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Lo que se juega España en Cataluña

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Por Ricardo Angoso

EP New York / opinión/ Mientras la crisis catalana parece consumir todas las energías políticas de nuestra clase dirigente, no parece vislumbrarse al día de hoy una salida razonable, negociada y consensuada al mayor desafío que tiene ante sí la joven democracia española. Cuarenta años de tranquilidad democrática se han visto turbados por la irrupción en escena de un nacionalismo radical, destructivo, ajeno al respeto a las más mínimas normas elementales de un Estado de Derecho y que, en su huida hacia adelante, ha sido capaz de destruir la institucionalidad catalana, aliarse con las fuerzas políticas más radicales del espectro europeo –la tardoestalinista CUP- y embarcarse en un proyecto ilegal sustentado en las más endebles bases, como la famosa y chapucera consulta del uno de octubre. 

No les ha bastado con haber destruido la concordia y la convivencia pacífica en la que vivía Cataluña, sino que no han parado en mientes para llevar a cabo el actual proceso de dinamitar a conciencia el diálogo con aquellos que en Cataluña pensaban de otra forma con respecto al dichoso proceso independentista. En su huida hacia adelante, rumbo hacia ninguna parte, fueron capaces de dar rienda suelta a un discurso racista, etnicista, supremacista y burdo, en que los españoles eran retratados como cerdos en sus demostraciones externas y catalogados –sin excepción- como fascistas. Olíamos a pescado, a mierda literalmente, llegó a decir esa gran pensadora de la ignominia y la infamia que es la periodista Pilar Rahola, a la sazón una suerte de Joseph Goebbels femenino del nacionalismo catalán. 

Pero, a pesar del ruido mediático y que la actual controversia será larga, virulenta y no exenta de riesgos de caer en una espiral violenta, España se está jugando mucho en Cataluña. Si el próximo 21 de diciembre, fecha en que están convocadas unas nuevas elecciones cruciales en esta parte de España, ganan otra vez los independentistas y se reinicia de nuevo el proceso, esta vez el ejecutivo de Madrid lo tendrá realmente difícil para invocar el artículo 155 de la Constitución española y disolver las instituciones catalanas. La comunidad internacional y la Unión Europea (UE) quizá también podrían reconsiderar su actual posición de cerrar filas en defensa de una España unida y podrían demandar en un futuro no lejano un diálogo con los secesionistas que, inevitablemente, llevaría a la aceptación por las dos partes de una consulta independentista al estilo Quebec para decidir el futuro de Cataluña, por mucho que ahora esa idea se antoje como absolutamente impensable para las autoridades españolas. 

En caso de producirse dicha consulta, un resultado afirmativo en la misma implicaría de inmediato la independencia de Cataluña y el comienzo de la “salida” de España, una idea nada descabellada y descartable a tenor del nivel de radicalización política de la sociedad catalana tras décadas de adoctrinamiento y propaganda rastrera a cargo del nacionalsocialismo catalán. Haber dejado en manos del nacionalismo catalán las competencias en educación en Cataluña de miles de niños y jóvenes fue un gravísimo error perpetrado en las postrimerías de la Transición democrática y las consecuencias de tan nefanda política a la vista están. 

Revertir décadas y décadas de zafia propaganda en contra de España será una tarea ardua y quizá destinada al fracaso; el discurso de que “España nos roba” ha calado con fuerza y poco se puede hacer ante el lavado de cerebro masivo efectuado por los nuevos apóstoles de la supremacía étnica. La izquierda española, que siempre despreció la idea de España por “reaccionaria” y “fascista”, tiene una gran responsabilidad en la difusión de este discurso simplista, manipulador y victimista. De aquellos barros vienen estos lodo; tanto silencio compasivo hacia el nacionalismo sólo podía desembocar en este auténtico choque de trenes. 

