimiento es alto, ya que los indicadores de pobreza y pobreza extrema son realmente preocupantes. En defintiva, una agenda realmente compleja para un presidente que inicia su mandato en medio de una acusada soledad en el plano interior y exterior, por mucho que se quiera maquillar con grandilocuentes discursos.

Riccardo Angoso/ analista internacional 

www.iniciativaradical.org

 

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Agencias

Abelardo de la Espriella y Cepeda disputarán presidencia de Colombia en segunda vuelta

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Bogotá, 31 may (EFE).- El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, diputarán en segunda vuelta la Presidencia de Colombia el próximo 21 de junio al ser los más votados en la primera ronda celebrada este domingo.

Con el 98,27 % de las mesas contabilizadas, De la Espriella da la sorpresa al pasar de los 10 millones de votos (43,74 %), un resultado mejor que el que le daban las encuestas, en las que siempre estuvo en segundo lugar, detrás de Cepeda.

El candidato de la izquierda, por su parte, quedó en segundo lugar, con 9,5 millones de papeletas (40,90 %), cuando falta por informar menos del 2 % de las 122.020 mesas dispuestas para las elecciones de este domingo, según la Registraduría nacional, entidad que organiza las elecciones.

Sin embargo, como ninguno obtuvo la mitad más uno de los votos necesaria para proclamarse vencedor en primera vuelta, De la Espriella y Cepeda irán a una segunda ronda en tres semanas.

El tercer puesto es para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, que recibe 1,6 millones de votos en esta medición parcial (6,91 %).

Valencia es la gran perdedora de estas elecciones porque su votación es muy inferior al 12 % que le daban las últimas encuestas, e incluso menor a los 3,2 millones de votos que obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.

En cuarto se sitúa Sergio Fajardo, del partido de centro Dignidad & Compromiso, con 992.510 votos, que representan el 4,26 %.

Otra candidata de centro, la exalcaldesa bogotana Claudia López, se sitúa en el quinto lugar con 221.058 votos (0,94 %). EFE

 

 

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Agencias

Halagos de Trump a Xi Jinping sólo tuvo una respuesta : Estabilidad estratégica constructiva

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | VISITA DE TRUMP A CHINA

Xi Jinping, el líder de China, se ha pasado el último año haciendo frente al presidente Donald Trump. Respondió a los aranceles de tres dígitos con aranceles de tres dígitos y restringió las exportaciones de tierras raras, obligando al gobierno de Trump a dar marcha atrás. Ambas partes salieron perjudicadas, al igual que la economía mundial.

Sin embargo, tras haber dejado clara su posición y haber establecido a China como par de Estados Unidos, Xi ahora está pasando de la represalia a la conciliación. En una cumbre celebrada esta semana en Pekín, que calificó de histórica, Xi ofreció a Washington una elección: aceptar a China como una potencia igual, con líneas rojas que no deben cruzarse, o continuar en un ciclo de conflicto que podría caer en una “trampa de Tucídides” global de colisión entre superpotencias.

Xi le dio a este plan un nombre nuevo, aunque algo forzado: “estabilidad estratégica constructiva”.

Repitió este término durante toda la cumbre, una visita diseñada para mostrarle a Trump cómo podría ser una amistad entre ambos países, con toda la pompa en las cavernosas salas del Gran Salón del Pueblo, una visita privada al Templo del Cielo y conversaciones en el interior de Zhongnanhai, el complejo amurallado y hermético de la dirigencia china.

En cierto modo, el gobierno de Trump ya estaba siguiendo las reglas de China en esta visita. El presidente estadounidense en general se mostró muy respetuoso con Xi. Trump lo colmó de elogios y se abstuvo de replicar cuando el dirigente chino advirtió a Estados Unidos que actuara con cautela en el tema de Taiwán, la isla autogobernada que reclama Pekín.

Las nuevas reglas del juego

Xi habló en términos elevados y abstractos sobre lo que implicaba exactamente la estabilidad estratégica constructiva. Habló de “cooperación” como un “pilar”; “competencia dentro de los límites adecuados”; “diferencias manejables” y “paz esperable”.

Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China de la Universidad Fudan de Shanghái, dijo que esto se reduce a reconocer que la competencia forma parte de la relación.

