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Agencias

No es tiempo de distraerse

Francisco

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EP NEW YORK  | EE.UU.

No te distraigas. No te agobies. No te paralices ni te dejes arrastrar por el caos que el presidente Trump y sus aliados están creando a propósito con el volumen y la velocidad de las órdenes ejecutivas; el esfuerzo por desmantelar el gobierno federal; los ataques performativos contra los migrantes, las personas trans y el concepto de diversidad; las exigencias de que otros países acepten a los estadounidenses como sus nuevos soberanos y la vertiginosa sensación de que la Casa Blanca podría hacer o decir cualquier cosa en cualquier momento. Todo ello pretende mantener a Estados Unidos en vilo para que el presidente Trump pueda avanzar a toda velocidad en su afán por conseguir el máximo poder ejecutivo, para que nadie pueda detener la agenda osada, mal concebida y a menudo ilegal que impulsa su gobierno. Por favor, no te desconectes.

Hay que seguirle la pista a las acciones de esta presidencia y, cuando traspasen los límites morales o legales, hay que cuestionarlas, con valentía y reflexión, con la confianza de que el sistema de controles y equilibrios de la nación estará a la altura de las circunstancias. Hay motivos de preocupación en ese frente, por supuesto. El Congreso, controlado por los republicanos, hasta ahora ha abdicado de su papel como rama coigualitaria del gobierno, desde permitir que sus leyes y directivas de gasto sean sistemáticamente desechadas hasta consentir temerosamente que el presidente llene su gabinete de personajes leales, erráticos y no cualificados. Gran parte de la sociedad civil —desde la comunidad empresarial hasta las universidades, pasando por una parte de los medios de comunicación corporativos— ha permanecido inquietantemente callada, incluso condescendiente.

Pero también hay signos alentadores. Los tribunales, el control más importante sobre un presidente que pretende ampliar sus poderes legalmente autorizados y eliminar cualquier barrera de protección, han resistido hasta ahora y han bloqueado varias iniciativas de Trump. Los estados también han tomado medidas, pues varios fiscales generales demócratas han iniciado demandas contra los intentos de Trump de congelar la financiación de subvenciones federales y terminar con la ciudadanía por derecho de nacimiento, y han prometido luchar contra el acceso del equipo de Elon Musk a los sistemas de pago federales que contienen información personal.

Los funcionarios estatales o locales también están defendiendo sus leyes frente a las redadas federales contra la migración y luchando contra la orden ejecutiva de Trump que prohíbe la atención médica de afirmación de género a los niños trans. Y las organizaciones periodísticas de mentalidad independiente han seguido informando de forma excelente sobre la inundación de excesos de estos primeros días, aportando información esencial al público.

Nada de esto quiere decir que Trump no deba tener la oportunidad de gobernar. Setenta y siete millones de estadounidenses votaron para que Trump volviera a la Casa Blanca, y el Partido Republicano, ahora totalmente rehecho al servicio del movimiento MAGA, tiene mayoría en ambas cámaras del Congreso. Las elecciones, se suele decir, tienen consecuencias. Pero ¿esta revisión inconstitucional del gobierno estadounidense —mucho más amplia, descuidada y cruel que todo aquello por lo que hizo campaña— es realmente lo que los votantes querían? ¿Poner en peligro el sistema estadounidense de controles y equilibrios, sus alianzas y su seguridad nacional? Porque, más allá de las bravatas, eso es lo que Trump, Musk y sus partidarios están haciendo.

Transcurridas tres semanas del segundo mandato de Trump, aquí ofrecemos un puñado de las cosas a las que los estadounidenses no pueden ignorar:

El dominio ejecutivo de Elon Musk.

El problema no es que Musk no haya sido elegido, sino que está infringiendo la ley. Sin ser siquiera un funcionario a tiempo completo, está intentando cerrar o desmantelar unilateralmente agencias y departamentos federales enteros, ignorando los mandatos del Congreso, lo que está prohibido por la Constitución. Él y su equipo están detrás de las ofertas de indemnización anunciadas para millones de funcionarios —incluida toda la plantilla de la CIA— y han forzado de manera efectiva la salida de altos funcionarios a los que no tienen poder para despedir.

