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A punta de recetas y prescripciones , Colombia elige presidente

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En ésta perspectiva encontramos un vacío enorme no sólo de la cultura política de Colombia , además está la indiferencia , la apatía y despreocupación por el futuro de la nación

Cuál es el verdadero problema socio político de Colombia?

Hace algunos dias circuló una columna en facebook que trataba de explicar la problemática sobre la desinformación que actualmente sucede con el ‘trauma’ ideológico [consideramos nosotros] que ha venido carcomiendo a la opinión pública en Colombia y que a través de los medios de comunicación y las redes sociales, primordialmente, se orquesta día tras día para confundir , insultar y oscurecer aún mas la nueva senda democrática que vive el país.

La raiz del asunto , de acuerdo a los argumentos de la autora , es que en Colombia todos nos hemos vuelto especialistas y analistas en “algo”. En fútbol , en consejeros médicos y por supuesto , analistas políticos. Nos acostumbramos a autoprescribirnos y recetarnos medicamentos recomendados por el amigo y el familiar por razones económicas o por la ley del menor esfuerzo en vez de acudir donde el real especialista para encontrar el origen del dolor o la enfermedad. Así mismo funciona actualmente con la política. Creemos y asumimos que los políticos , los periodistas y la gente del común tienen la teoría , la bolita mágica y la carta futurista del país y la copiamos y pegamos en nuestro muro social como ciertas y únicas.

Desde nuestra perspectiva creemos es que todo ó casi todo , se ha centrado en las Farc y Santos como los únicos culpables y responsables de la crisis. Si enfocamos el problema en el cambio institucional democrático de los últimos 10 años producidos por los acuerdos de paz , sí. Pero el meollo del asunto es mucho más restrospectivo y va más allá de izquierdistas y derechistas. Es histórico , cultural y educativo.

Dice María Antonia Pardo , la autora de la nota periodística publicada en la cuenta personal de María Milvida Calderón que.. “Cuando uno acepta que no sabe mucho de un tema específico, busca a un experto. Y eso les aconsejo ,dice, Lean menos al político, porque el político le dirá lo que usted quiere oír con tal de manipularlo; y acuda más al analista, al historiador, al investigador. Hay muchos columnistas imperdibles que opinan a diario sobre política y que son inteligentísimos, brillantes e independientes. 

Pero , ¿Qué tanto sabemos los colombianos de política? Los colombianos hemos perdido el sentido común acerca del gobierno y la escaza orientación política ha hecho pensar que la política no sirve y que fue diseñada específicamente para los adultos y viejos y quienes poseen un poco de ese conocimiento han perdido la memoria. En ésta perspectiva encontramos un vacío enorme no sólo de la cultura política de nuestro país , además está la indiferencia , la apatía falta de preocupación por el futuro de la nación.

Hoy, estamos más preocupados y asustados precisamente por la enfermedad que consume a Venezuela y ese temor de convertirnos en comunistas nos ha distraído de lo esencial y puntual.

 

Nos olvidamos de los años dorados de la política cuando los liberales y conservadores empezaron a robarse el país con el paraguas del capitalismo y ,para colmo de males, caímos dentro de un precipicio de odios y resentimientos denominado “50 años de guerra” . En otras palabras ,  mientras el bipartidismo se embolsillaba  cada institución y cada centavo con el discurso de erradicar la pobreza y vendió y negoció su riqueza con programas de gobierno so pretexto de fortalecer la democracia , se abonó el terreno  para la polarización y , a sólo dos días de las elecciones , nos siguen confundiendo con el socialismo , la derecha y la paz.

Ésta inusual polarización creó la brecha generacional entre la paz y la guerra anulando automaticamente la visión que los historiadores y sociólogos pudiesen aportar para construir al nuevo país como añade Antonia Pardo sobre los sabios actuales de la política …” se dedican a esparcir las semillas de sus “profundos conocimientos” aumentando aun más el problema de desinformación tan tenaz que estamos viviendo”.

