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Agencias

Colegio Electoral ratifica triunfo presidencial de Joe Biden

Francisco

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EP New York/agencias

Washington__ El Colegio Electoral de EE.UU. dio este lunes un golpe letal al intento del presidente saliente, Donald Trump, de revertir en los tribunales el resultado de las elecciones de noviembre, una estrategia inaudita y fútil que alimentó las divisiones y la desconfianza en el sistema democrático en el país.

Al confirmar la elección de Joe Biden como el próximo presidente de EE.UU., los miembros del Colegio Electoral, reunidos en cada estado, ratificaron lo que los medios de comunicación habían pronosticado hace más de un mes: que Trump perdió los comicios del 3 de noviembre y tendrá que abandonar la Casa Blanca el 20 de enero.

UNA ESTRATEGIA LEGAL FALLIDA

Decidido a ignorar esa realidad, Trump lanzó a comienzos de noviembre una extraordinaria campaña destinada a convencer a los tribunales de que se había perpetrado un fraude masivo debido fundamentalmente a la expansión de las opciones de voto por correo, sin presentar ninguna prueba real.

Su objetivo y el de sus aliados era convencer a las cortes de cada estado, y en último término al Tribunal Supremo, de que declararan inválido el resultado no solo en uno, sino en varios estados clave, para eliminar así la notable ventaja que le llevaba Biden en el Colegio Electoral, con 306 votos frente a 232.

La corroboración de la victoria de Biden en el Colegio Electoral, tres días después de que el Supremo desestimara su intento más ambicioso de desafiar lo votado, marca el fin de la estrategia de Trump en los tribunales, aunque no necesariamente el término de sus maniobras para aferrarse al poder.

LA ÚLTIMA ESPERANZA DE TRUMP: EL CONGRESO

Trump todavía tiene una última y rebuscada esperanza: la de inclinar la balanza a su favor el 6 de enero, cuando ambas cámaras del Congreso se reunirán para poner el sello final al resultado de las elecciones, en una sesión encabezada por el actual vicepresidente estadounidense, Mike Pence, que preside el Senado.

En esa sesión se contarán los votos electorales de cada estado, y si un miembro de la Cámara Baja y otro del Senado se oponen al cómputo en un territorio, pueden desafiarlo; pero para invalidarlo tendrían que superar una votación de ambas cámaras, una meta muy complicada de alcanzar.

Stephen Miller, asesor de Trump, aseguró este lunes que la batalla por retener el poder seguirá hasta el 20 de enero, en una señal de que Trump no planea reconocer la derrota pese a su corroboración en el Colegio Electoral.

Sin embargo, lo que está claro es que su pulso contra lo votado ya no se dirimirá en los tribunales, donde sus excéntricos abogados presentaron decenas de demandas desde que los medios de comunicación pronosticaron la victoria de Biden, el pasado 7 de noviembre.

DENUNCIAS DESCABELLADAS Y SIN PRUEBAS

El equipo legal de Trump, encabezado por el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani esgrimía casi a diario ante los medios graves acusaciones de fraude y enrevesadas teorías de la conspiración, pero luego no aportaba pruebas contundentes ante los tribunales, que desestimaron sus demandas en casi todos los casos.

Sus descabellados argumentos fueron desde acusar de interferencia electoral al fallecido presidente venezolano Hugo Chávez y asegurar que los aliados de este habían contado votos estadounidenses en España y Alemania; a afirmar que Trump ganó por millones de votos, pero que muchos se derivaron a Biden debido a un software amañado por los demócratas.

El golpe de gracia a esa estrategia lo propinó el pasado viernes el Tribunal Supremo, que rechazó una demanda presentada por los líderes republicanos de Texas y respaldada por Trump para impedir que Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin, refrendaran este lunes su victoria en el Colegio Electoral.

El principal objetivo de los abogados de Trump fue siempre dar la vuelta al resultado en esos cuatro estados clave, que el ahora presidente ganó en 2016, pero que ahora han votado por Biden.

UNA CAMPAÑA DE RELACIONES PÚBLICAS

Además de acudir a los tribunales, Trump presionó a legisladores estatales en Michigan y Pensilvania para que interfirieran en el proceso del Colegio Electoral, y a los líderes republicanos de Georgia para que encontraran formas de descalificar votos.

La tensión en Georgia escaló hasta tal punto que al menos un trabajador electoral recibió amenazas de muerte, y el encargado de la implementación del sistema de votación en el estado, Gabriel Sterling, exigió públicamente que el presidente y sus aliados “pararan” sus denuncias infundadas de fraude.

Pero Trump seguía con una estrategia que ha sido, ante todo, una campaña de relaciones públicas para pulir su marca de líder insurgente y enemigo del poder establecido, y promete mantenerla mucho después de abandonar la Casa Blanca en enero.