Ha emprendido la misión de arrasar los sistemas de pago confidenciales del gobierno con el regocijo de un anarquista, decidiendo por su cuenta qué aspectos del gasto federal son legítimos y sustituyendo cualquier esfuerzo por comprender las funciones gubernamentales que está debilitando por su instintiva adopción de teorías de la conspiración.

Tanto el presidente como Musk parecen disfrutar el hecho de que la mayoría de sus acciones sean evidentemente ilegales, con lo que desafían a los tribunales a intervenir y detenerlas, basándose en la teoría de que, para empezar, esas leyes están equivocadas. Al mismo tiempo, la persona que está dirigiendo este esfuerzo es el hombre más rico del mundo, quien sigue teniendo intereses en sus empresas privadas, que el gobierno federal regula y con las que hace negocios por un valor de miles de millones de dólares. Es un nivel de conflicto de intereses como no hemos visto en la era moderna.

El gobierno contra los funcionarios públicos (también conocidos como los enemigos de Trump). Además del despido de más de una decena de miembros de la fiscalía de Washington que habían trabajado en casos relacionados con los disturbios del 6 de enero de 2021, el gobierno de Trump empezó a recopilar los nombres de miles de miembros del FBI que ayudaron a investigar delitos relacionados con el ataque al Capitolio. Varios funcionarios de alto rango de la agencia ya han sido despedidos.

La medida ofreció un primer atisbo de cómo Trump y su nominado para dirigir el FBI, Kash Patel —quien publicó una lista literal de enemigos de los miembros del “Estado profundo del poder ejecutivo”— podrían utilizar las fuerzas de seguridad federales contra los oponentes políticos del presidente. En lo que quizá sea la advertencia más inquietante a quien se le ocurra cuestionarlo o desafiarlo, Trump despojó a varios de sus antiguos asesores de la protección de seguridad que se consideraba necesaria dadas las amenazas creíbles del gobierno iraní de asesinarlos por acciones que llevaron a cabo bajo su orden directa.

Los desplantes imperiales del presidente y los ataques a nuestros aliados. Trump ha pasado semanas sugiriendo evasivamente que Estados Unidos está a punto de apoderarse ilegalmente de territorios en tres continentes, dejando a su paso diversas olas de consternación. Luego están sus aranceles, planeados desde hace tiempo y aparentemente legales, aunque extremadamente desaconsejados.

Todas las amenazas e insultos le han valido a Trump algunas concesiones a corto plazo, pero es probable que ninguna de ellas fortalezca la economía de Estados Unidos ni le dé al país más seguridad en el escenario mundial. Pisotear alianzas centenarias perjudicará a los países afectados, pero también podría comprometer la seguridad nacional, elevar el precio de productos, alterar el comercio mundial y beneficiar a adversarios como China y Rusia, deseosos de llenar el vacío de unos Estados Unidos cada vez menos confiable.

La salud pública en peligro.

Robert F. Kennedy Jr., quien abiertamente es un escéptico de las vacunas, aún no ha sido confirmado como secretario de Salud y Servicios Humanos de Trump. Pero el gobierno ya está tomando medidas para debilitar y derribar las protecciones de la salud pública y mundial. El jueves, el Times informó que el gobierno planea reducir la plantilla de más de 10.000 estadounidenses de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés) a solo unas 300 personas, y cancelar casi 800 adjudicaciones y contratos que la agencia administraba. El presidente —y mucho menos Musk— no puede cerrar una agencia federal sin el voto del Congreso.

Hacerlo también es ilegal de acuerdo a la Constitución. Más de la mitad del gasto de la USAID en 2023 se destinó a programas de salud que buscaban detener la propagación de enfermedades como la poliomielitis, el ébola, la tuberculosis, el VIH/sida y la malaria, o a la ayuda humanitaria para responder a emergencias y contribuir a estabilizar regiones asoladas por la guerra. Si te preocupa prevenir la próxima pandemia o las presiones de la migración mundial, USAID es una inversión que deberías desear que Estados Unidos haga.