¿Qué hacer ante la desmesurada información sobre la política , la ideología y los partidos políticos? Seguir eligiendo los Santos, los Gavirias , los Lleras no es el problema. La ideología política no se aprende de la noche a la mañana. Para evitar los errores del pasado hay que dejar los prejuicios , los egos y acudir a los expertos. Al sentido común que dicta que si un político ha robado o tiene cuentas pendientes con la justicia no tiene derecho a ejercer ningún puesto público. Hay que   crear un mecanismo ciudadano para vetar a los corruptos de por vida como planteó Lenin Moreno en la consulta popular de Ecuador.

Iván Duque, candidato del Centro Democrático


Un cambio socio político es además sinónimo de que se debe practicar la honestad y respetar los procesos , las leyes. Dejar de lado “la vuelta” y el negocio sucio para violar la justicia. Empezar a construir una mejor sociedad con ejemplos de buena conducta  , aportando ideas positivas en función de la democracia.

Utópico? Tal vez pero nada puede ser eterno y vitalicio. Hay excelentes pensadores  en Colombia que plantean construir un nuevo país a partir de la riqueza material y humana como plantearon hace 16 años los estudios publicados en la obra: “repensar a Colombia”. Una publicación que recogió el trabajo de reflexión de 130 expertos que participaron en los Talleres del milenio, coordinado por el economista Luis Jorge Garay , publicados en la revista Semana. El ejercicio de reflexión no pretendió aportar un diagnóstico más, sino repensó el país desde distintas perspectivas para aportar una agenda programática, con propuestas concretas para alcanzar un nuevo contrato social, basado en la participación democrática, la integralidad y el compromiso colectivo.

Como lo advierte Rodrigo Villar, investigador de Harvard y uno de los mayores expertos en el tema en Colombia, el tercer sector será cada vez más importante. Y un ejemplo de lo que se puede hacer cuando estos sectores y la comunidad se juntan para trabajar por un objetivo común fue la reconstrucción del Eje Cafetero después del terremoto de 1999.

Es hora de que todos se pregunten lo que pueden hacer por Colombia, que entiendan que el tener derechos también implica deberes y la mejor forma de hacerlo es asumiendo cada quien sus obligaciones. Si bien es cierto que históricamente crecimos en medio de un odio incesante entre guerrilleros , paramilitares y narcotraficantes y 20 de los 50 años de guerra tuvimos dos presidentes mediadores del conflicto armado. Uno , el de Alvaro Uribe enfocado en la seguridad democrática y otro , el de J.m. Santos , ex ministro de Uribe , quien fortaleció a la guerrilla , hoy nos preguntamos en medio de una eneludible confusión si resultó mas cara la cura que la misma enfermedad.

Proceso de paz , el gran dilema político que polarizó a Colombia


En otras palabras , el proceso que le dio respiro y oxigenó a las Farc (que la convirtió en otra fuerza política) terminó por confundirnos aún mas con la crisis de Venezuela. Porque hablando franco y abierto , ésta angustia y sozobra política socialista es lo que no deja dormir tranquilo a los colombianos.

Duque, Petro , Vargas LLeras y fajardo, candidatos presidenciales


En resumidas cuentas el panorama político e ideológico de Colombia está centrado en que un sector de la opinión pública no quiere a Vargas Lleras porque es la bondad del continuismo. Tampoco desean a alguien del Centro Democrático porque tiene el respaldo de Uribe Vélez. Y mucho menos a Petro que es del ala izquierdista. Otros candidatos han hecho alianzas con otras fuerzas políticas independientes y progobierno que acusan al presidente saliente J.M. Santos y al pasado de Alvaro Uribe , pero su peso político y respaldo no es tan fuerte como el Centro Democrático , el Polo Democrático y hasta los partidos de Petro , Fajardo y otros mas a quienes se les acusa también de socialistas. Total! , es mejor que busquemos un experto como señala el artículo. 

