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Obstrucción a la justicia, el blanco perfecto del fiscal Mueller contra Donald Trump

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EP New York/ Agencias/ Aunque la trama rusa sobre la posible intromisión de Moscú en las pasadas elecciones de 2016 , es el centro de las investigaciones del fiscal especial Robert Mueller,  existen otras razones y hechos que cada vez más enredan al presidente Donald Trump. Hoy se ha conocido, por ejemplo , dentro de una ofuscada declaración, calificada por Trump, de “infame” , una divulgación de una lista de preguntas que quiere formularle el fiscal especial que investiga la injerencia rusa en las elecciones.

El diario The New York Times publicó la lista de unas 80 preguntas dirigidas a los abogados de Trump que abarcan diversos asuntos, desde los motivos para destituir al director del FBI James Comey hasta los contactos de funcionarios de la campaña electoral de Trump con rusos.

Trump tuiteó el martes que es “tan infame que las preguntas sobre la Cacería de Brujas Rusa fuesen ‘filtradas’ a la prensa. Ninguna pregunta de Colusión. Ahora comprendo… tienen un crimen inventado, falso, Colusión, que nunca existió, y una investigación que comenzó con información confidencial filtrada ilegalmente. ¡Qué bonito!”

Aunque el equipo de Mueller ha indicado a los abogados de Trump que el presidente no es un blanco de la investigación, los pesquisas quieren determinar si sus actos constituyeron obstrucción a la justicia y quieren interrogarlo sobre varios episodios de su presidencia. Los letrados quieren cerrar la pesquisa lo antes posible, pero no hay un acuerdo sobre cómo hacerlo.

Muchas de las preguntas obtenidas por el Times se centran en la supuesta obstrucción a la justicia, incluyendo su reacción a la recusación del secretario de Justicia, Jeff Sessions, de la investigación sobre Rusia, una decisión muy criticada por Trump.

Uno de los abogados del presidente, Jay Sekulow, declinó realizar comentarios a The Associated Press el lunes en la noche, así como el letrado de la Casa Blanca, Ty Cobb.

Las preguntas también se refieren a la intromisión rusa y a si el equipo de campaña de Trump se coordinó de algún modo con el Kremlin. En una de las cuestiones obtenidas por el Times, Mueller pregunta si Trump sabía que miembros de su campaña, incluyendo el exdirector Paul Manafort, contactaron con Moscú.

Mueller ha presentado varios cargos contra Manafort, pero ninguno por delitos relacionados con la interferencia rusa en la campaña de los comicios presidenciales de 2016, un tema con el que Manafort ha negado tener algo que ver.

El listado del equipo de Mueller aborda además los negocios de Trump y sus conversaciones con su abogado personal, Michael Cohen, sobre un posible acuerdo inmobiliario en la capital rusa. Las gestiones empresariales de Cohen forman parte de una investigación separada del FBI.

Una de las preguntas hace referencia a las posibles conversaciones de Trump con respecto a “cualquier reunión con el sr. (Vladimir) Putin”, el presidente de Rusia. Y otra plantea qué sabía el presidente sobre un posible intento de su yerno, Jared Kushner, de establecer un canal con Rusia antes de su toma de posesión.

Algunas cuestiones se centran en Michael Flynn, un ex asesor de seguridad nacional de Trump que se declaró culpable de mentir al FBI acerca de sus conversaciones sobre las sanciones a Rusia con el embajador de Moscú, Sergey Kislyak, durante la transición. Flynn coopera ahora con la pesquisa.

Servicios informativos (AP)

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9/11 , 20 años después del dolor

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EP New York/ 9/11

Nueva York, una ciudad herida pero cambiada 20 años después del 11S

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23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

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EP New York/Tormenta Ida

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Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

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EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

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Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

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