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Carlos Lozano : La otra voz del conflicto armado en Colombia
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10 years agoon
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Francisco
ENTREVISTA A CARLOS LOZANO
por Ricardo Angoso
@ricardoangoso
rangoso@iniciativaradical.org
ENTRADILLA:
Carlos Lozano es el director del semanario Voz, la verdad del pueblo, órgano oficial del Partido Comunista Colombiano y, por lo general, bien informado acerca de lo que ocurre en el interior de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y en torno a todo lo que discurre alrededor del proceso de paz entre dicha organización y el ejecutivo presidido por Juan Manuel Santos. Considerado un facilitador en las fases previas a las negociaciones, Lozano cree que la extrema derecha encarnada por el expresidente Alvaro Uribe es una férrea enemiga de la paz en Colombia.
TITULARES:
“Hay que buscar una paz justa para todos, tanto para las guerrillas como para el ejecutivo de Juan Manuel Santos”
“Hay una parte del Establecimiento que se opone al proceso de paz en Colombia”
“La historia de Colombia es una historia de la violencia ejercida desde el poder, desde el Estado como principal victimario”
“Aquí la clase dominante colombiana ha sido muy mezquina porque aquí el conflicto está muy ligado al asunto de la tierra, al problema de los grandes latifundios, de la violencia ligada a la defensa para perpetuar la concentración de la tierra en manos de unos pocos”
“En los acuerdos anteriores, no lo olvidemos, hubo una amnistía total. Por ejemplo, Antonio Navarro, que fue uno de los más importantes líderes del M-19, no pagó ni un día de cárcel, pese a que ahora es uno de los más críticos de todos los acuerdos que se han logrado en La Habana”
“La paz no se puede reducir solo a la desmovilización de la guerrilla, es más, para mí, lo más importante del proceso de paz son los acuerdos sociales y políticos relativos a las causas que generaron el conflicto”
“Creo que en esta ocasión las FARC han mostrado una voluntad política que no tenían en el pasado y estamos discutiendo ya asuntos de capital importancia que nunca antes se habían puesto sobre la mesa, como la dejación de armas”
“Una guerrilla que lleva sesenta años de lucha, que nunca fue derrotada militarmente a pesar de los golpes duros recibidos en muchas ocasiones, no se puede pretender doblegarla de la noche a la mañana y sin una negociación. Eso no funciona así ni con las FARC ni con el mismo Ejército de Liberación Nacional”
La Entrevista
Ricardo Angoso: ¿Cuál ha sido el motivo por el que nuevamente se aplazó la firma definitiva de un acuerdo entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el ejecutivo que preside Juan Manuel Santos?
Carlos Lozano: Había puntos muy importantes pendientes y que generaban grandes controversias, tales como el fin del conflicto y la implementación del mismo proceso una vez concluido, así como ver como se aplicaban los acuerdos alcanzados. No había tiempo suficiente para llegar a un gran acuerdo sobre estos temas. Sin embargo, al haber fijado esa fecha del 23 de marzo, se generaron unas expectativas para el país y la sociedad en general de que se iba a alcanzar un acuerdo final y de que iba a llegar la paz en esa fecha. El gobierno se equivocó claramente queriendo acotar el proceso de paz a unos tiempos concretos.

Desde que el gobierno comenzó a buscar los acuerdos con las FARC, en la parte secreta incluso de las negociaciones, se pensó que quien ponía las normas era quien estaba en el poder, es decir, el ejecutivo. Se pensaba que estaban haciendo algo bondadoso, humanitario, porque se encontraban frente a una supuesta guerrilla derrotada y que solamente el gobierno podía ofrecer a las FARC un acuerdo digno. El acuerdo digno, para este gobierno, era desmovilizarse y entregar las armas, ahí se quedaba todo. Eso fue una equivocación y el ejecutivo, en parte, sigue siendo presa de ese error porque no se logró nada el 23 de marzo en ninguna materia precisamente porque se pretendió que las FARC se sumara a decisiones tomadas por el gobierno, como el asunto de la refrendación de los acuerdos y el plebiscito. También hubo problemas en lo que se refiere a las zonas de ubicación y a las reformas en materia de orden público.