Influencia de la política exterior en Colombia 

Otro aspecto político del que poco sabemos _dentro de ésta gama de fuerzas obscuras que influyen en las decisiones de nuestras democracias_ es la injerencia de EEUU en los asuntos internos. En el caso de Colombia , por ejemplo, en repetidas ocasiones se ha tratado de insinuar que Colombia está atada a un monstruo político de dos cabezas. Una de guerra , muerte y odio y otra de paz y diálogo desconociendo el marco histórico del problema. Las políticas en latinoamérica han obedecido , en la mayoría de los casos , y Colombia no ha sido la excepción,  a las exigencias e ideologías impuestas por las potencias extranjeras en especial EEUU.

Cuando el entoces presidente republicano George W. Bush (hijo) decidió enmarcar a los grupos extremistas como terroristas a partir del 9-11  , automáticamente el mapa político trazó una línea beligerante al solicitar a sus países aliados ayuda para combatir al Estado Islámico , Alkaeda y Osama Bin Ladem. Igual sucedió en Colombia. Las guerrillas adquirieron el estatus de terroristas y la consigna era la persecución y el exterminio. No había otra opción pese a las buenas intenciones de la idioscincracia derechista en considerar el sometiniento de los alzados en armas.

Posteriormente , cuando el demócrata Barack Obama  llega a la Casa Blanca cambia el chip y empieza a considerar el diálogo , la paz y la esperanza. Cuba trata de florecer ante la mano tendida del afrodescendiente  pacificador y Colombia abre las puertas del diálogo con la guerrilla de las Farc en la Habana.

Hoy en día, con Donald Trump en el poder, el futuro para Estados Unidos y la misma América Latina y el mundo en general es incierto. El magnate es populista y radical además de proteccionista. Un inexperto que puede facilmente barajar muchas posibilidades y ha dicho que Colombia es su más importante aliado en la región. Siendo esto  una razón bilateral para combatir el narcotráfico y disminuir los cultivos de coca. Pero en el fondo de sus intenciones políticas es posible que apoye un gobierno de derecha. No lo ha afirmado  pero al decir que Rusia intenta desestabilizar la democracia en latinoamérica es porque su proteccionismo traspasará las fronteras.

En conclusión , el difícil camino democrático que debe recorrer Colombia en la lucha por el poder político se debate entre Iván Duque ; Gustavo Petro y posiblemente tome fuerza la posición política del exalcalde Sergio Fajardo de Alianza Verde y por supuesto Vargas LLeras. Se habla , según expertos , que habrá segunda vuelta. Sin embargo hay que tomar en consideración que el presidente Santos pactó varios acuerdos con organismos internacionales en función de la paz que supuestamente son irreversibles y podrían influir el próximo 27 de mayo.

Pero entre prescripciones , recetas , análisis y recomendaciones , los colombianos saldrán a descifrar , éste domingo , el nuevo mapa político bien de izquierda o de derecha. Y si por razones de abstinencia Duque y Petro _los más sonados de la contienda_ se fuesen a segunda vuelta , entonces se aplicará el método de la polarización en donde quien más “leña” le meta al fuego (difamaciones , insultos, cueros al sol , acusaciones , ect) , saldrá el nuevo presidente de Colombia tal como ocurrió en las elecciones de EEUU entre Donald Trump y Hillary Clinton.

 

Agencias

jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Las reñidas elecciones presidenciales de Colombia del domingo se encaminan a una segunda vuelta, con el avance de un candidato de extrema derecha, lo que podría anunciar una nueva victoria electoral de la ola de derecha que se está extendiendo por toda América Latina, según mostraron los resultados oficiales preliminares.

El candidato, Abelardo de la Espriella, se enfrentará ahora a Iván Cepeda, senador del partido de izquierda del presidente saliente del país, Gustavo Petro.

De la Espriella, cuyo ascenso se produjo a finales de la campaña, se asemeja a un nuevo tipo de líderes populistas llamativos de América Latina, como el salvadoreño Nayib Bukele, quien comparte el enfoque de línea dura del presidente Donald Trump frente a la delincuencia y ha prometido aplicarlo a los narcotraficantes.

Con más del 99 por ciento de los votos escrutados, los resultados publicados por el registro civil nacional revelaron un electorado dividido en dos. De la Espriella obtuvo el 44,73 por ciento de los votos y Cepeda el 40,91 por ciento. Como ninguno de los candidatos obtuvo más del 50 por ciento, se celebrará una segunda vuelta el 21 de junio.

