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Enfoque Mundial

ENTREVISTA A JUAN CARLOS BLANCO, EL CANCILLER EN LA TORMENTA

Francisco

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MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES DE URUGUAY DURANTE EL GOBIERNO DEL PRESIDENTE JUAN MARÍA BORDABERRY

por Ricardo Angoso

rangoso@iniciativaradical.org

 Juan Carlos Blanco fue el canciller del presidente Juan María Bordaberry durante lo que se conoció como el período cívico-militar que dio paso después a la dictadura militar (1973-1985). Blanco tuvo el dudoso honor de ser uno de los pocos civiles procesados, juzgados y condenados por hechos ocurrido en esa época, junto con el mismo Bordaberry, y en la actualidad cumple una condena de veinte años por un delito de desaparición que niega.

TITULARES:

“Bordaberry, pese a lo que se ha dicho, siempre trató de defender la legalidad de la autoridad civil frente a los militares”;

“Una gran responsabilidad de lo que aquí ocurrió la tienen los Tupamaros que, una vez fracasados en las urnas, llegaron a decir que “por aquí, por las urnas, no va la cosa”;

“Yo siempre fui muy claro y mantuve una línea de defensa de la constitucionalidad y de las instituciones representativas”;

“Guardo la esperanza de que algún día otra generación reflexione sobre todo lo que ocurrió en Uruguay y lo que hicieron con nosotros. Y se preguntará:¿qué fue lo que pasó en ese momento? Y se comprobarán las tropelías que se cometieron con nosotros”;

“Mi vida hasta el 15 de noviembre de 2035 es estar aquí, en la cárcel. Tengo 80 años y eso significa que me han condenado de por vida”;

“Se han vulnerado los acuerdos iniciales que teníamos en la transición democrática. El origen de estos procesos viene de no haber buscado la concordia y la tradición clásica de Uruguay”.

Ricardo Angoso:¿Fue usted el primer procesado en Uruguay por asuntos o delitos relativos a la dictadura militar?

Juan Carlos Blanco: Si, así fue. Pero no quiero hacer declaraciones y menos públicas, si puedo ayudarle en su trabajo, lo hago, pero sin publicaciones, ni mucho menos.

R.A.:¿Cómo llegó a la Cancillería de Uruguay en 1972?

J.C.B.:Me remito a lo que cuento en libro. Estuve trabajando en la Organización de Estados Americanos (OEA) y fui llamando por el presidente constitucional Jorge Pacheco Areco para trabajar en la cancillería uruguaya. Luego, en noviembre de 1972, el presidente Juan María Bordaberry me nombra canciller a los 36 años, en un hecho sin precedentes en la historia de Uruguay. Yo era un funcionario y llegue de una forma accidental al gobierno, nada de participar en golpes de Estado u otras historias.

R.A.:Realmente, ¿fue Bordaberry el artífice del golpe de Estado llevado a cabo por los militares?

J.C.B.: No, nada de eso. El gobierno constitucional de 1971 de Pacheco ya había encomendado antes a las Fuerzas Armadas luchar contra la subversión, considerando que para derrotarla era necesario emplear todos los medios. Entonces, cuando Bordaberry llega al poder ya estaban las Fuerzas Armadas tomando partido en la lucha contra el terrorismo. El gobierno legal llamó a las Fuerzas Armadas para que lucharan junto con la policía en la lucha contra el terrorismo; más adelante, los militares consideraron que se debían de hacer algunos cambios en las Leyes para luchar más efectivamente contra la subversión.

R.A.:¿También hubo problemas entre Bordaberry y los militares?

J.C.B.:Siempre hubo problemas. Se dice que Bordaberry llamaba  a los militares para dar un golpe de Estado y fue todo lo contrario. Los imitares trataban de ir ocupando espacios sobre los civiles y Bordaberry trataba de proteger estos espacios e instituciones. Bordaberry, pese a lo que se ha dicho, siempre trató de defender la legalidad de la autoridad civil frente a los militares. Se dieron situación de tensión, como era lógico. Nadie quería que los militares se hicieran totalmente con el poder.

R.A.:¿Más tarde se produjo la salida del gobierno de Bordaberry?