El bombardeo del presidente contra los derechos civiles.

Trump ha emitido una avalancha de órdenes ejecutivas y pronunciamientos que hacen retroceder décadas de progreso en materia de derechos civiles y a menudo desafían abiertamente la Constitución. Ha puesto en el punto de mira especialmente a los estadounidenses trans y ha amenazado la financiación federal de las escuelas públicas que no se adhieran a la ideología de derecha sobre cómo se debe hablar sobre la historia y cuestiones raciales.

También, casi a diario, ha encontrado excusas para arremeter contra las políticas de diversidad, equidad e inclusión e incluso llegó a culpar a la DEI del accidente aéreo del 29 de enero en Washington e insinuando enérgicamente que cualquier controlador aéreo que sea mujer o no sea blanco es inferior y se le ha dado trabajo por razones equivocadas. Y la nueva fiscal general, Pam Bondi, anunció el miércoles que las empresas privadas que decidan mantener sus propias políticas de diversidad e inclusión podrían ser objeto de “investigaciones criminales”.

Estados Unidos se enfrenta a una nueva realidad, y exige sabiduría, resistencia y valentía. Estados Unidos está dirigido por un presidente que parece dispuesto a pasar por encima de cualquier persona, ley, estatuto del Congreso o país que se interponga en su camino. Se deja llevar por los impulsos y no tiene interés por las normas, la historia o la realidad.

La forma en que los estadounidenses y el mundo traten a un presidente así determinará gran parte de los próximos cuatro años, y nos exigirá mucho a todos nosotros. Debemos estar a la altura del momento. Trump ganó las elecciones limpiamente, pero su posición es la de presidente, no la de rey o Dios emperador. Cada vez que el Congreso le permite sobrepasar su función constitucional, fomenta un comportamiento más antidemocrático y debilita la capacidad del poder legislativo para frenar una mayor erosión de las normas y valores que han contribuido a hacer de esta nación la más libre, rica y fuerte del mundo.

Publicado en NYT

 

Agencias

EE.UU. e Irán y las negociaciones de paz

Francisco

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FLORIDA NEWS | CONFLICTO EE.UU. – IRÁN.

Tanto Estados Unidos como Irán aseguran haber ganado la guerra.

Estados Unidos e Irán se han marchado de Pakistán sin haber llegado a un acuerdo que logre poner fin a la guerra que se inició el pasado 28 de febrero con el ataque de Israel y EE.UU. a la República Islámica, y al que Teherán respondió extendiendo el conflicto a la región.

Pero la puerta no se ha cerrado definitivamente. De hecho, Washington y Teherán han logrado sentarse cara a cara durante 21 horas, un logro bastante significativo, y el encuentro entre el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha sido el de más alto nivel entre ambas naciones desde la Revolución islámica de 1979.

No hay que olvidar que el último acuerdo entre ambos países hace ahora más de una década solo se alcanzó después de 18 meses de idas y venidas.

En esas 21 horas se han tratado “temas sustantivos”, dijo Vance en la breve rueda de prensa que concedió al alba de este domingo y justo antes de volver a Washington. Sin embargo, continuó, Teherán se mostró reacio a aceptar las “líneas rojas” de EE.UU., y afirmó que se marchaban habiendo dejado “una última oferta”.

Ghalibaf, por su parte, señaló que la delegación iraní “planteó iniciativas con visión de futuro, pero la parte contraria no logró, en última instancia, ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”.

Desconfianza mutua

La desconfianza entre las partes es patente, pero las declaraciones tanto de Vance como de Ghalibaf ponen de manifiesto que el diálogo no está completamente roto.

En realidad, las conversaciones indirectas entre estadounidenses e iraníes continuaron a través de Pakistán después de que los altos representantes abandonaran Islamabad, según publican las principales agencias de europa.

Esto no ha sido confirmado oficialmente ni por Estados Unidos ni por Irán y, al igual que en años anteriores, siempre ha sido difícil comprender la naturaleza de cualquier debate entre intermediarios, señaló.