El domingo por la noche, Petro cuestionó los resultados preliminares y dijo que no los aceptaría hasta que se completara el recuento oficial de votos. Cepeda, veterano defensor de los derechos humanos, obtuvo el apoyo de la amplia base del proyecto político de Petro, que ha intentado representar a las poblaciones pobres y marginadas que por mucho tiempo han quedado fuera de los salones del poder. Petro estaba limitado a un solo mandato presidencial.

El inesperado ascenso de De la Espriella desbarató lo que la clase política colombiana había creído que sería una victoria fácil para ellos frente a Cepeda. Paloma Valencia, senadora conservadora que contaba con el apoyo de algunos de los políticos más poderosos del país, solo obtuvo el domingo el 6,84 por ciento de los votos.

Los expertos afirman que los resultados son una sorprendente reprimenda a la clase dirigente conservadora que ha gobernado en gran medida Colombia, un país sudamericano diverso de 54 millones de habitantes, desde su independencia hace más de 200 años. Petro fue el primer dirigente político de izquierda de Colombia.

“Es la primera vez que el país se divide entre un bloque de izquierda y otro de derecha”, dijo María Jimena Duzán, destacada periodista de investigación y comentarista política colombiana. Con la elección del próximo líder de Colombia aún en el aire, se esperaba que los funcionarios de Washington siguieran de cerca la próxima ronda de votaciones.

El gobierno de Trump se ha esforzado por impulsar la ola de derecha en América Latina mientras busca aliados para su agresiva lucha contra los narcotraficantes.

De la Espriella, de 47 años, abogado que nunca ha ocupado un cargo público, subió en las encuestas en la recta final de la campaña presentándose como un <outsider< antisistema y avivando el temor a que la izquierda convierta a Colombia en Venezuela, el fallido Estado autoritario vecino.

También aprovechó la preocupación generalizada por la seguridad, prometiendo acabar con los grupos armados y las bandas que, según muchos colombianos, han hecho de la extorsión una parte real de sus vidas. En un aparente guiño al sistema penitenciario
de Bukele en El Salvador, De la Espriella prometió construir 10 prisiones de máxima seguridad en la selva.

Cepeda, de 63 años, es un firme aliado de Petro, quien se presentó con una plataforma de continuidad y la promesa de defender a las víctimas de los conflictos armados del país, así como a los pobres. Aunque los expertos dicen que Cepeda se benefició de la sólida base de la izquierda —y de un reciente y considerable aumento del salario mínimo—, no estaba claro si su personalidad reservada y sus discursos centrados en la política atraerían a los votantes como lo hizo la presencia galvanizadora de Petro.

“Petro abrió el camino para que alguien no carismático, como él, sino con una figura más profunda, pueda llegar”, dijo Eduardo Ayala, politólogo que asistió a un mitin de Cepeda en la capital, Bogotá.

Muchos de los partidarios de De la Espriella se hicieron eco de la afirmación de su candidato de que Cepeda sería más radical que Petro. “Sería un desastre”, dijo Klaudia Rincón, profesora de matemáticas de octavo grado en Barranquilla, la ciudad caribeña costera donde De la Espriella depositó su voto, mientras se dirigía a las urnas. “Comunismo total”.

Votantes, comentaristas y analistas coincidieron en que las elecciones no habían sido como ninguna otra que se recuerde.

La campaña de De la Espriella combinó el populismo a la antigua usanza con nuevas artimañas, como videos generados por inteligencia artificial que mostraban con realismo a sus rivales políticos conspirando contra él. Para eludir una norma que prohíbe llevar ropa de campaña a las urnas, se pidió a sus partidarios que vistieran la camiseta amarillo canario de la selección nacional de fútbol de Colombia.

Muchos votantes dijeron el domingo que, a pesar de la grandilocuencia de De la Espriella, les tranquilizaba su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, un experimentado economista que fue ministro de Hacienda del anterior presidente conservador, Iván Duque.