El gobierno tomaba decisiones unilaterales, que perdieron el sentido de bilateralidad propio en unas negociaciones políticas, y eso fundamentalmente derivó en que no se alcanzara un acuerdo en la fecha prevista. Los acuerdos deben ser entre las dos partes y no se deben tomar unilateralmente. Se dice que las FARC no quisieron, que no pusieron de su parte para alcanzar un acuerdo, como en el asunto de la dejación de armas, cuando ese tema ya había quedado definido en La Habana y fija en 60 días ese punto una vez alcanzado el acuerdo definitivo. Incluso, yo creo, que a partir de la nueva fecha fijada, el 6 de abril, se va a establecer una nueva hoja de ruta con una agenda, unas fechas definidas y unos plazos cerrados, en resumen unos tiempos y una fecha más o menos definitiva para resolver en un tiempo razonable un acuerdo final. Pero no nos debemos amarrar a una fecha cerrada, como pretende el presidente Santos, porque eso generará frustraciones y acabará abocando a nuevos fracasos ante la sociedad, debilitando definitivamente el proceso de paz. Eso de intentar ceñirse a una fecha cerrada le resta seriedad al proceso y le debilita, en términos de opinión pública, ante la sociedad.

C.L.: Era difícil agilizarlo. Desde que se comenzó hace tres años y medio en Oslo, en la célebre reunión, para inaugurar la fase pública del proceso de paz, se vio que iba ser complicado, ya que las dos partes mostraron en sus discursos que tenían posiciones muy diferentes, casi antagónicas y con discrepancias muy fuertes. Estas diferencias iban a traducirse en un largo proceso de paz, como así ha sido, y en donde habría que tener paciencia y voluntad política por parte de las dos partes para mantenerse en las negociaciones. Todo eso era previsible. Me parece que el gobierno no lo entendió así y comenzó a jugar con el tiempo, las fechas y las decisiones, de carácter unilateral, claro. Y así fue como esa unilateralidad, por parte del gobierno, condujo a seguros fracasos que fueron debilitando el proceso.
Luego el presidente Santos, siendo quien conducía el proceso, tenía que haberlo defendido y mantener en alto la defensa del mismo, pero no lo hizo y se mostró débil haciendo concesiones a la extrema derecha contraria a la paz. Eso debilitó al proceso de la paz, aparte de que acontecimientos de fuera de la mesa, que nada tenían que ver con la naturaleza misma de la negociación, afectaron negativamente a la negociación política entre las partes.
Más tarde, el gobierno fracasó en que los miembros de la mesa de Unidad Nacional que le apoyaban no estuvieran claramente en favor del proceso y logrando un consenso por la paz, algo que incluso al día de hoy todavía no ha logrado. Y me refiero, por ejemplo, al Partido Conservador, que en estos momentos se debate sobre si estar o salirse de la Unidad Nacional porque no comparte el tema de la paz. El mismo vicepresidente, Germán Vargas Lleras, se ha mantenido al margen del proceso de paz, entretenido en su campaña electoral de cara a las próximas elecciones presidenciales al frente de estas megaobras de infraestructuras que se están haciendo en el país y que le sirven como buena plataforma política. Estos elementos han contribuido a debilitar el proceso mismo, aparte de la campaña de la extrema derecha y de una parte del Establecimiento que han hecho fuerza para que el proceso no saliera y oponiéndose al presidente Santos. Estos sectores exigían un rápido acuerdo a cambio de la desmovilización y la entrega de las armas a las FARC a cambio de nada. Una guerrilla que lleva sesenta años de lucha, que nunca fue derrotada militarmente a pesar de los golpes duros recibidos en muchas ocasiones, no se puede pretender doblegarla de la noche a la mañana y sin una negociación. Eso no funciona así ni con las FARC ni con el mismo Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Estamos ante un desafío histórico de primera que requiere una solución política con una paz digna para todos, tanto para las guerrillas como para el ejecutivo del presidente Santos. En definitiva, hay que buscar una paz digna y justa para el país. Aquí se trata de buscar una solución que ponga fin a este largo conflicto y la prueba de que estamos ad portas de terminar este proceso, algo que se ha reconocido desde el mismo poder, como el presidente Santos, es que en estos cuatros años se avanzó mucho. Cuatro años en comparación con otros procesos de paz no es mucho tiempo, es un proceso corto en comparación con otros del mundo y de América Latina. Aquí el problema es que algunos esperaban una paz exprés que no llegó pero sí va a llegar, se ha hecho un recorrido suficiente y necesario que va a sentar las bases para que los colombianos alcancen la paz que tanto anhelamos todos. Estamos en el buen camino, pese a los contratiempos, y tengo fe en que finalmente llegará la paz.

C.L.: No creo que ese sea el asunto. Creo que en esta ocasión las FARC han mostrado una voluntad política que no tenían en el pasado y estamos discutiendo ya asuntos de capital importancia que nunca antes se habían puesto sobre la mesa, como la dejación de armas. Y este es el tema más complejo para un grupo guerrillero, ya que las armas son las que garantizaron que el movimiento existiera, se hiciera fuerte en algunas regiones del país y se convirtiera en una amenaza para el Establecimiento colombiano. Entonces, poner hoy a las FARC a hablar sobre la dejación de las armas, que no es la entrega, entendida como el desprendimiento de las armas por parte de esta organización pero no como una señal de derrota ni nada parecido. Si estamos ya en ese punto, en que las FARC están dispuestas a dar ese paso y el país está reconociendo ese hecho, no me cabe la menor duda de que están demostrando su voluntad política y quieren llegar hasta el final del proceso de paz.