J.C.B.:Fue en el año 1976. Ese año tenía que haber habido elecciones. Bordaberry, entonces, disolvió el parlamento y aseguró que entregaría el gobierno al ciudadano que fuera electo para el cargo de presidente de la República. Tenía la idea y la voluntad de convocar elecciones. Luego Bordaberry presentó una propuesta para crear un régimen de corte corporativista, en lo que yo no estaba de acuerdo, y hubo un choque con algunos sectores. Así se llegó a una situación en la que se produjo la anomalía de que la institucionalidad no se respetó ni tampoco hubo elecciones. Llegados a ese punto, y en un momento de protagonismo de los militares, yo decidí renunciar y abandonar el cargo.

R.A.:¿Y que hizo desde 1976 hasta 1985, en que abandonan los militares el poder?

J.C.B.:No tuve responsabilidades políticas, aunque ocupe los últimos tres años un cargo en las Naciones Unidas para acompañar a la transición democrática y darle una visibilidad. Estuve en ese periodo pero no en posición de gobierno, sino como diplomático.

R.A.:¿Más tarde fue senador?

J.C.B.:Eso fue posteriormente, cuando se recuperó la normalidad y las instituciones recuperaron todo su vigor. Fui electo en las elecciones de 1990 y hasta el año 1995 ocupé esa responsabilidad.

R.A.:¿Cómo se volvieron abrir estas heridas que parecían dormidas en la historia de Uruguay, cómo fue que le procesaron?

J.C.B.:Sin lugar a dudas, fue un hecho sorprendente y contrario a lo que había sido la tradición uruguaya hasta nuestros tiempos. Nunca en nuestra historia se había llegado a este estado de cosas. Aquí nunca hubo ni vencidos ni vencedores, siempre se apeló a la concordia y a la reconciliación. Y hubo clemencia siempre para los vencidos.

R.A.:¿Y qué argumentaron en su contra para procesarle?

J.C.B.:En las dos causas que me llevaron a la condena, sin pruebas de ningún tipo, fueron asuntos de índole internacional. El primer caso fue una persona que se asiló en la embajada de Venezuela y fue secuestrada por agentes no identificados que después la hicieron desaparecer. Nunca se conoció quién la secuestro. Luego también se me acusó del asesinato de cuatro uruguayos en Buenos Aires. Nunca tuve ninguna conexión ni relación con esos delitos. Ni siquiera se llegó a demostrar mi responsabilidad en los mismos. Me acusan de haber sido coautor de estos crímenes. ¡Pero ni siquiera nadie habló de estos asuntos cuando yo estaba en la Cancillería! No tuve participación en ninguno de estos asuntos ni tome parte en actos represivos, ya que no era mi misión ni función. Ni remotamente tuve alguna relación con esos actos.

R.A.:¿Y había testigos en su contra?

J.C.B.:No hay testigos ni documentos, realmente no hay nada de nada que pueda avalar esta condena que sufro injustamente. Ya le he dicho que ni remotamente tuve alguna relación con ese asunto. Ni siquiera los militares nos consultaban acerca de esos asuntos, actuaban con total autonomía. Si lo hicieron, nadie me consultó ni me dijo nada en su momento.

R.A.:¿Su relación con Bordaberry fue buena?

J.C.B.:Luego que abandoné la Cancillería tuve menos relación con él. Estaba muy desencantado por el curso que habían tomado las cosas y por la forma en que los militares se habían entrometido en la vida del país. Buscó un modus vivendi con los militares en unas circunstancias difíciles. Pero, en mi caso, yo siempre fui muy claro y mantuve una línea de defensa de la constitucionalidad y de las instituciones representativas. Bordaberry, todo hay que decirlo, siempre me apoyó y me dejó que me desempeñara en mis funciones y atribuciones.

R.A.:¿Bordaberry también fue procesado?

J.C.B.:Bordaberry fue acusado de varios delitos, entre ellos el mismo del que yo fui acusado como coautor. Se trata de los cuatro crímenes de Buenos Aires a los que antes me referí. Pero también le acusaron de otras violaciones de Derechos Humanos. Se confundió, en estos casos, la responsabilidad política con la penal. Es un error que por responsabilidades políticas sean juzgados los responsables de ese periodo.

R.A.:¿Habló con Bordaberry cuando estuvo encarcelado?

J.C.B.:No, nunca traté con él. Creo que nos encontramos en algún juzgado por estos asuntos, pero nada más. Incluso yo estaba preso y él estaba en la casa arrestado. Tuvimos una relación normal, pero no tuvimos muchas ocasiones de volver a hablar.