“Pero podría sugerir que la puerta a la mediación y a las conversaciones extraoficiales no está del todo cerrada”, sugiere Moshiti. Irán, de hecho, nunca esperó llegar a un acuerdo en una sola sesión, como confirmó un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.

A la desconfianza mutua y la complejidad intrínseca de las conversaciones también se suma la dificultad de “separar los hechos de la narrativa que cada parte está difundiendo para su público nacional”, sugiere la corresponsal.

Lo que se desconoce por el momento, señala el corresponsal de asuntos globales de la BBC, Sebastian Usher, es “si se han sentado las bases para continuar las negociaciones durante el tiempo que queda de la tregua de dos semanas, y hasta qué punto cada parte estaría dispuesta a hacer concesiones para alcanzar un acuerdo que siga respondiendo a los intereses de ambas, así como a los del resto del mundo”.

Las claves: Ormuz y la cuestión nuclear

Varias cuestiones clave están en liza.
Según Estados Unidos, Irán no ha accedido a plegarse en una de las condiciones que ellos consideran clave: el programa nuclear. El propio Donald Trump publicó este domingo en su red social Truth Social que “la reunión fue bien, se llegó a un acuerdo sobre la mayoría de los puntos, pero no sobre el único que realmente importaba: la cuestión nuclear”.

No sabemos, por el momento, qué se puso sobre la mesa de negociación en lo que respecta a las capacidades nucleares de Irán. Pero el plan de 15 puntos de Trump que se filtró en las últimas semanas incluía varias exigencias clave: que Irán desmantelara todas sus principales instalaciones nucleares, pusiera fin al enriquecimiento de uranio en territorio iraní, trasladara sus reservas de uranio enriquecido fuera del país y aceptara inspecciones internacionales exhaustivas.

“En muchos sentidos”, prosiguió Trump, “los puntos acordados son mejores que continuar nuestras operaciones militares hasta el final, pero ninguno de esos puntos importa en comparación con permitir que la energía nuclear esté en manos de personas tan volátiles, difíciles e impredecibles”.

Estas palabras del presidente estadounidense hacen pensar que Washington podría contentarse con lo negociado hasta ahora si se llega también a un acuerdo sobre la cuestión nuclear.

Otro de los puntos clave ha sido, sin duda, la reapertura del estrecho de Ormuz.

Irán bloqueó este paso marítimo clave, por donde pasa el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo, desde el comienzo de la guerra, y lo ha convertido en una eficacísima herramienta contra el enemigo.

Irán ha manifestado su intención de imponer nuevas normas para el tráfico que transita por el estrecho. Algunos medios de comunicación sugieren que el plan de Teherán incluye el derecho a cobrar tarifas de tránsito de hasta US$2 millones por buque, cuyos ingresos se repartirían entre Irán y Omán, los dos países ribereños del estrecho de Ormuz.

Para los estados del golfo Pérsico que transportan sus valiosos hidrocarburos a través del estrecho, esto es inaceptable.

Reabrirlo se ha convertido en el gran objetivo de Trump.

“Irán prometió abrir el estrecho de Ormuz y, a sabiendas, no lo hizo. Esto causó ansiedad, trastornos y sufrimiento a muchas personas y países de todo el mundo”, escribió el presidente en Truth Social. “Tal y como prometieron, ¡más les vale iniciar el proceso para abrir esta vía navegable internacional, y rápidamente!”.

Indicios positivos

¿Se descarta, pues, una escalada por parte de Washington, al menos por ahora, ahora que Trump ha adoptado un enfoque más paciente y estratégico?

Sí, afirman algunos expertos, quienes sugieren que Irán sigue teniendo influencia sobre Estados Unidos, sobre todo debido a la prolongada interrupción del comercio mundial, la supervivencia de los dirigentes iraníes y sus aliados, y la existencia de sus reservas de uranio enriquecido.

Una agencia de noticias, Tasnim, citó a una fuente que afirmó que “Irán no tiene prisa por negociar”. La fuente añadió que “la pelota está en el tejado de Estados Unidos”.

“La gran lección aquí es que la fuerza bruta no ha empujado a los iraníes a una posición en la que sientan que deben hacer concesiones”, señala la corresponsal para Asia meridional de la BBC, Azadeh Moshiti.

