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Quienes defendieron la democracia con las armas , han pasado a ser terroristas: Luis Giampetri

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ENTREVISTA A LUIS GIAMPETRI, EX VICEPRESIDENTE  DE LA REPÚBLICA DE PERÚ Y ALMIRANTE DEL EJÉRCITO PERUANO:

 “El problema de la corrupción, al ser tan intenso, es que ha creado una crisis de la política en Perú y en todo el continente. Se ha generado una gran desconfianza de la ciudadanía hacia los poderes del Estado en general”.

“Yo se lo advertí al propio presidente Uribe y a su vicepresidente, Pacho Santos, les dije que tuvieran cuidado. Venían a por Colombia y a por Perú porque no aceptamos que los países del Alba nos impusieran su modelo”.

“Es lo mismo en todas partes, creo que los que defendieron la democracia con las armas en este continente han pasado a ser los agresores, casi los terroristas. Se ha invertido el libreto en favor de los subversivos”.


por Ricardo Angoso

Luis Giampietri es almirante retirado, fue vicepresidente del Perú en el segundo gobierno de Alan García y ex representante del legislativo de su país. También es una víctima del terrorismo: sufrió 126 días de cautiverio, en 1996, en la residencia del embajador de Japón tomada por un comando terrorista del MRTA. De esa experiencia, da cuenta en su libro Rehén por siempre: Operación Chavín de Huántar.


Ricardo Angoso: ¿Qué está ocurriendo en Perú, a qué se debe tanta corrupción?

Luis Giampetri: Tiene usted razón. Tenemos altos niveles de corrupción. Hay problemas con el expresidente Ollanta Humala, Alejandro Toledo está huido, dicen que también con Alan García, aunque no se ha podido comprobar, y ahora Pablo Kuczynski ha salido por los mismos motivos. Sin embargo, con el nuevo presidente, creo que el país tiene la oportunidad de poner fin a este tema o agravarlo más. Vivimos un gran momento de incertidumbre en Perú. Creo que este gobierno, además, representa la última oportunidad para impedir un golpe de masas en Perú, una involución política en toda regla. O se actúa ahora o el país se pierde quizá para siempre.

R.A.:¿Lo que se percibe es que hay una crisis del sistema político peruano, no cree?

L.G.:Sí, creo que sí, pero también siempre he considerado que esta situación ha sido incentivada por movimientos externos, principalmente de Brasil. No me refiero al país, estoy refiriéndome al presidente Lula, y más concretamente a su formación política, el Partido de los Trabajadores, y también el Foro de Sao Paulo, que tenían como objetivo claro y definido captar al Perú. Hubo  una trama en ese sentido y tengo los elementos para denunciarla. Yo fui testigo de esos intentos cuando era vicepresidente, tengo las pruebas para denunciar esa trama. Eran el gran objetivo que tenían, los del Alba, y los dos únicos países que no caímos en sus garras fuimos Colombia y Perú.

El resto de América Latina, bien sea a traves de ayudas económicas o cálculos políticos, estuvo casi inmerso en ese bloque, que finalmente no se ha logrado crear. Yo he escuchado en su momento decir a Lula y también a Bachelet que había que crear un banco propio y poner fin al Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Aspiraban a una moneda común, un ejército propio y sentar unas nuevas instituciones, provocando, claro está, una ruptura en toda regla con los Estados Unidos.

R.A.:¿Cree que esa amenaza a la seguridad nacional sigue latente en Perú y en otras partes del continente?

L.G.: El problema de la corrupción, al ser tan intenso, es que ha creado una crisis de la política en Perú y en todo el continente. Se ha generado una gran desconfianza de la ciudadanía hacia los poderes del Estado en general. Luego la izquierda ha ido copando todos los ámbitos del país, desde el poder judicial hasta las organizaciones no gubernamentales pasando por otras instituciones fundamentales. El Ministerio Fiscal, la Procuraduría y el poder judicial han sido copados por la izquierda. Y están siguiendo un camino que no busca el bienestar del país. Siguen al pie de la letra consignas antimilitaristas para destruir a las Fuerzas Armadas de Perú.

R.A.:¿Hay una ofensiva continental para destruir a los ejércitos en el continente?