Lo que ocurre es que las FARC lo quieren hacer sobre la base de cierto respeto y consideración en el sentido de que quieren que se acaten los acuerdos establecidos en La Habana y que tanto el gobierno de Santos como la guerrilla deben cumplir, respetando lo firmado y lo acordado hasta ahora. Estamos en un punto, creo, de no retorno.
R.A.:Hay gente que tiene el temor de que esta va a ser una paz con impunidad y en donde las dos partes nunca serán juzgadas por los excesos cometidos, ¿usted qué piensa de este asunto de una paz sin justicia?
C.L.: Yo creo que el acuerdo de víctimas y justicia es muy positivo para todos porque es la síntesis de lo que ha ocurrido en el país a lo largo del conflicto. Aquí se vivió un momento complejo al comienzo del proceso porque tanto el gobierno como las voces del establecimiento colombiano exigían a las FARC todo y le apostaban a que se rindiera. La guerrilla era la única que tenía que hacer el esfuerzo de reconocer sus culpas y pedir perdón a las víctimas, pero no se hablaban de más asuntos que tenían vital importancia en el proceso. No se hablaba, por ejemplo, del Estado colombiano, que ha sido el principal victimario, y no estoy hablando de este gobierno en concreto, sino del Estado histórico colombiano. La historia de Colombia es una historia de la violencia ejercida desde el poder, desde el Estado como principal victimario.
Por esa razón, por esa violencia ejercida desde el Estado, el tema político es tan importante, el asunto de la democracia, de la reforma electoral y política, de las garantías que deben tener los colombianos para poder actuar en condiciones de igualdad y con derechos iguales en los procesos electorales de la vida política nacional sin el temor a ser asesinados como ocurrió con la Unión Patriótica (UP) y otros grupos de la izquierda que fueron exterminados en el pasado. Esa versión unilateral de que tan solo era la guerrilla la que tenía que dar la cara a las víctimas se cayó con el acuerdo de víctimas, algo que no gustó a algunos sectores del país.
Y es que no es solo el Estado el que tiene que dar la cara, también tienen que responder el Establecimiento y los partidos tradicionales, el liberal y el conservador, ya que hubo caciques regionales que participaron en la creación de los grupos paramilitares y fueron responsables claros de genocidios. No olvidemos que hay caciques de los dos grandes partidos que incluso están en la cárcel y no solo por la parapolítica, sino como responsables de graves violaciones de los derechos humanos. Todo este asunto se tiene que traducir en ese acuerdo de víctimas al que se llegó en su momento. Me parece, por tanto, que va a haber justicia, aunque hay que reconocer que pueden quedar algunas parcelas de impunidad. Creo que en función de un bien supremo, que es la paz, puede que algunos victimarios no paguen por los delitos cometidos, pero esos responsables están en las dos partes y no solo en la guerrilla.
Aquí tenemos ese problema y esa discusión, ya que algunos piensan que todos deben de responder y pagar por sus delitos. Si se cumpliera esa premisa, le aseguro, nunca habrá paz en Colombia. Decirle a los militares y a los guerrilleros que tienen que dejar las armas y que no pueden ejercer su derecho a actuar en política y tienen que ir a la cárcel será el peor de los caminos. Por eso, la Ley de Víctimas ejerce un derecho gradual y establece una justicia restaurativa, no punitiva, y sienta las bases para lo que es un auténtico proceso de paz.
En los acuerdos anteriores, no lo olvidemos, hubo una amnistía total. Por ejemplo, Antonio Navarro, que fue uno de los más importantes líderes del M-19, no pagó ni un día de cárcel, pese a que ahora es uno de los más críticos de todos los acuerdos que se han logrado en La Habana. Navarro todos los días critica algo, bien a la guerrilla o al gobierno, olvidando que fue victimario y nunca respondió por las tropelías cometidas. Navarro ahora se olvida, al igual que Petro, que nunca pagaron con la cárcel por los delitos que cometieron cuando estaban en el M-19. Así son los procesos de paz: en función de un bien supremo, como es la paz, hay que asumir ciertos costes mínimos que permitan satisfacer a las víctimas para que haya verdad, justicia y reparación y, hay sobre todo, un compromiso de no repetición pero sobre la base de que se va a priorizar, como ya he dicho antes, la paz. Todo el proceso deber caminar en dirección de una paz justa. El acuerdo de víctimas es muy importante en este proceso y prevé una justicia que reconozca los delitos. Pero debe haber reparación y no repetición de lo que ocurrió. Luego, no olvidemos, el gobierno no quiere tocar el asunto del paramilitarismo, alegando que ese fenómeno no existe y que en Colombia lo que hay son unas bandas criminales, lo que no creo que sea cierto.