Nicholas Hopton, exembajador del Reino Unido en Irán, cree que se pueden extraer algunos indicios positivos de lo ocurrido en Islamabad. “Parece que ambas partes han abordado el asunto de forma constructiva”, afirmó Hopton a la BBC. “Han mantenido conversaciones durante un periodo de tiempo notablemente largo. Y la forma en que se llevaron a cabo las conversaciones permitió tanto debates técnicos detallados como declaraciones de carácter más general”.

A pesar de las exigencias “maximalistas” planteadas por ambas partes en Islamabad y de que la brecha entre ellas sigue siendo amplia, ambas partes parecen esperar que se celebren nuevas conversaciones, sugirió el exembajador.

“Este acuerdo —si es que finalmente se llega a alcanzar uno— probablemente incluirá nuevos elementos y será aún más complejo que el acuerdo de 2015”, afirmó, en referencia al acuerdo alcanzado con Irán por el expresidente estadounidense Barack Obama.

Trump se enfrenta a una difícil disyuntiva: intensificar el conflicto o negociar

El vicepresidente de EE. UU. lo calificó como una buena y una mala noticia. La buena noticia es que mantuvieron conversaciones sustanciales con los iraníes. La mala noticia es que no han llegado a un acuerdo.

Lo calificó como una mala noticia para Irán.

La duración de esta única sesión de negociación fue significativa y sorprendente.

Pero no es de extrañar que no se haya llegado a un acuerdo. Los estadounidenses llegaron a Pakistán con la idea de que Irán había sufrido tanto en esta guerra que era posible llegar a compromisos rápidos.

“No han decidido aceptar nuestras condiciones”, anunció Vance.

Pero Irán también tiene sus propias líneas rojas. Acudió a estas negociaciones creyendo que tenía una posición de fuerza. A pesar del grave daño sufrido en su capacidad militar, sigue siendo capaz y está dispuesto a seguir luchando.

Y sigue teniendo una influencia significativa, especialmente por su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz.

La última vez que Teherán y Washington alcanzaron un acuerdo nuclear, hace una década, se necesitaron 18 meses de avances y retrocesos.

Trump se enfrenta ahora a una difícil elección: escalar el conflicto o negociar.

Información de BBC y agencias .

 

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Agencias

Billie Jean King Cup , Ibagué 2026

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | DEPORTES

Por : Gustavo Lugo | Colombia

Ibagué y la Billie Jean King Cup, en el Complejo de raquetas fue el lugar del encuentro internacional de tenis en donde la capital musical de Colombia recibió las delegaciones de ocho países en el Complejo Internacional de Raquetas del Parque Deportivo confirmando  una vez mas que Ibagué está capacitada para realizar eventos internacionales de esta clase.

Ibagureños y turistas, disfrutaron de cuatro dias de tenis a nivel internacional, cumpliendo con todos los protocolos y requerimientos de las federaciones internacionales, Ibagué se consolida como ciudad capaz de realizar eventos de categoria internacionales.

En cuanto al certamen , Argentina y Brasil lograron su clasificación a los Play-Offs, por otro lado, México, Ecuador, Chile y Perú aseguraron su permanencia en el Grupo I de las Américas, en una competencia exigente y de alto nivel tenístico.

La Selección Colombia, no tuvo suerte. integrada por Emiliana Arango, Valentina Mediorreal, María Camila Torres y María Paulina Pérez, bajo la capitanía de Alejandro González, descendió al Grupo II de las Américas.

A fecha de abril de 2026, la tenista colombiana Emiliana Arango se encuentra en el puesto 86 del ranking WTA de sencillos. Ha tenido un comienzo de temporada 2026 activo, participando en torneos como la Copa Colsanitas en Bogotá y Indian Wells, buscando consolidarse en el top 100 mundial tras una destacada temporada 2025.

Hay que recordar que para los fans del deporte blanco, como se le llama, el ingreso a los partidos fue completamente gratis.