L.G.:Es lo mismo en todas partes, creo que los que defendieron la democracia con las armas en este continente han pasado a ser los agresores, casi los terroristas. Se ha invertido el libreto en favor de los subversivos. Por ese motivo, muchos oficiales y cuadros militares están siendo juzgados a pesar de haberse jugado la vida defendiendo la democracia. Yo se lo advertí a Colombia, ya que creo que en ese país se puede repetir el guión de lo que ha sucedido en Perú y otras partes. Yo se lo advertí al propio presidente Uribe y a su vicepresidente, Pacho Santos, les dije que tuvieran cuidado. Venían a por Colombia y a por Perú porque no aceptamos que los países del Alba nos impusieran su modelo. Han llegado a corromper presidentes y mandatarios para que entraran en su juego y creo que de este asunto no se ha hablando lo suficiente, siendo bien importante para el futuro de nuestros países. No sólo se trataba de corromper  a sus gobernantes, sino de ganar el poder para en el futuro cumplir sus objetivos políticos.

R.A.:¿No le parece paradójico que pese a la crisis política del Perú el país sigue siendo un modelo de crecimiento económico en la región?

L.G.:Imagínese como estaríamos si no tuviéramos todos estos problemas políticos. Con Alan García llegamos a crecer hasta un 8%. Este país necesita crecer un 4% anual para poder salir adelante, no hay otra forma porque tenemos una gran masa humana que sale al mercado laboral en busca de trabajo. Este país ha desperdiciado muchas oportunidades y creo que las va a seguir desperdiciando porque tenemos movimientos muy activos que no actúan en clave patriótica. Perú es una país fundamentalmente minero y nos encontramos con que numerosos sectores ponen trabas para ese desarrollo, para continuar con el impulso de esa industria.

R.A.:¿Qué opinión tiene de la tragedia que padece Venezuela y del silencio del continente ante esta crisis?

L.G.:Yo creo que no es una novedad, acá tuvimos al dictador Velasco. Creo que el modelo de Hugo Chávez sigue los mismos patrones y guión que desarrolló Velasco en la década de los sesenta, pero con una gran diferencia y es que las Fuerzas Armadas del Perú no le dejaron seguir en su viaje hacia ninguna parte. Y eso, creo yo, es lo que ha faltado en Venezuela, desgraciadamente. No digo que hagan una revolución, simplemente que le hubieran dicho a Maduro hasta aquí ha llegado. La marina del Perú, incluso yo mismo, participamos en ese movimiento para poner fin al régimen de Velasco que iba por unos derroteros similares a los de la Venezuela de hoy. Logramos revertir el mal camino tomado y muchas de las erróneas medidas tomadas entonces, como la descabellada reforma agraria, cuyas consecuencias seguimos pagando hasta el día de hoy. Recién nos estamos levantando de esa reforma agraria tan mal hecha y que tuvo consecuencias catastróficas para el país.  Chávez aplicó patrones parecidos, ya fracasados en el Perú,  a Venezuela y los pésimos resultados a la vista están. No olvidemos que Chávez había conocido el régimen de Velasco porque había estado en nuestro país realizando algunos cursos y aplicó esas recetas fracasadas de acá a su país. Yo, no obstante, no le veo un gran porvenir a Maduro, dada su torpeza política y la forma tan errática con la que está dirigiendo el país.

R.A.:¿Se atrevería a hacer un vaticinio de lo que puede pasar en el Perú en los próximos años?

L.G.: Perú tiene un problema estructural porque los partidos políticos están resquebrajados y atravesando una grave crisis. Luego el fujimorismo no es un partido en el sentido clásico de la palabra ya que carece de ideología y una clientela muy grande, como tuvieron en su momento el PPC, Acción Popular y el Apra. Además, con el pleito de los dos hermanos Fujimori se ha visto que no era un auténtico partido, al tiempo que se ha debilitado notablemente el movimiento. Los dos han salido perdiendo y han situado a su movimiento ante el precipio. Ninguno de los dos llegará a presidente si no buscan la forma de arreglar sus disputas y cohesionar de nuevo el movimiento.  Ha sido un juego de suma cero que les ha perjudicado a los dos. Tampoco se ve gente en la escena política para ocupar el espacio dejado por Alejandro Toledo y Alan García, que eran auténticos líderes políticos con una clientela política atrás de ellos; Ollanta Humala era otra cosa, un accidente en la historia del Perú destinado al fracaso.