LAS CONSECUENCIAS FINALES DE LA CRISIS

Si cae Cataluña, obviamente, caerá después Euskadi. El nacionalismo vasco, que en los últimos tiempos se ha ido moderando y mostrando un mayor pragmatismo, nunca ha ocultado que su objetivo final es la independencia del País Vasco. Por ahora, una vez conseguidos un mayor autogobierno y un suerte de entente cordiale con el gobierno de Madrid, ha revelado un gran pragmatismo y ha sido capaz de forjar acuerdos, contribuir a la gobernabilidad de España y poner freno a los sectores más radicales del nacionalismo vasco que apoyaron en su momento a ETA y que nunca abandonaron la defensa numantina del derecho a la autodeterrminación de los vascos. Sin embargo, cabe preguntarse, ¿una vez fuera de España Cataluña seguirán defendiendo el mismo discurso o el efecto dominó se hará sentir en el País Vasco y se “abonarán” a la hoja de ruta catalana? 

Si ese escenario se diera, ya con Cataluña y el País Vasco fuera de España, la primera consecuencia subsiguiente a esas secesiones sería un menor peso en Europa y en el mundo de nuestro país. Nuestro impacto en las instituciones europeas sería menor –incluyendo el número de parlamentarios en el Parlamento Europeo por nuestro menor peso demográfico-, el descrédito en el exterior sería evidente y nuestra acción internacional se vería seriamente debilitada, en parte por el descrédito pero también por la salida de la carrera diplomática de decenas de funcionarios vascos y catalanes. Nada volverá a ser lo mismo para España en las relaciones internacionales.

El impacto económico  de la crisis ya se ha comenzado a notar antes de su desenlace, bien sea porque en el horizonte final de la misma Cataluña finalmente se independice o porque quedará integrada en España con un (previsible) mayor autogobierno. Más de 2.000 empresas ya se han ido de Cataluña quizá para siempre, el turismo ha caído en Cataluña entre un 20 y un 30%, algunas empresas de cruceros ya han cancelado sus paradas en Barcelona, el crecimiento económico tanto en España como en Cataluña ya se estima en algunas décimas a la baja con respecto a si hubiera habido una situación de normalidad y la imagen país está por los suelos tras las imágenes de las hordas independentistas tomando las calles catalanas y bloqueando los accesos al tren y las carreteras, por señalar tan sólo algunas de las más inmediatas consecuencias de la deriva nacionalista catalana. Cuando no se sabe a ciencia cierta hacia donde se va se corre el riesgo de llegar al sitio menos pensado.

Finalmente, si se consuma el peor de los escenarios, España perdería el 19% de su Producto Interior Bruto (PIB) y el 7% de su territorio; sumando el País Vasco la pérdida en el PIB llegaría al 25% y al 9% territorial. Luego la  crisis política en el Estado Español sería profunda, la herida que podría provocar la independencia de Cataluña podría tener un impacto parecido a la de la crisis de 1898, cuando España perdió sus últimas colonias –Filipinas, Puerto Rico y Cuba- en el siglo XIX. Pero esa es otra historia que dejamos para otra ocasión.

 

Agencias

Yulia Navalnaya continuará con legado político de Navalny

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EP New York | enfoque mundial

Yulia Navalnaya incursiona en política para preservar el legado de Navalny

La esposa de Alexéi Navalny había evitado la atención mediática, pero la muerte del líder opositor más famoso de Rusia puede hacer que eso sea imposible. “No tengo derecho a rendirme”, dijo.

Era agosto de 2020, Yulia Navalnaya, la esposa del líder opositor más famoso de Rusia, daba grandes zancadas por los pasillos desgastados y sombríos de un hospital provincial ruso en busca de la habitación donde su esposo yacía en coma.

Alexéi Navalny había colapsado tras recibir lo que investigadores médicos alemanes después declararían como una dosis casi fatal de la neurotoxina novichok, y su esposa, a quien policías amenazantes le impedían moverse por el hospital, volteó hacia la cámara de un celular que tenía un integrante de su equipo.