El trabajo en equipo, desde la Alcaldesa, la logística, y todo el engranaje que se requiere para desarrollar un evento de esta manitud, dejo una huella inborrable, escribiendo una pagina mas en el tenis internacional.

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Agencias

El lenguaje de la guerra de EE.UU. e Israel

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | OPINIÓN POLÍTICA

EE. UU.-Israel solamente pueden entender el lenguaje de la guerra

Por: Níkolas Stolpkin

El optimismo que se ha generado por la tregua de dos semanas entre Irán y Estados Unidos -Pakistán como país intermediario-, hay que verlo con mucha cautela y prudencia, porque del inicial optimismo se podría pasar rápidamente al más completo pesimismo.

Las buenas intenciones suelen ser muy embriagadoras, pero la realidad en el terreno suele quitar dicha embriaguez.

Principal obstáculo para la paz: Israel

Seamos objetivos, tanto Israel como EE. UU. en el fondo de todo este asunto nunca han deseado la paz en el Medio Oriente. Ejemplos están de sobra. ¿O acaso no nos ha convencido lo que ya ha pasado en Siria, Irak, Afganistán, Palestina, Líbano, etc.?

Pero, aunque EE. UU. quiera intentar llegar a un acuerdo con Irán, el principal obstáculo para la paz siempre será Israel. Por lo que EE. UU. deberá hacer algo por lo que todos desconfían de que se pueda hacer: controlar a Israel.

(Nota del autor: A estas alturas del partido, ¿quién podría controlar a Israel?)

Tira y afloja: el juego favorito para mantener los mercados internacionales a flote.

Desde que se proclamó oficialmente el alto al fuego entre EE. UU. e Irán (el pasado martes 07 de abril), la parte israelí puede dar la impresión de que no querrá ser parte, ya que ha seguido con sus incursiones militares, incluso más intensas aún, tanto en el Líbano como en Irán. Y si prosigue, lamentablemente Hezbolá en el Líbano no se quedará de brazos cruzados, e Irán difícilmente dejará que Israel los siga agrediendo.

Por tanto, será difícil que se pueda concretar un alto el fuego total en Medio Oriente, a menos que las partes afectadas acepten las condiciones del país vencedor, quien es el que debería dar las pautas.

La resistencia en Irak ha acatado el alto al fuego desde el primer momento; Hezbolá está dispuesto a acatarlas siempre y cuando Israel lo acate; e Irán obviamente desea el alto al fuego con la condición de que se puedan respetar sus condiciones.

Pero en estos momentos claves se necesita seriedad para poder llegar a buen puerto, y no lo estamos observando. Tanto EE. UU. como Israel no parecieran tomarle peso al asunto.

Estados Unidos no puede jugar a las ambigüedades, e Israel no puede jugar al desentendido. Incluso podría dar la impresión de que Donald Trump estuviera jugando con los mercados, manteniendo el precio del petróleo en un cierto rango.

Las amenazas de Trump y los supuestos “acuerdos” o “negociaciones”, que van y vienen, ¿son parte de una estrategia para mantener los mercados internacionales a flote y no permitir que se hundan?

Actores partes de un Todo

Los actores principales de la guerra deberían estar de acuerdo en que EE. UU.-Israel son parte de un Todo, como lo puede ser en el presente las fuerzas de resistencia en el Líbano, Irak y Yemen que luchan coordinadamente junto a Irán. Si Israel se desmarca del Todo al que pertenece, entonces se volvería confuso el Todo, y así sería imposible de llegar a un consenso entre las partes que reconocen cada Todo.

Para que se logre avanzar a un acuerdo, las partes involucradas necesitan ponerse de acuerdo en las partes que conforman cada Todo.

Si la parte de un Todo no quiere ser parte de un acuerdo que involucre a su Todo, ¿el Todo podría quedar libre de represalias por parte de la contraparte, en caso de que una parte de cierto Todo quiera jugar de manera “independiente”, sin desprenderse de su Todo?

El silencio de los culpables

Los aliados de Israel (EE. UU.-Inglaterra-Unión Europea) deberían desde ya condenar enérgicamente los ataques de Israel al Líbano e Irán. No condenarlos significa avalar su posición a favor de la guerra.