El voto de la derecha, que se dividió entre De la Espriella y Valencia, podría consolidarse en torno al candidato de extrema derecha en la segunda vuelta. Los expertos dijeron que los votantes centristas podrían inclinarse hacia la izquierda en la segunda vuelta, pero que Cepeda tendría que asegurarles que no nacionalizará industrias ni adoptará medidas de extrema izquierda que afecten a la economía.

Se enfrenta a una ardua batalla, no solo por el sentimiento antiizquierdista, sino por la decepción que existe en muchos sectores con Petro, cuyo mandato estuvo marcado por escándalos personales y gubernamentales y por un gasto desbocado que dejó una deuda de niveles propios de la era de la pandemia, dijeron los economistas.

En contienda con De la Espriella, se enfrenta a una figura llamativa que cautivó a un amplio número de seguidores con discursos virtuosos pronunciados desde una caja blindada, una mascota tigre y un eslogan pegadizo: “¡Firme por la Patria!”.

El espectáculo pareció eclipsar, para muchos, su falta de experiencia.

“Me parece que es un tipo inteligente”, dijo Silvia García, de 67 años, intérprete jubilada de conferencias internacionales, quien votó por el candidato en Barranquilla y predijo que construiría un gabinete fuerte.

Muchos votantes parecieron pasar por alto las controversias que han perseguido a De la Espriella a lo largo de su carrera, incluido el escrutinio sobre su relación con clientes colombianos de mala reputación en la opinión pública, como Alex Saab, aliado cercano del exdirigente venezolano, quien ha sido extraditado a Estados Unidos.

“Es como un doctor que va a curar o sanar a un delincuente, a un guerrillero, un paramilitar”, dijo Fabián Campos, un votante de Bogotá, sobre la carrera judicial de De la Espriella. “Si toca, pues prestarle los servicios”.

La participación fue alta el día de las elecciones, y los observadores internacionales dijeron que no había habido grandes problemas a pesar de las predicciones de fraude por ambas partes, y de las amenazas y ataques violentos durante la campaña, incluido el tiroteo mortal contra dos trabajadores de la campaña de De la Espriella.

Esteban González Pons, jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Hubo una participación inusualmente alta entre los colombianos residentes en el extranjero, y la mayoría de los electores en Estados Unidos votaron por De la Espriella, según mostraron los resultados. En el condado de Miami-Dade, Florida, los votantes habían hecho fila desde hacía días ante el consulado, muchos de ellos con camisetas amarillas y gritando los lemas de su campaña.

En muchos sentidos, la votación fue un referendo sobre el legado del presidente saliente, Petro.

El mandato de Petro se definió tanto por la representación histórica de las comunidades indígenas, afrocolombianas y LGBTQ como por una agenda legislativa estancada, discursos públicos digresivos y una relación inestable con Trump.

William Pineda, camionero de carga de las afueras de Bogotá, dijo que veía a Cepeda como la siguiente fase de un proyecto que, por primera vez en la historia del país, estaba del lado de los pobres y vulnerables.

Pineda dijo que Cepeda quiere ayudar a la gente de a pie, para que los ricos no lo decidan todo.

El papel central de Colombia en el tráfico de drogas de la región la convierte en una pieza clave de la campaña de Trump para erradicar los carteles<span; con la colaboración de los gobiernos regionales aliados.

De la Espriella ha dicho que buscaría un acuerdo similar al alcanzado por el vecino Ecuador, que ha aceptado la participación de las fuerzas estadounidenses en operaciones conjuntas en su territorio.

Cepeda, por su parte, cerró su campaña diciendo que deseaba poner fin al “ciclo de las violencias” de ataques militares contra grupos armados y represalias. A menudo ha hablado de la fracasada guerra contra las drogas que Estados Unidos lleva décadas librando.

Publicado en NYT

 

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Agencias

Abelardo de la Espriella y Cepeda disputarán presidencia de Colombia en segunda vuelta

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Bogotá, 31 may (EFE).- El candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, diputarán en segunda vuelta la Presidencia de Colombia el próximo 21 de junio al ser los más votados en la primera ronda celebrada este domingo.