La táctica ya le ha dado resultados: solo el 24 % de los estadounidenses que se definen como republicanos aceptan el resultado de las elecciones, según una encuesta de principios de diciembre de la emisora NPR y la consultora Marist. EFE

 

Agencias

El lenguaje de la guerra de EE.UU. e Israel

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | OPINIÓN POLÍTICA

EE. UU.-Israel solamente pueden entender el lenguaje de la guerra

Por: Níkolas Stolpkin

El optimismo que se ha generado por la tregua de dos semanas entre Irán y Estados Unidos -Pakistán como país intermediario-, hay que verlo con mucha cautela y prudencia, porque del inicial optimismo se podría pasar rápidamente al más completo pesimismo.

Las buenas intenciones suelen ser muy embriagadoras, pero la realidad en el terreno suele quitar dicha embriaguez.

Principal obstáculo para la paz: Israel

Seamos objetivos, tanto Israel como EE. UU. en el fondo de todo este asunto nunca han deseado la paz en el Medio Oriente. Ejemplos están de sobra. ¿O acaso no nos ha convencido lo que ya ha pasado en Siria, Irak, Afganistán, Palestina, Líbano, etc.?

Pero, aunque EE. UU. quiera intentar llegar a un acuerdo con Irán, el principal obstáculo para la paz siempre será Israel. Por lo que EE. UU. deberá hacer algo por lo que todos desconfían de que se pueda hacer: controlar a Israel.

(Nota del autor: A estas alturas del partido, ¿quién podría controlar a Israel?)

Tira y afloja: el juego favorito para mantener los mercados internacionales a flote.

Desde que se proclamó oficialmente el alto al fuego entre EE. UU. e Irán (el pasado martes 07 de abril), la parte israelí puede dar la impresión de que no querrá ser parte, ya que ha seguido con sus incursiones militares, incluso más intensas aún, tanto en el Líbano como en Irán. Y si prosigue, lamentablemente Hezbolá en el Líbano no se quedará de brazos cruzados, e Irán difícilmente dejará que Israel los siga agrediendo.

Por tanto, será difícil que se pueda concretar un alto el fuego total en Medio Oriente, a menos que las partes afectadas acepten las condiciones del país vencedor, quien es el que debería dar las pautas.

La resistencia en Irak ha acatado el alto al fuego desde el primer momento; Hezbolá está dispuesto a acatarlas siempre y cuando Israel lo acate; e Irán obviamente desea el alto al fuego con la condición de que se puedan respetar sus condiciones.

Pero en estos momentos claves se necesita seriedad para poder llegar a buen puerto, y no lo estamos observando. Tanto EE. UU. como Israel no parecieran tomarle peso al asunto.

Estados Unidos no puede jugar a las ambigüedades, e Israel no puede jugar al desentendido. Incluso podría dar la impresión de que Donald Trump estuviera jugando con los mercados, manteniendo el precio del petróleo en un cierto rango.

Las amenazas de Trump y los supuestos “acuerdos” o “negociaciones”, que van y vienen, ¿son parte de una estrategia para mantener los mercados internacionales a flote y no permitir que se hundan?

Actores partes de un Todo

Los actores principales de la guerra deberían estar de acuerdo en que EE. UU.-Israel son parte de un Todo, como lo puede ser en el presente las fuerzas de resistencia en el Líbano, Irak y Yemen que luchan coordinadamente junto a Irán. Si Israel se desmarca del Todo al que pertenece, entonces se volvería confuso el Todo, y así sería imposible de llegar a un consenso entre las partes que reconocen cada Todo.

Para que se logre avanzar a un acuerdo, las partes involucradas necesitan ponerse de acuerdo en las partes que conforman cada Todo.

Si la parte de un Todo no quiere ser parte de un acuerdo que involucre a su Todo, ¿el Todo podría quedar libre de represalias por parte de la contraparte, en caso de que una parte de cierto Todo quiera jugar de manera “independiente”, sin desprenderse de su Todo?

El silencio de los culpables

Los aliados de Israel (EE. UU.-Inglaterra-Unión Europea) deberían desde ya condenar enérgicamente los ataques de Israel al Líbano e Irán. No condenarlos significa avalar su posición a favor de la guerra.

Pedro Sánchez, presidente de España, pareciera ser el primero que ha condenado los intensos ataques criminales contra el Líbano por parte de Israel. Algo que bien podrían emular los demás líderes de la Unión Europea. Porque si se han negado a prestar sus territorios para que EE. UU. pueda atacar a Irán ¿por qué no condenar a Israel y aplicar sanciones? Claro, se les es más fácil para ellos condenar y sancionar a Rusia con respecto a Ucrania y terminar siendo más dependientes de EE. UU., ¿no?