C.L.:No quedó resuelto porque Uribe lo que hizo fue llevarse a unos capos del narcoparamilitarismo extraditándolos a los Estados Unidos, mientras a otros les aplicaron el máximo de la pena, que eran ocho años, pero no se buscó ningún mecanismo de verdad, reparación y no repetición, que es lo que estamos viendo en este proceso. Ahora, el poder acuñó un nuevo término bien raro que dice que los están cometiendo en la actualidad los crímenes son los postdesmovilizados, que es algo que yo no entiendo del todo. Pero la verdad, y todo hay que decirlo, es que quien comete esos crímenes son los brazos del viejo paramilitarismo.
R.A.:Ultimamente ha habido varias denuncias de crímenes contra activistas sociales y de derechos humanos, ¿qué hay de todo ello?
C.L.: Todo apunta al paramilitarismo, que sigue siendo una criatura del Estado porque estas bandas están actuando bajo las mismas características de las anteriores, es decir, que siguen ligadas a políticos, pagando favores a empresarios del campo y otros caciques regionales. Hoy lo que tenemos son distintas expresiones de todo este fenómeno del paramilitarismo que no han desaparecido todavía.
R.A.:¿Cree que las condiciones de desigualdad social y económica que padece el país mejorarán con la firma de la paz para los más desfavorecidos?
C.L.:Es un debate largo que hay e incluso en la izquierda. Hay sectores de la izquierda que pretenden que la paz llegue cuando todos los problemas del país estén resueltos, es decir, como decía el expresidente Alfonso López Miquelsen, es la aspiración de una revolución por contrato. Pretender que en una mesa de diálogo se resuelvan todos los problemas del país, como sugieren algunos, es un deseo imposible, claro. Aspirar a que en una mesa de diálogo donde hay una guerrilla revolucionaria sentada con el señor Santos, que es un representante del Establecimiento y el neoliberalismo, se resuelvan todos los problemas del país y haya cambios y transformaciones profundas no es posible. Por eso, nosotros a lo que aspiramos, y en eso coincidimos con las FARC, es que se pueda llegar a un acuerdo acerca de las causas que originaron el conflicto.
Aquí la clase dominante colombiana ha sido muy mezquina porque aquí el conflicto está muy ligado al asunto de la tierra, al problema de los grandes latifundios, de la violencia ligada a la defensa para perpetuar la concentración de la tierra en manos de unos pocos. Eso fue así en la década de los años cuarenta y eso sigue igual en la actualidad, pese a que ahora ya no son los latifundios sino también los grandes ganaderos, que tienen miles de hectáreas en sus manos dedicadas a la ganadería extensiva; las vacas más cómodas del mundo están en Colombia, un país que paradójicamente no tiene soberanía alimentaria. Mientras no se resuelvan esos problemas, esas causas que generaron el problema, va a ser difícil avanzar. Y yo no estoy hablando de quitar las tierras o las vacas a nadie, no, eso no puede ser y no habría lugar para la paz, pero sí se puede hacer como está planteado en la agenda y en el acuerdo que hizo el gobierno con la guerrilla, siempre que haya voluntad por parte del gobierno, que ha promulgado leyes agrarias que van en contra del espíritu acordado en La Habana.
R.A.:¿Y qué más cambios tiene que haber?
C.L.:Tiene que haber un cambio en la doctrina de seguridad nacional que imperó en Colombia durante años, ese anticomunismo feroz que viene de la guerra fría y ha permitido el genocidio de la UP. En definitiva, tiene que cambiar todo lo que ha ocurrido en los últimos años y que tiene que ver con la violencia que se ha ejercido desde el poder. Por eso, cuando hablamos y nos referimos al paramilitarismo decimos que tiene que ver con que es una criatura creada por el Estado. Tuvieron distintos nombres y denominaciones, pero siempre fueron el mismo fenómeno de la violencia que se ejercía desde el Estado contra los más humildes. Por ejemplo, en los años ochenta se les llamó las Autodefensas de Colombia. Está demostrado hasta donde hubo la complicidad y la confabulación de parte de agentes del Estado en estos grupos y el propio expresidente Alvaro Uribe Vélez no es ajeno a estas bandas; fue el creador de las Convivir en Antioquía. Todo ese entramado ahora hay que desmontarlo en el proceso de paz, esos son los cambios que hay que hacer. Sumado todo ello al narcotráfico, que acabó siendo un factor y un combustible que alimentó el conflicto. Es un tema que no originó el conflicto, pues no existía en sus orígenes, sino que lo acabó atravesando y convirtiendo en un problema de todos, no en un problema que, como dice el gobierno de Santos, es solo de la guerrilla, sino también del Estado. El narcotráfico perneó al Estado y acabó eligiendo hasta presidentes, como Samper, y eligió hasta parlamentarios, como el señor Pablo Escobar, que acabó hasta de congresista.