R.A.:¿Y cómo puede evolucionar su causa, tiene esperanzas de salir?

J.C.B.:He agotado todas las vías, no hay esperanzas. Mi vida hasta el 15 de noviembre de 2035 es estar aquí, en la cárcel. Tengo 80 años y eso significa que me han condenado de por vida. Formalmente, me han condenado de por vida. No se respeta nada, ni las reglas básicas jurídicas. Han hecho la excepción para que incluso en un caso como el mío no me pueda beneficiar de la edad.

R.A.:¿No esperó alguna medida de gracia del presidente José Mujica, que había sido guerrillero y participado en la lucha armada?

J.C.B.:Mujica había dicho antes de llegar al gobierno que no quería que los viejos estuvieran presos pero luego se desdijo y no se concretó nada. Y aquí estamos, todavía presos y sin esperanza. No olvidemos que Mujica pertenecía a los Tupamaros y fueron ellos los que iniciaron el conflicto en Uruguay, cuando atacaron el orden constitucional y a un gobierno democrático.

Los Tupamaros arrancan con sus actividades terroristas en 1963, en pleno gobierno democrático. Teníamos un gobierno democrático votado por más del 90% de los ciudadanos. Eramos un país libre, con todas las libertades y derechos, y sin presos políticos. Ese es el contexto en que vivíamos y en el que los Tupamaros actúan. Uruguay no era una dictadura, entonces, y algunos prefirieron utilizar la vía armada para llegar al poder que las vías políticas. Aquí, además, no se dio la represión que se dio en otros lugares, como la Argentina y Chile.

Se creó una comisión de la verdad y la paz para determinar que había ocurrido con la represión y determinó que tan solo había habido en la dictadura 28 desaparecidos. Uno es terrible, pero no se llegó a la represión de otras partes. Solo uno es censurable, pero no es la magnitud de otros países. En doce años de dictadura militar solo hay 28 muertos, no es un genocidio, eso está claro. Seamos objetivos y veamos eso en perspectiva. En Uruguay ni hubo ni genocidio ni exterminio. No se puede comparar con lo que ocurrió en Argentina, donde hubo miles de muertos.

R.A.: ¿Considera como algunos que con ustedes ha habido una justicia asimétrica?

J.C.B.:Se han vulnerado los acuerdos iniciales que teníamos en la transición democrática. El origen de estos procesos viene de no haber buscado la concordia y la tradición clásica de Uruguay. Yo ya he terminado todos mis recursos y no veo salida. Pese a todo lo que han hecho, yo perdono, incluso a los que me han condenado y buscado la venganza. Creo que algún día llegará alguien y ponga fin a esta situación, alguien que en el futuro se pregunte por qué fuimos condenados. Yo busco la paz y la concordia, ofrezco mi mano y el perdón, que son patrimonio de todos los uruguayos. Luego, como católico, no le guardo rencor a nadie y nos les guardo rencor a mis enemigos.

Me han dado muy duro y me atribuyeron un poder que nunca tuve. Yo abandoné en 1976 y durante diez años no tuve ningún poder ni actividad. Me tengo que reír ante esta situación, no he querido perder el sentido del humor. Nunca he sido una persona agresiva ni violenta, es una paradoja, algo irreal, que yo esté pasando por esta situación. Estoy preso sin pruebas ni fundamentos.

El comienzo de este proceso fue muy difícil. Realicé mi defensa, pero fue inútil y nadie me escuchó. En algún momento alguien se preguntará algo y quizá ya no estemos aquí para luchar por nuestra inocencia; la mayor parte de mis amigos ya están muertos y yo ya tengo muchos años. La mayor parte de los actores de ese periodo han muerto. Pero guardo la esperanza de que algún día otra generación reflexione sobre todo lo que ocurrió en Uruguay y lo que hicieron con nosotros. Y se preguntará:¿qué fue lo que pasó en ese momento? Y se comprobarán las tropelías que se cometieron con nosotros.