Medios de comunicación

Algo a destacar es que los Grandes Medios de Comunicación Occidentales no están poniendo mucho énfasis en la violación del alto al fuego por parte de Israel. Más han puesto énfasis en los acuerdos que se pudieran llevar a cabo en Islamabad, Pakistán. ¿Cuál será el comportamiento de los Grandes Medios de Comunicación Occidentales si Hezbolá (en el Líbano) e Irán se puedan defender de los ataques de Israel? ¿Los titulares, pronto, serán “Irán y Hezbolá han violado el cese al fuego”, “Irán ha roto el acuerdo”?

Llega a ser increíble cómo los Grandes Medios de Comunicación Occidentales han terminado por naturalizar los crímenes de guerra de Israel y EE. UU. Crímenes de guerra que quedan en la más absoluta impunidad. Más de 250 muertos y más de mil heridos en la última incursión de Israel en el Líbano y los Grandes Medios Occidentales ni siquiera se inmutan. Otra cosa muy distinta sería si esos muertos y heridos hubiesen sido provocados por Rusia en algún país europeo como en Alemania; los Grandes Medios Occidentales tendrían semanas o meses hablando del tema. Pero como hoy es Líbano… ¿A quién le importa?

Hoy es el Líbano, pero todos fuimos testigos de toda la tragedia que vivió Gaza con los palestinos y no se pudo hacer nada. ¡¡¡Nada!!! ¿Cómo quieren que el mundo sienta alguna empatía por los israelíes cuando caen misiles iraníes en territorios ocupados?

Y mañana los Grandes Medios de Comunicación Occidentales tendrán que naturalizar la injusticia, si EE. UU. decidiera apoderarse de Groenlandia. Trump nuevamente ha advertido a sus “aliados” de la OTAN sobre ese “enorme trozo de hielo tan mal gestionado”.

Lenguaje de la guerra

Si los actores afectados no desean entender el significado del alto al fuego como la mejor vía para aceptar su derrota en el terreno, entonces lo más probable es que las fuerzas de Irán y la resistencia en el Líbano, Irak y Yemen querrán hacerle entender su derrota por medio del lenguaje de la guerra, único lenguaje que podrían entender.

Irán junto a sus aliados tienen como uno de sus principales objetivos expulsar la presencia militar de EE. UU. en la región, por lo que podrían atacar todos los intereses norteamericanos en Medio Oriente de una forma tal que ni siquiera puedan alcanzar a pedir clemencia.

Fuera del tablero EE. UU., Israel quedaría “desamparado” y podría terminar pagando por todos sus crímenes. ¿Se avizora un nuevo Nuremberg?

EE. UU. desea salir de Medio Oriente por las malas, ya que no pudieron convencerlo por las buenas.

Pero esta vez quizá Irán haya captado el juego del “tira y afloja” de Trump para mantener cierto nivel de los mercados a flote, por lo que esta vez Irán podría apostar en zambullir los mercados hasta las profundidades más desconocidas, cerrando el estrecho de Bab el-Mandeb y quién sabe si después se les ocurra cortar los cables submarinos de internet que pasan por el estrecho de Ormuz y el Mar Rojo (el grueso de todos los cables). ¿De qué manera se habrían de reparar los daños si estos se pudieran encontrar en zonas donde existieran operaciones militares activas? ¿Europa, África, Asia están preparados para tal escenario?

https://stolpkin.net/

Níkolas Stolpkin

Análisis internacional – Geopolítica

NOTA : La opinión y el análisis de los contenidos políticos son responsabilidad de los autores.

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Agencias

Siglos después, en un palacio moderno, un presidente con ínfulas de cruzado decidió reencauchar una idea.

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ANÁLISIS POLÍTICO

Por Gabriel Ángel Ardila | Colombia

El presidente y sus molinos delirantes que mueven a buenos titulares

 

En la Edad Media, un héroe ingenioso levantó molinos de viento para que el pueblo tuviera pan. Sus aspas giraban con noble propósito: harina para la mesa, progreso para la aldea.

Hoy, en cambio, un presidente “genial” se sube al escenario con casco de conquistador y proclama:

—¡Molinos inteligentes! ¡La sustitución energética será nuestra cruzada!

Aplauden los asesores como si acabara de descubrir el fuego, mientras los molinos modernos no muelen trigo, sino titulares. Cada aspa gira con discursos reciclados, diseñados para tapar sus metidas de pata con Trump y sus otros enredos.

El pueblo, incrédulo, observa:

Los campesinos preguntan si de esos molinos saldrá pan o solo promesas.

Los comerciantes calculan si la energía “inteligente” servirá para encender la nevera o solo para iluminar la propaganda.

Los cronistas anotan que la “reconquista de Venezuela descremada” suena más a menú de cafetería que a estrategia geopolítica.