R.A.:Dicen los uribistas que las FARC se acabaron convirtiendo en una gran cartel de la droga, ¿es así?
C.L.: Sí, es cierto, pero también hay parapolíticos y paramilitares, incluso dentro del uribismo, que también estuvieron implicados en el narcotráfico y participaron de ese negocio, o bien por la vía del Cartel de Calí o el de Medellín. El propio Uribe aparece en varias fotos al lado de famosos narcotraficantes. Pero los uribistas, armados de cinismo, sólo le atribuyen esta ligazón con el narcotráfico a las FARC. Y el debate que hay hoy en el país no es el de los carteles del narcotráfico sino el del peso de los herederos del tráfico de drogas en el país, que es lo que realmente habría que discutir, y el de los cultivos ilícitos, que tiene que ver con campesinos pobres que acudieron a esos cultivos que digo para poder simplemente sobrevivir. Es parte de la cadena de narcotráfico que tiene que resolverse con decisiones y apuestas sociales para reconducir el problema y no solo con la represión, como intenta el Estado. Sin embargo, los grandes carteles siguen operando y las Bacrim, las bandas criminales, siguen abriendo nuevas rutas para sacar la droga desde Colombia hasta el exterior. Eso no le llama la atención al gobierno, cuando esa fue la principal causa por la que Venezuela cerró la frontera con Colombia porque se había convertido en una vía libre para el paso de narcotraficantes hacia Venezuela.Todos estos problemas tienen que resolverse para llegar a un buen acuerdo de paz.
Es decir, y para resumir, si no quedan resueltos los problemas sociales y políticos en la mesa de negociaciones, impulsando desde el gobierno que los acuerdos se cumplan, va a ser muy difícil llegar a una verdadera paz. La paz no se puede reducir solo a la desmovilización de la guerrilla, es más, para mí, lo más importante del proceso de paz son los acuerdos sociales y políticos relativos a las causas que generaron el conflicto. Yo no estoy pretendiendo que cambien el modelo económico ni que el país vaya hacia una dictadura del proletariado, como dice Uribe, sino que tiene que haber una paz con democracia y justicia social, al menos en los factores originales que generaron el conflicto. Porque si no se hace así también será difícil para las FARC explicar que tras sesenta años de guerra supuestamente para intentar llegar al poder y resolver los problemas del país, dejando miles de muertos atrás, ahora entregan las armas y que no se pudo hacer más, ¿con qué cara van a explicar a la gente que este país se sumió en una tragedia, en una guerra, para nada?
R.A.:¿Cuál es el escenario, que las FARC se conviertan en un partido político clásico participando en los distintos procesos electorales? ¿Y qué debe hacer la izquierda ante ese previsible escenario?
C.L.:Por supuesto, claro que sí, esa debe ser la meta. El objetivo final de este proceso es que quienes hicieron la política con armas argumentando que no tenían garantías para participar en la vida política, es que ahora actúen sin armas, aprovechando las nuevas condiciones que se acuerden en el proceso de paz. Es más, yo creo incluso debemos de adelantar desde la izquierda la idea de un movimiento unitario y amplio, que puede ser hasta el Frente Amplio en el que estamos trabajando. Tenemos que unirnos y ser capaces de abrir el espacio para que la guerrilla, ya desmovilizada y ya actuante en la vida política, pueda incorporarse a ese movimiento de izquierdas plural.
Algunos, en la izquierda, no creen que ese sea el debate, que la guerrilla debe quedar al margen, pero yo sí creo que deberían integrarse a esa gran fuerza de izquierda. Las FARC y el ELN no pueden convertirse en un ghetto político, sino que deben ser atraídos a una izquierda nueva, modernizada, no sectaria, donde no haya hegemonías de ninguna clase y donde todos los actores tengamos claras las reglas de juego y las respetemos, ese debe ser el escenario final de este proceso de paz. Yo creo que objetivo final del postconflicto debe ser que la izquierda pueda convertirse en una alternativa real en la sociedad colombiana porque de no ser así seguirán gobernando los mismos y el modelo de país tan desigual se legitimará. Y no cambiará par dar paso a un país más justo y democrático, sino que seguiremos tal como estamos. Hacer el esfuerzo de paz que estamos haciendo para que nada cambie y el país siga el mismo rumbo no puede ser, tiene que haber una posibilidad aunque sea en el mediano tiempo de que las cosas puedan cambiar. Si no es así, estamos mal y habremos fracasado en este proceso de paz.