A pesar de eso, los dos países pueden albergar la esperanza de que hay más razones para cooperar que para enfrentarse. La cumbre puso de relieve algunas de las formas en que podrían colaborar, como la lucha contra el flujo de fentanilo a Estados Unidos, el establecimiento de normas básicas para la inteligencia artificial y la resolución del conflicto del estrecho de Ormuz.

¿Está Washington de acuerdo?

El resumen oficial chino de la reunión decía que Trump estaba de acuerdo con la nueva definición de Xi de la relación. Aunque la Casa Blanca no lo mencionó en su propio resumen, el secretario de Estado Marco Rubio sugirió en una entrevista con la NBC el viernes que el gobierno de Trump había respaldado el concepto.

“Una de las cosas en las que hacen hincapié los chinos, y en la que estamos de acuerdo, es en la estabilidad estratégica de nuestra relación, una relación constructiva, pero también una relación que establezca una estabilidad estratégica para que no haya malentendidos que puedan llevar a un conflicto más amplio”, dijo Rubio.

Hace apenas unos años, Pekín se oponía con vehemencia a una política del gobierno de Biden denominada “competencia gestionada”, que tiene similitudes con lo que Xi propone ahora. Esta implicaba aceptar que ambas partes eran rivales, pero también imponer barreras para evitar que la relación derivara hacia un conflicto. Pekín rechazó ese marco por considerarlo un intento de contener a China.

La razón por la que Xi se siente hoy cómodo con la idea podría tener mucho que ver con la creciente paridad de poder entre China y Estados Unidos. Pekín siente que ya no puede ser presionado por Washington luego de haber empatado con el gobierno de Trump en la guerra comercial del año pasado, al amenazar con restringir el suministro global de minerales críticos necesarios para fabricar tecnologías modernas.

Por qué Xi está dispuesto a dialogar

Al mismo tiempo, una confrontación con Estados Unidos no beneficia a China. Su economía lleva años estancada debido a una crisis inmobiliaria, y no puede permitirse ninguna disrupción del comercio mundial, su principal motor de crecimiento.

Xi está dando a entender que quiere consolidar el empate actual para que el gobierno de Trump no interfiera en su gran visión del futuro de China: un país rebosante de poderío tecnológico e industrial preparado para superar a un Estados Unidos en declive como primera potencia mundial.

“Para China, esta frase tiene que ver con ganar tiempo y jugar para sacar ventaja mientras Pekín intenta esperar que termine el gobierno de Trump”, señaló Evan Medeiros, profesor de Georgetown que fue asesor para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama.

“China quiere gestionar lo que percibe como un declive gradual de Estados Unidos con la esperanza tanto de acelerarlo como de hacerlo lo menos disruptivo posible”, añadió.

China apuesta por el largo plazo

Estados Unidos no es ajeno a los intentos de China de enmarcar la relación entre ambos países en su propio beneficio.
En 2013, Xi intentó convencer a Obama de adoptar lo que denominó “un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”, que pedía a Estados Unidos respetar lo que China considera sus intereses fundamentales, como sus pretensiones sobre Taiwán y el mar de China Meridional.

Al final el gobierno de Obama se negó a respaldar el concepto, reconociendo que exigía ceder poder en Asia y dejar vulnerables a aliados y socios.

“Se trata de una maniobra clásica de China, que intenta que Estados Unidos acepte un marco como forma de enlazar a Washington y establecer los términos de la relación bilateral de cara al futuro”, dijo Medeiros sobre el más reciente intento de Xi.

“Estas frases son arenas movedizas geopolíticas”, añadió. “Una vez que entras, no puedes salir, y cuanto más lo intentas, más te arrastra China”.

Cómo utilizará China este replanteamiento

Se trata de un replanteamiento de la relación, pero en los términos de Pekín, afirmó Shen Dingli, estudioso de las relaciones internacionales en Shanghái.

China, por ejemplo, podría alegar más adelante que el gobierno de Trump había violado los principios de la estabilidad estratégica constructiva al seguir vendiendo más armas a Taiwán. “Lo que China quiere es que la relación entre China y Estados Unidos sea buena y estable, pero con la condición de que China diga: ‘Yo soy quien proporciona el camino y yo soy quien señala la dirección’”, dijo Shen.