Con el 98,27 % de las mesas contabilizadas, De la Espriella da la sorpresa al pasar de los 10 millones de votos (43,74 %), un resultado mejor que el que le daban las encuestas, en las que siempre estuvo en segundo lugar, detrás de Cepeda.

El candidato de la izquierda, por su parte, quedó en segundo lugar, con 9,5 millones de papeletas (40,90 %), cuando falta por informar menos del 2 % de las 122.020 mesas dispuestas para las elecciones de este domingo, según la Registraduría nacional, entidad que organiza las elecciones.

Sin embargo, como ninguno obtuvo la mitad más uno de los votos necesaria para proclamarse vencedor en primera vuelta, De la Espriella y Cepeda irán a una segunda ronda en tres semanas.

El tercer puesto es para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, que recibe 1,6 millones de votos en esta medición parcial (6,91 %).

Valencia es la gran perdedora de estas elecciones porque su votación es muy inferior al 12 % que le daban las últimas encuestas, e incluso menor a los 3,2 millones de votos que obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.

En cuarto se sitúa Sergio Fajardo, del partido de centro Dignidad & Compromiso, con 992.510 votos, que representan el 4,26 %.

Otra candidata de centro, la exalcaldesa bogotana Claudia López, se sitúa en el quinto lugar con 221.058 votos (0,94 %). EFE

 

 

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Agencias

Halagos de Trump a Xi Jinping sólo tuvo una respuesta : Estabilidad estratégica constructiva

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | VISITA DE TRUMP A CHINA

Xi Jinping, el líder de China, se ha pasado el último año haciendo frente al presidente Donald Trump. Respondió a los aranceles de tres dígitos con aranceles de tres dígitos y restringió las exportaciones de tierras raras, obligando al gobierno de Trump a dar marcha atrás. Ambas partes salieron perjudicadas, al igual que la economía mundial.

Sin embargo, tras haber dejado clara su posición y haber establecido a China como par de Estados Unidos, Xi ahora está pasando de la represalia a la conciliación. En una cumbre celebrada esta semana en Pekín, que calificó de histórica, Xi ofreció a Washington una elección: aceptar a China como una potencia igual, con líneas rojas que no deben cruzarse, o continuar en un ciclo de conflicto que podría caer en una “trampa de Tucídides” global de colisión entre superpotencias.

Xi le dio a este plan un nombre nuevo, aunque algo forzado: “estabilidad estratégica constructiva”.

Repitió este término durante toda la cumbre, una visita diseñada para mostrarle a Trump cómo podría ser una amistad entre ambos países, con toda la pompa en las cavernosas salas del Gran Salón del Pueblo, una visita privada al Templo del Cielo y conversaciones en el interior de Zhongnanhai, el complejo amurallado y hermético de la dirigencia china.

En cierto modo, el gobierno de Trump ya estaba siguiendo las reglas de China en esta visita. El presidente estadounidense en general se mostró muy respetuoso con Xi. Trump lo colmó de elogios y se abstuvo de replicar cuando el dirigente chino advirtió a Estados Unidos que actuara con cautela en el tema de Taiwán, la isla autogobernada que reclama Pekín.

Las nuevas reglas del juego

Xi habló en términos elevados y abstractos sobre lo que implicaba exactamente la estabilidad estratégica constructiva. Habló de “cooperación” como un “pilar”; “competencia dentro de los límites adecuados”; “diferencias manejables” y “paz esperable”.

Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China de la Universidad Fudan de Shanghái, dijo que esto se reduce a reconocer que la competencia forma parte de la relación.

A pesar de eso, los dos países pueden albergar la esperanza de que hay más razones para cooperar que para enfrentarse. La cumbre puso de relieve algunas de las formas en que podrían colaborar, como la lucha contra el flujo de fentanilo a Estados Unidos, el establecimiento de normas básicas para la inteligencia artificial y la resolución del conflicto del estrecho de Ormuz.

¿Está Washington de acuerdo?

El resumen oficial chino de la reunión decía que Trump estaba de acuerdo con la nueva definición de Xi de la relación. Aunque la Casa Blanca no lo mencionó en su propio resumen, el secretario de Estado Marco Rubio sugirió en una entrevista con la NBC el viernes que el gobierno de Trump había respaldado el concepto.