Con voz tranquila en un momento impactante que luego se incluyó en >Navalny< un documental ganador del premio Oscar, Navalnaya dijo: “Exigimos la liberación inmediata de Alexéi, porque en este instante en este hospital hay más policías y agentes del gobierno que médicos”.

Hubo otro suceso similar el lunes, cuando bajo circunstancias incluso más trágicas, Navalnaya habló ante una cámara tres días después de que el gobierno ruso anunció que su marido falleció en una brutal colonia penal de máxima seguridad en el Ártico. Su viuda culpó al presidente Vladimir Putin por la muerte y anunció que ella asumiría la causa de su esposo y exhortó a los rusos a unírsele.

En un discurso breve y pregrabado que fue publicado en redes sociales, Navalnaya dijo: “Al matar a Alexéi, Putin mató a mi mitad, la mitad de mi corazón y la mitad de mi alma. Pero me queda otra mitad y esta me dice que no tengo derecho a rendirme”.

Durante más de dos décadas, Navalnaya había evitado asumir cualquier papel político en público porque alegaba que su propósito en la vida era apoyar a su esposo y proteger a sus dos hijos. “Considero que mi labor es que nada cambie en nuestra familia, que los niños sean niños y el hogar sea un hogar”, dijo Navalnaya a la edición rusa de la revista Harper’s Bazaar en 2021, una de las pocas entrevistas que ha concedido.

Pero eso cambió el lunes.

Navalnaya enfrenta el gran reto de intentar que vuelva a funcionar el desmotivado movimiento de oposición desde el extranjero, ya que cientos de miles de sus simpatizantes han sido obligados a exiliarse por un Kremlin cada vez más represivo que ha respondido a cualquier crítica a su invasión a Ucrania, que inició hace dos años, con duras sentencias de cárcel. El movimiento político y la fundación de su esposo, que expusieron la corrupción en las altas esferas del poder, fueron declaradas como organizaciones extremistas en 2021 y se les prohibió operar en Rusia.

Aunque no desestiman las dificultades, sus amigos y asociados creen que Navalnaya, de 47 años, tiene una oportunidad de éxito gracias a lo que llaman su combinación de inteligencia, porte, determinación férrea, resiliencia, pragmatismo y carisma.

Su presencia es algo inusual en Rusia: una mujer destacada en un país donde las mujeres reconocidas en la política son poco comunes, a pesar de sus muchos logros en otros campos. Analistas afirman que, aparte de la amplia autoridad moral que ha adquirido tras la muerte de su marido, Navalnaya podría beneficiarse de una brecha generacional en Rusia, donde los rusos más jóvenes y postsoviéticos aceptan más la equidad de género.

Tan pronto como Navalnaya hizo su declaración el lunes, la maquinaria propagandística estatal rusa se puso en acción, por lo que trató de presentarla como una herramienta de las agencias de inteligencia de Occidente y alguien que frecuentaba complejos turísticos y fiestas de celebridades.

Navalnaya nació en Moscú en una familia de clase media; su madre trabajaba para un ministerio gubernamental y su padre era empleado de un instituto de investigación. Sus padres se divorciaron al poco tiempo y su padre murió cuando ella tenía 18 años. Navalnaya se graduó en Relaciones Internacionales y después trabajó brevemente en un banco antes de conocer a Navalny en 1998 y casarse con él en 2000. Ambos eran cristianos ortodoxos rusos.

Una hija, Daria, que ahora estudia en California, nació en 2001, y un hijo, Zakhar, nació en 2008, quien asiste a la escuela en Alemania, donde vive Navalnaya.

Aunque no era abiertamente política, Navalnaya siempre estuvo al lado de su esposo. Lo acompañó en manifestaciones y durante sus numerosos procesos judiciales y sentencias de prisión. Navalnaya estaba con él durante su campaña para alcalde de Moscú en 2013, y en 2017, cuando un ataque con un tinte químico verde casi lo deja ciego de un ojo.