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Agencias

Rodolfo Hernández , “el Trump colombiano” , muy cerca de ganar elecciones

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EP New York/ elecciones Colombia 2022

El ‘Trump’ colombiano podría ganar las elecciones presidenciales

BOGOTÁ, Colombia — El panorama político de Colombia ha cambiado notablemente en solo 24 horas.

Durante meses, los encuestadores predijeron que Gustavo Petro, un exguerrillero convertido en senador que aspira a ser el primer presidente de izquierda del país, iría a una segunda vuelta presidencial en junio contra Federico Gutiérrez, el candidato conservador que había argumentado que votar por Petro equivalía a “un salto al vacío”.

En cambio, el domingo, los votantes respaldaron a Petro y a Rodolfo Hernández, un exalcalde y un próspero hombre de negocios con una plataforma populista anticorrupción cuyo estatus antisistema, sus declaraciones incendiarias y su enfoque político limitado a un solo tema han hecho que lo comparen con Donald Trump.

La votación, por un izquierdista que ha hecho su carrera atacando a la clase política conservadora y por un candidato relativamente desconocido sin respaldo formal de un partido, representó un repudio al establecimiento conservador que ha gobernado Colombia durante generaciones.

Pero también cambió la situación política para Petro. Ahora es Petro quien se presenta como el cambio seguro, y Hernández es el peligroso salto al vacío.

“Hay cambios que no son cambios”, dijo Petro en un evento de campaña el domingo por la noche, “son suicidios”.

Hernández alguna vez se definió como un seguidor de Adolf Hitler, sugirió combinar los principales ministerios para ahorrar dinero y dice que como presidente planea declarar un estado de emergencia para enfrentar la corrupción, lo que genera temores de que podría cerrar el Congreso o suspender a los alcaldes.

Sin embargo, la derecha tradicional de Colombia ha comenzado a respaldarlo, trayendo consigo muchos de sus votos y haciendo que la victoria de Petro se vea cuesta arriba.

El domingo, Gutiérrez, exalcalde de Medellín, la segunda ciudad más grande del país, apoyó a Hernández y dijo que el propósito era “cuidar la democracia”.

Pero Fernando Posada, un politólogo, dijo que la medida también era el último esfuerzo de la derecha para bloquear a Petro, cuyo plan para rehacer la economía colombiana “pone en riesgo muchos de los intereses de la clase política tradicional”.

“La derecha colombiana llegó a un escenario tan extremadamente desastroso que incluso prefieren un gobierno que no les ofrece nada con tal de que no sea Petro”, dijo Posada.

Hernández, quien hasta hace unas pocas semanas no era muy conocido en la mayor parte del país, fue alcalde de la ciudad de Bucaramanga, ubicada en la parte norte del país. Hizo su fortuna en la construcción, edificando viviendas para personas de bajos ingresos en la década de 1990.

A los 77 años, Hernández consolidó gran parte de su apoyo en TikTok, una vez abofeteó a un concejal de la ciudad frente a las cámaras y recientemente le dijo a The Washington Post que tenía un efecto “mesiánico” en sus seguidores, a quienes comparó con los secuestradores “con lavado de cerebro” que destruyeron las torres gemelas el 11 de septiembre.

Cuando lo presionaron diciéndole que esa comparación era problemática, rechazó la idea. “Lo que estoy comparando es que después de entrar en ese estado, no cambias de posición. No la cambias”.

Hasta hace apenas unos días, la narrativa política de Colombia parecía simple: durante generaciones, la política había estado dominada por unas pocas familias adineradas y, más recientemente, por un conservadurismo de línea dura conocido como uribismo, fundado por el poderoso líder político del país, el expresidente Álvaro Uribe.

Pero la frustración de los votantes con la pobreza, la desigualdad y la inseguridad, que se vio exacerbada por la pandemia, junto con una creciente aceptación de la izquierda luego del proceso de paz firmado en 2016 con la guerrilla colombiana más grande, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pareció cambiar la dinámica.

Para 2022, Petro, quien durante mucho tiempo ha sido el rostro combativo de la izquierda colombiana, pensó que era su momento. Y en los meses previos a las elecciones del 29 de mayo, los votantes acudieron en masa a sus propuestas: una amplia expansión de los programas sociales, detener todas las nuevas perforaciones petroleras en un país que depende de las exportaciones de petróleo y un enfoque en la justicia social.

El argumento era: izquierda contra derecha, cambio contra continuidad, la élite contra el resto del país.

