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‘Florence’ , el huracán más destructivo de los últimos años

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EP USA/ agencias

El huracán Florence golpeará las Carolinas y Virginia el jueves por la noche como un huracán intenso con marejadas ciclónicas mortales, vientos violentos y enormes inundaciones tierra adentro debido a las lluvias. Este evento podría ser uno de los más fuertes que se hayan registrado en esta parte de la costa este , advierte the wather channel.

Pero las consideraciones meteorológicas que aducen de un posible desastre en esta zona costera , ya hablan de la influencia climática en el poderiso huracán florence.

Para que se forme una tormenta tan poderosa como la que amenaza la costa este de Estados Unidos, dicen los meteorólogos, se necesitan un puñado de ingredientes, y el huracán Florence de categoría 4 los tiene todos , publica hoy (AP)


1.Temperaturas más cálidas de lo normal en el mar para que agreguen fuerza y lluvias a una tormenta.

2. Un patrón de viento que permita que una tormenta aumente su fuerza y la mantenga.

3. Mayor nivel del mar para empeorar la marejada ciclónica.

4. Una tormenta que cubra un área grande, para empapar y azotar a más personas.

-Y, por último, una combinación inusual de otros sistemas meteorológicos que probablemente detendrán a Florence cuando toque tierra en las Carolinas, lo que le permitirá que se estacione durante días y arroje enormes cantidades de lluvia.

“Mientras más tiempo se mantenga estacionaria, habrá más viento y más lluvia. Ello significa que podría haber más árboles derribados y apagones”, dijo Ken Graham, director del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC por sus siglas en inglés).

“Esta tormenta realmente me asusta”, manifestó. “Es una de esas situaciones en las que se van a registrar lluvias torrenciales, marejadas catastróficas y peligrosas, y fuertes vientos”.

El NHC indicó el martes por la tarde que había elevado su pronóstico de lluvia de 38 a 63 centímetros (15 a 25 pulgadas) y a 88 centímetros (35 pulgadas) en lugares aislados. Sin embargo, una simulación conocida como el modelo europeo, prevé que algunas zonas reciban hasta 1 metro (45 pulgadas) de lluvia.


Tema relacionado: El poder destructivo del huracán Florence


¿Suena improbable? Pues es el mismo modelo que pronosticó de forma acertada el año pasado que el huracán Harvey, que también se quedó mucho tiempo estacionado en tierra, dejaría caer un metro y medio (60 pulgadas) de agua.

“Se parece un poco a Harvey en el sentido de que se acerca como una poderosa tormenta hacia la costa, pero después se detendrá”, dijo Kerry Emanuel, profesor de meteorología para el MIT y experto en huracanes. “Este no es un buen panorama”.

Florence es una tormenta inusual debido a que se dirige a las Carolinas desde el este. Habitualmente, las tormentas se acercan a Carolina del Norte y del Sur y al Atlántico Medio desde el sur, y aquellas usualmente cambian de dirección y regresan al océano.

Sin embargo, una formación meteorológica conocida como zona de alta presión está estacionada sobre la costa este de Estados Unidos, lo que evita que Florence haga el giro habitual, dijo el experto en huracanes de la Universidad de Miami, Brian McNoldy.

Luego de que Florence toque tierra, ese sistema _que actualmente está sobre Washington y Nueva York_ se moverá hacia el este, pero será reemplazado por otro que se está formando sobre los Grandes Lagos, el cual mantendrá estacionada a Florence, explicó McNoldy.

El trayecto de Florence continúa siendo incierto. Se podría mover un poco al norte hacia Virginia o un poco al sur hacia Carolina del Sur. Pero es una tormenta tan grande que la lluvia seguirá cayendo sobre la región sin importar hacia dónde se dirija. Los expertos temen que, con las montañas de los Apalaches al oeste, podría provocar inundaciones y aludes.

El gran tamaño de Florence _con vientos de fuerza de tormenta tropical que se extienden 270 kilómetros (170 millas) desde su centro en todas direcciones_ significa que su furia llegará mucho antes de que el ojo del huracán toque tierra, dijo Graham.

Parte del comportamiento de Florence, de lo que se ha visto hasta ahora y de lo que los expertos pronostican, muestra la influencia del cambio climático.

La posibilidad de que se mantenga estacionaria se está convirtiendo en algo más regular y es un resultado del cambio climático, dijo Jim Kossin, climatólogo de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) y experto en huracanes.

Las aguas sobre las que Florence se mueve se encuentran 1,5 grados Celsius (2,7 grados Fahrenheit) más cálidas de lo normal, indicó McNoldy. Incluso la temperatura habitual del mar es lo suficientemente cálida para que se forme una tormenta, pero esto se suma a la fuerza de la tormenta y a las lluvias que provocará. El aire contiene ahora un 10% más agua que puede caer como lluvia.

En cuanto a la marejada ciclónica, que podría ser de hasta 3,6 metros (12 pies) en algunas partes, se presentará sobre el aumento en el nivel del mar causado por el cambio climático. Por ejemplo, las aguas frente a la costa de Wilmington, en Carolina del Norte, han aumentado casi 20 centímetros (7,5 pulgadas) desde 1935, de acuerdo con la NOAA. Servicio informativo AP


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Jennifer N. Kay en Miami contribuyó a este despacho.

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9/11 , 20 años después del dolor

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EP New York/ 9/11

Nueva York, una ciudad herida pero cambiada 20 años después del 11S

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23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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