En 2020, cuando Navalny fue envenenado, Navalnaya le exigió de manera pública a Putin que su marido fuera evacuado en ambulancia aérea a Alemania y, durante sus 18 días en coma, ella permaneció a su lado, habló con él y reprodujo sus canciones favoritas como “Perfect Day” de Duran Duran. Tras recuperar el conocimiento, Navalny escribió en redes sociales: “Yulia, me salvaste”.

Navalnaya sobrevivió un intento de envenenamiento en Kaliningrado un par de meses antes que seguramente estaba dirigido a él, dijeron sus amigos, pero ella no siguió pensando en eso.

Navalnaya ha sido comparada con otras mujeres que han continuado las batallas políticas de sus maridos asesinados o encarcelados. Entre ellas se encuentran Corazón Aquino, cuyo esposo fue asesinado en 1983, cuando bajaba de un avión en Filipinas al regresar de su exilio; luego, derrotó al entonces presidente Ferdinand Marcos. También está Sviatlana Tsikhanouskaya, quien lideró la oposición en las elecciones presidenciales de 2020 en Bielorrusia, país vecino de Rusia, después de que su marido fuera encarcelado. Ella misma se vio obligada al exilio.

Al final, los analistas indican que una “persona normal” con autoridad moral podría tener éxito donde alguien dedicado a la política no podría.

“Ella quiere terminar la tarea que Alexéi trágicamente dejó incompleta: hacer que Rusia sea un país libre, democrático, pacífico y próspero”, dijo Sergei Guriev, un amigo de la familia y un destacado economista ruso que es director académico del Instituto de Estudios Políticos de París. “Ella también va a demostrarle a Putin que eliminar a Alexéi no acabará con su causa”.

Publicado en New York Times

 

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Agencias

Kremlin confirma muerte de líder opositor ruso Alexei Navalny

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EP New York | Política Mundial

MOSCOW, 16 de febrero  – El líder de la oposición más destacado de Rusia Alexei Navalny colapsó y murió el viernes después de un paseo en la colonia criminal ártica “Polar Wolf” donde estaba sirviendo a una larga duración de la cárcel, el Servicio penitenciario ruso dijo.

Navalny, un ex abogado de 47 años, se hizo un lugar de prominent hace más de una década con blogs sobre lo que dijo que era una gran corrupción y opulencia entre los “crooks y ladrones” de la élite de Rusia.

El Servicio Penitenciario Federal del Distrito Autónoma de Yamalo-Nenets dijo en un comunicado que Navalny se sintió mal después de un paseo en la colonia penal de IK-3 en Kharp, a unos 1.900 km (1.200 millas) al noreste de Moscú hacia el Círculo Ártico.

Él perdió la conciencia casi de inmediato, dijo. “Todas las medidas de reanificación necesarias se llevaron a cabo, que no dieron resultados positivos”, dijo el servicio penitenciario, añadiendo que se estaban estableciendo causas de muerte.

El Kremlin dijo que el presidente Vladimir Putin fue informado de la muerte, que trajo un torrente de indignación del oeste, algunos diciendo que el líder ruso tenía responsabilidad.

Los partidarios de Navalny dijeron que no podían confirmar que estaba muerto, pero que si lo era entonces creían que había sido asesinado.

Con información de Reuters

 

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Agencias

Putin exhorta a EE.UU. a que presione a Ucrania a mesa de diálogo

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EP New York. | Entrevista a Vladimir Putin | agencias

Putin exhorta a EEUU a que impulse a Ucrania a la mesa de diálogo

El presidente ruso Vladímir Putin aprovechó una entrevista con Tucker Carlson, expresentador de Fox News, para exhortar a Washington a reconocer los intereses de Moscú y persuadir a Ucrania de acudir a la mesa de negociaciones.

Putin también señaló que Rusia está dispuesta a negociar un posible intercambio de prisioneros en el que quedaría en libertad el reportero del Wall Street Journal Evan Gershkovich, quien fue detenido en marzo pasado por cargos de espionaje que él niega. También dejó entrever que Moscú quiere que uno de sus agentes detenido en Alemania sea excarcelado.