Pero el improbable ascenso de Hernández refleja tanto un rechazo a la élite conservadora como a Petro.

También revela que la narrativa nunca fue tan simple.

Hernández, quien obtuvo el 28 por ciento de los votos, ha atraído a una amplia franja de votantes ansiosos por un cambio pero que nunca podría estar de acuerdo con Petro.

Petro es un exguerrillero que fue miembro de un grupo rebelde llamado el Movimiento 19 de abril (M-19) en un país donde los rebeldes aterrorizaron a la población durante décadas. Y es de izquierda en una nación que comparte frontera con Venezuela, un país sumido en una crisis humanitaria por un gobierno autoritario que reivindica a la izquierda.

Hernández, con su cabello anaranjado y desprolijo y su enfoque político de hombre de negocios, también ha atraído a votantes que dicen que quieren a alguien con la ambición de Trump y que no les preocupa si es propenso a la falta de tacto. (Años después de decir que era seguidor de Adolf Hitler, Hernández aclaró que quería decir que era seguidor de Albert Einstein).

Dos de los mayores problemas del país son la pobreza y la falta de oportunidades, y Hernández apela a las personas diciéndoles que puede ayudarlos a escapar de ambos.

“Creo que él mira a Colombia como una posibilidad de crecimiento. Y en eso creo que se diferencia de los demás candidatos”, dijo Salvador Rizo, de 26 años, consultor tecnológico en Medellín. “Creo que los otros candidatos están viendo una casa que está en llamas y quieren apagar el fuego y preservar la casa. Creo que la opinión de Rodolfo es que hay una casa que puede ser un hotel enorme en el futuro”.

También ha sido un crítico implacable de la corrupción, un problema crónico que algunos colombianos califican como un cáncer.

Al principio, se comprometió a no aceptar dinero de campaña de entidades privadas y dice que él mismo está financiando su candidatura presidencial.

“La gente política roba descaradamente”, dijo Álvaro Mejía, de 29 años, quien dirige una empresa de energía solar en Cali.

Dice que prefiere a Hernández en vez de Petro, un senador desde hace muchos años, precisamente por su falta de experiencia política.

La pregunta es si Hernández podrá mantener este impulso en las semanas previas a la segunda vuelta, mientras figuras políticas clave se alinean con su campaña.

Minutos después de que obtuviera el segundo lugar el domingo, dos poderosas senadoras de la derecha, María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, le prometieron su apoyo, y Posada predijo que era probable que otras lo respaldaran.

Uribe, quien apoyó la candidatura de Hernández a la alcaldía en 2015, es una figura cada vez más polémica que aleja a muchos colombianos. Posada pronosticó que no apoyará a Hernández para no restarle votantes.

Si Hernández logra mantener el delicado equilibrio de conseguir los votos de la derecha, sin afectar su imagen, podría ser difícil que Petro logre vencerlo.

Muchos analistas políticos creen que los aproximadamente 8,5 millones de votos que obtuvo Petro el domingo son su techo, y que muchos de los cinco millones de votos de Gutiérrez se sumarán a los seis millones que logró Hernández.

Cuando los resultados quedaron claros, los partidarios de Hernández corrieron a la sede de su campaña en una de las principales avenidas de Bogotá, la capital.

Muchos vestían camisetas, sombreros y ponchos de campaña de color amarillo brillante, que dijeron que habían comprado ellos mismos en vez de que la campaña los repartiera gratis, de acuerdo con los principios de reducción de costos de Hernández.

“Nunca había visto a una persona con las características como las del ingeniero Rodolfo”, dijo Liliana Vargas, una abogada de 39 años, usando un apodo común para Hernández, quien es ingeniero civil. “Es un ser político que no es político”, dijo. “Es la primera vez que estoy totalmente emocionada de participar en unas elecciones democráticas en mi país”.

Cerca de allí, Juan Sebastián Rodríguez, de 39 años, líder de la campaña de Hernández en Bogotá, dijo que el candidato era “un rockstar”.

Es un fenómeno”, dijo. “Estamos seguros de que vamos a ganar”.

Publicado en NYT / Julie Turkewitz is the Andes bureau chief, covering Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Peru, Suriname and Guyana

 

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Agencias

Rodolfo Hernández , la gran sorpresa de las elecciones en Colombia

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EP New York/agencias

Rodolfo Hernández, de TikTok a balotaje en Colombia

BOGOTÁ (AP) — Autodeclarado rey de TikTok a sus 77 años, Rodolfo Hernández se convirtió en la sorpresa electoral en Colombia y se disputará la presidencia en segunda vuelta con el izquierdista Gustavo Petro, quien iba confiado por una victoria luego de liderar las encuestas.