Otros analistas chinos afirman que es necesario un nuevo marco para reducir la influencia de los sectores de línea dura hacia China en el Congreso, que amenazan con socavar el acercamiento. También existe el temor de que Trump pueda cambiar su postura sobre China después de las elecciones intermedias de 2026.

“La preocupación siempre está ahí. Es algo por lo que es muy conocido”, afirmó Xin, de la Universidad de Fudan.

Publicado en NYT

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Agencias

Evacúan al presidente Trump de un evento con periodistas y medios de comunicación

Francisco

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EP NEW YORK | FLORIDA NEWS

Cargos federales contra hombre armado en cena de periodistas con Trump

El hombre detenido por irrumpir armado en el hotel donde se celebraba la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca y que obligó a los servicios secretos a evacuar al presidente Donald Trump, enfrenta dos cargos federales: uso de arma de fuego durante la comisión de un delito violento y agresión a un agente federal con arma peligrosa, detallaron este sábado (25.04.2026) las autoridades.

Según detalló la fiscal federal del Distrito de Columbia, Janine Pirro, en una comparecencia ante los medios, el acusado comparecerá ante el tribunal federal el lunes y se prevé que se presenten cargos criminales adicionales.
<span;>La fiscal fue contundente al afirmar que, según las investigaciones preliminares, el individuo tenía la “clara intención de causar el mayor daño posible”.

El presunto atacante fue interceptado en un puesto de control del Servicio Secreto ubicado justo a la entrada del salón de baile, donde cientos de personas, incluido el presidente de Estados Unidos, Donal Trump, se encontraban presentes.

“Escuchamos disparos y toda la sala se quedó en silencio”, relató Pirro, quien participaba como asistente en el evento.

Pirro advirtió que la investigación sigue siendo “fluida” y no descartó que se presenten cargos adicionales a medida que el FBI, el Servicio Secreto y la Policía Metropolitana de Washington recopilen más pruebas sobre el historial y las motivaciones del agresor.

En la misma rueda de prensa, el jefe interino del Departamento de la Policía Metropolitana (MPD), Jeff Carroll, confirmó que el sospechoso es un “actor solitario” y que no existe una amenaza persistente para el público.

Trump dijo que tirador “estaba muy lejos” de él

Por su parte, Trump dijo que el hombre detenido en un intento de infiltrarse en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca “estaba muy lejos” de acercarse a él y aseguró que “era un loco”, pero podría haber atravesado las puertas del gran salón donde él se encontraba.

En una rueda de prensa ofrecida cerca de la medianoche en la Casa Blanca, el mandatario explicó cómo vivió la evacuación espués de que un hombre fuera “interceptado” tras intentar traspasar la seguridad del evento armado con un arma larga.

“Estaba muy lejos, él no estaba de ningún modo cerca de traspasar las puertas del salón. El salón estaba sellado”, aseguró el presidente, quien dijo que el incidente fue manejado de manera profesional por el Servicio Secreto.

“Tengo la impresión de que era un lobo solitario chiflado. Son unos locos. Son unos locos y hay que ocuparse de ellos”, declaró Trump.

Acerca del atacante

¿QUIÉN ES EL HOMBRE DETRÁS DEL ATAQUE EN LA CENA DE PERIODISTAS DONDE ESTABA DONALD TRUMP?

El sospechoso fue identificado como Cole Tomas Allen.

Edad: 31 años
Nacionalidad: estadounidense
Origen: California
Profesión: maestro / tutor
Formación académica: Estudios en ingeniería mecánica graduado en ciencias computacionales

De acuerdo con los reportes, es un ciudadano nacido y formado en Estados Unidos, sin un perfil criminal evidente y con una vida aparentemente estable en el ámbito educativo.

Las autoridades investigan su rol como el responsable del incidente armado ocurrido durante la cena de corresponsales en Washington, evento en el que se encontraba el expresidente Donald Trump.

Por ahora, se maneja como un posible actor solitario, mientras continúa la investigación para esclarecer sus motivaciones.

Agencias

 

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