R.A.:Dice un representante de la derecha colombiana cercana a Uribe que las FARC solo quieren la impunidad y no pagar por sus delitos, ¿le parece cierto ese planteamiento?
C.L.:No tiene ningún sentido. Tiene que haber una respuesta en el proceso al tema de asegurar la justicia, eso lo tengo claro y creo que casi todo el mundo lo ve así. Nadie puede pensar que la guerrilla va a hacer la paz para irse a la cárcel, esa idea es un disparate. Una guerrilla hace la paz para participar en la vida política. El acuerdo de víctimas hará posible que todo el mundo responda con verdad, justicia y reparación, pero no necesariamente con largas condenas de cárcel, pero sí van a tener que responder ante la historia, el país y las víctimas por los hechos que cometieron. Y no solamente la guerrilla, sino que el señor Uribe tendrá que responder, ya que bajo su gobierno, precisamente, no fueron unas monjas de la caridad.
Habrá que buscar caminos y las FARC se acabarán convirtiendo en un actor político, algo que me consta que ya están considerando sin pedir pista a nadie, ni siquiera a Marcha Patriótica. Pondrán en marcha un proyecto propio, con sus señas de identidad, quizá en coordinación con el ELN, en la perspectiva de que se conforme un proyecto unitario que se está considerando ahora y que seguro que cierta izquierda no aceptará. Pero, si realmente queremos cambiar el país por la vía política y sin armas, logrando una transformación democrática, tenemos que hacerla con un gran movimiento político no solo de la izquierda tradicional y democrática, sino contando con todos los sectores democráticos de Colombia que estén de acuerdo en unos cambios y unas reformas absolutamente necesarias y que el país requiere.
SOBRE RICARDO ANGOSO

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Agencias
Campeonato internacional de natación en Ibagué
Published
1 week agoon
July 19, 2026By
FranciscoEP NEW YORK NEWS | DEPORTES|
Por : Gustavo Lugo | Ibagué

Ibagué celebró el Campeonato Panamericano de Natación PanAm Aquatics Swimming Championships 2026 desde el 8 al 12 de julio de 2026 en las Piscinas Olímpicas Hernando Arbeláez Jiménez ubicadas en la calle 42 de la ciudad musical de Colombia. El evento reunió a más de 500 deportistas.
El torneo consolidó a la ciudad como sede continental y fue organizado por la Federación Colombiana de Natación y la Alcaldía de Ibagué

El campeonato reunió a las principales delegaciones de natación del continente americano en uno de los eventos más importantes del calendario internacional de PanAm Aquatics, consolidando a Colombia e Ibagué como referentes para la organización de competencias acuáticas de alto nivel.
Durante cinco días de competencia, los mejores nadadores de América se dieron cita en el país para disputar un certamen de gran relevancia deportiva e internacional.
La delegación de Colombia tuvo un comienzo exitoso en el Panam Aquatics Swimming Championships Ibagué 2026 tras conquistar 16 medallas durante la primera jornada de competencias: cinco de oro, ocho de plata y tres de bronce. La gran figura del día fue Jasmin Pistelli Palomino, quien además de coronarse campeona panamericana en los 200 metros espalda (19 años y mayores), impuso un nuevo récord nacional con un tiempo de 2:12.80, superando la marca de Carolina Colorado (2:13.64), vigente desde 2012.

La primera medalla de oro para Colombia llegó gracias a Matías Ramírez Bonilla, quien se proclamó campeón panamericano en los 200 metros espalda de la categoría 16-18 años con un tiempo de 2:06.83, entregándole al país la primera presea dorada del campeonato.
El certamen reunió a las delegaciones nacionales de los siguientes países del continente americano: Colombia (país anfitrión), México, Chile, Argentina, Anguila (Territorio Británico de Ultramar. Es una pequeña y exclusiva isla caribeña ubicada al este de Puerto Rico), Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Bolivia, Costa Rica, Dominica.

Además de estas naciones, el evento continental contó con representantes de Brasil, Canadá y otras delegaciones de Centroamérica y el Caribe, completando el registro de los 31 países participantes. Al final del campeonato, la delegación local de Colombia se coronó campeona general, seguida muy de cerca por México y Chile en el medallero.
Con una entrada gratuita para todo el público, los asistentes disfrutaron de cinco días de competencia con los mejores exponentes de la natación panamericana y acompañaron a la Selección Colombia en su camino por dejar en alto los colores del país.