La mayor parte de la entrevista, dada a conocer el jueves, giró en torno a Ucrania, donde la guerra está a punto de cumplir dos años. Putin repitió sus afirmaciones de que su invasión a ese país —que Kiev y sus aliados consideran un acto de agresión no provocado— era necesaria para proteger a la población rusoparlante en Ucrania y evitar que esa nación se convirtiera en una amenaza para Rusia al unirse a la OTAN.

Putin se refirió al rechazo del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy a negociar con el Kremlin. Alegó que depende de Washington dejar de suministrar armas a Ucrania y convencer a Kiev —al que llamó “satélite” de Estados Unidos— de sentarse a negociar.

“Nunca hemos rechazado negociar”, declaró Putin. “Le deberían decir al actual gobierno ucraniano que se detenga y acuda a la mesa de negociaciones”.

Putin advirtió que Occidente jamás tendrá éxito en infligir un “revés estratégico” a Rusia en Ucrania, y rechazó las acusaciones de que Moscú esté tramando planes para atacar a Polonia y otras naciones de la OTAN.

Fue la primera entrevista que Putin concede a una figura de la prensa occidental desde el inicio de su invasión a gran escala a Ucrania hace dos años.

El portavoz de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, trató de minimizar el impacto de la entrevista de Carlson antes de que fuera transmitida: “Recuerden, están escuchando a Vladímir Putin. Y cualquier cosa que tenga que decir debe tomarse con un grano de sal”.

Putin ha limitado en gran medida su contacto con los medios internacionales desde que ordenó la invasión a Ucrania en febrero de 2022. Las autoridades rusas han restringido a la prensa independiente, obligando a que algunos medios rusos dejen de operar, bloqueando a otros y ordenando la salida del país de varios reporteros extranjeros. Dos periodistas de organizaciones noticiosas estadounidenses —Gershkovich de The Wall Street Journal y Alsu Kurmasheva de Radio Free Europe/Radio Liberty— se encuentran encarcelados.

Cuando Carlson le preguntó si Rusia liberaría a Gershkovich, Putin dijo que Moscú está abierto a las negociaciones, pero reiteró que el reportero se encuentra acusado de espionaje, cargo que Gershkovich ha negado.

“Fue detenido en flagrancia cuando estaba obteniendo secretamente información confidencial”, dijo Putin sobre Gershkovich, y aladió que no descarta que el reportero pudiese volver a su país.

“No existe un tabú para resolver el asunto”, dijo. “Estamos listos para resolverlo, pero existen ciertas condiciones que se discuten en estos momentos entre los servicios especiales. Pienso que se puede llegar a un acuerdo”.

Mencionó a un hombre que se encuentra encarcelado en un “país aliado de Estados Unidos” por “liquidar a un bandido” que mató a soldados rusos durante los combates en el Cáucaso: “Puso sobre un camino a nuestros soldados que habían sido tomados como prisioneros y luego condujo un vehículo sobre sus cabezas. Hubo un patriota que lo liquidó en una de las capitales europeas”.

Putin no mencionó nombres, pero parecía referirse a Vadim Krasikov, un ruso que cumple cadena perpetua en Alemania después de ser declarado culpable de asesinar a plena luz del día a Zelimkhan “Tornike” Khangoshvili, un ciudadano georgiano de etnia chechena en 2019.

Los jueces alemanes que condenaron a Krasikov dijeron que había actuado por órdenes de las autoridades federales rusas, quienes le dieron una identidad y pasaporte falsos y los recursos para llevar a cabo el ataque.

El Wall Street Journal reiteró en un comunicado que Gershkovich “es un periodista, y el periodismo no es un crimen”, añadiendo que “cualquier caracterización de lo contrario es ficción absoluta”.

“Nos entusiasma ver el deseo de Rusia de llegar a un acuerdo que traiga a Evan a casa, y esperamos que esto conduzca a su rápida liberación y regreso con su familia y a nuestra redacción”, indicó el periódico.

Con información de AP noticias.

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