“Una de las cosas en las que hacen hincapié los chinos, y en la que estamos de acuerdo, es en la estabilidad estratégica de nuestra relación, una relación constructiva, pero también una relación que establezca una estabilidad estratégica para que no haya malentendidos que puedan llevar a un conflicto más amplio”, dijo Rubio.

Hace apenas unos años, Pekín se oponía con vehemencia a una política del gobierno de Biden denominada “competencia gestionada”, que tiene similitudes con lo que Xi propone ahora. Esta implicaba aceptar que ambas partes eran rivales, pero también imponer barreras para evitar que la relación derivara hacia un conflicto. Pekín rechazó ese marco por considerarlo un intento de contener a China.

La razón por la que Xi se siente hoy cómodo con la idea podría tener mucho que ver con la creciente paridad de poder entre China y Estados Unidos. Pekín siente que ya no puede ser presionado por Washington luego de haber empatado con el gobierno de Trump en la guerra comercial del año pasado, al amenazar con restringir el suministro global de minerales críticos necesarios para fabricar tecnologías modernas.

Por qué Xi está dispuesto a dialogar

Al mismo tiempo, una confrontación con Estados Unidos no beneficia a China. Su economía lleva años estancada debido a una crisis inmobiliaria, y no puede permitirse ninguna disrupción del comercio mundial, su principal motor de crecimiento.

Xi está dando a entender que quiere consolidar el empate actual para que el gobierno de Trump no interfiera en su gran visión del futuro de China: un país rebosante de poderío tecnológico e industrial preparado para superar a un Estados Unidos en declive como primera potencia mundial.

“Para China, esta frase tiene que ver con ganar tiempo y jugar para sacar ventaja mientras Pekín intenta esperar que termine el gobierno de Trump”, señaló Evan Medeiros, profesor de Georgetown que fue asesor para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de Barack Obama.

“China quiere gestionar lo que percibe como un declive gradual de Estados Unidos con la esperanza tanto de acelerarlo como de hacerlo lo menos disruptivo posible”, añadió.

China apuesta por el largo plazo

Estados Unidos no es ajeno a los intentos de China de enmarcar la relación entre ambos países en su propio beneficio.
En 2013, Xi intentó convencer a Obama de adoptar lo que denominó “un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”, que pedía a Estados Unidos respetar lo que China considera sus intereses fundamentales, como sus pretensiones sobre Taiwán y el mar de China Meridional.

Al final el gobierno de Obama se negó a respaldar el concepto, reconociendo que exigía ceder poder en Asia y dejar vulnerables a aliados y socios.

“Se trata de una maniobra clásica de China, que intenta que Estados Unidos acepte un marco como forma de enlazar a Washington y establecer los términos de la relación bilateral de cara al futuro”, dijo Medeiros sobre el más reciente intento de Xi.

“Estas frases son arenas movedizas geopolíticas”, añadió. “Una vez que entras, no puedes salir, y cuanto más lo intentas, más te arrastra China”.

Cómo utilizará China este replanteamiento

Se trata de un replanteamiento de la relación, pero en los términos de Pekín, afirmó Shen Dingli, estudioso de las relaciones internacionales en Shanghái.

China, por ejemplo, podría alegar más adelante que el gobierno de Trump había violado los principios de la estabilidad estratégica constructiva al seguir vendiendo más armas a Taiwán. “Lo que China quiere es que la relación entre China y Estados Unidos sea buena y estable, pero con la condición de que China diga: ‘Yo soy quien proporciona el camino y yo soy quien señala la dirección’”, dijo Shen.

Otros analistas chinos afirman que es necesario un nuevo marco para reducir la influencia de los sectores de línea dura hacia China en el Congreso, que amenazan con socavar el acercamiento. También existe el temor de que Trump pueda cambiar su postura sobre China después de las elecciones intermedias de 2026.

“La preocupación siempre está ahí. Es algo por lo que es muy conocido”, afirmó Xin, de la Universidad de Fudan.

Publicado en NYT

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