Colombia ganó un total de 85 medallas en el Panam Aquatics Swimming Championships disputado en Ibagué este me de julio de 2026. La delegación local finalizó en el primer puesto del medallero general con la siguiente distribución:
Oro: 31 medallas
Plata:35 medallas
Bronce:19 medallas
Las piscinas olímpicas Hernando Arbeláez Jiménez, ubicadas en la Unidad Deportiva de la Calle 42, se construyeron originalmente a finales de los años 70 para los Juegos Nacionales de 1970.
Agencias
“Mi casa está de fiesta” en el 52 festival del folclor colombiano
Published
3 weeks agoon
July 10, 2026By
FranciscoEP FLORIDA NEWS | COLOMBIA
52 Festival del folclor colombiano
MI casa está de fiesta.
Por Gustavo Lugo | Ibagué

La capital musical de Colombia Ibagué celebró la versión 52 del Festival Folclórico Colombiano, una de las festividades culturales más importantes del país. Comenzando el mes de Junio las celebraciónes se toman el departamento del tolima, un mes de música, cultura, reinas, gastronomia, danzas y fiestas.
La capital musical de colombia como se le llama a Ibagué, en unión con la gobernación del tolima que dirije adriana Magali Matiz y la alcaldesa de Ibagué Johana Ximena Aranda se encargaron de realizar este importante evento y completamente gratis para todos.

Ibagué recibió a miles de turistas que llegaron y disfrutaron de todas las actividades, y se demostró una vez más que la ciudad está capacitada para celebrar eventos de talla internacional, El tolima vivió una vez más el festival folclórico colombiano,
Con una programación variada del 22 al 29 de junio se celebró con exito rotundo la versión 52 del folclor colombiano, como el dia del tamal, el dia de la lechona, el gran desfile de San juan, la elección y coronacion de la nueva embajadora municipal del folclor 2026, caravana real de embajadoras nacionales del folclor, por nombrar algunos.

Además, el desfile de autos antiguos y clasicos, allí tambiém se unieron los amantes de las bicicletas y motos antiguas, y no podemos dejar pasar la reinaguración de la Concha Acústica Garzón y collazos con un gran concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, la alcaldesa Johana Aranda recibió la batuta del director y por unos segundos dirigió la Sinfónica Nacional.
La concha Acústica se ha convertido en otro importante lugar para los ibagureños, por su arquitectura y comodidad en el corazón de la ciudad.
Hay que recalcar que la elección y coronación de la embajadora municipal del folclor 2026, la muestra folclórica de las candidatas del encuentro departamental del folclor, la elección y coronacion de la embajadora departamental 2026-2027, y la gala de coronación encuentro nacional, con el concierto del artista invitado Felipe Pelaez, y otros eventos más se ralizaron en la Concha Acustica Garzon y Collazos.

Maria Paula Gonzalez Lozano, representó a Ibagué en el 52 Festival Folclórico Colombiano , fue elejida como Embajadora Municipal del Folclor, representaba la comuna 12 de la ciudad y obtuvo el titulo por su carisma, dominio escenico e interpretación del baile tradicional.
La Virreina Nacional del Folclor 2026, es Mariangel Tumay Hernandez, representante del departamento del Casanare fue elejida en la noche de coronación y clausura del 52 Festival Del Folclor Colombiano.
Jania Raquel Osorio Mejia, representante del departamento de Cordoba, fue coronada como la nueva embajadora Nacional del Folclor Colombiano
Con un balance muy positivo para la economía regional, la alta afluencia de turistas, la gran ocupación hotelera y el comercio local fortalecieron la economía de la ciudad.
Enfoque Periodistico y “Florida News” , da sus agradecimientos a la Gobernación Del tolima, La Alcaldía de Ibagué, a Cristian Torres jefe de prensa y comunicaciónes de la alcaldia, Mauricio Hernandez Cala secretario de cultura de Ibague y a todo ese gran grupo de trabajo en las diferentes áreas que con su profesionalismo, dedicación y arduo trabajo mantienen en alto el orgullo Ibaguereño.
Agencias
CNE declara a De La Espriella nuevo presidente de Colombia 2026-2030
Published
1 month agoon
June 24, 2026By
FranciscoEP FLORIDA NEWS | COLOMBIA | ELECCIONES 2026

Colombia: Fin del escrutinio, De la Espriella presidente
La autoridad electoral aprueba el resultado del recuento. Cepeda asume su derrota y se perfila como opositor. EL vencedor dice que gobernará “para todos”,
El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Colombia concluyó el escrutinio de las elecciones presidenciales en los 32 departamentos del país, la capital, Bogotá, y las circunscripciones en el extranjero, confirmando la victoria de Abelardo De la Espriella, quien será proclamado hoy como nuevo presidente de la República para el periodo 2026-2030.
El exministro José Manuel Restrepo lo acompañará como vicepresidente.