Pedro Sánchez, presidente de España, pareciera ser el primero que ha condenado los intensos ataques criminales contra el Líbano por parte de Israel. Algo que bien podrían emular los demás líderes de la Unión Europea. Porque si se han negado a prestar sus territorios para que EE. UU. pueda atacar a Irán ¿por qué no condenar a Israel y aplicar sanciones? Claro, se les es más fácil para ellos condenar y sancionar a Rusia con respecto a Ucrania y terminar siendo más dependientes de EE. UU., ¿no?

Medios de comunicación

Algo a destacar es que los Grandes Medios de Comunicación Occidentales no están poniendo mucho énfasis en la violación del alto al fuego por parte de Israel. Más han puesto énfasis en los acuerdos que se pudieran llevar a cabo en Islamabad, Pakistán. ¿Cuál será el comportamiento de los Grandes Medios de Comunicación Occidentales si Hezbolá (en el Líbano) e Irán se puedan defender de los ataques de Israel? ¿Los titulares, pronto, serán “Irán y Hezbolá han violado el cese al fuego”, “Irán ha roto el acuerdo”?

Llega a ser increíble cómo los Grandes Medios de Comunicación Occidentales han terminado por naturalizar los crímenes de guerra de Israel y EE. UU. Crímenes de guerra que quedan en la más absoluta impunidad. Más de 250 muertos y más de mil heridos en la última incursión de Israel en el Líbano y los Grandes Medios Occidentales ni siquiera se inmutan. Otra cosa muy distinta sería si esos muertos y heridos hubiesen sido provocados por Rusia en algún país europeo como en Alemania; los Grandes Medios Occidentales tendrían semanas o meses hablando del tema. Pero como hoy es Líbano… ¿A quién le importa?

Hoy es el Líbano, pero todos fuimos testigos de toda la tragedia que vivió Gaza con los palestinos y no se pudo hacer nada. ¡¡¡Nada!!! ¿Cómo quieren que el mundo sienta alguna empatía por los israelíes cuando caen misiles iraníes en territorios ocupados?

Y mañana los Grandes Medios de Comunicación Occidentales tendrán que naturalizar la injusticia, si EE. UU. decidiera apoderarse de Groenlandia. Trump nuevamente ha advertido a sus “aliados” de la OTAN sobre ese “enorme trozo de hielo tan mal gestionado”.

Lenguaje de la guerra

Si los actores afectados no desean entender el significado del alto al fuego como la mejor vía para aceptar su derrota en el terreno, entonces lo más probable es que las fuerzas de Irán y la resistencia en el Líbano, Irak y Yemen querrán hacerle entender su derrota por medio del lenguaje de la guerra, único lenguaje que podrían entender.

Irán junto a sus aliados tienen como uno de sus principales objetivos expulsar la presencia militar de EE. UU. en la región, por lo que podrían atacar todos los intereses norteamericanos en Medio Oriente de una forma tal que ni siquiera puedan alcanzar a pedir clemencia.

Fuera del tablero EE. UU., Israel quedaría “desamparado” y podría terminar pagando por todos sus crímenes. ¿Se avizora un nuevo Nuremberg?

EE. UU. desea salir de Medio Oriente por las malas, ya que no pudieron convencerlo por las buenas.

Pero esta vez quizá Irán haya captado el juego del “tira y afloja” de Trump para mantener cierto nivel de los mercados a flote, por lo que esta vez Irán podría apostar en zambullir los mercados hasta las profundidades más desconocidas, cerrando el estrecho de Bab el-Mandeb y quién sabe si después se les ocurra cortar los cables submarinos de internet que pasan por el estrecho de Ormuz y el Mar Rojo (el grueso de todos los cables). ¿De qué manera se habrían de reparar los daños si estos se pudieran encontrar en zonas donde existieran operaciones militares activas? ¿Europa, África, Asia están preparados para tal escenario?

https://stolpkin.net/

Níkolas Stolpkin

Análisis internacional – Geopolítica

NOTA : La opinión y el análisis de los contenidos políticos son responsabilidad de los autores.

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