Yo no tuve mando ni autoridad para cometer esos crímenes, pero incluso voy más allá y le aseguró que desde el gobierno no se dieron esas órdenes para cometer esos crímenes de los que nos acusan. No creo que ni Bordaberry diera esas órdenes a nadie. Hubo víctimas lamentables en una situación de violencia que se produjo por la irrupción del terrorismo en la vida política de Uruguay. Creo que la intervención de los militares tenía que haber durado menos tiempo, pero sin perder de vista que cuando los soldados salen a la calle a patrullar y restaurar el orden, la gente aplaudía y veía con satisfacción esa intervención. Una gran responsabilidad de lo que aquí ocurrió la tienen los Tupamaros que, una vez fracasados en las urnas, llegaron a decir que “por aquí, por las urnas, no va la cosa”. No sacaron ni un solo diputado y apelaron a las armas para tomar el poder.

R.A.:¿No le permiten salir ni un día al mes?

J.C.B.:Alguna vez, unas horas al mes. Pero hay que tomarse este asunto con mucha paciencia. Gracias a Dios soy una persona religiosa y tengo fe en que algún día todo pasará. También mi familia me apoya mucho y viene a visitarme con frecuencia. No me quiero dejar ganar por el odio. Uruguay nunca fue un país de odio, que es un valor incalculable. No somos un país de gente violenta o que odie. Nuestra moderación es una realidad. Estoy bien y apelo a la paciencia. Me han tratado como un monstruo y me hace gracia. Incluso uno de los crímenes de los que se me acusan era uno de mis mejores amigos, cómo puede ser posible. Dicen que soy coautor del asesinato de un amigo y claro que no es cierto.

Yo sufro por mi familia, que quizá se ha llevado la peor parte en esta historia, pero yo me encuentro tranquilo porque sé que soy inocente. Fuerza y paciencia son las dos claves a las que he apelado para sobrevivir en estas circunstancias tan adversas. Incluso charló y he tenido amigos carceleros, veo todo este estado de casos como algo surrealista. Llevo nueve años presos y ya me he familiarizado con la cárcel. Solo lo siento por mi familia, que padece estas circunstancias. Mis amigos ya han muerto. Lo que sientes aquí es que algunos que quizá deberían haber venido a verte no vinieron, mientras que te sorprende que, por ejemplo, te venga a ver un policía que te conoció en la cárcel cuando te vigilaba.

TEXTOS DEL LIBRO “EL CANCILLER EN LA TORMENTA”

“…he sido objeto de reiteradas denuncias y procedimientos en los que nunca hubo una sola prueba concreta que apoyara las acusaciones.
Durante un lapso de veintidós años he sido hostilizado sin tregua, moviéndose en mi contra todos los resortes del Estado más la consiguiente repercusión en los medios de comunicación. Mientras en los miles y miles de fojas de actuaciones en los tres Poderes y en las comisiones relacionadas con derechos humanos nada me involucra en ningún hecho criminal…”

“…Es la culminación de la ola de la izquierda cambiando la historia, la marea de la historia recientes incidiendo sobre la política del presente…”

“…mi prisión es mostrada como prueba de que hay una nueva actitud con respecto a los Derechos Humanos y los excesos de la dictadura son castigados. El hecho de que yo sea inocente es, a esos efectos, un detalle menor… A la manera de los sacrificios bárbaros, mi prisión sirve en alguna forma para aplacar en el terreno político a las fieras, dándoles algo, o alguien, para devorar…”

“…Sé sin asomo de duda que mi participación en ese tiempo turbado fue con la intención indeclinable de perseverar todo los posible de un Uruguay que se debatía en un conflicto sin precedentes y de encontrar en medio de la tormenta los caminos que nos llevaran hacia adelante conforme a nuestras tradiciones…”

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Agencias

“Mi casa está de fiesta” en el 52 festival del folclor colombiano

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | COLOMBIA

52 Festival del folclor colombiano
MI casa está de fiesta.

Por Gustavo Lugo | Ibagué

La capital musical de Colombia Ibagué celebró la versión 52 del Festival Folclórico Colombiano, una de las festividades culturales más importantes del país. Comenzando el mes de Junio las celebraciónes se toman el departamento del tolima, un mes de música, cultura, reinas, gastronomia, danzas y fiestas.

La capital musical de colombia como se le llama a Ibagué, en unión con la gobernación del tolima que dirije adriana Magali Matiz y la alcaldesa de Ibagué Johana Ximena Aranda se encargaron de realizar este importante evento y completamente gratis para todos.