En las urnas los colombianos optaron por dos candidatos alejados de la clase dirigente tradicional, ambos críticos del gobierno del actual presidente conservador Iván Duque, quien no goza de popularidad luego de lidiar con la pandemia y multitudinarias manifestaciones en contra de sus políticas públicas.

“La gente está cansada del continuismo, pensamos que la situación está como difícil. Queremos un cambio”, dijo a The Associated Press Juan Carlos Cardona, quien caminaba el lunes por el centro de Bogotá.

Sergio Guzmán, fundador de la consultora Colombia Risk Analysis, considera que las votaciones mostraron que los colombianos quieren un cambio radical como parte de un reproche a la clase política. “No quieren un cambio moderado. Quieren pasión, peleas. Creo que los candidatos que llegaron a la segunda vuelta están tratando de encarnar eso”, explicó a la AP.

El sorpresivo ascenso de Hernández al derrotar al candidato de derecha Federico Gutiérrez, quien marcó en varias encuestas de segundo, pondría en aprietos a Petro. Aunque este último obtuvo 40% de la votación frente al 28% de Hernández, tendría que buscar más votos de centro, mientras que Hernández podría obtener los de derecha con mayor facilidad debido al temor que despierta Petro entre algunos sectores por sus propuestas contra la élite. Gutiérrez, al reconocer la derrota, anunció su apoyo a Hernández.

Petro cuestionó duramente a Hernández durante su discurso luego de la primera ronda de elecciones: ”¿Podemos ser una gran nación si admiramos a Hitler?”, “No queremos una sociedad en la que las mujeres se queden en la cocina”, “La corrupción no se combate con frases de TikTok”.

Hernández, un magnate de bienes raíces con poca experiencia en política, es conocido por sus salidas en falso. Dijo ser seguidor de Adolfo Hitler y luego se retractó diciendo que fue un lapsus y que en realidad quiso referirse al científico Albert Einstein, por ser un pensador alemán al que admiraba. En la actual campaña, cuando le preguntaron por el rol de su esposa en un eventual gobierno, Hernández dijo que es mejor que “ella haga los comentarios y apoye desde la casa. La mujer metida en el gobierno a la gente no le gusta, porque ven que es invasiva”. Luego explicó que su frase, muy criticada por las feministas, estaba descontextualizada.

Hernández ha logrado capitalizar políticamente el hastío de los ciudadanos por la corrupción, que según recientes encuestas es considerado el principal problema del país, seguido de la inseguridad y el desempleo. En un lenguaje coloquial y directo, propone un cambio en las formas de gobernar al no tranzar alianzas con “corruptos” y se muestra como un millonario que amasó su fortuna en el negocio de bienes raíces y a quien no le interesa obtener beneficio propio a costa del Estado. Financió su campaña de su propio bolsillo y de llegar a la presidencia donaría su salario y convertiría el palacio presidencial en un museo.

Algunos lo han comparado con el estilo del expresidente estadounidense Donald Trump. Camila Hernández, experta del Centro para América Latina Adrienne Arsht del Atlantic Council, dijo a la AP que se distancian porque Hernández se ha mostrado como un candidato totalmente independiente que no hace alianzas con los partidos establecidos a diferencia del expresidente Trump, que es republicano. De otro lado, se le asemeja en que Hernández se convirtió en un éxito mediático y se incorporó en plataformas donde hay muchos jóvenes como TikTok, algo nuevo en la política colombiana.

El primer discurso de Hernández tras conocer los resultados de la elección del domingo fue como su campaña: sin eventos multitudinarios. Esperaba tranquilo desde su casa en Santander, al noreste, y a través de redes sociales agradeció a sus electores por ayudarlo a vencer la “politiquería” y la “corrupción”. Se mantuvo fiel al discurso antisistema que ha sido su bandera durante su corta carrera política, que inició en 2015 cuando se lanzó como un outsider a la alcaldía de Bucaramanga, una ciudad intermedia, y salió vencedor.