El anuncio fue realizado por el Presidente del CNE, Cristian Quiroz, quien convocó la sesión formal para declarar oficialmente las elecciones tras redactar las resoluciones pertinentes. La proclamación se produce luego de que se retiraran las apelaciones presentadas por el Pacto Histórico durante la audiencia nacional de escrutinio y luego de que el candidato derrotado, Iván Cepeda, reconociera el resultado electoral.
El escrutinio confirmó esencialmente el preescrutinio publicado la noche de las elecciones del 21 de junio, revelando mínimas diferencias, y las autoridades electorales colombianas describieron el proceso de consolidación de los resultados como “eficiente, transparente e inédito” en la historia electoral de Colombia.
Cepeda aceptó su derrota
Iván Cepeda, el senador de izquierda y candidato presidencial de Colombia, aceptó hoy su derrota en las urnas y por ende la presidencia del ultraderechista Abelardo de la Espriella, al tiempo que expresó que asumirá su rol como jefe de la oposición, al advertir que la votación obtenida el domingo anterior sugiere que representa a la mitad del país.
“Como candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, como lo anuncié oportunamente y en este estadio del escrutinio, he decidido aceptar el resultado que surge de dicho proceso y que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de la República”,
precisó Cepeda, quien de acuerdo con la ley local pasará a ocupar un escaño en el Senado, mientras que su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué, irá a la Cámara de Representantes (diputados).
Cepeda había advertido desde el domingo pasado que aceptaba los resultados del preconteo, pero por haber un margen tan estrecho con de la Espriella, de apenas el 0,96% en la votación, iba a esperar al escrutinio y lo reconocería, al tiempo que presentó más de medio centenar de reclamaciones.
El congresista aceptó la derrota anticipándose al anuncio final sobre el resultado del escrutinio que adelantan los jueces y el Consejo Nacional Electoral (CNE), luego que en la víspera el primero de esos recuentos y revisiones precisara que la diferencia con el preconteo no superaba el 1%.
“Ejerceremos una oposición democrática, vigilante y constructiva, pero también resuelta e inquebrantable cuando se trate de defender los derechos del pueblo. Estaremos junto a las comunidades en los territorios, en los barrios populares, en el campo y las ciudades”, advirtió Cepeda, en mensaje directo a de la Espriella. En ese orden, señaló que la oposición estará vigilante y cuidará de los avances y logros sociales del gobierno saliente de Gustavo Petro, de manera que serán activos tanto en el Congreso como en las calles.
“Resistiremos cualquier intento de sometimiento autoritario. No nos intimidan las amenazas ni la persecución política, la hemos padecido y enfrentado antes y las hemos derrotado una y otra vez”, afirmó Cepeda, que lamentó la injerencia de Estados Unidos durante el proceso electoral y aseguró que las demandas que interpuso ante la justicia local contra de la Espriella y su campaña seguirán.
El senador devenido desde ahora en el jefe de la oposición anunció que hará un recorrido por el país para aunar esfuerzos en las regiones en defensa del medioambiente, los logros sociales, el respeto por los trabajadores y en contra de un modelo político basado en la depredación. “Si de la Espriella y el nuevo gobierno deciden recorrer el camino del diálogo, de la sensatez y del entendimiento nacional, si optan por construir acuerdos sobre la base del respeto mutuo y del interés general, encontrarán en nosotros una disposición sincera de concertación”, afirmó Cepeda, que le reiteró a de la Espriella: “Hoy somos media Colombia contada en las urnas. Somos una parte fundamental de la nación. Somos una fuerza política, social y cultural presente en cada rincón del país. Somos la fuerza serena del cambio social y nadie podrá detenernos”.
De la Espriella toma nota del mensaje de Cepeda: “Acabó la campaña”
El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, calificó de “positivo” el mensaje de reconocimiento a su victoria en las urnas hecho por el senador Iván Cepeda, aseguró que “tomó nota” de su mensaje, sostuvo que la campaña terminó y que era hora de “unir esfuerzos”.
“El presidente electo gobernará en beneficio de todos los colombianos, sin distinción alguna y sin importar por quién hayan votado. Su propósito es trabajar por la unidad nacional, con el pueblo y para el pueblo”, puntualizó un comunicado de la oficina de prensa de de la Espriella. Reiteró que habrá garantías para la oposición y las manifestaciones pacíficas, siempre que sean dentro del marco de la Constitución y la ley. “La campaña electoral ha terminado. Es momento de unir esfuerzos alrededor de los grandes desafíos del país. Los verdaderos enemigos de Colombia son la delincuencia, la corrupción y todas aquellas estructuras que durante los últimos años debilitaron la seguridad, la institucionalidad y la confianza de los ciudadanos”, destacó el nuevo mandatario.
Agencias.
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