Ibagué recibió a miles de turistas que llegaron y disfrutaron de todas las actividades, y se demostró una vez más que la ciudad está capacitada para celebrar eventos de talla internacional, El tolima vivió una vez más el festival folclórico colombiano,

Con una  programación variada del 22 al 29 de junio se celebró con exito rotundo la versión 52 del folclor colombiano, como el dia del tamal, el dia de la lechona, el gran desfile de San juan, la elección y coronacion de la nueva embajadora municipal del folclor 2026, caravana real de embajadoras nacionales del folclor, por nombrar algunos.

Además,  el desfile de autos antiguos y clasicos, allí tambiém se unieron los amantes de las bicicletas y motos antiguas, y no podemos dejar pasar la reinaguración de la Concha Acústica Garzón y collazos  con un gran concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, la alcaldesa Johana Aranda recibió la batuta del director y por unos segundos dirigió la Sinfónica Nacional.

La concha Acústica se ha convertido en  otro importante lugar para los ibagureños, por su arquitectura y comodidad en el corazón de la ciudad.

Hay que recalcar que la elección y coronación de la embajadora municipal del folclor 2026, la muestra folclórica de las candidatas del encuentro departamental del folclor, la elección y coronacion de la embajadora departamental 2026-2027, y la gala de coronación encuentro nacional, con el concierto del artista invitado Felipe Pelaez, y otros eventos más se ralizaron en la Concha Acustica Garzon y Collazos.

Maria Paula Gonzalez Lozano, representó a Ibagué en el 52 Festival Folclórico Colombiano , fue elejida como Embajadora Municipal del Folclor, representaba la comuna 12 de la ciudad y obtuvo el titulo por su carisma, dominio escenico e interpretación del baile tradicional.

La Virreina Nacional del Folclor 2026, es Mariangel Tumay Hernandez, representante del departamento del Casanare fue elejida en la noche de coronación y clausura del 52 Festival Del Folclor Colombiano.

Jania Raquel Osorio Mejia, representante del departamento de Cordoba, fue coronada como la nueva embajadora Nacional del Folclor Colombiano

Con un balance muy positivo para la economía regional, la alta afluencia de turistas, la gran ocupación hotelera y el comercio local fortalecieron la economía de la ciudad.

Enfoque Periodistico y “Florida News” , da sus agradecimientos a la Gobernación Del tolima, La Alcaldía de Ibagué, a Cristian Torres jefe de prensa y comunicaciónes de la alcaldia, Mauricio Hernandez Cala secretario de cultura de Ibague y a todo ese gran grupo de trabajo en las diferentes áreas que con su profesionalismo, dedicación y arduo trabajo mantienen en alto el orgullo Ibaguereño.

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Agencias

CNE declara a De La Espriella nuevo presidente de Colombia 2026-2030

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | COLOMBIA | ELECCIONES 2026

Colombia: Fin del escrutinio, De la Espriella presidente
La autoridad electoral aprueba el resultado del recuento. Cepeda asume su derrota y se perfila como opositor. EL vencedor dice que gobernará “para todos”,

El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Colombia concluyó el escrutinio de las elecciones presidenciales en los 32 departamentos del país, la capital, Bogotá, y las circunscripciones en el extranjero, confirmando la victoria de Abelardo De la Espriella, quien será proclamado hoy como nuevo presidente de la República para el periodo 2026-2030.

El exministro José Manuel Restrepo lo acompañará como vicepresidente.

El anuncio fue realizado por el Presidente del CNE, Cristian Quiroz, quien convocó la sesión formal para declarar oficialmente las elecciones tras redactar las resoluciones pertinentes. La proclamación se produce luego de que se retiraran las apelaciones presentadas por el Pacto Histórico durante la audiencia nacional de escrutinio y luego de que el candidato derrotado, Iván Cepeda, reconociera el resultado electoral.

El escrutinio confirmó esencialmente el preescrutinio publicado la noche de las elecciones del 21 de junio, revelando mínimas diferencias, y las autoridades electorales colombianas describieron el proceso de consolidación de los resultados como “eficiente, transparente e inédito” en la historia electoral de Colombia.