Mientras tanto, el visionario se pasea con aire de caballero medieval, convencido de que lucha contra gigantes. Pero los únicos gigantes son sus propios errores, disfrazados de molinos que giran al ritmo del viento de la demagogia.

Y así, entre aspas de cartón y discursos inflados, el reino descubre que los molinos del héroe medieval daban pan… (y los coristas piden queso y piden pan) y los soplos de ese lunático solo dan risa.

El héroe medieval que inventa molinos de viento evoca la imagen de la innovación como símbolo de progreso, pero también de ilusiones quijotescas: la lucha contra gigantes que en realidad son molinos. Al traerlo al presente, se evidencia un contraste entre la verdadera creatividad transformadora y el uso político de símbolos energéticos para distraer de problemas más profundos.

En un reino medieval, un héroe visionario levantó molinos de viento para que el pueblo tuviera pan sin depender de los caprichos del clima. Sus aspas giraban con noble propósito: transformar la fuerza invisible del aire en harina tangible, alimento para todos. Era un invento que hacía historia, un símbolo de ingenio y progreso.

Siglos después, en un palacio moderno, un presidente con ínfulas de cruzado decidió reencauchar la idea. “¡Molinos inteligentes!”, proclamó, mientras señalaba maqueta tras maqueta en conferencias televisadas. No eran molinos para dar pan, sino para dar titulares. Cada aspa giraba no con viento, sino con discursos huecos, diseñados para distraer de sus tropiezos con Trump y otros enredos diplomáticos.

Oh, y ahora ¿quién podrá asustarnos?

 

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Agencias

Reunión Trump vs Petro , más allá de la retórica

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | ANÁLISIS POLÍTICO

¿Qué interesa de Colombia
en su relación con USA?

Por GABRIEL ÁNGEL ARDILA

Poco o nada: atrás quedaron los mejores momentos de la relación bilateral, cuando por algún motivo esta Nación suramericana le causaba inquietud a la de más arriba. El Plan Colombia (2000 en adelante), con inversión de EE. UU. por más de 10.000 millones de dólares en asistencia militar, económica y social, los resultados poco alentadores para ambos dejaron atrás el hecho histórico. Podría afirmarse que hoy no hay nada, distinto de la fobia por los cultivos ilícitos y la gigantesca cuota que desde ese suelo se hace al contrabando y comercio ilícito con narcóticos y otros agentes perturbadores.

Aunque polémico por el enfoque militar, aquél fue el momento de mayor cercanía y apoyo estratégico.

Aunque hubo momentos de cooperación en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea, el punto más alto de la relación fue el Plan Colombia, que transformó la alianza en una asociación estratégica de largo plazo. Desde entonces, la relación se ha diversificado hacia comercio, medio ambiente y migración, mostrando que, pese al trauma del “I took Panama”, ambos países lograron construir una alianza sólida.

El futuro inmediato de la relación bilateral estará marcado por pragmatismo y resultados medibles. Para Colombia, esto significa que el apoyo estadounidense dependerá de avances verificables en seguridad, migración y transición energética.

Hubo en algún tiempo, incluyendo las décadas del 60-a los 90 del siglo pasado pasando por la también célebre cooperación de la era Kennedy, de “alti – bajos”. La mirada sobre esos años muestra que la relación pasó de un enfoque de desarrollo social (Kennedy, Alianza para el Progreso) a uno de seguridad y control (años 80, narcotráfico).

En ese tránsito, Colombia se consolidó como aliado confiable, aunque muchas de las promesas de desarrollo quedaron truncas.

Para los años que corrieron del presente siglo, hay poco qué rescatar en esa relación bilateral. De modo que para los Estados Unidos de norteamérica, Colombia no significa prácticamente nada diferente a las preocupaciones por los negocios ilícitos.

Presenciamos durante el principio de los años 80 una amabilidad “expectante”, llena de viajeros con buenos propósitos académicos o de conquista del sueño americano. Vimos desde los bancos de varias universidades a donde nos invitaron y fuimos bien venidos, bien atendidos y hasta valorados en ejercicio académico, esa curiosidad del gringo por saber si estos vecinos en verdad serviríamos para algo. Nos capacitaron para descubrir sendas de desarrollo. Pero todo quedó en esfuerzos aislados.

El balance es pobrísimo: Se ha abandonado la investigación, se desprecia el aporte científico de muchos profesionales calificados en distintas materias y el país se empobreció mucho más con incursiones politiqueras de muy baja calificación. Ganaron los vociferantes, los de megáfono en mano, para destruir lo poco que estaba construido.

A eso va un presidente con su carga de frases grandilocuentes, alegador profesional, armado con escudos tan poderosos como los del Chapulín colorado. ¿Qué nos espera entonces?

 

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