Como alcalde, Hernández enfrentó varios procesos disciplinarios, uno de ellos por golpear a un concejal de oposición cuando le hacía preguntas incómodas en su despacho, un episodio por el que la Procuraduría suspendió a Hernández por varios meses. Además, responde ante la justicia por un proceso penal en el que la Fiscalía lo acusó formalmente por presuntas irregularidades en la celebración de un contrato de consultoría para implementar nuevas tecnologías para el manejo de basuras en el relleno sanitario de la ciudad que gobernó. Hernández asegura que es inocente.

De puertas para afuera, tanto Petro como Hernández proponen cambios en la política exterior. Están de acuerdo en reanudar las relaciones diplomáticas con Venezuela, rotas desde 2019 entre los presidentes Nicolás Maduro e Iván Duque. Ambos tratarían de hacer cambios con el tratado de libre comercio firmado entre Colombia y Estados Unidos hace 10 años, Petro para renegociarlo y Hernández para revisarlo.

 

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Agencias

Petro y Hernández irán a segunda vuelta presidencial

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EP Ney York/Elecciones Colombia 2022

Izquierdista y empresario van a segunda vuelta en Colombia

BOGOTÁ (agencias) — En un golpe a la clase política que tradicionalmente ha gobernado el país, el electorado colombiano se decantó por dos opciones poco convencionales en la primera vuelta presidencial: Gustavo Petro, un exrebelde que acerca por primera vez a la izquierda al poder, y Rodolfo Hernández, un empresario de propuestas populistas que se convirtió en la sorpresa electoral de la campaña.

El futuro político del país andino se definirá el 19 de junio en el balotaje. El exrebelde Petro deberá apostarle a aumentar la ventaja sobre su contrincante, luego de obtener el 40,3% de los votos en la primera ronda frente a un 28% de Hernández.

Con discursos antisistema, los dos finalistas prometen un cambio frente al gobierno del actual presidente conservador Iván Duque. Sin embargo, sus aproximaciones son distintas. Petro busca beneficiar a los más vulnerables aumentando impuestos a las élites, “democratizando” los recursos y negando nuevas licencias de explotación de petróleo. Por su parte, Hernández buscaría “curar” al país de corrupción desde el Estado enfrentando a la clase política tradicional, sin promover impuestos a la riqueza.

“El rechazo al status quo incluso entre muchos de los colombianos más conservadores… realmente muestra un disgusto con el funcionamiento tradicional de la política colombiana”, dijo a The Associated Press Adam Isacson, experto en Colombia en la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).

Casi 21 millones de colombianos votaron el domingo en una jornada mayoritariamente pacífica en la que todos los aspirantes reconocieron los resultados. Con el 99,9% de las urnas contabilizadas, el conteo preliminar de las autoridades electorales encaminó al país a una segunda ronda luego de que ninguno de los candidatos consiguiera la mayoría absoluta. En los próximos días se realizarán los escrutinios en los que se verificarán y luego se declararán los resultados, sin embargo, históricamente en el país suelen coincidir con el conteo preliminar.

Hernández, de 77 años, logró saltar de la política local como alcalde de Bucaramanga, al noreste del país, a la nacional en un solo intento. Como ingeniero civil, amasó una fortuna desde el sector privado con el negocio de bienes raíces y decidió incursionar en la política en 2016 al ganar su primera elección popular. “El millonario que entró a la política para no robar más”, así se describía a sí mismo en avisos publicitarios.

Disruptivo y usando un lenguaje coloquial, dijo que financió su aspiración con dinero de su propio bolsillo, por lo que no organizó grandes eventos en plazas públicas. No tuvo, como los demás candidatos, una sede dispuesta para recibir los resultados. “No soy ingenuo frente a las resistencias que habrá contra el gobierno decidido a acabar con la corrupción… no les fallaré y no descansaré un minuto en el cumplimiento de mi compromiso con todos ustedes”, aseguró a través de redes sociales, donde se hizo muy popular, sobre todo en TikTok.

Petro, quien aspira a la presidencia por tercera vez, superó por poco la votación que obtuvo en la segunda vuelta de 2018 en la que perdió contra Duque. Su reto es conquistar votos de centro y lograr derrotar el discurso de sus contradictores, que lo comparan con Hugo Chávez o Nicolás Maduro, por sus ideas de izquierda.