Cepeda aceptó su derrota

Iván Cepeda, el senador de izquierda y candidato presidencial de Colombia, aceptó hoy su derrota en las urnas y por ende la presidencia del ultraderechista Abelardo de la Espriella, al tiempo que expresó que asumirá su rol como jefe de la oposición, al advertir que la votación obtenida el domingo anterior sugiere que representa a la mitad del país.
“Como candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, como lo anuncié oportunamente y en este estadio del escrutinio, he decidido aceptar el resultado que surge de dicho proceso y que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de la República”,
precisó Cepeda, quien de acuerdo con la ley local pasará a ocupar un escaño en el Senado, mientras que su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué, irá a la Cámara de Representantes (diputados).

Cepeda había advertido desde el domingo pasado que aceptaba los resultados del preconteo, pero por haber un margen tan estrecho con de la Espriella, de apenas el 0,96% en la votación, iba a esperar al escrutinio y lo reconocería, al tiempo que presentó más de medio centenar de reclamaciones.

El congresista aceptó la derrota anticipándose al anuncio final sobre el resultado del escrutinio que adelantan los jueces y el Consejo Nacional Electoral (CNE), luego que en la víspera el primero de esos recuentos y revisiones precisara que la diferencia con el preconteo no superaba el 1%.

“Ejerceremos una oposición democrática, vigilante y constructiva, pero también resuelta e inquebrantable cuando se trate de defender los derechos del pueblo. Estaremos junto a las comunidades en los territorios, en los barrios populares, en el campo y las ciudades”, advirtió Cepeda, en mensaje directo a de la Espriella. En ese orden, señaló que la oposición estará vigilante y cuidará de los avances y logros sociales del gobierno saliente de Gustavo Petro, de manera que serán activos tanto en el Congreso como en las calles.

“Resistiremos cualquier intento de sometimiento autoritario. No nos intimidan las amenazas ni la persecución política, la hemos padecido y enfrentado antes y las hemos derrotado una y otra vez”, afirmó Cepeda, que lamentó la injerencia de Estados Unidos durante el proceso electoral y aseguró que las demandas que interpuso ante la justicia local contra de la Espriella y su campaña seguirán.

El senador devenido desde ahora en el jefe de la oposición anunció que hará un recorrido por el país para aunar esfuerzos en las regiones en defensa del medioambiente, los logros sociales, el respeto por los trabajadores y en contra de un modelo político basado en la depredación. “Si de la Espriella y el nuevo gobierno deciden recorrer el camino del diálogo, de la sensatez y del entendimiento nacional, si optan por construir acuerdos sobre la base del respeto mutuo y del interés general, encontrarán en nosotros una disposición sincera de concertación”, afirmó Cepeda, que le reiteró a de la Espriella: “Hoy somos media Colombia contada en las urnas. Somos una parte fundamental de la nación. Somos una fuerza política, social y cultural presente en cada rincón del país. Somos la fuerza serena del cambio social y nadie podrá detenernos”.

De la Espriella toma nota del mensaje de Cepeda: “Acabó la campaña” 

El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, calificó de “positivo” el mensaje de reconocimiento a su victoria en las urnas hecho por el senador Iván Cepeda, aseguró que “tomó nota” de su mensaje, sostuvo que la campaña terminó y que era hora de “unir esfuerzos”.

“El presidente electo gobernará en beneficio de todos los colombianos, sin distinción alguna y sin importar por quién hayan votado. Su propósito es trabajar por la unidad nacional, con el pueblo y para el pueblo”, puntualizó un comunicado de la oficina de prensa de de la Espriella. Reiteró que habrá garantías para la oposición y las manifestaciones pacíficas, siempre que sean dentro del marco de la Constitución y la ley. “La campaña electoral ha terminado. Es momento de unir esfuerzos alrededor de los grandes desafíos del país. Los verdaderos enemigos de Colombia son la delincuencia, la corrupción y todas aquellas estructuras que durante los últimos años debilitaron la seguridad, la institucionalidad y la confianza de los ciudadanos”, destacó el nuevo mandatario.

Agencias.

 

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Agencias

jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

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EP FLORIDA NEWS | ELECCIONES COLOMBIA 2026

Las reñidas elecciones presidenciales de Colombia del domingo se encaminan a una segunda vuelta, con el avance de un candidato de extrema derecha, lo que podría anunciar una nueva victoria electoral de la ola de derecha que se está extendiendo por toda América Latina, según mostraron los resultados oficiales preliminares.

El candidato, Abelardo de la Espriella, se enfrentará ahora a Iván Cepeda, senador del partido de izquierda del presidente saliente del país, Gustavo Petro.

De la Espriella, cuyo ascenso se produjo a finales de la campaña, se asemeja a un nuevo tipo de líderes populistas llamativos de América Latina, como el salvadoreño Nayib Bukele, quien comparte el enfoque de línea dura del presidente Donald Trump frente a la delincuencia y ha prometido aplicarlo a los narcotraficantes.

Con más del 99 por ciento de los votos escrutados, los resultados publicados por el registro civil nacional revelaron un electorado dividido en dos. De la Espriella obtuvo el 44,73 por ciento de los votos y Cepeda el 40,91 por ciento. Como ninguno de los candidatos obtuvo más del 50 por ciento, se celebrará una segunda vuelta el 21 de junio.

El domingo por la noche, Petro cuestionó los resultados preliminares y dijo que no los aceptaría hasta que se completara el recuento oficial de votos. Cepeda, veterano defensor de los derechos humanos, obtuvo el apoyo de la amplia base del proyecto político de Petro, que ha intentado representar a las poblaciones pobres y marginadas que por mucho tiempo han quedado fuera de los salones del poder. Petro estaba limitado a un solo mandato presidencial.

El inesperado ascenso de De la Espriella desbarató lo que la clase política colombiana había creído que sería una victoria fácil para ellos frente a Cepeda. Paloma Valencia, senadora conservadora que contaba con el apoyo de algunos de los políticos más poderosos del país, solo obtuvo el domingo el 6,84 por ciento de los votos.

Los expertos afirman que los resultados son una sorprendente reprimenda a la clase dirigente conservadora que ha gobernado en gran medida Colombia, un país sudamericano diverso de 54 millones de habitantes, desde su independencia hace más de 200 años. Petro fue el primer dirigente político de izquierda de Colombia.

“Es la primera vez que el país se divide entre un bloque de izquierda y otro de derecha”, dijo María Jimena Duzán, destacada periodista de investigación y comentarista política colombiana. Con la elección del próximo líder de Colombia aún en el aire, se esperaba que los funcionarios de Washington siguieran de cerca la próxima ronda de votaciones.

El gobierno de Trump se ha esforzado por impulsar la ola de derecha en América Latina mientras busca aliados para su agresiva lucha contra los narcotraficantes.

De la Espriella, de 47 años, abogado que nunca ha ocupado un cargo público, subió en las encuestas en la recta final de la campaña presentándose como un <outsider< antisistema y avivando el temor a que la izquierda convierta a Colombia en Venezuela, el fallido Estado autoritario vecino.

También aprovechó la preocupación generalizada por la seguridad, prometiendo acabar con los grupos armados y las bandas que, según muchos colombianos, han hecho de la extorsión una parte real de sus vidas. En un aparente guiño al sistema penitenciario
de Bukele en El Salvador, De la Espriella prometió construir 10 prisiones de máxima seguridad en la selva.

Cepeda, de 63 años, es un firme aliado de Petro, quien se presentó con una plataforma de continuidad y la promesa de defender a las víctimas de los conflictos armados del país, así como a los pobres. Aunque los expertos dicen que Cepeda se benefició de la sólida base de la izquierda —y de un reciente y considerable aumento del salario mínimo—, no estaba claro si su personalidad reservada y sus discursos centrados en la política atraerían a los votantes como lo hizo la presencia galvanizadora de Petro.

“Petro abrió el camino para que alguien no carismático, como él, sino con una figura más profunda, pueda llegar”, dijo Eduardo Ayala, politólogo que asistió a un mitin de Cepeda en la capital, Bogotá.

Muchos de los partidarios de De la Espriella se hicieron eco de la afirmación de su candidato de que Cepeda sería más radical que Petro. “Sería un desastre”, dijo Klaudia Rincón, profesora de matemáticas de octavo grado en Barranquilla, la ciudad caribeña costera donde De la Espriella depositó su voto, mientras se dirigía a las urnas. “Comunismo total”.

Votantes, comentaristas y analistas coincidieron en que las elecciones no habían sido como ninguna otra que se recuerde.

La campaña de De la Espriella combinó el populismo a la antigua usanza con nuevas artimañas, como videos generados por inteligencia artificial que mostraban con realismo a sus rivales políticos conspirando contra él. Para eludir una norma que prohíbe llevar ropa de campaña a las urnas, se pidió a sus partidarios que vistieran la camiseta amarillo canario de la selección nacional de fútbol de Colombia.