Con una eventual victoria de Petro, Colombia se sumaría a países de la región que eligieron recientemente a políticos de izquierda, como Pedro Castillo, en Perú; Gabriel Boric, en Chile, y Xiomara Castro, en Honduras. Desde Brasil, el ahora candidato Luiz Inácio Lula da Silva ha manifestado su apoyo público a Petro, asegurando que si ambos llegan a la presidencia se unirían para “construir una América del Sur fuerte”.

El candidato de derecha, Federico Gutiérrez, luego de aceptar su derrota anunció su apoyo a Hernández, advirtiendo que quería salvar a Colombia del “peligro” que a su juicio representa Petro.

Para el analista político Johan Caldas, de la Universidad de la Sabana, parte del electorado que conquistó Hernández pertenece a la derecha colombiana, que abandonó a último momento a Gutiérrez y apostó por un candidato con mayores probabilidades de derrotar a Petro en segunda vuelta al no cargar con el peso del continuismo de un gobierno que termina con baja popularidad.

Hernández ha sido comparado por algunos con el expresidente estadounidense Donald Trump. Caldas dijo a la AP que aunque sus ideas son distintas, comparten algunas características, como estar alejados de “todo tipo de estructura, formalismos y pensamientos partidistas que terminan justamente por convencer a las personas que encuentran una opción de cambio justamente alejado de lo tradicional”.

Tanto la desigualdad como la corrupción y la inseguridad están entre las principales preocupaciones de los electores. “Todo el tiempo estamos asustados de que nos van a robar. El Estado no ha controlado la inseguridad y se creció más. La canasta familiar se subió más del doble de lo que costaba”, dijo a la AP Wiliam Eduardo Gerena, un taxista de 53 años, luego de votar el domingo en Bogotá.

Dos años de pandemia dejaron cicatrices en la economía colombiana e hicieron retroceder al país una década en la lucha contra la pobreza. Cifras oficiales mostraban que el 39% de los 51,6 millones de habitantes de Colombia vivían con menos de 89 dólares al mes el año pasado, una ligera mejora del 42,5% de 2020.

Con un Congreso recién renovado en marzo, el próximo presidente tendría el reto de lograr gobernabilidad sin tener las mayorías. Aunque obtuvo una votación histórica para una coalición de izquierda, Petro tendría que obtener el apoyo de los más moderados para lograr pasar sus proyectos. Mientras que Hernández, cuyo movimiento político solo tiene dos representantes de la Cámara baja, tendría que lograr acuerdos con los mismos políticos tradicionales a los que ha criticado y en algunos casos acusado de corruptos.

Con su vecino Venezuela, el próximo presidente enfrentaría el dilema sobre si reanuda o no las relaciones diplomáticas rotas desde 2019 entre Nicolás Maduro e Iván Duque. En los 2.200 kilómetros de frontera, los dos países tienen intereses y retos comunes como enfrentar las redes de narcotráfico, contrabando, trata de migrantes y reactivar el comercio legal que beneficiaría la economía local binacional.

Petro ha dicho que retomaría las relaciones diplomáticas, lo que implicaría reconocer el gobierno de Maduro y no el del líder de oposición Juan Guaidó, como hizo el gobierno de Duque. Hernández le apostaría a reactivar las relaciones consulares para impulsar el comercio y a no desgastar su mandato en la crisis venezolana.

“No creo que se vayan a establecer inicialmente relaciones diplomáticas, pero sí creo que se deben establecer contactos, tenemos colombianos en Venezuela y dos millones de migrantes venezolanos en Colombia”, aseguró a la AP Julio Londoño, ex embajador de Colombia en Cuba y ante las Naciones Unidas.

De llegar Petro a la presidencia, uno de los cambios más significativos se daría en la relación con Estados Unidos al tratar de renegociar el tratado de libre comercio con Estados Unidos que cumplió 10 años de existencia, un proceso complejo que tendría que ser aprobado por los congresos de ambos países. El actual presidente Duque criticó la propuesta asegurando que sería un error “sin precedentes”.

Con una relación bilateral que cumple 200 años de existencia, Colombia es considerado por Estados Unidos su aliado estratégico en la región. Aunque en años anteriores la prioridad ha sido la lucha antinarcóticos -al ser Colombia el mayor productor de cocaína en el mundo-, las relaciones se han diversificado y actualmente una coalición bipartidista de senadores impulsan en el Congreso estadounidense una legislación que fortalece la lucha anticorrupción, la protección del medioambiente, el crecimiento económico y la seguridad.

Con inf. de AP noticias

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