Muchos votantes dijeron el domingo que, a pesar de la grandilocuencia de De la Espriella, les tranquilizaba su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, un experimentado economista que fue ministro de Hacienda del anterior presidente conservador, Iván Duque.

El voto de la derecha, que se dividió entre De la Espriella y Valencia, podría consolidarse en torno al candidato de extrema derecha en la segunda vuelta. Los expertos dijeron que los votantes centristas podrían inclinarse hacia la izquierda en la segunda vuelta, pero que Cepeda tendría que asegurarles que no nacionalizará industrias ni adoptará medidas de extrema izquierda que afecten a la economía.

Se enfrenta a una ardua batalla, no solo por el sentimiento antiizquierdista, sino por la decepción que existe en muchos sectores con Petro, cuyo mandato estuvo marcado por escándalos personales y gubernamentales y por un gasto desbocado que dejó una deuda de niveles propios de la era de la pandemia, dijeron los economistas.

En contienda con De la Espriella, se enfrenta a una figura llamativa que cautivó a un amplio número de seguidores con discursos virtuosos pronunciados desde una caja blindada, una mascota tigre y un eslogan pegadizo: “¡Firme por la Patria!”.

El espectáculo pareció eclipsar, para muchos, su falta de experiencia.

“Me parece que es un tipo inteligente”, dijo Silvia García, de 67 años, intérprete jubilada de conferencias internacionales, quien votó por el candidato en Barranquilla y predijo que construiría un gabinete fuerte.

Muchos votantes parecieron pasar por alto las controversias que han perseguido a De la Espriella a lo largo de su carrera, incluido el escrutinio sobre su relación con clientes colombianos de mala reputación en la opinión pública, como Alex Saab, aliado cercano del exdirigente venezolano, quien ha sido extraditado a Estados Unidos.

“Es como un doctor que va a curar o sanar a un delincuente, a un guerrillero, un paramilitar”, dijo Fabián Campos, un votante de Bogotá, sobre la carrera judicial de De la Espriella. “Si toca, pues prestarle los servicios”.

La participación fue alta el día de las elecciones, y los observadores internacionales dijeron que no había habido grandes problemas a pesar de las predicciones de fraude por ambas partes, y de las amenazas y ataques violentos durante la campaña, incluido el tiroteo mortal contra dos trabajadores de la campaña de De la Espriella.

Esteban González Pons, jefe de la misión de observación electoral de la Unión Europea en Colombia, calificó el proceso electoral de “ordenado, tranquilo, transparente y fluido”.

Hubo una participación inusualmente alta entre los colombianos residentes en el extranjero, y la mayoría de los electores en Estados Unidos votaron por De la Espriella, según mostraron los resultados. En el condado de Miami-Dade, Florida, los votantes habían hecho fila desde hacía días ante el consulado, muchos de ellos con camisetas amarillas y gritando los lemas de su campaña.

En muchos sentidos, la votación fue un referendo sobre el legado del presidente saliente, Petro.

El mandato de Petro se definió tanto por la representación histórica de las comunidades indígenas, afrocolombianas y LGBTQ como por una agenda legislativa estancada, discursos públicos digresivos y una relación inestable con Trump.

William Pineda, camionero de carga de las afueras de Bogotá, dijo que veía a Cepeda como la siguiente fase de un proyecto que, por primera vez en la historia del país, estaba del lado de los pobres y vulnerables.

Pineda dijo que Cepeda quiere ayudar a la gente de a pie, para que los ricos no lo decidan todo.

El papel central de Colombia en el tráfico de drogas de la región la convierte en una pieza clave de la campaña de Trump para erradicar los carteles<span; con la colaboración de los gobiernos regionales aliados.

De la Espriella ha dicho que buscaría un acuerdo similar al alcanzado por el vecino Ecuador, que ha aceptado la participación de las fuerzas estadounidenses en operaciones conjuntas en su territorio.

Cepeda, por su parte, cerró su campaña diciendo que deseaba poner fin al “ciclo de las violencias” de ataques militares contra grupos armados y represalias. A menudo ha hablado de la fracasada guerra contra las drogas que Estados Unidos lleva décadas librando.

Publicado en NYT

 

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